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	<title> Fracci&#243;n Trotskista Cuarta Internacional </title>
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		<title>Gramsci, Trotsky y la democracia capitalista</title>
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		<dc:date>2016-01-11T20:47:57Z</dc:date>
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		<dc:creator>Emilio Albamonte, Matias Maiello</dc:creator>


		<dc:subject>4 Teor&#237;a marxista</dc:subject>
		<dc:subject>5 Debates de estrategia</dc:subject>
		<dc:subject>6 Reconstrucci&#243;n de la IV Internacional</dc:subject>

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 <content:encoded>&lt;img src='https://ft-ci.org/local/cache-vignettes/L150xH113/arton9262-f90ff.jpg?1695922990' class='spip_logo spip_logo_right' width='150' height='113' alt=&#034;&#034; /&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;dl class='spip_document_5631 spip_documents'&gt;
&lt;dt&gt;&lt;a href='https://ft-ci.org/IMG/pdf/08_ea_mm_ei29.pdf' title='PDF - 281.6 kio' type=&#034;application/pdf&#034;&gt;&lt;img src='https://ft-ci.org/local/cache-vignettes/L64xH64/pdf-b8aed.svg?1776695895' width='64' height='64' alt='' /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/dt&gt;
&lt;/dl&gt;
&lt;p&gt;&lt;doc5650&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Durante las &#250;ltimas d&#233;cadas del siglo XX, la democracia capitalista como r&#233;gimen pol&#237;tico y como ideolog&#237;a se extendi&#243; m&#225;s que nunca. El fascismo y el stalinismo fueron pilares fundamentales para que pudiera recrearse, y en particular este &#250;ltimo al obturar la idea de una democracia superior al parlamentarismo burgu&#233;s: la democracia sovi&#233;tica, la democracia obrera&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb1&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Lif, Laura y Chingo, Juan, &#8220;Transiciones a la democracia&#8221;, en Estrategia (&#8230;)&#034; id=&#034;nh1&#034;&gt;1&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Actualmente, a m&#225;s de un lustro de iniciada la crisis capitalista internacional, ante los ojos de millones se muestra, por sobre las formas parlamentarias, la imposici&#243;n desp&#243;tica por parte de los gobiernos de diferente signo de los intereses del capital. Las formas bonapartistas, escudadas detr&#225;s de los discursos &#8220;securitarios&#8221;, intentan cerrar esta brecha con mayores dosis de autoritarismo directamente proporcionales a los golpes de la crisis en cada pa&#237;s. Sin embargo, la creencia en la democracia capitalista como expresi&#243;n de la soberan&#237;a popular sigue present&#225;ndose ante las grandes mayor&#237;as como un m&#225;ximo ins&#237;pido de libertad al que se puede aspirar. De all&#237; el gran h&#225;ndicap para la hegemon&#237;a burguesa en estos tiempos crecientemente tormentosos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Donde m&#225;s claramente se expresa esta combinaci&#243;n de elementos es en Europa con la crisis de los partidos tradicionales y el desarrollo de nuevos fen&#243;menos pol&#237;ticos. Por un lado, con el ascenso de las formaciones de derecha como el Frente Nacional franc&#233;s, el UKIP brit&#225;nico, el Partido de la Libertad de Austria entre otros. Y por otro, el de formaciones &#8220;neorreformistas&#8221; como Syriza en Grecia o Podemos en el Estado espa&#241;ol, fen&#243;menos como la victoria de Jeremy Corbyn en la interna del laborismo brit&#225;nico, o el Bloco de Esquerda que termin&#243;, junto con el Partido Comunista, patrocinando la vuelta al poder del Partido Socialista en Portugal.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En Latinoam&#233;rica, tambi&#233;n tiene su expresi&#243;n particular en la crisis de los llamados &#8220;gobiernos posneoliberales&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Ver en este n&#250;mero de Estrategia Internacional, Matos, Daniel y Molina, (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2&#034;&gt;2&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Que golpea de lleno al chavismo en Venezuela, pero tambi&#233;n en el Cono Sur a algunos de los reg&#237;menes democr&#225;tico-burgueses que m&#225;s se han asentado en las &#250;ltimas tres d&#233;cadas, como el chileno&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Ver en este n&#250;mero de Estrategia Internacional, Torres, Pablo, &#8220;Entre las (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3&#034;&gt;3&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; y el brasilero&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb4&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Ver en este n&#250;mero de Estrategia Internacional, Matos, Daniel, &#8220;Crisis de la (&#8230;)&#034; id=&#034;nh4&#034;&gt;4&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. A cuya cabeza se encuentran respectivamente los gobiernos de la Nueva Mayor&#237;a &#8211;a la cual se incorpor&#243; el Partido Comunista&#8211; y del Partido de Trabajadores. En la Argentina, recientemente el kirchnerismo ha sido desplazado electoralmente por la nueva derecha empresarial de Mauricio Macri. Por izquierda se ha consolidado el Frente de Izquierda y de los Trabajadores, un frente de independencia de clase integrado por el Partido de Trabajadores Socialistas, el Partido Obrero, e Izquierda Socialista, que es referencia de un sector de masas&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Ver en este n&#250;mero de Estrategia Internacional, Castillo, Christian, &#8220;El (&#8230;)&#034; id=&#034;nh5&#034;&gt;5&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, y que contrasta a nivel internacional con la subordinaci&#243;n de gran parte de la izquierda a las variantes &#8220;neorreformistas&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El ascenso de aquel &#8220;neorreformismo&#8221; en Europa, as&#237; como el ciclo de gobiernos &#8220;posneoliberales&#8221; en Latinoam&#233;rica, ha dado impulso a las teor&#237;as de Ernesto Laclau, ya sea como &#8220;democracia plural radical&#8221; o como &#8220;raz&#243;n populista&#8221;. En ambos casos, partiendo de la imposibilidad de la revoluci&#243;n, sus presupuestos te&#243;ricos dan sustento a una &#8220;estrategia&#8221; (reformista) que despoja a la hegemon&#237;a, y a la propia democracia burguesa, de sus fundamentos objetivos, es decir, de las bases econ&#243;micas de la sociedad capitalista, de las clases sociales y las relaciones de fuerza, para situar el problema en el terreno de la articulaci&#243;n de lo discursivo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el presente art&#237;culo, nos proponemos el objetivo inverso. Pensar la revoluci&#243;n en las estructuras socio-pol&#237;ticas de tipo &#8220;occidentales&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb6&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Entendiendo &#8220;Occidente&#8221; como met&#225;fora para nombrar este tipo de estructuras, (&#8230;)&#034; id=&#034;nh6&#034;&gt;6&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; y reg&#237;menes democr&#225;tico-burgueses. Se trata de una cuesti&#243;n estrat&#233;gica fundamental en el escenario actual, luego de d&#233;cadas de expansi&#243;n de las ilusiones en la democracia burguesa. Para ello abordaremos una serie de problemas program&#225;ticos, t&#225;cticos y estrat&#233;gicos y su articulaci&#243;n con la lucha por el gobierno obrero. En particular el papel de las consignas democr&#225;tico-formales, o m&#225;s precisamente, las democr&#225;tico-radicales, como Asamblea Constituyente, abolici&#243;n de la figura presidencial y unificaci&#243;n de los poderes legislativo y ejecutivo en una c&#225;mara &#250;nica, revocabilidad de los mandatos, la abolici&#243;n de los privilegios a los funcionarios, entre otras&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb7&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Dentro de las corrientes del trotskismo, las consignas democr&#225;tico-radicales (&#8230;)&#034; id=&#034;nh7&#034;&gt;7&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lo haremos a partir de algunas de las principales elaboraciones de Trotsky y Gramsci, en un contrapunto pol&#233;mico con la obra ya cl&#225;sica de Perry Anderson, &lt;i&gt;Las Antinomias de Antonio Gramsci&lt;/i&gt;, y con el reciente libro de Peter Thomas, &lt;i&gt;The Gramscian Moment&lt;/i&gt;, que se ha convertido en un punto de referencia de los estudios sobre Gramsci en la actualidad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para esto retomamos y desarrollamos la apropiaci&#243;n cr&#237;tica del pensamiento de Carl Clausewitz de la III Internacional y de Trotsky en particular, que el lector puede encontrar tambi&#233;n en &lt;i&gt;Trotsky y Gramsci: debates de estrategia sobre la revoluci&#243;n en &#8216;occidente'&lt;/i&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb8&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Albamonte, Emilio y Maiello, Mat&#237;as, &#8220;Trotsky y Gramsci: debates de (&#8230;)&#034; id=&#034;nh8&#034;&gt;8&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. No casualmente, en su intento de desligar definitivamente la hegemon&#237;a de su anclaje de clase, Laclau y Chantal Mouffe, se topan con Clausewitz. &#8220;La lucha pol&#237;tica &#8211;dicen&#8211; sigue siendo, finalmente, un juego suma&#8211;cero entre las clases. Este es el &#250;ltimo n&#250;cleo esencialista que contin&#250;a presente en el pensamiento de Gramsci, y que pone en &#233;l un l&#237;mite a la l&#243;gica deconstructiva de la hegemon&#237;a. [&#8230;]. No es exagerado decir que la concepci&#243;n marxista de la pol&#237;tica, de Kautsky a Lenin, reposa sobre un imaginario que depende en gran medida de Clausewitz&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb9&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Laclau, Ernesto y Mouffe, Chantal, Hegemon&#237;a y estrategia socialista, Bs. (&#8230;)&#034; id=&#034;nh9&#034;&gt;9&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como dec&#237;amos, vamos en el sentido contrario de Laclau y Mouffe. Sin embrago, para nosotros no se trata solo de poner un &#8220;l&#237;mite a la l&#243;gica deconstructiva de la hegemon&#237;a&#8221;, sino de dar cuenta cabalmente de las fuerzas materiales en las cuales se encarna la hegemon&#237;a burguesa al interior de la clase obrera y sus potenciales aliados, y de extraer las consecuencias estrat&#233;gicas que se desprenden de ello.&lt;/p&gt;
&lt;h2 class=&#034;spip&#034;&gt;PARTE I: Democracia burguesa, democracia radical y gobierno obrero&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;En su libro &lt;i&gt;Las Antinomias de Antonio Gramsci&lt;/i&gt;, Perry Anderson destaca que en Trotsky &#8220;Su conocimiento de Alemania, Inglaterra y Francia era en realidad mayor que el de Gramsci. Sus escritos sobre las tres formaciones sociales m&#225;s importantes de Europa occidental en el per&#237;odo de entre guerras son inconmensurablemente superiores a los de los &lt;i&gt;Cuadernos de la C&#225;rcel&lt;/i&gt;&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb10&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Anderson, Perry, Las Antinomias de Antonio Gramsci, Barcelona, Fontamara, (&#8230;)&#034; id=&#034;nh10&#034;&gt;10&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Sin embargo, agrega, Trotsky &#8220;nunca plante&#243; el problema de una estrategia diferencial para hacer la revoluci&#243;n socialista en ellos, no incluida por la estrategia de Rusia, con la misma ansiedad o lucidez que Gramsci&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb11&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#205;dem.&#034; id=&#034;nh11&#034;&gt;11&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A lo largo del presente art&#237;culo vamos a problematizar esta &#250;ltima afirmaci&#243;n. No tanto porque Trotsky se haya propuesto elaborar una &#8220;estrategia diferenciada&#8221;, sino porque justamente es el desarrollo de la t&#225;ctica y la estrategia una de las claves para aproximarse a sus aportes centrales para la perspectiva de la revoluci&#243;n en &#8220;Occidente&#8221;, as&#237; como para un productivo contrapunto con Gramsci sobre el tema.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Trotsky y Gramsci fueron quienes analizaron con mayor profundidad la problem&#225;tica de las democracias capitalistas occidentales. Fueron parte de la constelaci&#243;n de revolucionarios de la III Internacional &#8211;en el caso de Trotsky como uno de sus principales dirigentes junto con Lenin&#8211; que se enfrentaron a la problem&#225;tica de la revoluci&#243;n en Europa, donde la influencia de la democracia burguesa y el parlamentarismo como ideolog&#237;a eran mayoritarios en las masas. El movimiento obrero estaba dividido, y frente a los j&#243;venes partidos comunistas se erig&#237;an poderosos partidos obreros reformistas, tambi&#233;n mayoritarios en las organizaciones sindicales.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En este escenario de &#8220;Occidente&#8221;, &#191;c&#243;mo ligar el objetivo pol&#237;tico de la conquista del poder con las batallas t&#225;cticas y lucha por las masas? &#191;C&#243;mo quebrar la hegemon&#237;a burguesa y conquistar la hegemon&#237;a del proletariado para la revoluci&#243;n? Estas preguntas atravesar&#225;n de lleno a la III Internacional, y estar&#225;n en la base de las respuestas que tanto Trotsky como Gramsci se esforzaron por elaborar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;T&#225;ctica y estrategia en &#8220;Occidente&#8221;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Desde luego, la actitud ante las estructuras sociopol&#237;ticas de los pa&#237;ses centrales y los reg&#237;menes democr&#225;tico burgueses no constitu&#237;a un problema nuevo para el marxismo. Desde finales del siglo XIX se hab&#237;an ido delineando tres grandes grupos de respuestas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por un lado, la de abandonar los m&#233;todos revolucionarios y adoptar a la democracia burguesa como mecanismo para el avance hacia el socialismo. En sus diferentes variantes, &#233;sta va desde el revisionismo de Bernstein&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb12&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Cfr. Cinatti, Claudia, &#8220;La impostura posmarxista&#8221;, Estrategia Internacional (&#8230;)&#034; id=&#034;nh12&#034;&gt;12&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, el &#250;ltimo Kautsky, o los &#8220;fabianos&#8221; en Gran Breta&#241;a, y llega hasta hoy pasando por las m&#225;s diversas formas, desde los Frentes Populares, el eurocomunismo, hasta sus caricaturas actuales del neorreformismo tipo Syriza&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb13&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Cfr. Josefina Mart&#237;nez y Lotito Diego, &#8220;Syriza, Podemos y la ilusi&#243;n (&#8230;)&#034; id=&#034;nh13&#034;&gt;13&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por otro lado, la del rechazo-negaci&#243;n de la democracia burguesa en clave &#8220;espontane&#237;sta&#8221;, que va desde el &#8220;sindicalismo revolucionario&#8221; de Sorel, pasando por Gorter, Pannekoek y el izquierdismo de la III Internacional, en el que estuvo el propio Gramsci bajo la direcci&#243;n de Amadeo Bordiga. Se podr&#237;a rastrear en el &#8220;operaismo&#8221; de Tronti, y en parte de la obra de Negri, llegando, si se quiere, hasta la actualidad &#8211;caricaturizada al igual que la primera&#8211; en algunas versiones del autonomismo&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb14&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Cfr. Castillo, Christian, Estado, poder y comunismo, Bs. As., Imago Mundi, 2003.&#034; id=&#034;nh14&#034;&gt;14&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Se erige sobre estas dos, es importante recordar, una tercera respuesta. Nos referimos a aquella que propone &lt;i&gt;&#8220;combinar&#8221; la democracia burguesa con formas de democracia obrera&lt;/i&gt; (soviets-consejos), que va desde Rudolf Hilferding hasta el &#250;ltimo Nicos Poulantzas&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb15&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Cfr. Guti&#233;rrez, Gast&#243;n, y Varela, Paula, &#8220;Poulantzas: la estrategia de la (&#8230;)&#034; id=&#034;nh15&#034;&gt;15&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, pasando por Ernest Mandel, quien ensay&#243; una variante de izquierda de este mismo planteo, y que llega en la actualidad a te&#243;ricos provenientes del trotskismo franc&#233;s, como Antoine Artous&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb16&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Cfr. Cinatti, Claudia y Albamonte, Emilio, &#8220;M&#225;s all&#225; de la democracia (&#8230;)&#034; id=&#034;nh16&#034;&gt;16&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La III Internacional, dirigida por Lenin y Trotsky, ensay&#243; un cuarto camino frente a la mayor complejidad del teatro de operaciones &#8220;occidental&#8221; (hegemon&#237;a burguesa, parlamentarismo, fortaleza del reformismo, etc.). A saber: el enriquecimiento del marxismo a partir de la apropiaci&#243;n cr&#237;tica de lo mejor del pensamiento estrat&#233;gico militar contempor&#225;neo para lograr un desarrollo sin precedentes de la t&#225;ctica y la estrategia revolucionarias&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb17&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;En palabras de Trotsky: &#8220;La idea de una estrategia revolucionaria se ha (&#8230;)&#034; id=&#034;nh17&#034;&gt;17&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;; entendiendo la primera como la direcci&#243;n de los combates parciales, y la segunda como la encargada de ligar los resultados de &#233;stos al &#8220;objetivo de la guerra&#8221;, en este caso, la dictadura del proletariado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De ah&#237; la capacidad de utilizaci&#243;n de las formas defensivas que desarroll&#243; la III Internacional para revertir la debilidad de origen de los partidos comunistas en &#8220;Occidente&#8221;. Partiendo de la defensa como forma m&#225;s fuerte de lucha (mientras que la ofensiva es la m&#225;s d&#233;bil, ya que es m&#225;s f&#225;cil conservar que conquistar), se trataba de valerse de la defensiva con el prop&#243;sito de acumular fuerzas para la ofensiva&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb18&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;En palabras de Clausewitz: &#8220;Si la defensiva es la forma m&#225;s fuerte de la (&#8230;)&#034; id=&#034;nh18&#034;&gt;18&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De esta forma superaba, por un lado, el abordaje rudimentario de las tendencias izquierdistas, que postulaban la ofensiva como forma m&#225;s fuerte de lucha, llegando a sostener la necesidad de abordar las luchas parciales con los m&#233;todos de la insurrecci&#243;n proletaria&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb19&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Seg&#250;n la revista Komunismus, representativa de este sector: &#8220;La (&#8230;)&#034; id=&#034;nh19&#034;&gt;19&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Por otro lado, el culto a la &#8220;defensa pasiva&#8221; de la socialdemocracia; forma considerada por Clausewitz directamente como un absurdo desde el punto de vista estrat&#233;gico&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb20&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Seg&#250;n Clausewitz: &#8220;Una guerra en la que las victorias no sirviesen m&#225;s que (&#8230;)&#034; id=&#034;nh20&#034;&gt;20&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esta relaci&#243;n consistente en luchar en forma defensiva (utilizando los resquicios de la democracia burguesa) para acumular fuerzas (construir partidos revolucionarios) para la ofensiva (insurrecci&#243;n y guerra civil para la toma del poder), se puede ver en cada uno de los diferentes desarrollos de la III Internacional. Un ejemplo muy significativo es la participaci&#243;n en las elecciones y el parlamento (instituci&#243;n de la hegemon&#237;a burguesa por excelencia) para contribuir al desarrollo de la lucha extraparlamentaria y a la &#8220;agitaci&#243;n revolucionaria, para denunciar las maniobras del adversario, para agrupar a las masas&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb21&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#8220;El Partido Comunista y el parlamentarismo&#8221;, en Los cuatro primeros (&#8230;)&#034; id=&#034;nh21&#034;&gt;21&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Es decir, utilizar instituciones de la hegemon&#237;a burguesa para horadarla y preparar las condiciones de su derrota.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lo mismo vale para la recuperaci&#243;n de manos de los agentes de la burgues&#237;a (burocracia obrera) de aquellas &#8220;fortalezas, bases, reductos de democracia proletaria&#8221; al decir de Trotsky, o &#8220;trincheras y casamatas&#8221; al decir de Gramsci, que la clase obrera fue construyendo a lo largo de sus luchas dentro de la democracia burguesa, sirvi&#233;ndose y luchando contra ella. Por ejemplo, la intervenci&#243;n en los sindicatos reformistas para luchar contra la divisi&#243;n del movimiento obrero que impone la burocracia y la ideolog&#237;a corporativa que pretende alejar al movimiento obrero de la &#8220;intervenci&#243;n pol&#237;tica&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb22&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#8220;Tesis sobre la acci&#243;n comunista en el movimiento sindical&#8221;, en Los cuatro (&#8230;)&#034; id=&#034;nh22&#034;&gt;22&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La t&#225;ctica del Frente &#218;nico Obrero, elaborada a partir del Tercer Congreso de la Internacional Comunista es la expresi&#243;n m&#225;s acabada de esta misma l&#243;gica. Constituye una t&#225;ctica compleja que tiene un aspecto de maniobra, otro t&#225;ctico y otro estrat&#233;gico. Por un lado implica acuerdos &#8211;producto de determinada relaci&#243;n de fuerzas entre las tendencias&#8211; con reformistas y/o &#8220;centristas&#8221; como aliados circunstanciales (aspecto de maniobra) con el objetivo de la unidad de las filas proletarias para luchas parciales en com&#250;n (aspecto t&#225;ctico, defensivo u ofensivo). Y por otro, como objetivo principal, la ampliaci&#243;n de la influencia de los partidos revolucionarios producto de la experiencia en com&#250;n (o su rechazo por parte de las direcciones oficiales), con el fin de conquistar la mayor&#237;a de la clase obrera para la lucha por el poder (aspecto estrat&#233;gico, ofensivo)&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb23&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Cfr. &#8220;Resoluci&#243;n sobre la t&#225;ctica de la Internacional Comunista&#8221;, en Los (&#8230;)&#034; id=&#034;nh23&#034;&gt;23&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ahora bien, no se trata de un esquema limitado a la utilizaci&#243;n de la defensa para acumular fuerzas para la ofensiva revolucionaria. De ser as&#237;, la vinculaci&#243;n entre defensiva y ofensiva a&#250;n se encontrar&#237;a en el plano de lo que Rosa Luxemburgo denominaba &#8220;conciencia te&#243;rica latente&#8221; y podr&#237;a comprender una estrategia &#8220;centrista&#8221; que oscila entre el reformismo y la revoluci&#243;n&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb24&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;De hecho Karl Kautsky, uno de los primeros marxistas en introducir en los (&#8230;)&#034; id=&#034;nh24&#034;&gt;24&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Veamos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;La defensa: un escudo formado por golpes habilidosos&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &#8220;La forma defensiva de la guerra &#8211;dec&#237;a Clausewitz&#8211; no es [ &#8230; ] un simple escudo, sino un escudo esencialmente formado por golpes h&#225;bilmente dados&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb25&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Clausewitz, Carl von, De la Guerra, Tomo III, Bs. As., C&#237;rculo Militar, (&#8230;)&#034; id=&#034;nh25&#034;&gt;25&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. De ah&#237; que &#8220;Las defensas que pasan por ser las mejores son aquellas que utilizan la mayor cantidad de medios activos, es decir ofensivos, pero esto depende de la naturaleza del terreno, de la composici&#243;n de las fuerzas militares, y a&#250;n del talento del General&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb26&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Ib&#237;dem, p. 324.&#034; id=&#034;nh26&#034;&gt;26&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. &#191;En qu&#233; consisten estos &#8220;golpes h&#225;bilmente dados&#8221;, estos medios ofensivos de la defensiva en estrategia revolucionaria y cu&#225;l es su importancia en &#8220;Occidente&#8221;?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Durante la Revoluci&#243;n Rusa, desde una posici&#243;n defensiva, los bolcheviques hab&#237;an levantado la exigencia hacia las direcciones conciliadoras mayoritarias del movimiento de masas (Mencheviques y Socialrevolucionarios) de que rompiesen con los ministros capitalistas y las potencias imperialistas y tomasen el poder. Los revolucionarios no participar&#237;an de un gobierno as&#237;, pero luchar&#237;an por el poder en forma pac&#237;fica mediante la conquista de la mayor&#237;a en los soviets&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb27&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;En un art&#237;culo anterior (Albamonte, Emilio y Maiello, Mat&#237;as, &#8220;Trotsky y (&#8230;)&#034; id=&#034;nh27&#034;&gt;27&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Paralelamente sosten&#237;an la consigna democr&#225;tico-radical de Asamblea Constituyente. A su vez, sin dar apoyo pol&#237;tico al gobierno de Kerensky llamaron a enfrentar el golpe de Kornilov, aprovechando para armar al proletariado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ni Lenin ni Trotsky, como direcci&#243;n, opinaban que era posible una etapa democr&#225;tica intermedia, ni bajo el gobierno de los conciliadores, ni bajo una Asamblea Constituyente, pero en uno u otro caso, de realizarse alguna de ambas variantes, la clase obrera estar&#237;a en mejores condiciones para luchar por el poder obrero. Y de no realizarse, lo cual era lo infinitamente m&#225;s probable, servir&#237;a para arrancar a las masas de la influencia de las direcciones conciliadoras.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La acci&#243;n de los bolcheviques durante la revoluci&#243;n de 1917 fue una verdadera escuela de c&#243;mo pelear a la defensiva (en minor&#237;a), multiplicando los &#8220;golpes habilidosos&#8221;, los medios ofensivos de la defensa. En el caso ruso, sin instituciones burguesas parlamentarias m&#237;nimamente formadas, con el poder en manos de los soviets, estos &#8220;golpes habilidosos&#8221; fueron fulminantes, ninguna excusa ten&#237;an los conciliadores que contaban con mayor&#237;a en los soviets.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En &#8220;Occidente&#8221; las direcciones conciliadoras tienen la &#8220;virtud&#8221; de poder escudarse detr&#225;s de las instituciones de la democracia burguesa, desde el parlamentarismo, hasta la divisi&#243;n de poderes, el poder judicial, etc., y as&#237; sostenerse y sostener las ilusiones en la democracia capitalista. Como se&#241;ala Trotsky para la situaci&#243;n espa&#241;ola a mediados de 1931, luego de las elecciones a las Cortes constituyentes: &#8220;Los comunistas deben dirigir el pensamiento de los obreros precisamente en este sentido: &#8216;exigirlo todo del gobierno, puesto que vuestros jefes se encuentran en &#233;l'. Los socialistas responder&#225;n a las delegaciones obreras que ellos no tienen la mayor&#237;a. La respuesta est&#225; clara: que se conceda el verdadero derecho al sufragio, que se rompa la coalici&#243;n con la burgues&#237;a, y entonces la mayor&#237;a estar&#225; asegurada. Pero esto es lo que no quieren los socialistas. Su situaci&#243;n los coloca en contradicci&#243;n con las consignas democr&#225;ticas radicales&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb28&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, Le&#243;n, &#8220;Despu&#233;s de las elecciones a las Cortes (Carta al (&#8230;)&#034; id=&#034;nh28&#034;&gt;28&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb29&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;El destacado en esta cita es nuestro. En todas las citas de este art&#237;culo (&#8230;)&#034; id=&#034;nh29&#034;&gt;29&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En las Tesis de Lyon, un documento fundamental en su pensamiento maduro, Gramsci expresa una preocupaci&#243;n an&#225;loga. Elaboradas en 1926, son la herramienta con la cual va a enfrentar la tendencia izquierdista de Amadeo Bordiga&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb30&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Principal dirigente del comunismo italiano hasta entonces y uno de los (&#8230;)&#034; id=&#034;nh30&#034;&gt;30&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Las Tesis planteaban la imposibilidad de una revoluci&#243;n democr&#225;tica &#8220;intermedia&#8221; frente al fascismo, y que lo que hab&#237;a por delante era la revoluci&#243;n socialista, coincidiendo de hecho en este aspecto con Trotsky, quien hab&#237;a sostenido la teor&#237;a-programa de la revoluci&#243;n permanente para Rusia, la cual generalizar&#237;a entre 1929 y 1930&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb31&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;La relaci&#243;n precisa entre los objetivos democr&#225;ticos y socialistas (&#8230;)&#034; id=&#034;nh31&#034;&gt;31&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Al igual que Trotsky, Gramsci presta especial atenci&#243;n al combate contra las tentativas de &#8220;&#8216;soluci&#243;n reformista' del problema del estado (gobierno de izquierda)&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb32&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Gramsci, Antonio, &#8220;La situaci&#243;n italiana y las tareas del PCI (Tesis de (&#8230;)&#034; id=&#034;nh32&#034;&gt;32&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Para pensar aquel problema, Gramsci tambi&#233;n retoma las t&#225;cticas de los bolcheviques: &#8220;La presentaci&#243;n y agitaci&#243;n de estas soluciones intermedias &#8211;dice&#8211; es la forma espec&#237;fica de lucha que hay que utilizar contra los autotitulados partidos democr&#225;ticos que son, en realidad, uno de los pilares m&#225;s firmes del orden capitalista vacilante y como tales comparten el poder, alternativamente, con los grupos reaccionarios, cuando estos partidos est&#225;n ligados a estratos importantes y decisivos de la poblaci&#243;n trabajadora (como en Italia en los primeros meses de la crisis Matteotti&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb33&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Se refiere a la crisis pol&#237;tica generada por el asesinato del diputado (&#8230;)&#034; id=&#034;nh33&#034;&gt;33&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;) y cuando es inminente y grave un peligro reaccionario (t&#225;ctica adoptada por los bolcheviques respecto a Kerensky durante el golpe de Kornilov). En estos casos el partido comunista obtiene los mejores resultados agitando las mismas soluciones que corresponder&#237;a adoptar a los supuestos partidos democr&#225;ticos si &#233;stos supiesen librar una lucha consecuente por la democracia, con todos los medios que la situaci&#243;n requiere. Ante la prueba de los hechos, estos partidos se desenmascaran ante las masas y pierden su influencia sobre ellas&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb34&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Gramsci, Antonio, &#8220;La situaci&#243;n italiana y las tareas del PCI (Tesis de (&#8230;)&#034; id=&#034;nh34&#034;&gt;34&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Podemos decir que tanto para Gramsci como para Trotsky, mientras no estuviese planteado el derrocamiento del parlamentarismo burgu&#233;s mediante la dictadura del proletariado, era de especial importancia como parte de la lucha defensiva, la utilizaci&#243;n de este tipo de medios ofensivos (golpes habilidosos) para horadar la hegemon&#237;a burguesa, combatiendo a los partidos &#8220;democr&#225;ticos&#8221;, en tanto agentes de &#8220;&#8216;soluci&#243;n reformista' del problema del estado&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;La democracia burguesa y el programa democr&#225;tico radical&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Gramsci le dar&#225; mucha relevancia en las mencionadas Tesis de Lyon de 1926 a las consignas democr&#225;tico-radicales. Contra la tendencia izquierdista encabezada por Bordiga, va a se&#241;alar que &#8220;Es un error suponer que las reivindicaciones inmediatas y las acciones parciales solo pueden tener un car&#225;cter econ&#243;mico&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb35&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Y agrega: &#8220;Puesto que, al profundizarse la crisis del capitalismo, las (&#8230;)&#034; id=&#034;nh35&#034;&gt;35&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. En las Tesis tendr&#225; especial importancia la consigna de Asamblea Constituyente para Italia, sobre la que volveremos m&#225;s adelante&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb36&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;A los pocos meses caer&#237;a en las c&#225;rceles de Mussolini, donde pasar&#237;a el (&#8230;)&#034; id=&#034;nh36&#034;&gt;36&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Desde aquel punto de vista Gramsci entablar&#225; agudas pol&#233;micas, como con el peri&#243;dico Il Mondo en el &#8216;26, donde contestando a una serie de art&#237;culos contra la URSS titulados &#8220;Buscando el comunismo&#8221;, Gramsci contesta: &#8220;podr&#237;amos escribir una serie de art&#237;culos titulados &#8216;Buscando la democracia', y demostrar que la democracia nunca ha existido. Y de hecho, si la democracia significa, ya que no puede sino significar, el gobierno de las masas populares, expresado a trav&#233;s de un Parlamento elegido por sufragio universal, entonces &#191;en qu&#233; pa&#237;s ha existido alguna vez un gobierno que cumpla con este criterio?&#8221;. Y responde: &#8220;Incluso en Inglaterra, patria y cuna del r&#233;gimen parlamentario y de la democracia, el Parlamento est&#225; flanqueado al gobernar por la C&#225;mara de los Lores y la Monarqu&#237;a. Los poderes de la democracia son, en realidad, nulos. [ &#8230; ] &#191;Y acaso existe la democracia en Francia? Junto al Parlamento existe en Francia el Senado, que no es elegido por sufragio universal sino por dos niveles de electores que a su vez son solo parcialmente una expresi&#243;n del sufragio universal; y tambi&#233;n existe la instituci&#243;n del Presidente de la Rep&#250;blica&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb37&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Gramsci, Antonio, &#8220;The peasants and the dictatorship of the proletariat&#8221; (&#8230;)&#034; id=&#034;nh37&#034;&gt;37&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Concluye Gramsci en tono ir&#243;nico que estas instituciones existen justamente &#8220;para moderar los posibles excesos del Parlamento elegido por sufragio universal&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb38&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Para un an&#225;lisis sint&#233;tico pero sistem&#225;tico de Gramsci sobre la evoluci&#243;n (&#8230;)&#034; id=&#034;nh38&#034;&gt;38&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Poco antes, para esa misma &#233;poca, Trotsky abordar&#225; a fondo este tipo de cr&#237;tica a la que le dedicar&#225; gran parte de su libro &#191;A d&#243;nde va Inglaterra?. Sobre este libro, Isaac Deutscher, a pesar de sus diferencias, afirmaba que &#8220;es el alegato m&#225;s efectivo, o tal vez el &#250;nico, en favor de la revoluci&#243;n proletaria y el comunismo en Gran Breta&#241;a que jam&#225;s se haya hecho&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb39&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Y agregaba: &#8220;Este fue el choque de Trotsky con el socialismo fabiano y su (&#8230;)&#034; id=&#034;nh39&#034;&gt;39&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En una t&#243;nica similar a la de Gramsci, se preguntaba ret&#243;ricamente: &#8220;&#191;Qu&#233; es la democracia pol&#237;tica y d&#243;nde comienza? [ &#8230; ] &#191;Se puede, por ejemplo, llamar democracia a un pa&#237;s mon&#225;rquico con una C&#225;mara alta? &#191;Est&#225; permitido recurrir a la violencia para abolir esas instituciones? Sin duda se nos contestar&#225; a este respecto que la C&#225;mara de los comunes de Inglaterra es lo bastante poderosa para suprimir, si lo juzga conveniente, el poder real y la C&#225;mara de los Lores, de suerte que la clase obrera tenga la posibilidad de completar pac&#237;ficamente la instituci&#243;n del r&#233;gimen democr&#225;tico en su pa&#237;s. Admit&#225;moslo un instante. Pero &#191;qu&#233; es la C&#225;mara de los Comunes? &#191;Puede ser calificada de democr&#225;tica aunque solo sea desde el punto de vista formal? De ning&#250;n modo. Elementos importantes del pueblo est&#225;n privados del derecho al voto. Las mujeres no votan sino solo a partir de los 30 a&#241;os y los hombres desde los 21. La disminuci&#243;n de la edad electoral constituye desde el punto de vista de la clase obrera, en la que se empieza a trabajar desde muy temprano, una reivindicaci&#243;n democr&#225;tica elemental. Por otra parte, las circunscripciones electorales est&#225;n preparadas en Inglaterra con tanta perfidia, que se necesita doble n&#250;mero de votos para elegir un diputado obrero [ &#8230; ]. De este modo, el actual parlamento ingl&#233;s constituye la m&#225;s escandalosa burla de la voluntad del pueblo, aun entendi&#233;ndola en el sentido de la democracia burguesa. &#191;Tiene realmente la clase obrera el derecho de exigir imperiosamente, aun manteni&#233;ndose en el terreno de los principios de la democracia, a la actual C&#225;mara de los Comunes privilegiada y de hecho usurpadora, la instituci&#243;n inmediata de un modo de sufragio verdaderamente democr&#225;tico? Y si el parlamento respondiese a esta reivindicaci&#243;n con un &#8216;no ha lugar' [ &#8230; ] &#191;tendr&#237;a el proletariado el derecho de exigir por ejemplo mediante la huelga general a un parlamento usurpador derechos electorales democr&#225;ticos?&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb40&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, Le&#243;n, &#191;A d&#243;nde va Inglaterra?, Bs. As., Ed. El Yunque, 1974, pp. 98-99.&#034; id=&#034;nh40&#034;&gt;40&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sobre la base de este tipo de caracterizaciones en las que ambos coincid&#237;an, Trotsky profundizar&#225; los desarrollos de la III Internacional en cuanto a la valoraci&#243;n program&#225;tica y articulaci&#243;n estrat&#233;gica de las consignas democr&#225;tico-radicales. Tanto en el caso de Gran Breta&#241;a, como en Francia y Alemania.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La Internacional Comunista hab&#237;a hecho suyas las &#8220;Tesis sobre democracia burguesa y dictadura proletaria&#8221; de Lenin. En ellas se marcaba el contraste entre la democracia burguesa y la sovi&#233;tica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La primera, a trav&#233;s del sufragio universal cada tantos a&#241;os se proclamaba expresi&#243;n de la &#8220;voluntad popular&#8221; pero ten&#237;a por objetivo principal la separaci&#243;n de las masas del gobierno del Estado mediante diversos mecanismos (reconocimiento puramente formal de las libertades pol&#237;ticas, divisi&#243;n de poderes legislativo y ejecutivo, imposibilidad de revocar mandatos, no elecci&#243;n del poder judicial, privilegios de los funcionarios, etc.).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La segunda, la democracia sovi&#233;tica, se basaba en el principio opuesto, a saber: la m&#225;s amplia participaci&#243;n de las masas en el Estado mediante m&#250;ltiples mecanismos, muchos de ellos ya experimentados en menor escala en la Comuna de Par&#237;s de 1871 (garant&#237;a material de los derechos pol&#237;ticos, fusi&#243;n del poder legislativo y ejecutivo, revocabilidad, fin de los privilegios de los funcionarios, elecci&#243;n y participaci&#243;n popular de los tribunales, etc.). Dando cuenta de que la rep&#250;blica sovi&#233;tica era capaz de implementar realmente muchos de los principios republicanos que la burgues&#237;a solo declamaba.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La novedad que introduce Trotsky es la articulaci&#243;n de estos mismos temas como consignas democr&#225;tico radicales dentro de un programa transicional en la lucha (bajo la democracia burguesa) por un gobierno obrero (dictadura del proletariado). La formulaci&#243;n m&#225;s ilustrativa se encuentra claramente en &#8220;Un programa de acci&#243;n para Francia&#8221; escrito en 1934, como propuesta para ser tomada por el recientemente planteado Frente &#218;nico Obrero entre el Partido Comunista y la SFIO (socialistas).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El di&#225;logo de Trotsky es el siguiente. &#8220;Somos, pues, firmes partidarios del estado obrero-campesino, que arrancar&#225; el poder a los explotadores. Nuestro primordial objetivo es el de ganar para este programa a la mayor&#237;a de nuestros aliados de la clase obrera. Entre tanto, y mientras la mayor&#237;a de la clase obrera siga apoy&#225;ndose en las bases de la democracia burguesa, estamos dispuestos a defender tal programa de los violentos ataques de la burgues&#237;a bonapartista y fascista. Sin embargo, pedimos a nuestros hermanos de clase que adhieren al socialismo &#8216;democr&#225;tico', que sean fieles a sus ideas: que no se inspiren en las ideas y los m&#233;todos de la Tercera Rep&#250;blica sino en los de la Convenci&#243;n de 1793&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb41&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, Le&#243;n, &#8220;Un programa de acci&#243;n para Francia&#8221;, en &#191;A d&#243;nde va (&#8230;)&#034; id=&#034;nh41&#034;&gt;41&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;N&#243;tese que el fundador del Ej&#233;rcito Rojo parte de constatar los diferentes objetivos entre los comunistas y los trabajadores socialdem&#243;cratas, para luego se&#241;alar que los revolucionarios est&#225;n dispuestos a levantar un programa transicional que incluya la defensa de la democracia burguesa contra los ataques de la burgues&#237;a en pos del Frente &#218;nico. A rengl&#243;n seguido contrapone los m&#233;todos revolucionarios a los parlamentarios para llevarlo adelante, y como continuidad de aquel di&#225;logo, no hace referencia a la Comuna de Par&#237;s de 1871 sino a la revoluci&#243;n burguesa, a la de la Convenci&#243;n jacobina de 1793&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb42&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;El contraste lo hace Trotsky entre la III Rep&#250;blica francesa, que abarc&#243; (&#8230;)&#034; id=&#034;nh42&#034;&gt;42&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Luego transcribe con leves modificaciones (adaptaciones) el programa de la Comuna de Par&#237;s tal como lo hab&#237;a sintetizado Marx en los manifiestos de la Asociaci&#243;n Internacional de los Trabajadores&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb43&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Marx, Karl, La Guerra Civil en Francia, Mosc&#250;, Ed. Progreso, 1980.&#034; id=&#034;nh43&#034;&gt;43&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;: &#8220;&#161;Abajo el Senado, elegido por voto limitado, y que transforma el poder del sufragio universal en mera ilusi&#243;n! &#161;Abajo la presidencia de la Rep&#250;blica, que sirve como oculto punto de concentraci&#243;n para las fuerzas del militarismo y la reacci&#243;n! Una asamblea &#250;nica debe combinar los poderes legislativo y ejecutivo. Sus miembros ser&#237;an elegidos por dos a&#241;os, mediante sufragio universal de todos los mayores de dieciocho a&#241;os, sin discriminaciones de sexo o de nacionalidad. Los diputados ser&#237;an electos sobre la base de las asambleas locales, constantemente revocables por sus constituyentes y recibir&#237;an el salario de un obrero especializado&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb44&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, Le&#243;n, &#8220;Un programa de acci&#243;n para Francia&#8221;, en op. cit., p.34.&#034; id=&#034;nh44&#034;&gt;44&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Trotsky reafirma el planteo se&#241;alando que &#8220;una democracia m&#225;s generosa facilitar&#237;a la lucha por el poder obrero&#8221;. E incluso anticipa la t&#225;ctica de &#8220;gobierno obrero&#8221; en su formulaci&#243;n original durante la primera etapa de la Revoluci&#243;n Rusa, al se&#241;alar que si la SFIO &#8220;llegara a ganar la confianza de la mayor&#237;a, estamos y estaremos siempre preparados para defender contra la burgues&#237;a a un gobierno de la SFIO&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb45&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Ib&#237;dem.&#034; id=&#034;nh45&#034;&gt;45&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Trotsky: Democracia radical, Frente &#218;nico y Soviets&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Frente a estos desarrollos de Trotsky, no dejan de llamar la atenci&#243;n cr&#237;ticas como la que le hace Rolando Astarita sobre una supuesta subestimaci&#243;n de la influencia en la conciencia obrera de la ideolog&#237;a democr&#225;tico-burguesa. En su Cr&#237;tica al Programa de Transici&#243;n &#8211;una cr&#237;tica al conjunto de la obra de Trotsky cuyo debate no pretendemos agotar en estas p&#225;ginas&#8211; Astarita afirma que: &#8220;Trotsky pareciera representarse la conciencia obrera encerrada en una &#8216;campana de vac&#237;o ideol&#243;gico', apta para recibir consignas a la manera en que lo hac&#237;a la mente &#8216;tabla rasa' postulada por el empirismo m&#225;s crudo. Adem&#225;s, es sintom&#225;tico que apenas preste atenci&#243;n a los efectos sobre las conciencias de las experiencias de la URSS y del nazismo, que potenciaban el discurso apolog&#233;tico de la democracia capitalista&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb46&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Astarita, Rolando, Cr&#237;tica al programa de transici&#243;n, en .&#034; id=&#034;nh46&#034;&gt;46&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como vimos, al contrario, Trotsky da especial importancia a los factores ideol&#243;gicos. Dando cuenta, de aquello que se&#241;ala correctamente Anderson, de que &#8220;la forma general del estado representativo, la democracia burguesa, es en s&#237; misma el principal cerrojo ideol&#243;gico del capitalismo occidental&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb47&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Anderson, Perry, op. cit., p. 49.&#034; id=&#034;nh47&#034;&gt;47&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. A su vez, no solo &#8220;presta atenci&#243;n&#8221; a los efectos del avance del fascismo en la conciencia de las masas como se ve en el caso que se&#241;al&#225;bamos de Francia, sino que discute duramente contra quienes pretenden disminuirlos. Es as&#237; que en Alemania de los &#8216;30 ante la pregunta &#8220;&#191;Es cierto que Hitler destruy&#243; los &#8216;prejuicios democr&#225;ticos'?&#8221;, se&#241;ala c&#243;mo &#8220;En teor&#237;a, la victoria del fascismo demuestra m&#225;s all&#225; de toda duda que la democracia est&#225; agotada; pol&#237;ticamente, empero, el r&#233;gimen fascista mantiene los prejuicios democr&#225;ticos, los recrea, los inculca en la juventud y hasta es capaz de impartirles mucha fuerza durante un tiempo. En ello, precisamente, reside una de las manifestaciones m&#225;s importantes del car&#225;cter hist&#243;rico reaccionario del fascismo&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb48&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, Le&#243;n, &#8220;El fascismo y las consignas democr&#225;ticas&#8221;, en La lucha (&#8230;)&#034; id=&#034;nh48&#034;&gt;48&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Otro tanto podemos decir de los efectos ideol&#243;gicos del stalinismo. No solo da cuenta de ellos desarrollando el programa democr&#225;tico-radical, sino que adelanta la defensa de un posible gobierno obrero reformista frente a los ataques de la burgues&#237;a, contra todo el nefasto legado que hab&#237;a dejado la pol&#237;tica stalinista del &#8220;tercer per&#237;odo&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb49&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Seg&#250;n el stalinismo, a partir de 1928 se abre el &#250;ltimo periodo del (&#8230;)&#034; id=&#034;nh49&#034;&gt;49&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Y por si quedaban dudas, remarca en el mismo Programa de acci&#243;n para Francia, que &#8220;No queremos alcanzar nuestro objetivo mediante conflictos armados entre diversos grupos de asalariados sino por la verdadera democracia obrera, con la propaganda y la cr&#237;tica leal, con el reagrupamiento voluntario de la gran mayor&#237;a del proletariado bajo la bandera del comunismo integral&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb50&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, Le&#243;n, &#8220;Un programa de acci&#243;n para Francia&#8221;, op. cit., p. 35.&#034; id=&#034;nh50&#034;&gt;50&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En particular, en relaci&#243;n al Programa de Transici&#243;n (PT) escrito por Trotsky, que est&#225; en el centro de su cr&#237;tica, Astarita se&#241;ala que &#8220;las ilusiones democr&#225;ticas casi no reciben tratamiento en el PT; apenas son mencionadas en relaci&#243;n a los pa&#237;ses atrasados&#8230;&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb51&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Astarita, Rolando, op. cit.&#034; id=&#034;nh51&#034;&gt;51&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Desde luego que en 1938 toda Europa iba camino a la guerra de la mano del fascismo y el militarismo dominaba la escena, el programa democr&#225;tico radical dif&#237;cilmente pod&#237;a hacer algo en esta situaci&#243;n. Sin embargo, Trotsky destaca en el PT, que &#8220;debe ser sostenida, en adelante, la reivindicaci&#243;n del derecho de voto a los dieciocho a&#241;os para los hombres y mujeres. Aquel que ma&#241;ana ser&#225; llamado a morir por la &#8216;patria' debe tener el derecho de hacer o&#237;r su voz ahora. La lucha contra la guerra debe consistir, ante todo, en la movilizaci&#243;n revolucionaria de la juventud&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb52&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, Le&#243;n, El programa de transici&#243;n, Bs. As., Ediciones IPS-CEIP, 2008, (&#8230;)&#034; id=&#034;nh52&#034;&gt;52&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y al mismo tiempo, para EE.UU., m&#225;s alejado del teatro de operaciones, plantea en el Programa de Transici&#243;n: &#8220;Nuestra secci&#243;n norteamericana, sostiene cr&#237;ticamente, la propuesta de un refer&#233;ndum sobre la cuesti&#243;n de la declaraci&#243;n de guerra&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb53&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Se refiere al refer&#233;ndum propuesto por L. L. Ludlow sobre la participaci&#243;n o (&#8230;)&#034; id=&#034;nh53&#034;&gt;53&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. [ &#8230; ] Cualesquiera que sean las ilusiones de las masas respecto al refer&#233;ndum, esta reivindicaci&#243;n refleja la desconfianza de los obreros y los campesinos por el gobierno y el parlamento de la burgues&#237;a. Sin sostener ni desarrollar las ilusiones de las masas, es necesario apoyar con todas las fuerzas la desconfianza progresiva de los oprimidos hacia los opresores&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb54&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, Le&#243;n, El programa de transici&#243;n, op. cit., pp. 86-87.&#034; id=&#034;nh54&#034;&gt;54&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Estos elementos, a los que Astarita les resta importancia, expresan la continuidad de la misma l&#243;gica que Trotsky expresara en Francia pero limitada&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb55&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Frente a quienes planteaban apoyar a los gobiernos democr&#225;ticos contra los (&#8230;)&#034; id=&#034;nh55&#034;&gt;55&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; a las condiciones de la guerra inminente. Se podr&#237;an multiplicar por decenas estos ejemplos que &#8211;m&#225;s all&#225; de las caricaturas economicistas de Trotsky, que las hay&#8211; hacen dif&#237;cil de sostener la afirmaci&#243;n de que consideraba la conciencia obrera como una &#8220;campana de vac&#237;o&#8221;. El error de Astarita es abordar la cuesti&#243;n de la ideolog&#237;a y la conciencia de las masas como si &#233;sta operase en el aire, sin dar cuenta de que se desarrolla en la experiencia. Sin esto &#250;ltimo es imposible comprender la articulaci&#243;n estrat&#233;gica que realiza Trotsky entre conciencia y experiencia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La misma se muestra claramente durante los a&#241;os 1934-35 en Francia. Mientras Trotsky planteaba para Francia aquellas consignas democr&#225;tico-radicales y aquel di&#225;logo para la constituci&#243;n del Frente &#218;nico, la direcci&#243;n stalinista del PCF, como resabio del &#8220;tercer per&#237;odo&#8221;, levantaba la consigna &#8220;&#161;Soviets por todas partes!&#8221;. Trotsky criticaba duramente su postulaci&#243;n a destiempo. &#191;Estaba negando con esto la lucha por los soviets y con ella por la dictadura del proletariado? Evidentemente, no.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Su l&#243;gica estrat&#233;gica era tan sencilla como precisa. La lucha por la constituci&#243;n de organismos sovi&#233;ticos es fundamental para la revoluci&#243;n, como &#243;rganos de la insurrecci&#243;n y como andamiaje de la dictadura del proletariado. Pero, &#191;qu&#233; son los Soviets? Organismos de Frente &#218;nico de masas. &#191;Cu&#225;l era la condici&#243;n para poder constituir el Frente &#218;nico? La unidad de acci&#243;n con la mayor&#237;a de los obreros que confiaban en la democracia burguesa y quer&#237;an defenderla contra el avance del fascismo. &#191;Qu&#233; les propone Trotsky? Defender la democracia burguesa contra los ataques de la propia burgues&#237;a, pero no con los m&#233;todos parlamentarios sino con los de la lucha de clases, no bajo las banderas del r&#233;gimen decadente de la Tercera Rep&#250;blica sino bajo las de la democracia radical.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Estrat&#233;gicamente la clave de esta articulaci&#243;n era que permit&#237;a establecer un puente entre la conciencia reformista de las masas obreras y la preparaci&#243;n de las condiciones para la ofensiva (insurrecci&#243;n). No solamente porque hac&#237;an posible el avance del Frente &#218;nico Obrero para enfrentar a la burgues&#237;a (aspecto t&#225;ctico) sino porque a trav&#233;s de esta acci&#243;n com&#250;n en la lucha de clases posibilitaban a los revolucionarios la conquista de la mayor&#237;a para el &#8220;comunismo integral&#8221; (aspecto estrat&#233;gico).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Gramsci y la articulaci&#243;n estrat&#233;gica de las consignas democr&#225;tico-radicales&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como se&#241;al&#225;bamos anteriormente, un punto clave en la lucha de Gramsci contra las tendencias izquierdistas en el comunismo italiano era el desarrollo del programa democr&#225;tico-radical. En t&#233;rminos generales, la articulaci&#243;n que propon&#237;a entre &#233;ste y el programa transicional de conjunto, ten&#237;a muchas similitudes con la que vimos en Trotsky.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Al mismo tiempo que se&#241;alaba la importancia de la utilizaci&#243;n de las consignas de la democracia radical, el revolucionario italiano remarcaba el combate a las ilusiones en los m&#233;todos parlamentarios. &#8220;El objetivo que se propondr&#225; el partido comunista &#8211;dice Gramsci&#8211; ser&#225; vincular cada una de las consignas que lance en este campo [democr&#225;tico-radical] a las directivas generales de su acci&#243;n: en particular, con la demostraci&#243;n pr&#225;ctica de la imposibilidad de que el r&#233;gimen instaurado por el fascismo sufra limitaciones radicales y transformaciones en un sentido &#8216;liberal' y &#8216;democr&#225;tico' sin que se desencadene contra &#233;l una lucha de masas, que inevitablemente deber&#225; desembocar en la guerra civil&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb56&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Gramsci, Antonio, &#8220;La situaci&#243;n italiana y las tareas del PCI (Tesis de (&#8230;)&#034; id=&#034;nh56&#034;&gt;56&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Igual &#233;nfasis planteaba respecto a la necesidad de vincular las consignas de car&#225;cter econ&#243;mico con las pol&#237;ticas: &#8220;Esta evidencia [de la inevitabilidad de la guerra civil] solo se impondr&#225; a las masas a partir del momento en que, enlazando las reivindicaciones parciales de car&#225;cter pol&#237;tico con las de car&#225;cter econ&#243;mico, logremos transformar los movimientos &#8220;revolucionarios democr&#225;ticos&#8221; en movimientos revolucionarios obreros y socialistas&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb57&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#205;dem.&#034; id=&#034;nh57&#034;&gt;57&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. De aqu&#237; que destaque la importancia de ligar la lucha antimon&#225;rquica en Italia con el ataque a los pilares estructurales del capitalismo italiano: &#8220;La movilizaci&#243;n antimon&#225;rquica de las masas de la poblaci&#243;n italiana es uno de los objetivos que debe proponer el partido comunista. [ &#8230; ]. Pero su realizaci&#243;n debe ser siempre paralela a la agitaci&#243;n y la lucha contra los otros pilares fundamentales del r&#233;gimen fascista: la plutocracia industrial y los terratenientes&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb58&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#205;dem.&#034; id=&#034;nh58&#034;&gt;58&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. En todos estos puntos es clara la similitud con los planteos de Trotsky que fuimos viendo, as&#237; como algunos de los sistematizados en la teor&#237;a-programa de la revoluci&#243;n permanente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Gramsci no desarrollar&#225; el programa democr&#225;tico radical como vimos que lo hac&#237;a Trotsky, sin embargo, le dar&#225; un gran peso alrededor de la consigna de Asamblea Constituyente. Gramsci consideraba que la consigna de Constituyente, a la que se opon&#237;an los sectores izquierdistas, hab&#237;a sido clave en el aislamiento del movimiento obrero que hab&#237;a permitido al fascismo ganarse a sectores de masas. Lo consideraba probablemente el error fundamental del comunismo en el per&#237;odo pre-fascista, y efectivamente no se trataba de una cuesti&#243;n menor para la hegemon&#237;a del proletariado sobre los campesinos italianos, y los del Mezzogiorno en particular.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En las Tesis de Lyon, Gramsci estableci&#243; la siguiente formulaci&#243;n de Asamblea Constituyente: &#8220;En la agitaci&#243;n antimon&#225;rquica el problema de la forma del estado ser&#225; presentado adem&#225;s por el partido comunista en estrecha conexi&#243;n con el problema del contenido de clase que los comunistas se proponen dar al estado. En el pasado reciente (junio de 1925), el partido logr&#243; conectar estos problemas fundando su acci&#243;n pol&#237;tica en las consignas: &#8216;Asamblea republicana basada en los comit&#233;s obreros y campesinos; control obrero sobre la industria; la tierra a los campesinos'&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb59&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Ib&#237;dem, pp. 255-256.&#034; id=&#034;nh59&#034;&gt;59&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es en torno a la articulaci&#243;n estrat&#233;gica entre Asamblea Constituyente y dictadura del proletariado que se plante&#243; una diferencia fundamental entre Trotsky y Gramsci. De hecho es posible reconstruir una pol&#233;mica impl&#237;cita entre ambos revolucionarios por interp&#243;sita persona. Trotsky abord&#243; la cuesti&#243;n de la Constituyente en Italia, en mayo de 1930 en una carta dirigida a Pietro Tresso, Feroci y Santini, quienes hab&#237;an sido expulsados del PCI luego de declarar su solidaridad con la Oposici&#243;n de Izquierda&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb60&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Constituir&#237;an la Nueva Oposici&#243;n Italiana. El adjetivo de &#8220;nueva&#8221; era (&#8230;)&#034; id=&#034;nh60&#034;&gt;60&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. En aquella oportunidad, Trotsky (con los reparos del caso en tanto no segu&#237;a suficientemente la coyuntura italiana) desarrolla una cr&#237;tica de car&#225;cter estrat&#233;gico a la consigna de &#8220;Asamblea republicana basada en los comit&#233;s obreros y campesinos&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dice Trotsky en referencia a esta formulaci&#243;n: &#8220;quisiera decirles por qu&#233; considero que se trata de una consigna pol&#237;tica err&#243;nea o, al menos, ambigua. La &#8216;asamblea republicana' es, obviamente, una instituci&#243;n del Estado burgu&#233;s. &#191;Qu&#233; son, en cambio, los &#8216;comit&#233;s obreros y campesinos'? Es obvio que son una especie de pariente de los soviets obreros y campesinos. Si es as&#237;, hay que decirlo. Porque las organizaciones de clase de los obreros y campesinos pobres, ll&#225;mense soviets o comit&#233;s, siempre constituyen organizaciones de lucha contra el Estado burgu&#233;s, luego se convierten en &#243;rganos de la insurrecci&#243;n y, finalmente, despu&#233;s del triunfo, se transforman en organizaciones de la dictadura proletaria. Siendo as&#237;, &#191;c&#243;mo es posible que una asamblea republicana &#8211;organizaci&#243;n suprema del Estado burgu&#233;s&#8211; se &#8220;base&#8221; en organizaciones del Estado proletario?&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb61&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, Le&#243;n, Problemas de la revoluci&#243;n italiana, en .&#034; id=&#034;nh61&#034;&gt;61&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De esta forma, Trotsky retoma la misma articulaci&#243;n estrat&#233;gica que se&#241;al&#225;bamos para el caso de Francia. La postulaci&#243;n del programa democr&#225;tico-radical solo es coherente con los objetivos revolucionarios, en tanto y en cuanto, desarrolla el Frente &#218;nico y los organismos de tipo sovi&#233;tico &#8220;en lucha contra el Estado burgu&#233;s&#8221;. Ligado a esto, Trotsky les recuerda que &#8220;en 1917, antes de Octubre, Zinoviev y Kamenev, al oponerse a la insurrecci&#243;n, se pronunciaron a favor de esperar que se reuniera la Asamblea Constituyente para crear un &#8216;Estado combinado' mediante la fusi&#243;n de la Asamblea Constituyente y los soviets de obreros y campesinos. En 1919 fuimos testigos de la propuesta de Hilferding de inscribir a los soviets en la Constituci&#243;n de Weimar&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb62&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Sancionada en noviembre de 1919, fue producto de la Asamblea Nacional (&#8230;)&#034; id=&#034;nh62&#034;&gt;62&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Hilferding, igual que Zinoviev y Kamenev, llam&#243; a esto el &#8216;Estado combinado'&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb63&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, Le&#243;n, Problemas de la revoluci&#243;n italiana, en op. cit.&#034; id=&#034;nh63&#034;&gt;63&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Se trata de un problema nodal de la estrategia. El programa democr&#225;tico-radical es, como dec&#237;amos, parte de los &#8220;golpes habilidosos&#8221;, medios ofensivos, con los que los revolucionarios luchan a la defensiva para acumular fuerzas para pasar a la ofensiva. Si falla en el momento decisivo de abandonar la defensa y pasar al ataque, se transforma en su contrario: de puentes devienen en barreras. En referencia a Zinoviev y Kamenev en octubre del &#8216;17, dice Trotsky: &#8220;Como peque&#241;oburgu&#233;s de nuevo tipo quer&#237;a, en el momento mismo en que se produc&#237;a un abrupto viraje de la historia, &#8216;combinar' un tercer tipo de Estado mediante el casamiento de la dictadura proletaria con la dictadura de la burgues&#237;a bajo el signo de la constituci&#243;n&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb64&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#205;dem.&#034; id=&#034;nh64&#034;&gt;64&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Una vez que la democracia sovi&#233;tica, infinitamente m&#225;s democr&#225;tica que la democracia burguesa m&#225;s radical, se ha transformado en la expresi&#243;n del poder de los trabajadores y los campesinos, la democracia radical puede pasar a ser el refugio de la contrarrevoluci&#243;n. As&#237; fue efectivamente en Alemania, con la constituci&#243;n de Weimar que fue dictada al calor de la derrota de la insurrecci&#243;n de 1919. Tambi&#233;n en 1917 en Rusia, donde la Asamblea Constituyente, a cuya convocatoria se negaron los conciliadores hasta que el proletariado pas&#243; a la ofensiva, se eligi&#243; en octubre del &#8216;17 con anterioridad a la ruptura del partido campesino (socialrevolucionarios) que con el triunfo de la revoluci&#243;n decant&#243; un ala izquierda que conformar&#237;a el &#8220;gobierno obrero y campesino&#8221; con los bolcheviques. De ah&#237; que la composici&#243;n de la Constituyente no reflej&#243; la evoluci&#243;n del proceso, cuesti&#243;n expresada, en su negativa a dar cuenta de las conquistas y reconocer al poder sovi&#233;tico. Se hab&#237;a transformado en la trinchera de los enemigos de la revoluci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En referencia a la pol&#237;tica que levantaban con Lenin en aquel entonces, Trotsky se&#241;ala: &#8220;Plante&#225;bamos el problema de una insurrecci&#243;n que traspasar&#237;a el poder al proletariado a trav&#233;s de los soviets. Cuando se nos pregunta qu&#233; har&#237;amos, en tal caso con la Asamblea Constituyente, respondimos: &#8216;Veremos; tal vez la combinemos con los soviets.' Para nosotros eso significaba una Asamblea Constituyente reunida bajo un r&#233;gimen sovi&#233;tico, en la que los soviets fueran mayor&#237;a. Y como no sucedi&#243;, los soviets liquidaron la Asamblea Constituyente. En otras palabras: se trataba de dilucidar la posibilidad de transformar la Asamblea Constituyente y los soviets en organizaciones de una misma clase, jam&#225;s de combinar una Asamblea Constituyente burguesa con los soviets proletarios&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb65&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, Le&#243;n, Problemas de la revoluci&#243;n italiana, en op. cit.&#034; id=&#034;nh65&#034;&gt;65&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para Trotsky siempre consist&#237;a en un problema de articulaci&#243;n estrat&#233;gica (defensiva-ofensiva, t&#225;ctica-estrategia)&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb66&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;De ah&#237; que quienes como Rolando Astarita pretenden abordar la &#8220;posibilidad&#8221; (&#8230;)&#034; id=&#034;nh66&#034;&gt;66&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Por las grietas que en este aspecto ten&#237;a el pensamiento de Gramsci se han colado una parte de las interpretaciones socialdem&#243;cratas de sus elaboraciones. M&#225;s all&#225; de esto, Gramsci nunca arrib&#243; ni sostuvo una teor&#237;a del Estado &#8220;combinado&#8221;. Pero mientras que Trotsky ten&#237;a una visi&#243;n clara sobre la articulaci&#243;n de la democracia obrera (soviets) y las consignas de la democracia burguesa&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb67&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Al mismo tiempo, Trotsky sosten&#237;a que en caso de desatarse una pr&#243;xima (&#8230;)&#034; id=&#034;nh67&#034;&gt;67&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; incluso en su versi&#243;n m&#225;s radical, lo que muestra aquella formulaci&#243;n de &#8220;Asamblea republicana basada en los comit&#233;s obreros y campesinos&#8221; es que aquel problema no se encontraba resuelto a&#250;n en el Gramsci maduro.&lt;/p&gt;
&lt;h2 class=&#034;spip&#034;&gt;PARTE II: Hegemon&#237;a burguesa y hegemon&#237;a obrera &lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Los efectos del fascismo y del stalinismo, supieron dar nueva vida a aquella vieja teor&#237;a del Estado &#8220;combinado&#8221; que mencion&#225;bamos en el apartado anterior. Algunos como Antoine Artous, bajo el slogan de &#8220;la democracia hasta el final&#8221;, enfocan el problema desde el punto de vista de la relaci&#243;n entre democracia representativa y democracia directa, para llegar a la conclusi&#243;n de que es posible combinarlos en un sistema de &#8220;doble representaci&#243;n&#8221;. La representaci&#243;n pol&#237;tica pasa por una asamblea elegida por el &#8220;sufragio universal&#8221; de la poblaci&#243;n atomizada, mientras que los &#8220;soviets&#8221; quedan reducidos, en palabras de Artous, a una &#8220;&#8216;segunda c&#225;mara social', representando a los sindicatos, asociaciones, etc. que defienden los intereses econ&#243;micos y sociales de los asalariados y las capas populares&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb68&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Artous, Antoine, &#8220;Democracia y emancipaci&#243;n social (II)&#8221;, en , abril de (&#8230;)&#034; id=&#034;nh68&#034;&gt;68&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. De esta forma, como no se puede evitar el surgimiento de organizaciones de tipo sovi&#233;ticas al calor de cada revoluci&#243;n, se busca alejar lo m&#225;s posible a los trabajadores del poder pol&#237;tico, para que se limiten a instituciones corporativas dedicadas a &#8220;sus&#8221; asuntos; es decir, para que renuncien a la hegemon&#237;a&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb69&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Para una cr&#237;tica de los planteos de Artous ver: Cinatti, Claudia y (&#8230;)&#034; id=&#034;nh69&#034;&gt;69&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. No es algo nuevo, desde los tiempos de Hilferding &#8211;y la constituci&#243;n de Weimar&#8211; ha sido el objetivo, expl&#237;cito o impl&#237;cito, de este tipo de estrategias.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tambi&#233;n Ernest Mandel sostuvo en un sentido similar que &#8220;todas las formas de democracia directa [ &#8230; ] no sustituyen sino complementan a las instituciones del sufragio universal&#8221;, bajo el argumento de que &#8220;las masas obreras de todo el mundo est&#225;n profundamente convencidas de la necesidad de participar en las elecciones democr&#225;ticas de organismos de tipo parlamentario&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb70&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Mandel, Ernest, El poder y el dinero, M&#233;xico, Siglo XXI, 1994, p. 287.&#034; id=&#034;nh70&#034;&gt;70&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. El &#250;ltimo Poulantzas, para sostener su perspectiva del &#8220;socialismo democr&#225;tico&#8221;, tambi&#233;n resumi&#243; su cr&#237;tica a la Revoluci&#243;n Rusa y al bolchevismo, diciendo: &#8220;&#191;no fue m&#225;s bien esta misma situaci&#243;n, esta misma l&#237;nea (sustituci&#243;n radical de la democracia representativa por la democracia directa de base) la que constituy&#243; el factor principal de lo que sucedi&#243; en la Uni&#243;n Sovi&#233;tica, ya en vida de Lenin, y la que dio lugar al Lenin centralizador y estatista cuya posteridad conocemos?&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb71&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Poulantzas, Nicos, Estado, poder y socialismo, Madrid, Siglo XXI, 1980, p. 309.&#034; id=&#034;nh71&#034;&gt;71&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ahora bien, no se trata simplemente de una discusi&#243;n sobre las diferencias entre la democracia sovi&#233;tica en Rusia y en &#8220;Occidente&#8221; como se la pretende presentar&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb72&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Es interesante la comparaci&#243;n que establece Trotsky con la Comuna de Par&#237;s y (&#8230;)&#034; id=&#034;nh72&#034;&gt;72&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Trotsky incluso, no tiene problema en se&#241;alar para &#8220;Occidente&#8221;, por ejemplo en el caso de EE.UU.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb73&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Cfr. Trotsky, Le&#243;n, &#8220;Si Norteam&#233;rica se hiciera comunista&#8221;, en Naturaleza y (&#8230;)&#034; id=&#034;nh73&#034;&gt;73&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, la posibilidad de que una vez bajo el poder de los soviets no sean necesarias restricciones pol&#237;ticas fundamentales contra los burgueses expropiados; &#8220;los soviets norteamericanos &#8211;dice&#8211; ser&#225;n tan distintos de los rusos como lo son Estados Unidos del presidente Roosevelt del imperio ruso del zar Nicol&#225;s II&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb74&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, Le&#243;n, &#8220;Si Norteam&#233;rica se hiciera comunista&#8221;, en op. cit.&#034; id=&#034;nh74&#034;&gt;74&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Otro tanto se&#241;ala para Alemania&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb75&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Cfr. Trotsky, Le&#243;n, &#8220;El Frente &#218;nico defensivo (Carta a un obrero (&#8230;)&#034; id=&#034;nh75&#034;&gt;75&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La imposibilidad de combinar la democracia burguesa con la democracia sovi&#233;tica se basa en que son la expresi&#243;n pol&#237;tica de reg&#237;menes sociales antag&#243;nicos. Ambos sistemas de representaci&#243;n son coherentes con ello. La democracia capitalista tiene por principio la separaci&#243;n de las masas del gobierno del Estado, para lo cual, como vimos, utiliza m&#250;ltiples mecanismos. El parlamentarismo, y m&#225;s a&#250;n el presidencialismo, mediante el &#8220;sufragio universal&#8221; cada 2, 4 &#243; 6 a&#241;os, se basan en la atomizaci&#243;n de la poblaci&#243;n en general y de la clase obrera en particular. De esta forma, el gobierno de una minor&#237;a, la burgues&#237;a, puede sostener su hegemon&#237;a present&#225;ndose como expresi&#243;n de una gen&#233;rica &#8220;voluntad popular&#8221; de las masas&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb76&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;El argumento, esgrimido por Artous y com&#250;n a quienes defienden el planteo de (&#8230;)&#034; id=&#034;nh76&#034;&gt;76&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La democracia sovi&#233;tica parte del principio opuesto: aumentar al m&#225;ximo la incorporaci&#243;n de las masas al gobierno del Estado. De ah&#237; que su base sean los consejos (soviets) elegidos, no en base a las circunscripciones electorales territoriales de la democracia burguesa, sino esencialmente por unidad de producci&#243;n (empresa, f&#225;brica, escuela, etc.). Los consejos se erigen, al decir de Marx, como &#8220;corporaciones de trabajo&#8221;, legislativas y ejecutivas al mismo tiempo, que gobiernan en el sentido m&#225;s amplio del t&#233;rmino: definen el rumbo pol&#237;tico as&#237; como la planificaci&#243;n de los recursos econ&#243;micos de la sociedad sobre la base de la propiedad estatal de los medios de producci&#243;n. Por estas caracter&#237;sticas es que su desarrollo progresivo, de la mano del avance hacia el socialismo, lleva inscripta la tendencia a la desaparici&#243;n del Estado como tal, es decir, como poder divorciado de la sociedad, que aparentemente se ubica por encima de ella.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No se trata de una estructura institucional &#8220;ideal&#8221; que surge de la nada. Al contrario, la democracia sovi&#233;tica se basa en el impulso m&#225;s decidido de las tendencias a la autoorganizaci&#243;n que se desarrollan en los procesos revolucionarios a partir del frente &#250;nico de masas; primero para la defensa, luego para la ofensiva, y una vez conquistado el poder se transforman en el andamiaje institucional de la dictadura del proletariado. Los consejos (soviets) son pilares fundamentales para la hegemon&#237;a del proletariado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las estrategias que aspiran a un &#8220;Estado combinado&#8221; pretenden encorsetar aquellas tendencias a la autoorganizaci&#243;n en los estrechos l&#237;mites de los &#8220;asuntos econ&#243;micos y sociales&#8221;, negando con ello la hegemon&#237;a obrera. De aqu&#237; su papel reaccionario &#8211;e incluso contrarrevolucionario&#8211; en los momentos agudos de la lucha de clases ya que, justamente, no est&#225; en juego solo el enfrentamiento entre reg&#237;menes pol&#237;ticos sino el propio car&#225;cter de clase del Estado y, por ende, el armamento del proletariado y el desarme de la burgues&#237;a, sin lo cual no hay democracia sovi&#233;tica posible.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En t&#233;rminos estrat&#233;gicos, el planteo (acabado o no) de &#8220;Estado combinado&#8221; oculta bajo una falsa soluci&#243;n, los m&#225;s agudos problemas de estrategia (relaci&#243;n defensa y ataque, posici&#243;n y maniobra, etc.). Y lo hace, especialmente en los momentos de pasaje a la ofensiva (insurrecci&#243;n y guerra civil).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ahora bien, partiendo de que no hay lugar para la &#8220;combinaci&#243;n&#8221; entre democracia burguesa y sovi&#233;tica, volvamos al problema de la articulaci&#243;n estrat&#233;gica de estos elementos en la defensa, durante la etapa de preparaci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;El valor relativo de las &#8220;trincheras&#8221; en la defensiva&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En nuestro art&#237;culo &#8220;Trotsky y Gramsci: debates de estrategia sobre la revoluci&#243;n en occidente&#8221;, desarrollamos en torno a la t&#225;ctica de &#8220;gobierno obrero&#8221; el valor relativo que tienen las &#8220;fortalezas&#8221; o &#8220;trincheras&#8221; en la ofensiva. C&#243;mo pueden ser, seg&#250;n se utilicen, un trampol&#237;n que aumente la potencia del ataque (preparaci&#243;n de la insurrecci&#243;n) o transformarse en un peso muerto que termine haciendo fracasar la ofensiva&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb77&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Cfr. Albamonte, Emilio y Maiello, Mat&#237;as, &#8220;Trotsky y Gramsci: debates de (&#8230;)&#034; id=&#034;nh77&#034;&gt;77&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Aqu&#237; abordaremos este mismo aspecto pero desde el punto de vista de la defensa.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Peter Thomas public&#243; en 2009 su libro &lt;i&gt;The Gramscian Moment&lt;/i&gt;, que se transform&#243; en una referencia en los estudios sobre Gramsci&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb78&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;En 2014, la revista Historical Materialism le ha dedicado un dossier (&#8230;)&#034; id=&#034;nh78&#034;&gt;78&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. A los fines de este art&#237;culo, nos interesa especialmente, el desarrollo y la interpretaci&#243;n que realiza del concepto de &#8220;aparatos hegem&#243;nicos&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb79&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Respecto al lugar central que otorga al concepto de &#8220;aparato hegem&#243;nico&#8221;, (&#8230;)&#034; id=&#034;nh79&#034;&gt;79&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Retomando los Cuadernos de Gramsci&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb80&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Gramsci se&#241;ala en los Cuadernos de la C&#225;rcel: &#8220;que en una determinada (&#8230;)&#034; id=&#034;nh80&#034;&gt;80&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, se&#241;ala que: &#8220;Un aparato hegem&#243;nico de clase es la amplia serie de instituciones articuladas (entendidas en el sentido m&#225;s amplio) y las pr&#225;cticas &#8211;desde los peri&#243;dicos a las organizaciones educativas a los partidos pol&#237;ticos&#8211; por medio de las cuales la clase y sus aliados comprometen a sus oponentes en la lucha por el poder pol&#237;tico&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb81&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Thomas, Peter, The Gramscian Moment. Philosophy, hegemony and marxism, (&#8230;)&#034; id=&#034;nh81&#034;&gt;81&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En referencia a este tipo de instituciones, Trotsky las describ&#237;a como elementos de la democracia proletaria: &#8220;Dentro del marco de la democracia burguesa &#8211;dec&#237;a&#8211; y paralela a la incesante lucha contra ella, los elementos de la democracia proletaria se han formado en el curso de muchas d&#233;cadas: partidos pol&#237;ticos, prensa obrera, sindicato, comit&#233;s de f&#225;brica, clubs, cooperativas, sociedades deportivas, etc.&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb82&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, Le&#243;n, &#8220;El Frente &#218;nico defensivo (Carta a un obrero (&#8230;)&#034; id=&#034;nh82&#034;&gt;82&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ahora bien, &#191;cu&#225;l es la valoraci&#243;n estrat&#233;gica de las mismas para Thomas? Seg&#250;n el autor: &#8220;El aparato estatal de la burgues&#237;a podr&#237;a ser neutralizado solo cuando el proletariado lo haya privado de su &#8216;base social' a trav&#233;s de la elaboraci&#243;n de un proyecto hegem&#243;nico alternativo y su concreci&#243;n en un aparato hegem&#243;nico adecuado a la misma. En los t&#233;rminos que adopt&#243; Lenin de Marx y Engels con el fin de describir la Comuna de Par&#237;s y los soviets como un &#8216;estado de tipo especial'&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb83&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Thomas, Peter, op. cit., p. 227.&#034; id=&#034;nh83&#034;&gt;83&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. En el caso de Trotsky: &#8220;En cuanto a nuestra misi&#243;n &#8211;dice&#8211;, consiste en situar esos elementos de democracia proletaria, ya creados, en la base del sistema sovi&#233;tico del Estado obrero. Para este fin, es necesario romper la c&#225;scara de la democracia burguesa y liberar de ella el meollo de la democracia obrera. En eso reside la esencia de la revoluci&#243;n proletaria&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb84&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, Le&#243;n, &#8220;El Frente &#218;nico defensivo (Carta a un obrero (&#8230;)&#034; id=&#034;nh84&#034;&gt;84&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es decir, en cuanto al valor estrat&#233;gico, mientras que para Thomas estas instituciones est&#225;n llamadas a &#8220;neutralizar&#8221; el aparato estatal de la burgues&#237;a, para Trotsky su desarrollo est&#225; indisolublemente ligado a la necesidad de &#8220;romper la c&#225;scara de la democracia burguesa&#8221;. Es decir, no se trata de &#8220;neutralizar&#8221; sino de &#8220;romper&#8221; la hegemon&#237;a burguesa.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los &#8220;aparatos hegem&#243;nicos&#8221; por s&#237; mismos no son capaces de &#8220;neutralizar&#8221; la hegemon&#237;a de la burgues&#237;a. Por eso Trotsky, al igual que vimos en el caso de Francia, liga el planteo de frente &#250;nico defensivo al di&#225;logo con las ilusiones en la democracia burguesa. Ante la hipot&#233;tica pregunta de un trabajador: &#8220;&#191;Acept&#225;is vosotros, los comunistas, defender la Constituci&#243;n de Weimar?&#8221; Nuevamente responde distinguiendo las instituciones dentro del r&#233;gimen burgu&#233;s. &#8220;La rep&#250;blica &#8211;dice&#8211; tiene a su frente un presidente. &#191;Aceptamos nosotros, los comunistas, defender a Hindenburg contra el fascismo? Pienso que esa necesidad deja de sentirse por s&#237; misma, despu&#233;s de que Hindenburg haya llamado a los fascistas al poder. Luego viene el gobierno, presidido por Hitler. El gobierno no necesita ser defendido contra el fascismo. En tercer lugar, viene el parlamento. [ &#8230; ] puede decirse con certeza que si la composici&#243;n del Reichstag demuestra ser hostil al gobierno; si Hitler piensa suprimir el Reichstag, y la socialdemocracia muestra determinaci&#243;n para luchar a favor del Reichstag, los comunistas ayudar&#225;n a la socialdemocracia con toda su fuerza&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb85&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#205;dem.&#034; id=&#034;nh85&#034;&gt;85&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Y luego contin&#250;a se&#241;alando que &#8220;hay cosas m&#225;s valiosas&#8221; en referencia a los &#8220;elementos de democracia obrera&#8221; que se&#241;al&#225;bamos antes, y agrega: &#8220;La misi&#243;n del fascismo no es tanto completar la destrucci&#243;n de la democracia burguesa como aplastar los primeros esbozos de democracia proletaria&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb86&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#205;dem.&#034; id=&#034;nh86&#034;&gt;86&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el combate por la defensa de estas &#8220;fortalezas&#8221;, puntos de apoyo, de estos &#8220;primeros esbozos de democracia proletaria&#8221; contra el Estado burgu&#233;s, e incluso del parlamento si es que hay una lucha seria, es que Trotsky opina que se puede &#8220;romper la c&#225;scara de la democracia burguesa&#8221; y pueden surgir los soviets como base de un &#8220;estado de tipo especial&#8221;. Se trata de una visi&#243;n din&#225;mica donde la conciencia evoluciona ligada a la experiencia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ahora bien, esta din&#225;mica, no solo se relaciona con los ataques directos, como por ejemplo los del fascismo sino que la burocratizaci&#243;n y estatizaci&#243;n de aquellas &#8220;fortalezas&#8221; del proletariado puede transformarlas en su contrario.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En la interpretaci&#243;n evolutiva de Thomas: &#8220;El aparato hegem&#243;nico es el medio por el cual las fuerzas de clase de la sociedad civil se traducen en poder en la sociedad pol&#237;tica. O, parafraseando el concepto del Estado capitalista de las &#250;ltimas obras de Poulantzas&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb87&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Thomas le critica a Poulantzas que el poder pol&#237;tico no consiste en una (&#8230;)&#034; id=&#034;nh87&#034;&gt;87&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, el aparato hegem&#243;nico es una &#8216;condensaci&#243;n material de la relaci&#243;n de fuerzas' dentro de la clase o alianza de clases que permite confrontar a su antagonista en el plano pol&#237;tico&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb88&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Thomas, Peter, op. cit., p. 226.&#034; id=&#034;nh88&#034;&gt;88&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, estos &#8220;aparatos hegem&#243;nicos&#8221; lejos de expresar en s&#237; mismos la &#8220;condensaci&#243;n material de la relaci&#243;n de fuerzas&#8221; tienen un valor relativo, incluso en la defensa, seg&#250;n est&#233;n bajo el control del movimiento obrero o de la burocracia, ya sea sindical o pol&#237;tica. Pueden ser medios de los que se valga el proletariado para enfrentar a la burgues&#237;a o, al contrario, ser medios de los que se valga la burgues&#237;a y su Estado para controlar al movimiento obrero. De aqu&#237; que la lucha contra la burocracia, no sea un problema solamente para &#8220;despu&#233;s de la toma del poder&#8221;, o solo para la ofensiva, sino que se trata de un combate necesariamente constante y cotidiano, inseparable de la propia constituci&#243;n de la clase obrera en sujeto y la lucha por su hegemon&#237;a. Como veremos, la t&#225;ctica de Frente &#218;nico se relaciona directamente con este problema t&#225;ctico y estrat&#233;gico.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Luego volveremos sobre la interpretaci&#243;n de Thomas sobre Gramsci, centrada casi exclusivamente en los &lt;i&gt;Cuadernos de la C&#225;rcel&lt;/i&gt;; ahora lo que nos interesa es preguntarnos &#191;hay en la propia pol&#237;tica que sostuvo el Gramsci maduro antes de ser encarcelado elementos ambiguos que dejen resquicios para este tipo de interpretaciones?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Frente &#218;nico: la defensa y la acumulaci&#243;n de fuerzas para la ofensiva&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sintetizando lo que plante&#225;bamos hasta aqu&#237;, vimos c&#243;mo la defensa tiene como objetivos negativos &#8220;parar el golpe&#8221;, &#8220;conservar&#8221;. El objetivo positivo est&#225; dado por la acumulaci&#243;n de fuerzas para pasar a la ofensiva. Ahora bien, un esquema defensivo limitado a estos elementos, de tipo &#8220;gradualista&#8221;, &#8220;evolutivo&#8221;, no se distingue en la pr&#225;ctica de lo que Clausewitz se&#241;alaba como un absurdo desde el punto de vista estrat&#233;gico: la &#8220;defensa pasiva&#8221;. De ah&#237; que las mejores defensas son aquellas que se nutren de la mayor cantidad de medios ofensivos. Dicho esto, es necesario volver a poner en primer plano el objetivo positivo de la defensa: la acumulaci&#243;n de fuerzas para pasar a la ofensiva. En t&#233;rminos estrat&#233;gicos, sin este elemento, toda defensa, por m&#225;s medios ofensivos que pretenda articular, falla en lo esencial: preparar el contraataque.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Anteriormente se&#241;al&#225;bamos la articulaci&#243;n entre el programa democr&#225;tico-radical y el Frente &#218;nico, c&#243;mo el primero busca dinamizar al segundo y c&#243;mo el desarrollo del Frente &#218;nico es base para la constituci&#243;n de organismos de tipo sovi&#233;tico que son los &#243;rganos para el pasaje a la ofensiva, y luego andamiaje de la dictadura del proletariado. Pero tambi&#233;n se&#241;al&#225;bamos el objetivo estrat&#233;gico de la t&#225;ctica de Frente &#218;nico: ganar a la mayor&#237;a para la revoluci&#243;n, o dicho en otros t&#233;rminos, que el partido revolucionario conquiste una mayor&#237;a en la clase obrera para que justamente la din&#225;mica &#8220;en el papel&#8221; de &#8220;Frente &#218;nico-Soviets-dictadura del proletariado&#8221;, sea posible en los hechos. Entonces, &#191;c&#243;mo se expresa en la defensiva esta din&#225;mica progresiva entre la constituci&#243;n de un frente unido de clase contra la burgues&#237;a y el fortalecimiento de la influencia revolucionaria para la ofensiva?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tanto para Trotsky como para Gramsci, la necesidad de levantar las consignas democr&#225;tico-radicales iba de la mano &#8211;era indisociable&#8211; del combate contra las ilusiones en la democracia burguesa y el parlamentarismo, como medios fundamentales contra la perspectiva del poder obrero. &#8220;Las clases dirigentes &#8211;dec&#237;a Gramsci para Italia&#8211; ponen en pr&#225;ctica un vasto plan de corrupci&#243;n y de disgregaci&#243;n interna del movimiento obrero usando como se&#241;uelo, ante los dirigentes oportunistas, la posibilidad de que una aristocracia obrera colabore con el gobierno en una tentativa de soluci&#243;n &#8216;reformista' del problema del estado (gobierno de izquierda)&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb89&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Gramsci, Antonio, &#8220;La situaci&#243;n italiana y las tareas del PCI (Tesis de (&#8230;)&#034; id=&#034;nh89&#034;&gt;89&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para abordar este punto en la comparaci&#243;n entre Trotsky y Gramsci, cobran especial relevancia sus respectivas evaluaciones del que fuera uno de los principales enfrentamientos de la lucha de clases en &#8220;Occidente&#8221; durante la d&#233;cada del &#8216;20, luego de la revoluci&#243;n alemana de 1923&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb90&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Cfr. Albamonte, Emilio y Maiello, Mat&#237;as, &#8220;Trotsky y Gramsci: debates de (&#8230;)&#034; id=&#034;nh90&#034;&gt;90&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;: la huelga general y la huelga minera en Gran Breta&#241;a de 1926. Su relevancia est&#225; dada tanto por la importancia del proceso como porque expres&#243; claramente aquella &#8220;tentativa de soluci&#243;n reformista&#8221;, en el marco de una de las principales democracias imperialistas, ya no de un &#8220;Occidente perif&#233;rico&#8221; (Italia).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A partir de 1924 se desarroll&#243;, dentro de los sindicatos ingleses, un movimiento (&#8220;movimiento de la minor&#237;a&#8221;) que exig&#237;a mayor dureza contra las patronales, que inclu&#237;a a los comunistas en un frente &#250;nico con la &#8220;izquierda&#8221; del Partido Laborista&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb91&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Fundado a principios del siglo XX sobre la base de los sindicatos, el (&#8230;)&#034; id=&#034;nh91&#034;&gt;91&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; encabezada por A. A. Purcell, quien en el &#8216;24 llegar&#237;a a presidir el TUC (Trade Union Congress)&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb92&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Nombre de la central sindical brit&#225;nica.&#034; id=&#034;nh92&#034;&gt;92&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. En este marco&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb93&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;La mayor injerencia de EE.UU. en Europa amenazaba con alienar las relaciones (&#8230;)&#034; id=&#034;nh93&#034;&gt;93&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, se concreta la creaci&#243;n del &#8220;comit&#233; sindical anglo-ruso&#8221;, como &#243;rgano de coordinaci&#243;n entre los sindicatos sovi&#233;ticos y las Trade Unions brit&#225;nicas, con el planteo de una mutua solidaridad y el objetivo declarado de avanzar en la unidad sindical internacional.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En 1926, el movimiento obrero brit&#225;nico protagoniz&#243; las mayores acciones de masas de su historia desde el per&#237;odo del Cartismo. Ese a&#241;o estall&#243; la huelga de los mineros, el coraz&#243;n de la clase obrera brit&#225;nica, contra la pretensi&#243;n de la empresa de extracciones de prolongar la jornada de trabajo y bajar los salarios. En mayo la conferencia de las uniones sindicales decide proclamar la huelga general en apoyo a los mineros. Luego de nueve d&#237;as de huelga general, bajo presi&#243;n del gobierno conservador, la direcci&#243;n de las Trade Unions levant&#243; la huelga en solidaridad. Los mineros continuaron en huelga durante todo el a&#241;o que, finalmente aislada del resto del movimiento obrero es derrotada en noviembre con la subsecuente ola de despidos, baja de salarios, aumento de horas de trabajo, y prohibici&#243;n legal de las huelgas en solidaridad y los piquetes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El comit&#233; anglo-ruso que hab&#237;a cumplido un papel progresivo hasta la huelga general, permitiendo el avance de los comunistas brit&#225;nicos, se mantiene, sin embargo, luego de que la burocracia traiciona levantando la huelga general. Gramsci y Trotsky sacar&#225;n conclusiones casi inversas de este hecho.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para Trotsky, desde el momento en que la direcci&#243;n de las Trade Unions hab&#237;a traicionado la huelga de los mineros, levantando la huelga general, el comit&#233; anglo-ruso deb&#237;a haber sido roto inmediatamente. Al no hacerlo la Internacional Comunista pas&#243; a cumplir un papel reaccionario, cubriendo as&#237; la traici&#243;n de la burocracia &#8220;de izquierda&#8221; con la legitimidad de los comunistas y liquidando con ello las posibilidades de emergencia del Partido Comunista Brit&#225;nico.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Gramsci, por su parte, va a apuntar en un sentido contrario. Tan tarde como agosto del &#8216;26, con la huelga minera llevando varios meses y ya consumada la traici&#243;n del TUC, plante&#243; la necesidad de seguir sosteniendo el comit&#233; anglo-ruso. &#8220;Yo pienso &#8211;dec&#237;a&#8211; que, a pesar de la indecisi&#243;n, la debilidad y si se quiere la traici&#243;n de la izquierda inglesa durante la huelga general, el comit&#233; anglo-ruso deber&#225; ser mantenido, porque es el terreno mejor para revolucionar no solo el mundo sindical ingl&#233;s, sino tambi&#233;n los sindicatos de Amsterdam&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb94&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Agrupamiento internacional de la burocracia sindical reformista.&#034; id=&#034;nh94&#034;&gt;94&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. En un solo caso deber&#237;a darse una ruptura entre los comunistas y la izquierda inglesa: si Inglaterra estuviera en los umbrales de la revoluci&#243;n proletaria con nuestro partido tan fuerte como para poder conducir por s&#237; solo la insurrecci&#243;n&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb95&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Gramsci, Antonio, &#8220;Un examen de la situaci&#243;n italiana&#8221;, en Escritos (&#8230;)&#034; id=&#034;nh95&#034;&gt;95&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De esta forma, Gramsci se desliza a una interpretaci&#243;n que tiende a presentar al Frente &#218;nico, no ya como t&#225;ctica, sino como estrategia, o como t&#225;ctica permanente hasta &#8220;los umbrales de la revoluci&#243;n proletaria&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, al mismo tiempo que sostiene la continuidad del comit&#233; anglo-ruso luego de la traici&#243;n de la huelga, Gramsci presenta como un punto clave la necesidad de que el comunismo brit&#225;nico tenga &#8220;un programa de reorganizaci&#243;n democr&#225;tica de las Trade Unions&#8221;. Una reorganizaci&#243;n tal de los sindicatos que &#8220;bajo el impulso de nuestro partido, tendr&#237;a el significado y la importancia de una verdadera germinaci&#243;n de tipo sovi&#233;tica&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb96&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#205;dem.&#034; id=&#034;nh96&#034;&gt;96&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Trotsky tambi&#233;n contemplaba esta posibilidad. Por ejemplo, en el hipot&#233;tico caso de un &#8220;gobierno obrero&#8221; formado en el parlamento, se&#241;alaba que &#8220;se ver&#237;a forzado a crear nuevos &#243;rganos revolucionarios, apoy&#225;ndose en los sindicatos y, en general, en las organizaciones obreras. De ello resultar&#237;a un desenvolvimiento excepcional de la actividad y de la iniciativa de las masas obreras. En el terreno de la lucha inmediata contra las clases explotadoras, las Trade Unions se unir&#237;an m&#225;s activa y estrechamente entre ellas, no solo por el &#243;rgano de sus directores, sino tambi&#233;n por abajo, y concebir&#237;an la necesidad de constituir asambleas locales de delegados, es decir, de Consejos (Soviets) de diputados obreros&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb97&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, Le&#243;n, &#191;A d&#243;nde va Inglaterra?, op. cit., pp. 100-101.&#034; id=&#034;nh97&#034;&gt;97&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Como vemos, la diferencia entre ambos, no estaba en esta perspectiva sobre la posibilidad de que los futuros &#8220;soviets&#8221; surgieran de revolucionar los sindicatos en Gran Breta&#241;a&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb98&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Zinoviev, dirigente principal de la IC en aquel entonces, sosten&#237;a (&#8230;)&#034; id=&#034;nh98&#034;&gt;98&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A su vez, hubo importantes puntos de contacto respecto a la caracterizaci&#243;n del papel de la burocracia. Cuesti&#243;n que tiene su expresi&#243;n en Gramsci no solo en sus escritos pol&#237;ticos sino tambi&#233;n en los &lt;i&gt;Cuadernos de la C&#225;rcel&lt;/i&gt;, cuando en referencia al &#8220;cesarismo&#8221; moderno se&#241;ala que no puede aspirar a representar al conjunto de las clases pero puede encontrar formas de dominio a trav&#233;s de diferentes mediaciones (partidos y sindicatos), no solo el ej&#233;rcito. &#8220;La t&#233;cnica pol&#237;tica moderna &#8211;se&#241;ala&#8211; se ha transformado completamente despu&#233;s del &#8216;48, despu&#233;s de la expansi&#243;n del parlamentarismo, del r&#233;gimen asociativo sindical y de partido, de la formaci&#243;n de amplias burocracias estatales y &#8216;privadas' (pol&#237;tico-privadas, de partidos y sindicales) y las transformaciones ocurridas en la organizaci&#243;n de la polic&#237;a en sentido amplio, o sea no solo del servicio estatal destinado a la represi&#243;n de la delincuencia, sino del conjunto de las fuerzas organizadas por el Estado y por los particulares para tutelar el dominio pol&#237;tico y econ&#243;mico de las clases dirigentes. En este sentido, partidos &#8216;pol&#237;ticos' enteros y otras organizaciones econ&#243;micas o de otro g&#233;nero deben ser considerados organismos de polic&#237;a pol&#237;tica, de car&#225;cter investigativo y preventivo&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb99&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Gramsci, Antonio, &#8220;El cesarismo&#8221; (Q13, &#167;27), en Cuadernos de la C&#225;rcel, Tomo (&#8230;)&#034; id=&#034;nh99&#034;&gt;99&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, mientras que Gramsci desarroll&#243; el papel de las burocracias obreras en cuanto a su caracterizaci&#243;n, ser&#225; en las elaboraciones de Trotsky donde tambi&#233;n encontramos desarrollada una clara estrategia (y t&#225;ctica) para enfrentarlas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Democracia burguesa y movimiento obrero: &#8220;fuerza material&#8221; y &#8220;fuerza moral&#8221;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Seg&#250;n Gramsci, las condiciones para revolucionar los sindicatos en una perspectiva sovi&#233;tica consist&#237;an en: &#8220;1] liberar a los obreros ingleses de la influencia de la burocracia sindical: 2] reducir la influencia ejercida en el Labour Party por el partido de MacDonald&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb100&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Ramsay MacDonald (1866-1937): primer ministro de los dos primeros gobiernos (&#8230;)&#034; id=&#034;nh100&#034;&gt;100&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; (ILP), que hoy funciona precisamente como fuerza centralizadora local en la pulverizaci&#243;n sindical; 3] crear un terreno en el que sea posible a los elementos organizados de nuestro partido el ejercicio de una directa influencia sobre la masa obrera inglesa&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb101&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Gramsci, Antonio, &#8220;Un examen de la situaci&#243;n italiana&#8221;, op. cit., p. 288.&#034; id=&#034;nh101&#034;&gt;101&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es decir, para Gramsci, por un lado, se trataba de pelear por la democratizaci&#243;n de los sindicatos y por la ampliaci&#243;n de la influencia de los comunistas en Gran Breta&#241;a. Pero, por otro lado, como ve&#237;amos, la condici&#243;n para ello era sostener una especie de frente &#250;nico permanente hasta el pasaje a la ofensiva, que consist&#237;a en continuar el comit&#233; anglo-ruso, para poder continuar el frente &#250;nico del comunismo con la &#8220;izquierda&#8221; del laborismo a pesar de la traici&#243;n de la huelga del &#8216;26.&lt;br class='autobr' /&gt;
Para Trotsky, estos dos aspectos que Gramsci quer&#237;a integrar en una misma pol&#237;tica eran contradictorios entre s&#237;. No exist&#237;a frente &#250;nico permanente posible, menos a&#250;n al margen de los principales hechos de la lucha de clases. La ruptura del comit&#233; anglo-ruso y el combate a la burocracia que hab&#237;a traicionado era la condici&#243;n indispensable para la ampliaci&#243;n de la influencia de los comunistas confluyendo con los sectores del movimiento obrero que quer&#237;an continuar la huelga en solidaridad con los mineros en lucha. En esto consist&#237;a la verdadera continuidad de la t&#225;ctica de Frente &#218;nico. Solo sobre esta base, podr&#237;an desarrollarse la democratizaci&#243;n de los sindicatos y avivarse tendencias &#8220;sovi&#233;ticas&#8221;. En este marco, la ruptura del &#8220;movimiento de la minor&#237;a&#8221; con la burocracia de izquierda del labour, solo pod&#237;a ser responsabilidad de Purcell y C&#237;a&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb102&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#8220;Si Purcell y Hicks rompen con nosotros &#8211;dec&#237;a Trotsky&#8211; no es porque les (&#8230;)&#034; id=&#034;nh102&#034;&gt;102&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Se trata de dos abordajes con puntos en com&#250;n pero que terminan siendo opuestos en cuanto a la articulaci&#243;n estrat&#233;gica. Gramsci parece representarse dos carriles paralelos: en uno, el resultado de la huelga general; en otro, al avance en el desarrollo de la organizaci&#243;n obrera e incluso a la posibilidad de tendencias de tipo sovi&#233;ticas (doble poder). Esto justamente cuando la principal tarea que se impuso la direcci&#243;n del laborismo durante la huelga fue negarle su car&#225;cter pol&#237;tico y presentarla como un conflicto puramente sindical. La reorganizaci&#243;n del movimiento obrero y la lucha contra el Estado burgu&#233;s parecen ir en su pensamiento estrat&#233;gico por carriles paralelos, en forma similar a la Constituyente y los soviets que ve&#237;amos para el caso de Italia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Mientras tanto para Trotsky: &#8220;En el ejemplo de Inglaterra se ve claramente lo absurdo de contraponer, como si implicaran principios diferentes, la organizaci&#243;n sindical y la organizaci&#243;n del Estado&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb103&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, Le&#243;n, &#8220;Los errores fundamentales del sindicalismo&#8221;, en Los (&#8230;)&#034; id=&#034;nh103&#034;&gt;103&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. &#8220;La burocracia sindical &#8211;dec&#237;a&#8211; es el principal instrumento de la opresi&#243;n del Estado burgu&#233;s&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb104&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#205;dem.&#034; id=&#034;nh104&#034;&gt;104&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, y agrega que: &#8220;Si no fuera por la burocracia sindical, la polic&#237;a, el ej&#233;rcito, los lores, la monarqu&#237;a, aparecer&#237;an ante los ojos de las masas proletarias como lamentables y rid&#237;culos juguetes. La burocracia sindical es la columna vertebral del imperialismo brit&#225;nico&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb105&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#205;dem.&#034; id=&#034;nh105&#034;&gt;105&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De hecho la traici&#243;n del laborismo, que llev&#243; a la derrota del movimiento obrero, tuvo como &#8220;recompensa&#8221; su llegada al poder dos a&#241;os despu&#233;s, como encargado de salvar a la burgues&#237;a frente a la crisis del &#8216;29. La conclusi&#243;n es que el sostenimiento del comit&#233; anglo-ruso luego de la traici&#243;n del Labour, termin&#243; haciendo realidad la &#8220;tentativa de soluci&#243;n &#8216;reformista' del problema del estado (gobierno de izquierda)&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb106&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Gramsci, Antonio, &#8220;La situaci&#243;n italiana y las tareas del PCI (Tesis de (&#8230;)&#034; id=&#034;nh106&#034;&gt;106&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; sobre la que el propio Gramsci alertaba.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las ilusiones en la democracia burguesa, cumplen un papel similar para la burgues&#237;a que la &#8220;fuerza moral&#8221; en t&#233;rminos clausewitzianos. El general prusiano le otorga a esta fuerza la mayor de las importancias; al compararla con la &#8220;fuerza f&#237;sica&#8221;, sostiene: &#8220;lo f&#237;sico es la empu&#241;adura de madera, mientras que lo moral es el noble metal de la hoja; por consiguiente, la verdadera y resplandeciente arma que hay que manejar&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb107&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Clausewitz, Carl von, De la Guerra, Tomo I, Bs. As., C&#237;rculo Militar, 1968, (&#8230;)&#034; id=&#034;nh107&#034;&gt;107&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Sin embargo, en la lucha, al momento de medir fuerzas, no se trata de dos &#8220;elementos&#8221; que puedan separarse en la realidad, &#8220;la medida de las fuerzas morales y materiales [se da] por medio de estas &#250;ltimas&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb108&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Ib&#237;dem, p. 145.&#034; id=&#034;nh108&#034;&gt;108&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;es decir, por medio de las fuerzas materiales. De aqu&#237; la importancia de la burocracia al interior del movimiento obrero como &#8220;fuerza material&#8221; que encarna aquellas ilusiones en la democracia burguesa en &#8220;Occidente&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para Trotsky no exist&#237;a posibilidad de llevar adelante ninguna lucha seria del movimiento obrero, incluso democr&#225;tica, como contra la monarqu&#237;a, sin enfrentar a la burocracia sindical. Menos a&#250;n, como suger&#237;a Gramsci, avanzar en la influencia de los comunistas desligada de esta lucha. De hecho, el caso de Gran Breta&#241;a despu&#233;s de la huelga es un gran ejemplo, ya que el partido comunista, luego de aumentar considerablemente su influencia, volvi&#243; a una existencia testimonial.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Volviendo a la pregunta que nos hac&#237;amos al principio, &#191;c&#243;mo se expresa entonces en la defensiva una din&#225;mica progresiva entre la constituci&#243;n de un frente &#250;nico de clase contra la burgues&#237;a y el fortalecimiento de la influencia de los revolucionarios para la ofensiva?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Trotsky contesta para el caso de Gran Breta&#241;a, que a diferencia de la izquierda del Labour (&#8220;centrista&#8221;) que representaba &#8220;una tentativa de renacimiento del centrismo en el seno del partido socialimperialista de MacDonald&#8221;: &#8220;El Partido Comunista, por el contrario, no podr&#225; colocarse a la cabeza de la clase obrera sino en la medida en que &#233;sta se halle en irreductible contradicci&#243;n con la burocracia conservadora, tanto en las Trade Unions como en el Labour Party. El Partido Comunista no se puede preparar para su papel director sino mediante la cr&#237;tica implacable del personal director del movimiento obrero ingl&#233;s, desenmascarando d&#237;a por d&#237;a su papel conservador, antiproletario, imperialista, monarquizante, servil, en todos los dominios de la vida social y del movimiento de clase&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb109&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, Le&#243;n, &#191;A d&#243;nde va Inglaterra?, op. cit., p. 165.&#034; id=&#034;nh109&#034;&gt;109&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Aliados: hegemon&#237;a burguesa y hegemon&#237;a obrera&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hasta ahora hemos visto los diferentes aspectos que hacen a la defensa que van mucho m&#225;s all&#225; de un simple objetivo negativo de &#8220;parar el golpe&#8221;. Ahora bien, para completar los elementos esenciales del concepto, a&#250;n nos resta destacar uno clave: el contraataque. &#8220;Ese pasaje al contragolpe &#8211;dec&#237;a Clausewitz&#8211;, debe ser considerado como una tendencia natural de la defensiva y, en consecuencia, como uno de sus elementos esenciales&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb110&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Clausewitz, Carl von, De la Guerra, Tomo III, op. cit., p37-38.&#034; id=&#034;nh110&#034;&gt;110&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Y agregaba: &#8220;un pasaje r&#225;pido y vigoroso al ataque &#8211;el golpe de espada fulgurante de la venganza&#8211; es el momento m&#225;s brillante de la defensiva&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb111&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Ib&#237;dem, p. 38.&#034; id=&#034;nh111&#034;&gt;111&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Desde el punto de vista de las condiciones para el contraataque, ya hemos analizado, el desarrollo de dos de los medios necesarios. Por un lado, el principal, la constituci&#243;n de la fuerza revolucionaria de la clase obrera, desde el frente &#250;nico defensivo hasta el frente &#250;nico ofensivo de los soviets dirigidos por un partido revolucionario. Por otro lado, mencionamos las &#8220;fortalezas&#8221;, los &#8220;reductos de democracia obrera dentro del Estado burgu&#233;s&#8221; al decir de Trotsky, &#8220;trincheras&#8221; o &#8220;casamatas&#8221; al decir de Gramsci, los cuales hemos abordado m&#225;s pormenorizadamente en relaci&#243;n a la ofensiva en otro art&#237;culo&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb112&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Cfr. Albamonte, Emilio y Maiello, Mat&#237;as, &#8220;Trotsky y Gramsci: debates de (&#8230;)&#034; id=&#034;nh112&#034;&gt;112&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Queda por abordar un tercer elemento fundamental: los aliados. Como dec&#237;a Clausewitz, este tercer &#8220;medio de ataque&#8221; consiste en &#8220;la ayuda del pueblo [que] coopera con el ataque en esos casos en los que los habitantes se hallan m&#225;s ligados al agresor que a su propio ej&#233;rcito&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb113&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Clausewitz, Carl von, De la Guerra, M&#233;xico, Colof&#243;n, 2010, p. 490.&#034; id=&#034;nh113&#034;&gt;113&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Dando cuenta de este elemento se formul&#243; originalmente en el marxismo ruso a finales del siglo XIX el concepto de gegemonya que fue evolucionando hasta expresar (con muchos matices, por cierto, seg&#250;n las interpretaciones) la necesidad de la clase obrera revolucionaria de conquistar la direcci&#243;n de una alianza con el campesinado pobre&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb114&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Cfr. Anderson, Perry, Las Antinomias de Antonio Gramsci, op. cit.&#034; id=&#034;nh114&#034;&gt;114&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Perry Anderson destaca que fue un paso decisivo y muy productivo el de Gramsci al extender la noci&#243;n de hegemon&#237;a desde esta utilizaci&#243;n original a &#8220;los mecanismos de la dominaci&#243;n burguesa sobre la clase obrera en una sociedad capitalista estabilizada&#8221; (hegemon&#237;a burguesa). Pero que, sin embargo: &#8220;El paso de una utilizaci&#243;n a otra estuvo mediatizado por una serie de m&#225;ximas gen&#233;ricas aplicables en principio a cualquiera de ellas. El resultado fue una serie aparentemente formal de proposiciones sobre la naturaleza del poder en la historia&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb115&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Anderson, Perry, op. cit., p. 39.&#034; id=&#034;nh115&#034;&gt;115&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los fundamentos filol&#243;gicos en la obra de Gramsci de este planteo han sido criticados ampliamente por los estudios posteriores&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb116&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;De especial importancia entre los estudios filol&#243;gicos que han abordado la (&#8230;)&#034; id=&#034;nh116&#034;&gt;116&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; de los &lt;i&gt;Cuadernos de la C&#225;rcel&lt;/i&gt;. A los fines del presente art&#237;culo nos centraremos en la cr&#237;tica que al respecto le realiza Peter Thomas, especialmente en la resoluci&#243;n que le da al problema. Thomas cruza frontalmente aquel razonamiento de Anderson: &#8220;podemos ver que el &#8216;punto de partida' de Gramsci &#8211;dice Thomas&#8211; expresamente no era la formulaci&#243;n pre-revolucionaria del concepto de hegemon&#237;a [ &#8230; ]. Uno de los grandes m&#233;ritos de &#8216;Las antinomias de Antonio Gramsci' fue el redirigir la atenci&#243;n de la teor&#237;a gramsciana de la hegemon&#237;a a las ra&#237;ces en la experiencia bolchevique [ &#8230; ]. Anderson malinterpretaba, sin embargo, la &#8216;temporalidad diferencial' de la verdadera referencia hist&#243;rica de Gramsci&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb117&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Thomas, Peter, op. cit., p. 231.&#034; id=&#034;nh117&#034;&gt;117&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para Thomas la &#8220;verdadera referencia&#8221; donde se debe centrar la atenci&#243;n es la NEP (Nueva Pol&#237;tica Econ&#243;mica)&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb118&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Sobre la NEP, ver anexo de este art&#237;culo: &#8220;Hegemon&#237;a y dictadura del (&#8230;)&#034; id=&#034;nh118&#034;&gt;118&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; que implementaron los bolcheviques en el poder para afrontar la profunda crisis social y econ&#243;mica en que se encontraba sumida Rusia luego de la guerra civil, y consist&#237;a en el restablecimiento parcial de la libertad de comercio y la econom&#237;a monetaria, recreando un mercado, buscando aumentar la producci&#243;n en el agro y la industria. De ah&#237; que viendo el papel que la hegemon&#237;a (o la falta de ella) cumpl&#237;a en el Estado obrero, seg&#250;n Thomas, Gramsci adapte el concepto de &#8220;hegemon&#237;a&#8221; tambi&#233;n al Estado burgu&#233;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Al final del art&#237;culo volveremos sobre esta interpretaci&#243;n de Thomas del concepto de &#8220;hegemon&#237;a&#8221; referenciado en la NEP, sus consecuencias y problemas. El punto a destacar aqu&#237; es que, aunque la referencia de Gramsci efectivamente sea la NEP, Thomas no logra (no se lo propone seriamente) saldar el problema sobre el que Anderson tiene el m&#233;rito de alertar frente a los m&#225;s variados int&#233;rpretes de los &lt;i&gt;Cuadernos de la C&#225;rcel&lt;/i&gt;, a saber: que al generalizarlo, el concepto de hegemon&#237;a puede perder una caracter&#237;stica fundamental que ten&#237;a en su acepci&#243;n prerrevolucionaria: justamente que la revoluci&#243;n era su objetivo, que estaba por delante, y no su condici&#243;n como ser&#237;a, por ejemplo, en el caso de la NEP, posterior a la toma el poder.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lo cierto es que para Gramsci, como muestran los Cuadernos (por ejemplo, sus an&#225;lisis sobre el &#8220;tercer momento&#8221; de las relaciones de fuerzas militares&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb119&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Gramsci, Antonio, &#8220;An&#225;lisis de situaciones: relaciones de fuerza&#8221; (Q13, (&#8230;)&#034; id=&#034;nh119&#034;&gt;119&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;) as&#237; como el informe de Athos Lisa sobre sus preocupaciones en torno a los aspectos militares de la insurrecci&#243;n durante su encierro&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb120&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Informe enviado por Athos Lisa al PCI: &#8220;Discusi&#243;n pol&#237;tica con Gramsci, en (&#8230;)&#034; id=&#034;nh120&#034;&gt;120&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, la posibilidad de &#8220;neutralizar&#8221; al aparato del Estado burgu&#233;s sin revoluci&#243;n que sugiere Thomas estaba claramente por fuera de sus perspectivas&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb121&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Tampoco, como dec&#237;amos, sus escritos precarcelarios abonan este tipo de (&#8230;)&#034; id=&#034;nh121&#034;&gt;121&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Veamos c&#243;mo desarrolla Trotsky los problemas de la articulaci&#243;n entre hegemon&#237;a (aunque casi sin utilizar el t&#233;rmino) y revoluci&#243;n en su aspecto estrat&#233;gico (pasaje al contraataque, ofensiva revolucionaria).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Democracia burguesa y aliados del proletariado: &#8220;fuerza material&#8221; y &#8220;fuerza moral&#8221;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como ve&#237;amos a lo largo del art&#237;culo, Trotsky le otorga mucha importancia al programa democr&#225;tico-radical y a las consignas democr&#225;ticas en general como herramienta para horadar la hegemon&#237;a burguesa y conquistar la del proletariado, al mismo tiempo que combate las ilusiones en la democracia burguesa.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si bien, como se&#241;al&#225;ramos, Anderson no sostiene que Trotsky contraponga en general la hegemon&#237;a a la dictadura del proletariado (como le atribuye Thomas), en su libro Consideraciones sobre el marxismo occidental es muy cr&#237;tico de las posiciones de Trotsky al respecto durante la segunda mitad de los a&#241;os &#8216;30. &#8220;Para teorizar sobre la especificidad del Estado fascista &#8211;se&#241;ala Anderson&#8211; como el m&#225;s mortal enemigo de la clase obrera, Trotsky, desde luego, tuvo que brindar elementos de una contrateor&#237;a del Estado democr&#225;tico-burgu&#233;s [ &#8230; ]. Sin embargo, nunca elabor&#243; una explicaci&#243;n sistem&#225;tica de ella. La ausencia de tal teor&#237;a parece haber tenido efectos determinantes sobre sus juicios pol&#237;ticos despu&#233;s de la victoria del nazismo&#8221;. Y en particular se&#241;ala como &#8220;errores de la evoluci&#243;n te&#243;rica&#8221; de Trotsky que &#8220;mientras que en sus ensayos sobre Alemania subrayaba la imperativa necesidad de ganar a la peque&#241;oburgues&#237;a local para una alianza con la clase obrera (citando el ejemplo del bloque contra Kornilov en Rusia), en sus ensayos sobre el Frente Popular descartaba a la organizaci&#243;n tradicional de la peque&#241;a burgues&#237;a local, el Partido Radical, por considerarlo meramente un partido de &#8216;imperialismo democr&#225;tico' que en principio deb&#237;a ser excluido de toda alianza antifascista&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb122&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Anderson, Perry, Consideraciones sobre el marxismo occidental, M&#233;xico, Siglo (&#8230;)&#034; id=&#034;nh122&#034;&gt;122&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En realidad la cuesti&#243;n que est&#225; criticando Anderson es la negativa de Trotsky a identificar a las &#8220;clases medias&#8221; con sus representaciones tradicionales. Anderson quiere contraponer esto con &#8220;el ejemplo del bloque contra Kornilov&#8221;, pero justamente la pol&#237;tica de los bolcheviques en Rusia es una muestra por la positiva de lo mismo que los Frentes Populares demostraron por la negativa en Francia y el Estado Espa&#241;ol.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En la Revoluci&#243;n Rusa se trataba de derrotar a Kornilov y que las masas pudieran completar su experiencia con Kerensky, por eso mientras que el bolchevismo se ubicaba del mismo bando militar que el gobierno provisional, la clave era no otorgarle ning&#250;n apoyo pol&#237;tico y utilizar aquella &#8220;confluencia&#8221; militar para armar al proletariado. Y as&#237; fue que en septiembre el partido campesino (SR) en la persona de Kerensky, una vez derrotado el golpe, encabez&#243; la represi&#243;n contra la toma violenta de tierras en el campo. El hecho de que el campesinado se estuviese enfrentando abiertamente con su direcci&#243;n tradicional fue fundamental para evaluar la madurez de las condiciones subjetivas para pasar a la ofensiva por la toma del poder.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las ilusiones en la democracia burguesa en el caso de los sectores medios, aunque con diferencias respecto al movimiento obrero, tampoco opera en el vac&#237;o. Se expresa en organizaciones y partidos, &#8220;fuerzas morales&#8221;, al decir de Clausewitz, que se encarnan en &#8220;fuerzas materiales&#8221; al interior de las clases. De aqu&#237; que al contrario de Anderson, Trotsky sosten&#237;a que la alianza con la peque&#241;oburgues&#237;a no pod&#237;a darse sin una lucha sin cuartel contra sus direcciones tradicionales.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como dec&#237;a Trotsky sobre los dirigentes socialdem&#243;cratas franceses, que junto a los stalinistas formaban el Frente Popular franc&#233;s con el Partido Radical (partido colonialista representante tradicional de los sectores medios): &#8220;...se imaginan con toda seriedad que una alianza con los radicales es una alianza con las &#8216;clases medias' y, en consecuencia, una barrera contra el fascismo. Esta gente no ve otra cosa que las sombras parlamentarias. Ignoran la evoluci&#243;n real de las masas y se vuelven hacia el partido radical que se sobrevive y que mientras tanto les ha dado la espalda. Piensan que en una &#233;poca de gran crisis social, una alianza de clases movilizadas puede ser reemplazada por un bloque con una camarilla parlamentaria comprometida y condenada a la desaparici&#243;n. Una verdadera alianza del proletariado y las clases medias no es una cuesti&#243;n de est&#225;tica parlamentaria, sino de din&#225;mica revolucionaria. Es necesario crear esta alianza, forjarla en la lucha&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb123&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, Le&#243;n, &#191;A d&#243;nde va Francia?, op. cit., p. 54.&#034; id=&#034;nh123&#034;&gt;123&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#191;C&#243;mo se da esta din&#225;mica revolucionaria? Tambi&#233;n en &#191;A d&#243;nde va Francia? Trotsky la describe ampliamente: &#8220;Los fascistas muestran audacia, salen a la calle, enfrentan a la polic&#237;a, intentan barrer el Parlamento por la fuerza. Esto impresiona al peque&#241;oburgu&#233;s sumido en la desesperaci&#243;n. [ &#8230; ]. Los parlamentarios rutinarios, que creen conocer bien al pueblo, gustan de repetir: &#8216;No hay que asustar a las clases medias con la revoluci&#243;n: aborrecen los extremos.' Bajo esta forma general, esta afirmaci&#243;n es absolutamente falsa. Naturalmente, el peque&#241;o propietario tiende al orden en tanto que sus negocios marchan bien y mientras tenga esperanzas de que marchen a&#250;n mejor. Pero cuando ha perdido esa esperanza, es f&#225;cilmente atacado por la rabia y est&#225; dispuesto a abandonarse a las medidas m&#225;s extremas [ &#8230; ]. Para atraer a su lado a la peque&#241;a burgues&#237;a, el proletariado debe conquistar su confianza. Y, para ello, debe comenzar por tener &#233;l mismo confianza en sus propias fuerzas. Necesita tener un programa de acci&#243;n clara y estar dispuesto a luchar por el poder por todos los medios posibles. Templado por su partido revolucionario para una lucha decisiva e implacable, el proletariado dice a los campesinos y a los peque&#241;os burgueses de la ciudad: &#8216;Lucho por el poder; este es mi programa; estoy dispuesto a ponerme de acuerdo con ustedes para hacer cambios en este programa; no emplear&#233; la fuerza m&#225;s que contra el gran capital y sus lacayos; pero con ustedes, trabajadores, quiero hacer una alianza sobre la base de un programa dado'&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb124&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Ib&#237;dem, p. 51-53.&#034; id=&#034;nh124&#034;&gt;124&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para Trotsky la capacidad del proletariado de dirigir una alianza con sectores de las &#8220;clases medias&#8221;, no se trata de una cuesti&#243;n de declaraciones de &#8220;buenas fe&#8221; y &#8220;entusiasmo&#8221;, sino de correlaci&#243;n de fuerzas, la cual nunca puede establecerse por fuera de la lucha de clases. Como se&#241;alara Clausewitz, &#8220;la cooperaci&#243;n de los aliados no depende de la voluntad de los beligerantes, y [ &#8230; ] es frecuente que aquella solo tenga lugar o se acent&#250;e m&#225;s adelante para restablecer el equilibrio perdido&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb125&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Clausewitz, Carl von, De la Guerra, Tomo I, Bs. As., C&#237;rculo Militar, 1968, (&#8230;)&#034; id=&#034;nh125&#034;&gt;125&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esto es lo que sucede cuando irrumpe una crisis profunda. Por eso para Trotsky la probabilidad de una alianza con los sectores medios empobrecidos depende tanto de un programa que d&#233; cuenta de todas sus necesidades hist&#243;ricas progresistas, como de la independencia del proletariado respecto a todas las clases para poder desplegar iniciativa y decisi&#243;n. Por esto, Trotsky hace especial hincapi&#233; en el desarrollo de organismos de autoorganizaci&#243;n y le da una importancia de primer orden a las milicias obreras. De lo contrario estos sectores medios, como sucedi&#243; en Alemania en el &#8216;33, se vuelcan hacia el fascismo porque justamente de lo que se trata en determinado momento para las clases intermedias es de &#8220;restablecer el equilibrio perdido&#8221;. Cualquier indecisi&#243;n del proletariado al momento de pasar al contraataque que lo aleje de &#8220;un pasaje r&#225;pido y vigoroso al ataque&#8221; es fatal.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Fuerza y consenso&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como vemos, para Trotsky la conquista de la hegemon&#237;a del proletariado, adem&#225;s de elementos pol&#237;tico-ideol&#243;gicos y program&#225;ticos (tanto las consignas de la democracia radical, como las consignas democr&#225;ticas que refieren a cuestiones estructurales de la naci&#243;n, que Trotsky en la teor&#237;a de la revoluci&#243;n permanente y Gramsci en las Tesis de Lyon destacan), hay un aspecto estrat&#233;gico, decisivo por cierto, que se relaciona con la fuerza material y la decisi&#243;n revolucionaria que es capaz de mostrar la clase obrera frente a la burgues&#237;a.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En momentos de ruptura del equilibrio (situaciones revolucionarias), en la medida en que los capitalistas modifican la correlaci&#243;n entre los elementos coercitivos y consensuales de su dominaci&#243;n, la clase obrera tambi&#233;n debe hacerlo. Se trata de &#8220;no perder de vista al adversario para que si &#233;ste echa mano a la espada de combate no [vernos] obligados a salirle al encuentro con una ceremonia&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb126&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#205;dem, p.77.&#034; id=&#034;nh126&#034;&gt;126&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, como se&#241;alaba Clausewitz.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En este punto es de primer orden clarificar cu&#225;l es la relaci&#243;n precisa y din&#225;mica entre consenso y coerci&#243;n en las estructuras de poder burgu&#233;s en los escenarios &#8220;occidentales&#8221; que estamos analizando. El abordaje reformista, y la idea general que pretende dar la propia burgues&#237;a es que la dominaci&#243;n en este tipo de Estado adopta principalmente formas consensuales, esencialmente a trav&#233;s de diferentes tipos de mecanismos culturales. En la actualidad tenemos como versiones de moda de este planteo, desde las relativamente sofisticadas de Ernesto Laclau y Chantal Mouffe, basadas en la &#8220;deconstrucci&#243;n&#8221;, o si se prefiere en la &#8220;destrucci&#243;n&#8221; del pensamiento de Gramsci&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb127&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Cfr. Cinatti, Claudia, &#8220;La impostura posmarxista&#8221;, op. cit.&#034; id=&#034;nh127&#034;&gt;127&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, hasta r&#233;plicas vulgares, que llegan a poner a prueba el propio sentido del humor, del estilo Pablo Iglesias recomendando no &#8220;boxear&#8221; con el Estado sino &#8220;jugar al ajedrez&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb128&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Cfr. Iglesias Turri&#243;n, Pablo, Disputar la democracia. Pol&#237;tica para tiempos (&#8230;)&#034; id=&#034;nh128&#034;&gt;128&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; con &#233;l.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Perry Anderson se pregunta sobre esta relaci&#243;n entre coerci&#243;n y consenso en el pensamiento de Gramsci. En su respuesta se detiene en la met&#225;fora del centauro (mitad hombre &#8211; mitad bestia) que fue tomada por Gramsci de Maquiavelo para dar cuenta de esta relaci&#243;n. De ah&#237; que en los Cuadernos se establezcan una serie de oposiciones: fuerza&#8211;consentimiento, dominaci&#243;n-hegemon&#237;a, violencia-civilizaci&#243;n. Al no establecer una relaci&#243;n un&#237;voca, siempre seg&#250;n Anderson, entre estos pares de conceptos respecto a los Estados capitalistas &#8220;occidentales&#8221;, termin&#243;, al igual que Maquiavelo, sobrevalorando uno de ellos. En el caso del florentino, hab&#237;a sobrevalorado la &#8220;mitad bestia&#8221;, la coerci&#243;n, y de ah&#237; que por generaciones fuera denostado por el sentido com&#250;n bajo el t&#233;rmino &#8220;maquiav&#233;lico&#8221; como sin&#243;nimo de astucia y malicia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el caso de Gramsci ser&#237;a al rev&#233;s. &#8220;Gramsci &#8211;dice Anderson&#8211; adopt&#243; el mito del centauro de Maquiavelo como leyenda emblem&#225;tica de su investigaci&#243;n: pero mientras que Maquiavelo hab&#237;a desvanecido efectivamente el consentimiento dentro de la coerci&#243;n, en Gramsci la coerci&#243;n fue progresivamente eclipsada por el consentimiento. En este sentido, El Pr&#237;ncipe y El Pr&#237;ncipe moderno son espejos mutuamente distorsionados. Hay una oculta correspondencia inversa entre los defectos de los dos&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb129&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Anderson, Perry, Las Antinomias de Antonio Gramsci, op. cit., pp. 83-84.&#034; id=&#034;nh129&#034;&gt;129&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dicho esto, Anderson se&#241;ala su propia respuesta a la relaci&#243;n entre coerci&#243;n y consenso en el capitalismo &#8220;occidental&#8221;, destacando contra todas las interpretaciones reformistas la importancia del enfrentamiento violento tambi&#233;n en los Estados &#8220;occidentales&#8221;. Para esto retoma una observaci&#243;n de Gramsci en su primer Cuaderno sobre las &#8220;formas mixtas de lucha&#8221; que tienen un car&#225;cter &#8220;fundamentalmente militar y preponderantemente pol&#237;tico&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb130&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Gramsci, Antonio, &#8220;Lucha pol&#237;tica y guerra militar&#8221; (Q1, &#167;134), en Cuadernos (&#8230;)&#034; id=&#034;nh130&#034;&gt;130&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Al llevar esta distinci&#243;n a los Estados burgueses &#8220;occidentales&#8221;, se&#241;ala: &#8220;En las m&#225;s tranquilas democracias actuales, el ej&#233;rcito puede permanecer invisible en sus cuarteles y la polic&#237;a tranquila en sus distritos de vigilancia. [ &#8230; ] el resorte &#8216;fundamental' del poder de clase burgu&#233;s, por debajo del papel &#8216;preponderante' de la cultura en un sistema parlamentario sigue siendo la coerci&#243;n&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb131&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Anderson, Perry, Las Antinomias de Antonio Gramsci, op. cit., pp. 73-74.&#034; id=&#034;nh131&#034;&gt;131&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y agrega, &#8220;las condiciones de crisis desencadenan necesariamente una reversi&#243;n repentina de todo el sistema [ &#8230; ] el desarrollo de cualquier crisis revolucionaria desplaza necesariamente la dominaci&#243;n dentro de la estructura del poder burgu&#233;s de la ideolog&#237;a a la violencia. La coerci&#243;n se convierte en determinante y dominante en la crisis suprema, y el ej&#233;rcito ocupa inevitablemente la vanguardia en cualquier tipo de lucha [ &#8230; ] tiene que producir inevitablemente una reversi&#243;n hacia el &#250;ltimo determinante del sistema de poder: la fuerza&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb132&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Ib&#237;dem, p. 72.&#034; id=&#034;nh132&#034;&gt;132&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;M&#225;s all&#225; de esta ilustrativa articulaci&#243;n que establece Anderson, Peter Thomas le critica &#8211;y no ser&#225; el &#250;nico&#8211; el fundamento en la interpretaci&#243;n de Gramsci sobre la met&#225;fora del centauro. Se&#241;alando que vulgariza el pensamiento del autor de los Cuadernos transformando su reflexi&#243;n en oposiciones m&#225;s o menos mec&#225;nicas&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb133&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Para una evaluaci&#243;n de este punto: Cfr. Dal Maso, Juan, &#8220;Hegemon&#237;a y (&#8230;)&#034; id=&#034;nh133&#034;&gt;133&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Para ello Thomas vuelve al texto para destacar el se&#241;alamiento de Gramsci sobre que &#8220;Algunos han reducido la teor&#237;a de la &#8216;doble perspectiva'&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb134&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Parte de la reconstrucci&#243;n de Thomas de este par&#225;grafo (Q13, &#167;14) de (&#8230;)&#034; id=&#034;nh134&#034;&gt;134&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; [en referencia al centauro mitad bestia, mitad humano] a algo mezquino y banal, esto es, a nada m&#225;s que dos formas de &#8216;inmediaci&#243;n' que se suceden mec&#225;nicamente en el tiempo con mayor o menor &#8216;proximidad'&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb135&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Gramsci, Antonio, Cuadernos de la C&#225;rcel (Q13, &#167;14), Tomo 3, M&#233;xico, (&#8230;)&#034; id=&#034;nh135&#034;&gt;135&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ahora bien, nos interesa especialmente a los fines del presente art&#237;culo y la reflexi&#243;n estrat&#233;gica, lo que Thomas rescata de Gramsci en cuanto a que &#8220;coerci&#243;n&#8221; y &#8220;consenso&#8221; no son dos formas &#8220;que se suceden mec&#225;nicamente en el tiempo&#8221;. Efectivamente, en esto consiste lo precario de la visi&#243;n que nos presenta Perry Anderson sobre que en los momentos de crisis revolucionaria tiene lugar una &#8220;reversi&#243;n repentina&#8221; donde la ideolog&#237;a democr&#225;tico burguesa pasa a ocupar un &#8220;no-lugar&#8221; y es sustituida en forma &#8220;inmediata&#8221; por la violencia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De aqu&#237; que Anderson en su libro sobre Gramsci, ubica a la pol&#233;mica en torno al Frente &#218;nico como el &#8220;&#250;ltimo gran debate&#8221; estrat&#233;gico, pasando por alto, sin merecer mayor menci&#243;n el &#8220;debate&#8221; sobre el Frente Popular que estuvo en el centro de las principales derrotas del proletariado de &#8220;Occidente&#8221;. Desde este punto de vista, no es extra&#241;o que, como vimos, demuestre una total incomprensi&#243;n a la hora de impugnar a Trotsky por su cr&#237;tica al Frente Popular franc&#233;s y la participaci&#243;n del Partido Radical en &#233;l.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La cuesti&#243;n fundamental que Anderson pasa por alto es que las ilusiones en la democracia burguesa y el parlamentarismo no desaparecen &#8220;repentinamente&#8221; en las situaciones de crisis revolucionaria en &#8220;Occidente&#8221;, sino que se trata, como fuimos viendo a lo largo de toda esta segunda parte del art&#237;culo, de una labor estrat&#233;gica contra sus principales agentes, las burocracias obreras (pol&#237;ticas y sindicales) as&#237; como los partidos &#8220;democr&#225;ticos&#8221; peque&#241;oburgueses. Este aspecto, junto con los desarrollos que se desprenden de &#233;l, es sin duda uno de los principales aportes de Trotsky a la estrategia revolucionaria para &#8220;Occidente&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Otro tanto podemos decir del lado de la violencia. No existe aqu&#237; tampoco una &#8220;reversi&#243;n repentina&#8221; que se da al momento de la crisis revolucionaria. La aparici&#243;n de los mayores elementos de &#8220;coerci&#243;n&#8221;, ya sea estatal o paraestatal (bandas fascistas) se desarrollan con antelaci&#243;n. De ah&#237; que, como mencion&#225;bamos, la necesidad del desarrollo de los medios de autodefensa (milicias) sea uno de los puntos centrales en los que insiste Trotsky con el mayor &#233;nfasis; en el caso franc&#233;s, desde mucho antes de la crisis revolucionaria de junio del &#8216;36.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Hegemon&#237;a burguesa y crisis revolucionaria&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ernest Mandel criticaba a Trotsky por algo similar a lo que acabamos de reivindicarlo nosotros. Dec&#237;amos reci&#233;n que el fundador del Ej&#233;rcito Rojo tuvo el m&#233;rito de analizar y extraer las consecuencias estrat&#233;gicas del hecho de que las ilusiones en la democracia burguesa y el parlamentarismo no se revert&#237;an inmediatamente en situaciones de crisis revolucionarias. Mandel, casi invirtiendo los t&#233;rminos de nuestra afirmaci&#243;n, lo transforma en un dem&#233;rito. Por opinar que en las sociedades &#8220;occidentales&#8221; puede existir una crisis revolucionaria sin que haya una crisis terminal de las ilusiones en la democracia burguesa entre las masas, para Mandel, Trotsky termina viendo &#8220;revoluciones&#8221; all&#237; donde no las hay&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb136&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Al momento de analizar si hay o no crisis revolucionaria, Mandel destaca &#8220;la (&#8230;)&#034; id=&#034;nh136&#034;&gt;136&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. En particular, pon&#237;a como ejemplo, el caso que estamos tomando de Francia del &#8216;36.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En principio parecer&#237;a que partimos de constatar lo mismo, a saber: en junio del 1936, durante el enorme proceso huelgu&#237;stico y de toma de f&#225;bricas que hubo en Francia segu&#237;an operando las ilusiones democr&#225;tico-burguesas y que estas revest&#237;an una enorme importancia desde todo punto de vista, pero diferimos en hablar en ese caso de revoluci&#243;n &#8211;como lo hizo Trotsky&#8211; o no hacerlo. La explicaci&#243;n de Mandel es que en realidad, &#8220;Cuando Trotsky dijo, &#8216;la revoluci&#243;n francesa ha empezado' no estaba diciendo simplemente, &#8216;ojal&#225; haya empezado la revoluci&#243;n francesa', sino tambi&#233;n &#8216;los revolucionarios pueden y deben intervenir en este tipo de huelga general para poderla transformar en revoluci&#243;n'&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb137&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Mandel, Ernest, &#8220;Consideraciones sobre estrategia revolucionaria&#8221; (&#8230;)&#034; id=&#034;nh137&#034;&gt;137&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Y agrega, &#8220;El mismo Trotsky revis&#243; su juicio cuando dijo posteriormente sobre junio de &#8216;36 que fue una mera caricatura de revoluci&#243;n de febrero en Rusia&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb138&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Ib&#237;dem, p. 113.&#034; id=&#034;nh138&#034;&gt;138&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ambos argumentos ser&#237;an contundentes si reflejaran la visi&#243;n del propio Trotsky, pero no es as&#237;. Cuando Trotsky hablaba de &#8220;caricatura&#8221; no se refer&#237;a al proceso de junio del &#8216;36 sino al Frente Popular franc&#233;s. &#8220;Los frentes populares de Europa &#8211;dec&#237;a&#8211; son tan solo una imitaci&#243;n d&#233;bil, y frecuentemente una caricatura del Frente Popular ruso de 1917, el cual, despu&#233;s de todo, ten&#237;a razones mucho m&#225;s v&#225;lidas para justificar su existencia, dado que segu&#237;a planteada la lucha contra el zarismo y los restos feudales&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb139&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, Le&#243;n, &#8220;La secci&#243;n holandesa y la Internacional&#8221;, en .&#034; id=&#034;nh139&#034;&gt;139&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Es decir, se refer&#237;a a que a diferencia de Rusia, los frentes populares de &#8220;Occidente&#8221;, sin tener delante a un &#8220;antiguo r&#233;gimen&#8221; guardi&#225;n de restos del feudalismo, no ten&#237;an otra justificaci&#243;n posible que la directa defensa de la burgues&#237;a contra el proletariado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La cita anterior refleja la opini&#243;n de Trotsky en el propio a&#241;o 1936. Sin embargo, dos a&#241;os m&#225;s tarde se rectificar&#225; en una carta a James Cannon de la otra parte de su caracterizaci&#243;n del Frente Popular franc&#233;s planteando que s&#237;, el Frente Popular era una &#8220;caricatura&#8221;, pero no una &#8220;d&#233;bil imitaci&#243;n&#8221; del ruso sino, por el contrario, una &#8220;imitaci&#243;n&#8221; a&#250;n m&#225;s fuerte. &#8220;La coalici&#243;n del Frente Popular &#8211;dir&#237;a&#8211;, absolutamente impotente contra el fascismo, la guerra, la reacci&#243;n, etc&#233;tera, demostr&#243; ser un tremendo freno contrarrevolucionario para el movimiento de masas, incomparablemente m&#225;s poderoso que la coalici&#243;n de febrero en Rusia, porque: a) no ten&#237;amos all&#225; una burocracia obrera tan omnipotente, incluyendo a la burocracia sindical; b) ten&#237;amos un partido bolchevique&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb140&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, Le&#243;n, &#8220;Carta a James P. Cannon del 5 de diciembre de 1938&#8221;, en .&#034; id=&#034;nh140&#034;&gt;140&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Evidentemente los razonamientos de Mandel y de Trotsky llevan a extraer lecciones pol&#237;ticas muy diferentes para la revoluci&#243;n en &#8220;Occidente&#8221;. En el caso del primero, se trata de &#8220;esperar&#8221; a que haya m&#225;s crisis de legitimidad de la democracia burguesa para dar la alarma del estallido de una revoluci&#243;n y ponerse en guardia. En el caso del segundo, la conclusi&#243;n es que los problemas estrat&#233;gicos se hacen m&#225;s agudos y complejos, y con ellos la necesidad de un partido revolucionario&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb141&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Aunque no tenemos la posibilidad de desarrollarlo aqu&#237;, tambi&#233;n sobre este (&#8230;)&#034; id=&#034;nh141&#034;&gt;141&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Respecto al otro argumento de Mandel, coherente con lo que afirmaba en su carta a Cannon, Trotsky se&#241;ala expl&#237;citamente tambi&#233;n en 1938: &#8220;El 9 de junio de 1936, escribimos: &#8216;La revoluci&#243;n francesa ha comenzado.' Se puede pensar que este diagn&#243;stico fue desmentido por los acontecimientos. En realidad la cuesti&#243;n es m&#225;s compleja. [ &#8230; ]. La historia reciente ha proporcionado una serie de tr&#225;gicas confirmaciones del hecho de que no se trata de que de toda situaci&#243;n revolucionaria surja una revoluci&#243;n, pero s&#237; de que una situaci&#243;n revolucionaria se convierte en contrarrevolucionaria si el factor subjetivo, es decir, ofensiva revolucionaria de la clase revolucionaria, no llega a tiempo para ayudar al factor objetivo&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb142&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, Le&#243;n, &#8220;The decisive hour in France&#8221; (1938), en&#034; id=&#034;nh142&#034;&gt;142&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Y efectivamente, despu&#233;s de garantizar la derrota del movimiento obrero, con devaluaci&#243;n, despidos y represi&#243;n a los que resistieron, el Frente Popular deja la escena para que Daladier firme los acuerdos de Munich con Hitler. Luego de la ofensiva de Hitler en el &#8216;40 la burgues&#237;a francesa se rinde r&#225;pidamente, y pone en pie en los territorios no-ocupados el r&#233;gimen colaboracionista nazi de Vichy encabezado por el Mariscal Petain.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Trotsky, como tratamos de demostrar antes, estaba en las ant&#237;podas de subestimar la significaci&#243;n de la legitimidad democr&#225;tico-burguesa&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb143&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;De hecho, analiza los elementos en este sentido (radicalizaci&#243;n), (&#8230;)&#034; id=&#034;nh143&#034;&gt;143&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Sin embargo, esto no lo lleva a subestimar los procesos de radicalizaci&#243;n de masas. A&#241;os despu&#233;s le da importancia a defender su caracterizaci&#243;n de que hab&#237;a empezado en el &#8216;36 la &#8220;revoluci&#243;n francesa&#8221; porque del hecho de que no haya triunfado no se deduc&#237;a que no haya existido, sino que se desprend&#237;a una alternativa entre: la regeneraci&#243;n ofensiva del proceso o su conversi&#243;n en contrarrevoluci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esta diferencia no es menor. El Frente Popular utiliza las ilusiones democr&#225;ticas, no simplemente para frenar, no &#8220;evita&#8221; simplemente la revoluci&#243;n aunque a veces tenga tanto &#233;xito que lo parezca, sino que las utiliza para abrir la puerta a la contrarrevoluci&#243;n, cuando no para acompa&#241;arla como protagonista.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como vemos, no se trata en las democracias &#8220;occidentales&#8221; de una &#8220;reversi&#243;n repentina&#8221; entre consenso y coerci&#243;n (Anderson). El Frente Popular es la &#8220;v&#237;a democr&#225;tica&#8221; hac&#237;a la contrarrevoluci&#243;n. No es la falta de ruptura con las ilusiones en la democracia burguesa por s&#237; misma lo que puede demostrar retrospectivamente que no hubo revoluci&#243;n, sino la ausencia de contrarrevoluci&#243;n, aunque esta no se manifieste inmediatamente y necesite de tiempo para imponer una soluci&#243;n por la fuerza.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De ah&#237; que Trotsky se&#241;alara en referencia a la revoluci&#243;n espa&#241;ola luego del ascenso del Frente Popular: &#8220;La revoluci&#243;n &#8220;democr&#225;tica&#8221; y la revoluci&#243;n socialista se encuentran en lados opuestos de la barricada. [ &#8230; ]. La revoluci&#243;n &#8220;democr&#225;tica&#8221; est&#225; hecha ya en Espa&#241;a. Resucita con el Frente Popular. [ &#8230; ]. La revoluci&#243;n socialista se har&#225; en el curso de una lucha implacable contra la &#8220;revoluci&#243;n democr&#225;tica&#8221; con su Frente Popular. &#191;Qu&#233; quiere decir esta &#8220;s&#237;ntesis&#8221; de &#8220;revoluci&#243;n democr&#225;tico-socialista&#8221;? Nada. Solo un confusionismo ecl&#233;ctico&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb144&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, Le&#243;n, &#8220;&#191;Qu&#233; deben hacer los bolcheviques-leninistas en Espa&#241;a? (&#8230;)&#034; id=&#034;nh144&#034;&gt;144&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Entre la coerci&#243;n y el consenso&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A lo largo de esta segunda parte vimos c&#243;mo &#8220;las fuerzas morales&#8221; en la realidad est&#225;n indisolublemente ligadas a las &#8220;fuerzas materiales&#8221; y, de hecho, se miden a trav&#233;s del enfrentamiento entre estas &#250;ltimas. Ahora bien, obviamente del hecho de que para comparar dos &#8220;fuerzas morales&#8221; haya que hacerlo como parte de &#8220;fuerzas materiales&#8221; no disminuye el peso y la significaci&#243;n de las primeras sino al contrario, las muestra como lo que son, parte integral de la relaci&#243;n de fuerzas en el m&#225;s estricto sentido del t&#233;rmino.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como vimos anteriormente, una de las cr&#237;ticas que Peter Thomas le hace a Anderson sobre su interpretaci&#243;n de Gramsci es establecer entre el consenso y la coerci&#243;n una relaci&#243;n mec&#225;nica de oposici&#243;n y simple sucesi&#243;n temporal. Vimos c&#243;mo al propio Anderson, m&#225;s all&#225; de Gramsci, le cabe algo de esta cr&#237;tica, que lo lleva a subestimar el Frente Popular y su papel contrarrevolucionario.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En su argumentaci&#243;n, Thomas resalta el planteo de Gramsci sobre que: &#8220;El ejercicio &#8216;normal' de la hegemon&#237;a en el terreno que ya se ha hecho cl&#225;sico del r&#233;gimen parlamentario, est&#225; caracterizado por una combinaci&#243;n de la fuerzas y del consenso que se equilibran, sin que la fuerza supere demasiado al consenso, sino que m&#225;s bien aparezca apoyada por el consenso de la mayor&#237;a expresado por los llamados &#243;rganos de la opini&#243;n p&#250;blica&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb145&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Gramsci, Antonio, &#8220;El jacobinismo al rev&#233;s de Charles Maurras&#8221; (Q1, &#167;48), en (&#8230;)&#034; id=&#034;nh145&#034;&gt;145&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Trotsky, por su parte, ten&#237;a una visi&#243;n muy similar de la opini&#243;n p&#250;blica. &#8220;La opini&#243;n p&#250;blica burguesa &#8211;dice&#8211; constituye un apretado tejido psicol&#243;gico que encierra por doquier las armas y los instrumentos de la violencia burguesa, preserv&#225;ndola&#8230;&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb146&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, Le&#243;n, &#8220;La opini&#243;n p&#250;blica burguesa. La socialdemocracia. El (&#8230;)&#034; id=&#034;nh146&#034;&gt;146&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A partir de la definici&#243;n de Gramsci, Thomas hace una interesante descripci&#243;n de la opini&#243;n p&#250;blica como la cristalizaci&#243;n de &#8220;un tipo de &#8216;coacci&#243;n por consentimiento' [ &#8230; ] la coacci&#243;n de las clases opositoras, a trav&#233;s del consentimiento de los grupos sociales aliados&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb147&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Thomas, Peter, op. cit., p. 165.&#034; id=&#034;nh147&#034;&gt;147&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Sin embargo, la conclusi&#243;n que saca es que Gramsci: &#8220;Defini&#243; &#8216;hegemon&#237;a pol&#237;tica', en forma de &#8216;opini&#243;n p&#250;blica', como &#8216;punto de contacto' entre la &#8216;sociedad civil' y &#8216;sociedad pol&#237;tica', entre el consentimiento y fuerza. En otras palabras, su movimiento decisivo no era un inconsciente &#8216;deslizamiento conceptual' [del peso relativo a favor del consenso por sobre la coerci&#243;n, NdR], sino, m&#225;s bien, la articulaci&#243;n intencional de esta &#8216;simple determinaci&#243;n' con la m&#225;s compleja noci&#243;n &#8216;integral'&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb148&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Sobre la discusi&#243;n en torno al concepto de &#8220;Estado integral&#8221; m&#225;s de (&#8230;)&#034; id=&#034;nh148&#034;&gt;148&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; del Estado, o la integraci&#243;n dial&#233;ctica similar de la sociedad civil y pol&#237;tica&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb149&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Thomas, Peter, op. cit., p 167.&#034; id=&#034;nh149&#034;&gt;149&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Este planteo est&#225; dirigido contra Anderson, quien hablaba del &#8220;deslizamiento conceptual&#8221; de Gramsci hacia el polo del consenso, para dar cuenta de las ambig&#252;edades que encerraban los Cuadernos, pero al mismo tiempo para salir al cruce de las interpretaciones socialdem&#243;cratas que quer&#237;an exponer un Gramsci para quien la hegemon&#237;a se basaba esencialmente en la cultura y la manipulaci&#243;n de la opini&#243;n p&#250;blica. Thomas, de hecho con la afirmaci&#243;n de que se trataba de una &#8220;articulaci&#243;n intencional&#8221; y haciendo eje en la opini&#243;n p&#250;blica como articulador central se inclina efectivamente a las visiones reformistas que Anderson criticara, aunque en una versi&#243;n m&#225;s sutil y sofisticada.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La causa de este desplazamiento de Thomas es que confunde el r&#233;gimen, siendo que Gramsci se refer&#237;a a la democracia burguesa, con el Estado capitalista mismo, que era a lo que alud&#237;a Anderson con el planteo de destacar el lugar &#8220;determinante&#8221; de las fuerzas represivas en el capitalismo &#8220;Occidental&#8221;. De ah&#237; que este desplazamiento guarde coherencia con los planteos de Thomas sobre que es posible &#8220;neutralizar&#8221; al Estado burgu&#233;s quit&#225;ndole su base social.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La clase obrera no puede conquistar una &#8220;hegemon&#237;a pol&#237;tica en forma de opini&#243;n p&#250;blica&#8221; sin tomar el poder del Estado y controlar el plusproducto social. De ah&#237; la importancia de la acci&#243;n estrat&#233;gica en la lucha de clases, que desarrollamos en el apartado anterior, para conquistar a los aliados durante las crisis revolucionarias. Esto no resta importancia a la batalla por la opini&#243;n p&#250;blica, pero para la clase obrera siempre se trata, necesariamente, de una opini&#243;n p&#250;blica para el combate.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De ah&#237; la relevancia que Trotsky le atribu&#237;a, por un lado, a la independencia del partido en este terreno, cuando se&#241;alaba que: &#8220;Una de las cualidades principales de nuestro partido, y que lo hace la palanca m&#225;s poderosa del desarrollo de nuestra &#233;poca, es su independencia completa e indudable con respecto a la opini&#243;n p&#250;blica burguesa&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb150&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, Le&#243;n, &#8220;La opini&#243;n p&#250;blica burguesa. La socialdemocracia. El (&#8230;)&#034; id=&#034;nh150&#034;&gt;150&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Y por otro, a la necesidad de desarrollar corrientes revolucionarias en la opini&#243;n p&#250;blica: &#8220;se trata aqu&#237; &#8211;dec&#237;a&#8211; de una profunda emancipaci&#243;n interior de la vanguardia proletaria, de las trampas y zancadillas morales de la burgues&#237;a; se trata de una nueva opini&#243;n p&#250;blica revolucionaria que permitir&#237;a al proletariado, no con palabras, sino con hechos; no con la ayuda de invocaciones l&#237;ricas, sino cuando es necesario, con las botas, pisotear las &#243;rdenes de la burgues&#237;a y alcanzar la meta revolucionaria elegida libremente, que constituye al mismo tiempo una necesidad hist&#243;rica&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb151&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#205;dem.&#034; id=&#034;nh151&#034;&gt;151&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dicho esto, hay otro punto de vital importancia que llamativamente Thomas no toma (Anderson tampoco le da mayor importancia) a pesar de que Gramsci lo destaca en los Cuadernos a rengl&#243;n seguido de hablar sobre la opini&#243;n p&#250;blica. &#8220;Entre el consenso y la fuerza &#8211;dice Gramsci&#8211; est&#225; la corrupci&#243;n-fraude (que es caracter&#237;stica de ciertas situaciones de dif&#237;cil ejercicio de la funci&#243;n hegem&#243;nica en que el empleo de la fuerza presenta demasiados peligros), o sea el debilitamiento y la par&#225;lisis provocada al antagonista o a los antagonistas acapar&#225;ndose a sus dirigentes, encubiertamente por lo general, abiertamente en caso de peligro advertido, a fin de sembrar la confusi&#243;n y el desorden en las filas adversarias&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb152&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Gramsci, Antonio, &#8220;El jacobinismo al rev&#233;s de Charles Maurras&#8221; (Q1, &#167;48), en (&#8230;)&#034; id=&#034;nh152&#034;&gt;152&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La falta de relevancia a estos elementos de corrupci&#243;n-fraude en el an&#225;lisis de Thomas se conecta con otra cuesti&#243;n fundamental para el movimiento obrero en el siglo XX y que, como dec&#237;amos, parece quedar casi por fuera del horizonte de nuestro autor: la burocracia.&lt;/p&gt;
&lt;h2 class=&#034;spip&#034;&gt;PARTE III: Partido y hegemon&#237;a&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Peter Thomas, como ve&#237;amos, pone a la NEP (Nueva Pol&#237;tica Econ&#243;mica) como punto de partida&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb153&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Ver Anexo del presente art&#237;culo.&#034; id=&#034;nh153&#034;&gt;153&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; de Gramsci en los Cuadernos para generalizar el concepto de hegemon&#237;a. Sin embargo, lejos est&#225; de abordar seriamente la relaci&#243;n estrat&#233;gica entre hegemon&#237;a obrera y revoluci&#243;n. Los desarrollos de Thomas en &lt;i&gt;The Gramscian Moment&lt;/i&gt;, justamente, apuntan a una hip&#243;tesis de conquista de la hegemon&#237;a donde no tiene lugar la revoluci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Se trata para nuestro autor de poner como uno de los temas centrales, la cuesti&#243;n de los &#8220;aparatos hegem&#243;nicos&#8221;, t&#233;rmino con el que se refiere Gramsci a la serie de instituciones que van &#8220;desde los peri&#243;dicos a las organizaciones educativas a los partidos por medio de las cuales la clase obrera y sus aliados comprometen a sus oponentes en la lucha por el poder pol&#237;tico&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb154&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Thomas, Peter, p. 226.&#034; id=&#034;nh154&#034;&gt;154&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Para Thomas, estos &#8220;aparatos hegem&#243;nicos&#8221; ser&#237;an capaces de &#8220;privar de su &#8216;base social'&#8221; a la burgues&#237;a y as&#237; &#8220;neutralizar&#8221; el aparato estatal capitalista.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;M&#225;s all&#225; de su interpretaci&#243;n de Gramsci, de la cual fuimos tomando algunos elementos a lo largo de este art&#237;culo, la significaci&#243;n de la hip&#243;tesis de Thomas est&#225; dada por ser la expresi&#243;n de una visi&#243;n que permea a buena parte de la izquierda, especialmente en Europa, en cuanto a c&#243;mo imaginar el resurgimiento del movimiento obrero luego de la restauraci&#243;n capitalista en los ex Estados obreros y de la liquidaci&#243;n pol&#237;tica &#8211;incluso la desaparici&#243;n lisa y llana en algunos casos&#8211; de los grandes aparatos socialdem&#243;cratas o stalinistas que marcaron el siglo XX.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para Thomas el desarrollo de los &#8220;aparatos hegem&#243;nicos&#8221;, desligados de la lucha de clases (y de una estrategia revolucionaria) es la v&#237;a de constituci&#243;n de los trabajadores en clase. Su obra &lt;i&gt;The Gramscian Moment&lt;/i&gt;, y el &#233;nfasis en los &#8220;aparatos hegem&#243;nicos&#8221; (ya sea que sugieran formas partidarias o movimientistas) no deja de trasmitir la impresi&#243;n de una cierta nostalgia por aquellos grandes aparatos obreros reformistas del siglo XX. De ah&#237; que algo del Partido de Trabajadores de Brasil, algo de Syriza, despierten el inter&#233;s cauteloso de nuestro autor&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb155&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#8220;O Momento Gramsciano: entrevista com Peter Thomas&#8221;, Esquerda Di&#225;rio (&#8230;)&#034; id=&#034;nh155&#034;&gt;155&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Thomas, muestra expl&#237;citamente esa nostalgia&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb156&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Esta perspectiva no es solo patrimonio de Thomas sino que representa un (&#8230;)&#034; id=&#034;nh156&#034;&gt;156&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; en una reciente entrevista en referencia al Partido Comunista Italiano bajo la direcci&#243;n de Palmiro Togliatti. Se&#241;ala: &#8220;Adem&#225;s de sus propios escritos te&#243;ricos &#8211;de mucho m&#225;s valor de lo que a menudo se supone hoy en d&#237;a&#8211; Togliatti fue tambi&#233;n un te&#243;rico de la pol&#237;tica dedicado a la creaci&#243;n de un aparato hegem&#243;nico que alent&#243; una dial&#233;ctica profunda y real, y la cr&#237;tica real de la pol&#237;tica de su &#233;poca. A pesar de los desacuerdos que se pueda tener con sus posiciones te&#243;ricas y pol&#237;ticas sustantivas &#8211;y hay muchos&#8211; esto no debe impedir el reconocimiento de su importancia como te&#243;rico y pol&#237;tico, con un real impacto masivo sobre la pol&#237;tica de su tiempo. La cultura te&#243;rica y pol&#237;tica a la cual Togliatti ayud&#243; a dar forma en el Partido Comunista Italiano, y en Italia en t&#233;rminos m&#225;s generales como la esfera de influencia de este gran partido, que irradiaba en todo el espectro de la izquierda, fue el ejemplo para que otros izquierdistas en Europa y en todo el mundo buscaran inspiraci&#243;n&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb157&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#8220;Historical Materialism at Sixteen: An Interview with Peter D. Thomas&#8221;, (&#8230;)&#034; id=&#034;nh157&#034;&gt;157&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por nuestra parte, dif&#237;cilmente pueda ser fuente de inspiraci&#243;n Togliatti, quien fuese mentor de la &#8220;&lt;i&gt;svolta&lt;/i&gt; de Salerno&#8221;, con el pacto con el Mariscal Badoglio, la &#8220;unidad nacional&#8221; y el desarme de los partisanos, cumpliendo un papel fundamental en salvar al capitalismo italiano a la salida de la Segunda Guerra Mundial y transform&#225;ndose en un pilar para la burgues&#237;a en todo el per&#237;odo posterior. Es que la visi&#243;n de Thomas no da cuenta de las lecciones del siglo que pas&#243;, y omite la pregunta principal que deber&#237;a responder cualquier te&#243;rico o pol&#237;tico serio: &#191;Qu&#233; papel cumplieron esos grandes &#8220;aparatos hegem&#243;nicos&#8221; durante el siglo XX? &#191;Por qu&#233; degeneraron? &#191;Cumplieron un rol progresivo finalmente para la clase obrera o no?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Trotsky es lapidario al respecto en relaci&#243;n a la socialdemocracia: &#8220;la socialdemocracia no es un accidente, no cay&#243; del cielo, sino que fue creada por los esfuerzos de la clase obrera alemana en el curso de d&#233;cadas [&#8230;]. En el momento en que estall&#243; la guerra, y en consecuencia, cuando lleg&#243; el momento de la mayor prueba hist&#243;rica, result&#243; que la organizaci&#243;n oficial de la clase obrera actu&#243; y reaccion&#243; no como una organizaci&#243;n de lucha del proletariado contra el Estado burgu&#233;s, sino como un &#243;rgano auxiliar del Estado burgu&#233;s, para disciplinar al proletariado. La clase obrera qued&#243; paralizada, se posaba sobre ella no solo el aparato militarista del Estado sino el aparato de su propio partido&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb158&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, Le&#243;n, &#8220;A creeping revolution&#8221;, en .&#034; id=&#034;nh158&#034;&gt;158&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Algo muy parecido se podr&#237;a aplicar a la historia del Partido Comunista Italiano bajo la direcci&#243;n de Togliatti que tanta admiraci&#243;n despierta en Thomas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es que la hip&#243;tesis del desarrollo evolutivo de &#8220;aparatos hegem&#243;nicos&#8221; para la constituci&#243;n de la clase obrera como tal&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb159&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky en los &#8216;30, en EE.UU., pens&#243; incluso la posibilidad de impulsar un (&#8230;)&#034; id=&#034;nh159&#034;&gt;159&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; es incapaz de dar cuenta, no solo de la revoluci&#243;n, sino en primer lugar del desarrollo de la burocracia obrera en el siglo XX. Por lo cual carece de utilidad para pensar en el siglo XXI.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Jaime Pastor, proveniente de la corriente que dirigi&#243; Ernest Mandel, tiene la virtud de expresar sin tapujos aquella nostalgia a la que nos refer&#237;amos tray&#233;ndola directamente a la actualidad. En contrapunto con Pablo Iglesias, se&#241;ala que: &#8220;Podemos debe ocupar el espacio de la Social-Democracia, pero no de la que a&#241;ora Zapatero, sino m&#225;s bien algo parecido a lo que fue la Social-Democracia alemana de principios de siglo XX, antes de su degeneraci&#243;n en v&#237;speras de la Gran Guerra. [&#8230;] un espacio de construcci&#243;n contra-hegem&#243;nica, que potencia una cultura propia implantada org&#225;nicamente entre las clases populares, combinando la resoluci&#243;n de problemas cotidianos de la gente con un horizonte de sociedad alternativa. Esa es la hip&#243;tesis que est&#225; experimentando Syriza en Grecia y que materializa la idea de Gramsci de que para &#8216;ganar' antes hay que ganar posiciones; en otras palabras, que necesitamos algo m&#225;s que una &#8216;m&#225;quina de guerra electoral' para ganar las elecciones&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb160&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Disponible en .&#034; id=&#034;nh160&#034;&gt;160&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En este caso, no es necesario remontarse a la historia del siglo XX, con la historia reciente nos basta. Tanto para Syriza, que sin tener ra&#237;ces claras en el movimiento obrero, en t&#233;rminos de aparato electoral, cumpli&#243; el mismo ciclo que describ&#237;a Trotsky respecto a la socialdemocracia, pero no en d&#233;cadas sino en unos pocos meses, los que tard&#243; entre postularse como alternativa al ajuste de la Troika hasta encabezar su aplicaci&#243;n. Lo cual es una muestra de que, m&#225;s all&#225; de sus diferentes etapas, la &#233;poca &#8220;de crisis, guerras, y revoluciones&#8221; a&#250;n se conserva vigente&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb161&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Cfr. Albamonte, Emilio, y Maiello, Mat&#237;as, &#8220;En los l&#237;mites de la (&#8230;)&#034; id=&#034;nh161&#034;&gt;161&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Por el lado de Podemos, en claro ascenso como fen&#243;meno pol&#237;tico neorreformista&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb162&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Ver en este n&#250;mero de Estrategia Internacional: Lupe, Santiago y Lotito, (&#8230;)&#034; id=&#034;nh162&#034;&gt;162&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, sigue un curso parecido a Syriza y la corriente de Pastor dentro de Podemos, Anticapitalistas (denominaci&#243;n que adopt&#243; la organizaci&#243;n Izquierda Anticapitalista luego de su disoluci&#243;n en Podemos) va detr&#225;s de Iglesias mientras espera que se transforme en el Bebel&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb163&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;August Bebel, fue uno de los cofundadores, junto con Wilhelm Liebknecht del (&#8230;)&#034; id=&#034;nh163&#034;&gt;163&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; del siglo XXI.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Retomando la discusi&#243;n, para Lenin, &#8220;El proletariado es revolucionario &#8211;dec&#237;a&#8211; solo cuando tiene conciencia de la idea de la hegemon&#237;a y la hace efectiva&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb164&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Lenin, V. I., &#8220;El reformismo en el seno de la socialdemocracia rusa&#8221;, en (&#8230;)&#034; id=&#034;nh164&#034;&gt;164&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Pero no se trata de una hegemon&#237;a que se puede desarrollar en los marcos del r&#233;gimen burgu&#233;s, como sugiere Thomas, sino que: &#8220;El proletario que ya adquiri&#243; conciencia de esta tarea es un esclavo que se alza contra la esclavitud&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb165&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#205;dem.&#034; id=&#034;nh165&#034;&gt;165&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. En esto consist&#237;a el concepto de hegemon&#237;a para &#233;l. Esta hegemon&#237;a, sin la cual no hay constituci&#243;n de la clase obrera como clase revolucionaria, excede necesariamente los marcos impuestos por el r&#233;gimen establecido.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Aunque hiera la sensibilidad de muchos cultores del concepto, lo cierto es que la mayor cantidad de referencias a la &#8220;hegemon&#237;a&#8221; en Lenin, se encuentran en sus pol&#233;micas contra los llamados &#8220;liquidacionistas&#8221; que se negaban a poner en pie un partido revolucionario ilegal. No hablamos solo del &lt;i&gt;&#191;Qu&#233; Hacer?&lt;/i&gt;, texto hegem&#243;nico si los hay, sino de todas sus pol&#233;micas durante la ofensiva reaccionaria luego de la revoluci&#243;n de 1905. Estas pol&#233;micas, a su vez, eran simult&#225;neas a las que ten&#237;a con quienes, como Lunachaski, no quer&#237;an participar de las Dumas reaccionarias, frente a los cuales Lenin planteaba la necesidad de aprovechar cualquier intervenci&#243;n legal que permitiese desarrollar las tendencias a la independencia de clase.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El v&#237;nculo entre la constituci&#243;n de los trabajadores como clase y la lucha por la hegemon&#237;a pasa por el desarrollo de fracciones revolucionarias, incluso si estas tienen que ser ilegales. Esto mismo es lo que le permite, desde una l&#243;gica revolucionaria, defender al mismo tiempo la participaci&#243;n en parlamentos totalmente reaccionarios. La construcci&#243;n de estas &#8220;fracciones revolucionarias&#8221; pas&#243; por la intervenci&#243;n en todos los terrenos de lucha (te&#243;rica, pol&#237;tica, econ&#243;mica), buscando aquella &#8220;riqueza de experiencias&#8221; que forj&#243; al bolchevismo y Lenin destacaba para transmitirla a los revolucionarios de &#8220;Occidente&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb166&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;En &#8220;El &#8216;izquierdismo', enfermedad infantil del comunismo&#8221; (1919), Lenin, (&#8230;)&#034; id=&#034;nh166&#034;&gt;166&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El gran triunfo de esta perspectiva de Lenin, no est&#225; en el desarrollo de tal o cual &#8220;aparato hegem&#243;nico&#8221; en s&#237; mismo, sino en que en 1917, estas fracciones revolucionarias con influencia en las masas, o &#8220;los obreros formados por Lenin&#8221; como los llamaba Trotsky en su Historia de la Revoluci&#243;n Rusa, fueron capaces de dirigir la revoluci&#243;n de febrero y provocar la ca&#237;da del zarismo, a&#250;n sin direcci&#243;n, y fueron los mismos que permitieron al partido bolchevique conquistar la mayor&#237;a para tomar el poder en octubre.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Desde luego, no estamos en Rusia de principios del siglo XX, ni en el mundo de aquel entonces. Hay democracias burguesas estabilizadas en varios puntos del planeta, m&#225;s all&#225; de los centros imperialistas, por ejemplo en Am&#233;rica Latina; hay sindicatos, a no olvidarlo, que siguen siendo hoy las principales organizaciones existentes de la clase obrera en gran parte del mundo; hay burocracias obreras, sindicales y pol&#237;ticas, imbricadas en las tradiciones nacionales; tambi&#233;n las &#8220;nuevas&#8221; burocracias de las ONG's y las enquistadas en los &#8220;movimientos sociales&#8221;; etc. De ah&#237; que a lo largo de estas l&#237;neas intentamos retomar lo mejor de las conclusiones de Gramsci y Trotsky respecto a la t&#225;ctica y la estrategia en las sociedades &#8220;occidentales&#8221; para pensar la actualidad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La historia no se repite, aunque la a&#241;oren los nost&#225;lgicos. El movimiento obrero como actor fundamental de la pol&#237;tica mundial no volver&#225; a surgir de la mano de un supuesto desarrollo evolutivo, como imagina Thomas y otros con &#233;l.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Trotsky y Gramsci, la actualidad del debate&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El siglo XX no ha pasado en vano. Como intentamos mostrar, uno de los elementos fundamentales para dar cuenta de la lucha por un gobierno obrero en su sentido antiburgu&#233;s y anticapitalista pasa por el enfrentamiento estrat&#233;gico con la burocracia, no solo sindical sino pol&#237;tica, que es la principal &#8220;fuerza material&#8221; que encarna aquella combinaci&#243;n de fuerzas &#8220;morales&#8221; y materiales que posibilita la hegemon&#237;a burguesa en las sociedades &#8220;occidentales&#8221;. De ah&#237; que la lucha contra la burocracia como garante de la dominaci&#243;n capitalista no se circunscriba a los momentos ofensivos, sino que sea necesariamente una lucha cotidiana, una constante para la constituci&#243;n de la clase obrera en clase independiente, y desde luego para la lucha por la hegemon&#237;a.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En este sentido, los problemas de ambig&#252;edad estrat&#233;gica del concepto de &#8220;hegemon&#237;a&#8221; en Gramsci, no pasan como sugiere Anderson, por no tomar nota de una mec&#225;nica &#8220;reversi&#243;n repentina&#8221; del consenso en coerci&#243;n en las crisis revolucionarias. Tampoco creemos que la cuesti&#243;n pase por aquello que reivindica Thomas, de que Gramsci se haya centrado en definir &#8220;hegemon&#237;a pol&#237;tica, en la forma de opini&#243;n p&#250;blica&#8221; como articuladora, &#8220;punto de contacto&#8221;, entre coerci&#243;n y consenso. Sino que aquella ambig&#252;edad tiene sus principales ra&#237;ces en la subestimaci&#243;n estrat&#233;gica del papel pol&#237;tico de la burocracia, en el sostenimiento de la hegemon&#237;a burguesa en general y de las democracias capitalistas en particular.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En Gramsci, a pesar de los se&#241;alamientos que mencion&#225;bamos en torno a la burocracia o de aquellos sobre el &#8220;papel de &#8216;partidos pol&#237;ticos' enteros y otras organizaciones econ&#243;micas&#8221; como &#8220;organismos de polic&#237;a pol&#237;tica&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb167&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Gramsci, Antonio, &#8220;El cesarismo&#8221; (Q13, &#167;27), en Cuadernos de la C&#225;rcel, Tomo (&#8230;)&#034; id=&#034;nh167&#034;&gt;167&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, que est&#225;n en la base de las interpretaciones m&#225;s interesantes sobre su noci&#243;n de &#8220;Estado integral&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb168&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Cfr. Dal Maso, Juan y Rosso, Fernando, &#8220;Trotsky, Gramsci y el Estado en (&#8230;)&#034; id=&#034;nh168&#034;&gt;168&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, en t&#233;rminos estrat&#233;gicos su pensamiento se encuentra permeado por la subestimaci&#243;n de la lucha contra la burocracia. Lo vimos en el caso del comit&#233; anglo-ruso en Gran Breta&#241;a. Tambi&#233;n se expresa en su visi&#243;n de la NEP, que abordamos en el anexo, y en la evaluaci&#243;n que hace en 1926 de la lucha fraccional entre Trotsky y los &#8220;viejos bolcheviques&#8221; encabezados por Stalin, donde si bien critica los m&#233;todos del sector mayoritario, el eje pasar&#237;a por conservar la &#8220;unidad&#8221; de la direcci&#243;n&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb169&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Gramsci, Antonio, &#8220;Carta al Comit&#233; Central del Partido Comunista Sovi&#233;tico&#8221;, (&#8230;)&#034; id=&#034;nh169&#034;&gt;169&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Otro tanto, hemos visto en art&#237;culos anteriores, en torno a la subestimaci&#243;n de la revoluci&#243;n alemana del &#8216;23 por parte de Gramsci, al no ver justamente el papel central de la burocracia socialdem&#243;crata de izquierda y la subordinaci&#243;n de los comunistas a ella.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El proletariado no puede quebrar la hegemon&#237;a de la burgues&#237;a y conquistar la propia sin derrotar a la burocracia. Se trata de una lucha no solo pol&#237;tica e ideol&#243;gica, sino entre fuerzas materiales. Desde este punto de vista la III Internacional desarroll&#243; la t&#225;ctica de Frente &#218;nico, de unidad-enfrentamiento (&#8220;golpear juntos, marchar separados&#8221;) con sectores burocr&#225;ticos o semiburocr&#225;ticos. Buscaba por un lado la unidad de acci&#243;n de la clase obrera en su enfrentamiento contra la burgues&#237;a, y estrat&#233;gicamente quitarle su base a la burocracia y conquistar a la mayor&#237;a de la clase obrera para la revoluci&#243;n en base a la experiencia en la lucha de clases. La t&#225;ctica de &#8220;gobierno obrero&#8221;, que desarrollamos en un art&#237;culo anterior&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb170&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Cfr. Albamonte, Emilio, Maiello, Mat&#237;as, &#8220;Trotsky y Gramsci: debates de (&#8230;)&#034; id=&#034;nh170&#034;&gt;170&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, tambi&#233;n participaba de esta misma l&#243;gica, pero durante la preparaci&#243;n de la ofensiva insurreccional. Ve&#237;amos en aquella ocasi&#243;n con Trotsky, c&#243;mo en Alemania en 1923 la burocracia socialdem&#243;crata proteg&#237;a a la burgues&#237;a en la crisis revolucionaria. Tambi&#233;n en las jornadas de mayo de 1937 en Barcelona, donde los obreros catalanes no solo tuvieron que enfrentar la acci&#243;n contrarrevolucionaria del stalinismo, sino tambi&#233;n a la burocracia anarquista de la CNT y la FAI. Lo vimos en Francia del &#8216;36, con el papel antirrevolucionario del SFIO y el PCF en el Frente Popular con los radicales como obst&#225;culo principal para la hegemon&#237;a del proletariado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Una de las grandes lecciones el siglo XX es, justamente, la imposibilidad de una estrategia revolucionaria y de la hegemon&#237;a proletaria, sin abordar el enfrentamiento estrat&#233;gico con las burocracias, tanto sindicales como pol&#237;ticas (en primer lugar las de los partidos comunistas y socialistas), como pilar de la hegemon&#237;a de la burgues&#237;a y fundamental obst&#225;culo para el desarrollo de la autoorganizaci&#243;n, de organismos de tipo sovi&#233;tico capaces de ser los &#243;rganos de la insurrecci&#243;n y la base de la democracia obrera en el Estado proletario una vez conquistado el poder.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Gran parte del siglo pasado estuvo marcado en &#8220;Occidente&#8221; por el accionar de estas burocracias, tanto en los Frentes Populares de los a&#241;os &#8216;30, como a la salida de la Segunda Guerra mundial, como en &#250;ltimo ascenso revolucionario de los a&#241;os &#8216;70. En este caso, tanto en Francia en el &#8216;68 o en Portugal en el &#8216;74 donde posibilitaron el desv&#237;o y posterior derrota de los procesos; as&#237; como en Latinoam&#233;rica, por ejemplo en Chile, los partidos Socialista y Comunista tuvieron un papel fundamental en la derrota, con la incorporaci&#243;n de Pinochet al gobierno, at&#225;ndole las manos a los Cordones Industriales frente al golpe, etc.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esto, sin embargo, es solo una parte. El papel pol&#237;tico de la burocracia super&#243; en mucho a los Frentes Populares. El siglo XX estuvo marcado, por el triunfo de revoluciones en China, Vietnam, Yugoslavia, Cuba, que dieron lugar desde sus or&#237;genes a &#8220;Estados burocr&#225;ticamente deformados&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb171&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Para esta definici&#243;n, partimos del concepto de Trotsky de &#8220;Estado obrero (&#8230;)&#034; id=&#034;nh171&#034;&gt;171&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Otro tanto sucedi&#243; con los Estados obreros burocr&#225;ticos del Este Europeo, erigidos bajo la &#243;rbita de la URSS. De conjunto, en el siglo que pas&#243;, el rol de la burocracia ya no se limit&#243; a contribuir al sostenimiento de tal o cual r&#233;gimen burgu&#233;s en un pa&#237;s determinado sino, a una escala mucho m&#225;s amplia, a cumplir un papel fundamental como garante fundamental del orden mundial.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El rol de estas burocracias, no se explica por tal o cual problema de orientaci&#243;n pol&#237;tica ni tampoco por una cuesti&#243;n general de distancia (separaci&#243;n) entre dirigentes y dirigidos, como parece sugerir Thomas&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb172&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#8220;Historical Materialism at Sixteen: An Interview with Peter D. Thomas&#8221;, (&#8230;)&#034; id=&#034;nh172&#034;&gt;172&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; en su interpretaci&#243;n de Gramsci. Se trata de grandes aparatos con intereses propios diferentes a los del movimiento obrero. Como analiz&#243; Trotsky en &lt;i&gt;La Revoluci&#243;n Traicionada&lt;/i&gt; para el caso de la URSS, la burocracia se transform&#243; en algo m&#225;s que una burocracia, pas&#243; a ser una casta cuyos privilegios se basaban en la expropiaci&#243;n pol&#237;tica del proletariado que hab&#237;a conquistado el primer Estado obrero con la Revoluci&#243;n de Octubre&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb173&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#8220;Por la funci&#243;n &#8211;dice Trotsky&#8211; de reguladora y de intermediaria, por el (&#8230;)&#034; id=&#034;nh173&#034;&gt;173&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La historia de los Frentes Populares en los &#8216;30, de su papel en el sostenimiento de la dominaci&#243;n burguesa y la liquidaci&#243;n de procesos como el espa&#241;ol o el franc&#233;s, es la de los intentos del stalinismo de congraciarse con las potencias imperialistas. El argumento era la posibilidad de &#8220;neutralizar&#8221; a la burgues&#237;a para que la URSS pudiese desarrollar el &#8220;socialismo en un solo pa&#237;s&#8221;. Thomas juega con la idea de &#8220;neutralizar&#8221; al Estado burgu&#233;s, sin dar cuenta del derrotero de aquella idea.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lo cierto que el objetivo no fue evitar el ataque militar a la URSS frente a los preparativos de la Segunda Guerra Mundial, cuesti&#243;n que no se logr&#243;, ni se pod&#237;a lograr sin el triunfo de nuevas revoluciones. Ni siquiera fue retrasar el ataque en pos de una mejor preparaci&#243;n para enfrentarlo, cuesti&#243;n que nunca se propuso el stalinismo como lo demuestra la matanza de 20 millones de rusos en los primeros tramos de la ofensiva nazi iniciada en 1941. El objetivo que verdaderamente cumplieron los Frente Populares al liquidar las revoluciones en los &#8216;30, fue impedir que nuevas revoluciones triunfantes en Europa alterasen el statu quo internacional y, por sobre todo, al interior de la URSS, que debilitasen la posici&#243;n de la burocracia para sostener sus privilegios.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Otro tanto podr&#237;amos decir de los Frentes Populares en Europa a la salida de la Segunda Guerra Mundial (Francia, Italia, Grecia), como piezas clave, en y para el establecimiento de los pactos de Yalta y Postdam, y la divisi&#243;n del mundo en &#8220;zonas de influencia&#8221;. A lo que sobrevino la disputa por los l&#237;mites de las respectivas zonas (pol&#237;tica de &#8220;contenci&#243;n&#8221; del imperialismo norteamericano) y que constituy&#243; lo que se conoce como la &#8220;Guerra Fr&#237;a&#8221; (con conflictos &#8220;calientes&#8221; como la guerra de Corea o posteriormente la de Vietnam). Tambi&#233;n sucedi&#243; en los &#8216;70, aunque en este caso, la conclusi&#243;n de la burocracia fue iniciar el curso acelerado hacia la restauraci&#243;n capitalista para transformar sus privilegios de casta en &#8220;derechos&#8221; de clase&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb174&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Albamonte, Emilio, Maiello, Mat&#237;as, &#8220;En los l&#237;mites de la Restauraci&#243;n (&#8230;)&#034; id=&#034;nh174&#034;&gt;174&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A su vez, las nuevas revoluciones triunfantes, como la china, la vietnamita, o la cubana, fueron expropiadas pol&#237;ticamente desde sus inicios por burocracias-castas a partir del control de los nuevos Estados obreros. Sus intereses nacionales, chocaron permanentemente con el desarrollo internacional de la revoluci&#243;n proletaria en todo el mundo, muy especialmente el &#8220;occidental&#8221;. Incluso llevaron a fen&#243;menos aberrantes como la ruptura entre la URSS y Yugoslavia, despu&#233;s a la ruptura de aquella con China, y directamente a guerras entre los Estados obreros burocr&#225;ticos en torno a la invasi&#243;n de Camboya por Vietnam, con la entrada de la URSS y la Rep&#250;blica Popular China en uno y otro bando respectivamente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si bien Gramsci, aislado en la c&#225;rcel fascista y fallecido a principios del &#8216;37, no lleg&#243; a analizar los Frentes Populares, en el caso de Trotsky tampoco lleg&#243; a ver el orden de posguerra y el desarrollo sin precedentes de la burocracia y su papel a escala mundial. Sin embargo, a diferencia de Gramsci, Trotsky sent&#243; las bases para comprender aquellos fen&#243;menos. No solo con profundos an&#225;lisis te&#243;rico-pol&#237;ticos como La Revoluci&#243;n Traicionada, sino con su visi&#243;n del combate estrat&#233;gico a la burocracia que recorre el conjunto de su obra e intervenci&#243;n pol&#237;tica y define un claro rumbo estrat&#233;gico que en Gramsci, como vimos, es oscilante y ambiguo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De aqu&#237;, que el legado de Gramsci, a diferencia del de Trotsky, haya sido sometido a m&#250;ltiples &#8220;usos&#8221; que buscan divorciarlo de la constelaci&#243;n de revolucionarios de la III Internacional para ponerlo en la base de estrategias reformistas. En el caso de Peter Thomas, intenta confrontar las interpretaciones m&#225;s radicales en ese sentido, como pueden ser las de Laclau y Mouffe, que quieren ver en los &lt;i&gt;Cuadernos de la C&#225;rcel&lt;/i&gt; un &#8220;tipo de salida, o &#8216;pre-salida' del marxismo y del movimiento de la clase obrera&#8221; cuando Gramsci, justamente, fue toda su vida un militante comunista&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb175&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#8220;Historical Materialism at Sixteen: An Interview with Peter D. Thomas&#8221;, (&#8230;)&#034; id=&#034;nh175&#034;&gt;175&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Sin embargo, no fue solo un dirigente comunista toda su vida, como pudo haber sido Palmiro Togliatti, por ejemplo, sino que su horizonte, incluso en la c&#225;rcel, todo indica que siempre fue la revoluci&#243;n. Desde este punto de vista, cualquier an&#225;lisis de Gramsci que no parta de los problemas de la revoluci&#243;n, no lo termina de tomar en serio.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el caso de Trotsky, el peligro pasa por la &#8220;caricaturizaci&#243;n&#8221; a la que se ha visto sometido, pretendiendo reducir todo su legado a una visi&#243;n vulgar del problema de direcci&#243;n revolucionaria separada del enfrentamiento entre fuerzas materiales; desterrando el papel clave que cumpl&#237;a para Trotsky el enfrentamiento estrat&#233;gico a la burocracia, desligada de la construcci&#243;n de fracciones revolucionarias, divorciando el &lt;i&gt;Programa de Transici&#243;n&lt;/i&gt; de los grandes problemas de t&#225;ctica y estrategia donde Trotsky realiz&#243; muchos de sus aportes fundamentales.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En este sentido, lo que intentamos mostrar centr&#225;ndonos en determinados elementos, son las v&#237;as y las herramientas para luchar por aquella hegemon&#237;a, necesariamente &#8220;antirr&#233;gimen&#8221; que sosten&#237;a Lenin. Tomando los desarrollos de Gramsci y su productividad para analizar los procesos de agregaci&#243;n y de desagregaci&#243;n de clases con los que la burgues&#237;a es capaz de mantener su dominaci&#243;n, as&#237; como la precisa articulaci&#243;n t&#225;ctica y estrat&#233;gica que desarrolla Trotsky. Una visi&#243;n que escape de las caricaturas economicistas de la &#8220;cat&#225;strofe permanente&#8221; y de las masas siempre ubicadas a 180 grados de sus direcciones. De aqu&#237; el papel de las consignas democr&#225;tico-radicales, vitales para evitar la asimilaci&#243;n por parte del r&#233;gimen as&#237; como la impotencia sectaria; la articulaci&#243;n del Frente &#218;nico y la lucha (pol&#237;tica y sindical) contra la burocracia; el combate a los partidos &#8220;democr&#225;ticos&#8221; de la peque&#241;oburgues&#237;a para conquistar la hegemon&#237;a sobre los sectores medios; la articulaci&#243;n de estos elementos con el desarrollo del frente &#250;nico ofensivo (soviets) y el del gobierno obrero, en el sentido antiburgu&#233;s y anticapitalista que remarcara Trotsky contra los Frentes Populares.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De ah&#237; la importancia del desarrollo de las &#8220;fracciones revolucionarias&#8221; a las que ve&#237;amos que Lenin ligaba el concepto de &#8220;hegemon&#237;a&#8221; en los sindicatos, en los movimientos democr&#225;ticos, en el movimiento estudiantil, etc., y cuyo desarrollo implica los m&#225;s variados m&#233;todos y formas de lucha (la acci&#243;n parlamentaria y extraparlamentaria, clandestina y abierta, la lucha contra la burocracia, el Frente &#218;nico, etc.) para ser puestas a prueba permanentemente en la lucha de clases. Sobre la base de esta experiencia es que se puede forjar un partido marxista revolucionario de vanguardia, que sea capaz en los momentos decisivos de enfrentar tanto los &#8220;cantos de sirena&#8221; del Frente Popular como el terror del fascismo. El desarrollo de partidos revolucionarios (as&#237; como de una internacional revolucionaria) son no menos necesarios, sino tal vez m&#225;s, que en la &#233;poca de Lenin. Se trata de aprovechar las lecciones del siglo XX, no de esperar su repetici&#243;n. Cada momento encierra sus propias posibilidades revolucionarias. Aprovecharlas o no, depende de nosotros.&lt;/p&gt;
&lt;h2 class=&#034;spip&#034;&gt;ANEXO: Hegemon&#237;a y &#8220;dictadura del proletariado&#8221;&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;A lo largo del art&#237;culo hemos desarrollado c&#243;mo la defensa (objetivos negativos) es la preparaci&#243;n para el contraataque (objetivos positivos), su significaci&#243;n y sus m&#233;todos devienen de esta relaci&#243;n. A medida que la defensa progresa, si es buena, se vale progresivamente de medios ofensivos. En este sentido vimos el papel de las consignas democr&#225;tico-radicales, su relaci&#243;n el Frente &#218;nico y la significaci&#243;n de &#233;ste, as&#237; como para la conquista de aliados, y la lucha por la hegemon&#237;a.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Agregamos ahora: el ataque, a pesar de que cuenta por s&#237; mismo con un principio &#8220;positivo&#8221;, siempre, necesariamente termina en una defensa. Y dicho esto, podemos volver a la discusi&#243;n entre Anderson y Thomas que hab&#237;amos dejado pendiente sobre la relaci&#243;n entre hegemon&#237;a y dictadura del proletariado, y sus caracter&#237;sticas antes y despu&#233;s de la toma del poder.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hab&#237;amos visto que en la interpretaci&#243;n de Thomas de los &lt;i&gt;Cuadernos&lt;/i&gt;, el punto de partida de Gramsci para generalizar el concepto de &#8220;hegemon&#237;a&#8221; a la dominaci&#243;n burguesa en &#8220;Occidente&#8221;, no son los debates en el marxismo ruso previo a la revoluci&#243;n, donde &#8220;hegemon&#237;a&#8221; refiere a la direcci&#243;n del proletariado de una alianza con los campesinos, sino la NEP (Nueva Pol&#237;tica Econ&#243;mica) a trav&#233;s de la cual los bolcheviques reintroducen los mecanismos de mercado para revitalizar la producci&#243;n en el campo y la industria, como forma de enfrentar la crisis econ&#243;mico-social que acechaba a la URSS en 1921, aislada en un mundo capitalista.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El objetivo te&#243;rico-pol&#237;tico de Thomas est&#225; puesto en se&#241;alar que &#8220;la noci&#243;n pre-revolucionaria de la hegemon&#237;a se hab&#237;a centrado en las relaciones entre las clases subalternas en una revoluci&#243;n democr&#225;tico-burguesa (la smychka entre obreros y campesinos) y contrapuesto a la dictadura del proletariado en la revoluci&#243;n socialista, seg&#250;n Anderson, estudiante concienzudo de Trotsky, se&#241;ala. Gramsci, sin embargo, de manera expl&#237;cita no contrapone las dos, argumentando que la hegemon&#237;a del proletariado constituye el &#8216;complemento' de la dictadura del proletariado&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb176&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Thomas, Peter, The gramscian moment. Philosophy, hegemony and marxism, op. (&#8230;)&#034; id=&#034;nh176&#034;&gt;176&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Es decir, toda una serie de pol&#233;micas hist&#243;ricas a las que no hace referencia Thomas, quedar&#237;an reducidas a: por un lado, un Trotsky mentor de la contraposici&#243;n &#8220;dictadura del proletariado&#8221; y hegemon&#237;a, expresado por Anderson; y por otro, un Gramsci que las conceb&#237;a como &#8220;complemento&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ahora bien, es llamativo que en el libro de Thomas, siendo un punto central de su argumentaci&#243;n, no dedique espacio a la m&#225;s m&#237;nima evaluaci&#243;n de aquel per&#237;odo de la URSS. Lo que sucedi&#243; bajo la NEP, que fue un &#233;xito desde el punto de vista econ&#243;mico, fue que de la mano de sus logros econ&#243;micos se fortaleci&#243; dentro del campesinado un sector burgu&#233;s o proto-burgu&#233;s (con capacidad de acumular capital y explotar trabajadores), el kulak. El escenario id&#237;lico que parece ver Thomas, en realidad estaba atravesado por tremendas contradicciones. La principal consist&#237;a en que la capacidad de acumulaci&#243;n de este sector burgu&#233;s iba a ritmos mucho m&#225;s acelerados que el avance de la productividad de la industria. El resultado: los productos de la ciudad eran cada vez m&#225;s caros para el campo, y en el campo era cada vez m&#225;s fuerte un sector que no necesitaba vender sus productos para subsistir. Conclusi&#243;n: en perspectiva, las ciudades y sus trabajadores pod&#237;an volver a sumirse en el hambre. A este proceso se le llam&#243; &#8220;las tijeras&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hab&#237;a una pol&#237;tica en aquel entonces en la URSS que era la de Bujarin, que se sintetizaba popularmente en dos consignas: &#8220;industrializar a paso de tortuga&#8221; y &#8220;campesinos enriqueceos&#8221;. Las dos se implicaban mutuamente: m&#225;s industria significaba m&#225;s impuestos para los campesinos ricos, para poder desarrollarla. La pol&#237;tica opuesta era la de Trotsky, que planteaba la necesidad de fuertes impuestos progresivos al campesino rico y una industrializaci&#243;n acelerada. &#191;C&#243;mo buscaba cada una de estas pol&#237;ticas resolver el problema de &#8220;las tijeras&#8221;? Bujarin, a trav&#233;s de &#8220;sacrificios&#8221; y &#8220;concesiones&#8221; por parte de la clase obrera que permitiesen la gradual &#8220;asimilaci&#243;n del kulak como clase&#8221; al socialismo a trav&#233;s de su convencimiento ideol&#243;gico de las virtudes del mismo y de una modesta carga impositiva.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Trotsky, muy por el contrario, opinaba que no era un problema de &#8220;buenas intenciones&#8221; sino de intereses materiales. La contradicci&#243;n entre el objetivo del kulak de acumular capital y el avance hacia el socialismo era inevitable, era estructural. Lo que Trotsky buscaba evitar era llegar a una situaci&#243;n de crisis donde el kulak no quiera vender voluntariamente su producci&#243;n y el Estado obrero tuviera que expropi&#225;rsela para que las ciudades no mueran de hambre; lo que naturalmente llevar&#237;a a la necesidad de aplicar coerci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Trotsky quer&#237;a evitar usar la fuerza sobre los campesinos, Bujarin en teor&#237;a tambi&#233;n, solo que este &#250;ltimo opinaba que se trataba de convencer al kulak con propaganda y haciendo sacrificios en las ciudades para no aumentarle los impuestos. Trotsky alertaba contra esta visi&#243;n &#8220;ingenua&#8221; y planteaba que el kulak deb&#237;a convencerse en la experiencia de que el socialismo era el mejor camino, y esto implicaba que en los hechos, la ciudad &#8220;socialista&#8221; le vendiera productos m&#225;s baratos (que compensar&#237;an la carga impositiva) y que las granjas colectivas (koljoses) apoyadas directamente por la industria tambi&#233;n mostraran una superioridad mucho mayor en la producci&#243;n que hiciera cada vez m&#225;s superfluos los aportes de los kulaks tanto en productos como en impuestos&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb177&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Cfr. Castillo, Christian, y Maiello, Mat&#237;as, &#8220;Pr&#243;logo: Lecciones para (&#8230;)&#034; id=&#034;nh177&#034;&gt;177&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para Trotsky esto &#250;ltimo no se pod&#237;a lograr definitivamente dentro de las fronteras de la atrasada Rusia, pero con esta pol&#237;tica se pod&#237;a &#8220;ganar tiempo&#8221; mientras llegase en auxilio el triunfo de la revoluci&#243;n en alg&#250;n pa&#237;s central (con alta productividad). Desde luego, esto iba de la mano con el internacionalismo, mientras que en el caso de Bujarin, su pol&#237;tica para la URSS se ligaba a la &#8220;teor&#237;a&#8221; del socialismo en un solo pa&#237;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A esta posici&#243;n de Trotsky, Bujarin la atacaba diciendo que &#8220;negaba por anticipado la idea de hegemon&#237;a del proletariado&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb178&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Bujarin, Nicolai, &#8220;Acerca de la teor&#237;a de la revoluci&#243;n permanente&#8221;, en El (&#8230;)&#034; id=&#034;nh178&#034;&gt;178&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; bajo la dictadura del proletariado en la URSS. No es m&#225;s que una repetici&#243;n de esto mismo el planteo de Thomas cuando sostiene que Anderson en tanto &#8220;estudioso de Trotsky&#8221; opone hegemon&#237;a a &#8220;dictadura del proletariado&#8221;. Como vimos, lejos estaba Trotsky de aquello, lo que combat&#237;a era la visi&#243;n vulgar de la hegemon&#237;a meramente &#8220;ideol&#243;gica&#8221; o &#8220;cultural&#8221; de Bujarin. Combat&#237;a este planteo, no porque subestimara la importancia de la ideolog&#237;a y de la cultura, de hecho fue el marxista cl&#225;sico que, de lejos, m&#225;s se preocup&#243; por estos temas (te&#243;rica y pr&#225;cticamente). Sino porque opinaba que &#8220;la clase obrera puede mantener y fortalecer su rol dirigente, no mediante el aparato del Estado o el ej&#233;rcito, sino por medio de la industria que le da origen al proletariado&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb179&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, Le&#243;n, &#8220;Tesis sobre la industria&#8221; (1923), en Naturaleza y Din&#225;mica (&#8230;)&#034; id=&#034;nh179&#034;&gt;179&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En relaci&#243;n a Gramsci, cuando se&#241;ala en los &lt;i&gt;Cuadernos&lt;/i&gt; que una nueva iniciativa pol&#237;tica es necesaria &#8220;para cambiar la direcci&#243;n pol&#237;tica de ciertas fuerzas que es preciso absorber para realizar un nuevo bloque hist&#243;rico econ&#243;mico pol&#237;tico, homog&#233;neo, sin contradicciones internas&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb180&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Gramsci, Antonio, &#8220;Observaciones sobre algunos aspectos de la estructura de (&#8230;)&#034; id=&#034;nh180&#034;&gt;180&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, es cierto que se parece mucho a la &#8220;asimilaci&#243;n del kulak como clase&#8221;. Cuando sostiene que &#8220;el grupo dirigente har&#225; sacrificios de orden econ&#243;mico-corporativo [ &#8230; ] ya que si la hegemon&#237;a es &#233;tico-pol&#237;tica no puede dejar de ser tambi&#233;n econ&#243;mica, no puede menos que estar basada en la funci&#243;n decisiva que el grupo dirigente ejerce en el n&#250;cleo rector de la actividad econ&#243;mica&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb181&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Gramsci, Antonio, &#8220;Algunos aspectos te&#243;ricos y pr&#225;cticos del (&#8230;)&#034; id=&#034;nh181&#034;&gt;181&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, tambi&#233;n pareciera que refiere a que el costo de &#8220;las tijeras&#8221; deb&#237;a ser asumido por la clase trabajadora como clase dirigente. Puede ser as&#237;, aunque nos parece que no podr&#237;amos afirmarlo en forma definitiva, ni nosotros, ni Thomas. Lo que s&#237; podemos afirmar, es que no problematizar estas referencias hist&#243;ricas no parece ser un camino muy serio para pensar la &#8220;hegemon&#237;a&#8221; si se pretende poner el eje en la NEP&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb182&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Ver tambi&#233;n: Dal Maso, Juan, &#8220;Realpolitik y hegemon&#237;a: a prop&#243;sito de una (&#8230;)&#034; id=&#034;nh182&#034;&gt;182&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lo cierto es que la pol&#237;tica de Bujarin se demostr&#243; un fracaso completo. En 1928, la crisis econ&#243;mica que hab&#237;a anticipado Trotsky estall&#243; con toda virulencia. El bloque entre Stalin y Bujarin estall&#243; tambi&#233;n, y comenz&#243; una represi&#243;n a gran escala de los kulaks comandada por Stalin. De la &#8220;asimilaci&#243;n del kulak como clase&#8221; se pas&#243; a la &#8220;eliminaci&#243;n del kulak como clase&#8221;, y del &#8220;campesinos enriqueceos&#8221; a la &#8220;colectivizaci&#243;n forzosa&#8221;. El propio Bujarin hab&#237;a comenzado a ver poco antes la impotencia de su propia pol&#237;tica&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb183&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Cohen, Stephen F., Bujarin y la revoluci&#243;n bolchevique, Madrid, Siglo XXI, (&#8230;)&#034; id=&#034;nh183&#034;&gt;183&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Pero ya era demasiado tarde.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Gramsci, como dec&#237;amos, pareciera tener m&#225;s de un punto de contacto con la orientaci&#243;n de Bujarin en estos temas a pesar de que escribe con posterioridad a la &#8220;colectivizaci&#243;n forzosa&#8221;, pero se encontraba aislado en prisi&#243;n y es muy probable que se haya quedado con la &#8220;foto&#8221; de 1926. Sin embargo, Thomas evidentemente no tiene ninguna justificaci&#243;n para una visi&#243;n tan superficial de la NEP, con la que pretende incluso reactualizar y reinterpretar el concepto de &#8220;hegemon&#237;a&#8221; en Gramsci.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No se trata de que Trotsky haya contrapuesto hegemon&#237;a a dictadura del proletariado. Para comprender a Trotsky se necesita entender la articulaci&#243;n estrat&#233;gica que plantea para cada problema. En este caso se trata de articular, una posici&#243;n defensiva luego de haber tomado el poder en Rusia, y utilizarla de &#8220;trinchera&#8221;, &#8220;fortaleza&#8221;, para el impulso de la revoluci&#243;n mundial, que es la &#8220;gran estrategia&#8221; para avanzar hac&#237;a el comunismo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por el lado de Thomas, encara una &#8220;imposible&#8221; extrapolaci&#243;n y generalizaci&#243;n del concepto de hegemon&#237;a a partir de la NEP a la lucha (o tal vez deber&#237;amos decir &#8220;superaci&#243;n&#8221;) de la clase obrera contra la dominaci&#243;n burguesa en &#8220;Occidente&#8221;. Decimos &#8220;imposible&#8221;, por dos cuestiones. En primer lugar, porque justamente como se demostr&#243; por la negativa en la URSS, el principal medio para la hegemon&#237;a que ten&#237;a la clase obrera sovi&#233;tica (hasta la victoria de nuevas revoluciones en pa&#237;ses centrales) era la propiedad y el control &#8220;de la industria que da origen al proletariado&#8221;. Con lo cual, de poca utilidad pueden ser las conclusiones te&#243;rico-pol&#237;ticas de Thomas al respecto para cualquier hegemon&#237;a, que no sea la burguesa, en el &#8220;Occidente&#8221; capitalista.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y en segundo lugar, porque su visi&#243;n &#8220;id&#237;lica&#8221; de la NEP y la carencia de profundidad en el an&#225;lisis hist&#243;rico, le impiden dar cuenta de que al calor de la NEP y el proceso de diferenciaci&#243;n social que trajo aparejado, se sentaron las bases materiales de la nueva burocracia obrera que termin&#243; liquidando (restaurando el capitalismo) el primer Estado obrero de la historia. Ni siquiera se detiene Thomas en el hecho de que quienes pensaron que la NEP pod&#237;a ser una &#8220;v&#237;a al socialismo&#8221; fueron, no solo Bujarin, sino &#233;ste en bloque con Stalin. Es evidente que un concepto de &#8220;hegemon&#237;a&#8221; que no d&#233; cuenta de la burocratizaci&#243;n de los Estados obreros y del stalinismo, no nos puede ser de mucha utilidad en el siglo XXI.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;hr /&gt;
		&lt;div class='rss_notes'&gt;&lt;div id=&#034;nb1&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh1&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 1&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;1&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Lif, Laura y Chingo, Juan, &#8220;Transiciones a la democracia&#8221;, en &lt;i&gt;Estrategia Internacional&lt;/i&gt; N&#176; 16, invierno (austral) 2000.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;2&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Ver en este n&#250;mero de &lt;i&gt;Estrategia Internacional&lt;/i&gt;, Matos, Daniel y Molina, Eduardo, &#8220;Giro a la derecha y lucha de clases en Sudam&#233;rica&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;3&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Ver en este n&#250;mero de &lt;i&gt;Estrategia Internacional&lt;/i&gt;, Torres, Pablo, &#8220;Entre las reformas y la irrupci&#243;n de las masas&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb4&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh4&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 4&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;4&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Ver en este n&#250;mero de &lt;i&gt;Estrategia Internacional&lt;/i&gt;, Matos, Daniel, &#8220;Crisis de la &#8216;hegemon&#237;a invertida'&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb5&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;5&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Ver en este n&#250;mero de &lt;i&gt;Estrategia Internacional&lt;/i&gt;, Castillo, Christian, &#8220;El gobierno de los CEO, el &#8216;decisionismo' macrista y los desaf&#237;os de la izquierda&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb6&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh6&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 6&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;6&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Entendiendo &#8220;Occidente&#8221; como met&#225;fora para nombrar este tipo de estructuras, tanto las de los pa&#237;ses imperialistas que cuentan con mayor tradici&#243;n, como las m&#225;s recientemente &#8220;occidentalizadas&#8221; de la periferia semicolonial, como por ejemplo, Brasil, Chile, o Argentina, en el Cono Sur Latinoamericano. Cfr. Albamonte, Emilio y Maiello, Mat&#237;as, &#8220;Trotsky y Gramsci: debates de estrategia sobre la revoluci&#243;n en &#8216;occidente'&#8221;, op. cit.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb7&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh7&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 7&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;7&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Dentro de las corrientes del trotskismo, las consignas democr&#225;tico-radicales han sufrido dos destinos inversos que han desfigurado el papel que cumplen como parte del programa transicional hacia la dictadura del proletariado. Por un lado, quienes han transformado el programa democr&#225;tico-radical en un fin en s&#237; mismo, sustituyendo la &#8220;dictadura del proletariado&#8221; por la conquista de una supuesta &#8220;democracia hasta el final&#8221; (Cfr. Cinatti, Claudia y Albamonte, Emilio, &#8220;M&#225;s all&#225; de la democracia liberal y el totalitarismo&#8221;, en &lt;i&gt;Estrategia Internacional&lt;/i&gt; N&#176; 21, septiembre 2004). En el mismo sentido, quienes elaboraron, contra la teor&#237;a de la revoluci&#243;n permanente, una teor&#237;a de la &#8220;revoluci&#243;n democr&#225;tica&#8221;, como objetivo intermedio, escindiendo las tareas democr&#225;tico estructurales de las consignas democr&#225;tico-formales (Cfr. Romano, Manolo, &#8220;Pol&#233;mica con la LIT y el legado te&#243;rico de Nahuel Moreno&#8221;, en &lt;i&gt;Estrategia Internacional&lt;/i&gt; N&#176; 3, diciembre 1993 / enero 1994). Por otro lado, la reacci&#243;n opuesta ha sido el negar la importancia de las consignas democr&#225;tico radicales, por considerarlas en s&#237; mismas &#8220;democratizantes&#8221; (Maiello, Mat&#237;as, &#8220;Debates program&#225;ticos en el Frente de Izquierda&#8221;, en &lt;a href=&#034;http://www.pts.org.ar/Debates-programaticos-en-el-Frente-de-Izquierda&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://www.pts.org.ar/Debates-programaticos-en-el-Frente-de-Izquierda&lt;/a&gt;), en una caricaturizaci&#243;n economicista del pensamiento de Trotsky que niega el papel fundamental de &#233;stas para horadar la hegemon&#237;a burguesa, como parte de la lucha por la dictadura del proletariado. En ambos casos, ya sea transformando las consignas democr&#225;tico-radicales en un fin en s&#237; mismo, o negando su papel, la consecuencia es debilitar &#8211;o en algunos casos directamente negar&#8211; la lucha contra los reg&#237;menes burgueses y la consecuente adaptaci&#243;n a los mismos. Este problema se vuelve fundamental cuando, como se&#241;al&#225;ramos m&#225;s arriba, la democracia burguesa &#8211;y las ilusiones en ella&#8211; se han extendido en las &#250;ltimas d&#233;cadas m&#225;s que nunca, con reg&#237;menes de este tipo relativamente estabilizados, incluso m&#225;s all&#225; de los centros imperialistas.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb8&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh8&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 8&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;8&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Albamonte, Emilio y Maiello, Mat&#237;as, &#8220;Trotsky y Gramsci: debates de estrategia sobre la revoluci&#243;n en &#8216;occidente'&#8221;, &lt;i&gt;Estrategia Internacional&lt;/i&gt; N&#176; 28, agosto 2012.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb9&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh9&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 9&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;9&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Laclau, Ernesto y Mouffe, Chantal, &lt;i&gt;Hegemon&#237;a y estrategia socialista&lt;/i&gt;, Bs. As., FCE, 2011, p. 104. Cabe destacar que a la hora de &#8220;criticar&#8221; la apropiaci&#243;n del pensamiento de Clausewtiz, Laclau y Mouffe evitan cualquier discusi&#243;n seria al referirse exclusivamente a las elaboraciones &#8220;centristas&#8221; de Kautsky sobre la &#8220;guerra de desgaste&#8221;, o a la l&#237;nea stalinista de &#8220;clase contra clase&#8221;. Estas son, justamente, la negaci&#243;n, por diferentes v&#237;as, de las elaboraciones de la Internacional Comunista en sus primeros congresos, con Lenin y Trotsky como principales dirigentes.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb10&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh10&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 10&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;10&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Anderson, Perry, &lt;i&gt;Las Antinomias de Antonio Gramsci&lt;/i&gt;, Barcelona, Fontamara, 1981, p. 121.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb11&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh11&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 11&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;11&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&#205;dem.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb12&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh12&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 12&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;12&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Cfr. Cinatti, Claudia, &#8220;La impostura posmarxista&#8221;, &lt;i&gt;Estrategia Internacional&lt;/i&gt; N&#176; 20, septiembre 2003.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb13&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh13&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 13&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;13&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Cfr. Josefina Mart&#237;nez y Lotito Diego, &#8220;Syriza, Podemos y la ilusi&#243;n socialdem&#243;crata&#8221;, &lt;i&gt;Ideas de Izquierda&lt;/i&gt; N&#176; 17, abril de 2015. Tambi&#233;n Cinatti, Claudia, &#8220;La lucha de clases y los nuevos fen&#243;menos pol&#237;ticos en el quinto a&#241;o de la crisis capitalista&#8221;, &lt;i&gt;Estrategia Internacional&lt;/i&gt; N&#176; 28, agosto 2012.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb14&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh14&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 14&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;14&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Cfr. Castillo, Christian, Estado, poder y comunismo, Bs. As., Imago Mundi, 2003.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb15&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh15&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 15&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;15&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Cfr. Guti&#233;rrez, Gast&#243;n, y Varela, Paula, &#8220;Poulantzas: la estrategia de la izquierda hacia el Estado&#8221;, &lt;i&gt;Ideas de Izquierda&lt;/i&gt; N&#176; 17, marzo 2015. Tambi&#233;n Guti&#233;rrez, Gast&#243;n, y Varela, Paula, &#8220;Poulantzas, la democracia y el socialismo&#8221;, &lt;i&gt;Ideas de Izquierda&lt;/i&gt; N&#176; 19, mayo 2015.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb16&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh16&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 16&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;16&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Cfr. Cinatti, Claudia y Albamonte, Emilio, &#8220;M&#225;s all&#225; de la democracia liberal y el totalitarismo&#8221;, &lt;i&gt;Estrategia Internacional&lt;/i&gt; N&#176; 21, septiembre 2004.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb17&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh17&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 17&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;17&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;En palabras de Trotsky: &#8220;La idea de una estrategia revolucionaria se ha consolidado en los a&#241;os de la posguerra al principio indudablemente gracias a la fluencia de la terminolog&#237;a militar. Pero no por puro azar antes de la guerra no hab&#237;amos hablado m&#225;s que de t&#225;ctica del partido proletario, esta concepci&#243;n correspond&#237;a con exactitud suficiente a los m&#233;todos parlamentarios y sindicales predominantes entonces y que no sal&#237;an del marco de las reivindicaciones y de las tareas corrientes [ &#8230; ]. La &#233;poca de la segunda internacional oblig&#243; a recurrir a m&#233;todos y a concepciones a causa de los cuales seg&#250;n la famosa expresi&#243;n de Bernstein &#8216;el movimiento es todo y el objetivo final no es nada', en otros t&#233;rminos la labor estrat&#233;gica se reduc&#237;a a nada se disolv&#237;a en el movimiento cotidiano con sus f&#243;rmulas cotidianas de t&#225;ctica.&#8221; (Trotsky, Le&#243;n, Stalin, el gran organizador de derrotas. La III Internacional despu&#233;s de Lenin, Bs. As., Ediciones IPS, 2012, pp. 131-132).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb18&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh18&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 18&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;18&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;En palabras de Clausewitz: &#8220;Si la defensiva es la forma m&#225;s fuerte de la conducci&#243;n de la guerra, pero tiene un objetivo negativo, es evidente que solo debemos recurrir a ella cuando nuestra debilidad nos obliga y que es necesario abandonarla en cuanto se es suficientemente fuerte para encarar un objetivo positivo.&#8221; (Clausewitz, Carl von, De la Guerra, Tomo III, Bs. As., C&#237;rculo Militar, 1969, p. 14).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb19&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh19&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 19&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;19&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Seg&#250;n la revista Komunismus, representativa de este sector: &#8220;La caracter&#237;stica principal del actual per&#237;odo de la revoluci&#243;n reside en que estamos obligados a llevar a cabo incluso batallas, incluyendo las econ&#243;micas, con las mediaci&#243;n de la batalla final&#8221; sobre todo &#8220;la insurrecci&#243;n armada&#8221;. Cfr. Anderson Perry, op.cit.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb20&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh20&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 20&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;20&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Seg&#250;n Clausewitz: &#8220;Una guerra en la que las victorias no sirviesen m&#225;s que para parar los golpes &#8211;dec&#237;a&#8211; y en la que no se intentase devolverlos, ser&#237;a tan absurda, como una batalla en la que la defensa m&#225;s absoluta (pasividad) prevaleciera en todas las medidas adoptadas.&#8221; (Clausewitz, Carl von, De la Guerra, Tomo III, Bs. As., C&#237;rculo Militar, 1969, p. 14).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb21&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh21&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 21&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;21&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&#8220;El Partido Comunista y el parlamentarismo&#8221;, en Los cuatro primeros congresos de la Internacional Comunista, Tomo I, Bs. As., Pluma, p. 215.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb22&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh22&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 22&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;22&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&#8220;Tesis sobre la acci&#243;n comunista en el movimiento sindical&#8221;, en Los cuatro primeros congresos de la Internacional Comunista, Tomo II, op. cit., p. 244.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb23&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh23&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 23&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;23&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Cfr. &#8220;Resoluci&#243;n sobre la t&#225;ctica de la Internacional Comunista&#8221;, en Los cuatro primeros congresos de la Internacional Comunista, Tomo II, op. cit. Tambi&#233;n: Trotsky, Le&#243;n, &#8220;Tesis sobre el frente &#250;nico y los comunistas en Francia&#8221; (1922), en &lt;a href=&#034;https://www.marxists.org/espanol/trotsky/1922/03-1922.htm&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://www.marxists.org/espanol/trotsky/1922/03-1922.htm&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb24&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh24&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 24&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;24&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;De hecho Karl Kautsky, uno de los primeros marxistas en introducir en los debates pol&#237;ticos de la II Internacional los conceptos de la teor&#237;a militar, asimil&#243; aquella l&#243;gica de pura y evolutiva acumulaci&#243;n de fuerzas hasta la llegada de la revoluci&#243;n a la &#8220;estrategia de desgaste&#8221; &#8211;teorizada por el historiador militar Hans Delbr&#252;ck&#8211; para polemizar con Rosa Luxemburgo.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb25&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh25&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 25&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;25&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Clausewitz, Carl von, De la Guerra, Tomo III, Bs. As., C&#237;rculo Militar, 1969, p. 12.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb26&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh26&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 26&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;26&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Ib&#237;dem, p. 324.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb27&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh27&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 27&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;27&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;En un art&#237;culo anterior (Albamonte, Emilio y Maiello, Mat&#237;as, &#8220;Trotsky y Gramsci: debates de estrategia sobre la revoluci&#243;n en &#8216;occidente'&#8221;, op. cit.), hab&#237;amos visto c&#243;mo el IV Congreso de la Internacional Comunista extiende esta l&#243;gica al momento ofensivo de la revoluci&#243;n mediante la t&#225;ctica de &#8220;gobierno obrero&#8221;, que contemplaba la participaci&#243;n de los comunistas con el objetivo de preparar la insurrecci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb28&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh28&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 28&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;28&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, Le&#243;n, &#8220;Despu&#233;s de las elecciones a las Cortes (Carta al Secretariado Internacional)&#8221;, en Escritos sobre la revoluci&#243;n espa&#241;ola [1930-1940], Bs. As., Ediciones IPS, 2014, p. 163.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb29&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh29&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 29&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;29&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;El destacado en esta cita es nuestro. En todas las citas de este art&#237;culo que contienen partes destacadas, el destacado responde a nosotros (Nota de los Redactores).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb30&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh30&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 30&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;30&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Principal dirigente del comunismo italiano hasta entonces y uno de los referentes en la III Internacional de la tendencia izquierdista.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb31&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh31&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 31&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;31&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;La relaci&#243;n precisa entre los objetivos democr&#225;ticos y socialistas &#8211;sistematizada en la teor&#237;a de la revoluci&#243;n permanente&#8211; fue uno de los puntos nodales que caracteriz&#243; los desarrollos de Trotsky. Respecto al programa democr&#225;tico, el fundador del Ej&#233;rcito Rojo cruz&#243; lanzas contra quienes pretend&#237;an desligar las consignas &#8220;democr&#225;tico-formales&#8221; (como Asamblea Constituyente) de las tareas &#8220;democr&#225;tico-estructurales&#8221; (la expropiaci&#243;n de los terratenientes y revoluci&#243;n agraria, la ruptura con el imperialismo y la independencia nacional, etc.) all&#237; donde estas permanec&#237;an pendientes (especialmente en los pa&#237;ses atrasados o semicoloniales), siendo que la burgues&#237;a es incapaz de llevar adelante (Cf. Liszt, Gabriela, &#8220;Pr&#243;logo a la compilaci&#243;n &#8216;Teor&#237;a de la revoluci&#243;n permanente'&#8221;, en Trotsky, Le&#243;n, La Teor&#237;a de la Revoluci&#243;n Permanente, Bs. As., Ediciones IPS, 2011). Gramsci desarrollar&#225; tambi&#233;n esta relaci&#243;n en t&#233;rminos similares para Italia (en tanto &#8220;Occidente perif&#233;rico&#8221;), en elaboraciones como las &#8220;Tesis de Lyon&#8221; o &#8220;Algunos temas sobre la cuesti&#243;n meridional&#8221;, ambas de 1926. Las consignas democr&#225;tico-radicales, estar&#225;n ligadas a la cuesti&#243;n del Mezzogiorno y el problema campesino, como tareas democr&#225;tico-estructurales claves que el proletariado debe tomar en sus manos para conquistar la hegemon&#237;a. Esta imbricaci&#243;n entre tareas democr&#225;tico-estructurales y socialistas, as&#237; como la relaci&#243;n entre la teor&#237;a de la revoluci&#243;n permanente de Trotsky, que va mucho m&#225;s all&#225; de este aspecto, y los desarrollos te&#243;ricos de Gramsci las hemos abordado en otro art&#237;culo: Romano, Manolo y Albamonte, Emilio, &#8220;Revoluci&#243;n permanente y guerra de posiciones&#8221;, en &lt;i&gt;Estrategia Internacional&lt;/i&gt; N&#176; 19, enero 2003.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb32&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh32&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 32&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;32&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Gramsci, Antonio, &#8220;La situaci&#243;n italiana y las tareas del PCI (Tesis de Lyon)&#8221;, en Escritos pol&#237;ticos (1917-1933), M&#233;xico, Pasado y Presente, 1981, p. 233.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb33&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh33&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 33&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;33&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Se refiere a la crisis pol&#237;tica generada por el asesinato del diputado socialista Giacomo Matteotti por las bandas del gobierno fascista. Matteotti fue secuestrado en junio de 1924 y su cad&#225;ver encontrado dos meses despu&#233;s.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb34&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh34&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 34&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;34&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Gramsci, Antonio, &#8220;La situaci&#243;n italiana y las tareas del PCI (Tesis de Lyon)&#8221;, op. cit., pp. 258-259.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb35&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh35&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 35&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;35&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Y agrega: &#8220;Puesto que, al profundizarse la crisis del capitalismo, las clases dirigentes capitalistas y agrarias est&#225;n obligadas, para mantener su poder, a limitar y suprimir la libertad de organizaci&#243;n y las libertades pol&#237;ticas del proletariado, la reivindicaci&#243;n de esas libertades ofrece un excelente terreno para la agitaci&#243;n y las luchas parciales, las que pueden llegar a la movilizaci&#243;n de vastas capas de la poblaci&#243;n trabajadora. Toda la legislaci&#243;n mediante la cual los fascistas suprimen en Italia hasta las m&#225;s elementales libertades de la clase obrera, deben suministrar al partido comunista motivos para la agitaci&#243;n y la movilizaci&#243;n de las masas&#8221; (Gramsci, Antonio, &#8220;La situaci&#243;n italiana y las tareas del PCI (Tesis de Lyon)&#8221;, op. cit., p. 255).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb36&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh36&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 36&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;36&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;A los pocos meses caer&#237;a en las c&#225;rceles de Mussolini, donde pasar&#237;a el resto de su vida. Sin embargo, seg&#250;n el informe de Athos Lisa, la cuesti&#243;n de la Constituyente continu&#243; siendo una de las preocupaciones program&#225;ticas centrales de Gramsci; luego nos referiremos en particular a la discusi&#243;n sobre esta consigna.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb37&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh37&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 37&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;37&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Gramsci, Antonio, &#8220;The peasants and the dictatorship of the proletariat&#8221; (septiembre 1926), en &lt;a href=&#034;http://marxism.halkcephesi.net/Antonio%20Gramsci/1926/09/peasants_dictatorship.htm&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://marxism.halkcephesi.net/Antonio%20Gramsci/1926/09/peasants_dictatorship.htm&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb38&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh38&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 38&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;38&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Para un an&#225;lisis sint&#233;tico pero sistem&#225;tico de Gramsci sobre la evoluci&#243;n del parlamentarismo desde el jacobinismo hasta las m&#250;ltiples restricciones que se van desarrollando para limitarla, Cfr. Gramsci, Antonio, &#8220;El jacobinismo al rev&#233;s de Charles Maurras&#8221; (Q1, &#167;48), en &lt;i&gt;Cuadernos de la C&#225;rcel&lt;/i&gt;, Tomo 1, M&#233;xico, Ediciones Era, 1981, pp. 123 y ss.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb39&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh39&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 39&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;39&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Y agregaba: &#8220;Este fue el choque de Trotsky con el socialismo fabiano y su doctrina de la &#8216;inevitabilidad del gradualismo'; y durante mucho tiempo despu&#233;s del choque, el fabianismo no pudo recuperarse intelectualmente del asalto.&#8221; Deutscher, Isaac, Trotsky. El profeta desarmado, M&#233;xico, Ediciones Era, 1985, p. 208.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb40&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh40&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 40&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;40&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, Le&#243;n, &#191;A d&#243;nde va Inglaterra?, Bs. As., Ed. El Yunque, 1974, pp. 98-99.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb41&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh41&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 41&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;41&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, Le&#243;n, &#8220;Un programa de acci&#243;n para Francia&#8221;, en &#191;A d&#243;nde va Francia?, Bs. As., Ediciones IPS, 2013, p. 34.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb42&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh42&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 42&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;42&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;El contraste lo hace Trotsky entre la III Rep&#250;blica francesa, que abarc&#243; desde la ca&#237;da de Napole&#243;n III (1870) hasta la derrota de Francia por parte de Alemania en la Segunda Guerra Mundial (1940), como la expresi&#243;n m&#225;xima de la corrupci&#243;n y la hipocres&#237;a burguesas, y la Gran Revoluci&#243;n Francesa, cuando la burgues&#237;a era a&#250;n revolucionaria, en particular con su punto m&#225;s alto en la Convenci&#243;n de 1793.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb43&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh43&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 43&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;43&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Marx, Karl, La Guerra Civil en Francia, Mosc&#250;, Ed. Progreso, 1980.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb44&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh44&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 44&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;44&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, Le&#243;n, &#8220;Un programa de acci&#243;n para Francia&#8221;, en op. cit., p.34.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb45&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh45&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 45&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;45&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Ib&#237;dem.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb46&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh46&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 46&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;46&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Astarita, Rolando, Cr&#237;tica al programa de transici&#243;n, en &lt;a href=&#034;https://rolandoastarita.files.wordpress.com/2012/04/crc3adtica-del-programa-de-transicic3b3n-rolando-astarita.pdf&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://rolandoastarita.files.wordpress.com/2012/04/crc3adtica-del-programa-de-transicic3b3n-rolando-astarita.pdf&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb47&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh47&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 47&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;47&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Anderson, Perry, op. cit., p. 49.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb48&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh48&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 48&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;48&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, Le&#243;n, &#8220;El fascismo y las consignas democr&#225;ticas&#8221;, en La lucha contra el fascismo en Alemania, Bs. As., Ediciones IPS, 2013, p. 368.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb49&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh49&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 49&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;49&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Seg&#250;n el stalinismo, a partir de 1928 se abre el &#250;ltimo periodo del capitalismo, caracterizado como el de su pr&#243;xima desaparici&#243;n, el llamado &#8220;tercer per&#237;odo&#8221;. De ah&#237; que se conoce con este nombre la pol&#237;tica entre 1928 y 1934 de la III Internacional dirigida por Stalin caracterizada por el ultraizquierdismo y la negativa a constituir Frentes &#218;nicos con otras organizaciones obreras. En Alemania llev&#243; a caracterizar a la socialdemocracia como &#8220;socialfascista&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb50&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh50&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 50&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;50&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, Le&#243;n, &#8220;Un programa de acci&#243;n para Francia&#8221;, op. cit., p. 35.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb51&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh51&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 51&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;51&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Astarita, Rolando, op. cit.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb52&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh52&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 52&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;52&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, Le&#243;n, El programa de transici&#243;n, Bs. As., Ediciones IPS-CEIP, 2008, p.87.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb53&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh53&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 53&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;53&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Se refiere al refer&#233;ndum propuesto por L. L. Ludlow sobre la participaci&#243;n o no de los Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb54&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh54&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 54&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;54&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, Le&#243;n, El programa de transici&#243;n, op. cit., pp. 86-87.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb55&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh55&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 55&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;55&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Frente a quienes planteaban apoyar a los gobiernos democr&#225;ticos contra los fascistas en la guerra, Trotsky respond&#237;a: &#8220;Defendemos la democracia contra el fascismo por medio de las organizaciones y m&#233;todos del proletariado. A diferencia de la socialdemocracia, no le confiamos esta defensa al estado burgu&#233;s [ &#8230; ]. &#8216;La lucha por la democracia' durante la guerra significar&#225; sobre todo la lucha por preservar a la prensa y las organizaciones obreras&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb56&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh56&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 56&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;56&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Gramsci, Antonio, &#8220;La situaci&#243;n italiana y las tareas del PCI (Tesis de Lyon)&#8221;, en op. cit., p. 255.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb57&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh57&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 57&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;57&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&#205;dem.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb58&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh58&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 58&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;58&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&#205;dem.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb59&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh59&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 59&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;59&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Ib&#237;dem, pp. 255-256.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb60&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh60&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 60&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;60&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Constituir&#237;an la Nueva Oposici&#243;n Italiana. El adjetivo de &#8220;nueva&#8221; era especialmente para diferenciarse de la &#8220;vieja&#8221; oposici&#243;n del grupo Prometeo referenciado en Amadeo Bordiga.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb61&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh61&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 61&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;61&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, Le&#243;n, Problemas de la revoluci&#243;n italiana, en &lt;a href=&#034;http://www.ceipleontrotsky.org/Problemas-de-la-Revolucion-Italiana-780&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://www.ceipleontrotsky.org/Problemas-de-la-Revolucion-Italiana-780&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb62&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh62&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 62&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;62&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Sancionada en noviembre de 1919, fue producto de la Asamblea Nacional Constituyente que comienza a sesionar en febrero del mismo a&#241;o, luego de la derrota de la huelga general insurreccional de enero que sella la derrota de la revoluci&#243;n alemana 1918-1919.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb63&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh63&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 63&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;63&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, Le&#243;n, Problemas de la revoluci&#243;n italiana, en op. cit.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb64&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh64&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 64&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;64&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&#205;dem.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb65&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh65&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 65&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;65&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, Le&#243;n, Problemas de la revoluci&#243;n italiana, en op. cit.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb66&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh66&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 66&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;66&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;De ah&#237; que quienes como Rolando Astarita pretenden abordar la &#8220;posibilidad&#8221; o &#8220;imposibilidad&#8221; l&#243;gica de realizaci&#243;n de determinada consigna transicional por fuera de la estrategia terminen &#8220;deduciendo&#8221; la imposibilidad de la ofensiva y la conciencia socialista como una necesidad &#8220;a-priori&#8221; en relaci&#243;n a la experiencia.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb67&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh67&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 67&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;67&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Al mismo tiempo, Trotsky sosten&#237;a que en caso de desatarse una pr&#243;xima crisis revolucionaria en Italia, &#8220;es seguro que las masas trabajadoras, tanto obreras como campesinas, unir&#237;an a sus reivindicaciones econ&#243;micas las consignas democr&#225;ticas (tales como libertad de reuni&#243;n, de prensa, de organizaci&#243;n sindical, de representaci&#243;n democr&#225;tica en el parlamento y las municipalidades).&#8221; Y agregaba que el Partido Comunista &#8220;Deber&#225; combatir por ellas con la mayor audacia y resoluci&#243;n, porque no se puede imponer una dictadura proletaria sobre las masas populares. Solo se la puede realizar luchando &#8211;luchando hasta el fin&#8211; por todas las consignas transicionales, las reivindicaciones y las necesidades de las masas y a la cabeza de las masas.&#8221; (Trotsky, Le&#243;n, Problemas de la revoluci&#243;n italiana, en op. cit.).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb68&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh68&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 68&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;68&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Artous, Antoine, &#8220;Democracia y emancipaci&#243;n social (II)&#8221;, en &lt;a href=&#034;http://www.vientosur.info/spip.php?article190&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://www.vientosur.info/spip.php?article190&lt;/a&gt;, abril de 2005. Tambi&#233;n: Cfr. Artous, Antoine, Marx, l'&#201;tat, et la politique, Par&#237;s, Syllepse, 1999.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb69&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh69&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 69&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;69&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Para una cr&#237;tica de los planteos de Artous ver: Cinatti, Claudia y Albamonte, Emilio, &#8220;M&#225;s all&#225; de la democracia liberal y el totalitarismo&#8221;, en op. cit.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb70&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh70&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 70&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;70&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Mandel, Ernest, El poder y el dinero, M&#233;xico, Siglo XXI, 1994, p. 287.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb71&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh71&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 71&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;71&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Poulantzas, Nicos, Estado, poder y socialismo, Madrid, Siglo XXI, 1980, p. 309.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb72&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh72&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 72&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;72&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Es interesante la comparaci&#243;n que establece Trotsky con la Comuna de Par&#237;s y la Duma de Petrogrado, frente a quienes, como Kautsky en aquel entonces, o Artous ahora, se basan en la Comuna para ir contra la dictadura del proletariado. Dec&#237;a Trotsky en Terrorismo y Comunismo: &#8220;No carece de inter&#233;s notar que en las elecciones comunales de 1871, en Par&#237;s, formaron parte 230.000 electores. En las elecciones municipales de Petrogrado del 9 de noviembre de 1917, a pesar del boicot que les declararon todos los partidos, excepto el nuestro y el de los socialistas revolucionarios, que casi no ten&#237;a ninguna influencia en la capital, tomaron parte 400.000 electores. Par&#237;s en 1871 ten&#237;a 2 millones de habitantes. Petrogrado en 1917 ten&#237;a los mismos habitantes que Par&#237;s en 1871.&#8221; (Terrorismo y Comunismo, Bs. As., Heresiarca, 1972, p. 88).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb73&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh73&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 73&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;73&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Cfr. Trotsky, Le&#243;n, &#8220;Si Norteam&#233;rica se hiciera comunista&#8221;, en Naturaleza y din&#225;mica del capitalismo y la econom&#237;a de transici&#243;n, Bs. As., Ed. CEIP Le&#243;n Trotsky, 1999.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb74&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh74&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 74&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;74&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, Le&#243;n, &#8220;Si Norteam&#233;rica se hiciera comunista&#8221;, en op. cit.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb75&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh75&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 75&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;75&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Cfr. Trotsky, Le&#243;n, &#8220;El Frente &#218;nico defensivo (Carta a un obrero socialdem&#243;crata)&#8221;, en La lucha contra el fascismo en Alemania, op. cit.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb76&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh76&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 76&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;76&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;El argumento, esgrimido por Artous y com&#250;n a quienes defienden el planteo de &#8220;Estado combinado&#8221;, sobre la virtud del sufragio universal y mecanismos como el &#8220;refer&#233;ndum&#8221; como freno a las tendencias &#8220;totalitarias&#8221; no resiste el an&#225;lisis hist&#243;rico. La constituci&#243;n stalinista de la URSS, sancionada en 1936, fue la que reestableci&#243; el sufragio universal. Como se&#241;alara Trotsky: &#8220;En el plano pol&#237;tico, la nueva Constituci&#243;n difiere de la antigua en la sustituci&#243;n del sistema electoral sovi&#233;tico, fundado en agrupamientos de clase y producci&#243;n, por el sistema de la democracia burguesa basado en el as&#237; llamado sufragio &#8216;universal, igualitario y directo' de una poblaci&#243;n atomizada. En pocas palabras, se trata de la liquidaci&#243;n jur&#237;dica de la dictadura del proletariado.&#8221; (Trotsky, Le&#243;n, La Revoluci&#243;n Traicionada, Bs. As., Ediciones IPS, 2014, p. 215). Respecto al nazismo, en el caso de la llegada al gobierno de Hitler a trav&#233;s de las elecciones de marzo de 1933 superando los 17 millones de votos, Trotsky se&#241;alaba: &#8220;El ej&#233;rcito pol&#237;tico de Hitler est&#225; compuesto de funcionarios, tenderos, empleados, comerciantes, campesinos y todas las clases intermedias y vacilantes. Desde el punto de vista de la conciencia social, son polvo. Es parad&#243;jico que Hitler, con todo su antiparlamentarismo, sea mucho m&#225;s fuerte en el plano parlamentario que en el social. El polvo fascista sigue siendo polvo despu&#233;s de cada elecci&#243;n.&#8221; (Trotsky, Le&#243;n, &#8220;La victoria de Hitler&#8221;, en &lt;a href=&#034;http://www.ceip.org.ar/La-victoria-de-Hitler&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://www.ceip.org.ar/La-victoria-de-Hitler&lt;/a&gt;). Cfr. Cinatti, Claudia y Albamonte, Emilio, &#8220;M&#225;s all&#225; de la democracia liberal y el totalitarismo&#8221;, en op. cit.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb77&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh77&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 77&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;77&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Cfr. Albamonte, Emilio y Maiello, Mat&#237;as, &#8220;Trotsky y Gramsci: debates de estrategia sobre la revoluci&#243;n en occidente&#8221;, op. cit.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb78&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh78&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 78&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;78&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;En 2014, la revista Historical Materialism le ha dedicado un dossier especial a la pol&#233;mica sobre el libro de Thomas. Cf. Historical Materialism N&#176; 22.2 (2014), pp. 33 y ss.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb79&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh79&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 79&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;79&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Respecto al lugar central que otorga al concepto de &#8220;aparato hegem&#243;nico&#8221;, Thomas tiene su antecedente en el estudio sobre los &lt;i&gt;Cuadernos de la C&#225;rcel&lt;/i&gt; de Gianni Francioni. Cfr. Francioni, Gianni, L'officina gramsciana, Napoli, Bibliopolis, 1984, pp. 177 y ss.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb80&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh80&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 80&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;80&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Gramsci se&#241;ala en los &lt;i&gt;Cuadernos de la C&#225;rcel&lt;/i&gt;: &#8220;que en una determinada sociedad nadie est&#225; desorganizado y sin partido, siempre que se entiendan organizaciones y partido en sentido amplio y no formal. En esta multiplicidad de sociedades particulares, de car&#225;cter doble, natural y contractual o voluntario, una o m&#225;s de ellas prevalecen relativa o absolutamente, constituyendo el aparato hegem&#243;nico de un grupo social sobre el resto de la poblaci&#243;n (o sociedad civil), base del Estado entendido estrictamente como aparato gubernativo-coercitivo.&#8221; Gramsci, Antonio, &lt;i&gt;Cuadernos de la C&#225;rcel&lt;/i&gt; (Q6, &#167;136), Tomo 3, M&#233;xico, Ediciones Era, 1984, p. 104.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb81&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh81&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 81&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;81&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Thomas, Peter, &lt;i&gt;The Gramscian Moment. Philosophy, hegemony and marxism&lt;/i&gt;, Leiden, Brill, 2009, p. 226.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb82&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh82&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 82&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;82&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, Le&#243;n, &#8220;El Frente &#218;nico defensivo (Carta a un obrero socialdem&#243;crata)&#8221;, en La lucha contra el fascismo en Alemania, op. cit., pp. 315-316.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb83&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh83&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 83&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;83&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Thomas, Peter, op. cit., p. 227.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb84&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh84&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 84&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;84&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, Le&#243;n, &#8220;El Frente &#218;nico defensivo (Carta a un obrero socialdem&#243;crata)&#8221;, en La lucha contra el fascismo en Alemania, op. cit., pp. 315-316.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb85&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh85&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 85&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;85&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&#205;dem.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb86&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh86&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 86&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;86&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&#205;dem.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb87&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh87&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 87&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;87&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Thomas le critica a Poulantzas que el poder pol&#237;tico no consiste en una condensaci&#243;n de fuerzas &#8220;entre las clases&#8221; en el Estado sino que &#8220;es inmanente a los proyectos hegem&#243;nicos por medio de los cuales las clases se constituyen a s&#237; mismas en clases&#8221;. Ahora bien, el Estado no puede ser una &#8220;condensaci&#243;n de la relaci&#243;n de fuerzas entre las clases&#8221;, desde el momento en que su fundamento son los &#8220;destacamentos armados separados de la sociedad&#8221; de los que hablan Engels y Lenin. Pero tampoco el poder pol&#237;tico de la clase obrera puede expresarse como &#8220;condensaci&#243;n material de la relaci&#243;n de fuerzas&#8221; en los &#8220;aparatos hegem&#243;nicos&#8221; por fuera de la lucha de clases.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb88&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh88&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 88&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;88&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Thomas, Peter, op. cit., p. 226.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb89&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh89&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 89&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;89&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Gramsci, Antonio, &#8220;La situaci&#243;n italiana y las tareas del PCI (Tesis de Lyon)&#8221;, en op. cit., p. 233.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb90&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh90&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 90&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;90&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Cfr. Albamonte, Emilio y Maiello, Mat&#237;as, &#8220;Trotsky y Gramsci: debates de estrategia sobre la revoluci&#243;n en &#8216;occidente'&#8221;, en op. cit.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb91&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh91&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 91&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;91&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Fundado a principios del siglo XX sobre la base de los sindicatos, el Partido Laborista se hab&#237;a transformado en las d&#233;cadas posteriores en el principal partido de la clase obrera brit&#225;nica bajo la direcci&#243;n de la burocracia reformista. Cuando se funda la III Internacional esta situaci&#243;n ya era un hecho, y el comunismo no hab&#237;a logrado hacer pie en la clase obrera.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb92&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh92&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 92&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;92&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Nombre de la central sindical brit&#225;nica.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb93&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh93&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 93&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;93&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;La mayor injerencia de EE.UU. en Europa amenazaba con alienar las relaciones entre EE.UU. y Gran Breta&#241;a. El Plan Dawes, implementado luego de la crisis del Rhur y la derrota de la revoluci&#243;n alemana del &#8216;23, se propon&#237;a estabilizar Europa en beneficio del imperialismo norteamericano mediante cr&#233;ditos a Alemania para que pudiese pagar las reparaciones de guerra a Francia y Gran Breta&#241;a. Fondos que estos pa&#237;ses volv&#237;an a remitir a EE.UU. para saldar las deudas contra&#237;das durante la Primera Guerra Mundial.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb94&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh94&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 94&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;94&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Agrupamiento internacional de la burocracia sindical reformista.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb95&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh95&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 95&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;95&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Gramsci, Antonio, &#8220;Un examen de la situaci&#243;n italiana&#8221;, en Escritos pol&#237;ticos (1917-1933), op. cit., p. 288.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb96&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh96&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 96&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;96&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&#205;dem.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb97&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh97&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 97&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;97&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, Le&#243;n, &#191;A d&#243;nde va Inglaterra?, op. cit., pp. 100-101.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb98&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh98&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 98&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;98&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Zinoviev, dirigente principal de la IC en aquel entonces, sosten&#237;a directamente que la evoluci&#243;n de los sectores de izquierda dentro del Labour, habr&#237;an la posibilidad de un camino alternativo a la conformaci&#243;n misma de partidos comunistas independientes: &#8220;Las diferentes secciones y los dirigentes de la [Internacional Comunista] piensan que solo podemos marchar por un camino &#8211;por el camino de la creaci&#243;n de partidos comunistas&#8211; y no ven lo que es nuevo, lo que ha surgido en los partidos reformistas, cu&#225;l es la estratificaci&#243;n de la aristocracia obrera, qu&#233; potentes giros a la izquierda han aparecido en la clase obrera inglesa, qu&#233; importante papel empieza a volver a tener nuestra Uni&#243;n [Sovi&#233;tica] en la radicalizaci&#243;n de las masas obreras en Occidente, etc.&#8221; (citado en Hajek, Milos, Historia de la Tercera Internacional. La pol&#237;tica de frente &#250;nico (1921-1935), Barcelona, Grijalbo, 1984, p. 160).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb99&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh99&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 99&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;99&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Gramsci, Antonio, &#8220;El cesarismo&#8221; (Q13, &#167;27), en &lt;i&gt;Cuadernos de la C&#225;rcel&lt;/i&gt;, Tomo 5, M&#233;xico, Ediciones Era, 1999, p. 66. Juan Dal Maso y Fernando Rosso destacan estos desarrollos en el pensamiento de Gramsci contra muchas interpretaciones superficiales que pretenden soslayarlo. Cfr. Rosso, Fernando y Dal Maso, Juan, &#8220;Pablo Iglesias y su Gramsci a la carta&#8221;, en &lt;a href=&#034;http://www.laizquierdadiario.com/Pablo-Iglesias-y-su-Gramsci-a-la-carta&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://www.laizquierdadiario.com/Pablo-Iglesias-y-su-Gramsci-a-la-carta&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb100&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh100&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 100&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;100&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Ramsay MacDonald (1866-1937): primer ministro de los dos primeros gobiernos laboristas brit&#225;nicos (1924 y 1929-1931); despu&#233;s abandon&#243; el Partido Laborista para formar un gobierno de &#8220;unidad nacional&#8221; con los conservadores.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb101&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh101&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 101&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;101&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Gramsci, Antonio, &#8220;Un examen de la situaci&#243;n italiana&#8221;, op. cit., p. 288.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb102&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh102&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 102&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;102&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&#8220;Si Purcell y Hicks rompen con nosotros &#8211;dec&#237;a Trotsky&#8211; no es porque les estemos exigiendo hacerse comunistas [ &#8230; ] sino porque nosotros queremos seguir siendo comunistas&#8221; (Trotsky, Le&#243;n, The Mistakes of Rightist Elements of the Communist League on the Trade Union Question, 1931, en &lt;a href=&#034;https://www.marxists.org/archive/trotsky/1931/unions/6-mistakes.htm&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://www.marxists.org/archive/trotsky/1931/unions/6-mistakes.htm&lt;/a&gt;).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb103&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh103&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 103&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;103&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, Le&#243;n, &#8220;Los errores fundamentales del sindicalismo&#8221;, en Los sindicatos y las tareas de los revolucionarios, Bs. As., Ed. IPS CEIP Le&#243;n Trotsky, 2010, p.39.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb104&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh104&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 104&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;104&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&#205;dem.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb105&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh105&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 105&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;105&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&#205;dem.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb106&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh106&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 106&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;106&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Gramsci, Antonio, &#8220;La situaci&#243;n italiana y las tareas del PCI (Tesis de Lyon)&#8221;, en op. cit., p. 233.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb107&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh107&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 107&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;107&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Clausewitz, Carl von, De la Guerra, Tomo I, Bs. As., C&#237;rculo Militar, 1968, p. 272.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb108&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh108&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 108&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;108&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Ib&#237;dem, p. 145.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb109&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh109&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 109&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;109&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, Le&#243;n, &#191;A d&#243;nde va Inglaterra?, op. cit., p. 165.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb110&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh110&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 110&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;110&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Clausewitz, Carl von, De la Guerra, Tomo III, op. cit., p37-38.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb111&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh111&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 111&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;111&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Ib&#237;dem, p. 38.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb112&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh112&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 112&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;112&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Cfr. Albamonte, Emilio y Maiello, Mat&#237;as, &#8220;Trotsky y Gramsci: debates de estrategia sobre la revoluci&#243;n en &#8216;occidente'&#8221;, op. cit.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb113&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh113&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 113&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;113&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Clausewitz, Carl von, De la Guerra, M&#233;xico, Colof&#243;n, 2010, p. 490.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb114&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh114&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 114&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;114&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Cfr. Anderson, Perry, &lt;i&gt;Las Antinomias de Antonio Gramsci&lt;/i&gt;, op. cit.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb115&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh115&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 115&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;115&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Anderson, Perry, op. cit., p. 39.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb116&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh116&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 116&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;116&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;De especial importancia entre los estudios filol&#243;gicos que han abordado la cr&#237;tica a la interpretaci&#243;n de Perry Anderson sobre los Cuadernos de Gramsci es el libro de Gianni Francioni, L' officina gramsciana, el cual ha retomado diferentes trabajos posteriores, entre ellos, como se&#241;al&#225;bamos, el propio &lt;i&gt;The Gramscian Moment&lt;/i&gt; de Peter Thomas.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb117&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh117&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 117&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;117&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Thomas, Peter, op. cit., p. 231.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb118&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh118&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 118&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;118&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Sobre la NEP, ver anexo de este art&#237;culo: &#8220;Hegemon&#237;a y dictadura del proletariado&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb119&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh119&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 119&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;119&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Gramsci, Antonio, &#8220;An&#225;lisis de situaciones: relaciones de fuerza&#8221; (Q13, &#167;17), en &lt;i&gt;Cuadernos de la C&#225;rcel&lt;/i&gt;, Tomo 5, M&#233;xico, Ediciones Era, 1999.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb120&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh120&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 120&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;120&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Informe enviado por Athos Lisa al PCI: &#8220;Discusi&#243;n pol&#237;tica con Gramsci, en la c&#225;rcel&#8221;, en &lt;a href=&#034;http://www.gramsci.org.ar/8/53.htm&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://www.gramsci.org.ar/8/53.htm&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb121&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh121&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 121&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;121&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Tampoco, como dec&#237;amos, sus escritos precarcelarios abonan este tipo de planteos. Se&#241;ala Gramsci en 1926: &#8220;Los comunistas turineses se plantearon concretamente la cuesti&#243;n de la &#8216;hegemon&#237;a del proletariado', o sea de la base social de la dictadura proletaria y del estado obrero. El proletariado puede convertirse en clase dirigente y dominante en la medida en que consigue crear un sistema de alianzas de clase que le permita movilizar contra el capitalismo y el estado burgu&#233;s a la mayor&#237;a de la poblaci&#243;n trabajadora, lo cual quiere decir en Italia, dadas las reales relaciones de clase existentes en Italia, en la medida en que consigue obtener el consenso de las amplias masas campesinas.&#8221; (Gramsci, Antonio, &#8220;Algunos temas sobre la cuesti&#243;n meridional&#8221;, en Escritos pol&#237;ticos (1917-1933), M&#233;xico, Pasado y Presente, 1981, p. 307).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb122&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh122&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 122&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;122&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Anderson, Perry, Consideraciones sobre el marxismo occidental, M&#233;xico, Siglo XXI, 1998, p. 144.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb123&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh123&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 123&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;123&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, Le&#243;n, &#191;A d&#243;nde va Francia?, op. cit., p. 54.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb124&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh124&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 124&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;124&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Ib&#237;dem, p. 51-53.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb125&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh125&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 125&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;125&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Clausewitz, Carl von, De la Guerra, Tomo I, Bs. As., C&#237;rculo Militar, 1968, p. 36.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb126&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh126&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 126&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;126&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&#205;dem, p.77.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb127&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh127&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 127&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;127&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Cfr. Cinatti, Claudia, &#8220;La impostura posmarxista&#8221;, op. cit.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb128&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh128&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 128&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;128&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Cfr. Iglesias Turri&#243;n, Pablo, Disputar la democracia. Pol&#237;tica para tiempos de crisis, Bs. As., Akal, 2015.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb129&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh129&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 129&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;129&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Anderson, Perry, &lt;i&gt;Las Antinomias de Antonio Gramsci&lt;/i&gt;, op. cit., pp. 83-84.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb130&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh130&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 130&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;130&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Gramsci, Antonio, &#8220;Lucha pol&#237;tica y guerra militar&#8221; (Q1, &#167;134), en &lt;i&gt;Cuadernos de la C&#225;rcel&lt;/i&gt;, Tomo 1, M&#233;xico, Ediciones Era, 1981, pp. 79 y ss.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb131&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh131&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 131&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;131&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Anderson, Perry, &lt;i&gt;Las Antinomias de Antonio Gramsci&lt;/i&gt;, op. cit., pp. 73-74.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb132&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh132&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 132&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;132&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Ib&#237;dem, p. 72.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb133&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh133&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 133&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;133&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Para una evaluaci&#243;n de este punto: Cfr. Dal Maso, Juan, &#8220;Hegemon&#237;a y revoluci&#243;n permanente&#8221;, en &lt;i&gt;Ideas de Izquierda&lt;/i&gt; N&#176; 26, diciembre de 2015.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb134&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh134&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 134&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;134&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Parte de la reconstrucci&#243;n de Thomas de este par&#225;grafo (Q13, &#167;14) de Gramsci, retoma el hecho de que la referencia a la &#8220;doble perspectiva&#8221; se relaciona con el planteo de Zynoviev en el V Congreso de la IC, quien se&#241;alaba que: &#8220;Toda la situaci&#243;n es tal que est&#225;n abiertas dos perspectivas: (a) un posible desarrollo lento y prolongado de la revoluci&#243;n proletaria, y (b), por otra parte, que [ &#8230; ] las contradicciones del capitalismo en su conjunto desarrollen tan r&#225;pidamente, que la soluci&#243;n en un pa&#237;s u otro pueda venir en un futuro no muy lejano&#8221; (Tesis sobre T&#225;ctica). De esta forma, Gramsci con su planteo se estar&#237;a desmarcando de aquel esquema totalmente ambiguo y mec&#225;nico que le era funcional a Zynoviev para justificar tanto el izquierdismo como el oportunismo que se encarg&#243; de llevar adelante alternativamente mientras dirigi&#243; la IC.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb135&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh135&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 135&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;135&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Gramsci, Antonio, &lt;i&gt;Cuadernos de la C&#225;rcel&lt;/i&gt; (Q13, &#167;14), Tomo 3, M&#233;xico, Ediciones Era, 1999, p. 30.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb136&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh136&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 136&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;136&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Al momento de analizar si hay o no crisis revolucionaria, Mandel destaca &#8220;la dimensi&#243;n pol&#237;tico ideol&#243;gica&#8221; de este tipo de crisis en los pa&#237;ses &#8220;occidentales&#8221; con democracias burguesas estabilizadas. A saber: &#8220;es necesario que exista una crisis de legitimidad de las instituciones del estado a los ojos de la gran mayor&#237;a de la clase. Es necesario que exista una identificaci&#243;n de esta mayor&#237;a con otra legitimidad, una nueva legitimidad que asciende&#8221; (&#8220;Consideraciones sobre estrategia revolucionaria&#8221;, en Critica de la econom&#237;a pol&#237;tica N&#176; 26, M&#233;xico, El Caballito, 1984, pp. 111-112). Y distingue claramente este tipo de crisis de las crisis de menor envergadura que afectan a determinado gobierno, aunque este haya surgido del sufragio universal. Los elementos que destaca y la distinci&#243;n entre crisis de legitimidad y crisis gubernamental son claramente destacables en cuanto a su importancia, a pesar de los problemas que se&#241;alamos sobre ponerlos como &#8220;condici&#243;n&#8221; para caracterizar la apertura de una crisis revolucionaria.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb137&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh137&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 137&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;137&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Mandel, Ernest, &#8220;Consideraciones sobre estrategia revolucionaria&#8221; (entrevista realizada por Henry Weber), en Critica de la econom&#237;a pol&#237;tica N&#176; 26, M&#233;xico, El Caballito, 1984, p. 114.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb138&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh138&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 138&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;138&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Ib&#237;dem, p. 113.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb139&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh139&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 139&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;139&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, Le&#243;n, &#8220;La secci&#243;n holandesa y la Internacional&#8221;, en &lt;a href=&#034;http://www.ceipleontrotsky.org/La-seccion-holandesa-y-la-Internacional&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://www.ceipleontrotsky.org/La-seccion-holandesa-y-la-Internacional&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb140&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh140&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 140&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;140&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, Le&#243;n, &#8220;Carta a James P. Cannon del 5 de diciembre de 1938&#8221;, en &lt;a href=&#034;http://www.ceip.org.ar/La-crisis-en-la-seccion-francesa-I&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://www.ceip.org.ar/La-crisis-en-la-seccion-francesa-I&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb141&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh141&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 141&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;141&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Aunque no tenemos la posibilidad de desarrollarlo aqu&#237;, tambi&#233;n sobre este punto versan las diferentes apreciaciones de Mandel y de Trotsky respecto a la duraci&#243;n de los per&#237;odos de &#8220;doble poder&#8221; durante las revoluciones en &#8220;Occidente&#8221;. Mandel opina que se trata de &#8220;tiempos largos&#8221; debido a que las masas tienen que comprobar en la acci&#243;n de los soviets la superioridad de la democracia proletaria sobre la democracia burguesa antes de decidirse a tomar el poder (Cfr. &#8220;Consideraciones sobre estrategia revolucionaria&#8221;, op. cit., p. 119). En el caso de Trotsky, cuando se pregunta por el mismo aspecto en relaci&#243;n a Gran Breta&#241;a sostiene lo contrario: &#8220;&#191;Tendr&#225; la revoluci&#243;n proletaria su Parlamento Largo? No lo sabemos. Es muy probable que se limite a un Parlamento corto. Tanto m&#225;s lo conseguir&#225; cuanto mejor se haya asimilado las lecciones de la &#233;poca de Cromwell&#8221;. &#191;A d&#243;nde va Inglaterra?, op. cit., p. 152.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb142&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh142&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 142&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;142&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, Le&#243;n, &#8220;The decisive hour in France&#8221; (1938), en &lt;a href=&#034;http://www.marxists.org/archive/trotsky/1938/12/france.htm&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;www.marxists.org/archive/trotsky/1938/12/france.htm&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb143&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh143&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 143&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;143&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;De hecho, analiza los elementos en este sentido (radicalizaci&#243;n), especialmente el enorme salto en la votaci&#243;n del partido comunista en 1936, con 1.468.949 votos, sobre los cuales Trotsky dice que el mensaje era claro por parte de los votantes, votar por el PCF significaba: &#8220;Queremos que hagan en Francia lo que los bolcheviques rusos han hecho en octubre de 1917&#8221; (&#191;A d&#243;nde va Francia?, op. cit., p. 154).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb144&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh144&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 144&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;144&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, Le&#243;n, &#8220;&#191;Qu&#233; deben hacer los bolcheviques-leninistas en Espa&#241;a? (Carta a un amigo espa&#241;ol)&#8221;, en Escritos sobre la revoluci&#243;n espa&#241;ola [1930-1940], p. 253.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb145&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh145&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 145&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;145&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Gramsci, Antonio, &#8220;El jacobinismo al rev&#233;s de Charles Maurras&#8221; (Q1, &#167;48), en &lt;i&gt;Cuadernos de la C&#225;rcel&lt;/i&gt;, Tomo 1, op. cit., p. 124.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb146&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh146&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 146&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;146&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, Le&#243;n, &#8220;La opini&#243;n p&#250;blica burguesa. La socialdemocracia. El comunismo.&#8221;, en &lt;a href=&#034;http://www.ceip.org.ar/X-La-opini&#243;n-p&#250;blica-burguesa-La-socialdemocracia-El-comunismo-743&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://www.ceip.org.ar/X-La-opini&#243;n-p&#250;blica-burguesa-La-socialdemocracia-El-comunismo-743&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb147&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh147&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 147&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;147&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Thomas, Peter, op. cit., p. 165.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb148&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh148&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 148&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;148&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Sobre la discusi&#243;n en torno al concepto de &#8220;Estado integral&#8221; m&#225;s de conjunto, remitimos a los lectores al art&#237;culo de Rosso, Fernando y Dal Maso, Juan, &#8220;Trotsky, Gramsci y el Estado en &#8216;Occidente'&#8221;, en &lt;i&gt;Ideas de Izquierda&lt;/i&gt; N&#176; 11, julio de 2014.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb149&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh149&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 149&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;149&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Thomas, Peter, op. cit., p 167.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb150&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh150&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 150&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;150&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, Le&#243;n, &#8220;La opini&#243;n p&#250;blica burguesa. La socialdemocracia. El comunismo.&#8221;, en op. cit.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb151&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh151&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 151&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;151&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&#205;dem.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb152&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh152&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 152&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;152&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Gramsci, Antonio, &#8220;El jacobinismo al rev&#233;s de Charles Maurras&#8221; (Q1, &#167;48), en op. cit., p. 124.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb153&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh153&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 153&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;153&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Ver Anexo del presente art&#237;culo.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb154&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh154&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 154&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;154&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Thomas, Peter, p. 226.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb155&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh155&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 155&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;155&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&#8220;O Momento Gramsciano: entrevista com Peter Thomas&#8221;, &lt;i&gt;Esquerda Di&#225;rio&lt;/i&gt; 17/2015, en &lt;a href=&#034;http://www.esquerdadiario.com.br/O-Momento-Gramsciano&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://www.esquerdadiario.com.br/O-Momento-Gramsciano&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb156&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh156&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 156&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;156&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Esta perspectiva no es solo patrimonio de Thomas sino que representa un &#8220;esp&#237;ritu de &#233;poca&#8221; en amplios sectores de la izquierda internacional. Por ejemplo, el joven director de la revista norteamericana &lt;i&gt;Jacobin&lt;/i&gt;, Bhaskar Sunkara, sostiene tambi&#233;n en el mismo sentido: &#8220;Estamos muy interesados en la experiencia del Partido Comunista Italiano y de otros partidos de masas en Europa y en los te&#243;ricos del eurocomunismo, algo que nos distingue de un mont&#243;n de trotskistas. Para nosotros, los radicales de la Segunda Internacional tambi&#233;n fueron muy importantes, desde luego antes de que el SPD votara a favor de los cr&#233;ditos de guerra en 1914. As&#237; que leemos a Lenin, pero tambi&#233;n &lt;i&gt;El camino al poder&lt;/i&gt; de Kautsky. En conjunto, procedemos de diversas tradiciones de la izquierda, pero puedes decir que ha habido una cierta clase de convergencia entre aquellos que vienen del entorno posmao&#237;sta y postrotskista y los que vienen de tradiciones de la izquierda socialdem&#243;crata.&#8221; (Sunkara, Bhaskar, &#8220;Nuevas masas, nuevos medios de comunicaci&#243;n&#8221;, en &lt;i&gt;New Left Review&lt;/i&gt; (en espa&#241;ol) N&#176; 90, enero-febrero 2014, p. 38).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb157&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh157&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 157&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;157&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&#8220;Historical Materialism at Sixteen: An Interview with Peter D. Thomas&#8221;, &lt;i&gt;Jacobin&lt;/i&gt; 10/05/2014, en &lt;a href=&#034;https://www.jacobinmag.com/2014/05/historical-materialism-at-sixteen/&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://www.jacobinmag.com/2014/05/historical-materialism-at-sixteen/&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb158&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh158&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 158&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;158&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, Le&#243;n, &#8220;A creeping revolution&#8221;, en &lt;a href=&#034;https://www.marxists.org/archive/trotsky/1924/ffyci-1/ch05.htm&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://www.marxists.org/archive/trotsky/1924/ffyci-1/ch05.htm&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb159&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh159&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 159&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;159&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky en los &#8216;30, en EE.UU., pens&#243; incluso la posibilidad de impulsar un Partido de Trabajadores aunque su direcci&#243;n fuese reformista pero al igual que como fuimos viendo en otras t&#225;cticas, en el caso de la constituci&#243;n de un PT de este tipo, para Trotsky la clave de la intervenci&#243;n de los comunistas en &#233;l pasaba por dar la lucha porque adopte un programa transicional hacia un gobierno obrero y campesino en su sentido anticapitalista a trav&#233;s de la cual desarrollar una fracci&#243;n revolucionaria en su interior, en lucha contra la burocracia. Otro tanto podemos decir del planteo de la III Internacional a los comunistas brit&#225;nicos para que ingresen al partido laborista en los a&#241;os &#8216;20.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb160&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh160&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 160&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;160&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Disponible en &lt;a href=&#034;http://blogs.publico.es/otrasmiradas/4480/buscando-la-centralidad-aparecio-el-conflicto/&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://blogs.publico.es/otrasmiradas/4480/buscando-la-centralidad-aparecio-el-conflicto/&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb161&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh161&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 161&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;161&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Cfr. Albamonte, Emilio, y Maiello, Mat&#237;as, &#8220;En los l&#237;mites de la Restauraci&#243;n burguesa&#8221;, en &lt;i&gt;Estrategia Internacional&lt;/i&gt; N&#176; 27, febrero de 2011.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb162&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh162&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 162&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;162&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Ver en este n&#250;mero de &lt;i&gt;Estrategia Internacional&lt;/i&gt;: Lupe, Santiago y Lotito, Diego, &#8220;Entre la reacci&#243;n y el neorreformismo&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb163&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh163&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 163&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;163&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;August Bebel, fue uno de los cofundadores, junto con Wilhelm Liebknecht del Partido Socialdem&#243;crata Alem&#225;n (SPD). Luego se convirti&#243; en su principal dirigente hasta su muerte en 1913.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb164&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh164&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 164&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;164&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Lenin, V. I., &#8220;El reformismo en el seno de la socialdemocracia rusa&#8221;, en Obras Completas T 17, Bs. As., Cartago, 1960, p. 221.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb165&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh165&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 165&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;165&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&#205;dem.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb166&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh166&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 166&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;166&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;En &#8220;El &#8216;izquierdismo', enfermedad infantil del comunismo&#8221; (1919), Lenin, sintetizaba c&#243;mo se forj&#243; el bolchevismo: &#8220;Por una parte, el bolchevismo surgi&#243; en 1903 sobre una base muy s&#243;lida de la teor&#237;a marxista. [&#8230;]. Gracias a la emigraci&#243;n provocada por el zarismo, la Rusia revolucionaria, en la segunda mitad del siglo XIX, logr&#243; una riqueza de v&#237;nculos internacionales y un excelente conocimiento de las formas y teor&#237;as del movimiento revolucionario mundial como ning&#250;n otro pa&#237;s. Por otra parte, el bolchevismo, que hab&#237;a surgido sobre esta base te&#243;rica de granito, pas&#243; por quince a&#241;os de historia pr&#225;ctica (1903-1917) sin parang&#243;n en el mundo por su riqueza de experiencias. Durante esos quince a&#241;os, ning&#250;n otro pa&#237;s conoci&#243; nada siquiera parecido a esa experiencia revolucionaria, a esa r&#225;pida y variada sucesi&#243;n de distintas formas del movimiento, legal e ilegal, pac&#237;fica y violenta, clandestina y abierta, c&#237;rculos locales y movimientos masas, formas parlamentarias y terroristas. En ning&#250;n pa&#237;s se concentr&#243;, en un tiempo tan breve, tal riqueza de formas, matices y m&#233;todos de lucha de todas las clases de la sociedad moderna, lucha que, debido al atraso del pa&#237;s y el rigor del yugo del zarismo, madur&#243; con particular rapidez y asimil&#243; con particular avidez y eficacia la &#8216;&#250;ltima palabra' de la experiencia pol&#237;tica americana y europea&#8221;. Lenin, V. I., &lt;i&gt;Obras Selectas&lt;/i&gt; T2, Bs. As., Ediciones IPS, 2013, pp. 440-441.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb167&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh167&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 167&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;167&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Gramsci, Antonio, &#8220;El cesarismo&#8221; (Q13, &#167;27), en &lt;i&gt;Cuadernos de la C&#225;rcel&lt;/i&gt;, Tomo 5, M&#233;xico, Ediciones Era, 1999, p. 66. Cfr. Dal Maso, Juan, Rosso, Fernando, &#8220;Pablo Iglesias y su Gramsci a la carta&#8221;, en op. cit.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb168&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh168&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 168&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;168&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Cfr. Dal Maso, Juan y Rosso, Fernando, &#8220;Trotsky, Gramsci y el Estado en &#8216;Occidente'&#8221;, en op. cit.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb169&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh169&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 169&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;169&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Gramsci, Antonio, &#8220;Carta al Comit&#233; Central del Partido Comunista Sovi&#233;tico&#8221;, en &lt;a href=&#034;https://www.marxists.org/espanol/gramsci/oct1926.htm&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://www.marxists.org/espanol/gramsci/oct1926.htm&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb170&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh170&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 170&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;170&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Cfr. Albamonte, Emilio, Maiello, Mat&#237;as, &#8220;Trotsky y Gramsci: debates de estrategia sobre la revoluci&#243;n en &#8216;occidente'&#8221;, en op. cit.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb171&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh171&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 171&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;171&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Para esta definici&#243;n, partimos del concepto de Trotsky de &#8220;Estado obrero degenerado&#8221;, con el que defin&#237;a el car&#225;cter de la URSS, en tanto exist&#237;a un r&#233;gimen burocr&#225;tico independiente que hab&#237;a devorado a los soviets, una dictadura de la burocracia, pero se manten&#237;an enormes conquistas de la revoluci&#243;n como la propiedad estatal de los medios de producci&#243;n, la planificaci&#243;n (aunque burocr&#225;tica) de la econom&#237;a, y la inexistencia de burgues&#237;a (o nueva clase social) dominante (a pesar de que se hab&#237;a enquistado en el poder una casta burocr&#225;tica). De estos elementos Trotsky sacaba dos conclusiones program&#225;ticas: defensa de la URSS contra el imperialismo y la necesidad del proletariado sovi&#233;tico de derrocar a la burocracia mediante una revoluci&#243;n pol&#237;tica. (Cfr. Trotsky, Le&#243;n, En Defensa del Marxismo, Bs. As., El Yunque, p. 104).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb172&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh172&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 172&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;172&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&#8220;Historical Materialism at Sixteen: An Interview with Peter D. Thomas&#8221;, Jacobin 10/05/2014, en op. cit.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb173&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh173&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 173&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;173&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&#8220;Por la funci&#243;n &#8211;dice Trotsky&#8211; de reguladora y de intermediaria, por el cuidado que tiene en mantener la jerarqu&#237;a social, por la explotaci&#243;n, con estos mismos fines, del aparato del Estado, la burocracia sovi&#233;tica se parece a cualquier otra y, sobre todo, a la del fascismo. Pero tambi&#233;n se distingue de &#233;sta en caracteres de una extrema importancia. Bajo ning&#250;n otro r&#233;gimen, la burocracia alcanza semejante independencia. En la sociedad burguesa, la burocracia [estatal, NdR] representa los intereses de la clase poseedora e instruida que dispone de gran n&#250;mero de medios de control sobre sus administraciones. La burocracia sovi&#233;tica se ha elevado por encima de una clase que apenas sal&#237;a de la miseria y de las tinieblas, y que no ten&#237;a tradiciones de mando y de dominio. Mientras que los fascistas, una vez llegados al poder, se al&#237;an con la burgues&#237;a por los intereses comunes, la amistad, los matrimonios, etc., etc., la burocracia de la URSS asimila las costumbres burguesas sin tener a su lado una burgues&#237;a nacional. En este sentido, no se puede negar que es algo m&#225;s que una simple burocracia.&#8221; (Trotsky, Le&#243;n, &lt;i&gt;La Revoluci&#243;n Traicionada&lt;/i&gt;, Bs. As., Ediciones IPS, 2014, p. 206).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb174&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh174&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 174&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;174&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Albamonte, Emilio, Maiello, Mat&#237;as, &#8220;En los l&#237;mites de la Restauraci&#243;n burguesa&#8221;, en op. cit.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb175&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh175&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 175&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;175&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&#8220;Historical Materialism at Sixteen: An Interview with Peter D. Thomas&#8221;, &lt;i&gt;Jacobin&lt;/i&gt; 10/05/2014, en op. cit.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb176&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh176&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 176&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;176&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Thomas, Peter, &lt;i&gt;The gramscian moment. Philosophy, hegemony and marxism&lt;/i&gt;, op. cit., p. 231.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb177&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh177&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 177&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;177&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Cfr. Castillo, Christian, y Maiello, Mat&#237;as, &#8220;Pr&#243;logo: Lecciones para reactualizar la perspectiva comunista en el siglo XXI&#8221;, en Trotsky, Le&#243;n, &lt;i&gt;La Revoluci&#243;n Traicionada&lt;/i&gt;, Bs. As., Ediciones IPS, 2014.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb178&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh178&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 178&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;178&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Bujarin, Nicolai, &#8220;Acerca de la teor&#237;a de la revoluci&#243;n permanente&#8221;, en El Gran Debate (1924-1926), Madrid, Siglo XXI, 1976, p. 126.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb179&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh179&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 179&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;179&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, Le&#243;n, &#8220;Tesis sobre la industria&#8221; (1923), en &lt;i&gt;Naturaleza y Din&#225;mica del capitalismo y la econom&#237;a de transici&#243;n&lt;/i&gt;, Bs. As., CEIP, 1999, p. 266.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb180&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh180&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 180&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;180&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Gramsci, Antonio, &#8220;Observaciones sobre algunos aspectos de la estructura de los partidos pol&#237;ticos en periodos de crisis org&#225;nica&#8221; (Q13, &#167;23), en &lt;i&gt;Cuadernos de la C&#225;rcel&lt;/i&gt;, Tomo 5, M&#233;xico, Ediciones Era, 1999, pp. 59-60.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb181&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh181&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 181&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;181&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Gramsci, Antonio, &#8220;Algunos aspectos te&#243;ricos y pr&#225;cticos del &#8216;economicismo'&#8221;, en &lt;i&gt;Cuadernos de la C&#225;rcel&lt;/i&gt;, Tomo 5, op. cit. p. 42.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb182&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh182&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 182&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;182&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Ver tambi&#233;n: Dal Maso, Juan, &#8220;Realpolitik y hegemon&#237;a: a prop&#243;sito de una lectura de Peter D. Thomas sobre la NEP&#8221;, en &lt;a href=&#034;http://losgalosdeasterix.blogspot.com.ar/2014/06/realpolitik-y-hegemonia-proposito-de.html&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://losgalosdeasterix.blogspot.com.ar/2014/06/realpolitik-y-hegemonia-proposito-de.html&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb183&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh183&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 183&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;183&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Cohen, Stephen F., Bujarin y la revoluci&#243;n bolchevique, Madrid, Siglo XXI, 1976, p. 347-348.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
		
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<item xml:lang="en">
		<title>Trotsky and Gramsci: debates on strategy concerning the revolution in the &#8216;West'</title>
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		<dc:date>2015-02-16T21:07:08Z</dc:date>
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		<dc:language>en</dc:language>
		<dc:creator>Emilio Albamonte, Matias Maiello</dc:creator>


		<dc:subject>Teor&#237;a</dc:subject>
		<dc:subject>Actualidad</dc:subject>
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		<dc:subject>Alejandra R&#237;os</dc:subject>
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		<dc:subject>5 Debates de estrategia</dc:subject>
		<dc:subject>6 Reconstrucci&#243;n de la IV Internacional</dc:subject>

		<description>&lt;p&gt;Published in Estrategia Internacional No 28, September 2012&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://ft-ci.org/Magazine" rel="directory"&gt;Magazine&lt;/a&gt;

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&lt;a href="https://ft-ci.org/Teoria" rel="tag"&gt;Teor&#237;a&lt;/a&gt;, 
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&lt;a href="https://ft-ci.org/Analisis" rel="tag"&gt;An&#225;lisis&lt;/a&gt;, 
&lt;a href="https://ft-ci.org/Alejandra-Rios" rel="tag"&gt;Alejandra R&#237;os&lt;/a&gt;, 
&lt;a href="https://ft-ci.org/4-Teoria-marxista" rel="tag"&gt;4 Teor&#237;a marxista&lt;/a&gt;, 
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&lt;a href="https://ft-ci.org/6-Reconstruccion-de-la-IV-Internacional" rel="tag"&gt;6 Reconstrucci&#243;n de la IV Internacional&lt;/a&gt;

		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;&lt;span class='spip_document_3041 spip_documents spip_documents_left' style='float:left;'&gt;
&lt;img src='https://ft-ci.org/local/cache-vignettes/L181xH483/debates_de_estrategia-86984.jpg?1692591037' width='181' height='483' alt=&#034;&#034; /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;dl class='spip_document_5542 spip_documents'&gt;
&lt;dt&gt;&lt;a href='https://ft-ci.org/IMG/pdf/trotsky_and_gramsci-ea-mm_final_eng.pdf' title='PDF - 396.7 KiB' type=&#034;application/pdf&#034;&gt;&lt;img src='https://ft-ci.org/local/cache-vignettes/L64xH64/pdf-b8aed.svg?1776695895' width='64' height='64' alt='' /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/dt&gt;
&lt;/dl&gt;
&lt;p&gt;Against a backdrop of capitalist crisis and new developments in the class struggle around the world, it is more than ever necessary to return to the study of revolutionary strategy. With that aim in mind, at the beginning of 2011 the FT organised a seminar to discuss some of the main theoretical concepts of military strategy, and in particular those dealt with in the classic book &lt;i&gt;On War&lt;/i&gt; by Carl von Clausewitz. Both Lenin and Trotsky &#8211; and through them the Third International &#8211; had appropriated some key aspects of this book in order to reflect on the strategy of revolutionary Marxism in the imperialist epoch. In our second seminar, which took place in 2012, we focused on the conception of strategy in the Marxism of Leon Trotsky, whose thinking addressed the main strategic questions of the revolution both on the military terrain, as organiser of the Petrograd insurrection and founder of the Red Army, and in the political arena, as leader of the Third and Fourth Internationals.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;As part of this debate we present here a counterpoint between the strategic thinking of Leon Trotsky and that of Antonio Gramsci. In &lt;i&gt;Estrategia Internacional&lt;/i&gt; No.19 we published an article entitled &#8216;Trotsky and Gramsci: convergences and divergences', where we compared the theoretical systems of both revolutionaries. In the present work we will concentrate on their approaches towards the main strategic lessons of the class struggle in Europe during the period between the defeat of the German revolution of 1923 and the rise of Hitler a decade later.&lt;br class='autobr' /&gt;
In this article, as well as dealing with the work of Carl von Clausewitz and some of his followers like Hans Delbr&#252;ck, we will revisit the main polemics and works on strategy &#8211; political and military &#8211; of Trotsky, Lenin, Marx, Engels, Mehring, Luxemburg and Gramsci. Their thoughts on strategy, forged during great events in the class struggle, have been overlooked over the last decades but are indispensable today when considering problems related to insurrection, civil war, and fighting for proletarian policies in different types of inter-state wars, as well as other key questions &#8211; such as how to put forward a revolutionary programme &#8211; that we think are the basis for revitalising revolutionary Marxism in the light of the profound changes that have taken place over the last decades.&lt;br class='autobr' /&gt;
&lt;strong&gt;Trotsky, Gramsci and the strategy for the revolution in the West&lt;/strong&gt;&lt;br class='autobr' /&gt;
Left intellectuals in general, including those who recognise that Trotsky made important contributions to Marxist theory, almost invariably resort to the thesis proposed by Michael Burawoy that says: &#8220;Trotsky's analyses were time and again shipwrecked on the rock of the Western proletariat. It would be another Marxist, Antonio Gramsci, who would carry Marxism forward, incorporating Trotsky's understandings into a broader interpretation that would try to come to terms with the failure of the revolution in the West.&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-1&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#8216;Two methods in search of science: Skocpol versus Trotsky', in Theory and (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-1&#034;&gt;1&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-2&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;In the introduction of the new edition of Gramsci's texts during his time in (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-2&#034;&gt;2&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;br class='autobr' /&gt;
The Italian revolutionary developed as one of the central tenets of his thought the question of the conditions for revolution in the West, counter-posing the &#8216;war of position' with the &#8216;war of manoeuvre' in order to explain the failure of the first revolutionary wave of the 20th Century in Europe and the steps necessary in order to confront fascism. &lt;br class='autobr' /&gt;
Gramsci and Trotsky's concepts have some points in common, but also many differences of a fundamental nature. As we intend to demonstrate in this article, it would be the founder of the Red Army who would develop a comprehensive outlook on the problems of strategy in the Western countries.&lt;br class='autobr' /&gt;
The starting point for this comparison is necessarily located in the German revolution of 1923, a true turning point for revolution in the West, which was at the same time the first great defeat for the Communist International (CI). It marked the beginning of a kind of &#8216;ebb' in strategic thinking in the ranks of the CI and the gradual abandonment of the main conclusions of its first four congresses.&lt;br class='autobr' /&gt;
The first steps in this revision took place during the Fifth Congress of the CI over the tactics of the united front and the &#8216;workers' government'.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-3&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;This involution was going to be followed by other chapters (events). In (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-3&#034;&gt;3&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; This was a consequence of denying the defeat in Germany and refusing to draw its strategic lessons.&lt;br class='autobr' /&gt;
Gramsci's underestimation of these polemics and of the lessons of the 1923 German revolution has not been analysed by any of his principal interpreters. However, these debates are crucial for understanding the fundamental problems of revolution in the West in the inter-war period. This gap in the thinking of the Italian revolutionary could be considered to be the most important source of ambiguity in his strategic view, regarding his understanding of the united front, the concept of &#8216;war of position' and many of his formulations of his &lt;i&gt;Prison Notebooks&lt;/i&gt;.&lt;br class='autobr' /&gt;
None of the Trotskyist currents that emerged after the split in the Fourth International in 1953 has revisited this debate in depth in order to understand Trotsky's revolutionary legacy. Rather, there were those who opportunistically tried to use his defence of the workers' government tactic in 1923 to justify subordination to Stalinist and petit-bourgeois leaderships, and to extend support to, and even enter into, bourgeois governments. On the other hand, there were sectarians who interpreted Trotsky's political position in those years as an opportunist error. Many, like Isaac Deutscher, did not give great importance to this part of Trotsky's life because they thought that he had exaggerated the revolutionary possibilities in Germany.&lt;br class='autobr' /&gt;
However, his political intervention as a member of the executive committee of the Third International and his conclusions on the events in Germany in 1923 show the real stature of Trotsky as a strategist &#8211; matching his intervention in Petrograd six years earlier &#8211; and his ability to develop the concept of the united front and the tactic of the workers' government, starting from the establishment of a complex relationship between attack and defence drawn from Carl Clausewitz's best developments. Overall, this would become a key component of his political work and his thoughts on strategy, without which it would be impossible to understand his revolutionary legacy.&lt;/p&gt;
&lt;h2 class=&#034;spip&#034;&gt;I. The origin of the divergences in the Third International&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;The united front and the workers' government in the communist international&lt;/strong&gt;&lt;br class='autobr' /&gt;
The two years from May 1922 would be the period of Antonio Gramsci's greatest international political activity. They were key years in the shaping of his political thought, initially during his stay in Russia until December 1923 as a participant in the Fourth Congress of the Communist International and as a delegate to the Executive Committee of the CI for the Italian Communist Party (PCI), and then when he went to Vienna as a functionary of the executive until May 1924.&lt;br class='autobr' /&gt;
During that period Gramsci made a fundamental change in his political position. The Italian Communist Party &#8211; at that time under the leadership of Amadeo Bordiga &#8211; and Gramsci himself formed part of the left wing of the International that had opposed the workers' united front tactic as formulated by the Third Congress of the CI.&lt;br class='autobr' /&gt;
After his participation in the Fourth Congress, Gramsci started to appropriate the theses on the united front and the workers' government tactic&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-4&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;The Fourth Congress was celebrated shortly after that the Italian black (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-4&#034;&gt;4&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. At the same time he took the decision to build an alternative inside the PCI to both the Bordiga leadership and the right wing led by Tasca. Thereafter, the united front tactic would acquire more and more weight in his political deliberations until he reached the point in the &lt;i&gt;Prison Notebooks&lt;/i&gt; where he identified it with the &#8216;war of position', the only possible strategy in the &#8216;West'.&lt;br class='autobr' /&gt;
At the Fourth Congress of the CI at the end of 1922, in which Gramsci participated, one of the main issues discussed in addition to the question of revolution in the East was the slogan of the &#8216;workers' government', which necessitated developing the discussion on the united front to a new level.&lt;br class='autobr' /&gt;
The &#8216;Resolution on Comintern Tactics' passed by this congress says: &#8220;The slogan of a workers' government (or a workers' and peasants' government) can be used practically everywhere as a general agitational slogan. However, &lt;i&gt;as a central political slogan&lt;/i&gt;, the workers' government is most important in countries where the position of bourgeois society is particularly unstable and where the balance of forces between the workers' parties and the bourgeoisie places the question of government on the order of the day as a practical problem requiring immediate solution. In these countries the workers' government slogan follows inevitably from the entire united front tactic.&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-5&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Theses on Comintern Tactics, 5 December 1922 in Resolutions &amp; Manifestos (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-5&#034;&gt;5&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; Up to then the tactic of the &#8220;workers' government&#8221; or the &#8220;workers' and peasants' government&#8221; had referred to the experience of the Bolshevik Party in Russia, which until it won the majority of the soviets maintained the demand that the Mensheviks and the Social-Revolutionaries (SR) should break with the capitalists and the imperialist powers and take the power. In such circumstances the Bolsheviks would commit themselves to defending the government against the bourgeoisie and would not confront it with insurrectional methods, but would refuse to enter into it or to take political responsibility for its actions. This tactic had played a key role in increasing the influence of the Bolsheviks and preparing the conditions for the triumphant insurrection, while also contributing to the split in the peasant party (the SRs), allowing &#8211; after the October insurrection &#8211; the formation of the workers' and peasants' government of the Bolsheviks and Left SRs. &lt;br class='autobr' /&gt;
The Fourth Congress of the CI goes a step further. With the same goal of developing the revolution, it is possible that under certain conditions of the disintegration of the bourgeois states apparatus, the communists can participate in governments with non-communist parties and workers' organisations before taking power, in order to help prepare the conditions for the insurrection and win the majority of the working class.&lt;br class='autobr' /&gt;
Like the united front, the &#8216;workers' government' tactic included elements of manoeuvre as well as of strategy and tactics&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-6&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Note for EI: in a previous chapter we made the following point about the UF: (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-6&#034;&gt;6&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. The element related to manoeuvre consisted in the possibility, under conditions of the collapse of the bourgeois state apparatus and with a favourable balance of forces, of forming coalition governments in which revolutionaries would participate alongside non-communist parties and workers' organisations in order &#8220;to rally the proletarians and unleash revolutionary struggle&#8221;.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-7&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Op. cit. page 398.&#034; id=&#034;nh2-7&#034;&gt;7&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; &lt;br class='autobr' /&gt;
The resolution of the Fourth Congress clearly distinguished this type of workers' government from liberal or social-democratic workers' governments, which &#8220;are not revolutionary governments, but disguised coalitions between the bourgeoisie and the counter-revolutionary workers' leaders&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-8&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Resolucio&#204; n sobre la ta&#204; ctica de la Internacional Comunista&#8221;, en Los (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-8&#034;&gt;8&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Communists should not participate under any circumstances in the latter type; on the contrary, they &#8220;should expose them mercilessly to the masses.&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-9&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Idem (own translation)&#034; id=&#034;nh2-9&#034;&gt;9&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;br class='autobr' /&gt;
The temporary alliance envisaged in the &#8216;workers' government' tactic of the IC had precise tactical goals, namely the achievement of certain minimal points that the &#8216;Theses on Comintern Tactics' summarise as follows: &#8220;The most elementary tasks of a workers' government must be to arm the proletariat, disarm the bourgeois counter-revolutionary organisations, bringing control over production, shift the main burden of taxation onto the propertied classes and break the resistance of the counter-revolutionary bourgeoisie.&#8221; The&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-10&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;ses on Comintern Tactics, resolution 11, in&#034; id=&#034;nh2-10&#034;&gt;10&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; The strategic goal, as with the united front, was to win the majority of the working class for revolution as a result of their common experiences or their rejection of their reformist or centrist leaderships.&lt;br class='autobr' /&gt;
The Fourth Congress of the Communist International even contemplated the possibility of participating in a &#8216;workers' government' which would emerge out of a parliamentary combination, but always starting from the same strategic objective, that is, to develop the revolutionary movement and the civil war against the bourgeoisie. &#8220;Such a workers' government,&#8221; the resolution points out, &#8220;is possible only if it is born out of the struggle of the masses and is supported by combative workers' organisations&#8230;. However, even a workers' government that comes about through an alignment of parliamentary forces, i.e., a government of purely parliamentary origin, can give rise to an upsurge of the revolutionary workers' movement. It is obvious that the formation of a genuine workers' government must lead to a bitter struggle with the bourgeoisie or even to civil war.&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-11&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Idem.&#034; id=&#034;nh2-11&#034;&gt;11&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;br class='autobr' /&gt;
A few months after the Fourth Congress, a new revolution broke out in Germany, which in October 1923 would pose the concrete possibility of forming workers' governments in the landers of Saxony and Thuringia. It would be the first test and the most audacious implementation of the united front tactic ever put forward by the Communist International.&lt;br class='autobr' /&gt;
&lt;strong&gt;The formula of the &#8216;workers' government' and the relative value of &#8216;fortresses' in the offensive&lt;/strong&gt;&lt;br class='autobr' /&gt;
Following Germany's failure to pay the full reparations imposed on it by the allies at the end of the First World War, in January 1923 the French Prime Minister, Raymond Poincar&#233;, launched an invasion of the Ruhr region, the heart of the German coal, iron and steel industries, in order to requisition goods in lieu of payment. The consequence for Germany was increasing economic chaos, industrial paralysis, rampant unemployment and hyperinflation, which reignited the revolution. A wave of strikes began in May, factory committees (Betriebsr&#228;te) were formed as bodies of self-organisation, &#8216;Proletarian Hundreds' (workers' militias) raided markets and shops in order to get food, and commissions for the control of the price and distribution of food were formed, in particular in the Ruhr area. In August there was a general strike centred on Berlin that overthrew the government of Chancellor Wilhem Cuno, who headed a cabinet of technocrats answering directly to the big industrial and financial bourgeoisie. It was succeeded by a coalition government led by Gustav Stresemann, four of whose ministers were members of the Social Democratic Party (SPD). &lt;br class='autobr' /&gt;
In this context the possibility of building &#8216;workers' governments' with the left wing of the SPD existed in both Saxony and Thuringia. A discussion on this issue had already started the year before, in 1922. At that time Trotsky had rejected it as an immediate perspective but left it open as a possibility for when the class struggle deepened, which in fact happened with the opening of the Ruhr crisis. &lt;br class='autobr' /&gt;
Addressing a meeting in December 1922, Trotsky said: &#8220;If you, our German Communist comrades, are of the opinion that a revolution is possible in the next few months in Germany, then we would advise you to participate in Saxony in a coalition government and to utilise your ministerial posts in Saxony for the furthering of political and organisational tasks and &lt;i&gt;for transforming Saxony in a certain sense into a Communist drill ground so as to have a revolutionary stronghold already reinforced in a period of preparation for the approaching outbreak of the revolution&lt;/i&gt; [our emphasis]. But this would be possible only if the pressure of the revolution were already making itself felt, only if it were already at hand. In that case it would imply only the seizure of a single position in Germany, which you are destined to capture as a whole. But at the present time you will of course play in Saxony the role of an appendage, an impotent appendage because the Saxon government itself is impotent before Berlin, and Berlin is &#8211; a bourgeois government.&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-12&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, L., &#8216;Report on the Fourth World Congress', The First Five Years of (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-12&#034;&gt;12&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;br class='autobr' /&gt;
In other words, Trotsky thought that participation in a regional government with the SPD in order to build a revolutionary bastion was a tactic that should only be used in the period of preparation for the insurrection, a period that, for Trotsky, constituted the first moment in the civil war &#8211; that is, of the strategic offensive of the proletariat.&lt;br class='autobr' /&gt;
A similar logic can be found in Clausewitz's evaluation of the role of &#8220;fortresses&#8221; in the offensive. The Prussian general conceived of only two means of attack in his epoch. Obviously, the first one was armed force, &#8220;to which one must of course add any fortresses located close to the theatre of war, which may have a substantial influence on the attack. But this influence will weaken as the advance proceeds; clearly, the attacker's fortresses can never play so prominent a part as the defender's, which often become a main feature&#8221;.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-13&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Clausewitz, Carl von, On War, Princeton University Press, 1984, p.525.&#034; id=&#034;nh2-13&#034;&gt;13&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;br class='autobr' /&gt;
On October 10, three members of the KPD &#8211; Paul B&#246;ttcher, Fritz Heckert and Heinrich Brandler &#8211; joined the government of Saxony headed by Erich Zeigner, and on October 13, another three members of the KPD &#8211; Theodor Neubauer, Albin Tenner and Karl Korsch &#8211; joined August Fr&#246;lich's government in Thuringia. &lt;br class='autobr' /&gt;
Two days after the entry of the communists into the government, Zeigner made public his intention to disarm the bourgeois formations and to strengthen the Proletarian Hundreds. As a result, tensions with the army (&lt;i&gt;Reichswehr&lt;/i&gt;) deepened and General M&#252;ller, commander of the Third Military District (&lt;i&gt;Wehrkreis&lt;/i&gt;), responded by ordering the dissolution of the Proletarian Hundreds and any similar bodies, as well as the immediate surrender of their arms.&lt;br class='autobr' /&gt; In the following days, a congress of Proletarian Hundreds took place in Saxony, but the key question for the KPD leadership was negotiations with the SPD. Meanwhile, the Zeigner government did not carry out any concrete measures to arm the Proletarian Hundreds. On October 19, Chancellor Stresemann demanded the re-establishment of order in Saxony and Thuringia. On the 21st, a conference of factory committees was held in Chemnitz in order to discuss the way forward, but faced with the negativity of the social democrats the meeting was a failure and ended without any call for action. As a result, the KPD retreated and decided to abandon completely the plan for insurrection.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-14&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Cf., Brou&#233;, P., The German Revolution, 1917&#8211;1923, Brill, 2004.&#034; id=&#034;nh2-14&#034;&gt;14&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; &lt;br class='autobr' /&gt;
For Trotsky, the purpose of entering into &#8216;workers' governments' was to establish &#8216;fortresses' that could be used as a means of prosecuting the offensive, that is, for the strengthening of the factory committees and the Proletarian Hundreds with the aim of preparing the insurrection at a national level under the banner of the defence of the &#8216;workers' government' against the Reichswehr. However, these fortresses became transformed into ends in themselves by the KPD leadership, who abandoned the struggle for the general strike and the insurrection when the left wing of the social democracy opposed these policies. Far from serving as a springboard that would develop the offensive, these &#8216;fortresses' became a dead weight and had the opposite effect.&lt;br class='autobr' /&gt;
This line of conciliation went so far as to call on workers to abort the insurrection in Hamburg after a day of relatively successful combat. According to most sources the Hamburg insurrection took place because the KPD resolution calling it off didn't reach the local leadership in time. Events developed after October 21 with an extension of the general strike to enable the insurrection to be called on October 23. The fact that there were no Reichswehr troops stationed in Hamburg meant that the uprising scored important successes during the first hours. Despite having almost no weapons, at dawn the Proletarian Hundreds seized 17 police stations out of the 20 that they had targeted. But poor political preparation meant that the first encounter that the masses had with the insurrection was on the 23rd itself, and soon the insurgents were on the defensive.&lt;br class='autobr' /&gt;
However, from the early hours of the morning barricades were built in working class neighbourhoods. In some districts the insurrection was defeated, while in others fierce battles took place; in Schiffbeck the insurgents disarmed the police and retained control for two days. During the night of October 23-24, Hugo Urbahns gave the order to abort the insurrection. In spite of this, the fighting continued in the city for a few days.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-15&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Cf., Pierre Brou&#233;, op. cit.&#034; id=&#034;nh2-15&#034;&gt;15&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;br class='autobr' /&gt;
Could the Insurrection in Hamburg have triumphed and become a revolutionary bastion for the rest of Germany? It is impossible to say. What we can say is that Hamburg was willing to fight and that it was the base for organising a national plan of insurrection.&lt;br class='autobr' /&gt;
In spite of the fact that the German revolution of 1923 has profoundly marked the fate of the international revolutionary movement, it is not generally very well known, let alone studied. As we are trying to demonstrate in this brief summary of some of the events, the KPD didn't orient itself from a strategic point of view, and in our opinion it is here that we have to look for the causes of the defeat.&lt;br class='autobr' /&gt;
The tactical objectives of the &#8216;workers' government' policy outlined in the resolutions of the Fourth Congress of the CI were linked to the strategy of making an effective contribution to the organisation of a successful insurrection and the establishment of the dictatorship of the proletariat based on factories committees and the Proletarian Hundreds. &lt;br class='autobr' /&gt;
However, as Trotsky pointed out, the &#8216;tactical routine' resulting from the daily struggle to win the masses played a fundamental role in the incapacity of the KPD leadership to make a political turn in line with the developments of the objective situation.&lt;br class='autobr' /&gt;
KPD policy was confined within the framework of bourgeois constitutional legality and limited by its confidence in the left wing of social democracy. It was the first great defeat for which the IC was responsible; a revolutionary opportunity had been missed. This was the judgment made by Trotsky on the role of the KPD in October 1923.&lt;br class='autobr' /&gt;
&lt;strong&gt;Substituting the offensive with entrenchment in &#8216;fortresses'&lt;/strong&gt;&lt;br class='autobr' /&gt;
In contrast with the points developed above, and without making any serious analysis of Trotsky's works, Christine Buci-Glucksmann asserts in her lengthy book &lt;i&gt;Gramsci and the State&lt;/i&gt; that &#8220;to reproduce, under the conditions of advanced capitalist society, a strategy of frontal attack, leads not only to failure, but it also means to fall behind, to fall into economism. And it is economism that marks, for Gramsci, Trotsky's &#8216;Marxism', which cannot avoid mistakes similar to those made by revolutionary syndicalism, that is, the underestimation of the political superstructures&#8230;.&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-16&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Christine Buci-Glucksmann, Gramsci y el estado, Siglo XX1. (Own translation)&#034; id=&#034;nh2-16&#034;&gt;16&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; In this way, the author echoes the academic &#8216;common sense' which is based on a particular interpretation that argues that Gramsci held the view that the main reason for the defeat of the revolution in the West &#8216;in general' was the inability to control specific positions or &#8216;trenches' that Western societies have as a result of their greater development.&lt;br class='autobr' /&gt;
On the same line as this &#8216;common sense' view, but with precise political arguments, there is a criticism of Trotsky for overestimating the revolutionary possibilities in 1923 and failing to appreciate the extent of the German working class's illusions in bourgeois democracy. In particular, this expresses itself in Trotsky's omission of an analysis of the Stresemann government and its capacity to derail the revolutionary process thanks to the inclusion of social democratic ministers. The conclusion is that, contrary to Trotsky's opinion, the conditions for the insurrection did not exist.&lt;br class='autobr' /&gt;
In similar vein, Mike Jones of the magazine &lt;i&gt;Revolutionary History&lt;/i&gt; says: &#8220;Here Trotsky seems to imply that one could undertake an overturn without the active participation or support of the majority of the workers, or even against them. After all, the numbers within and around the SPD far exceeded those around the KPD, not to speak of those under Christian or other influences. He also disregards the fact that although the reformists were losing ground to Communism in mid-1923, matters were reversed after the arrival of Stresemann. He does not even mention the change of government.&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-17&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; id=&#034;nh2-17&#034;&gt;17&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;br class='autobr' /&gt;
However, Trotsky did analyse the Stresemann government at the time. On October 19, 1923, he posed the question as follows: &#8220;The present crisis in Germany has grown out of the occupation of the Ruhr. Stresemann surrendered to French imperialism. But French usurers' capital did not want to talk with the vanquished. The German bourgeois state is in its death-throes. Essentially, there is no longer a united Germany. Bavaria, with its population of nine millions, is under the rule of moderate Fascism. Saxony, with its population of eight millions, has a coalition government of Communists and Left Social-Democrats. Neither state takes any notice of the central government, of Berlin, where the helpless Stresemann now rules. Parliament has ceded to him its powers, the powers of impotence. Stresemann holds on only because neither the Communist Party nor the Fascists have as yet finally seized power. But the Left Wing of Germany's political front continues to grow.&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-18&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Leon Trotsky, Report to the Third Moscow Provincial Congress of the (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-18&#034;&gt;18&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; As Trotsky said, the evolution of the situation, towards the left in Saxony and Thuringia where a sector of the social democracy formed a common government with the communists, and towards the right in Bavaria where the fascists dominated, showed an increased level of polarisation that continued after the coming to power of Stresemann. In this way the government and the regime acquired a weak Bonapartist character &#8211; Kerenskyist if we make an analogy with the Russian Revolution &#8211; caught between the mobilisation of the masses, who had engaged in a huge general strike in August, and the counter-revolutionary forces. This took place against the backdrop of the military occupation of part of the country, high inflation, divisions in the middle class, the growth of the KPD in the trade unions, and the phenomenon of self-organisation expressed in the development of factory committees, etc. For Trotsky these developments showed the maturing of the conditions for preparing to take power. Another important factor that confirmed Trotsky's characterisation was the subsequent Hamburg insurrection, which took place despite being isolated.&lt;br class='autobr' /&gt;
Gramsci himself raises the same criticisms of Trotsky's positions as those made by Jones &#8211; although he doesn't develop them. In a letter to Togliatti, Terrancini and others, Gramsci says: &#8220;If there were errors, they were committed by the Germans. The Russian comrades, i.e., Radek and Trotsky, made the mistake of believing the confidence tricks of Brandler and company; but in fact even in this case their position was not a right-wing but rather a left-wing one, laying them open to the accusation of putschism.&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-19&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;In &#8216;Gramsci to Togliatti, Terracini and others (Vienna, 9 February 1924)', (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-19&#034;&gt;19&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;br class='autobr' /&gt;
It is obvious that Gramsci's suggestion that Trotsky trusted in wrong information doesn't stand up: Trotsky was very well acquainted with the German working class, had led the Petrograd Soviet in 1905 and 1917 and the October insurrection in 1917, and commanded an army of five million during the Russian civil war. Brandler himself, in an exchange with Isaac Deutscher&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-20&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Deutscher I., &#8216;Record of a discussion with Heinrich Brandler' in New Left (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-20&#034;&gt;20&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; recounts that it was Trotsky who had to spend an entire night convincing him of the correctness of the decision of the leadership of the Communist International to set a date for the insurrection.&lt;br class='autobr' /&gt;
The issue was not about a misunderstanding of the facts, but the consequences that flowed from them. Brandler, for example, considered that if it were necessary to start fighting from a defensive position the struggle was already damned, not that it could be the preparation for going on the offensive. At the same time, he drew a very sharp distinction between workers' struggles for better wages and conditions and those which provided the impulse for taking power; for Brandler the relationship between these two goals seemed to be an impenetrable secret. As a result, Brandler formally accepted the orientation of the party towards the insurrection, but without being completely convinced, something that could not be more dangerous for a leadership about to launch a struggle for power.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-21&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Heinrich Brandler and Isaac Deutscher, &#8216;Correspondence between Brandler and (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-21&#034;&gt;21&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;br class='autobr' /&gt;
As mentioned earlier, Trotsky's strategic thinking was on a different track. Basing himself on the relationships between defence and attack, position and manoeuvre, and the impulse of the masses and conscious preparation, he fought against all form of fatalism. He rejected the view that the Russian experience of military preparation and the development of soviets was the only possible model. In relation to the soviets, in &#8216;The Timetable for Revolution'&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-22&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, L., &#8216;The Timetable for Revolution', (January 1924) in&#034; id=&#034;nh2-22&#034;&gt;22&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; he points out that the conditions for insurrection can be mature even thought the bodies of self-organisation are not sufficiently developed, and that in this case the steps for the formation of soviets should be included as part of the pre-insurrectional &#8216;timetable'. The same applies for the arming of the masses, which should be part of the preparations, as well as the primary goal of the insurrection itself.&lt;br class='autobr' /&gt;
&#8220;Revolution,&#8221; Trotsky wrote, &#8220;possesses a mighty power of improvisation, but it never improvises anything good for fatalists, idlers, and fools. Victory demands correct political orientation, organisation, and the will to deal the decisive blow.&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-23&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Op. cit.&#034; id=&#034;nh2-23&#034;&gt;23&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;h2 class=&#034;spip&#034;&gt;II. Divergences between Trotsky and Gramsci&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;United front and insurrection&lt;/strong&gt;&lt;br class='autobr' /&gt;
The lessons of the defeat in Germany would become a decisive turning point in the strategy of the Communist International and in the history of the united front tactic in particular. Lenin having died a few months earlier and the triumvirate of Stalin, Zinoviev and Kamenev having started their campaign against Trotsky, the Fifth Congress of the Third International in July 1924 ignored the main lessons of the German Revolution and instead started the revision of the theses of the Third and Fourth Congresses on the united front and workers' government tactics.&lt;br class='autobr' /&gt;
At the Fifth Congress, Trotsky was the sole defender of the united front tactic as originally formulated. As he pointed out in relation to Germany: &#8220;Zinoviev did not see the catastrophe, and he was not alone. Together with him the whole Fifth Congress simply passed over this greatest defeat of the world revolution. [&#8230;] In its resolution, the Congress lauded the ECCI for having: &#8216;&#8230;condemned the opportunistic conduct of the German Central Committee and, &lt;i&gt;above all&lt;/i&gt;, its perverted application of the united front tactic during the Saxon government experiment.' This is somewhat like condemning a murderer &#8216;above all' for failing to take off his hat upon entering the home of his victim.&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-24&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, L., The Third International After Lenin, New Park, 1974, p.77-78;&#034; id=&#034;nh2-24&#034;&gt;24&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;br class='autobr' /&gt;
The main problem was not the fact that a workers' government had been set up in Saxony &#8211; a tactical manoeuvre &#8211; but that it had not been used for the benefit of the offensive; the insurrection had not been prepared and the opportunity to take power was lost without a fight. That is, even if the leaders of the German communist party had rejected the formation of coalition governments in Saxony and Thuringia, they would have maintained themselves within the framework of the legality of the bourgeois regime, since they did not fight for taking power. Trotsky was referring to this when he said that to point out that the main mistake was entering the coalition government was like &#8220;condemning a murderer &#8216;above all' for failing to take off his hat&#8221;. &lt;br class='autobr' /&gt;
Gramsci didn't make any substantial contribution regarding these debates at the Fifth Congress. Rather, he appropriated its main thesis, which would revise the united front tactic, taking it back to past debates about whether it should be a united front &#8216;from above' or &#8216;from below' and establishing the latter option as the norm. The debate on the workers' government tactic also took a step backwards, moving away from the original formulation in &#8216;Resolution on Tactics'. &lt;br class='autobr' /&gt;
Neither did he give great importance to the balance sheet of the defeat in Germany, which had been at the centre of the debate. Months before the Congress, in the letter to Togliatti and Terracini mentioned above, he correctly criticised Brandler's group for not setting themselves the task of developing factory committees and workers' control, and for confining the party within the limits of bourgeois legality. However, he didn't pronounce on the question that, according to Trotsky, was critical, that is, whether it was necessary to go on the offensive or not. Although it rather seems that he agreed with the majority of the Congress that the conditions were not mature enough to prepare for taking the power and that Trotsky's positions were the result of Brandler's bad reports, which had exaggerated the intensity of the events.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-25&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;In that letter there is an important vindication of Trotsky and even of the (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-25&#034;&gt;25&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; &lt;br class='autobr' /&gt;
For Trotsky, the main problem was that the leadership of the KPD had proved incapable of making the sharp turn of going on the offensive at the appropriate moment, and that it had been incapable of negotiating the passage from the &#8216;war of position' to the &#8216;war of manoeuvre', to use Gramsci's terms.&lt;br class='autobr' /&gt;
Faced with the right wing of the KPD led by Brandler, which at that time had received Stalin's support in restraining rather than unleashing the masses' revolutionary tendencies, Trotsky pointed out that: &#8220;At a time when the entire objective situation demanded that the party undertake a decisive blow, the party did not act to organise the revolution but kept awaiting it. [&#8230;] In the course of 1923 the working masses realised or sensed that the moment of decisive struggle was approaching. However, they did not see the necessary resolution and self-confidence on the side of the Communist Party. And when the latter began its feverish preparations for an uprising, it immediately lost its balance and also its ties with the masses. [&#8230;] &#8230;some comrades hastened to announce that &#8216;we overestimated the situation; the revolution hasn't matured as yet.' [&#8230;] In reality, however, &lt;i&gt;the revolution failed to lead to victory not because it generally &#8216;had not matured' but because the decisive link &#8211; the leadership &#8211; dropped out of the chain at the decisive moment&lt;/i&gt;.&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-26&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, L., &#8216;Author's 1924 Introduction', The First Five Years of the (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-26&#034;&gt;26&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;br class='autobr' /&gt;
Later Trotsky theorised on this issue and polemicised against those, like Zinoviev at the Fifth Congress, who wanted to reduce everything to the workers' government tactic itself: &#8220;In the German defeat of 1923, there were, of course, many national peculiarities but there also were profoundly typical features which indicate a general danger. &lt;i&gt;This danger may be termed as the crisis of the revolutionary leadership on the eve of the transition to the armed insurrection. The rank and file of the proletarian party are by their very nature far less susceptible to the pressure of bourgeois public opinion. But certain elements of the party tops and the middle stratum of the party will unfailingly succumb in larger or smaller measure to the material and ideological terror of the bourgeoisie at the decisive moment.&lt;/i&gt; [&#8230;] To be sure, there is no panacea against it suitable for all cases. But the first necessary step in fighting a peril is to understand its source and its nature.&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-27&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, L., &#8216;Strategy and Tactics in the Imperialist Epoch', The Third (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-27&#034;&gt;27&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;br class='autobr' /&gt;
At the same time, Trotsky noted how this dynamic was associated with the development of right-wing groups in communist parties in pre-October periods, something that reflects both the difficulties of the &#8216;leap' that the insurrection involves as well as the pressure of bourgeois public opinion on the leadership.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-28&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;As we previously analysed, according to Trotsky at such moments the masses (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-28&#034;&gt;28&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;br class='autobr' /&gt;
The lack of a strategic conclusion in this regard, and its substitution by the refutation of the united front tactic itself, would be the source of the adventurism following the Fifth Congress.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-29&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;For example, the launching of the insurrection in Reval, Estonia, at the end (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-29&#034;&gt;29&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; The failure of the leadership of the Communist International to make a serious evaluation of the importance of the defeat in Germany and its lessons constituted for Trotsky the &#8220;key strategic mistake of the Fifth Congress&#8221;.&lt;br class='autobr' /&gt;
As will be discussed later, by not giving the necessary weight to Germany in strategic thinking, Gramsci established a continuity between the struggle of the Third and Fourth Congresses of the Communist International on the united front after the &#8216;March Action'&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-30&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;By 1921, the KDP had increased its influence. The left of the USPD, around (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-30&#034;&gt;30&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; of 1921 and the battle against the &#8216;third period' line after the Sixth Congress in 1928. What is lost is not only a realistic view of Trotsky's strategic positions, but no less than the crucial discussion around the relationship between &#8216;position' and &#8216;manoeuvre', between united front and insurrection in the &#8216;west'. &lt;br class='autobr' /&gt;
For Trotsky, the critical issue was not to revise the tactic of the united front, let alone to use it to embark on putschist adventures or to transform it into a strategy to adapt to the left of the social democracy. According to Trotsky, the main conclusion of the Fifth Congress should have been as follows: &#8220;These are the extreme dangers from the &#8216;left' and the &#8216;right' &#8211; these are the limits between which the policy of the proletarian party generally passes in our epoch. &lt;i&gt;We shall continue to firmly hope that enriched by battles, defeats and experience the German Communist Party will succeed in the not-so-distant future in guiding its ship between the &#8216;March' Scylla and the &#8216;November' Charybdis and will secure to the German proletariat what the latter has so honestly earned: victory!&lt;/i&gt;&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-31&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, L., &#8216;Author's 1924 Introduction', The First Five Years of the (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-31&#034;&gt;31&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; He also concluded that it was necessary to develop a broad study of insurrection as an art, as a combination of conspiracy and mass action, as he expressed it in his conferences at the Society of Military Sciences in Moscow in July 1924.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-32&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Cf., Trotsky, L., &#8216;Problems of Civil War', The Challenge of the Left (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-32&#034;&gt;32&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;br class='autobr' /&gt;
That was the strategic line that guided Trotsky's position during those years. It was a position that the leadership of the Communist International refused to adopt; and in line with this they would be responsible for the most disastrous turns in the following years, destroying first the &#8216;March' Scylla during the &#8216;third period', which opened the road to the rise of fascism, then the &#8216;November' Charybdis, until arriving at the deep waters of the &#8216;popular front' that drowned the Spanish revolution, paving the way for the Second World War.&lt;br class='autobr' /&gt;
&lt;strong&gt;Position and manoeuvre in Gramsci&lt;/strong&gt;&lt;br class='autobr' /&gt;
As Clausewitz noted, &#8220;The first, the supreme, the most far-reaching act of judgment that the statesman and commander have to make is to establish by that test the kind of war on which they are embarking; neither mistaking it for, nor trying to turn it into, something that is alien to its nature. This is the first of all strategic questions and the most comprehensive.&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-33&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Clausewitz, op. cit., p.88.&#034; id=&#034;nh2-33&#034;&gt;33&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;br class='autobr' /&gt;
In this regard, a balance sheet of the defeat of the German revolution was important not only because it would have provided the possibility of drawing strategic lessons from the process, but also because it would have helped in an assessment of the international situation that had opened. The Fifth Congress saw continuity in the revolutionary process in Germany after November 1923, concluding therefore that the taking of power was on the immediate horizon.&lt;br class='autobr' /&gt;
For Trotsky, however, the defeat of the German proletariat opened a period of ebb and relative stabilisation of capitalism, and in this situation it was necessary to bring to the foreground the struggle of the Communist parties to win the masses and prepare once more the conditions for the struggle for power. In reference to this, years later Trotsky wrote: &#8220;Without an extensive and generalised dialectical comprehension of the present epoch as an epoch of abrupt turns, a real education of the young parties, a correct strategical leadership of the class struggle, a correct combination of tactics, and above all, a sharp and bold and decisive re-arming at each successive breaking point of the situation are impossible.&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-34&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, L., &#8216;Strategy and Tactics in the Imperialist Epoch', The Third (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-34&#034;&gt;34&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;br class='autobr' /&gt;
At the beginning of 1924, Gramsci appears to be on the same wavelength as Trotsky regarding the distancing of the immediate possibility of revolution and the need to bring to the fore the struggle to win influence among the masses in order to prepare the conditions for power. However, Gramsci did not reach this conclusion on the basis of the defeat of the German working class, but because of the more general characteristics that differentiate the &#8216;east' from the &#8216;west': &#8220;The determination, which in Russia was direct and drove the masses onto the streets for a revolutionary uprising, in central and western Europe is complicated by all these political superstructures, created by the greater development of capitalism. This makes the action of the masses slower and more prudent, and therefore requires of the revolutionary party a strategy and tactics altogether more complex and long-term than those which were necessary for the Bolsheviks in the period between March and November 1917.&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-35&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#8216;Gramsci to Togliatti, Terracini and others', op. cit., pp.199-200.&#034; id=&#034;nh2-35&#034;&gt;35&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Here we find one of the most fundamental differences between the two revolutionaries. For Trotsky, who had drawn the correct lessons of the German Revolution of 1923, what the parties of the Third International had to understand &#8211; even those in the &#8216;west' &#8211; was that &#8220;it was an epoch of abrupt turns&#8221;. For Gramsci, who had not made such an in-depth study of the balance sheet of the German events, the conclusion was of more &#8216;general' character, that is, that the existence of more solid superstructures in the &#8216;west' made the &#8220;actions of the masses slower and more cautious&#8221;. This conclusion would later become the basis for his later thoughts developed in &lt;i&gt;Prison Notebooks&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;It is important to stress that although Trotsky and Gramsci agreed that the political superstructures in the &#8216;west' were much more complex than those in the &#8216;east', they drew different strategic conclusions from this fact. Gramsci himself stressed in the &lt;i&gt;Prison Notebooks&lt;/i&gt; the comparison made by Trotsky between &#8216;east' and &#8216;west' at the Fourth Congress of the Communist International: &#8220;One attempt to begin a revision of the current tactical methods was perhaps that outlined by L. Dav. Br. [Trotsky] at the fourth meeting, when he made a comparison between the Eastern and Western fronts. The former had fallen at once, but unprecedented struggles had then ensued; in the case of the latter, the struggles would take place &#8216;beforehand'. The question, therefore, was whether civil society resists before or after the attempt to seize power; where the latter takes place, etc.&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-36&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Gramsci, A., Selections from the Prison Notebooks, Lawrence and Wishart, (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-36&#034;&gt;36&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Indeed, in the discourse to which Gramsci refers, Trotsky argued: &#8220;The ease with which we conquered power on November 7, 1917, was paid for by the countless sacrifices of the Civil War. In countries that are older in the capitalist sense, and with a higher culture, the situation will, without doubt, differ profoundly. [&#8230;] The more difficult and gruelling the struggle for state power, all the less possible will it be to challenge the proletariat's power after the victory.&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-37&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, L., &#8216;The New Economic Policy of Soviet Russia and the Perspectives (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-37&#034;&gt;37&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;The basis for this reasoning was that, for Gramsci, &#8216;civil society' in the &#8216;west' resists more before the assault than after, while in the &#8216;east' the opposite occurs. But the Italian revolutionary, after pointing out Trotsky's analysis, immediately goes on to say: &#8220;However, the question was outlined only in a brilliant, literary form, without directives of a practical character.&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-38&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Gramsci, A., Selections from the Prison Notebooks, op. cit., p.236.&#034; id=&#034;nh2-38&#034;&gt;38&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;This statement could not be further from the truth, as is evidenced by Trotsky's interventions at the Fourth Congress, from which Gramsci took the quote, or by the report on the United Front tactic in France for the Executive Committee of the CI in February-March 1922, or later, as we have seen, by the debates on the German revolution of 1923, or by other instances that Gramsci must have known about. In reality, the key to understanding the question lies in the fact that Gramsci's idea of &#8216;practical directives' differed from those held by Trotsky.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;In the case of Gramsci, the differences between the development of the revolution in Western Europe and Russia led him to establish an opposition between two differentiated strategies, the &#8216;war of manoeuvre' for the &#8216;East' and the &#8216;war of position' for the &#8216;West'. With the &#8216;war of position', the leader of the PCI referred to the style of warfare characterised by the positioning of contending armies along static trench lines, which was most widely developed during the First World War. Within this scheme, &#8216;manoeuvring' was generally identified with the attack upon enemy positions.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-39&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;It should be noted that the term &#8216;manoeuvre' can also have a different (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-39&#034;&gt;39&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;In &#8216;The Antinomies of Antonio Gramsci', Perry Anderson points out how this theoretical scheme of the &#8216;war of position' and the &#8216;war of manoeuvre' largely reproduces the scheme elaborated by Karl Kautsky, applying the concepts of the &#8216;strategy of attrition' and the &#8216;strategy of annihilation'&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-40&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;In response to Rosa Luxemburg, Kautsky identifies the &#8216;strategy of (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-40&#034;&gt;40&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; set forth by military historian Hans Delbr&#252;ck. However, Gramsci based his position on much more recent debates within the Communist International. We are referring to the different strategies for the &#8216;East' and the &#8216;West' developed by Pannekoek and Gorter&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-41&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Both of them representatives of the &#8216;leftist' wing of the Third (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-41&#034;&gt;41&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, among others, a framework adopted by all of the Communist International's leftist wing, of which the Bordiga-led Italian section was a part.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;In his opposition to Bordiga in 1924, Gramsci inverted the terms of the leftists' scheme.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-42&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Gramsci pointed out that Bordiga &#8220;thinks that the tactic of the (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-42&#034;&gt;42&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; The West ceased to be the place where the working class, in Gorter's words, imposed itself &#8220;by the strength of its numbers&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-43&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Gorter, H., &#8220;Open Letter to Comrade Lenin&#8221;, in&#034; id=&#034;nh2-43&#034;&gt;43&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, and became a place where &#8220;mass action becomes slower and more prudent&#8221;&lt;/i&gt;. This inherited scheme which mechanically contrasted the strategies for the &#8216;East' and the &#8216;West, far from being an anchor for Gramsci, would first be a source of political eclecticism&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-44&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;On the one hand, in Italy &#8211; which would be excluded from this binary scheme (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-44&#034;&gt;44&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, and years later, a source of theoretical simplifications.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;In the &lt;i&gt;Prison Notebooks&lt;/i&gt;, when pointing out the particularities of the revolution in the &#8216;West', Gramsci maintained that &#8220;The massive&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-45&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;We use the Spanish translation by Valentino Gerratana. Jos&#233; Aric&#243; translates (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-45&#034;&gt;45&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; structure of modern democracies, both in terms of state organisations or a complex of civil associations, is to the art of politics what &#8216;trenches' and permanent fortifications are to the war of position: the element of movement that was once the &#8216;totality' of the war is rendered &#8216;partial'.&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-46&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Gramsci, A., Cuadernos de la C&#225;rcel, Tomo 5, p.22. (Own translation).&#034; id=&#034;nh2-46&#034;&gt;46&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;In Trotsky's view, this was the point in which problems of strategy simply began; the core issue was how to use these &#8216;fortifications'. We should also add, as Anderson correctly pointed out in his critique of Gramsci, that in imperialist democracies, the bourgeoisie not only relies on greater mechanisms of &#8216;consensus' and co-option, but also on a greater degree of efficiency in its repressive capacity.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-47&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;In this sense, in contrast with the &#8216;social democratic' interpretations of (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-47&#034;&gt;47&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Trotsky also elaborated on the differences between the state in the &#8216;West' and in the &#8216;East', although he did not assign an absolute nature to these. Neither the &#8216;massive structure' of modern democracies nor the greater efficiency of the repressive apparatus were considered unchanging phenomena. In differentiating between the revolution in Russia and Western countries, he pointed out, &#8220;It was an enormous advantage to us that we were preparing to overthrow a regime which had not yet had time to consolidate itself. The extreme instability and want of assurance of the February state apparatus facilitated our work in the extreme by instilling the revolutionary masses and the party itself with self-assurance. [&#8230;] The proletarian revolution in the West will have to deal with a completely established bourgeois state. But this does not mean that it will have to deal with a stable state apparatus; for the very possibility of proletarian insurrection implies an extremely advanced process of the disintegration of the capitalist state.&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-48&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, L., &#8216;The Lessons of October', op. cit., p.247-248;&#034; id=&#034;nh2-48&#034;&gt;48&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;For this reason, Trotsky considered that the stabilisation resulting from the 1923 defeat was only relative. It was rooted in the class struggle and not in the general characteristics of certain imperialist countries. The fundamental issue was therefore the preparation of Communist parties and their leaderships for sudden situational changes that would pose the need for rapid shifts from a defensive to an offensive position, and vice versa.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Two conceptions of the United Front&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;With regard to the transition from the war of manoeuvre to the war of position, Gramsci noted, &#8220;This seems to me to be the most important question of political theory that the post-war period has posed, and the most difficult to solve correctly. It is related to the problems raised by Bronstein [Trotsky], who in one way or another can be considered the political theorist of frontal attack in a period in which it only leads to defeats.&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-49&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Gramsci, A., Selections from the Prison Notebooks, op. cit., p.238.&#034; id=&#034;nh2-49&#034;&gt;49&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Trotsky was not only far from being the &#8216;theorist of the frontal attack', he had also sharply opposed those who held the view that going on the offensive was the only tactic that revolutionaries could legitimately adopt. Trotsky carried out these debates both in the military sphere during the Russian Civil War as well as the political sphere during the Third and Fourth Congresses of the Communist International. However, as the above quote indicates, what remains unclear is the role of the attack in Gramsci's theory if we exclude it from an entire period &#8220;in which it only leads to defeats&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;For Gramsci, the &#8216;war of position' that predominated in the &#8216;west' corresponded to the formula of the united front that the Third International had developed in its Third and Fourth Congresses, although it was progressively transformed into a strategy&lt;/i&gt;. Gramsci wrote: &#8220;It seems to me that Ilitch [Lenin] understood that a change was necessary from the war of manoeuvre applied victoriously in the East in 1917, to a war of position which was the only form possible in the West &#8211; where, as Krasnov observes, armies could rapidly accumulate endless quantities of munitions, and where the social structures were of themselves still capable of becoming heavily-armed fortifications. This is what the formula of the &#8216;United Front' seems to me to mean...&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-50&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Ibid., p.237.&#034; id=&#034;nh2-50&#034;&gt;50&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Trotsky was not a &#8216;theorist of the frontal attack' in general, although, like Clausewitz, he believed that defence &#8211; which necessarily implies &#8216;skilfully delivered blows' &#8211; could only serve to modify the relation of forces in favour of the defender, and open the possibility of going on the attack. In class struggle terms, we could say that while the bourgeoisie aims to &#8216;preserve' &#8211; &lt;i&gt;beati sunt possidentes&lt;/i&gt;,&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-51&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Blessed are those who possess.&#034; id=&#034;nh2-51&#034;&gt;51&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; as Clausewitz puts it &#8211; the proletariat necessarily aims to conquer, first a new State, but also new social relations.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;For Trotsky, the defensive united front was not an end in itself, but the condition needed in order to go on the offensive for the seizure of power. At a particular moment in the relation of forces, the defensive united front should move over onto the offensive; that is to say, go beyond the limits of the bourgeois regime with the aim of destroying it&lt;/i&gt;. The organisational form of this offensive united front was precisely, in Trotsky's view, the Soviets, or the soviet-style organisations that the working class had forged in its struggle. The transition to the offensive also marked the beginning of the civil war in broad terms, the start of the preparation for the insurrection.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-52&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Cf., &#8216;Problems of Civil War', in Trotsky, L., The Challenge of the Left (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-52&#034;&gt;52&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;This transition, as we have pointed out, is what remains ambiguous in Gramsci's strategic considerations. In the thoughts set down in his &lt;i&gt;Prison Notebooks&lt;/i&gt;, both the issue of the workers' councils &#8211; which cost the Gramsci of &lt;i&gt;L'Ordine Nuovo&lt;/i&gt; so dear &#8211; and that of insurrection practically disappeared. However, according to Athos Lisa's report to the Italian Communist Party in 1933, during his imprisonment Gramsci had told Lisa that &#8220;The Party's aim is the violent seizure of power, the dictatorship of the proletariat...&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-53&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Report sent by Athos Lisa to the PCI: Political discussion with Gramsci in (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-53&#034;&gt;53&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;The same ambiguity would reappear in relation to democratic slogans. On the &#8216;constituent assembly', Lisa reports that Gramsci says the following: &#8220;In Italy, revolutionary perspectives should encompass two alternatives, that is to say, the most likely and the least likely. At this moment, for me, the most likely alternative is that of a period of transition, and therefore it should be this that guides the party's tactics, without worrying about not appearing revolutionary enough. The party should make the slogan of the &#8216;constituent assembly' its own, before all the other parties engaged in the struggle against fascism, not as an end in itself, but as a means to an end.&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-54&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Ibid. (Own translation)&#034; id=&#034;nh2-54&#034;&gt;54&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Trotsky also upheld democratic slogans such as the Constituent Assembly, for example, in the case of China. He even proposed the slogan of a &#8216;single assembly' for France in 1934, with the abolition of the senate and the presidency of the Republic. &#8220;We are thus firm partisans of a Workers' and Peasants' State,&#8221; Trotsky wrote, &#8220;which will take the power from the exploiters. To win the majority of our working-class allies to this programme is our primary aim. Meanwhile, as long as the majority of the working class continues on the basis of bourgeois democracy, we are ready to defend it with all our forces against violent attacks from the Bonapartist and fascist bourgeoisie.&#8221; He continued: &#8220;However, we demand from our class brothers who adhere to &#8216;democratic' socialism that they be faithful to their ideas, that they draw inspiration from the ideas and methods not of the Third Republic but of the Convention of 1793.&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-55&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, L., &#8216;A Programme of Action for France', in:&#034; id=&#034;nh2-55&#034;&gt;55&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Trotsky did not reduce the alternatives presented by the Italian situation after the triumph of fascism to &#8216;fascism or socialism', nor did he exclude the possibility of transitional periods. But he did point out, as he stated in his letter to the Italian Left Opposition, that it was necessary to be precise about the character of that transition. His theory is precisely that of the transition to the proletarian revolution. &#8220;Does this mean that Italy cannot, for a certain time, again become a parliamentary state or become a &#8216;democratic republic'? I consider &#8211; in perfect agreement with you, I think &#8211; that this eventuality is not excluded. But then it will not be the fruit of a bourgeois revolution, but the abortion of an insufficiently matured and premature proletarian revolution. In the event of a profound revolutionary crisis and mass battles in the course of which the proletarian vanguard will not have been in a position to take power, it may be that the bourgeoisie will restore its rule on &#8216;democratic' bases.&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-56&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, L., Writings 1930, Pathfinder, 1975, p.223.&#034; id=&#034;nh2-56&#034;&gt;56&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;In other words, &lt;i&gt;Trotsky believed that if a &#8216;democratic' stage existed, it would necessarily arise from the defeat of the proletarian revolution. This relationship is not fully established in Gramsci's theory, and neither is the relationship between the defensive united front and the insurrectional offensive from a strategic point of view&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Position and manoeuvre in Trotsky&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;One of Trotsky's distinctive traits as a strategist was that, rejecting all passivity and fatalism, he always sought tactically to place the revolutionary forces on the offensive, even during the preparation of the strategic offensive, that is to say, the insurrection. In October 1917, under the cover of the soviets' conciliatory leadership and through the Revolutionary Military Committee, Trotsky instigated the arming of the proletariat and the winning over of the barracks. Under the banner of the defence of Petrograd, he elaborated the plan for the insurrection, arranging the seizure of power to coincide with the session of the Second All-Russian Congress of Soviets in which the Bolsheviks were already a majority.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;However, Trotsky himself refused to generalise this example. While leading the Red Army, he argued that the civil war in the &#8216;west' would have a more positional character than Russia, where manoeuvre predominated due to its backwardness and the vastness of its territory.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;As for the conditions for insurrection, he considered it improbable that those existing in Petrograd in October 1917 &#8211; a regime that was not fully developed, the generalised arming of the masses, and the high level of development of the soviets &#8211; would repeat themselves.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;It is the same strategic thinking that led Trotsky to support the policy of entering the government of Saxony and Thuringia in 1923. In the context of the enormous social crisis in the Ruhr region, he thought the conditions were ripe for the insurrection due to the regime's state of decomposition and the willingness of the masses to take action. He didn't accept the lack of sufficient arms, as argued by Brandler, or the underdevelopment of the soviet bodies as objections to starting the preparation for the offensive. These were tasks that a revolutionary leadership worthy of the name must deal with.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;Rather than passively await the emergence of conditions analogous to those of the &#8216;Russian model', Trotsky put forward the bold tactic of the workers' government as part of an active policy of preparing for the insurrection. This &#8216;trench' had to serve for the arming of the proletariat and developing the factory committees and Proletarian Hundreds into a network of self-organisation and self-defence bodies, regardless of their name. Both tasks had to be developed in the heat of the preparations for the offensive, and as an integral part of it.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;At the same time, the German workers could not mechanically apply the Russian Revolution model and hope to conquer power in Berlin, expecting power to be seized in the rest of the l&#228;nder by a domino effect. This scenario, which in itself simplifies the way in which the Russian Revolution spread after Petrograd, was unlikely in Germany, where each Land had hundreds of years of history before their late unification in 1871. On the contrary, one possibility was to take advantage of the weak links of Saxony and Thuringia, where the army had fewer units in comparison to Berlin and other places, with the aim of turning each of them into &#8216;a revolutionary bastion during a preparation period for the next revolutionary uprising'.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;The plan, which never materialised, was based on the assumption that both workers' governments &#8211; which essentially agreed on the arming of the proletariat and the disarming of the counter-revolutionary detachments &#8211; would be intolerable for the central government. And that indeed was the case, because from the beginning the threat of military intervention was posed. The plan was to use insurrection to lure the army and the reactionary forces to Saxony and Thuringia, while at the same time calling for a general strike and an insurrection in the rest of Germany under the slogan of the defence of the &#8216;bastions of the revolution'. In other words, adopting a defensive tactical position in order to unleash a strategic offensive on a national scale. The Hamburg insurrection would have been a part of this general plan, but it was crushed due to its isolation.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Just as Gramsci systematised his theory on the relationship between position and manoeuvre in his &lt;i&gt;Prison Notebooks&lt;/i&gt;, Trotsky would do the same in the &lt;i&gt;Transitional Programme&lt;/i&gt;. With regards to the tactic of a &#8216;workers' government', the practical formulation elaborated in 1923 became part of a more general definition which clearly established the relationship between this tactic and revolutionary strategy in any of its concrete variants.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;As Trotsky wrote in the &lt;i&gt;Transitional Programme&lt;/i&gt;, &#8220;The slogan &#8216;workers' and farmers' government' is thus acceptable to us only in the sense that it had in 1917 with the Bolsheviks, i.e., as an anti-bourgeois and anti-capitalist slogan, but in no case in that &#8216;democratic' sense which the epigones later gave it, transforming it from a bridge to socialist revolution into the chief barrier upon its path.&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-57&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, L., The Transitional Programme for Socialist Revolution, Pathfinder (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-57&#034;&gt;57&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; In other words, the only strategic objective that is implied in the formula of a &#8216;workers' government' &#8211; and likewise, that of a &#8216;workers' and peasants' government' &#8211; is that of increasing the revolutionary forces in order to go on the offensive against the bourgeoisie and capitalism. It is always a tactical slogan without any independent value beyond that strategic objective, which, Trotsky stressed, can be achieved in various ways, with or without the emergence of this type of government.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;On the one hand, the slogan's educational value for the masses, who don't yet see the need for a dictatorship of the proletariat, but who want their traditional leaderships to seize power from the bourgeoisie, would allow revolutionaries to accelerate this experience and consequently increase their influence to the detriment of conciliatory parties. As Trotsky points out, &#8220;the demand of the Bolsheviks, addressed to the Mensheviks and the SRs &#8211; &#8216;Break with the bourgeoisie, take the power into your own hands!' &#8211; had for the masses tremendous educational significance. The obstinate unwillingness of the Mensheviks and SRs to take power, so dramatically exposed during the July Days, definitely doomed them before mass opinion and prepared the victory of the Bolsheviks.&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-58&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Ibid.&#034; id=&#034;nh2-58&#034;&gt;58&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;On the other hand, Trotsky wrote, &#8220;If the Mensheviks and the SRs had actually broken with the Cadets (liberals) and with foreign imperialism, then the &#8216;workers' and peasants' government' created by them could only have hastened and facilitated the establishment of the dictatorship of the proletariat.&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-59&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Ibid., p.133.&#034; id=&#034;nh2-59&#034;&gt;59&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; In other words, had the Bolsheviks' tactical proposition materialised, they would have been better positioned to fight for a revolutionary programme within the soviets.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;In both cases, the aim was to modify the balance of power in favour of revolutionaries so as to prepare the conditions for an offensive. It was for this reason that, from September 1917, when Bolshevik influence was growing exponentially after the conciliatory leaderships had shown no interest in seizing power, the Bolsheviks did not wait to see whether a &#8216;workers' and peasants' government' would materialise, but instead advanced as a party towards preparing the insurrection. Had this transition from a war of position to a war of manoeuvre not been made, the tactic would have been transformed into its opposite, thereby ceasing to be a &#8216;bridge to socialist revolution' in order to become the &#8216;main obstacle in its path'.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Nevertheless, after the triumph of the October insurrection and the split in the peasant party, the Bolsheviks once again proposed the tactic of a &#8216;workers' and peasants' government' to the Left Socialist Revolutionaries, establishing a coalition government in order to consolidate the power which had just been seized. But it never ceased to be a tactic subordinated to the advance towards the dictatorship of the proletariat. Attempts were made to maintain that coalition &#8211; which formally lasted until the resignation of the Left SR ministers in March 1918, but continued to a certain extent until the middle of the year &#8211; but without suspending the tasks of the moment, such as going on the defensive in the military arena by signing a peace treaty with Germany, and going on the offensive internally by addressing the nationalisation of production.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;This same dynamic relationship between position and manoeuvre was developed by Trotsky for Germany in 1923, but under different conditions. While observing that the bourgeoisie and the state in the &#8216;west' deployed the greatest degree of resistance before power is seized, and that the influence gained by the KPD in certain regions made it an indispensable factor in the creation of a &#8216;workers' government', Trotsky proposed a bold implementation of this tactic with the aim of conquering &#8216;revolutionary bastions' in the preparation of the offensive.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;But, as we have attempted to demonstrate, Trotsky's policy towards the German revolution was only one shining example of what defined him as a strategist. Overall, the discussion on the role of the &#8216;workers' government' tactic by Trotsky demonstrated the relationship between defence and attack in all its complexity, as well as the dynamic combination of position and manoeuvre which characterised his strategic thinking.&lt;/p&gt;
&lt;h2 class=&#034;spip&#034;&gt;III. Points of convergence&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;The use of &#8216;fortresses' in defence&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;In the context of the failure of the Anglo-Russian Committee, the crushing of the Chinese revolution&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-60&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;After the Fifth Congress and the failure of the putschist ventures in (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-60&#034;&gt;60&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, the defeat of the Joint Opposition, and the development of Stalin's confrontation with Bukharin&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-61&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;In 1926, various shifts occurred within the Communist Party of the USSR and (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-61&#034;&gt;61&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, the Communist International adopted the policy of class against class in 1928&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-62&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;The ninth plenum of the ECCI in February, 1928, after the Sixth Congress of (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-62&#034;&gt;62&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, which lasted until shortly after Hitler's rise to power in Germany. The global capitalist crisis which broke out in October 1929 would have catastrophic consequences for the masses.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;Given that Gramsci had ceased to develop his strategic thinking beyond the discussions against the ultra-left in 1921 and 1922, and considering that the Communist International's leadership had regressed to the level of the leftists of that period&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-63&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;In contrast with the leftism of the first years of the Communist (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-63&#034;&gt;63&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, the foundations were laid for the convergence between Trotsky and Gramsci in opposition to the Stalinist &#8216;third period'.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;The defeats in Great Britain and China had left the revolutionary proletariat on the defensive. When the crisis of 1930 erupted, the proletariat had begun to recover, but as Germany demonstrated, while Communist influence grew arithmetically, fascist influence grew exponentially.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-64&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;In the September elections of 1930, the Communist Party had gone from (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-64&#034;&gt;64&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;It was vital for the German working class to adopt the tactic of the workers' united front. Unlike the German revolution of 1923, in which the united front was proposed to prepare an insurrectional offensive, the aim of the united front was now defence.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;On this point &#8211; the importance of the defensive united front &#8211; Trotsky and Gramsci had many points of agreement. Both of them believed that the highest developments of &#8216;civil society' &#8211; in Gramscian terms &#8211; in the West presented a series of &#8216;trenches' that the proletariat could use in its struggle, especially given the advance of fascism. In contrast, Stalin and the leadership of the Communist International, basing themselves on the albeit correct view that the bourgeois state always maintains the same class character despite the various political regimes it can adopt, refused to acknowledge any difference between bourgeois democracy and fascism. There was no &#8216;trench' that the proletariat needed to defend, because it was an all-out struggle of the KPD against fascism. The SPP and the Nazis (NSDAP) were considered different variants of fascism, and the term &#8216;social-fascism' was reserved for social democracy. While this definition ruled out any chance of demanding a united front with the SPD, it also reduced the importance of the NSDAP's advance as a threat to the working class as a whole.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Whether or not these &#8216;trenches' existed was not a minor issue. In his work, &lt;i&gt;On War&lt;/i&gt;, Clausewitz pointed out that where defence was concerned, &#8220;strengthening the theatre of operations, by fortresses, with all they involve&#8221; was nothing less than one of the &#8220;main factors in strategic effectiveness&#8221;, giving the defender an advantage over the attacker.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-65&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Clausewitz, Carl von, On War, Princeton University Press, 1984, p.363.&#034; id=&#034;nh2-65&#034;&gt;65&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; For the attacking army, he said, &#8220;The larger the area of operations that it must traverse, the more it is weakened &#8211; by the effect of marches and by the detachment of garrisons. The defending army, on the other hand, remains intact. It benefits from its fortresses, nothing depletes its strength, and it is closer to its sources of supply.&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-66&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Ibid., p.365.&#034; id=&#034;nh2-66&#034;&gt;66&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; Acknowledging the importance of these fortresses was of crucial importance to the struggle.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Likewise, Gramsci maintained that while fascism expects to advance across the trenches of civil society as the form of organization of an &#8216;extended State'&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-67&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Cf., Buci-Glucksmann, C., op. cit., p.383.&#034; id=&#034;nh2-67&#034;&gt;67&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, the proletariat must defend them. Paradoxically, within the context of his isolation in the fascist prisons, Gramsci developed this point in a polemic with none other than Trotsky, who at the time was the greatest advocate of this point of view against the Communist International's leadership. Gramsci stated, in order to make a distinction with the Russian Revolution: &#8220;It should be seen whether Bronstein's famous theory about the &lt;i&gt;permanent&lt;/i&gt; character of the movement is not the political reflection of the theory of war of manoeuvre (recall the observation of the Cossack general Krasnov) &#8211; i.e., in the last analysis, a reflection of the general-economic-cultural-social conditions in a country in which the structures of national life are embryonic and loose, and incapable of becoming &#8216;trench or fortress'.&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-68&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Gramsci, A., Selections from Prison Notebooks, op. cit., p.236.&#034; id=&#034;nh2-68&#034;&gt;68&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;However, Trotsky would be the one to develop this point most clearly along with Gramsci. In his pamphlet &lt;i&gt;What Next?&lt;/i&gt;, he stated: &#8220;After fascism is victorious, finance capital gathers into its hands, as in a vice of steel, directly and immediately, all the organs and institutions of sovereignty, the executive, administrative, and educational powers of the state: the entire state apparatus together with the army, the municipalities, the universities, the schools, the press, the trade unions, and the cooperatives. [&#8230;] it means, primarily and above all, that the workers' organisations are annihilated...&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-69&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, L., The Struggle Against Fascism in Germany, Pathfinder Press, (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-69&#034;&gt;69&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; Later in the same article, in a polemic against Stalinism, he added: &#8220;In the course of many decades, the workers have built up within the bourgeois democracy, by utilising it, by fighting against it, their own strongholds and bases of &lt;i&gt;proletarian democracy&lt;/i&gt;: the trade unions, the political parties, the educational and sport clubs, the cooperatives, etc. The proletariat cannot attain power within the formal limits of bourgeois democracy, but can do so only by taking the road of revolution: this has been proved both by theory and experience. And these bulwarks of workers' democracy within the bourgeois state are absolutely essential for taking the revolutionary road.&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-70&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Ibid., pp.158-9. Also at:&#034; id=&#034;nh2-70&#034;&gt;70&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;The points of agreement between Trotsky and Gramsci were also expressed in the fact that both thinkers used the Italian experience with the rise of Mussolini and the discussion with Bordiga's leftist movement as a starting point from which to analyse fascism. Although the international debates had evolved a great deal over time, the position sustained by PCI leader Amadeo Bordiga would be a constant until the Fifth Congress within the International's debates, until debate was no longer allowed, coinciding with Bordiga's incarceration by Mussolini. Even in the Fifth Congress, where Zinoviev charged against the united front tactic, Bordiga criticised his opening speech as he considered it a very moderate rebuttal against a right-wing tactic.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-71&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;This position was worsened by the very genesis of the PCI in the Congress of (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-71&#034;&gt;71&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; And this was Gramsci's most persistent debate within the PCI leadership. In Gramsci's view, the &#8216;class-against-class' tactic was like a reformulation of Amadeo Bordiga's positions on an international scale.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-72&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Bordiga would be one of the leaders of the Communist International who would (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-72&#034;&gt;72&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Trotsky believed the same. &#8220;The leadership of the German Communist Party,&#8221; he wrote in 1932, &#8220;reproduces today almost literally the position from which the Italian Communists took their point of departure: fascism is nothing else but capitalist reaction; from the point of view of the proletariat the differences between diverse types of capitalist reaction are meaningless.&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-73&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, L., The Struggle Against Fascism in Germany, op. cit., p.192.&#034; id=&#034;nh2-73&#034;&gt;73&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; And he later stated: &#8220;Thaelmann's position in 1932 reproduces Bordiga's in 1922.&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-74&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Ibid., p. 193.&#034; id=&#034;nh2-74&#034;&gt;74&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;For Trotsky, as for Gramsci, it was evident that &#8220;There are no &#8216;class distinctions' between democracy and fascism. [&#8230;] The ruling class, however, does not inhabit a vacuum. It stands in definite relations to other classes. [&#8230;] After pronouncing the regime to be bourgeois &#8211; which no one questions &#8211; Hirsch, together with his masters, overlooks a mere trifle: the position of the proletariat in this regime.&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-75&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Ibid., pp.158-9.&#034; id=&#034;nh2-75&#034;&gt;75&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; &lt;i&gt;The defensive struggle consisted in preserving the advantageous positions gained in the theatre of operations in order to prepare for decisive battles in which the proletariat would necessarily have to go on the attack. Tactical strength in times of great struggle depended on the strategic ability to accomplish this aim.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;But the moment of the offensive is where, as we have pointed out, Gramsci is most ambiguous and the Italian revolutionary's strategic reflections once again differ from Trotsky's.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Gramsci and Machiavelli&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Machiavelli was the main classical author of political philosophy who influenced Gramsci's theories. Although it cannot be proven conclusively, it can be said that even the distinction between East and West was drawn from his readings of the Florentine writer.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-76&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;When explaining why Alexander the Great had been able to stabilise his power (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-76&#034;&gt;76&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; But aside from being a fundamental author of political philosophy, Machiavelli was the military thinker who laid the foundations upon which all strategic theory that came later was based. Even Clausewitz, who was typically contemptuously critical of other military authors, was not only very careful with regards to Machiavelli, but also very enthusiastic when his writings were translated into German by Fichte.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-77&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Cf., Paret, Peter, Clausewitz and the State, Princeton University Press, 2007.&#034; id=&#034;nh2-77&#034;&gt;77&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;However, Machiavelli's military theory &#8211; a precursor in many ways &#8211; had to be surpassed. Later theories, after the Napoleonic Wars, could not stop at formulating the rules of battle, but also had to advance towards examining the events that would unfold within it.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;As Felix Gilbert put it: &#8220;Although Machiavelli began as a vehement critic of the chess-like wars of the fifteenth century, eighteenth-century generals returned to some extent to wars of manoeuvring [referring to manoeuvring in contrast to battle], and this development is not entirely against the line of thought in military science that Machiavelli had started. When war is seen as determined by rational laws, it is only logical to leave nothing to chance and to expect that the adversary will throw his hand in when he has been brought into a position where the game is rationally lost.&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-78&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Gilbert, F., &#8216;Machiavelli: The Renaissance of the Art of War', in Makers of (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-78&#034;&gt;78&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;It is not our intention to affirm that when Gramsci adopted Machiavelli, he also adopted his theoretical limitations, but more modestly, we find it illustrative to make an analogy with a critique which can be similarly applied to Antonio Gramsci's strategic thought.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;If we draw a parallel between Gramsci's work and the limits in Machiavelli's strategic thought, we could say that &lt;i&gt;although Gramsci dedicated a large part of his life and work to the struggle against social democratic tendencies, his emphasis on the preparation of forces prior to battle and scarce analysis of their use in combat allowed future reformist trends to interpret his theory from a social democratic standpoint &#8211; starting with Palmiro Togliatti's PCI itself &#8211; which openly contradicted his own political biography as a revolutionary of the Third International.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;h2 class=&#034;spip&#034;&gt;IV. Conclusions&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Trotsky, the most Clauswitzian of Marxists&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Throughout this article, we have attempted to establish the similarities and differences between Gramsci's and Trotsky's strategic theories. We have explained how the differences were not due to the Red Army founder having been a &#8216;theorist of the permanent offensive', but due to the relationship that each revolutionary established between attack and defence, position and manoeuvre.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;According to Clausewitz, defence and attack are two &#8216;ways in which war unfolds'. The superiority of the defensive aspect over the offensive one is determined by the greater deployment of forces required by the latter. This implies that when an army is capable of successfully defending itself, this does not mean it has the forces it needs to attack. In this basic affirmation of Clausewitzian thought, we can find agreement both in Gramsci and Trotsky. It is what we saw in the agreement between both revolutionaries in terms of confronting the &#8216;class-against-class' orientation and defending the defensive united front.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;The superiority of the defence has yet another consequence in Clausewitz's theoretical framework, and it is that attack and defence are not in themselves polar opposites.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-79&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;That is to say, he who is interested in being attacked due to his ability to (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-79&#034;&gt;79&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; The fact that preservation is easier than conquest as a general rule means that in many cases, neither of the opponents has enough strength to attack. It is what justifies, among other reasons, &#8216;the suspension of war', which makes the clash between opposing forces an inconstant one. Here is where we can find another point of convergence between Trotsky and Gramsci. We have seen that both suggested the existence of a slower rhythm in Europe as from 1924. However, this is also where the differences began. To Trotsky, it was a relative equilibrium that implied the definite possibility of &#8216;sudden shifts' in the situation, including the case of the &#8216;West', and not &#8216;slower' rhythms in general.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;In Gramsci, the transition to the attack is one of the most ambiguous points of his strategic thought. As we said when comparing his thought to Machiavelli's, this is what all types of reformist trends have based their policies on in order to adopt the concept of the &#8216;war of position' as a basis for a strategy devoted to the search for spaces within the bourgeois regime, taking the concept of &#8216;defence' to absurd levels.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;As Clausewitz said, &#8220;defence in general (including of course strategic defence) is not an absolute state of waiting and repulse; it is not total, but only relative passive endurance. Consequently, it is permeated with more or less pronounced elements of the offensive&#8221;.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-80&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Clausewitz, op. cit., p.524.&#034; id=&#034;nh2-80&#034;&gt;80&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;In his writings on late-20s and early-30s Germany, Trotsky constantly proposed the connection between defensive battles and the development of the means necessary for the offensive, placing the &#8216;fortresses' at the service of advancing the masses' united front organisations &#8211; be they soviets, factory committees or otherwise &#8211; as well as the self-defence and arming of the proletariat.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;This logic, of course, was not limited to the German situation. We have seen it applied in the comparison with Russia. We can also see it throughout the Spanish Revolution, when Trotsky maintained: &#8220;We can and must defend bourgeois democracy not by bourgeois democratic means but by the methods of the class struggle, which in turn pave the way for the replacement of bourgeois democracy by the dictatorship of the proletariat.&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-81&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, L., &#8216;Is Victory Possible in Spain?', in The Spanish Revolution (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-81&#034;&gt;81&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Just as with Germany in 1923, his most elevated strategic thought would once again express itself in another one of the historical process's &#8216;breaking points', the May Days of 1937 in Barcelona. Just as with Germany a decade before, Trotsky would have to respond to the same arguments upheld by Brandler on the insufficiency of arming the masses. The same would occur with regard to the masses' united front organisations, except that in regard to Spain, he would not have to debate against those exclaiming on the insufficiency of their development, but with those who, like Andreu Nin, believed that their impulse was unnecessary. After the defeat, he would once again debate against the leaders who wished to elude accountability by arguing that the masses had not deployed enough initiative.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;As late as May 1937, in the face of the armed uprising of the Catalonian workers in defence of their positions against the attacks of the Stalinist Assault Guards, Trotsky believed that it was still possible to avoid defeat:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#8220;If the Catalan proletariat had seized power in May 1937 [&#8230;] they would have found support throughout all of Spain. The bourgeois-Stalinist reaction would not even have found two regiments with which to crush the Catalan workers. In the territory occupied by Franco not only the workers but also the peasants would have turned toward the Catalan proletariat, would have isolated the fascist army and brought about its irresistible disintegration. It is doubtful whether under these conditions any foreign government would have risked throwing its regiments onto the burning soil of Spain. Intervention would have become materially impossible, or at least extremely dangerous.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#8220;Naturally, in every insurrection, there is an element of uncertainty and risk. But the subsequent course of events has proven that even in the case of defeat the situation of the Spanish proletariat would have been incomparably more favourable than now, to say nothing of the fact that the revolutionary party would have assured its future.&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-82&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, L., &#8216;A Test of Ideas and Individuals through the Spanish (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-82&#034;&gt;82&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;The points of contact between this policy and that which is upheld by Trotsky in 1923 are clear. Once again, the aim is to establish a &#8216;workers' government' within a region, which Trotsky calls upon the POUM&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-83&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Workers' Party of Marxist Unification. Created by the merging of Andreu (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-83&#034;&gt;83&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; and the CNT left&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-84&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;National Confederation of Labour, led by the anarchists of the Iberian (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-84&#034;&gt;84&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; to fight for, as a &#8216;revolutionary bastion' whose defence would entail the development of the revolution on a national scale, using it as a launching pad for the programme defending the nationalisation of the land by the peasants throughout all of Spain, the liberation of Morocco, whose oppression allowed Franco to use it as an operations base, etc. In short, to uphold the demands that the Popular Front had explicitly rejected in order to unleash the revolutionary forces that it hoped to contain. However, the POUM reaffirmed its policy of the &#8220;betrayal of the proletariat for the sake of an alliance with the bourgeoisie&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-85&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, L., &#8216;The Treachery of the POUM', in The Spanish Revolution (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-85&#034;&gt;85&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; which Trotsky had been criticising since the previous year.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-86&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Article for Estrategia Internacional: As we will elaborate on in the next (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-86&#034;&gt;86&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;In Saxony, the social democratic left refused to support an insurrection and a general strike, so the KPD called upon the working class to abort its plans and not break away from the framework of bourgeois legality. In the case of Barcelona, the POUM leadership evidently didn't even get this far, but the similarities are still apparent. The anarchist leaders of the CNT and FAI, in accordance with the Popular Front's programme of maintaining &#8220;the principle of authority in all its vigour&#8221;&#8216;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-87&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Programa electoral del Frente Popular', in Brou&#233;, P., La Revoluci&#243;n Espa&#241;ola (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-87&#034;&gt;87&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, asked the workers to cease fighting; the POUM's leadership actively participated in the demobilisation using the same arguments as Brandler. The POUM leaders that had already been expelled in December 1936 from the Generalitat of Catalonia were an example of how to also defend bourgeois legality &#8216;from the outside'.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;What we can see from both the German revolution of 1923 and the Spanish Revolution, as well as from the different processes that we have been analysing throughout this article, is that Trotsky developed the relationship between defence and attack on a new level, thereby becoming the most Clausewitzian of Marxists.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-88&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Clausewitz held the view that &#8220;The destruction of enemy forces always (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-88&#034;&gt;88&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; The point in which Gramsci's strategic thought is weakest is where Trotsky stands out among the great strategists of revolutionary Marxism.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;On the combination of &#8216;position' and &#8216;manoeuvre'&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;As we have stated, Trotsky, just as Gramsci, firmly confronted the ultra-leftist orientation adopted by Stalinism as from 1928, in the same way that he had previously challenged the theorists of the &#8216;revolutionary offensive' and Bordigism itself during the first years of the Third International. Nevertheless, the founder of the Red Army also firmly confronted the opportunistic interpretations that aimed to assimilate the formulations set forth in the Fourth Congress of the Communist International with a policy of peacefully conquering &#8216;positions' within the framework of the bourgeois regime. Likewise, he debated against those who argued in favour of great &#8216;manoeuvring' by using the example of the Russian Revolution to sink into passivity and fatalism while waiting for the conditions of the October 1917 insurrection to reproduce themselves by the sheer force of events.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;In spite of this, it was common for many &#8216;centrist' trends within Trotskyism to use the fact that Trotsky had defended the tactic of a &#8216;workers' government' in 1923 as a supposed justification for capitulating before different bourgeois governments. One of the recent justifications of this kind has been developed by Daniel Bensa&#239;d in &#8216;On the return of the politico-strategic question', as well as by other leaders of the ex-Revolutionary Communist League of France after abandoning the &#8216;dictatorship of the proletariat' and before its dissolution into the New Anti-capitalist Party (NPA).&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-89&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;For a debate with Bensa&#239;d on this point, see: Cinatti, C., &#8216;&#191;Qu&#233; partido (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-89&#034;&gt;89&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;According to Bensa&#239;d, &#8220;The debates at the time of the fifth congress of the Communist International (1924) on the record of the German revolution and the Social Democrat-Communist governments of Saxony and Thuringia in the late summer of 1923 [&#8230;] reveal the unresolved ambiguity of the formulae that came out of the early congresses of the Communist International and the range of interpretations which they could give rise to in practice.&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-90&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Bensa&#239;d, D., &#8216;On the return of the politico-strategic question', in&#034; id=&#034;nh2-90&#034;&gt;90&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; With this in mind, he elaborates his own interpretation of the requirements for participating in a &#8216;workers' government', in which the existence of the subjective conditions necessary to begin the preparation of an insurrection is replaced by a &#8220;significant upsurge in social mobilisation&#8221;, where &#8220;more modestly than the arming of the workers demanded by Zinoviev [sic]&#8221;, he suggests minimal demands in the form of a series of leftist measures to be adopted by the government in question, and lastly, that the &#8220;revolutionaries&#8221; have the necessary strength &#8220;even if they cannot guarantee that the non-revolutionaries in the government keep to their commitments, they have to pay a high price for failure to do so&#8221;. This entire reflection is aimed at justifying the participation of a leader from the United Secretariat&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-91&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;We are referring to Miguel Rossetto, the Minister of Agrarian Development (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-91&#034;&gt;91&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; as a minister in Lula's government: &#8220;&#8230;we chose not to make this a matter of principle (though we expressed our reservations orally to the comrades about participation and alerted them to the dangers). We preferred to go along with the experiment so as to draw up the balance sheet alongside the comrades, rather than give lessons &#8216;from a distance'.&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-92&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Bensa&#239;d, Daniel, op. cit.&#034; id=&#034;nh2-92&#034;&gt;92&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;More recently, and without hoping to attempt a justification based on the &#8220;unresolved ambiguity&#8221; (Bensa&#239;d dixit) of the debates within the Communist International, the Partido Obrero of Argentina has defended voting for the Syriza coalition &#8211; an electoral organisation with no structural influence among the working class or the poor, a combination of a high-profile candidate in the media and splinters of the old Greek Communist Party &#8211; while calling to build a &#8216;government of all the left' from which one would demand that it break ties with imperialism and the European Union, the adoption of anti-capitalist measures and the &#8216;promotion' of none other than the creation of a &#8216;workers' government'.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-93&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;See Cinatti, C., &#8216;Lucha de clases y nuevos fen&#243;menos pol&#237;ticos en el quinto (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-93&#034;&gt;93&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A minimally serious analysis of the controversy surrounding the German revolution of 1923 shows that one can find arguments to support or participate in governments of class collaboration in the theses on the Popular Front set forth in the Communist International's Seventh Congress, but they could certainly not be found, to say the least, in the policy defended by Trotsky. As we pointed out before, in the face of Stalinism and trends in favour of the Popular Front, Trotsky clearly explained in the &lt;i&gt;Transitional Programme&lt;/i&gt; the anti-bourgeois and anti-capitalist meaning, contrary to the &#8220;purely &#8216;democratic' meaning later assigned to it by the epigones&#8221;, of the &#8216;workers' government' slogan.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;From the other extreme of those who see &#8216;workers' governments' in any circumstance, the Spartacists of the International Communist League (ICL) use the statement by Trotsky cited from the &lt;i&gt;Transitional Programme&lt;/i&gt; to maintain that the founder of the Red Army implicitly rejected his own policy for Germany in 1923. However, in Trotsky's view, both in 1923 and in 1938, the slogan of the workers' government was always conceived as &#8216;anti-bourgeois and anti-capitalist', and opposed to the &#8220;&#8216;democratic' meaning&#8221; later assigned to it by all kinds of trends favouring the Popular Front.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;In fact, Trotsky has no qualms in comparing the creation of the &#8216;workers' government' in Saxony to the Bolshevik tactic in October 1917. &#8220;Under certain conditions,&#8221; he stated, &#8220;the slogan of a workers' government can become a reality in Europe. That is to say, a moment may arrive when the Communists together with the left elements of the Social Democracy will set up a workers' government in a way similar to ours in Russia when we created a workers' and peasants' government together with the Left Social-Revolutionaries. Such a phase would constitute a transition to the proletarian dictatorship, the full and completed one.&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-94&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, L., &#8216;Report on the Fourth World Congress', The First Five Years of (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-94&#034;&gt;94&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;The ICL respond to what they see as Trotsky's &#8216;heresy' as follows: &#8220;This analogy is totally inappropriate. The Left Social Revolutionaries entered the government after the proletarian seizure of power and on the basis of soviet power, whereas in Germany the question concerned a regional bourgeois parliament in a capitalist state!&#8221;&#8216;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-95&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;A Trotskyist Critique of Germany 1923 and the Comintern', in&#034; id=&#034;nh2-95&#034;&gt;95&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;However, Trotsky emphatically opposed these types of idealisations of the October Revolution with the aim of justifying sectarian passivity and fatalism by defending a supposed &#8216;Russian model'. According to the founder of the Fourth International, &#8220;Not only up to the Brest-Litovsk peace but even up to autumn of 1918, the social content of the revolution was restricted to a petty-bourgeois agrarian overturn and workers' control over production. This means that the revolution in its actions had not yet passed the boundaries of bourgeois society. During this first period, soldiers' soviets ruled side by side with workers' soviets, and often elbowed them aside. Only toward the autumn of 1918 did the petty-bourgeois soldier-agrarian elemental wave recede a little to its shores, and the workers went forward with the nationalisation of the means of production. Only from this time can one speak of the inception of a real dictatorship of the proletariat. But even here it is necessary to make certain large reservations. During those initial years, the dictatorship was geographically confined to the old Moscow principality and was compelled to wage a three-year war along all the radii from Moscow to the periphery. This means that up to 1921, precisely up to the NEP, that is, what went on was still the struggle to establish the dictatorship of the proletariat upon the national scale.&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-96&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, L., &#8216;The Class Nature of the Soviet State', Writings (1933-34), (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-96&#034;&gt;96&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;In this scenario, which is the only one that corresponds with the historical development of the Russian Revolution, it is a travesty to limit the problem of the seizure of power in Russia to the occupation of the Winter Palace while rejecting the comparison with Germany in 1923.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Paraphrasing Clausewitz, Trotsky considered that &#8220;civil war is nothing but the violent continuation of the class struggle by other means&#8221;. &#8220;Civil war,&#8221; he said, &#8220;is a definite stage of the class struggle when, breaking through the framework of legality, it brings the opposing forces onto the plane of confrontation, publicly and, to some extent, physically.&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-97&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, L., &#8216;Problems of Civil War', The Challenge of the Left Opposition (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-97&#034;&gt;97&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; It comprises at least three stages: the preparation of the insurrection, the insurrection itself, and the consolidation of victory.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;From this point of view, &lt;i&gt;how does the Fourth Congress of the Communist International elaborate on the Bolshevik tactic in October 1917? In the stipulation that the &#8216;workers' government' extends to the first stage of the civil war, as a way of building &#8216;revolutionary bastions' to advance the preparation of the seizure of power in a country&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;The ICL cites historian Evelyn Anderson, who, in their view, &#8220;noted astutely [sic]&#8221; that &#8220;The Communist position was manifestly absurd. The two policies of accepting responsibility of government, on the one hand, and of preparing for a revolution, on the other, obviously excluded each other. Yet the Communists pursued both at the same time, with the inevitable result of complete failure.&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-98&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#8216;A Trotskyist Critique of Germany 1923 and the Comintern, op. cit.&#034; id=&#034;nh2-98&#034;&gt;98&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;What it doesn't take much astuteness to see is that the Spartacists do not understand Trotsky. While shielding itself with a simplistic scheme, passive sectarianism ends up reproducing the same operation that characterises opportunistic interpretations such as that which we quoted from Bensa&#239;d. Namely: the separation of the &#8216;workers' government' formula from the strategy as a whole. According to Trotsky, the two are inseparable.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Tactical victory and strategic success&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;As we have seen, the slogan of the &#8216;workers' government' was conceived by the Fourth Congress of the Communist International as a consequence of the development of the united front tactic. In Gramsci's view, the united front formula was related in turn to the &#8216;war of position' that he would elaborate on in his &lt;i&gt;Prison Notebooks&lt;/i&gt;. However, it would be Trotsky, in his &lt;i&gt;Transitional Programme&lt;/i&gt;, who would summarise the essential traits of the workers' government formula as an anti-bourgeois and anti-capitalist slogan contrary to the &#8216;popular front'. The workers' government slogan had an episodic role in agitation depending on the concrete situation, and had the fundamental aim of amplifying the influence of revolutionaries. This could be due to its educational value in accelerating the masses' understanding of their traditional leaderships, or because it became a reality, in which case it would facilitate the advance towards the dictatorship of the proletariat.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;It is within this same framework that Trotsky proposed to implement the &#8216;workers' government' tactic in Germany in 1923 despite the fact that this particular case is not explicitly mentioned in the &lt;i&gt;Transitional Programme&lt;/i&gt;. Throughout his life, Trotsky assigned a variety of practical uses to the workers' government formula, some of which we have mentioned in these pages: as an educational slogan aiming to amplify the influence of revolutionaries, for example, between April and September 1917 in Russia; as a coalition government with the Left Social Revolutionaries after October in order to consolidate power; in the case of Germany in 1923 as a regional parliamentary government with the left SPD in order to prepare the insurrection and create &#8216;revolutionary bastions' that would serve as a launching pad for the seizure of power; with the same objective as a demand that the POUM and the anarchists seize power in Barcelona during the May Days of 1937.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;That said, Trotsky also dealt in the &lt;i&gt;Transitional Programme&lt;/i&gt; with the improbable hypothesis of workers' and peasants' governments being created by traditional workers' leaderships. On this point, he said: &#8220;Past experience shows, as has already been stated, that this is, to say the least, highly improbable. However, one cannot categorically deny in advance the theoretical possibility that, under the influence of completely exceptional circumstances (war, defeat, financial crash, mass revolutionary pressure, etc.), the petty-bourgeois parties, including the Stalinists, may go further than they themselves wish along the road to a break with the bourgeoisie. In any case, one thing is not to be doubted: even if this highly improbable variant somewhere, at some time, becomes a reality and the workers' and farmers' government in the above-mentioned sense is established in fact, it would represent merely a short episode on the road to the actual dictatorship of the proletariat.&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-99&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, L., The Transitional Programme for Socialist Revolution, op. cit., (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-99&#034;&gt;99&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;The importance of this formulation resides in the fact that the &#8216;exceptional circumstances' mentioned by Trotsky were generalised in the period following the Second World War, and the hypothesis posed in the &lt;i&gt;Transitional Programme&lt;/i&gt; materialised in China, Yugoslavia and North Vietnam, and after the immediate post-war period in Cuba.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-100&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Cf., Maiello, Mat&#237;as and Albamonte, Emilio, &#8216;En los l&#237;mites de la (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-100&#034;&gt;100&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; These were peasant-based leaderships which elaborated other strategies and advanced towards processes in which the bourgeoisie was expropriated, mostly as self-defence mechanisms, creating what the Fourth International called &#8216;deformed workers' states'.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;In this scenario, the distinctive feature of most of the organisations into which the Fourth International split during the post-war period was to see these triumphant revolutions which created bureaucratically deformed workers' states as the unstoppable expansion of socialism on a global scale.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;When evaluating the development of this &#8216;improbable hypothesis' set forth in the &lt;i&gt;Transitional Programme&lt;/i&gt; beyond the strategic framework laid out by Trotsky himself &#8211; regarding the relationship between manoeuvre and position, defence and attack, as we have expanded on here &#8211; the conclusion could be none other than to devalue the importance of strong revolutionary organisations rooted in the working class for the triumph of socialist revolution.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-101&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Cf., Maiello, Mat&#237;as and Albamonte, Emilio, op. cit.&#034; id=&#034;nh2-101&#034;&gt;101&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; From this point of view, the tactic of a &#8216;workers' and peasants' government' itself became a dead end leading to the capitulation before petty-bourgeois leaderships at the head of revolutions emerging after the immediate post-war period.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;The Cuban Revolution put these ideas to the test. Without its strategic framework, the formula of a &#8216;workers' and peasants' government' became a type of label, assigned to or denied to Castro's government, which led to various dead ends, be they opportunistic or sectarian. On the one hand, Pierre Lambert stated in 1961 that Cuba had a &#8216;workers' and peasants' government' within the framework of the capitalist system which either the bourgeoisie would bring back to &#8216;bourgeois normality', or the masses would overturn by advancing towards socialist revolution.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-102&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Cited in Gonz&#225;lez, Ernesto, El trotskismo obrero internacionalista en la (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-102&#034;&gt;102&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; Once this &#8216;label' was assigned, curiously, neither Lambert nor his movement considered it necessary to resume this discussion until many years later. Meanwhile, the American SWP adopted openly pro-Castro positions, stating that this was a &#8216;revolutionary workers' and peasants' government', and that the lack of organisations of proletarian democracy was a secondary issue that would be resolved over time.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-103&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Ibid., p.53&#034; id=&#034;nh2-103&#034;&gt;103&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; In the case of Palabra Obrera, they went from a sectarian position that defined the Cuban Revolution as a &#8216;liberating revolution' &#8211; in reference to the 1955 coup in Argentina &#8211; to an opportunistic position similar to that of the SWP. Of course, the International Secretariat had pioneered the tradition of maintaining this type of opportunistic orientation.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;As Ernesto Gonz&#225;lez acknowledges, &#8220;The positions held at the time by the SWP and Palabra Obrera led them to avoid proposing the creation of a Trotskyist party in Cuba,&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-104&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Ibid., p.58. (Own translation)&#034; id=&#034;nh2-104&#034;&gt;104&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; to which we would add that neither did they collaborate towards building revolutionary parties in any other part of the world. In this result, they converged with Lambert's abstentionism. However, the &#8216;improbable hypothesis' included by Trotsky in the &lt;i&gt;Transitional Programme&lt;/i&gt; was not a shortcut to avoid working towards the strategic outcome, but on the contrary it was an attempt to defend the strategy in the face of different scenarios.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;This type of strategic thought had already been set forth by Trotsky in previous scenarios. In the early 1930s, he wrote the following about Germany:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#8220;In a previous letter the thought was expressed that under &lt;i&gt;certain&lt;/i&gt; historical circumstances the proletariat can conquer even under a left-centrist leadership. Many comrades were inclined, I have been informed, to interpret this thought in the sense of minimising the role of the Left Opposition and of mitigating the mistakes and sins of bureaucratic centrism. Needless to say how far I am from such an interpretation.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#8220;The strategy of the party is an exceedingly important element of the proletarian revolution. But it is by no means the only factor. With an exceptionally favourable relation of forces the proletariat can come to power even under a non-Marxist leadership. This was the case for example in the Paris Commune and, in a period which lies closer to us, in Hungary. The depth of the disintegration of the enemy camp, its political demoralisation, the worthlessness of its leaders, can assure decisive superiority to the proletariat for a certain time even if its own leadership is weak.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#8220;But in the first place, there is nothing to guarantee such a &#8216;fortunate' coincidence of circumstances; it represents the exception rather than the rule. Second, the victory obtained under such conditions remains, as the same two examples &#8211; Paris and Hungary &#8211; prove, exceedingly unstable. To weaken the struggle against Stalinism on the ground that under &lt;i&gt;certain&lt;/i&gt; conditions even the Stalinist leadership would prove unable to prevent the victory of the proletariat [&#8230;] would be to stand all of Marxist politics on its head.&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-105&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, L., &#8216;On the state of the Left Opposition', Writings 1932-33, (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-105&#034;&gt;105&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;This is so because in Trotsky's view, just as in that of Clausewitz, nothing can replace work on strategy. In the words of the latter, &#8220;in strategy there is no such thing as victory. Part of strategic success lies in timely preparation for a tactical victory; the greater the strategic success, the greater the likelihood of a victorious engagement. The rest of strategic success lies in the exploitation of a victory won. The more strategy has been able, through its ingenuity, to exploit a victorious battle; the more that it can wrest out of the collapsing edifice whose foundations have been shattered by the action; the more completely the fruits of the hard-won victory can be harvested; then the greater the success&#8221;.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-106&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Clausewitz, op. cit., p.363.&#034; id=&#034;nh2-106&#034;&gt;106&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Trotsky employs this same strategic meaning to define none other than what he considers to be the &#8216;historic role of the Left Opposition', and under this title, he points out that &#8220;to blur our difference with centrism in the name of facilitating &#8216;unity' would mean not only to commit political suicide, but also to cover up, strengthen, and nourish all the negative features of bureaucratic centrism, and by that fact alone help the reactionary currents within it against the revolutionary tendencies&#8221;.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-107&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, L., &#8216;On the state of the Left Opposition', op. cit., p.36.&#034; id=&#034;nh2-107&#034;&gt;107&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; He would consider this issue even more essential from 1933, after Stalinism allowed the ascent of Hitler without a fight, proposing the need to build a new revolutionary party of the proletariat on a global scale, the Fourth International.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;The abandonment of Trotsky's strategic view led Trotskyists in the post-war period down the path that the Red Army founder had already warned them against. In the case of Cuba in 1961, as we mentioned above, at the same time as the vast majority of Trotskyist tendencies identified the triumph of the revolution with the supposedly revolutionary character of Castro's leadership and its capacity to strategically capitalise on the victory in favour of advancing socialism, Fidel Castro was, among other things, intervening to take control of the trade unions.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Under the impulse of the revolution, the Cuban working class reclaimed its organisations from Eusebio Mujal's bureaucracy, but Castro resorted to the argument of the dangers that threatened the revolution to place the Cuban Stalinists at the helm of the workers' federation, who thereby became allies of the regime without having played any role in the revolution. At the same time, the persecution and outlawing of the small Cuban Trotskyist organisation, the Partido Obrero Revolucionario (POR), was set in motion. Although the POR had an important tradition within the Cuban revolutionary movement, it would be accused of being an &#8216;undercover agent of imperialism'.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-108&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky himself had analysed the hypothesis of this type of relationship (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-108&#034;&gt;108&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Nevertheless, these events were not enough for the Trotskyist organisations that existed at the time to question their view of Castro's leadership; on the contrary, they soon abandoned the defence of the Trotskyists of the POR&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-109&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;This was the weak basis on which Trotskyist groupings reunited in 1963. The (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-109&#034;&gt;109&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; and progressively adapted to Castro's regime, while the SWP led by Barnes went so far as to abandon Trotskyism altogether.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;This was the necessary consequence of setting aside strategic thinking, adopting an orientation that ignored how to capitalise strategically on the revolutionary victory and the analysis of its different defensive and offensive moments, the role of the positions conquered in each of these shifts, etc. In other words, it was the consequence of ignoring the legacy of Trotsky's living thought.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lenin stated in his &lt;i&gt;Philosophical Notebooks&lt;/i&gt; that &#8220;It is impossible completely to understand Marx's Capital, and especially its first chapter, without having thoroughly studied and understood the &lt;i&gt;whole&lt;/i&gt; of Hegel's Logic. Consequently, half a century later none of the Marxists understood Marx!!&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-110&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Lenin, V. I., Collected Works, Vol.38, Progress, 1972, p.180.&#034; id=&#034;nh2-110&#034;&gt;110&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Likewise, we could say that it is impossible to understand the breadth of Trotsky as a revolutionary without understanding how he conceived of &#8216;workers' governments' or &#8216;workers' and peasants' governments' as springboards for advancing the preparation or triumphant development of the civil war, the seizure of power on a national scale and the conquest of the dictatorship of the proletariat. It is particularly important to understand this in relation to the three moments during Trotsky's lifetime when revolution could actually have changed the course of history: Petrograd in 1917, which marked the establishment of the first workers' state; Saxony in 1923, which offered the possibility of setting in motion the seizure of power within one of the main imperialist superpowers, the failure of which was a key factor in isolating and bureaucratising the USSR and the Communist International; and Barcelona in 1937, where there was a chance of stopping the march of humanity towards the Second World War.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;This gives us the authority to say, paraphrasing Lenin, that none of the Trotskyists from the post-war period onwards understood Trotsky, because without fully understanding his strategy at these moments of historic rupture, it is impossible to grasp the broader revolutionary implications of his legacy.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;The debate surrounding the tactic of a &#8216;workers' government' beyond the framework of Trotsky's strategy is therefore, as Marx would say, a purely scholastic question. Without starting from his living thought, one cannot understand the significance of Trotsky's conception of the &#8216;workers' government', which used in an anti-bourgeois and anti-capitalist sense could be an excellent path to the dictatorship of the proletariat and not merely a populist slogan.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Trotsky had already fought Stalinism when it revived the formula of the &#8216;democratic dictatorship of the workers and peasants' &#8211; a slogan of &#8216;old Bolshevism' that had been surpassed by Lenin himself in his &#8216;April Theses' &#8211; to justify the subordination to the Kuomintang, a policy which led to the defeat of the Chinese Revolution of 1925-27. From 1935 onwards, Trotsky opposed the orientation towards &#8216;popular fronts' that Stalinism upheld as its strategy in the Seventh Congress of the Communist International. This called for the creation of &#8216;united front governments' composed of anti-fascist organisations as a formula for masking agreements with sectors of the imperialist bourgeoisie, turning Communist parties into mere instruments of USSR diplomacy as was clearly expressed in the Spanish Revolution and the French general strike and factory occupations in 1936. To quote Trotsky: &#8220;&#8216;The People's Front' represents the coalition of the proletariat with the imperialist bourgeoisie, in the shape of the Radical Party&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-111&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;In reference to the French Radical Party, a party historically tied to (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-111&#034;&gt;111&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; and smaller tripe of the same sort.&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-112&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, L., Whither France?, New Park, 1974, p.99;&#034; id=&#034;nh2-112&#034;&gt;112&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;hr /&gt;
		&lt;div class='rss_notes'&gt;&lt;div id=&#034;nb2-1&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-1&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-1&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;1&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&#8216;Two methods in search of science: Skocpol versus Trotsky', in &lt;i&gt;Theory and Society&lt;/i&gt; 18: 759-805, 1989 (p.789). &lt;a href=&#034;http://burawoy.berkeley.edu/Methodology/Two%20Methods.T%26S.pdf&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://burawoy.berkeley.edu/Methodology/Two%20Methods.T%26S.pdf&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-2&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-2&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-2&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;2&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;In the introduction of the new edition of Gramsci's texts during his time in prison, Razmig Keucheyan from the magazine &lt;i&gt;Contretemps&lt;/i&gt; goes back (to it): &#8220;The mistake of Rosa Luxemburg and Trotsky was to have kept a concept of the social world, and therefore of the revolutionary strategy, which are previous to the structural changes described by Gramsci, &#8230;([in particular the differentiation] between the &#8216;east from; and the &#8216;western front', that is between eastern societies still in movement and western societies in which the civil society and the state are totally blend&#8221; (Keuchezan, Razmig, in &#8220;Machiavel, la politique, le prince modern et les class subalternes&#8221;, in Antonio Gramsci: Guerre de movement et guerre de position, Paris, La fabrique, 2011, p.163)&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-3&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-3&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-3&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;3&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;This involution was going to be followed by other chapters (events). In December with the official view of the &#8216;theory' of socialism in one country which would cut the links with the internationalism that had characterised the 3rd International since its foundation; with the call to build &#8216;workers' and peasants' government' &#8211; a policy that in China would imply the subordination to the Koumitang and the catastrophe of the revolution in the East. This drift would deepen at the 6th and 7th Congress.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-4&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-4&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-4&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;4&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;The Fourth Congress was celebrated shortly after that the Italian black shirts &lt;i&gt;March on Rome&lt;/i&gt;, which allowed Mussolini to start winning power. The leaderships of the main workers organisations probed to be (are) impotent. The necessity to build a defensive united front becomes obvious and that of (for) the ICP to have an active policy towards the sectors of the Italian socialists and workers' organisations in order to confront fascism in the sense (in the lines) of the concept of united front developed by the CI which was opposed by the majority of the Italian delegation.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-5&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-5&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-5&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;5&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Theses on Comintern Tactics, 5 December 1922 in &lt;i&gt;Resolutions &amp; Manifestos of the First Four Congresses of the Third International&lt;/i&gt;, p.397, Pluto Press, London, 1983). Also in: &lt;a href=&#034;https://www.marxists.org/history/international/comintern/4th-congress/tactics.htm&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://www.marxists.org/history/international/comintern/4th-congress/tactics.htm&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-6&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-6&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-6&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;6&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Note for EI: in a previous chapter we made the following point about the UF: &#8220;in short, we can say that the united front constitutes a complex strategy that has elements of maneuver, as well as tactic and strategy. On one hand, implies agreements &#8211; due to the specific relation of forces between the tendencies &#8211; with reformist as circumstantial allies (maneuver elements/ aspect), with the aim of unity in the proletarian ranks for partial common battles (tactical elements). On the other hand, as the main goal, the broadening of the influence of revolutionary parties as a result of the common experience (or its rejection by the reformist leadership), in the sense of reducing the &#8216;strategic reservoir' for taking power (strategic aspect/ element).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-7&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-7&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-7&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;7&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Op. cit. page 398.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-8&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-8&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-8&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;8&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Resolucio&#204; n sobre la ta&#204; ctica de la Internacional Comunista&#8221;, en Los cuatro primeros congresos de la Internacional Comunista, Tomo II, Bs. As., Pluma, p. 209. (own translation)&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-9&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-9&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-9&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;9&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Idem (own translation)&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-10&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-10&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-10&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;10&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;ses on Comintern Tactics, resolution 11, in &lt;a href=&#034;https://www.marxists.org/history/international/comintern/4th-congress/tactics.htm&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://www.marxists.org/history/international/comintern/4th-congress/tactics.htm&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-11&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-11&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-11&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;11&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Idem.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-12&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-12&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-12&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;12&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, L., &#8216;Report on the Fourth World Congress', &lt;i&gt;The First Five Years of the Communist International&lt;/i&gt;, Vol. 2, New Park, 1974, p.325; &lt;a href=&#034;http://www.marxists.org/archive/trotsky/1924/ffyci-2/24b.htm&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://www.marxists.org/archive/trotsky/1924/ffyci-2/24b.htm&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-13&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-13&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-13&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;13&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Clausewitz, Carl von, &lt;i&gt;On War&lt;/i&gt;, Princeton University Press, 1984, p.525.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-14&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-14&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-14&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;14&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Cf., Brou&#233;, P., &lt;i&gt;The German Revolution&lt;/i&gt;, 1917&#8211;1923, Brill, 2004.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-15&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-15&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-15&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;15&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Cf., Pierre Brou&#233;, op. cit.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-16&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-16&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-16&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;16&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Christine Buci-Glucksmann, &lt;i&gt;Gramsci y el estado&lt;/i&gt;, Siglo XX1. (Own translation)&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-17&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-17&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-17&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;17&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&lt;a href=&#034;http://www.marxists.org/history/etol/revhist/backiss/vol3/no1/jones.html&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://www.marxists.org/history/etol/revhist/backiss/vol3/no1/jones.html&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-18&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-18&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-18&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;18&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Leon Trotsky, Report to the Third Moscow Provincial Congress of the All-Russia Union of Metal Workers (1923) &lt;a href=&#034;https://www.marxists.org/archive/trotsky/1922/military/ch25.htm&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://www.marxists.org/archive/trotsky/1922/military/ch25.htm&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-19&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-19&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-19&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;19&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;In &#8216;Gramsci to Togliatti, Terracini and others (Vienna, 9 February 1924)', Gramsci, A., &lt;i&gt;Selections from Political Writings 1921-1926&lt;/i&gt;, Lawrence and Wishart, 1978, p.194.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-20&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-20&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-20&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;20&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Deutscher I., &#8216;Record of a discussion with Heinrich Brandler' in &lt;i&gt;New Left Review&lt;/i&gt; September-October 1977, I/105, pp.47-55.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-21&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-21&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-21&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;21&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Heinrich Brandler and Isaac Deutscher, &#8216;Correspondence between Brandler and Deutscher 1952-9', in &lt;i&gt;New Left Review&lt;/i&gt; 1/105, September-October 1977.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-22&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-22&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-22&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;22&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, L., &#8216;The Timetable for Revolution', (January 1924) in &lt;a href=&#034;http://www.marxists.org/archive/trotsky/1924/01/time.htm&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://www.marxists.org/archive/trotsky/1924/01/time.htm&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-23&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-23&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-23&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;23&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Op. cit.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-24&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-24&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-24&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;24&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, L., &lt;i&gt;The Third International After Lenin&lt;/i&gt;, New Park, 1974, p.77-78; &lt;a href=&#034;http://www.marxists.org/archive/trotsky/1928/3rd/ti05.htm#p2-05&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://www.marxists.org/archive/trotsky/1928/3rd/ti05.htm#p2-05&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-25&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-25&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-25&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;25&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;In that letter there is an important vindication of Trotsky and even of the theory of Permanent Revolution, however, after the Congress Gramsci would join the campaign of &#8216;bolshevisation', which had the aim of persecuting Trotsky and anyone who sympathised with him. In that regard Trotsky said: &#8220;Much has been spoken and written lately on the necessity of &#8220;Bolshevizing&#8221; the Comintern. This is a task that cannot be disputed or delayed; it is made particularly urgent after the cruel lessons of Bulgaria and Germany a year ago. Bolshevism is not a doctrine (i.e., not merely a doctrine) but a system of revolutionary training for the proletarian uprising.&#8221; (&#8216;The Lessons of October', in &lt;i&gt;The Challenge of the Left Opposition&lt;/i&gt;, Pathfinder Press, 1980, p.256, &lt;a href=&#034;http://www.marxists.org/archive/trotsky/1924/lessons/ch8.htm&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://www.marxists.org/archive/trotsky/1924/lessons/ch8.htm&lt;/a&gt;.) However, the &#8216;bolshevisation' represented all the opposite. It disorganised the leaderships of the different communist parties demanding the automatic alignment with the positions of the ascending bureaucracy of the Russian Communist Party and rejection of &#8216;Trotskyism'. All strategic decisions were banned.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-26&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-26&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-26&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;26&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, L., &#8216;Author's 1924 Introduction', &lt;i&gt;The First Five Years of the Communist International&lt;/i&gt;, Vol.1, New Park, p.3; &lt;a href=&#034;http://www.marxists.org/archive/trotsky/1924/ffyci-1/intro.htm&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://www.marxists.org/archive/trotsky/1924/ffyci-1/intro.htm&lt;/a&gt; (Our emphasis)&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-27&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-27&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-27&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;27&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, L., &#8216;Strategy and Tactics in the Imperialist Epoch', &lt;i&gt;The Third International after Lenin&lt;/i&gt;, New Park, 1974, p.74; &lt;a href=&#034;http://www.marxists.org/archive/trotsky/1928/3rd/ti04.htm#p2-04&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://www.marxists.org/archive/trotsky/1928/3rd/ti04.htm#p2-04&lt;/a&gt; (Our emphasis)&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-28&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-28&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-28&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;28&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;As we previously analysed, according to Trotsky at such moments the masses take a more guarded attitude because of their accumulated experience that indicates the impossibility of taking power without a decisive leadership at the helm. Trotsky called it &#8216;the calm before the storm'. The right-wing group that emerges in opposition to the necessity of preparing the insurrection is based on the interpretation of this phenomenon as &#8216;conservatism' of the masses, as a retreat, when in reality it is an expression of something very different, that is, that they have had practical experience of the limits of spontaneity as a means to achieving victory.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-29&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-29&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-29&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;29&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;For example, the launching of the insurrection in Reval, Estonia, at the end of 1924, without taking into account the situation of the masses and the relation of forces, which naturally ended in failure; and the attack on the cathedral in Sofia, Bulgaria.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-30&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-30&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-30&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;30&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;By 1921, the KDP had increased its influence. The left of the USPD, around two-thirds of the active membership, merged with the KPD in order to form the Unified Communist Party (VKPD). In March 1921, in the coal mines in Mansfeld there were strikes and factory occupations and the governor of Saxony, the social democrat H&#246;rsing, sent the army and the police to suppress the movement. The application of the &#8216;theory of the offensive' by the VKPD was to call for an immediate general strike in the entire country and an armed struggle instead of condemning the repression and calling for solidarity from a defensive position, which would probably have been a powerful tool. From March 22 to 29, there was a heroic struggle but there was no response outside the VKPD and the workers of central Germany, and the movement was defeated, leaving many dead and thousands imprisoned. As a consequence, a large number of members left the VKPD.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-31&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-31&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-31&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;31&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, L., &#8216;Author's 1924 Introduction', &lt;i&gt;The First Five Years of the Communist International&lt;/i&gt;, Vol.1, op. cit., p.8; &lt;a href=&#034;http://www.marxists.org/archive/trotsky/1924/ffyci-1/intro.htm&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://www.marxists.org/archive/trotsky/1924/ffyci-1/intro.htm&lt;/a&gt; (Our emphasis)&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-32&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-32&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-32&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;32&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Cf., Trotsky, L., &#8216;Problems of Civil War', &lt;i&gt;The Challenge of the Left Opposition (1923-25)&lt;/i&gt;, Pathfinder Press, 1975, pp.175-198.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-33&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-33&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-33&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;33&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Clausewitz, op. cit., p.88.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-34&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-34&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-34&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;34&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, L., &#8216;Strategy and Tactics in the Imperialist Epoch', &lt;i&gt;The Third International After Lenin&lt;/i&gt;, op. cit., p.65;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href=&#034;http://www.marxists.org/archive/trotsky/1928/3rd/ti04.htm#p2-04&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://www.marxists.org/archive/trotsky/1928/3rd/ti04.htm#p2-04&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-35&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-35&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-35&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;35&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&#8216;Gramsci to Togliatti, Terracini and others', op. cit., pp.199-200.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-36&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-36&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-36&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;36&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Gramsci, A., &lt;i&gt;Selections from the Prison Notebooks&lt;/i&gt;, Lawrence and Wishart, 1971, p.236.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-37&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-37&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-37&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;37&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, L., &#8216;The New Economic Policy of Soviet Russia and the Perspectives of the World Revolution', &lt;i&gt;The First Five Years of the Communist International&lt;/i&gt;, Vol.2, op. cit., p.221; &lt;a href=&#034;http://www.marxists.org/archive/trotsky/1924/ffyci-2/20.htm&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://www.marxists.org/archive/trotsky/1924/ffyci-2/20.htm&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-38&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-38&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-38&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;38&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Gramsci, A., &lt;i&gt;Selections from the Prison Notebooks&lt;/i&gt;, op. cit., p.236.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-39&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-39&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-39&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;39&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;It should be noted that the term &#8216;manoeuvre' can also have a different meaning in military literature, as employed in various parts of this book, in contrast with &#8216;combat'. In this sense, it is characteristic of Clausewitz to distinguish between the supremacy of manoeuvring in 18th Century wars to gain minor positional advantages that make it possible to negotiate a favourable peace without entering combat, and the Napoleonic wars in which forces are tested and great battles take precedence.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-40&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-40&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-40&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;40&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;In response to Rosa Luxemburg, Kautsky identifies the &#8216;strategy of attrition' with the defence of the &#8216;tried and true tactic' of parliamentarism in contrast with direct action and the general strike. In previous chapters, we pointed out how this debate specifically dealt with the questions of how to rally the German working class behind Social Democracy, how to lead sectors that were neither organized in the SPD nor the Social Democratic unions, especially the Catholic workers referred to in &lt;i&gt;Deutsche Zentrumspartei&lt;/i&gt;. Kautsky believed that these sectors had to be led via electoral campaigning and parliamentary representatives. Rosa Luxemburg correctly pointed out how the &#8216;strategy of attrition' according to Kautsky was &lt;i&gt;Nichtsalsparlamentarismus&lt;/i&gt; (&#8216;nothing more than parliamentarism'). That is to say, how the theorist of Germany's Social Democracy rejected the prospect of revolution in favour of elaborating a strategy of occupying positions within the limits of a bourgeois regime. In Gramsci's case, the issue was different insofar as the strategy for a &#8216;war of position' corresponding to the &#8216;West' was assimilated &#8211; as we will explain in this article &#8211; into the united front formula elaborated by the Third International. However, it is striking that in his &lt;i&gt;Prison Notebooks&lt;/i&gt;, the Italian revolutionary, just as Kautsky had also done, contrasts this with Rosa Luxemburg's view, although in this case with the aim of comparing the &#8216;war of position' to Trotsky's theory of permanent revolution. As we will see, although we cannot assimilate Gramsci's theory with Kautsky's, its ambiguities invited comparable revisionism from Togliatti and those who followed in attempts to use it as a basis for reformist strategies that contrasted with Gramsci's own revolutionary life.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-41&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-41&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-41&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;41&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Both of them representatives of the &#8216;leftist' wing of the Third International, to whom Lenin dedicated his pamphlet, &#8216;Left-wing Communism, an Infantile Disorder'.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-42&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-42&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-42&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;42&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Gramsci pointed out that Bordiga &#8220;thinks that the tactic of the International reflects the Russian situation [&#8230;] For him, this tactic is extremely voluntaristic and theatrical, because only with an extreme effort of will was it possible to obtain from the Russian masses a revolutionary activity which was not determined by the historical situation. He thinks that for the more developed countries of central and western Europe, this tactic is inadequate or even useless.&#8221; (Gramsci, A., &#8216;Letter to Togliatti, Terracini and Others, op. cit., p.199).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-43&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-43&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-43&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;43&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Gorter, H., &#8220;Open Letter to Comrade Lenin&#8221;, in &lt;a href=&#034;http://www.marxists.org/archive/gorter/1920/open-letter/&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://www.marxists.org/archive/gorter/1920/open-letter/&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-44&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-44&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-44&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;44&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;On the one hand, in Italy &#8211; which would be excluded from this binary scheme under the label of &#8216;peripheral capitalism' &#8211; he would essentially uphold a &#8216;grassroots' united front tactic in accordance with the guidelines set forth in the theses of the Fifth Congress. On the other hand, in the case of Great Britain &#8211; included within the realm of the &#8216;West' &#8211; he would defend an opportunistic position in favour of maintaining the subordination of the British proletariat to the bureaucracy of the Trades Union Congress (TUC) at all costs, noting in August 1926 that &#8220;despite the indecision, weakness and if you like betrayal of the English left during the general strike, the Anglo-Russian Committee should be maintained.&#8221; (Gramsci, A., &lt;i&gt;Selections from Political Writings 1921-26&lt;/i&gt;, op. cit., p.411.) This eclecticism would coincide with the zig-zagging policy of the Communist International under Zinoviev's leadership.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-45&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-45&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-45&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;45&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;We use the Spanish translation by Valentino Gerratana. Jos&#233; Aric&#243; translates it as &#8220;The solid structure of modern democracies&#8221;. The original Italian text says, &#8220;&lt;i&gt;La struttura massiccia delle democrazie moderne, sia come organizzazioni statali che come complesso di associazioni nella vita civile costituiscono per l'arte politica come le &#8216;trincee' e le fortificazioni permanenti del fronte nella guerra di posizione: essi rendono solo &#8216;parziale' l'elemento del movimento che prima era &#8216;tutta' la guerra ecc.&lt;/i&gt;&#8221;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-46&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-46&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-46&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;46&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Gramsci, A., &lt;i&gt;Cuadernos de la C&#225;rcel&lt;/i&gt;, Tomo 5, p.22. (Own translation).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-47&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-47&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-47&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;47&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;In this sense, in contrast with the &#8216;social democratic' interpretations of Gramsci, Anderson stated that the capitalist state was &#8220;&lt;i&gt;stronger&lt;/i&gt; than the Tsarist State, because it rested not only on the &lt;i&gt;consent of the masses&lt;/i&gt;, but also on a &lt;i&gt;superior repressive apparatus&lt;/i&gt;.&#8221; Anderson, P., op. cit., p.53.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-48&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-48&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-48&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;48&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, L., &#8216;The Lessons of October', op. cit., p.247-248; &lt;a href=&#034;http://www.marxists.org/archive/trotsky/1924/lessons/ch7.htm&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://www.marxists.org/archive/trotsky/1924/lessons/ch7.htm&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-49&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-49&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-49&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;49&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Gramsci, A., &lt;i&gt;Selections from the Prison Notebooks&lt;/i&gt;, op. cit., p.238.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-50&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-50&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-50&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;50&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Ibid., p.237.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-51&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-51&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-51&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;51&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Blessed are those who possess.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-52&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-52&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-52&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;52&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Cf., &#8216;Problems of Civil War', in Trotsky, L., &lt;i&gt;The Challenge of the Left Opposition (1923-25)&lt;/i&gt;, Pathfinder, 1980, p.175.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-53&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-53&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-53&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;53&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Report sent by Athos Lisa to the PCI: Political discussion with Gramsci in Prison, in &lt;a href=&#034;http://www.gramsci.org.ar/8/53.htm&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://www.gramsci.org.ar/8/53.htm&lt;/a&gt; (Own translation)&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-54&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-54&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-54&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;54&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Ibid. (Own translation)&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-55&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-55&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-55&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;55&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, L., &#8216;A Programme of Action for France', in: &lt;a href=&#034;http://www.marxists.org/archive/trotsky/1934/06/paf.htm&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://www.marxists.org/archive/trotsky/1934/06/paf.htm&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-56&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-56&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-56&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;56&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, L., &lt;i&gt;Writings 1930&lt;/i&gt;, Pathfinder, 1975, p.223.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-57&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-57&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-57&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;57&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, L., &lt;i&gt;The Transitional Programme for Socialist Revolution&lt;/i&gt;, Pathfinder Press, 1977, p.134; in &lt;a href=&#034;http://www.marxists.org/archive/trotsky/1938/tp/tp-text2.htm#wg&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://www.marxists.org/archive/trotsky/1938/tp/tp-text2.htm#wg&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-58&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-58&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-58&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;58&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Ibid.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-59&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-59&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-59&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;59&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Ibid., p.133.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-60&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-60&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-60&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;60&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;After the Fifth Congress and the failure of the putschist ventures in Estonia and Bulgaria, the zigzagging orientation of the Communist International made another turn. By 1925, the agreement with the Trades Union Congress (TUC) had been consolidated, creating the Anglo-Russian Committee on the basis of solidarity with the USSR. However, this agreement at a trade union level, far from becoming a means for increasing Communist strength in Great Britain and reducing the Soviet Union's isolation, instead shackled the British Communists who ended up becoming the left cover for the TUC bureaucracy's betrayal of the general strike in 1926. In the period of time between the establishment of the agreement and the betrayal in 1926, the Communist International's leadership exaggerated the &#8216;shift to the left' of the TUC leadership, disarming the British proletariat which in those years was waging the greatest struggle since Chartism. The same occurred in China, where the ECCI led the CPC to subordinate itself to the Kuomintang with the catastrophic consequences for the Chinese Revolution which we will analyse later. However, neither the dissolution of the Anglo-Russian Committee nor the break away from the Kuomintang occurred on the Communist International's initiative, despite the fact that it was obvious that this policy had led to defeat. The TUC leadership abandoned the Committee in 1927 when it no longer served its purposes, since the Communist International had already served it in 1926 and the movement had been defeated. The same occurred with the Kuomintang, which, after the Communist International had agreed on disarming in Shanghai in 1927, considered the agreement &#8216;surpassed' and proceeded to repress the Communists; this, however, was not enough to stop the Communist International from once again trusting in the &#8216;left wing' of the Kuomintang to lead the revolution to its final defeat.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-61&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-61&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-61&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;61&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;In 1926, various shifts occurred within the Communist Party of the USSR and the leadership remained in the hands of Stalin and Bukharin. But at the same time, discontent spread among the workers of the Soviet Union, especially in the great cities such as Leningrad. One expression of this discontent was Zinoviev's abandonment of Kamenev and Stalin's policy (after having led the anti-Trotskyist campaign in the Fifth Congress), and his leaning towards Trotsky and the Left Opposition. In April 1926, the United Opposition was created and would wage a struggle until Zinoviev and Kamenev's capitulation in 1927. Both had been expelled, along with Trotsky, from the party leadership in October and later from the party itself after the demonstrations and clashes on the tenth anniversary of the Revolution. After the defeat of the United Opposition, the factional struggle resumed between Stalin and Bukharin.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-62&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-62&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-62&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;62&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;The ninth plenum of the ECCI in February, 1928, after the Sixth Congress of the Communist International in July, and the tenth plenum held a month later, would lay the foundations for the &#8216;class-against-class' policy also known as the &#8216;Third Period'.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-63&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-63&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-63&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;63&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;In contrast with the leftism of the first years of the Communist International, this strategic regression of Stalinism was done to support a policy which was functional to the interests of Moscow's bureaucracy, while the policy of the leftists in Germany, Holland or Italy during the early 1920s was, at least, an expression of the infantile search for a path to revolution.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-64&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-64&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-64&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;64&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;In the September elections of 1930, the Communist Party had gone from 3,300,000 votes two years before to 4,600,000, while the NSDAP had gone from 800,000 votes to 6,400,000.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-65&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-65&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-65&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;65&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Clausewitz, Carl von, &lt;i&gt;On War&lt;/i&gt;, Princeton University Press, 1984, p.363.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-66&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-66&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-66&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;66&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Ibid., p.365.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-67&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-67&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-67&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;67&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Cf., Buci-Glucksmann, C., op. cit., p.383.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-68&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-68&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-68&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;68&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Gramsci, A., &lt;i&gt;Selections from Prison Notebooks&lt;/i&gt;, op. cit., p.236.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-69&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-69&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-69&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;69&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, L., &lt;i&gt;The Struggle Against Fascism in Germany&lt;/i&gt;, Pathfinder Press, 1971, p.155.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-70&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-70&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-70&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;70&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Ibid., pp.158-9. Also at: &lt;a href=&#034;http://www.marxists.org/archive/trotsky/germany/1932-ger/next01.htm#s2&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://www.marxists.org/archive/trotsky/germany/1932-ger/next01.htm#s2&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-71&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-71&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-71&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;71&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;This position was worsened by the very genesis of the PCI in the Congress of Livorno, where revolutionaries were unable to retain most of the old Socialist Party. That is to say, they were a minority from the beginning, and the United Front tactic was a necessity imposed on them from the very start of their activity as an independent party.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-72&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-72&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-72&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;72&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Bordiga would be one of the leaders of the Communist International who would defend party democracy and oppose the anti-Trotskyist campaign.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-73&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-73&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-73&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;73&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, L., &lt;i&gt;The Struggle Against Fascism in Germany&lt;/i&gt;, op. cit., p.192.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-74&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-74&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-74&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;74&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Ibid., p. 193.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-75&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-75&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-75&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;75&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Ibid., pp.158-9.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-76&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-76&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-76&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;76&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;When explaining why Alexander the Great had been able to stabilise his power within a few years of displacing Darius III Codomannus, Machiavelli compared the difficulty in seizing power in France (the West) and Turkey (the East) depending on whether the king ruled directly over his subjects or with the help of noblemen, the latter serving as &#8216;trenches' that could be used by those seeking to seize power, but also against the new ruler himself, making it difficult for him to achieve stability.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-77&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-77&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-77&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;77&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Cf., Paret, Peter, &lt;i&gt;Clausewitz and the State&lt;/i&gt;, Princeton University Press, 2007.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-78&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-78&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-78&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;78&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Gilbert, F., &#8216;Machiavelli: The Renaissance of the Art of War', in &lt;i&gt;Makers of Modern Strategy from Machiavelli to the Nuclear Age&lt;/i&gt;, Princeton University Press, 1986, p.30.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-79&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-79&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-79&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;79&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;That is to say, he who is interested in being attacked due to his ability to wage a successful defensive war is not necessarily interested &#8211; in the same circumstances &#8211; in waging an offensive war if an attack is not launched.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-80&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-80&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-80&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;80&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Clausewitz, op. cit., p.524.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-81&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-81&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-81&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;81&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, L., &#8216;Is Victory Possible in Spain?', in &lt;i&gt;The Spanish Revolution (1931-39)&lt;/i&gt;, Pathfinder Press, 1973, p.257.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-82&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-82&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-82&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;82&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, L., &#8216;A Test of Ideas and Individuals through the Spanish Experience', in &lt;i&gt;The Spanish Revolution (1931-39)&lt;/i&gt;, op. cit., p.279.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-83&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-83&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-83&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;83&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Workers' Party of Marxist Unification. Created by the merging of Andreu Nin's group with Joaqu&#237;n Maur&#237;n's Workers and Peasants' Bloc.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-84&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-84&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-84&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;84&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;National Confederation of Labour, led by the anarchists of the Iberian Anarchist Federation (FAI) from the early 1930s.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-85&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-85&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-85&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;85&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, L., &#8216;The Treachery of the POUM', in &lt;i&gt;The Spanish Revolution (1931-39)&lt;/i&gt;, op. cit., p.209.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-86&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-86&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-86&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;86&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Article for &lt;i&gt;Estrategia Internacional&lt;/i&gt;: As we will elaborate on in the next issue, in order to justify their entry in the Consell de la Generalitat, the POUM would embellish the Republican Left by emphasising their &#8216;profoundly popular character' and the more leftist character of the republican programme. Despite the fact that the new government would be led by the Republican Left, the POUM considered that, &#8220;As for proletarian hegemony, the absolute majority of workers' representatives will fully guarantee it&#8221;, that is to say, the Stalinists, Social Democrats and Anarchists (Cf., Brou&#233;, P., &lt;i&gt;La Revoluci&#243;n Espa&#241;ola 1931-1939&lt;/i&gt;, Barcelona, Ediciones Pen&#237;nsula, 1977, p.202.) (Own translation.) However, as Trotsky would point out: &#8220;Politically most striking is the fact that the Spanish Popular Front lacked in reality even a parallelogram of forces. The bourgeoisie's place was occupied by its shadow. Through the medium of the Stalinists, Socialists, and Anarchists, the Spanish bourgeoisie subordinated the proletariat to itself without even bothering to participate in the Popular Front.&#8221; (Trotsky, L., &#8216;The Lessons of Spain: The Last Warning', in &lt;i&gt;The Spanish Revolution (1931-39)&lt;/i&gt;, Pathfinder Press, 1973, p.309. Also at: &lt;a href=&#034;http://www.marxists.org/archive/trotsky/1937/xx/spain01.htm&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://www.marxists.org/archive/trotsky/1937/xx/spain01.htm&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-87&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-87&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-87&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;87&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Programa electoral del Frente Popular', in Brou&#233;, P., &lt;i&gt;La Revoluci&#243;n Espa&#241;ola 1931-1939&lt;/i&gt;, Barcelona, Pen&#237;nsula, 1977, p.186. (Own translation)&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-88&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-88&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-88&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;88&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Clausewitz held the view that &#8220;The destruction of enemy forces always appears as the most elevated and effective means to which all of the rest must yield.&#8221; On the basis of a unilateral interpretation of this affirmation, many have labelled him the theorist of the permanent offensive. From Count Schlieffen &#8211; author of the plan applied by Germany in the First World War &#8211; who used it to justify his positions, to the anti-Clausewitzian military theorist Liddell Hart, who used this label to discredit him. However, this definition was not used by Clausewitz to say that in every war and every moment, the immediate aim was to destroy the enemy's army, but instead tried to explain the change of era posed by the French Revolution, and how it has created deep changes in the field of tactics and strategy in contrast with the &#8216;cabinet wars' of the 18th Century.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Something similar happened within revolutionary Marxism during the imperialist period. Within the Third International, some sectors interpreted the &#8216;relevance' of the proletarian revolution in the new period as synonymous with &#8216;imminence'. Thalheimer, Fr&#246;hlich, Luk&#225;cs, who organised the periodical &lt;i&gt;Kommunismus&lt;/i&gt;, were Lenin's Schlieffen. They interpreted the era's revolutionary perspective as a basis for the permanent &#8216;revolutionary offensive'. Lenin and Trotsky would confront them in the Communist International's debates.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;The fact is that neither Clausewitz nor Trotsky considered that &#8216;the destruction of enemy forces' was the only purpose of every war, but that this was determined by the effective existence of the conditions necessary to reach the aim. Hans Delbr&#252;ck, on the basis of an interpretation of Clausewitz's notes, pointed out how this determined two poles of the art of war: the &#8216;strategy of annihilation' (Niederwerfungsstrategie) when fighting for the war's &#8216;decision', and the &#8216;strategy of attrition' (Ermattungsstrategie) when &#8216;limited objectives' are sought. Every strategy exists between these two poles under certain circumstances, generating a varied multiplicity of wars that ranges from quasi armed observation to &#8216;absolute war'.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;From the point of view of proletarian revolution, Trotsky would develop this difference on the basis of the following contrast: on the one hand, there was the stage of capitalist growth during the decades prior to the First World War, in which &#8216;limited objectives' were sought; &#8220;Before a growing capitalism,&#8221; said Trotsky, &#8220;the best party leadership could do nothing but precipitate the creation of a workers' party.&#8221; On the other hand, there was the stage which opened up after the war, where the leadership's key role was to be prepared for sudden turns in the situation, both to the left (with the possibility of revolution and the seizure of power) and to the right (with the need to go on the defensive) which would pose decisive clashes. At the same time, in the 1920s, for example, Trotsky pointed out a combination of both. While maintaining that the Communist International's key role was to be prepared for sudden turns in the situation &#8211; and he later debated this with regards to both Germany and China &#8211; in the case of the USSR, the Red Army founder posed the need for an active economic policy from the workers' state in order to develop the productive forces as a basis on which to maintain the alliance with the peasantry. To Trotsky, both orientations conformed to a strategy for the development of international revolution.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;The absence of this type of strategic reflection was negatively expressed within the discussions held by Trotskyist groups after the Second World War and the Yalta agreement, when it became necessary to re-establish a new strategic framework and programmatic adjustments. As we pointed out in the article &#8216;Trotsky and Gramsci: A Posthumous Dialogue' (Estrategia Internacional No. 19; &lt;a href=&#034;http://www.ft.org.ar/estrategia/ei19/ei19inglestrotskygramsci.htm&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://www.ft.org.ar/estrategia/ei19/ei19inglestrotskygramsci.htm&lt;/a&gt;), Trotskyism split into two main trends on this issue, both of them wrong. Those who upheld the &#8216;stagnationist' thesis &#8211; &#8220;the productive forces of humanity have stagnated&#8221;, they repeated, in tune with the text of the &lt;i&gt;Transitional Programme&lt;/i&gt; &#8211; without seeing that the enormous destruction of productive forces provoked by the war and the subsequent capitalist reconstruction in Europe allowed, in the period ranging from 1948 to 1968, a partial development of productive forces as a continuation of the imperialist stage as a phase in capitalism's decline. On the other extreme were those who saw the post-war &#8216;boom' as a neo-capitalism or &#8216;late capitalism', adopting a corrected view of the bourgeois theory of capitalist crises, of automatic &#8216;waves' or cycles of growth where the class struggle had a completely subordinate role.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;In both cases, the consequences were the following: on the one hand, the refusal to advance in creating strong revolutionary parties in situations in which one could only seek &#8216;limited aims', and on the other hand, when the seizure of power was a possibility, identifying the emergence of new bureaucratic workers' states with the inevitable advance of socialism, while losing sight of the strategy on the whole as elaborated by Trotsky, which showed the impossibility of advancing in this way towards the internationalist development of the revolution.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-89&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-89&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-89&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;89&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;For a debate with Bensa&#239;d on this point, see: Cinatti, C., &#8216;&#191;Qu&#233; partido para qu&#233; estrategia?', in &lt;i&gt;Estrategia Internacional&lt;/i&gt; No. 24 in &lt;a href=&#034;http://www.ft-ci.org/Que-partido-para-que-estrategia&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://www.ft-ci.org/Que-partido-para-que-estrategia&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-90&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-90&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-90&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;90&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Bensa&#239;d, D., &#8216;On the return of the politico-strategic question', in &lt;a href=&#034;http://www.marxists.org/archive/bensaid/2006/08/polstrat.htm&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://www.marxists.org/archive/bensaid/2006/08/polstrat.htm&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-91&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-91&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-91&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;91&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;We are referring to Miguel Rossetto, the Minister of Agrarian Development for the PT in Brazil.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-92&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-92&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-92&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;92&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Bensa&#239;d, Daniel, op. cit.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-93&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-93&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-93&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;93&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;See Cinatti, C., &#8216;Lucha de clases y nuevos fen&#243;menos pol&#237;ticos en el quinto a&#241;o de la crisis capitalista', &lt;i&gt;Estrategia Internacional&lt;/i&gt; No.28, in &lt;a href=&#034;http://www.ft-ci.org/IMG/pdf/EI28_Lucha_de_clases.pdf&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://www.ft-ci.org/IMG/pdf/EI28_Lucha_de_clases.pdf&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-94&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-94&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-94&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;94&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, L., &#8216;Report on the Fourth World Congress', &lt;i&gt;The First Five Years of the Communist International&lt;/i&gt;, Vol.2, op. cit., p.324 ; &lt;a href=&#034;http://www.marxists.org/archive/trotsky/1924/ffyci-2/24b.htm&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://www.marxists.org/archive/trotsky/1924/ffyci-2/24b.htm&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-95&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-95&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-95&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;95&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;A Trotskyist Critique of Germany 1923 and the Comintern', in &lt;a href=&#034;http://www.icl-fi.org/english/esp/56/germany1923.html&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://www.icl-fi.org/english/esp/56/germany1923.html&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-96&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-96&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-96&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;96&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, L., &#8216;The Class Nature of the Soviet State', &lt;i&gt;Writings (1933-34)&lt;/i&gt;, Pathfinder Press, 1975, p.106; in &lt;a href=&#034;http://www.marxists.org/archive/trotsky/1933/10/sovstate.htm&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://www.marxists.org/archive/trotsky/1933/10/sovstate.htm&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-97&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-97&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-97&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;97&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, L., &#8216;Problems of Civil War', &lt;i&gt;The Challenge of the Left Opposition (1923-25)&lt;/i&gt;, op. cit., p.180.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-98&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-98&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-98&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;98&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&#8216;A Trotskyist Critique of Germany 1923 and the Comintern, op. cit.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-99&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-99&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-99&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;99&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, L., &lt;i&gt;The Transitional Programme for Socialist Revolution&lt;/i&gt;, op. cit., p.135.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-100&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-100&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-100&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;100&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Cf., Maiello, Mat&#237;as and Albamonte, Emilio, &#8216;En los l&#237;mites de la &#8220;restauraci&#243;n burguesa&#8221;', in &lt;i&gt;Estrategia Internacional&lt;/i&gt; No. 27, 2011; &lt;a href=&#034;http://www.ft-ci.org/En-los-limites-de-la-restauracion-burguesa&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://www.ft-ci.org/En-los-limites-de-la-restauracion-burguesa&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-101&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-101&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-101&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;101&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Cf., Maiello, Mat&#237;as and Albamonte, Emilio, op. cit.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-102&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-102&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-102&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;102&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Cited in Gonz&#225;lez, Ernesto, &lt;i&gt;El trotskismo obrero internacionalista en la Argentina&lt;/i&gt;, Vol.3, Ant&#237;doto, 1999, p.54.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-103&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-103&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-103&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;103&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Ibid., p.53&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-104&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-104&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-104&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;104&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Ibid., p.58. (Own translation)&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-105&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-105&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-105&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;105&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, L., &#8216;On the state of the Left Opposition', &lt;i&gt;Writings 1932-33&lt;/i&gt;, Pathfinder Press, 1972, p.35.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-106&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-106&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-106&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;106&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Clausewitz, op. cit., p.363.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-107&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-107&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-107&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;107&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, L., &#8216;On the state of the Left Opposition', op. cit., p.36.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-108&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-108&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-108&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;108&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky himself had analysed the hypothesis of this type of relationship between the peasant-based army leading a triumphant revolution and the workers' vanguard of the cities in his exchanges with the Chinese oppositionists. Cf., Trotsky, L., &#8216;Peasant War in China and the Proletariat', &lt;i&gt;Writings 1932&lt;/i&gt;, Pathfinder, 1973; &lt;a href=&#034;http://www.marxists.org/archive/trotsky/1932/09/china.htm&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://www.marxists.org/archive/trotsky/1932/09/china.htm&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-109&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-109&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-109&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;109&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;This was the weak basis on which Trotskyist groupings reunited in 1963. The inevitable consequence was a new event of this type years later, when in Nicaragua, the adaptation of the majority of the United Secretariat to the FSLN leadership led them to support the expulsion of the &#8216;Sim&#243;n Bol&#237;var Brigade' organised by the Morenoites.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-110&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-110&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-110&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;110&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Lenin, V. I., &lt;i&gt;Collected Works&lt;/i&gt;, Vol.38, Progress, 1972, p.180.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-111&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-111&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-111&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;111&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;In reference to the French Radical Party, a party historically tied to French colonial oppression with a traditional base in the petty bourgeosie of the cities and countryside.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-112&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-112&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Footnotes 2-112&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;112&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, L., &lt;i&gt;Whither France?&lt;/i&gt;, New Park, 1974, p.99; &lt;a href=&#034;http://www.marxists.org/archive/trotsky/1936/whitherfrance/ch03.htm&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://www.marxists.org/archive/trotsky/1936/whitherfrance/ch03.htm&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
		
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		<title>Presentaci&#243;n</title>
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		<dc:date>2013-06-01T03:00:00Z</dc:date>
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		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Emilio Albamonte</dc:creator>


		<dc:subject>Pol&#237;tica Internacional</dc:subject>

		<description>

-
&lt;a href="https://ft-ci.org/Revista-Estrategia-Internacional-292" rel="directory"&gt;Revista Estrategia Internacional Nro. 18&lt;/a&gt;

/ 
&lt;a href="https://ft-ci.org/Politica-Internacional" rel="tag"&gt;Pol&#237;tica Internacional&lt;/a&gt;

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		<title>La estrategia sovi&#233;tica en lucha por la Rep&#250;blica obrera</title>
		<link>https://ft-ci.org/La-estrategia-sovietica-en-lucha-por-la-Republica-obrera,5827</link>
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		<dc:date>2012-10-09T19:57:25Z</dc:date>
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		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Emilio Albamonte, Fredy Lizarrague, Manolo Romano</dc:creator>


		<dc:subject>Europa</dc:subject>
		<dc:subject>Asia</dc:subject>
		<dc:subject>Teor&#237;a</dc:subject>
		<dc:subject>4 Teor&#237;a marxista</dc:subject>
		<dc:subject>5 Debates de estrategia</dc:subject>
		<dc:subject>6 Reconstrucci&#243;n de la IV Internacional</dc:subject>
		<dc:subject>Rusia</dc:subject>

		<description>
&lt;p&gt;por Emilio Albamonte y Fredy Lizarrague, con la colaboraci&#243;n de Manolo Romano &lt;br class='autobr' /&gt;
1. INTRODUCCION: NUEVAMENTE SOBRE EL CARACTER DE LA REVOLUCION &lt;br class='autobr' /&gt;
El '89, entre otras cosas, puso a prueba todo tipo de teorias. En las nuevas condiciones determinadas por esa etapa abierta, no puede construirse una corriente internacional trotskista que luche por reconstruir la IV sin partir de intentar reconstruir la teor&#237;a de sus fundadores. En Estrategia Internacional nro. 3 empezamos esa tarea delimit&#225;ndonos (&#8230;)&lt;/p&gt;


-
&lt;a href="https://ft-ci.org/Revista-Estrategia-Internacional-Nro-4-5" rel="directory"&gt;Revista Estrategia Internacional Nro. 4 / 5&lt;/a&gt;

/ 
&lt;a href="https://ft-ci.org/Europa" rel="tag"&gt;Europa&lt;/a&gt;, 
&lt;a href="https://ft-ci.org/Asia" rel="tag"&gt;Asia&lt;/a&gt;, 
&lt;a href="https://ft-ci.org/Teoria" rel="tag"&gt;Teor&#237;a&lt;/a&gt;, 
&lt;a href="https://ft-ci.org/4-Teoria-marxista" rel="tag"&gt;4 Teor&#237;a marxista&lt;/a&gt;, 
&lt;a href="https://ft-ci.org/5-Debates-de-estrategia" rel="tag"&gt;5 Debates de estrategia&lt;/a&gt;, 
&lt;a href="https://ft-ci.org/6-Reconstruccion-de-la-IV-Internacional" rel="tag"&gt;6 Reconstrucci&#243;n de la IV Internacional&lt;/a&gt;, 
&lt;a href="https://ft-ci.org/Rusia" rel="tag"&gt;Rusia&lt;/a&gt;

		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;&lt;i&gt;por Emilio Albamonte y Fredy Lizarrague, con la colaboraci&#243;n de Manolo Romano&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;1. INTRODUCCION: NUEVAMENTE SOBRE EL CARACTER DE LA REVOLUCION&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El '89, entre otras cosas, puso a prueba todo tipo de teorias. En las nuevas condiciones determinadas por esa etapa abierta, no puede construirse una corriente internacional trotskista que luche por reconstruir la IV sin partir de intentar reconstruir la teor&#237;a de sus fundadores. En Estrategia Internacional nro. 3 empezamos esa tarea delimit&#225;ndonos de la corriente de la cual provenimos y de su fundador Nahuel Moreno. En este trabajo avanzamos comparando la teor&#237;a de la revoluci&#243;n de Moreno con una posici&#243;n an&#225;loga que sosten&#237;a en 1937 el centrista dirigente del POUM espa&#241;ol y que fuera criticada por Le&#243;n Trotsky, as&#237; como las consecuencias en el programa y en la lucha por una estrategia sovi&#233;tica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La teor&#237;a de la revoluci&#243;n de Moreno parte del hecho cierto del car&#225;cter anticapitalista (no antifeudal) de toda revoluci&#243;n en esta &#233;poca de dominio imperialista mundial. De aqu&#237; define que las revoluciones son &#034;objetivamente socialistas&#034;. Pero para Moreno la definici&#243;n de &#034;objetivamente socialista&#034;, quiere decir, en realidad, autom&#225;ticamente socialista, o inevitablemente socialista. (1. Ver Notas al Final).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Moreno sostiene que se &#034;confirm&#243;&#034; la teor&#237;a de la Revoluci&#243;n Permanente pero en realidad la niega afirmando que: &#034;lo &#250;nico que agregamos es que la fuerza objetiva de la revoluci&#243;n mundial combinada con la crisis de direcci&#243;n del proletariado mundial y la crisis sin salida del imperialismo, ha permitido que se fuera m&#225;s all&#225; en las revoluciones de febrero nacionales de lo que preve&#237;an las Tesis: que partidos peque&#241;oburgueses tomen el poder e inicien la revoluci&#243;n socialista&#034; .&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para su revisi&#243;n intenta basarse en las revoluciones de posguerra que dieron lugar a estados obreros deformados con direcciones contrarevolucionarias. Pero las revoluciones de la inmediata posguerra en el Este y China ya estaban contempladas te&#243;ricamente por el Programa de Transici&#243;n como variante excepcional. (2)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A partir de lo anterior en su teor&#237;a, concluye que &#034;no es obligatorio que sea la clase obrera y el partido marxista revolucionario el que dirija el proceso de la revoluci&#243;n democr&#225;tica a la socialista&#034;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De otro hecho, como la oleada de ca&#237;das de dictaduras en Iran, Nicaragua y el cono sur de Am&#233;rica Latina, plantea que contra el fascismo o las dictaduras militares en las semicolonias capitalistas es necesario &#034;hacer una revoluci&#243;n en el r&#233;gimen pol&#237;tico: destruir al fascismo para conquistar las libertades de la democracia burguesa, aunque fuera en el terreno de los reg&#237;menes pol&#237;ticos de la burgues&#237;a, del estado burgu&#233;s&#034;. Esto, afirmamos, da lugar a la teor&#237;a etapista y semi-menchevique de la &#034;revoluci&#243;n democr&#225;tica&#034;, &#034;como parte o primer paso de la revoluci&#243;n socialista&#034;. (3)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como vemos esto no es un &#034;agregado&#034; a la teor&#237;a de Trotsky y a las tesis de la Permanente. Afirmamos que Moreno construye una teor&#237;a de conjunto, revisionista de la teor&#237;a de la Revoluci&#243;n Permanente. Como ya demostramos en E I nro. 3 y profundizamos en este art&#237;culo, la matriz l&#243;gica de esa teor&#237;a es la exacerbaci&#243;n sin l&#237;mites de los factores objetivos. En realidad, la suya no tiene nada que ver con la Teor&#237;a de la Revoluci&#243;n Permanente, por el contrario es un ataque en regla a la misma, su negaci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;NIN Y LA TEORIA DE LA REVOLUCION SOCIALISTA POR &#034;ESENCIA&#034;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La teor&#237;a de Moreno no es nueva. Trotsky ya combati&#243; este tipo de interpretaciones objetivistas de la revoluci&#243;n contra quienes, tambi&#233;n, se declaraban partidarios de la Revoluci&#243;n Permanente pero la &#034;interpretaban&#034; razonando igual que Moreno para terminar neg&#225;ndola. Durante la revoluci&#243;n espa&#241;ola, Andr&#233;s Nin, el dirigente del centrista POUM, sostuvo una posici&#243;n como la de Moreno. En un art&#237;culo titulado &#034;Los ultraizquierdistas en general y los incurables en particular&#034; del 28 de setiembre de 1937, Trotsky polemizaba contra la concepci&#243;n de Nin.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El POUM hab&#237;a entrado en el gobierno de Frente Popular en Catalu&#241;a. A pesar de ello, Nin declaraba, al igual que Moreno, su solidaridad de palabra con la teor&#237;a de la Revoluci&#243;n Permanente: &#034;La lucha que comienza no es la lucha entre la democracia burguesa y el fascismo, como piensan algunos, sino entre el fascismo y el socialismo&#034;, dec&#237;a correctamente el dirigente del POUM. Incluso la alternativa leninista &#034;fascismo o socialismo&#034; era la f&#243;rmula corriente del POUM. &#191;Porqu&#233; entonces alguien que &#034;reconoc&#237;a&#034; el car&#225;cter socialista de la revoluci&#243;n entraba en el gobierno de Frente Popular que ten&#237;a por bandera la implantaci&#243;n de la &#034;Rep&#250;blica burguesa&#034; en Espa&#241;a?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dice Trotsky sobre Nin &#034;El fondo de su pensamiento era aproximadamente este: puesto que esta revoluci&#243;n es una revoluci&#243;n socialista 'por esencia', nuestra entrada en el gobierno no puede hacer otra cosa que ayudarla&#034;. Por ello para Trotsky: &#034;Nin ha transformado en su contraria la f&#243;rmula leninista: ha entrado en un gobierno burgu&#233;s que ten&#237;a el objetivo de expoliar y asfixiar todas las conquistas, todos los puntos de apoyo de la revoluci&#243;n socialista naciente&#034;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y luego afirmaba: &#034;El car&#225;cter socialista de la revoluci&#243;n, determinado por los factores sociales fundamentales de nuestra &#233;poca, no obstante, no puede servirse todo preparado y todo asegurado desde el principio mismo del desarrollo revolucionario. No; desde abril de 1931 el gran drama espa&#241;ol ha tomado el car&#225;cter de una revoluci&#243;n 'republicana' y 'democr&#225;tica'. Durante los a&#241;os que siguieron la burgues&#237;a ha logrado imponer su sello a los sucesos, aunque la alternativa leninista: comunismo o fascismo, haya conservado -en &#250;ltimo an&#225;lisis- todo su valor. Cuanto m&#225;s los centristas de izquierda y los sectarios transforman esta alternativa en una ley suprahist&#243;rica, menos son capaces de arrancar a las masas de la influencia de la burgues&#237;a (...) La alternativa: socialismo o fascismo, significa solamente, y es bastante importante, que la revoluci&#243;n espa&#241;ola no puede ser victoriosa m&#225;s que por la dictadura del proletariado. Pero esto no significa de ninguna manera que la victoria est&#233; asegurada por adelantado. Se trata tambi&#233;n, y toda la tarea pol&#237;tica est&#225; ah&#237;, en transformar esta revoluci&#243;n h&#237;brida, confusa, medio ciega y medio sorda, en revoluci&#243;n socialista. Hace falta no s&#243;lo decir lo que es, sino tambi&#233;n saber partir de lo que es. Los partidos dirigentes, incluyendo hasta los que hablan de socialismo, el POUM entre ellos, hacen todo lo que pueden por impedir la transformaci&#243;n de esta semirrevoluci&#243;n, mancillada y desfigurada, en revoluci&#243;n consciente y terminada. La clase obrera, empujada por su instinto, consigue, ciertamente, en los momentos de culminaci&#243;n revolucionaria, colocar jalones importantes en el camino del socialismo. Pero no son m&#225;s que jalones que en el momento de reflujo son barridos por los partidos dirigentes (...) Hace falta sobrepasar las dificultades materiales mediante la acci&#243;n, es decir mediante una t&#225;ctica apropiada a la realidad.(...) Se trata de encontrar una actitud justa con respecto a esta lucha h&#237;brida, para transfomarla desde adentro en lucha por la dictadura del proletariado&#034;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como vemos Trotsky parte del &#034;car&#225;cter socialista&#034; objetivo de la revoluci&#243;n espa&#241;ola. Pero inmediatamente se&#241;ala que en &#034;el gran drama espa&#241;ol&#034; esa revoluci&#243;n tom&#243; &#034;el car&#225;cter de una revoluci&#243;n 'republicana' y 'democr&#225;tica'... (es decir, burguesa. N de R).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para Trotsky, aunque la revoluci&#243;n &#034;naciente&#034; es socialista, la contrarrevoluci&#243;n burguesa act&#250;a no solo mediante fascismo sino que &#034;le impone su sello&#034;, &#034;democr&#225;tico&#034; y &#034;republicano&#034;, a traves de los &#034;partidos dirigentes&#034; para evitar que la revoluci&#243;n se transforme en socialista &#034;consciente y terminada&#034; y se detenga en su estado primitivo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Aunque una clase &#034;objetivamente socialista&#034; como la clase obrera (ni que decir de clases explotadas no socialistas como el campesinado), lograba pasos en el camino al socialismo, estos logros eran &#034;barridos por los partido dirignetes&#034;, es decir se retroced&#237;a por el rol subjetivo de las direcciones contrarrevolucionarias. Justamente por ello, para Trotsky contra Nin, &#034;toda la tarea pol&#237;tica esta ah&#237;, en transformar esta revoluci&#243;n h&#237;brida, confusa, medio ciega y medio sorda, en revoluci&#243;n socialista.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es necesario aclarar que lejos de levantar una pol&#237;tica que negaba la necesidad de levantar las consignas democr&#225;ticas, Trotsky en Espa&#241;a da una batalla contra el stalinismo en el &#034;tercer per&#237;odo&#034; ultraizquierdista y los sectarios que las negaban. Pero lo que m&#225;s nos interesa aqu&#237;, es que de la l&#243;gica de Trotsky en la revoluci&#243;n espa&#241;ola y la de la Revoluci&#243;n Permanente se desprende la necesidad imprescindible del partido marxista revolucionario para luchar contra el &#034;freno democr&#225;tico&#034; de los stalinistas, socialdem&#243;cratas y anarquistas &#034;que impiden el movimiento al socialismo&#034;. Un partido capaz de &#034;sobrepasar las dificultades materiales mediante la acci&#243;n&#034;, para aplicar &#034;una t&#225;ctica apropiada&#034; e intervenir decisivamente en esa &#034;semirrevoluci&#243;n&#034; socialista para &#034;transformarla desde adentro en lucha por la dictadura del proletariado&#034;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De la posici&#243;n de Nin (con muchos puntos de contacto con la de Moreno se desprenden conclusiones opuestas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Donde Nin define como &#034;socialista por esencia&#034;, Moreno dice &#034;objetivamente socialista&#034;. Aclaramos, una vez m&#225;s, que estar&#237;amos de acuerdo con ambos si s&#243;lo se tratara de una dfeinici&#243;n del car&#225;cter socialista de toda revoluci&#243;n &#034;determinado por los factores sociales fundamentales de nuestra &#233;poca&#034;, como lo define Trotsky. Pero tanto en Moreno como en Nin son definiciones funcionales a la valoraci&#243;n que ambos hacen de los partidos contrarrevolucionarios que se encuentran a la cabeza de los procesos revolucionarios y de las fornas &#034;democr&#225;ticas&#034; de la contrarrevoluci&#243;n, o sea del &#034;freno democr&#225;tico&#034; mediante el que la burgues&#237;a &#034;impone su sello&#034; para impedir el triunfo de la revoluci&#243;n socialista.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En Nin, en medio de una guerra civil, esto era una justificaci&#243;n para cubrir por izquierda su pr&#225;ctica pol&#237;tica de capitulaci&#243;n del POUM al gobierno de Frente Popular. En Moreno nunca lleg&#243; hasta all&#237;, pero se transform&#243; en el abandono de la teor&#237;a de la Revoluci&#243;n Permanente. Sin embargo, si bien Moreno no lleg&#243; hasta una traici&#243;n como la de Nin en pol&#237;tica como fue la participaci&#243;n en un gobierno burgu&#233;s, fue mucho m&#225;s all&#225; que aquel en la teor&#237;a.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Al igual que la de Nin, la de Moreno no es una teor&#237;a que niegue el car&#225;cter socialista de la revoluci&#243;n al viejo estilo stalinista, ni que adopte su distinci&#243;n entre pa&#237;ses &#034;maduros y no maduros&#034; para el socialismo. Por el contrario, parte, correctametne, de la madurez dada por la econom&#237;a mundial a todos los pa&#237;ses, a&#250;n los m&#225;s atrasados que tengan que resolver tareas democr&#225;ticas y nacionales. Pero para Moreno toda revoluci&#243;n en un pa&#237;s atrasado que parta de tareas democr&#225;ticas se transforma en socialista, y con ello en permanente, por &#034;la fuerza objetiva de la revoluci&#243;n mundial&#034; y &#034;la crisis sin salida del imperialismo&#034;, que empujan a que partidos peque&#241;oburgueses &#034;incien la revoluci&#243;n socialista&#034;. En fin, que toda revoluci&#243;n puede transformarse en socialista acabada y consumada por la fuerza sin l&#237;mites, exacerbada de los factores objetivos. En cuanto a la revoluc&#243;n &#034;antifascista&#034;, Moreno la define como &#034;revoluci&#243;n democr&#225;tica triunfante&#034;. En esto es diametralmente opuesto a Trotsky que a la instauraci&#243;n de una rep&#250;blica burguesa a la ca&#237;da del fascismo la llama &#034;aborto de la revoluci&#243; proletaria insuficientemente madura y prematura&#034; o &#034;una contrarrevoluci&#243;n burguesa obligada por las circunstancias a revestir, despu&#233;s de la victoria obtenida por el proletariado, formas pseudodemocr&#225;ticas&#034;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;UNA IMAGEN MUY DIDACTICA&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La im&#225;gen usada por Moreno para explicar su teor&#237;a es muy did&#225;ctica. Moreno explica la revoluci&#243;n como una locomotora que avanza &#034;objetivamente&#034; hacia la revoluci&#243;n socialista, s&#243;lo que se para en distintas estaciones. Si se para en la estaci&#243;n &#034;democracia burguesa&#034; es una &#034;revoluci&#243;n democr&#225;tica&#034; para conseguir libertades pol&#237;ticas, y aunque sea &#034;en el marco del estado burgu&#233;s&#034; es &#034;parte&#034; de la v&#237;a al socialismo o un &#034;primer paso de la revoluci&#243;n socialista&#034;. Incluso, por la fuerza de los factores objetivos, la locomotora es capaz de llegar hasta la &#034;estaci&#243;n expropiaci&#243;n de la burgues&#237;a&#034;, a &#034;iniciar la revoluci&#243;n socialista&#034; en el terreno nacional, no importa quien sea el maquinista. Los trotskistas, seg&#250;n Moreno, somos los que tenemos que conducir la locomotora para que no se pare y llegue a la estaci&#243;n &#034;democracia obrera&#034; y &#034;extensi&#243;n de la revoluci&#243;n mundial&#034;, mientras que en las otras &#034;estaciones&#034; el tren puede ser conducido por otros &#034;maquinistas&#034; burgueses o reformistas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No puede desconocerse que existan &#034;etapas epis&#243;dicas&#034; en el camino de la revoluci&#243;n proletaria, desde la ca&#237;da de una dictadura fascista, las revoluciones de febrero, hasta los estados obreros deformados: deben ser consideradas, siguiendo el m&#233;todo de Trotsky, &#034;victorias obtenidas por el proletariado&#034;. Pero Moreno transforma toda &#034;etapa epis&#243;dica&#034; o triunfo parcial, en una etapa independiente y necesaria. En esto consiste el etapismo de Moreno y por ello decimos que su teor&#237;a es semimenchevique (*).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para Moreno desde su &#243;ptica objetivista, toda lucha de las masas, todo triunfo parcial y como tal contradictorio, terminaba inevitablemente en &#034;triunfos&#034; sin m&#225;s, que hac&#237;an parte de la revoluci&#243;n &#034;objetivamente socialista&#034;, salvo que la contrarrevoluci&#243;n adoptara la forma fascista o de golpe militar con m&#233;todos de guerra civil abierta contra el proletariado. S&#243;lo ve a la contrarrevoluci&#243;n como otra &#034;locomotora&#034; que viene a chocarse de frente con la de la revoluci&#243;n. Es decir, una teor&#237;a que no explica y desarma ante las formas &#034;pseudodemocr&#225;ticas&#034; que adquieren, en sus nueve d&#233;cimas partes, las contrarrevoluciones burguesas antes de apelar a la salida fascista (**).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La contrarrevoluci&#243;n act&#250;a desviando la revoluci&#243;n a la &#034;v&#237;a muerta&#034; del parlamentarismo, haciendo &#034;cambios de v&#237;a&#034;, mont&#225;ndose en su conductor contrarrevolucionario para poner un &#034;freno democr&#225;tico&#034; a sus triunfos parciales e, incluso, preparar el retroceso de la revoluci&#243;n hasta &#034;estaciones&#034; anteriores.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En &#250;ltima instancia, aunque Moreno acu&#241;&#243; el t&#233;rmino de &#034;reacci&#243;n democr&#225;tica&#034;, pero la misma categor&#237;a de &#034;reacci&#243;n&#034; es una muestra de lo que decimos. Si lo que se quiere afirmar es que las &#034;formas pseudodemocr&#225;ticas&#034; que adquiere la &#034;contrarrevoluci&#243;n burguesa&#034; son categ&#243;ricamente distintas a las formas fascistsa, no podemos si no estar de acuerdo. Pero la misma definici&#243;n oculta detr&#225;s de la forma pol&#237;tica el car&#225;cter social de la contrarrevoluci&#243;n. En la teor&#237;a de Moreno la categor&#237;a de &#034;contrarrevoluci&#243;n&#034; est&#225; reservada s&#243;lo para cuando la burgues&#237;a derrota f&#237;sicamente al proletariado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Incluso Moreno, yendo m&#225;s all&#225; de Nin, abandon&#243; completamente &#034;la alternativa leninista: fascismo o socialismo&#034;, que para Trotsky en Espa&#241;a, a&#250;n en medio de una guerra civil con campos militares enfrentados entre &#034;republicanos&#034; y fascistas y donde era obligatorio estar en el campo militar republicano, conserva &#034;todo su valor&#034; estrat&#233;gico. &#161;Tanto que hasta el propio centrista y capitulador de Nin podr&#237;a contestar te&#243;ricamente a Moreno que bajo una dictadura &#034;la lucha que comienza no es entre la democracia burguesa y el fascismo, como piensan algunos&#034;!&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tanto Nin como Moreno, en aras de una revoluci&#243;n &#034;en esencia&#034; socialista o socialista &#034;objetiva&#034;, llevan a actuar con pol&#237;ticas oportunistas: entrando al Frente Popular capitulando al &#034;freno democr&#225;tico&#034; de la revoluci&#243;n so pretexto de &#034;ayudar&#034; al impulso de esa revoluci&#243;n, seg&#250;n Nin en Espa&#241;a; o a pol&#237;ticas de presi&#243;n sobre los partidos contrarrevolucionarios a la cabeza de los procesos y a ceder a las &#034;formas pseudodemocr&#225;ticas&#034; que adquiere la contrarrevoluci&#243;n burguesa, seg&#250;n la l&#243;gica de Moreno.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin haber llegado a la traici&#243;n como Nin, Moreno utiliz&#243; con el objetivo de servir de cobertura a una revisi&#243;n en clave oportunista de la Teor&#237;a de la Revoluci&#243;n Permanente, y arm&#243; a cientos de cuadros de la LIT con una &#034;nueva teor&#237;a&#034; de la revoluci&#243;n que lleva a capitular a la democracia burguesa y a embellecer a las direcciones que dirigieron excepcionalmente algunas revoluciones socialistas deformadas de posguerras.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Triunfos, estos &#250;ltimos, que nunca desconocimos y defendemos incondicionalmente frente a todo ataque imperialista, pero que lejos de ser &#034;colosales&#034; fueron tan contradictorios, tan poco &#034;econ&#243;micos&#034; para la clase obrera mundial, que profundizaron la crisis de direcci&#243;n revolucionaria del proletariado al fortalecer al stalinismo como aparato contrarrevolucionario mundial, ayudaron a consolidar por toda una etapa el dominio imperialista norteamericano que a&#250;n despu&#233;s de la derrota de Vietnam pudo mantenerse y pasar a la ofensiva con el reaganismo-tatcherismo, denigraron frente a las masas las ideas marxistas creando una conciencia progresivamente &#034;hostil al socialismo&#034; y terminaron cayendo de la forma tan contradictoria que vemos hoy, donde los contrarrevolucionarios que los dirigieron jugaron y juegan hoy el papel determinante para descomponer las bases sociales de esos estados obreros.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el '89, con la ca&#237;da de los reg&#237;menes burocr&#225;ticos cay&#243;, tambi&#233;n, toda la teor&#237;a de Moreno que los embellec&#237;a.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si el centrismo de Nin y el POUM se convirtieron en un obst&#225;culo para la construcci&#243;n del partido marxista revolucionario que necesitaba la revoluci&#243;n espa&#241;ola; la teor&#237;a semimenchevique de la revoluci&#243;n de Moreno es un obst&#225;culo que es necesario derribar si se quiere construir una corriente trotskista principista internacional que se plantee la tarea de luchar por reconstruir la IV Internacional, con su teor&#237;a, su m&#233;todo y su programa expurgada de revisionistas, en las condiciones de la etapa abierta en el '89.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;2. LAS CONSECUENCIAS EN EL PROGRAMA: LA DIVISION ENTRE PROGRAMA MINIMO Y MAXIMO&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como consecuencia de la teor&#237;a &#034;objetivista&#034; de la revoluci&#243;n, para Moreno la l&#243;gica de aplicaci&#243;n del programa consiste en que la clave de la acci&#243;n del partido era definir dos o tres consignas &#034;que movilicen&#034; para agitar a las masas, es decir, detectar cu&#225;les eran las necesidades inmediatas y motoras de la movilizaci&#243;n. Esto termina en la vuelta a la divisi&#243;n socialdem&#243;crata entre programa m&#237;nimo y m&#225;ximo, como demostraremos a continuaci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;LA MECANICA DEL PROGRAMA DE TRANSICION: DOS O TRES CONSIGNAS &#034;QUE MOVILIZAN&#034; O PROGRAMA DE ACCION REVOLUCIONARIO&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Moreno considera que &#034;en esta etapa donde 'cualquier reivindicaci&#243;n seria' conduce 'inevitablemente m&#225;s all&#225; de los l&#237;mites de la propiedad capitalista y del estado burgu&#233;s'... cualquier consigna puede adquirir un car&#225;cter 'transitorio' en el sentido de ser el puente hacia la revoluci&#243;n socialista, si se transforma en bandera de la movilizaci&#243;n revolucionaria.&#034;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Moreno toma afirmaciones correctas del Programa de Transici&#243;n, que indica el car&#225;cter anticapitalista de cualquier &#034;reivindicaci&#243;n seria&#034;, pero para concluir que &#034;cualquier consigna&#034; puede &#034;ser el puente hacia la revoluci&#243;n socialista&#034;, de manera aislada no como parte de un sistema de reivindcaciones (***).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Se vuelve as&#237; a la separaci&#243;n socialdem&#243;crata entre programa &#034;m&#237;nimo&#034; y &#034;m&#225;ximo&#034; aunque no por la v&#237;a de considerar la &#233;poca como de reformas (como la Socialdemocracia) sino bajo el paraguas de &#034;ultraizquierda&#034; de considerar que toda lucha m&#237;nima en la &#233;poca imperialista es &#034;objetivamente socialista&#034;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En cambio para el Programa de Transici&#243;n, &#034;la IV Internacional no rechaza las reivindicaciones del viejo programa &#034;m&#237;nimo&#034; en la medida en que ellas han conservado alguna fuerza vital. Defiende incansablemente los derecho democr&#225;ticos de los obreros y sus conquistas sociales, pero realiza este trabajo en el marco de una perspectiva correcta, real, vale decir, revolucionaria. En la medida en que las reivindicaciones parciales -m&#237;mumum- de las masas entran en conflicto con las tendencias destructivas y degradantes del capitalismo decadente -y eso ocurre a cada paso- la IV Internacional auspicia un sistema de reivindicaciones transitorias, cuyo sentido es el de dirigirse cada vez m&#225;s abierta y resueltamente contra las bases del orden burgu&#233;s. El viejo programa &#034;m&#237;nimo&#034; es constantemente superado por el Programa de Transici&#243;n, cuyo objetivo consiste en una movilizaci&#243;n sistem&#225;tica de las masas para la revoluci&#243;n proletaria&#034;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#191;Por qu&#233; Trotsky se ve en la necesidad de aclarar que el trabajo en las luchas por las demandas &#034;m&#237;nimas&#034; debe hacerse &#034;en una perspectiva correcta, real, vale decir, revolucionaria? Porque se basa en una comprensi&#243;n profunda de esta &#233;poca de &#034;crisis, guerras y revoluciones&#034;, de lucha encarnizada de clases, opuesta a la &#233;poca de fines de siglo XIX donde la II Internacional desarroll&#243; el &#034;programa m&#237;nimo para obtener &#034;reformas&#034; del capitalismo a&#250;n en ascenso. Trotsky no consideraba ni por asomo ninguna lucha como &#034;objetivamente socialista&#034; sino que, por el contrario, se&#241;alaba como tarea clave de la IV Internacional dotar a las masas de la direcci&#243;n revolucionaria que las guiara en una &#034;perspectiva correcta, real, vale decir, revolucionaria&#034; a trav&#233;s de utilizar, con agitaci&#243;n propaganda y t&#225;cticas, el Programa de Transici&#243;n. Impulsar las luchas sin se&#241;alar esta perspectiva no es una pol&#237;tica revolucionaria sino centrista.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las &#034;consignas&#034;, lejos de ser s&#243;lo para &#034;movilizar&#034;, ten&#237;an para Trotsky este mismo sentido: &#034;Es imposible prever cu&#225;les ser&#225;n las etapas concretas de la movilizaci&#243;n revolucionaria de las masas. Las secciones de la IV Internacional deben orientarse en forma cr&#237;tica a cada nueva etapa y lanzar las consignas que apoyen a las tendencias de los obreros a una pol&#237;tica independiente, profundicen el car&#225;cter de clase de esta pol&#237;tica, destruyan las ilusiones reformistas y pacifistas, refuercen la ligaz&#243;n de la vanguardia con las masas y preparen la toma revolucionaria del poder&#034;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Contra Moreno, que sostiene que una consigna aislada o bloques de consignas &#034;m&#237;nimas&#034; pueden jugar un rol transicional, (teor&#237;a que justifica capitulaciones a los agentes de la reacci&#243;n democr&#225;tica y que sus continuadores llevaron al extremo con la &#034;consigna que moviliza&#034; m&#225;s corta de la historia en la tristemente c&#233;lebre Plaza del NO), sostenemos la necesidad de los trotskistas de intervenir en la lucha de clases con un programa de acci&#243;n revolucionario que ligue la &#034;necesidad inmediata que moviliza&#034; a las consignas transitorias (control obrero, escala m&#243;vil, expropiaci&#243;n de ciertos grupos capitalistas, etc.) a las consignas relacionadas con la estrategia sovi&#233;tica (comit&#233;s de f&#225;brica, coordinadoras, soviets, etc.), el armamento del proletariado, etc. Es decir, un bloque de consignas que juegue de conjunto un rol transicional en una &#034;perspectiva real, correcta, vale decir, revolucionaria&#034; hacia la dictadura del proletariado. Este programa de acci&#243;n es el que permitir&#225; impulsar con total audacia las t&#225;cticas necesarias y la agitaci&#243;n de consignas para el combate.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;3. LA ESTRATEGIA SOVIETICA Y LA TACTICA DE GOBIERNO OBRERO Y CAMPESINO EN LA LUCHA POR LA DICTADURA DEL PROLETARIADO&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La revisi&#243;n morenista de la Teor&#237;a de la Revoluci&#243;n Permanente va acompa&#241;ada del abandono de la lucha por los soviets y la transformaci&#243;n de la t&#225;ctica epis&#243;dica de &#034;gobierno obrero y campesino&#034;, dirigidas contra las direcciones reformistas, en una estrategia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Nahuel Moreno y Miguel Romero expresaron esta posici&#243;n en el texto &#034;Sobre el Gobierno Obrero y Campesino (una carta de diciembre de 1985 al dirigente de la organizaci&#243;n trotskista francesa Lutte Ouvriere, Hardy). Fue publicada en la edici&#243;n de fines de los '80 del Programa de Transici&#243;n, como &#034;interpretaci&#243;n&#034; (en abierta contradicci&#243;n con el esp&#237;ritu y la letra de &#233;ste), al mejor estilo de los textos de las distintas corrientes eclesi&#225;sticas que publican la biblia con sus &#034;interpretaciones&#034;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hay que reconocer que los autores desarrollan una pol&#233;mica contra una posici&#243;n sectaria que no ve&#237;a, en Nicaragua, la necesidad de levantar una consigna dirigida a exigir que el FSLN rompiera su pol&#237;tica de colaboraci&#243;n de clases y constituyera un &#034;gobierno obrero y campesino&#034;, bajo la forma de &#034;gobierno sandinista sin capitalistas&#034;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Se apoyan en citas de Trotsky referidas a Espa&#241;a en 1931 y a Francia y a Espa&#241;a en 1936 donde este plantea la f&#243;rmula de gobierno obrero y campesino como pol&#237;tica hacia los Frentes Populares, exigiendo que los partidos obreros que los integraban (PC y PS) rompan su alianza con la burgues&#237;a. En situaciones pre-revolucionarias o revolucionarias donde no exist&#237;an soviets desarrollados, ni partidos revolucionarios con influencia de masas, Trotsky insist&#237;a, sin embargo, en la utilidad de esta pol&#237;tica, similar a la utilizada por los bolcheviques en la revoluci&#243;n de 1917 dirigida a los mencheviques y socialistas revolucionarios en el gobierno. La existencia del Frente Popular era el rasgo com&#250;n a estas situaciones.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Citan as&#237; a Trotsky en un documento titulado &#034;El nuevo ascenso revolucionario y las tareas de la IV Internacional&#034;, de julio de 1936 (en los momentos claves de las situaciones revolucionarias de Francia y Espa&#241;a), en su tesis nro. 10: &#034;El primer paso hacia la alianza con la peque&#241;o burgues&#237;a es la ruptura del bloque con los radicales de Francia y Espa&#241;a, del bloque con los cat&#243;licos y liberales en B&#233;lgica, etc. Debemos explicar esto a todos los obreros comunistas y socialistas, bas&#225;ndonos en la experiencia. Esta es la tarea central del momento. En esta etapa la lucha contra el reformismo y el estalinismo es ante todo la lucha contra los bloques de la burgues&#237;a. &#161;Por la unidad honesta de los trabajadores, contra la unidad deshonesta con los explotadores! &#161;Fuera la burgues&#237;a del Frente Popular! &#161;Abajo los ministros burgueses!&#034;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A partir de aqu&#237;, los autores hacen una &#034;interpretaci&#243;n del Programa de Transici&#243;n&#034; donde afirman que &#034;no es casual&#034; que en el cap&#237;tulo referido al gobierno obrero y campesino &#034;Trotsky no utilice la palabra SOVIETS&#034;. Se&#241;alan a Hardy que &#034;vuestra interpretaci&#243;n invalida el Programa de Transici&#243;n por una &#233;poca bastante larga pues los soviets fueron una caracter&#237;stica de las revoluciones de la primera posguerra, pero en adelante han sido la excepci&#243;n o simplemente no han vuelto a surgir. Sin embargo, mencheviques y socialrevolucionarios s&#237; han aparecido en las direcciones de todas las revoluciones&#034; (****).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y luego se&#241;alan: &#034;en conclusi&#243;n, para nosotros, la consigna de gobierno obrero y campesino, en todas sus variantes, es la principal consigna pol&#237;tica para combatir a las direcciones peque&#241;oburguesas que tienen influencia de masas, en situaciones de grandes ascensos revolucionarios, antes y despu&#233;s de la conformaci&#243;n de gobiernos de Frente Popular, y la pol&#237;tica central para profundizar una l&#237;nea de independencia de clase, educar a las masas en la lucha por el poder, crear y/o desarrollar los &#243;rganos de poder y construir el partido revolucionario... (la consigna de gobierno obrero y campesino) constituye el aspecto central de toda pol&#237;tica revolucionaria&#034;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;UNA TRAMPA TEORICA&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero hacia el final de la carta expresan su verdadera posici&#243;n:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#034;Tenemos que admitir forzosamente a esta altura de la discusi&#243;n que la consigna m&#225;s general de gobierno obrero y campesino, '&#161;Romped con la burgues&#237;a y tomad el poder! &#161;Abajo los ministros capitalistas!', es de un caracter diferente a la de '&#161;Todo el poder a los Soviets!', aunque en Rusia y s&#243;lo en Rusia podr&#237;an haber 'significado lo mismo' como dice Trotsky... En consecuencia la consigna '&#161;Romped con la burgues&#237;a y tomad el poder!' apunta a la lucha por un gobierno obrero y campesino, y opinamos nosotros que la consigna '&#161;Todo el poder a los Soviets!' apunta a la lucha por la dictadura del proletariado.&#034;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esta separaci&#243;n no puede de ning&#250;n modo significar que se desligue la t&#225;ctica de gobierno obrero y campesino de la necesidad de impulsar el surgimiento de organismos democr&#225;ticos de las masas en lucha (soviets) que en perspectiva se transformen en &#243;rganos de poder.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y esto es lo que hacen Moreno y Romero (y mucho m&#225;s toda la pr&#225;ctica del MAS y la LIT en los '80s): toman la frase del Programa de transici&#243;n que dice &#034;la consigna de soviets es el coronamiento del programa de reivindicaciones transitorias&#034;, significa que la &#034;consigna de soviets&#034;, o sea la lucha por construirlos es igual a la de &#034;&#161;Todo el poder a los soviets!&#034; o dictadura del proletariado &#191;Cu&#225;l es la consecuencia de esto?: que la lucha por los soviets corresponder&#237;a s&#243;lo al momento de instaurar esa dictadura. Siguiendo la famosa analog&#237;a del tren que citamos en la primera parte de este art&#237;culo, ya no habr&#237;a solo una &#034;estaci&#243;n democr&#225;tica&#034;, sino otra unos kil&#243;metros m&#225;s avanzada, la &#034;estaci&#243;n de los gobiernos obreros y campesinos&#034;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Comenzaremos entonces a desarrollar nuestra cr&#237;tica a esta concepci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;NICARAGUA, 1979&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Comenzaremos por el final. &#191;Qu&#233; significa esa separaci&#243;n entre &#034;gobierno obrero y campesino&#034; y &#034;dictadura del proletariado&#034; por ejemplo en Nicaragua, pa&#237;s sobre el cual giraba la pol&#233;mica?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En primer lugar es necesario aclarar )aunque resultar&#237;a evidente para cualquier historiador sensato) que Nicaragua por un lado y Rusia del '17 por el otro tienen enormes diferencias no s&#243;lo referidas a la inexistencia de soviets y partido revolucionario, sino a las caracter&#237;sticas de las direcciones peque&#241;oburguesas de esos procesos. En Rusia, como as&#237; tambi&#233;n en Francia y Espa&#241;a, los &#034;Frentes Populares&#034; estaban integrados por partidos y organizaciones obreras de masas (mencheviques en Rusia, PS en Espa&#241;a del '31, PS y PC en Espa&#241;a y Francia del '36) y en Nicaragua el FSLN era un partido ej&#233;rcito guerrillero de base campesina o de clase media urbana, con d&#233;bil participaci&#243;n obrera.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#191;Esto negaba la posibilidad de exigir la ruptura con la burgues&#237;a y la toma del poder? Posiblemente no. Pero, como m&#237;nimo, condicionaba enormemente esta pol&#237;tica (much&#237;simo m&#225;s que en Francia y Espa&#241;a) pues, en las condiciones de Nicaragua, el &#034;gobierno sandinista sin capitalistas&#034; (que hubiera sido sin lugar a dudas una enorme conquista), para significar una transici&#243;n a la dictadura del proletariado deb&#237;a estar acompa&#241;ado indefectiblemente por la lucha por la hegemon&#237;a de la ciudad y por ende del proletariado, s&#243;lo posible mediante la lucha por la construcci&#243;n de organismos de tipo sovi&#233;tico, mayor intervenci&#243;n obrera, quiebra de la disciplina polici&#225;co militar del FSLN, desarrollo del partido revolucionario, etc.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En cambio, un &#034;gobierno sandinista sin capitalistas&#034; en el caso hipot&#233;tico de darle sin esta condiciones, o sea, s&#243;lo como subproducto de una enorme presi&#243;n imperialista hacia la revoluci&#243;n, hubiera significado un gobierno basado en la estructura del FSLN que era la de un partido-ej&#233;rcito peque&#241;oburgu&#233;s ultraburocr&#225;tico. M&#225;s a&#250;n si tenemos en cuenta que el FSLN busc&#243; armar un r&#233;gimen negociado con el somocismo, plan que fue desbaratado por un intento de golpe de un sector de la Guardia Nacional somocista que oblig&#243; al FSLN a romper toda negociaci&#243;n con Somoza.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Parece mentira que en un trabajo escrito seis a&#241;os despu&#233;s de la revoluci&#243;n nicarag&#252;ense se reivindique como &#034;tarea central&#034; y casi excluyente de los morenistas la lucha por el &#034;gobierno sandinista sin capitalistas&#034; sin indicar siquiera que el balance de lo ocurrido demostr&#243; que esta consigna aislada era complentamente impotente, y por esta v&#237;a, capituladora al sandinismo. Tanto es as&#237; que, sin llegar a romper con los capitalistas y luego de fracasar el intento de r&#233;gimen negociado con el somocismo, el Gobierno de Reconstrucci&#243;n Nacional del FSLN impuso una disciplina f&#233;rrea en todos los organismos embrionarios de las masas y expuls&#243; a la Brigada Sim&#243;n Bol&#237;var entreg&#225;ndola a la polic&#237;a paname&#241;a, por intentar organizar sindicatos semi-independientes del gobierno (*****). Intervenir en la revoluci&#243;n nicarag&#252;ense con la armaz&#243;n te&#243;rica del trotskismo, que considera las consignas como &#161;Romped con la burgues&#237;a! &#161;Tomad el poder! como armas poderosas, pero s&#243;lo epis&#243;dicar y como parte de una pol&#237;tica de conjunto que incluye como aspecto fundamental la lucha porque surjan y se desarrollen organismos de tipo sovi&#233;tico, hubiera permitido no quiz&#225;s modificar el curso de los acontecimientos (por la d&#233;bil implantaci&#243;n de los trotskistas) pero s&#237; prepararse para la feroz lucha planteada previendo, por ejemplo, &#034;detalles&#034; como la expulsi&#243;n dela BSB.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Parece mentira que en este texto relativo a Nicaragua, al que se le da tanta importancia como para publicarlo junto al Programa de Transici&#243;n para educar a las nuevas camadas de cuadros trotskistas, ni se hable de los oportunistas como el Secretariado Unificado de Mandel que, bajo la excusa precisamente de la t&#225;ctica del gobierno sandinista y se negaron a defender a la BSB de la polic&#237;a. Esta cuesti&#243;n llev&#243; en su momento a la ruptura de la corriente morenista con el S.U., en el cual militaban desde hac&#237;a dieciseeis a&#241;os y &#161;Ahora ni se nombra! Nos dir&#225;n que en el '85 se trataba de combatir a los &#034;sectarios sovietistas&#034;. &#161;Que verg&#252;enza! Es que esta carta trataba de hacer pasar una concepci&#243;n que se empezaba a aproximar a la del S.U., que a su vez es copia de la de los &#034;poumistas&#034; y &#034;sapistas&#034; de los '30s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La &#034;teor&#237;a de la revoluci&#243;n&#034; de Moreno que sosten&#237;a que &#034;hoy tenemos que formular que no es obligatorio que sea la clase obrera y un partido marxista revolucionario el que dirija el proceso de la revoluci&#243;n democr&#225;tica a la revoluci&#243;n socialista&#034;, la existencia de estos organismos para que la hipot&#233;tica ruptura de las direcciones peque&#241;oburguesas con la burgues&#237;a y el imperialismo pueda significar, como dice el Programa de Transici&#243;n, &#034;un corto episodio en el camino de la verdadera dictadura del proletariado&#034;. Entonces, la t&#225;ctica de gobierno obrero y campesino es v&#225;lida en s&#237; misma y, como los soviets &#034;no han vuelto a surgir&#034;, aquella se transforma en estrategia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&#191;POR QUE LOS SOVIETS &#034;HAN SIDO LA EXCEPCION&#034;?&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Moreno y Romero se preocupan por se&#241;alar que desde la segunda posguerra, los soviets &#034;han sido la excepci&#243;n o simplemente no han vuelto a surgir&#034;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La realidad de la revoluci&#243;n boliviana del '52, la chilena del '73, la polaca del '80-'82, por s&#243;lo poner algunos ejemplos, demuestra que es totalmente falsa la afirmaci&#243;n de que &#034;pr&#225;cticamente no han vuelto a surgir&#034;. Pero entonces, &#191;Por qu&#233; &#034;han sido la excepci&#243;n&#034;?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Moreno y Romero no se preocupan por responder esta cuesti&#243;n. Es s&#243;lo un hecho (una prueba m&#225;s de que realmente no les interesa la lucha por la dictadura del proletariado). Dan a entender que el surgimiento de organizaciones amplias de combate de las masas no es una tendencia natural de todo proceso revolucionario, por lo que cabr&#237;a interpretar que los organismos de tipo sovi&#233;tico son una invenci&#243;n de mentes febriles y no los organismos que requiere toda lucha seria del proletariado arrastrando al resto de las masas explotadas y oprimidas, como lo demostraron centenares de revoluciones obreras her&#243;icas, derrotadas, desviadas o que a lo sumo dieron lugar a estados obreros monstruosamente deformados.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En realidad, lo que ocultan escandalosamente es que la &#034;norma&#034; desde la primera posguerra, y mucho m&#225;s desde la segunda, fue la oposici&#243;n a sangre y fuego de las direcciones contrarrevolucionarias, fundamentalmente el stalinismo y la socialdemocracia, a toda tendencia a la autorganizaci&#243;n de las masas, o sea sovi&#233;tica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Parece mentira que dirigentes que se dicen trotskistas, tras la f&#243;rmula &#034;los soviets han sido la excepci&#243;n&#034;, no se detengan a nalizar por qu&#233;, y oculten as&#237; la sangrienta historia de las revoluciones en la &#233;poca imperialista. Que no digan que la burgues&#237;a y sus agentes al interior del movimiento obrero sacaron interior del movimiento obrero sacaron sus lecciones contrarrevolucionarias de la revoluci&#243;n rusa y liquidaron las revoluciones de la primera posguerra, en las cuales surgieron los consejos obreros por doquier, aislando a la URSS. Que no se&#241;alen que los principales dirigentes revolucionarios (salvo Lenin) que luchaban por desarrollar la autorganizaci&#243;n de las masas terminaron asesinados: Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht a manos de la soldadesca fascistoide del &#034;socialdemocrata&#034; Noske, Trotsky por la piqueta stalinista. Que en Espa&#241;a hubo &#034;dos contrarrevoluciones&#034;: la franquista y la m&#225;s p&#233;rfida, la que llev&#243; adelante el stalinistmo en el mayo catal&#225;n del '37 liquidando lo mejor de la vanguardia espa&#241;ola, entre ellos a Andr&#233;s Nin y los centristas del POUM.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Parece increible que no planteen que el stalinismo, que sali&#243; fortalecido de la guerra y se transform&#243; en cogarante del orden mundial de Yalta, extendi&#243; la &#034;experiencia espa&#241;ola&#034; transform&#225;ndose en el m&#225;s grande enemigo mortal de toda tendencia a la autorganizaci&#243;n. Parece mentira que los trotskistas Moreno y Romero olviden la gloriosa insurrecci&#243;n de Saig&#243;n y el aplastamiento a sangre y fuego de los soviets del sur de Vietnam, a manos del stalinismo y del imperialismo franc&#233;s, que incluy&#243; la mascre de toda una generaci&#243;n de dirigentes trotskistas con Ta Thu Thao a la cabeza.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#191;Ser&#225; necesario recordarles los procesos de embriones sovi&#233;ticos en los estados obreros aplastados por el stalinismo, en Alemania del '53, Hungr&#237;a del '56, Checoslovaquia del '68, Polonia del '80-'82; o el rol jugado por el PC Chileno boicoteando los poderosos cordones industriales en el '73. Por &#250;ltimo , tambi&#233;n debemos &#034;recordar&#034; que los partidos peque&#241;oburgueses dirigentes de los &#034;febreros triunfantes&#034; liquidaron tambi&#233;n toda tendencia a la autorganizaci&#243;n de las masas, precisamente por tratarse de revoluciones en pa&#237;ses de baja composici&#243;n obrera y por estar dirigidas por partidos-ej&#233;rcitos guerrilleros (Yugoslavia, China, Cuba, Vietnam, etc.)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En suma, la apreciaci&#243;n aparentemente ingenua de que &#034;los soviets fueron una caracter&#237;stica de las revoluciones de la primera posguerra, pero en adelante han sido la excepci&#243;n o simplemente no han vuelto a rugir&#034; s&#243;lo pueden ser consideradas producto de la m&#225;s crasa ignorancia en el mejor de los casos o directamente un intento deliberado de limpiar el &#034;r&#237;o de sangre&#034; que, seg&#250;n Trotsky, nos separa de los stalinistas (y de toda direcci&#243;n contrarrevolucionaria).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esto hace m&#225;s clara a&#250;n la afirmaci&#243;n de que &#034;en Rusia y s&#243;lo en Rusia podr&#237;an haber 'significado lo mismo' (la exigencia de gobierno obrero y campesino, y el llamado &#161;Todo el poder a los soviets! como dictadura del proletariado)&#034;. Debe interpretarse como que &#034;en Rusia y s&#243;lo en Rusia&#034; la t&#225;ctica de gobierno obrero y campesino es s&#243;lo una consigna m&#225;s en el programa de la dictadura del proletariado, mientras que &#034;en todas partes salvo en Rusia&#034; es una estrategia y la dictadura del proletariado queda para las calendas griegas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;EN QUE TERMINARON LAS REVOLUCIONES DEMOCRATICAS TRIUNFANTES Y LOS GOBIERNOS OBREROS Y CAMPESINOS DE LA POSGUERRA&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La otra cuesti&#243;n clave que ocultan Moreno y Romero es c&#243;mo terminaron las &#034;revoluciones de febrero triunfantes&#034; y los &#034;gobiernos obreros y campesinos&#034; surgidos en la posguerra:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A) Las &#034;revoluciones democr&#225;ticas triunfantes&#034; terminaron en su mayor&#237;a en reg&#237;menes burgueses sin llegar siquiera a &#034;gobiernos obreros y campesinos&#034; de ruptura con la burges&#237;a. Por ejemplo, en Nicaragua volvi&#243; la drecha al gobiern y en Ir&#225;n se entr&#243; en una guerra fraticida de ocho a&#241;os con Irak.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;B) En contadas excepciones terminaron dando origen a estados obreros monstruosamente deformados.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;C) Donde surgieron gobiernos obreros y campesinos que no llegaron a la expropiaci&#243;n de la burgues&#237;a, como Argelia, terminaron retrocediendo a reg&#237;menes burgueses.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es decir, de hecho probaron que por no haber existido organizaciones sovi&#233;ticas con el proletariado y un partido revolucionario dirigentes, los &#034;triunfos&#034; o &#034;brillantes victorias&#034; parciales, como dir&#237;a Trotsky, se perdieron o se volvieron en contra de las masas, ya que no significaron la antesala de la &#034;dictadura del proletariado&#034;, &#250;nica forma de preservar efectivamente las conquistas y extenderlas y desarrollarlas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;LA FALSIFICACION DE LAS POSICIONES DE TROTSKY PARA FRANCIA Y ESPA&#209;A EN 1936&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Veamos ahora c&#243;mo Moreno y Romero recortan citas, las sacan de contexto, ocultan los aspectos centrales de la pol&#237;tica de Trotsky para Espa&#241;a y Francia del '36, con el objetivo de hacer pasas su concepci&#243;n de que &#233;ste planteaba como &#034;tarea central&#034; excluyente la t&#225;ctica de &#034;gobierno obrero y campesino&#034; separada de la estrategia sovi&#233;tica. Un poco m&#225;s de &#034;imaginaci&#243;n&#034; y le hacen decir a Trotsky que es una estrategia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Falsificaci&#243;n nro. 1: Moreno y Romero extraen citas a favor de la pol&#237;tica de &#161;Romped con la burgues&#237;a y tomad el poder! sin decir que lo central de la pol&#233;mica de Trotsky es con tendencias oportunistas que capitulaban planteando consignas como &#034;&#161;El Frente Popular al poder!&#034;. Este era el caso, en 1935 y 1936, de dirigentes defensores del POUM como Maslow y Ruth Fischer. Desconocer esto es desconocer una parte esencial de la historia del trotskismo. En este marco, Trotsky mantiene una discusi&#243;n &#034;t&#225;ctica&#034; con Jean Rous que, contra todos los que planteaban &#161;El Frente Popular al poder!, levantaba &#161;Abajo el Frente Popular!. Como el Frente Popular contaba con apoyo de masas, Trotsky propone que, para evitar que la pol&#237;tica de los bolcheviques leninistas franceses sea entendida como de &#034;hostilidad contra el frente de las masas mismas&#034;, se levante la consigna de &#034;Echemos a los pol&#237;ticos burgueses del Frente Popular&#034;. Es decir, la discusi&#243;n de principios no era contra los sectarios sino contra los oportunistas, a los cuales se&#241;alaba que &#034;en nuestra &#233;poca, el Frente Popular es la cuesti&#243;n principal de la estrategia de clase proletaria&#034;, la que establece la &#034;diferencia entre bolchevismo y menchevismo&#034;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La carta de Moreno y Romero falsivica la historia dando a ententder que Trotsky polemiza con sectarios y no se&#241;ala, ni al pasar, el gran peligro oportunista que entra&#241;a para los revolucionarios la presi&#243;n del Frente Popular.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Falsificaci&#243;n nro. 2: Muchas citas provienen de un trabajo titulado &#034;Trotsky y el Frente Popular&#034; de Jean Paul Joubert, publicado en Cahiers Le&#243;n Trotsky nro. 9. Contra la contraposici&#243;n que Moreno y Romero plantean entre gobierno obrero y campesino y dictadura del proletariado, es decir, entre consignas como &#161;Romped con la burgues&#237;a y tomad el poder! y &#161;Todo el poder a los soviet!, el autor del trabajo se esmera en dejar sentada la insistencia de Trotsky en la Francia del '35 y '36 en la unidad de la lucha por la t&#225;ctica de gobierno obrero y campesino (&#161;Echar a los radicales del Frente Popular!) y la estrategia de organismos de tipo sovi&#233;tico, dirigida a la dictadura del proletariado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Transcribiremos entonces, a modo de ejemplo, una cita publicada en el mismo trabajo que citan Moreno y Romero.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#034;Estos medios (de echar a los radicales) est&#225;n indicados por el VII Congreso de la Comintern. La resoluci&#243;n concerniente al fascismo preconiza la construcci&#243;n para todos los lugares donde sea posible de amplios oranismos electivos de las masas populares. Fij&#225;os en el segundo cap&#237;tulo, par&#225;grafo tercero, de la Resoluc&#243;n Dimitrov. Es una cuesti&#243;n de &#243;rganos de clase sin partido de frente &#250;nico creados por elecciones. Debemos adue&#241;arnos de &#233;l. Lo que ha sido para nosotros durante un cierto per&#237;odo la consigna &#034;Frente Unico&#034;, &#034;Alianza Obrera&#034;, el mismo rol debe ser jugado ahora por la consigan de creaci&#243;n de organismos representativos de masas de frente &#250;nico (en perspectiva de soviets). Debemos declarar abiertamente: 'no estamos de acuerdo con el contenido de la resoluci&#243;n Dimitrov porque ella preconiza la colaboraci&#243;n de clase, pero en esta moci&#243;n hay un par&#225;grafo, progresista y extremadamente importante'.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Debemos propagar esta consigna tambi&#233;n entre los stalinistas con la moci&#243;n Dimitrov en la mano. Es totalmente claro que la constituci&#243;n de organismos electivos significa la eliminaci&#243;n todal o casi de los radicales o a&#250;n de los socialistas de derecha. En todos los lugares donde las masas estar&#237;an prestas a crear un organismo ad hoc, ellas asegurar&#237;an la preponderacia de los elementos revolucionarios. Es por eso que la consigna 'negativa' 'Echar a los diputados' debe ser completada por la consigna 'constructiva' 'Cread las bases honestas y eficaces del Frente Unico'. (Hace falta a&#250;n encontrar la f&#243;rmula concreta clara). Todos nuestros propagandistas, todos nuestros j&#243;venes, deben lanzar la consigna con todas sus fuerzas. Una campa&#241;a tal promete m&#225;s que la campa&#241;a en favor de la milicia obrera, y al mismo tiempo, la primera prepara el terreno para la segunda&#034; (destacado nuestro) (Carta de Trotsky a Jean Rous, 17 de setiembre de 1935, con el permiso de la Houghton Librery. Publicado en Cahiers Le&#243;n Trotsky, nro. 9, p&#225;ginas 45 y 46 ).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El autor del trabajo insiste una y otra vez: &#034;Durante toda el oto&#241;o Trotsky vuelve sobre esta idea: prepara la huelba general constituyendo comit&#233;s de acci&#243;n como transici&#243;n nacia los soviets apoy&#225;ndose en la resoluci&#243;n Dimitrov. Explica que durante la lucha en Toulon y Brest, los obreros habr&#237;an, sin dudar, constru&#237;do tales organismos si los hubieran llamado a hacerlo. De la misma forma, luego de los alzamientos en los cuarteles contra la prolongaci&#243;n del tiempo de servicio militar (rabiot) donde, con una pol&#237;tica m&#225;s ofensiva, se hubiera podido lanzar con &#233;xito la consigna de 'elecci&#243;n de delegados por compa&#241;&#237;a'&#034; (Trotsky y el Frente Popular, Jean Paul Joubert, Cahiers Le&#243;n Trotsky nro. 9).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como vemos, Trotsky plantea &#034;completar&#034; la consigna &#034;negativa&#034; de &#034;Echar a los radicales (del Frente Popular)&#034; con la consigna &#034;constructiva&#034; de &#034;Cread basese honestas y eficaces del frente &#250;nico&#034; &#034;en la persperctiva de soviets&#034;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esto no era producto de ning&#250;n &#034;dogmatismo&#034; sino que planteaba los organismos de las masas en lucha (comit&#233;s de acci&#243;n, soviets) como forma de &#034;preparar el terreno&#034; para la &#034;campa&#241;a en favor de la milicia obrera&#034; (clave en la situaci&#243;n francesa donde exist&#237;an bandas fascistas), de desarrollar el partido (como veremos m&#225;s adelante) y como forma de indicar los medios para poder &#034;echar a los radicales del Frente Popular&#034;. Esto no niega que a veces Trotsky invirtiera la f&#243;rmula y planteara que el desarrollo de la milicia abrir&#237;a el camino a los soviets. Lo que nunca hizo fue separar las consignas epis&#243;dicas de la pol&#237;tica sovi&#233;tica, como veremos a continuaci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Falsificaci&#243;n nro. 3: Moreno y Romero transcriben, como se&#241;alamos al principio de este punto, la tesis nro. 10 del documento &#034;El nuevo ascenso y las tareas de la IV Internacional&#034;, del 3 de julio de 1936, en pleno ascenso franc&#233;s y espa&#241;ol. En el mismo sentido de lo que planteamos antes, ocultan la tesis nro. 17 del mismo documento que se&#241;ala:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#034;La participaci&#243;n en la lucha viviente, siempre en primera l&#237;nea del frente, el trabajo al interior de los sindicatos y la construcci&#243;n del partido, todo ello va a la par, una tarea sostiene a la otra. Todas las consignas de combate -control obrero, milicia obrera, armamento de los obreros, gobierno obrero y campesino, socializaci&#243;n de los medios de producci&#243;n- est&#225;n indisolublemente ligadas a la creaci&#243;n de soviets de obreros, campesinos y soldados&#034;. (destacado nuestro).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Moreno y Romero plantean en la trampa te&#243;rica que ya se&#241;alamos, adem&#225;s de una separaci&#243;n artificial entre Gobierno obrero y campesino y Poder sovi&#233;tico, que la simple consigna de &#034;soviets&#034; (no ya la de &#161;Todo el poder a los soviets!) &#034;corona&#034; el Programa de Transici&#243;n, con lo cual dan a entender que no se plantea salvo en el momento de la toma del poder. En la tesis que transcribimos Trotsky liquida la discusi&#243;n, sintetizando su verdadera posici&#243;n de que &#034;todas las consignas de combate&#034; entre las que se encuenta la de &#034;gobierno obrero y campesino&#034; al mismo nivel que otras (no por asomo como consigna central y menos a&#250;n aislada) &#034;estan indisolublemente ligadas a la creaci&#243;n de soviets de obreros, campesinos y soldados&#034;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;TROTSKY LIGA &#034;INDISOLUBLEMENTE&#034; LA TACTICA DE GOBIERNO OBRERO Y CAMPESINO A LA ESTRATEGIA SOVIETICA&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como s&#237;ntesis de todo lo que hemos expuesto, sostenemos que Trotsky considera una t&#225;ctica muy importante la de gobierno obrero y campesino para enfrentar la alianza del proletariado con la burgues&#237;a expresada en el Frente Popular, con consignas como &#161;Rompan con la burgues&#237;a y tomen el poder! &#161;Fuera los ministros capitalistas! o incluso antes del Frente Popular gobierne con consignas como !Echemos a los radicales del Frente Popular!&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es cierto que no condiciona la utilizaci&#243;n de esta t&#225;ctica a&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;la&#034;exigencia&#034;de soviets o de partidos revolucionarios de masas.Pero su estraregia es luchar porque surjan y se desarrollen ya que esta es la &#250;nica forma de que un gobierno obrero y campesino sea &#034;un corto episodio en el camino hacia la dictadura del proletariado&#034; cuya forma es el poder de los soviets.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Trotsky nunca plantea la lucha por el surgimiento de los soviets como el &#034;coronamiento&#034; de nuestro programa para el momento de la toma del poder por el proletariado,como pretende hacernos cree Moreno-Romero. Para Espa&#241;a en 1931&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;planteaba:&#034;En realidad los soviets se constituyen cuando el movimiento revolucionario de las masas obreras, aunque se hallen lejos todav&#237;a de la insurrecci&#243;n, engendra la necesidad de una organizaci&#243;n amplia y prestigiosa capaz de dirigir los combates pol&#237;tico y econ&#243;micos que abarcan simultaneamente establecimientos y profesiones diversas. S&#243;lo a condici&#243;n de que los soviets, durante el periodo preparatorio de la revoluci&#243;n, penetren en el seno de la clase obrera,resultar&#225;n capaces de desempe&#241;ar un papel directivo en el momento de la lucha inmedita por el poder.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ciertamente, la palabra soviet ha adquirido ahora, despu&#233;s de 13 a&#241;os de existencia del r&#233;gimen sovi&#233;tico, un sentido considerablemente distinto al que ten&#237;a en 1905 o a principios de 1917, cuando los soviets surg&#237;an no como &#243;rganos del poder, sino &#250;nicamente como organizaciones combativas de la clase obrera. La palabra Junta, &#237;ntimamente ligada con toda la historia de la revoluci&#243;n espa&#241;ola, expresa de un modo insuperable esta idea. La creaci&#243;n de Juntas obreras est&#225; a la orden del d&#237;a en Espa&#241;a&#034;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;As&#237; ligaba permanentemente la creaci&#243;n de los soviets a &#034;todas las consignas de combate -control obrero, milicia obrera, armamento de los obreros, gobierno obrero y campesino, socializaci&#243;n de los medios de producci&#243;n-&#034; incluso a las demandas democr&#225;ticas o &#034;m&#237;nimas&#034;: &#034;En la fase actual [Espa&#241;a, 1931], las Juntas son la forma organizada del frente &#250;nico proletario, para las huelgas, para la expulsi&#243;n de los jesuitas, para la participaci&#243;n en las elecciones a las Constituyentes, para el contacto con los soldados, para el apoyo al movimiento campesino. Es s&#243;lo a trav&#233;s de las Juntas, que engloban al n&#250;cleo fundamental del proletariado, como los comunistas podr&#225;n asegurar su hegemon&#237;a entre el proletariado y, por consiguiente, en la revoluci&#243;n.&#034;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;ARGENTINA: &#034;1982, COMIENZA LA REVOLUCION&#034; O 1983, COMIENZA LA CLAUDICACION&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el folleto &#034;1982, comienza la revoluci&#243;n&#034; Moreno da un ejemplo vivo de su concepci&#243;n. All&#237; plantea que &#034;En estos momentos, como no existen a&#250;n en la Argentina organismos de poder de las masas como fueron los soviets o los sindicatos revolucionarios, todav&#237;a tenemos que levaantar una consigna m&#225;s abstracta y general: por un gobierno socialista u obrero y socialista. Pero debemos prepararnos para detectar el surgimiento de esos organismos de poder de las masas. Y tambi&#233;n, en caso de que no parezcan, o sean d&#233;biles, o se den simult&#225;neamente con la aparici&#243;n de partidos burgueses o peque&#241;oburgueses que se enfrenten objetivamente con el imperialismo, debemos estar preparados para llamar a esos partidos -que hoy no existen- a que tomen el poder y rompan con la burgues&#237;a, es decir al gobierno obrero y campesino o -en nuestro caso- obrero y popular&#034;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como vemos ac&#225; reaparece el objetivismo &#034;inocente&#034; de levantar la t&#225;ctica de gobierno obrero y campesino en caso de que los soviets &#034;no aparezcan o sean d&#233;biles&#034;, como si el partido revolucionario no asumiera ninguna responsabilidad en impulsar su desarrollo. Se presenta como una alternativa &#161;Todo el poder a los soviets! En caso de que &#034;aparezcan&#034;, o gobierno obrero y campesino si lo que &#034;aparecen&#034; son &#034;partidos burgueses(!?) o peque&#241;oburgueses que se enfrenten objetivamente con el imperialismo&#034;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Entonces la tesis morenista de que &#034;&#161;Romped con la burgues&#237;a y tomad el poder! apunta a la lucha por un gobierno obrero y campesino&#034; y que &#034;&#161;Todo el poder a los soviets! apunta a la lucha por la dictadura del proletariado.&#034; no es un problema de precisi&#243;n de consignas sino que se transforman en posibilidades alternativas. Y al no levantarse, como ya explicamos en el punto referido a programa, ninguna consigna tendiente a impulsar organismos de autodeterminaci&#243;n de las masas, la dictadura del proletariado (el poder sovi&#233;tico) queda liquidado (o a lo sumo para una etapa posterior), y el gobierno obrero y campesino (como gobierno de los partidos reformistas en ruptura con la burgues&#237;a) se transforma en estrategia. Es decir, a la &#034;inevitable&#034; etapa &#034;democr&#225;tica&#034; debemos sumar otra &#034;etapa inevitable&#034;, la de la lucha por el gobierno obrero y campesino:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;UN SALTO ESCANDALOSO: GOBIERNO OBRERO Y CAMPESINO...&#161;&#161;CON PARTIDOS BURGUESES!!&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En la cita que trancribimos m&#225;s arriba se afirma que si se da &#034;la aparici&#243;n de partidos burgueses o peque&#241;oburgueses que se enfrenten objetivamente con el imperialismo, debemos estar preparados para llamar a esos partidos -que hoy no existen- a que tomen el poder y rompan con la burgues&#237;a, es decir al gobierno obrero y campesino o -en nuestro caso- obrero y popular&#034;. Podr&#237;a pensarse que el dislate de llamar a &#034;partidos burgueses&#034; a que &#034;rompan con la bugues&#237;a&#034; es producto de un error de imprenta en el texto. Sin embargo, en &#034;Conceptos pol&#237;ticos elementales&#034;, otro folleto de Moreno esta vez acompa&#241;ado por Mercedes Petit, se vuelve a colocar esta cita &#237;ntegra y exactamente igual a como est&#225; en &#034;1982...&#034;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Este salto revisionista ecandaloso tiene una confirmaci&#243;n en la pol&#237;tica concreta del MAS. En el folleto &#034;Conceptos ...&#034; se recuerda (y, desde ya, reivindica) la pol&#237;tica sostenida en marzo de 1985 : &#034;proponemos a determinados partidos, enpezando por el Comunista,formar una alianza electoral o frente pol&#237;tico, para abrir un nuevo horizonte al pa&#237;s&#034;(!?)... &#034;juntos... podr&#237;amos llamar al Partido Intransigente no s&#243;lo a una lucha unida contra el FMI sino a que revea su negativa a formar una alianza electoral, invit&#225;ndolo a acordar con nuestro programa socialista ...&#034;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#161;En el mismo a&#241;o que se escrib&#237;a la carta a Hardy, queriendo defender la t&#225;ctica de gobierno obrero y campesino transformada en estrategia bajo ropaje &#034;ortodoxo&#034;, se llamaba al PI, un partido burgu&#233;s, a acordar con &#034;nuestro programa socialista&#034;! &#161;No por casualidad el MST (los m&#225;s fervientes seguidores del morenismo en la argentina) utiliz&#243; este ejemplo para llamar a un frente electoral al Frente Grande (un partido burgu&#233;s)!&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;LA LIT EN LA ACTUALIDAD Y EL &#034;GOBIERNO DE UN OBRERO Y UN CAMPESINO&#034; POR LA VIA ELECTORAL&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En este punto s&#243;lo tomaremos, a modo de ejemplos, la pol&#237;tica de la secci&#243;n brasile&#241;a de la LIT que no fue criticada p&#250;blicamente por ninguno de los partidos que integran ese agrupamiento. En marcha hacia las elecciones presidenciales que se dieron en 1994, levantaron como &#034;apicaci&#243;n&#034; de la f&#243;rmula de gobierno obrero y campesino &#034;Que Lula, Bisol, debi&#243; renunciar por &#034;corrupci&#243;n&#034;, acusado de obtener beneficios para sus &#034;campos&#034;) y, desde ya, levantaba una pol&#237;tica de total colaboraci&#243;n de clases.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En este caso, se llev&#243; la deformaci&#243;n centrista de esta t&#225;ctica al extremos: a) al formularla sin la exigencia categ&#243;rica de que rompa con la burgues&#237;a y el imperialismo; b) se &#034;personficaba&#034; el gobierno en los dirigentes traidores y no se planteaba un gobierno de las organizaciones obreras y campesinas, es decir, transformando la t&#225;ctica de gobierno obrero y campesino en una f&#243;rmula presidencial (******); c) se planteaba por la v&#237;a electoral burguesa, colmo de la deformaci&#243;n, alimentando la ilusi&#243;n de las masas en este mecanismo de dominaci&#243;n y liquidando todo aspecto progresivo de esta f&#243;rmula.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;CONCLUSION&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como no podr&#237;a ser de otra manera, el destripamiento de la Teor&#237;a de la Revoluci&#243;n Permanente hecho por Moreno y su corriente, transforma a &#233;sta de una teor&#237;a programa para la lucha consciente por la revoluci&#243;n proletaria, en una versi&#243;n hegeliana de la &#034;astucia de la historia&#034; (o de la raz&#243;n). A trav&#233;s de sus necesarias &#034;etapas&#034; democr&#225;ticas, de gobierno obrero y campesino, etc., llega de la misma forma abstrusa que Hegel al &#034;triunfo de la revoluci&#243;n socialista internacional&#034;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Una teor&#237;a de este tipo necesita falsificar, cuando no directamente ocultar u olvidar, la lucha por la estrategia sovi&#233;tica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el terreno de construcci&#243;n del partido revoluci&#243;nario, una teor&#237;a como la de Moreno que opina que, salvo en la etapa final, el &#034;tren&#034; de la revoluci&#243;n puede recorrer las distintas &#034;estaciones intemedias &#034; sin necesidad del &#034;maquinista revolucionario&#034;, s&#243;lo puede llevar a una concepci&#243;n anti-leninista, es decir, centrista, del tipo de partido. (*******)&lt;/p&gt;
&lt;hr class=&#034;spip&#034; /&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;NOTAS&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;(*) Decimos semimenchevique y no directamente menchevique porque, a pesar de sus excesos m&#225;s burdos (como afirmar que &#034;es una conquista la derrota del fascismo a&#250;n en el marco del estado burgu&#233;s&#034; como programa), se mantiene sin embargo formalmente en el terreno de la teor&#237;a &#034;de la revoluci&#243;n socialista&#034;. El semimenchevismo en la teor&#237;a da lugar, en consecuencia, no a partidos reformistas sino a organizaciones centristas como el MAS y la LIT en vida de Moreno. (Ver art&#237;culo &#034;Partido Centrista o Partido Leninista, en &#233;sta revista).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;(**) Ver art&#237;culo &#034;Apuntes para una historia del trotskysmo&#034;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;en esta revista, acerca de la actuaci&#243;n del PST en los a&#241;os '74 y '75.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;(***) Para ampliar este tema, ver art&#237;culo sobre &#034;Las reivindiciones M&#237;nimas y democr&#225;ticas...&#034;, P&#225;g. 23&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;(****) De nuevo nos encontramos con una intepretaci&#243;n centrista del concepto de &#034;norma&#034;. Lo que para los marxistas constituye el camino m&#225;s eficaz y econ&#243;mico, es degradado en Moreno a una simple descripci&#243;n de &#034;lo que se da&#034;. Bas&#225;ndose en el concpto vulgar de &#034;norma&#034; desnaturaliza el concpto marxista de norma program&#225;tica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;(*****) Ya en 1985 hab&#237;a elementos m&#225;s que suficientes para comprender la deriva derechista del FSLN que se integr&#243; (al igual que el FMLN en El Salvador) al estado burgu&#233;s semicolomial constituyendo o formando parte de su columna vertebral: las fuerzas armadas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;(******) Hay que reconocer que esto no es un invento del PSTU, sino parte de las teorizaciones de Moreno sobre la necesidad de &#034;personalizar&#034;, que lo llev&#243;, por ejemplo en 1985, a agitar en Bolivia &#034;Por un gobierno Lech&#237;n'Flores&#034; (dirigentes de la COB y de la central campesina, respectivamente).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;(*******) A esto est&#225; referido el art&#237;culo &#034;Partido Centrista o Partido Leninista&#034;, P&#225;g. 33&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;1) Como ya criticamos en Estrategia nro. 3, bajo el t&#237;tulo &#034;&#191;C&#243;mo caracterizar una revoluci&#243;n?&#034;, Moreno, an&#225;logamente a la posici&#243;n de Preobrajhensky frente a Trotsky en China, deduce el car&#225;cter de una revoluci&#243;n por una l&#243;gica abstracta de la base econ&#243;mica&#034;. Preobrajhensky en aquella vieja discusi&#243;n del 28 se&#241;alaba que la econom&#237;a atrasada nacional china imposibilitaba la dictadura del proletadiado, y deduc&#237;a que a tareas democr&#225;tico burguesas dela revoluci&#243;n china correspond&#237;a una etapa, anterior a la dictadura proletaria, una revoluci&#243;n inevitablemente democr&#225;tico burguesa. Moreno parte del hecho cierto de la base econ&#243;mica internacional del sistema capitalista en decadencia para deucir que todo proceso reovolucionario, al ser &#034;objetivamente socialista&#034;, empuja hacia la expropiaci&#243;n de la burgues&#237;a, a &#034;iniciar la revoluci&#243;n socialista&#034; m&#225;s all&#225; de que clase y partidos dirijan el proceso. El primero parte de una &#034;l&#243;gica abstracta de la base econ&#243;mica nacional atrasada; Moreno de una l&#243;gica abstracta de la base econ&#243;mica&#034; madura para la revoluci&#243;n socialista a escala mundial.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En Estrategia nro. 3 respond&#237;amos, siguiendo a Trotsky contra el objetivismo de Moreno, que el car&#225;cter de una revoluci&#243;n no puede deducirse de antemano por su base econ&#243;mica, que en una revoluci&#243;n tanto &#034;la mec&#225;nica (poniendo bajo este nombre no s&#243;lo la fuerza motriz sino tambi&#233;n su direcci&#243;n) y los resultados... poseen un car&#225;cter sociol&#243;gicamente indeterminado&#034;; que depender&#225; de la lucha de clases y partidos, de los resultados de la lucha entre las fuerzas vivas de la revoluci&#243;n y la contrarrevoluci&#243;n, nacional e internacionalmente, y de su &#034;expresi&#243;n pol&#237;tica&#034;, es decir, sus direcciones.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;2) En el Programa de Transici&#243;n, dentro del cap&#237;tulo de &#034;Gobierno Obrero y Campesino&#034;, Trotsky se&#241;ala: &#034;... no se puede negar categ&#243;ricamente, por anticipado, la posibilidad te&#243;rica de que, bajo la influencia de circunstancias completamente excepcionales (guerra, derrota, crack financiero, presi&#243;n revolucionaria de las masas, etc.), los partidos peque&#241;oburgueses, incluyendo a los stalinistas, puedan ir m&#225;s lejos de lo que ellos mismos quieren en la v&#237;a de una ruptura con la burgues&#237;a&#034;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Moreno intenta darle base f&#225;ctica a su teor&#237;a sosteniendo que la excepci&#243;n del Programa de Transici&#243;n, dej&#243; de ser excepci&#243;n y se convirti&#243; en regla en toda la posguerra: &#034;La nueva etapa revolucionaria que se inicia con la derrota de Stalingrado del ej&#233;rcito nazi y abre una etapa de revoluciones triunfantes que se extiende hasta el presente... &#034;, dec&#237;a Moreno en 1984 en &#034;Revoluciones del Siglo XX&#034;. Es obvio que eso s&#243;lo podr&#237;a sostenerse en la inmediata posguerra, entre el 43 y el 48; mientras bajo el &#034;orden de Yalta&#034; las revoluciones triunfantes cubana y vietnamita fueron verdadera excepciones aisladas en un sinn&#250;mero de revoluciones socialistas derrotadas, desviadas y traicionadas en el mundo semicolonial. Con la misma l&#243;gica de convertir la excepci&#243;n en regla, pero para demostrar lo contrario, ciertos apologistas del capitalismo hoy sostienen que en base al &#034;boom&#034; capitalista en Corea y algunos pa&#237;ses de sudeste asi&#225;tico, se desarrollan las fuerzas productivas y el capitalismo avanza en el conjunto de los pa&#237;ses semicoloniales.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como vemos, entonces, es una generalizaci&#243;n de esas excepciones convertidas en nueva norma program&#225;tica, o lo que es lo mismo otra teor&#237;a, distinta a la Permanente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A quienes defienden la teor&#237;a de Moreno hay que preguntarles, &#191;Cu&#225;les fueron las causas de que no triunfara la revoluci&#243;n socialista en la aplastante mayor&#237;a de los procesos revolucionarios en las colonias y semicolonias? Para responder a esa pregunta solo hay dos respuestas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si la teor&#237;a morenista es correcta y pueden lograrse, como norma, revoluciones socialistas triunfantes por la fuerza de los factores objetivos, entonces las que no triunfaron, la mayor&#237;a, fue debido tambi&#233;n a causas objetivas, y no importa, o solo importa secundariamente, el rol que hayan jugado los stalinistas o peque&#241;oburgueses. Pero, &#191;C&#243;mo sostener que las condiciones objetivas de las revoluciones socialistas que triunfaron con direcciones contrarrevolucionarias estuvieron presentes en toda la posguerra (y no s&#243;lo en un per&#237;odo excepcional de &#034;guerra, crack, crisis... del 43 al 48), y admitir, al mismo tiempo, que la mayor&#237;a fue derrotada por cuestiones objetivas? Es un contrasentido: &#191;Las condiciones del 43 al 48 subsistieron durante toda la posguera salvo... en la aplastante mayor&#237;a de los casos?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No desconocemos que tanto corrientes &#034;mandelistas&#034; como &#034;morenistas&#034; pretenden considerar como un abuso la interpretaci&#243;n de que Trotsky previ&#243; en el Programa de Transici&#243;n los fen&#243;menos de las dictaduras proletarias deformadas de la segunda posguerra, en su c&#233;lebre cita (que reproducimos al comienzo de esta nota).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#034;Mandelistas&#034; y &#034;morenistas&#034; pretenden que fen&#243;menos como los de las revoluciones china o cubana son completamente &#034;nuevos&#034; e imprevistos por la teor&#237;a marxista ya que Trotsky nunca previ&#243; que la &#034;ruptura con la burgues&#237;a&#034; (de la que habla cn la cita en cuesti&#243;n) podr&#237;a llegar a que esas mismas direcciones expropien a la burgues&#237;a, es decir, instauren dictaduras del proletariado aunque burocr&#225;ticamente deformadas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Nosotros creemos que el &#250;nico abuso que hay es el de nuestros te&#243;ricos: los &#034;mandelistas&#034; para hacer una apolog&#237;a del car&#225;cter revolucionario de las direcciones peque&#241;oburguesas que dirigieron las revoluciones de posguerra, los &#034;morenistas&#034; para sostener la teor&#237;a de la &#034;revoluci&#243;n objetivamente socialista&#034;. Ambas interpretaciones, aunque por distintas v&#237;as, &#034;corrigen&#034; a Trotsky en clave revisionista.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;3) La teor&#237;a de la revoluci&#243;n de Moreno afirma contra la Permanente de Trotsky lo siguiente:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;a) Vali&#233;ndose de una &#034;trampa te&#243;rica&#034; Moreno ataca un presunto &#034;subjetivismo&#034; de la teor&#237;a de Trotsky. Pero es completamente falso que, como dice Moreno, la Permanente (en su versi&#243;n definitiva del 28) est&#233; estructurada alrededor de los sujetos (clase y partido) de la revoluci&#243;n. Como est&#225; claro en la Tesis 1ra., la Permanente versa &#034;sobre el car&#225;cter, el nexo interno y los m&#233;todos de la revoluci&#243;n internacional...&#034;. Donde, justamente, &#034;el car&#225;cter&#034; significa que la Permanente supera la &#034;distinci&#243;n entre pa&#237;ses 'maduros' y 'no maduros' para el socialismo en el sentido de la clasificaci&#243;n muerta y pedante&#034; que establec&#237;an los stalinistas, como dice la Tesis 11a. Con lo cual el ataque de Moreno al &#034;subjetivismo&#034; de las Tesis no tiene ning&#250;n asidero. En realidad, todo el ataque es para construir una nueva teor&#237;a ya que, seg&#250;n Moreno, la teor&#237;a de la revoluci&#243;n debe estructurarse en torno al contenido social objetivo, es decir, una teor&#237;a objetivista que liquida la interrelaci&#243;n dial&#233;ctica que contiene la Permanente entre el contenido social objetivo de la revoluci&#243;n y los sujetos que la realizan.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;b) Moreno construye una nueva norma program&#225;tica para la transformaci&#243;n &#034;de la revoluci&#243;n democr&#225;tica a la socialista&#034; que reemplaza los sujetos social y pol&#237;ticos revolucionarios, por el campesinado y partidos stalinistas o peque&#241;oburgueses. En la teor&#237;a de la revoluci&#243;n de Moreno, basado en la exacerbaci&#243;n de los factores objetivos, no se descarta que esos partidos puedan jugar un rol revolucionario nacional en los pa&#237;ses coloaniales, semicoloniales o atrasados, y se le asigna un papel socialista revolucionario objetivo al campesinado, independiente de la clase obrera. Esto es un ataque en regla, que no deja piedra sobre piedra de la teor&#237;a trotskyista que expresa en la Tesis 2da.: &#034;en particular de los (pa&#237;ses) coloniales y semicoloniales , la teor&#237;a de la revoluci&#243;n permanente significa que la resoluci&#243;n &#237;ntegra y efectiva se sus fines democr&#225;ticos y de su emancipaci&#243;n nacional s&#243;lo puede concebirse por medio de la dictadura del proletariado, empu&#241;ando este el Poder como caudillo de la naci&#243;n oprimida y, ante todo, de sus masas campesinas&#034;. Complement&#225;ndose con la Tesis 4ta. donde se afirma que: &#034;... la realizaci&#243;n de la alianza revolucionaria del proletariado con las masas campesinas s&#243;lo es concebible bajo la direcci&#243;n pol&#237;tica de la vanguardia proletaria organizada en Partido Comunista...&#034;. Si no lleg&#243; al 'sustitucionismo' de Deutscher, que sustituy&#243; de las Tesis la categor&#237;a de &#034;Partido Comunista&#034;, entendidos como partidos marxistas revolucionarios, por los Partidos Comunistas existentes, es decir, stalinistas; fue porque consider&#243; que el campesinado y los partidos peque&#241;oburgueses o stalinistas, estancaban la revoluci&#243;n a escala nacional e instauraban reg&#237;menes burocr&#225;ticos. Pero fue una suerte de sustitucionismo en als revoluciones nacionales; ya que, seg&#250;n Moreno &#034;hay que agregar&#034; a las Tesis que &#034;no es obligatorio clase obrera y partido marxista&#034; porque &#034;la fuerza objetiva de la revoluci&#243;n mundial&#034; permiti&#243; que &#034;partidos peque&#241;oburgueses... inicien la revoluci&#243;n socialista&#034;. Con lo que:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;c) Separa la revoluci&#243;n nacional de la internacional, y con ello liquida uno de los principales sentidos de permanencia de la revoluci&#243;n socialista que como lo expresa la Tesis 10a. &#034;empieza en la palestra nacional, se desarrolla en la internacional a su t&#233;rmino y remate en la mundial&#034;. Para la nueva norma program&#225;tica de Moreno, dado que la revoluci&#243;n nacional pueden llevarla adelante sujtos no revolucionarios, existe una primera etapa socialista nacional; y, en &#250;ltima instancia, en la teor&#237;a de Moreno el rol de la clase obrera y de los partidos trotskistas queda limitado a la lucha por &#034;el r&#233;gimen de la democracia obrera&#034; y la extensi&#243;n de la revoluci&#243;n a escala internacional.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;d) Incorpora la categor&#237;a antitrotskista de &#034;revoluci&#243;n democr&#225;tica&#034; entendida como &#034;revoluci&#243;n&#034; dentro de &#034;los reg&#237;menes pol&#237;ticos de la burgues&#237;a, del estado burgu&#233;s.&#034; Mientras para Trotsky la &#034;revoluci&#243;n antifascista... est&#225; indisolublemente ligada a la Revoluci&#243;n Permanente&#034;, para Moreno es un nuevo tipo de revoluci&#243;n que Trotsky &#034;no previ&#243;&#034;. As&#237; construye una teor&#237;a semimenchevique y etapista en la lucha contra el fascismo y las dictaduras militares donde existe una etapa intermedia necesari anterior a la dictadura del proletariado, a la destrucci&#243;n del estado.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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		<title>Trotsky y Gramsci: debates de estrategia sobre la revoluci&#243;n en &#034;occidente&#034;</title>
		<link>https://ft-ci.org/Trotsky-y-Gramsci-debates-de-estrategia-sobre-la-revolucion-en-occidente</link>
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		<dc:date>2012-08-28T17:22:11Z</dc:date>
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		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Emilio Albamonte, Matias Maiello</dc:creator>


		<dc:subject>Teor&#237;a</dc:subject>
		<dc:subject>An&#225;lisis</dc:subject>
		<dc:subject>4 Teor&#237;a marxista</dc:subject>
		<dc:subject>5 Debates de estrategia</dc:subject>
		<dc:subject>6 Reconstrucci&#243;n de la IV Internacional</dc:subject>

		<description>&lt;p&gt;Adelanto del libro &lt;i&gt;Clausewitz, el marxismo y la cuesti&#243;n militar&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://ft-ci.org/Teoria-marxista" rel="directory"&gt;Teor&#237;a marxista&lt;/a&gt;

/ 
&lt;a href="https://ft-ci.org/Teoria" rel="tag"&gt;Teor&#237;a&lt;/a&gt;, 
&lt;a href="https://ft-ci.org/Analisis" rel="tag"&gt;An&#225;lisis&lt;/a&gt;, 
&lt;a href="https://ft-ci.org/4-Teoria-marxista" rel="tag"&gt;4 Teor&#237;a marxista&lt;/a&gt;, 
&lt;a href="https://ft-ci.org/5-Debates-de-estrategia" rel="tag"&gt;5 Debates de estrategia&lt;/a&gt;, 
&lt;a href="https://ft-ci.org/6-Reconstruccion-de-la-IV-Internacional" rel="tag"&gt;6 Reconstrucci&#243;n de la IV Internacional&lt;/a&gt;

		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;&lt;span class='spip_document_3041 spip_documents spip_documents_left' style='float:left;'&gt;
&lt;img src='https://ft-ci.org/local/cache-vignettes/L181xH483/debates_de_estrategia-86984.jpg?1692591037' width='181' height='483' alt=&#034;&#034; /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;dl class='spip_document_3002 spip_documents'&gt;
&lt;dt&gt;&lt;a href='https://ft-ci.org/IMG/pdf/EI28_Debates_de_estrategia.pdf' title='PDF - 240.3 kio' type=&#034;application/pdf&#034;&gt;&lt;img src='https://ft-ci.org/local/cache-vignettes/L64xH64/pdf-b8aed.svg?1776695895' width='64' height='64' alt='' /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/dt&gt;
&lt;/dl&gt;
&lt;p&gt;En el marco de la crisis capitalista y ante los nuevos procesos de la lucha de clases que comienzan a desarrollarse en el mundo, hoy m&#225;s que nunca es necesario un retorno de la reflexi&#243;n estrat&#233;gica. Con este objetivo realizamos a principios de 2011 un seminario sobre algunos de los principales conceptos de los te&#243;ricos de la estrategia militar, y en especial sobre la obra cl&#225;sica &lt;i&gt;De la Guerra&lt;/i&gt; de Carl Clausewitz, de la cual tanto Lenin como Trotsky &#8211;y a trav&#233;s de ellos la III Internacional&#8211; se hab&#237;an apropiado muchos elementos fundamentales para pensar la estrategia del marxismo revolucionario en la &#233;poca imperialista. Este a&#241;o, en otro seminario nos hemos centrado en el estudio de la concepci&#243;n de estrategia en el marxismo de Le&#243;n Trotsky, cuyo pensamiento abord&#243; las principales cuestiones estrat&#233;gicas de la revoluci&#243;n tanto en el terreno militar, como organizador de la insurrecci&#243;n de Petrogrado y fundador del Ej&#233;rcito Rojo, as&#237; como en el pol&#237;tico, como dirigente de la III y la IV Internacionales.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como parte de esta reflexi&#243;n presentamos a continuaci&#243;n un contrapunto entre el pensamiento estrat&#233;gico de Le&#243;n Trotsky y el de Antonio Gramsci. En un n&#250;mero anterior de &lt;i&gt;Estrategia Internacional&lt;/i&gt; hemos publicado &#8220;Trotsky y Gramsci. Convergencias y divergencias&#8221; donde realiz&#225;bamos una comparaci&#243;n de conjunto de los sistemas te&#243;ricos de ambos revolucionarios. En el presente art&#237;culo nos concentraremos en sus respectivos abordajes de las principales lecciones estrat&#233;gicas de la lucha de clases en Europa durante el per&#237;odo que va desde la revoluci&#243;n alemana de 1923 y su derrota hasta el ascenso de Hitler una d&#233;cada despu&#233;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El mismo es un cap&#237;tulo&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-1&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Nota para Estrategia Internacional: Tanto los debates previos en el seno la (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-1&#034;&gt;1&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; del libro &lt;i&gt;Clausewitz, el marxismo y la cuesti&#243;n militar&lt;/i&gt; de pr&#243;xima publicaci&#243;n, donde junto con el abordaje de la obra Carl Clausewitz y de algunos de sus continuadores como Hans Delbr&#252;ck, retomamos las principales pol&#233;micas y elaboraciones sobre estrategia &#8211;pol&#237;tica y militar&#8211; de Trotsky, como tambi&#233;n de Lenin, Marx, Engels, Mehring, Luxemburg, y Gramsci. Un pensamiento estrat&#233;gico forjado en los grandes acontecimientos de la lucha de clase, poco visitado en las &#250;ltimas d&#233;cadas, por decir lo menos, y que hoy tiene un car&#225;cter indispensable para pensar los problemas de la insurrecci&#243;n, la guerra civil, la pol&#237;tica del proletariado en los diferentes tipos de guerras interestatales, entre otras grandes cuestiones vitales que hacen a c&#243;mo llevar adelante el programa revolucionario y que consideramos, son la base para poder revitalizar el marxismo revolucionario a la luz de los profundos cambios de las &#250;ltimas d&#233;cadas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Trotsky, Gramsci y la estrategia para la revoluci&#243;n en &#8220;occidente&#8221;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Entre la intelectualidad de izquierda en general e inclusive en la que reconoce importantes aportes de Trotsky a la teor&#237;a marxista, ha devenido en lugar com&#250;n una tesis que Michael Burawoy tiene el m&#233;rito de sintetizar de la siguiente manera: &#8220;Los an&#225;lisis de Trotsky naufragaron una y otra vez contra el escollo del proletariado occidental. Iba a ser otro marxista, Antonio Gramsci, el que hiciera una interpretaci&#243;n m&#225;s amplia que tratar&#237;a de ajustar las cuentas con el fracaso de la revoluci&#243;n en Occidente&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-2&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Burawoy, Michael, &#8220;Dos m&#233;todos en pos de la ciencia: Skocpol versus (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-2&#034;&gt;2&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-3&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;En la introducci&#243;n de la nueva edici&#243;n de los textos del per&#237;odo de la (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-3&#034;&gt;3&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El revolucionario italiano desarrollar&#225; como uno de los ejes de su reflexi&#243;n la cuesti&#243;n de las condiciones para la revoluci&#243;n en occidente, contraponiendo la &#8220;guerra de posici&#243;n&#8221; a la &#8220;guerra de maniobra&#8221; para explicar el fracaso de la primera oleada revolucionaria del siglo XX en Europa y las v&#237;as necesarias para enfrentar al fascismo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sus elaboraciones y las de Trotsky tendr&#225;n algunos puntos de contacto, pero en el marco de m&#250;ltiples divergencias que ser&#225;n fundamentales. Como intentaremos demostrar en estas p&#225;ginas, ser&#225; el fundador del Ej&#233;rcito Rojo el que desarrollar&#225; una visi&#243;n comprensiva de los problemas de estrategia en &#8220;occidente&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El punto de partida de esta comparaci&#243;n debe situarse necesariamente en la revoluci&#243;n alemana de 1923. Un verdadero punto de inflexi&#243;n de la revoluci&#243;n en occidente que fue al mismo tiempo la primera gran derrota de la Internacional Comunista (IC). Marc&#243; tambi&#233;n el comienzo de una especie de &#8220;reflujo&#8221; de la reflexi&#243;n estrat&#233;gica en sus filas y el paulatino abandono de las principales conclusiones de los cuatro primeros congresos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El primer cap&#237;tulo de esta revisi&#243;n tuvo lugar en el V Congreso de la IC y le correspondi&#243; a las t&#225;cticas de frente &#250;nico y de &#8220;gobierno obrero&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-4&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;A esta involuci&#243;n le seguir&#225;n sucesivos cap&#237;tulos. En diciembre de 1925 con (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-4&#034;&gt;4&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Fue la contracara de negar la derrota en Alemania y eludir sus lecciones estrat&#233;gicas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La devaluaci&#243;n por parte de Gramsci de estas pol&#233;micas y de las lecciones de la revoluci&#243;n alemana de 1923 no ha sido problematizada por ninguno de sus principales int&#233;rpretes. Sin embargo, son claves para poder comprender los problemas fundamentales de la revoluci&#243;n en &#8220;occidente&#8221; en el per&#237;odo de entreguerras. Este hueco en el pensamiento del revolucionario italiano puede ser considerado como la fuente m&#225;s importante de ambig&#252;edades en su reflexi&#243;n estrat&#233;gica, tanto en lo que hace a su concepci&#243;n del frente &#250;nico, al concepto de &#8220;guerra de posici&#243;n&#8221;, y a muchas de las formulaciones de sus &lt;i&gt;Cuadernos de la C&#225;rcel&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el caso de Trotsky, ninguna de las corrientes del trotskismo surgidas luego de la ruptura de la IV Internacional en el '53, retom&#243; en profundidad esta etapa para comprender su legado revolucionario. M&#225;s bien, desde el oportunismo se pretendi&#243; tomar su defensa de la t&#225;ctica de &#8220;gobierno obrero&#8221; en 1923 para fundamentar la subordinaci&#243;n a direcciones stalinistas o peque&#241;oburguesas, el apoyo y hasta el ingreso a gobiernos burgueses. Mientras que desde el fatalismo sectario se interpret&#243; la pol&#237;tica de Trotsky en aquellos a&#241;os como un desliz oportunista. Muchos fueron los que como Isaac Deutscher no le dieron mayor importancia a esta parte de su biograf&#237;a por considerar que Trotsky exageraba las posibilidades revolucionarias en Alemania.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, su intervenci&#243;n pol&#237;tica como parte del comit&#233; ejecutivo de la III Internacional y sus conclusiones sobre Alemania del '23 demostrar&#225;n la verdadera estatura de Trotsky como estratega &#8211;al nivel de su intervenci&#243;n en Petrogrado seis a&#241;os antes&#8211;, as&#237; como el desarrollo de su concepci&#243;n del frente &#250;nico, y de la t&#225;ctica de &#8220;gobierno obrero&#8221; partiendo de establecer una relaci&#243;n compleja entre ataque y defensa retomando los mejores desarrollos de Carl Clausewitz. De conjunto, ser&#225; un punto central de su biograf&#237;a pol&#237;tica y elaboraci&#243;n estrat&#233;gica sin el cual es imposible comprender el significado de su legado revolucionario.&lt;/p&gt;
&lt;h2 class=&#034;spip&#034;&gt;I. El origen de las divergencias en la III Internacional&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Frente &#250;nico y gobierno obrero en la Internacional Comunista&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los dos a&#241;os que van de mayo de 1922 a 1924 ser&#225;n los de mayor actividad pol&#237;tica internacional de Antonio Gramsci. Son a&#241;os fundamentales en la formaci&#243;n de su pensamiento pol&#237;tico, primero por su estancia en Rusia hasta diciembre del '23 como parte del IV Congreso de la Internacional Comunista (IC) y como delegado al comit&#233; ejecutivo de la IC por el Partido Comunista Italiano (PCI), luego trasladado a Viena como funcionario del ejecutivo hasta mayo del &#8216;24.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Durante aquel periodo la ubicaci&#243;n pol&#237;tica del revolucionario italiano da un viraje fundamental. El PCI y Gramsci mismo, bajo la direcci&#243;n de Amadeo Bordiga hab&#237;an formado parte del ala izquierdista de la Internacional que se hab&#237;a opuesto a la t&#225;ctica de frente &#250;nico obrero tal como la hab&#237;a formulado el III Congreso de la IC.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Luego de su participaci&#243;n en el IV Congreso comenz&#243; a apropiarse de las tesis del frente &#250;nico y de la t&#225;ctica de gobierno obrero&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-5&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;El IV Congreso se hab&#237;a celebrado poco despu&#233;s de que las camisas negras (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-5&#034;&gt;5&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Junto con esto toma la decisi&#243;n pol&#237;tica de constituir una alternativa dentro del PCI tanto a la direcci&#243;n de Bordiga como al ala derecha de Tasca. De aqu&#237; en m&#225;s la t&#225;ctica del frente &#250;nico cobrar&#225; cada vez m&#225;s peso en su reflexi&#243;n pol&#237;tica hasta llegar en los &lt;i&gt;Cuadernos de la C&#225;rcel&lt;/i&gt; a identificarse con la &#8220;guerra de posici&#243;n&#8221;, &#250;nica estrategia posible en &#8220;occidente&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El IV Congreso de la IC de finales de 1922 del que participa Gramsci tuvo como uno de sus principales temas junto con la cuesti&#243;n de la revoluci&#243;n en Oriente, el debate en torno a la consigna de &#8220;gobierno obrero&#8221;, que implicaba llevar las discusiones sobre el frente &#250;nico a un nuevo nivel de desarrollo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La &#8220;Resoluci&#243;n sobre la t&#225;ctica de la Internacional Comunista&#8221; aprobada en este congreso se&#241;alaba que: &#8220;El gobierno obrero (eventualmente obrero campesino) deber&#225; siempre ser empleado como una consigna de propaganda general. Pero como consigna de pol&#237;tica actual, el gobierno obrero revista una gran importancia en los pa&#237;ses donde la situaci&#243;n de la sociedad burguesa es particularmente poco segura, donde la relaci&#243;n de fuerzas entre los partidos obreros y la burgues&#237;a plantea la soluci&#243;n del problema del gobierno obrero como una necesidad pol&#237;tica candente.&#8221; Y agregaba: &#8220;la consigna de &#8216;gobierno obrero' es una consecuencia inevitable de toda t&#225;ctica de frente &#250;nico&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-6&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#8220;Resoluci&#243;n sobre la t&#225;ctica de la Internacional Comunista&#8221;, en Los cuatro (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-6&#034;&gt;6&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hasta aquel entonces la t&#225;ctica de &#8220;gobierno obrero&#8221; o &#8220;gobierno obrero y campesino&#8221; se remit&#237;a a la experiencia del accionar del Partido Bolchevique en Rusia que, mientras no hab&#237;a conquistado la mayor&#237;a en los soviets, manten&#237;a la exigencia a Mencheviques y Socialrevolucionarios (SR) de que rompiesen con los capitalistas y las potencias imperialistas y tomasen el poder. En tales condiciones los bolcheviques se compromet&#237;an a defender a ese gobierno contra la burgues&#237;a y no enfrentarlo con medios insurreccionales, pero renunciando a entrar o tomar responsabilidades pol&#237;ticas por el mismo. Esta t&#225;ctica hab&#237;a cumplido un papel fundamental para el avance de la influencia de los bolcheviques y para preparar las condiciones de la insurrecci&#243;n triunfante, as&#237; como tambi&#233;n hab&#237;a contribuido a la ruptura del partido campesino (SR), dando lugar, luego de la insurrecci&#243;n de Octubre, a la conformaci&#243;n de un gobierno obrero y campesino de los bolcheviques junto con los socialrevolucionarios de izquierda.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;El IV Congreso de la IC, da un paso m&#225;s all&#225;. Bajo el mismo objetivo de desarrollar la revoluci&#243;n, se plantea la posibilidad de que en determinadas condiciones de disgregaci&#243;n del aparato estatal burgu&#233;s, antes de tomar el poder, los comunistas participen de gobiernos con partidos y organizaciones obreras no comunistas para reforzar la preparaci&#243;n de las condiciones para la insurrecci&#243;n y conquistar la mayor&#237;a de la clase obrera.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Al igual que el frente &#250;nico, el &#8220;gobierno obrero&#8221; conten&#237;a tanto elementos de maniobra, como t&#225;cticos y estrat&#233;gicos&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-7&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Nota para Estrategia Internacional: En cap&#237;tulo anterior planteamos sobre el (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-7&#034;&gt;7&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. El aspecto de maniobra consist&#237;a en la posibilidad de conformar gobiernos de coalici&#243;n donde participasen los revolucionarios junto con partidos y organizaciones obreras no comunistas bajo las determinadas circunstancias de disgregaci&#243;n del aparato estatal burgu&#233;s y correlaci&#243;n de fuerzas que mencion&#225;bamos antes, para &#8220;concentrar y desencadenar luchas revolucionarias&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-8&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#8220;Resoluci&#243;n sobre la t&#225;ctica de la Internacional Comunista&#8221;, ob. cit., p. 208.&#034; id=&#034;nh3-8&#034;&gt;8&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. La resoluci&#243;n del IV Congreso era clara en distinguir este tipo de gobierno obreros, de un gobierno obrero liberal o socialdem&#243;crata, que &#8220;no son gobiernos revolucionarios, sino gobiernos camuflados de coalici&#243;n entre la burgues&#237;a y los l&#237;deres obreros contrarrevolucionarios&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-9&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Ib&#237;dem, p. 209.&#034; id=&#034;nh3-9&#034;&gt;9&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. De estos &#250;ltimos, los comunistas no participar&#237;an bajo ninguna consideraci&#243;n, al contrario, los deb&#237;an &#8220;desenmascarar sin piedad frente a las masas&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-10&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#237;dem.&#034; id=&#034;nh3-10&#034;&gt;10&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La alianza circunstancial comprendida en la t&#225;ctica de &#8220;gobierno obrero&#8221; de la IC ten&#237;a objetivos t&#225;cticos precisos, que se expresaban en la obtenci&#243;n de determinados puntos m&#237;nimos, que la &#8220;Resoluci&#243;n sobre la t&#225;ctica&#8230;&#8221; resum&#237;a de la siguiente manera: &#8220;El programa m&#225;s elemental de un gobierno obrero debe consistir en armar al proletariado, en desarmar las organizaciones burguesas contrarrevolucionarias, en instaurar el control de la producci&#243;n, en hacer caer sobre los ricos el principal peso de los impuestos y en destruir la resistencia de la burgues&#237;a contrarrevolucionaria&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-11&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Ib&#237;dem, p. 208.&#034; id=&#034;nh3-11&#034;&gt;11&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. El objetivo estrat&#233;gico, al igual que en el frente &#250;nico, era conquistar la mayor&#237;a de la clase obrera para la revoluci&#243;n producto de la experiencia com&#250;n o de su rechazo por parte de las direcciones reformistas o centristas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El IV Congreso de la IC incluso contemplaba la posibilidad de participar de un &#8220;gobierno obrero&#8221; surgido de una combinaci&#243;n parlamentaria, pero siempre partiendo del mismo objetivo estrat&#233;gico, desarrollar el movimiento revolucionario y la guerra civil contra la burgues&#237;a. &#8220;Un gobierno de este tipo &#8211;se&#241;alaba la &#8220;Resoluci&#243;n&#8230;&#8221;&#8211; no es posible si no nace de la lucha misma de las masas, si no se apoya sobre los &#243;rganos obreros aptos para el combate [&#8230;] Un gobierno obrero que resultase de una combinaci&#243;n parlamentaria, puede tambi&#233;n brindar ocasi&#243;n de reanimar el movimiento obrero revolucionario. Pero de hecho [&#8230;] debe llevar a la lucha m&#225;s encarnizada y, eventualmente, a la guerra civil contra la burgues&#237;a&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-12&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#237;dem.&#034; id=&#034;nh3-12&#034;&gt;12&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pocos meses despu&#233;s del IV Congreso, estalla una nueva revoluci&#243;n en Alemania que en octubre de 1923 plantear&#225; la posibilidad concreta de conformar &#8220;gobiernos obreros&#8221; en los l&#228;nder de Sajonia y Turingia. Ser&#225; la primera prueba y la implementaci&#243;n m&#225;s audaz de la t&#225;ctica de frente &#250;nico que haya realizado la Internacional Comunista.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;La f&#243;rmula de &#8220;gobierno obrero&#8221; y el valor relativo de las &#8220;fortalezas&#8221; en la ofensiva&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En enero de 1923, el primer ministro franc&#233;s Poincar&#233; lanza una invasi&#243;n a la regi&#243;n del Ruhr, que era el centro alem&#225;n de producci&#243;n de carb&#243;n, hierro y acero, realizando &#8220;requisiciones&#8221; para cobrarse las reparaciones de guerra. La consecuencia fue un creciente caos econ&#243;mico en Alemania, paralizaci&#243;n de la industria, explosi&#243;n de la tasa de desempleo, hiperinflaci&#243;n, etc., que encendi&#243; nuevamente la llama de la revoluci&#243;n alemana. Se suceden oleadas de huelgas a partir de mayo, se desarrollan los comit&#233;s de f&#225;bricas (&lt;i&gt;Betriebsr&#228;te&lt;/i&gt;) como organismos de autoorganizaci&#243;n, tambi&#233;n las Centurias Proletarias (milicias obreras) que toman los mercados y tiendas para conseguir alimentos, surgen comisiones de control de precios y de distribuci&#243;n de alimentos, en especial en el Ruhr. En agosto tiene lugar una huelga general con foco en Berl&#237;n que hace caer al gobierno del canciller Wilhelm Cuno, cabeza de un gabinete de &#8220;t&#233;cnicos&#8221; que respond&#237;a directamente a la gran burgues&#237;a de la industria y las finanzas. Le sucede un gobierno de coalici&#243;n en torno a Gustav Stresemann en el que participan cuatro ministros del Partido Socialdem&#243;crata Alem&#225;n (SPD).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En este marco se plantea la posibilidad de constituir &#8220;gobiernos obreros&#8221; con el ala izquierda del SPD tanto en Sajonia y como en Turingia. La discusi&#243;n sobre esta posibilidad ya se hab&#237;a suscitado un a&#241;o antes, en el '22. En aquel entonces Trotsky la hab&#237;a rechazado como perspectiva inmediata pero dej&#225;ndola planteada para cuando se profundice la situaci&#243;n de la lucha de clases, lo que de hecho sucedi&#243; a partir de la crisis del Ruhr.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#8220;Si ustedes &#8211;dec&#237;a Trotsky&#8211;, nuestros camaradas comunistas alemanes, piensan que es posible una revoluci&#243;n en los pr&#243;ximos meses en Alemania, entonces les aconsejamos participar en Sajonia en un gobierno de coalici&#243;n y utilizar vuestros puestos ministeriales para promover las tareas pol&#237;ticas y organizativas y &lt;i&gt;transformar Sajonia en un cierto sentido en un sembradora comunista de modo de tener un basti&#243;n revolucionario en un per&#237;odo de preparaci&#243;n para el pr&#243;ximo estallido de la revoluci&#243;n&lt;/i&gt;. Esto s&#243;lo ser&#237;a posible si la presi&#243;n de la revoluci&#243;n ya se hace sentir, s&#243;lo si ya est&#225; al alcance de la mano. En ese caso, solo implicar&#237;a la toma de una &#250;nica posici&#243;n en Alemania, a la que ustedes est&#225;n destinados a tomar de conjunto. Pero en este momento ustedes jugar&#225;n en Sajonia el rol de un ap&#233;ndice impontente porque el gobierno saj&#243;n mismo es impotente ante Berl&#237;n, y Berl&#237;n es un gobierno burgu&#233;s&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-13&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, Le&#243;n, &#8220;Report on the Fourth World Congress (December 28, 1922)&#8221;, en&#034; id=&#034;nh3-13&#034;&gt;13&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es decir, Trotsky entend&#237;a la participaci&#243;n en un gobierno de coalici&#243;n local con el SPD como la posibilidad de constituir un basti&#243;n revolucionario, no en cualquier momento sino en el per&#237;odo de la preparaci&#243;n de la insurrecci&#243;n. Este per&#237;odo, como vimos en cap&#237;tulos anteriores, constitu&#237;a para Trotsky el primer momento de la guerra civil, es decir, de la ofensiva estrat&#233;gica del proletariado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Una l&#243;gica similar encontramos en la valoraci&#243;n que hace Clausewitz de las &#8220;fortalezas&#8221; en la ofensiva. &lt;i&gt;El general prusiano conceb&#237;a dos &#250;nicos medios para la ofensiva en su &#233;poca. Obviamente el primero era la fuerza armada, sin embargo agregaba: &#8220;a esto debemos a&#241;adir, por supuesto, las fortalezas, porque si &#233;stas se hallan en la vecindad del teatro de guerra del enemigo tendr&#225;n influencia apreciable sobre el ataque. Pero esta influencia disminuye gradualmente a medida que progresa el ataque, y es evidente que en el ataque nuestras propias fortalezas nunca pueden desempe&#241;ar una parte tan importante como en la defensa, en la que a menudo se convierten en el factor principal&#8221;&lt;/i&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-14&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Clausewitz, Carl, De la Guerra, Bs. As., Solar, 1983, p. 490.&#034; id=&#034;nh3-14&#034;&gt;14&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Finalmente el 10 de octubre se integrar&#225;n al gobierno presidido por Zeigner en Sajonia tres comunistas (B&#246;ttcher, Heckert, y Brandler); y el 13 de octubre otros tres comunistas (Neubauer, Tenner, y Karl Korsch) entran al gobierno de Turingia encabezado por Fr&#246;hlich.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dos d&#237;as despu&#233;s de la entrada de los comunistas al gobierno, Zeigner hace conocer su intenci&#243;n de desarmar las formaciones burguesas y fortalecer a las Centurias Proletarias. Ante lo cual se profundiza la tensi&#243;n con el ej&#233;rcito (&lt;i&gt;Reichswehr&lt;/i&gt;) y el General M&#252;ller, comandante del III distrito militar (&lt;i&gt;Wehrkreis&lt;/i&gt;), responde de inmediato ordenando la disoluci&#243;n de las Centurias y todo organismo similar, as&#237; como la entrega inmediata de las armas. En los d&#237;as siguientes se organiza el Congreso de las Centurias de Sajonia, pero la clave de la direcci&#243;n del KPD pasa por las negociaciones con el SPD. Mientras tanto, el gobierno Zeigner no realiza ninguna medida concreta para armar a las Centurias. El 19 de octubre el canciller Stressemann ordena restablecer el orden en Sajonia y Turingia. El 21 se re&#250;ne la conferencia de comit&#233;s de f&#225;brica en Chemnitz para discutir un plan pero ante la negativa de los socialdem&#243;cratas la reuni&#243;n fracasa y termina sin ning&#250;n llamado a la acci&#243;n. El KPD cede y decide abandonar definitivamente el plan de la insurrecci&#243;n&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-15&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Cfr. Brou&#233;, Pierre, R&#233;volution en Allemagne, en&#034; id=&#034;nh3-15&#034;&gt;15&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;En la formulaci&#243;n de Trotsky, la entrada a los &#8220;gobiernos obreros&#8221; estaba puesta en funci&#243;n de constituir &#8220;fortalezas&#8221; para utilizarlas como medio para la ofensiva, es decir, para el fortalecimiento de los comit&#233;s de f&#225;brica y las Centurias Proletarias con el objetivo de preparar la insurrecci&#243;n a nivel nacional bajo las banderas de la defensa de los &#8220;gobierno obreros&#8221; frente a la Reichwehr. Sin embargo, estas &#8220;fortalezas&#8221; terminaron convirti&#233;ndose en objetivos en s&#237; mismas para la direcci&#243;n del KPD que abandon&#243; el objetivo de la huelga general y la insurrecci&#243;n cuando la direcci&#243;n del ala izquierda de la socialdemocracia se opuso. Estas &#8220;fortalezas&#8221; no sirvieron como medio para la ofensiva. En vez ser un trampol&#237;n que aumente la potencia del ataque se transformaron en un peso muerto que termin&#243; por detenerla.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esta l&#237;nea de conciliaci&#243;n lleg&#243; hasta el punto de llamar a los trabajadores a abortar la insurrecci&#243;n en Hamburgo cuando llevaban un d&#237;a combatiendo con relativo &#233;xito. Esta insurrecci&#243;n, seg&#250;n la mayor&#237;a de las fuentes, se llev&#243; a cabo porque la resoluci&#243;n de abortar los planes insurreccionales por parte del KPD no hab&#237;a llegado a comunicarse a la direcci&#243;n local. Los acontecimientos se fueron desarrollando a partir del 21 de octubre con la extensi&#243;n de la huelga general para dar lugar el d&#237;a 23 al llamamiento a la insurrecci&#243;n. La inexistencia de tropas de la Reichwehr estacionadas en Hamburgo, posibilit&#243; &#233;xitos importantes durante las primeras horas. A pesar del casi nulo armamento con el que contaban las Centurias Proletarias, pudieron tomar en la madrugada 17 de las 20 comisar&#237;as que se hab&#237;an propuesto. Las insuficiencias en la preparaci&#243;n pol&#237;tica hicieron que las masas reci&#233;n &#8220;se encontraran&#8221; con la insurrecci&#243;n en curso el mismo d&#237;a 23. Pronto los insurrectos estar&#237;an a la defensiva.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, desde la primera hora de la ma&#241;ana en los barrios obreros se levantar&#225;n barricadas. En algunos barrios la insurrecci&#243;n fue derrotada, en otros se desarrollaron luchas encarnizadas, en Schiffbeck los insurrectos desarmaron a la polic&#237;a y se quedaron con el control durante dos d&#237;as. En la noche del 23 al 24 de octubre Hugo Urbahns dio la contraorden de abortar la insurrecci&#243;n en curso. A pesar de esto los enfrentamientos continuaron en la ciudad durante varios d&#237;as&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-16&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Cfr. Brou&#233; Pierre, ob. cit. Tambi&#233;n Kippenberger, Hans, &#8220;La insurrecci&#243;n de (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-16&#034;&gt;16&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#191;La insurrecci&#243;n de Hamburgo pod&#237;a triunfar y conquistar un basti&#243;n revolucionario para el resto de Alemania? Es imposible afirmarlo. Lo que s&#237; podemos decir es que Hamburgo estaba dispuesto a combatir y era un punto de apoyo para un plan insurreccional nacional.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A pesar de que marc&#243; profundamente el destino del movimiento revolucionario internacional, la revoluci&#243;n alemana del '23 es poco conocida en general y mucho menos estudiada. Como tratamos de graficar en este brev&#237;simo resumen de algunos acontecimientos, el KPD no se orient&#243; desde el punto de vista de la estrategia y es all&#237; donde hay que buscar las causas de la derrota.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los objetivos t&#225;cticos del &#8220;gobierno obrero&#8221; se&#241;alados en las resoluciones del IV Congreso de la IC estaban ligados al elemento estrat&#233;gico de contribuir efectivamente a la organizaci&#243;n del triunfo de la insurrecci&#243;n y el establecimiento de la dictadura del proletariado basada en los comit&#233;s de f&#225;brica y las Centurias Proletarias.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, como se&#241;alara Trotsky, la &#8220;rutina de la t&#225;ctica&#8221; producto de la lucha cotidiana por conquistar a las masas hab&#237;a cumplido un papel fundamental en la incapacidad de direcci&#243;n del KPD de dar un giro pol&#237;tico a la altura de la situaci&#243;n objetiva que se hab&#237;a desarrollado. La pol&#237;tica del KPD se mantuvo en el marco de los mecanismos del estado burgu&#233;s &#8211;legalidad constitucional&#8211; y la confianza en la izquierda de la socialdemocracia. Era la primera gran derrota cuya responsabilidad correspond&#237;a a la Internacional Comunista por haber dejado pasar la situaci&#243;n revolucionaria. Este ser&#237;a el balance de Trotsky de la actuaci&#243;n de KPD en octubre de 1923.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;La sustituci&#243;n de la ofensiva por el atrincheramiento en las &#8220;fortalezas&#8221;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En contraste con lo que acabamos de desarrollar, y por fuera de cualquier an&#225;lisis serio de la obra de Trotsky, Christine Buci-Glucksmann afirma en su voluminosa obra &lt;i&gt;Gramsci y el Estado&lt;/i&gt; que &#8220;reproducir, en las condiciones de las sociedades capitalistas avanzadas, una estrategia de ataque frontal, conduce no s&#243;lo al fracaso, sino que significa tambi&#233;n estar retrasado, caer en el economicismo. Y es el economicismo lo que marca, para Gramsci, al &#8216;marxismo' de Trotski, que no puede evitar los errores similares a los del sindicalismo revolucionario, es decir, la subestimaci&#243;n de las superestructuras pol&#237;ticas&#8230;&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-17&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Buci-Glucksmann, Christine, Gramsci y el Estado: hacia una teor&#237;a (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-17&#034;&gt;17&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De esta forma, la autora se hace eco del &#8220;sentido com&#250;n&#8221; acad&#233;mico que basado en una interpretaci&#243;n de Gramsci sostiene que el problema fundamental de la derrota de la revoluci&#243;n en &#8220;occidente&#8221; &#8220;en general&#8221; fue la incapacidad de dominar determinadas posiciones o &#8220;trincheras&#8221; con las que cuentan las sociedades occidentales producto de su mayor desarrollo.&lt;br class='autobr' /&gt;
En la misma l&#237;nea de este &#8220;sentido com&#250;n&#8221;, pero con argumentos pol&#237;ticos precisos, hay una cr&#237;tica a Trotsky que sostiene que sobrevalor&#243; las posibilidades revolucionarias en el '23, que su planteo est&#225; te&#241;ido por la incapacidad de valorar las ilusiones en la democracia burguesa de la clase obrera alemana. En particular esto se expresar&#237;a en la omisi&#243;n por parte de Trotsky del an&#225;lisis del gobierno de Stresemann y su capacidad para desviar el proceso revolucionario gracias a la incorporaci&#243;n de los ministros socialdem&#243;cratas. La conclusi&#243;n es que, al contrario de lo que opinaba el fundador del Ej&#233;rcito Rojo, no hab&#237;a condiciones para &lt;br class='autobr' /&gt;
la insurrecci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En este sentido Mike Jones de &lt;i&gt;Revolutionary History&lt;/i&gt; sostiene que &#8220;Trotsky parece dar a entender que se podr&#237;a emprender un derrocamiento sin la participaci&#243;n activa o el apoyo de la mayor&#237;a de los trabajadores, o incluso en contra de ellos. Despu&#233;s de todo, los n&#250;meros dentro y alrededor del SPD superaban con creces los de todo el KPD, sin mencionar las influencias cristianas o de otra &#237;ndole. Tambi&#233;n ignora el hecho de que, aunque los reformistas fueron perdiendo terreno frente al comunismo a mediados de 1923, las cosas se invirtieron despu&#233;s de la llegada de Stresemann. &#201;l ni siquiera menciona el cambio de gobierno&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-18&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Jones, Mike, &#8220;Letters: Germany 1923&#8221; en&#034; id=&#034;nh3-18&#034;&gt;18&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, Trotsky s&#237; analiza el gobierno de Stresemann al calor mismo de los acontecimientos. El 19 de octubre de 1923 plantea la cuesti&#243;n de la siguiente manera: &#8220;La crisis actual en Alemania se ha desarrollado a partir de la ocupaci&#243;n del Ruhr. Stresemann capitul&#243; ante los imperialistas franceses. Pero el capital usurero franc&#233;s no quer&#237;a hablar con los derrotados. El Estado burgu&#233;s alem&#225;n est&#225; en agon&#237;a. Esencialmente, ya no hay una Alemania unificada. Baviera, con su poblaci&#243;n de 9.000.000, est&#225; dirigida por el fascismo moderado. Sajonia, con una poblaci&#243;n de 8.000.000, tiene un gobierno de coalici&#243;n de comunistas y socialdem&#243;cratas de izquierda. Ninguno de estos Estados toma en cuenta al gobierno central de Berl&#237;n, en donde Stresemann gobierna sin esperanzas. El Parlamento le ha cedido sus poderes, impotente. Stresemann se sostiene porque ni el Partido Comunista ni los fascistas han tomado el poder. Pero el ala izquierda del frente pol&#237;tico en Alemania sigue creciendo&#8230;&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-19&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, Le&#243;n, &#8220;Informe al 3&#176; Congreso Provincial de Mosc&#250; del Sindicato de (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-19&#034;&gt;19&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como dice Trotsky, la propia evoluci&#243;n de la situaci&#243;n en Sajonia y Turingia por izquierda donde un sector de la socialdemocracia forma un gobierno com&#250;n con los comunistas, y en Baviera por derecha con el dominio de los fascistas, muestra un proceso de polarizaci&#243;n que se contin&#250;a luego del ascenso de Stresemann. De esta forma el gobierno y el r&#233;gimen adquieren un car&#225;cter de bonapartismo d&#233;bil &#8211;&#8220;kerenskysta&#8221; en analog&#237;a con la Revoluci&#243;n Rusa&#8211; jaqueados por la movilizaci&#243;n de las masas, que hab&#237;an protagonizado la gran huelga general de agosto, y las fuerzas contrarrevolucionarias. Esto se daba en el marco de la ocupaci&#243;n militar de una regi&#243;n del pa&#237;s, de un proceso hiperinflacionario, de la divisi&#243;n de las clases medias, del crecimiento del KPD en los sindicatos, de los fen&#243;menos de autoorganizaci&#243;n expresados en el desarrollo de los comit&#233;s de f&#225;bricas, etc. Todo esto mostraba, para Trotsky, la madurez de las condiciones para preparar la toma del poder. Otro importante hecho a favor de esta caracterizaci&#243;n de Trotsky fue el desarrollo posterior de la insurrecci&#243;n de Hamburgo a pesar del aislamiento.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El propio Gramsci, aunque no lo desarrolla, hace un planteo sobre las posiciones de Trotsky que va en el mismo sentido que la cr&#237;tica de Jones. &#8220;Si errores hubo &#8211;dec&#237;a Gramsci en una carta a Togliatti y Terracini&#8211;, los cometieron los alemanes. Los camaradas rusos, concretamente Radek y Trotsky, cometieron el error de creer en las vaciedades de Brandler y los dem&#225;s, pero tampoco en este caso su posici&#243;n era de derecha, sino m&#225;s bien de izquierda, hasta el punto de incurrir en la acusaci&#243;n de putchismo&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-20&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Gramsci, Antonio, &#8220;Carta a Togliatti, Terracini y otros&#8221;, en Antolog&#237;a, (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-20&#034;&gt;20&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es evidente que el argumento exculpatorio de haber confiado en informaci&#243;n equivocada que plantea Gramsci no se sostiene para alguien que como Trotsky, conoc&#237;a al movimiento obrero alem&#225;n de primera mano, hab&#237;a dirigido el Soviet de Petrogrado en 1905 y 1917, la insurrecci&#243;n en Octubre del '17 y una guerra civil como la rusa al mando de un ej&#233;rcito de cinco millones de personas. Incluso el propio Brandler, en un intercambio a&#241;os despu&#233;s con Isaac Deustcher&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-21&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Deutscher, Isaac, &#8220;Record of a Discussion with Heinrich Brandler&#8221;, en New (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-21&#034;&gt;21&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, cuenta c&#243;mo fue Trotsky el que tuvo que pasar toda una noche convenci&#233;ndolo a &#233;l de la decisi&#243;n de la direcci&#243;n de la IC de ponerle fecha a la insurrecci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La cuesti&#243;n no se refer&#237;a a un problema de equ&#237;vocos respecto a los hechos, sino a cu&#225;les eran las consecuencias que se desprend&#237;an de ellos. Brandler, por ejemplo, consideraba que si era necesario comenzar peleando desde una posici&#243;n defensiva la lucha ya estaba condenada, no que pod&#237;a ser la preparaci&#243;n para el pasaje a la ofensiva. El dirigente del KPD establec&#237;a a su vez una separaci&#243;n tajante entre las luchas obreras contra la carest&#237;a de la vida y el impulso para la toma del poder, para &#233;l la relaci&#243;n entre ambas parec&#237;a un secreto cerrado bajo siete llaves. Como resultado, Brandler acepta formalmente orientar al partido hacia la insurrecci&#243;n pero sin convencimiento, lo cual no puede ser m&#225;s fatal para una direcci&#243;n que est&#225; en v&#237;speras de proponerse el asalto al poder&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-22&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Cfr. Brandler, Heinrich, y Deutscher, Isaac, &#8220;Correspondence between (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-22&#034;&gt;22&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como venimos se&#241;alando, la reflexi&#243;n estrat&#233;gica de Trotsky iba por carriles opuestos. Basado en relacionar defensa y ataque, posici&#243;n y maniobra, impulso de las masas y preparaci&#243;n consciente, el fundador del Ej&#233;rcito Rojo cruzaba lanzas contra todo fatalismo. Se niega a poner como modelo las condiciones rusas de armamento y desarrollo de los soviets. Respecto a estos &#250;ltimos se&#241;ala en &#8220;El calendario de la revoluci&#243;n&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-23&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, Le&#243;n, &#8220;The Timetable for Revolution&#8221; en time.htm.&#034; id=&#034;nh3-23&#034;&gt;23&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, c&#243;mo las condiciones pueden estar maduras para la insurrecci&#243;n aun sin que los organismos de autoorganizaci&#243;n se encuentren suficientemente desarrollados, ante lo cual plantea c&#243;mo los diferentes pasos de su organizaci&#243;n deben incluirse como parte del &#8220;calendario&#8221; pre-insurreccional. Lo mismo con el armamento; debe ser parte de la preparaci&#243;n as&#237; como el primer objetivo de la insurrecci&#243;n misma.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#8220;La revoluci&#243;n &#8211;dec&#237;a Trotsky&#8211; posee un inmenso poder de improvisaci&#243;n, pero nunca improvisa nada bueno para los fatalistas, los haraganes y los tontos. La victoria exige una orientaci&#243;n pol&#237;tica correcta, organizaci&#243;n y voluntad de asestar el golpe decisivo&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-24&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#237;dem.&#034; id=&#034;nh3-24&#034;&gt;24&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;h2 class=&#034;spip&#034;&gt;II. Divergencias entre Trotsky y Gramsci&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Frente &#250;nico e insurrecci&#243;n&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las conclusiones sobre la derrota de Alemania ser&#225;n un verdadero punto de inflexi&#243;n en la estrategia de la Internacional Comunista y en la historia de la t&#225;ctica de frente &#250;nico en particular. Muerto Lenin meses antes y comenzada la lucha del triunvirato de Stalin, Zinoviev y Kamenev contra Trotsky, el V Congreso de la III Internacional, realizado en 1924, pas&#243; por alto las principales lecciones de la revoluci&#243;n alemana y en cambio emprendi&#243; la revisi&#243;n de las tesis del III y IV Congresos sobre las t&#225;cticas de frente &#250;nico y de &#8220;gobierno obrero&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La defensa de la formulaci&#243;n original de la t&#225;ctica del frente &#250;nico en el V Congreso correspondi&#243; en soledad a Trotsky. Como se&#241;alara en referencia a Alemania: &#8220;Zinoviev no ve&#237;a la cat&#225;strofe, y no era el &#250;nico. Con &#233;l, todo el V Congreso pas&#243; al lado de la mayor derrota de la revoluci&#243;n mundial sin verla. [&#8230;] En su resoluci&#243;n, el Congreso aprob&#243; al CE por haber: &#8216;Condenado la actitud oportunista del CC alem&#225;n, y sobre todo la desviaci&#243;n de la t&#225;ctica del frente &#250;nico que se ha producido durante la experiencia gubernamental de Sajonia'&#8221;. Y agrega Trotsky en referencia a esta cr&#237;tica: &#8220;Es casi como condenar a un asesino &#8216;sobre todo' por no haberse quitado el sombrero al entrar en la casa de la v&#237;ctima&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-25&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, Le&#243;n, Stalin, el gran organizador de derrotas. La III Internacional (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-25&#034;&gt;25&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El problema fundamental no era haber constituido el &#8220;gobierno obrero&#8221; en Sajonia, que era una maniobra t&#225;ctica, sino que &#233;ste no fue puesto en funci&#243;n de la ofensiva; no se hab&#237;a preparado la insurrecci&#243;n y se hab&#237;a dejado pasar la oportunidad de tomar el poder sin lucha. Es decir, aunque hubiesen rechazado la conformaci&#243;n de gobiernos de coalici&#243;n en Sajonia y Turingia, los dirigentes del comunismo alem&#225;n, se hubiesen mantenido en los marcos de la legalidad del r&#233;gimen burgu&#233;s, ya que no se decidieron a luchar por la toma por el poder. A esto se refer&#237;a Trotsky cuando dec&#237;a que se&#241;alar como el error principal la entrada al gobierno de coalici&#243;n era como &#8220;condenar a una asesino &#8216;sobre todo' por no haberse quitado el sombrero&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el caso de Gramsci, no realiza elaboraciones sustanciales respecto a estas pol&#233;micas del V Congreso. M&#225;s bien se apropiar&#225; de sus tesis principales, las cuales revisar&#225;n la t&#225;ctica de &#8220;frente &#250;nico&#8221; retrotray&#233;ndola a los debates pasados sobre si deb&#237;a ser &#8220;por arriba&#8221; o &#8220;por abajo&#8221; y estableciendo esta &#250;ltima variante como norma. Los debates del Congreso tambi&#233;n retroceder&#225;n respecto a la f&#243;rmula de &#8216;gobierno obrero' tal como hab&#237;a sido formulada originalmente en la &#8220;Resoluci&#243;n sobre la t&#225;ctica&#8230;&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tampoco Gramsci le dar&#225; mayor relevancia al balance sobre la derrota en Alemania que hab&#237;a estado en el centro de estos debates. Meses antes del Congreso, en la carta a Togliatti y Terracini que citamos anteriormente, critica correctamente al grupo de Brandler por no proponerse desarrollar los consejos de f&#225;brica y el control obrero, y por encorsetar al partido en los marcos de la legalidad burguesa. Sin embargo, no se pronuncia sobre la cuesti&#243;n que era central definirse seg&#250;n Trotsky: si hab&#237;a que pasar o no a la ofensiva. Aunque m&#225;s bien parece coincidir con la mayor&#237;a del Congreso en que las condiciones no estaban maduras para proponerse preparar la toma del poder y, como vimos, que las posiciones de Trotsky eran fruto de los malos informes de Brandler que exageraban agudeza de la situaci&#243;n&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-26&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;En esta misma carta realiza una importante reivindicaci&#243;n de Trotsky, (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-26&#034;&gt;26&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para Trotsky el problema principal era que la direcci&#243;n del KPD se hab&#237;a demostrado incapaz de realizar el giro brusco del pasaje a la ofensiva en el momento oportuno, que hab&#237;a sido incapaz de articular el pasaje de la &#8220;guerra de posici&#243;n&#8221; a la &#8220;guerra de maniobra&#8221; en t&#233;rminos de Gramsci.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Frente al ala derecha del KPD dirigida por Brandler, que en aquel momento hab&#237;a contado con el benepl&#225;cito de Stalin llamando a refrenar m&#225;s que a alentar las tendencias insurreccionales en las masas, Trotsky se&#241;alaba: &#8220;Cuando la situaci&#243;n objetiva exig&#237;a un giro decisivo, el partido se limit&#243; a esperar la revoluci&#243;n en lugar de organizarla. [&#8230;] Durante 1923 las masas trabajadoras comprendieron, o sintieron, que se acercaba el momento del combate decisivo. Pero no vieron en el Partido Comunista la resoluci&#243;n y la confianza necesarias. Y cuando comenzaron los preparativos apresurados para la insurrecci&#243;n, perdi&#243; inmediatamente el equilibrio y, tambi&#233;n, sus lazos con las masas. [&#8230;] algunos de nuestros camaradas estimaron que &#8216;hab&#237;amos sobreestimado la situaci&#243;n; la revoluci&#243;n no est&#225; a&#250;n madura'. Pero en realidad, &lt;i&gt;la revoluci&#243;n no fracas&#243; porque en general &#8216;no estaba madura', sino porque su eslab&#243;n decisivo &#8211;la direcci&#243;n&#8211; se quebr&#243; en el momento decisivo&lt;/i&gt;&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-27&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, Le&#243;n, &#8220;Introducci&#243;n a &#8216;5 a&#241;os de la Internacional Comunista'&#8221;, en .&#034; id=&#034;nh3-27&#034;&gt;27&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Luego Trotsky teoriza esta cuesti&#243;n, tambi&#233;n contra quienes como Zinoviev en el V Congreso pretend&#237;an reducir todo el problema a la t&#225;ctica de &#8220;gobierno obrero&#8221; en s&#237;: &#8220;En el fracaso alem&#225;n de 1923 hubo, evidentemente, muchas particularidades nacionales, pero hubo tambi&#233;n rasgos t&#237;picos que manifiestan un peligro general. &lt;i&gt;Se podr&#237;a definir este peligro como la crisis de la direcci&#243;n revolucionaria en v&#237;speras del tr&#225;nsito a la insurrecci&#243;n. La base del partido proletario, por su naturaleza misma, est&#225; menos inclinada a sufrir la presi&#243;n de la opini&#243;n p&#250;blica burguesa, pero es sabido que ciertos elementos de las capas superiores y medias sufrir&#225;n inevitablemente, en mayor o menor medida, la influencia del terror material e intelectual ejercido por la burgues&#237;a en el momento decisivo&lt;/i&gt; [&#8230;] no existe contra &#233;l ninguna receta saludable aplicable en todos los casos. Pero el primer paso en la lucha contra un peligro es comprender su origen y su naturaleza&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-28&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, Le&#243;n, Stalin, el gran organizador de derrotas. La III Internacional (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-28&#034;&gt;28&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. A su vez, va a se&#241;alar Trotsky c&#243;mo esta din&#225;mica est&#225; asociada al desarrollo de un grupo de derecha en cada partido comunista en los per&#237;odos &#8220;preoctubre&#8221; que refleja tanto las dificultades del &#8220;salto&#8221; que implica la insurrecci&#243;n como la presi&#243;n sobre la direcci&#243;n de la opini&#243;n p&#250;blica burguesa&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-29&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Desde el punto de vista de las masas como analizamos en cap&#237;tulos anteriores (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-29&#034;&gt;29&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La falta de una conclusi&#243;n estrat&#233;gica en este sentido y su sustituci&#243;n por la impugnaci&#243;n de la t&#225;ctica del frente &#250;nico en s&#237;, ser&#225; la fuente de las aventuras posteriores al V Congreso&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-30&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Como el lanzamiento de la insurrecci&#243;n en Reval (Estonia) a finales de 1924 (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-30&#034;&gt;30&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. La incapacidad de la direcci&#243;n de la IC para valorar en su justa medida la importancia de la derrota de Alemania y sus lecciones constituir&#225; para Trotsky el &#8220;error estrat&#233;gico radical del V Congreso&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como veremos m&#225;s adelante, al no darle el peso necesario a Alemania en la reflexi&#243;n estrat&#233;gica, Gramsci establece una continuidad entre la lucha del III y IV Congresos de la IC por el frente &#250;nico luego de la &#8220;Acci&#243;n de Marzo&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-31&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Nota para Estrategia Internacional: Como se&#241;alamos en un cap&#237;tulo anterior: (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-31&#034;&gt;31&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; de 1921, y la batalla contra la l&#237;nea del &#8220;tercer per&#237;odo&#8221; luego del VI Congreso de la IC de 1928. Lo que se pierde en el medio, no es s&#243;lo una visi&#243;n realista de los planteos estrat&#233;gicos de Trotsky sino que es nada m&#225;s ni nada menos, que la importante discusi&#243;n en torno a la articulaci&#243;n entre &#8220;posici&#243;n&#8221; y &#8220;maniobra&#8221;, entre frente &#250;nico e insurrecci&#243;n en &#8220;occidente&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para Trotsky, lo fundamental no era revisar la t&#225;ctica de frente &#250;nico, ni para embarcarse en aventuras putchistas, ni para erigirla en estrategia adapt&#225;ndose a la izquierda de la socialdemocracia. La conclusi&#243;n fundamental del V Congreso deber&#237;a haber considerado que &#8220;A &#8216;derecha' e &#8216;izquierda' hay grandes peligros que constituyen los l&#237;mites de la pol&#237;tica del partido proletario en nuestra &#233;poca. &lt;i&gt;Seguimos esperando que en un futuro no lejano, enriquecido por las luchas, las derrotas y la experiencia, el Partido Comunista Alem&#225;n consiga gobernar su nave entre la Escila de &#8220;marzo&#8221; y la Caribdis de &#8220;noviembre&#8221; para proporcionar al proletariado alem&#225;n lo que tan arduamente se ha merecido: &#161;la victoria!&lt;/i&gt;&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-32&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, Le&#243;n, &#8220;Introducci&#243;n a 5 a&#241;os de la Internacional Comunista'&#8221;, ob. cit.&#034; id=&#034;nh3-32&#034;&gt;32&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Junto con esto Trotsky sacaba entre las principales conclusiones la necesidad de desarrollar un amplio estudio de la insurrecci&#243;n como arte, como combinaci&#243;n entre conspiraci&#243;n y acci&#243;n de masas, as&#237; lo expresar&#237;a en sus conferencias ante la Sociedad de Ciencias Militares de Mosc&#250; de julio de 1924&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-33&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Cfr. Trotsky, Le&#243;n, &#8220;Los problemas de la guerra civil&#8221;, en .&#034; id=&#034;nh3-33&#034;&gt;33&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tal era la l&#237;nea estrat&#233;gica que orient&#243; la posici&#243;n de Trotsky en estos a&#241;os, y fue a su vez, la que se neg&#243; a adoptar la direcci&#243;n de la IC, la cual coherente con esto se encargar&#237;a de establecer los virajes m&#225;s ins&#243;litos en los a&#241;os siguientes destruida primero por la Escila de &#8220;marzo&#8221; durante el &#8220;tercer per&#237;odo&#8221; que abri&#243; paso al asenso del fascismo, y luego por la Caribdis de &#8220;noviembre&#8221; hasta llegar a las profundidades del &#8220;frente popular&#8221; que ahog&#243; la revoluci&#243;n espa&#241;ola dejando el camino abierto hacia la Segunda Guerra Mundial.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Posici&#243;n y Maniobra en Gramsci&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como se&#241;alaba Clausewitz, &#8220;El primer acto del juicio, el m&#225;s importante y decisivo que practica un estadista y general en jefe, es el conocer la guerra que emprende [&#8230;] el que no la confunda o la quiera hacer algo que no sea posible por la naturaleza de las circunstancias. Este es el primero y m&#225;s general de todos los problemas estrat&#233;gicos&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-34&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Clausewitz, Carl von, De la Guerra, Tomo I, Bs. As., C&#237;rculo Militar, 1968, (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-34&#034;&gt;34&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En este sentido, el balance de la derrota de la revoluci&#243;n alemana no solo hac&#237;a a la posibilidad de sacar las lecciones estrat&#233;gicas del proceso sino al discernimiento de cu&#225;l era la situaci&#243;n internacional que se abr&#237;a. El V Congreso va a caracterizar la continuidad del proceso revolucionario en Alemania luego de noviembre de 1923, estableciendo por lo tanto que la toma del poder a&#250;n se encontraba en el horizonte inmediato.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para Trotsky, al contrario, la derrota del proletariado alem&#225;n abr&#237;a un per&#237;odo de reflujo y estabilizaci&#243;n relativa del capitalismo donde era necesario volver a poner en primer plano la lucha de los Partidos Comunistas por conquistar a las masas y preparar nuevamente las condiciones para pelar por el poder. Trotsky pone el acento en el car&#225;cter relativo de la estabilizaci&#243;n dentro de una &#233;poca imperialista caracterizada por las bruscas oscilaciones de la situaci&#243;n. En este sentido sintetizar&#225; a&#241;os despu&#233;s: &#8220;Si no se comprende de una manera amplia, generalizada, dial&#233;ctica, que la actual es una &#233;poca de cambios bruscos, no es posible educar verdaderamente a los j&#243;venes partidos, dirigir juiciosamente desde el punto de vista estrat&#233;gico la lucha de clases, combinar leg&#237;timamente sus procedimientos t&#225;cticos ni, sobre todo, cambiar de armas brusca, resuelta, audazmente ante cada nueva situaci&#243;n&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-35&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, Le&#243;n, Stalin, el gran organizador de derrotas. La III Internacional (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-35&#034;&gt;35&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Gramsci a principios de 1924 parece ir en el mismo sentido que Trotsky en cuanto al alejamiento de la posibilidad inmediata de revoluci&#243;n y la necesidad de poner en primer plano la lucha por la influencia entre las masas para preparar las condiciones de la toma del poder. Sin embargo, Gramsci no extrae esta conclusi&#243;n sobre la base de la derrota en la lucha de clases del movimiento obrero alem&#225;n, sino directamente de las caracter&#237;sticas m&#225;s generales que diferencian &#8220;oriente&#8221; de &#8220;occidente&#8221;: &#8220;La determinaci&#243;n, que en Rusia era directa y lanzaba las masas a la calle, al asalto revolucionario, en Europa central y occidental se complica con todas estas superestructuras pol&#237;ticas creadas por el superior desarrollo del capitalismo, hace m&#225;s lenta y m&#225;s prudente la acci&#243;n de las masas y exige, por tanto, al partido revolucionario toda una estrategia y una t&#225;ctica mucho m&#225;s complicadas y de m&#225;s respiro que las que necesitaron los bolcheviques en el per&#237;odo comprendido entre marzo y noviembre de 1917&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-36&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Gramsci, Antonio, &#8220;Carta a Togliatti, Terracini y otros&#8221;, en ob. cit., p. 146.&#034; id=&#034;nh3-36&#034;&gt;36&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En este punto encontramos una de las diferencias fundamentales entre ambos revolucionarios. Mientras que para Trotsky que hab&#237;a extra&#237;do las principales lecciones de la revoluci&#243;n alemana del '23, lo que deb&#237;an comprender los partidos de la III Internacional &#8211;incluidos los de &#8220;occidente&#8221;&#8211; era que se trataba de &#8220;una &#233;poca de cambios bruscos&#8221;; para Gramsci, que no se hab&#237;a adentrado en aquel balance, la conclusi&#243;n adquir&#237;a un car&#225;cter m&#225;s &#8220;general&#8221; donde la existencia de superestructuras m&#225;s s&#243;lidas en &#8220;occidente&#8221; hac&#237;a &#8220;m&#225;s lenta y m&#225;s prudente la acci&#243;n de las masas&#8221;. Esta conclusi&#243;n ser&#225; la base para sus desarrollos posteriores en los &lt;i&gt;Cuadernos de la C&#225;rcel&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es importante destacar que las divergencias entre Trotsky y Gramsci sobre la revoluci&#243;n en &#8220;occidente&#8221; no surgen de la constataci&#243;n de la mayor complejidad de las superestructuras pol&#237;ticas &#8220;occidentales&#8221;, sino de las diferentes conclusiones estrat&#233;gicas que ambos extraen de ello. El propio Gramsci destacar&#225; en sus &lt;i&gt;Cuadernos&lt;/i&gt; la comparaci&#243;n realizada por Trotsky entre &#8220;oriente&#8221; y &#8220;occidente&#8221; en el IV Congreso de la IC: &#8220;Un intento &#8211;dec&#237;a&#8211; de iniciar una revisi&#243;n de los m&#233;todos t&#225;cticos habr&#237;a debido ser el expuesto por L. Davidovich Bronstein [Trotsky] en la cuarta reuni&#243;n cuando hizo una comparaci&#243;n entre el frente oriental y el occidental, aqu&#233;l [frente oriental] cay&#243; de inmediato pero fue seguido por luchas inauditas: en &#233;ste [frente occidental] las luchas ocurrieron &#8216;antes'. O sea que se tratar&#237;a de si la sociedad civil resiste antes o despu&#233;s del asalto, d&#243;nde sucede esto, etc&#233;tera&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-37&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Gramsci, Antonio, Cuadernos de la C&#225;rcel, Tomo 5, M&#233;xico, Era, 1999, p. 63.&#034; id=&#034;nh3-37&#034;&gt;37&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Efectivamente, Trotsky hab&#237;a sostenido en el discurso al que se refiere Gramsci que: &#8220;La facilidad con la que hab&#237;amos conquistado el poder el 7 de noviembre de 1917, la tuvimos que pagar con los innumerables sacrificios de la guerra civil. En los pa&#237;ses m&#225;s antiguos en el sentido capitalista, y con una cultura superior, la situaci&#243;n ser&#225;, sin dudas, profundamente diferente. [&#8230;] Cuanto m&#225;s dif&#237;cil y agotadora sea la lucha por el poder del Estado, menos posible ser&#225; desafiar el poder del proletariado despu&#233;s de la victoria&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-38&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, Le&#243;n, &#8220;The New Economic Policy of Soviet Russia and the (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-38&#034;&gt;38&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La base de este razonamiento era que &#8211;en t&#233;rminos de Gramsci&#8211; la &#8220;sociedad civil&#8221; en &#8220;occidente&#8221; resiste m&#225;s antes del asalto que despu&#233;s, mientras que en &#8220;oriente&#8221; sucede lo contrario. Sin embargo, el revolucionario italiano, luego de destacar aquel an&#225;lisis de Trotsky agregaba a rengl&#243;n seguido: &#8220;La cuesti&#243;n, sin embargo, fue expuesta s&#243;lo en forma literaria brillante, pero sin indicaciones de car&#225;cter pr&#225;ctico&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-39&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Gramsci, Antonio, Cuadernos de la C&#225;rcel, Tomo 5, ob. cit., p. 6.&#034; id=&#034;nh3-39&#034;&gt;39&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esta afirmaci&#243;n no podr&#237;a estar m&#225;s lejos de la realidad, como queda plasmado en las propias intervenciones de Trotsky durante el IV Congreso de donde extrae su cita Gramsci, o en el informe sobre la t&#225;ctica de frente &#250;nico en Francia para el comit&#233; ejecutivo de la IC de febrero-marzo de 1922, o posteriormente, como vimos, en los debates sobre la revoluci&#243;n alemana de 1923, entre muchos otros que pod&#237;a conocer Gramsci, y m&#225;s all&#225; de las sistematizaciones que realiz&#243; posteriormente. La cuesti&#243;n estriba en realidad, en que aquello que el revolucionario italiano esperaba como &#8220;indicaciones pr&#225;cticas&#8221; difiere de las que Trotsky efectivamente sostuvo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el caso de Gramsci, las diferencias entre el desarrollo de la revoluci&#243;n en Europa occidental y en Rusia, lo llevan a establecer una oposici&#243;n entre dos estrategias diferenciadas, la de &#8220;guerra de maniobra&#8221; para &#8220;oriente&#8221; y la de &#8220;guerra de posici&#243;n&#8221; para &#8220;occidente&#8221;. Con &#8220;guerra de posici&#243;n&#8221; el dirigente del PCI hace referencia a la forma de hacer la guerra que ten&#237;a como caracter&#237;stica distintiva el mantenimiento de los ej&#233;rcitos contendientes en l&#237;neas est&#225;ticas atrincheradas, la cual encontr&#243; su m&#225;s amplio desarrollo durante la primera guerra mundial. En este esquema la &#8220;maniobra&#8221; era identificada generalmente con el asalto a posiciones enemigas&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-40&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Es importante aclarar que el t&#233;rmino &#8220;maniobra&#8221; en la literatura militar (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-40&#034;&gt;40&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Perry Anderson, en &lt;i&gt;Las antinomias de Antonio Gramsci&lt;/i&gt;, se&#241;ala c&#243;mo este esquema te&#243;rico de &#8220;guerra de posici&#243;n&#8221; y &#8220;guerra de maniobra&#8221; reproduce en muchos aspectos, el que hab&#237;a elaborado Karl Kautsky retomado los conceptos del historiador militar Hans Delbr&#252;ck de &#8220;estrategia de desgaste&#8221; y &#8220;estrategia de abatimiento&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-41&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Kautsky, en respuesta a Rosa Luxemburgo, identifica la &#8220;estrategia de (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-41&#034;&gt;41&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Sin embargo, Gramsci ten&#237;a antecedentes mucho m&#225;s directos en los debates de la Internacional Comunista. Nos referimos a la contraposici&#243;n entre las diferentes estrategias para &#8220;oriente&#8221; y &#8220;occidente&#8221; que hab&#237;an desarrollado Pannekoek y Gorter&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-42&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Ambos referentes del ala &#8220;izquierdista&#8221; de la III Internacional, a quienes (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-42&#034;&gt;42&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, entre otros, y que era patrimonio com&#250;n del ala izquierdista de la IC de la que formaba parte la secci&#243;n italiana bajo la direcci&#243;n de Bordiga.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;Como parte de su ruptura con Bordiga en 1924, Gramsci invierte los t&#233;rminos del esquema de los izquierdistas&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-43&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Gramsci se&#241;ala que Bordiga &#8220;piensa que la t&#225;ctica de la internacional (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-43&#034;&gt;43&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Occidente pasa, de ser el lugar donde la clase obrera, en palabras de Gorter, se impone &#8220;por la potencia de su n&#250;mero&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-44&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Gorter, Herman, &#8220;Carta abierta al camarada Lenin&#8221;, en La izquierda comunista (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-44&#034;&gt;44&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, a ser aquel donde se &#8220;hace m&#225;s lenta y m&#225;s prudente la acci&#243;n de las masas&#8221;&lt;/i&gt;. Este esquema heredado, de contraposici&#243;n mec&#225;nica de estrategias para &#8220;oriente&#8221; y &#8220;occidente&#8221; lejos de ser un punto de apoyo para Gramsci ser&#225; una fuente de eclecticismo pol&#237;tico primero&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-45&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Por un lado, en Italia -que quedar&#225; fuera de aquel esquema binario bajo la (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-45&#034;&gt;45&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; y de simplificaciones te&#243;ricas a&#241;os despu&#233;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En los &lt;i&gt;Cuadernos de la C&#225;rcel&lt;/i&gt;, al momento de se&#241;alar las particularidades de la revoluci&#243;n en &#8220;occidente&#8221; Gramsci sosten&#237;a que &#8220;La estructura masiva de las democracias modernas&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-46&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Tomamos la traducci&#243;n al castellano de Valentino Gerratana. Jos&#233; Aric&#243; (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-46&#034;&gt;46&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, tanto como organizaciones estatales o como complejo de asociaciones en la vida civil, constituyen para el arte pol&#237;tico lo que las &#8216;trincheras' y las fortificaciones permanentes del frente en la guerra de posiciones: hacen solamente &#8216;parcial' el elemento de movimiento que antes era &#8216;toda' la guerra&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-47&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Gramsci, Antonio, Cuadernos de la C&#225;rcel, Tomo 5, ob. cit., p.22.&#034; id=&#034;nh3-47&#034;&gt;47&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para Trotsky en este punto los problemas de la estrategia reci&#233;n pod&#237;an comenzar, la cuesti&#243;n central estaba en c&#243;mo utilizar esas &#8220;fortificaciones&#8221;. Tambi&#233;n es necesario agregar, como se&#241;al&#243; correctamente Anderson criticando a Gramsci, que en las democracias imperialistas la burgues&#237;a no solo cuenta con mayores mecanismos de &#8220;consenso&#8221; y de cooptaci&#243;n, sino tambi&#233;n, con una mayor eficacia en el terreno de la capacidad represiva&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-48&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;En este sentido, contra las interpretaciones &#8220;socialdem&#243;cratas&#8221; del (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-48&#034;&gt;48&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Trotsky tambi&#233;n desarroll&#243; las diferencias entre el Estado en &#8220;occidente&#8221; y en &#8220;oriente&#8221;, sin embargo, no daba a estas diferencias un car&#225;cter absoluto. Ni la &#8220;estructura masiva&#8221; de las democracias modernas, ni la mayor eficacia del aparato represivo pod&#237;an verse como fen&#243;menos inmutables. Marcando las diferencias entre la revoluci&#243;n en Rusia y en los pa&#237;ses occidentales se&#241;alaba: &#8220;Era nuestra ventaja mayor la de que prepar&#225;bamos el derrocamiento de un r&#233;gimen que a&#250;n no hab&#237;a tenido tiempo de formarse. La extrema inestabilidad y la falta de confianza en s&#237; del aparato estatal de Febrero facilitaron de modo singular nuestro trabajo, manteniendo la firmeza de las masas revolucionarias y del partido mismo. [&#8230;] La revoluci&#243;n proletaria en Occidente tendr&#225; que hab&#233;rselas con un Estado burgu&#233;s enteramente formado.&#8221; Pero a rengl&#243;n seguido agregaba: &#8220;No quiere ello decir, empero, que tenga que hab&#233;rselas con un aparato estable, porque la misma posibilidad de &lt;i&gt;la insurrecci&#243;n proletaria presupone una disgregaci&#243;n bastante avanzada del Estado capitalista&lt;/i&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-49&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, Le&#243;n, &#8220;Lecciones de Octubre&#8221;, en La teor&#237;a de la revoluci&#243;n (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-49&#034;&gt;49&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por esto para Trotsky, la estabilizaci&#243;n producto de la derrota en el '23 no pod&#237;a ser m&#225;s que relativa. Ten&#237;a sus fundamentos en la lucha de clases y no en caracter&#237;sticas generales de determinados pa&#237;ses imperialistas. De all&#237; se desprend&#237;a como tema central la preparaci&#243;n de los Partidos Comunistas y sus direcciones para afrontar cambios bruscos de la situaci&#243;n que pondr&#237;an sobre la mesa la necesidad de r&#225;pidos pasajes de una posici&#243;n defensiva a una ofensiva y viceversa.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Dos concepciones del Frente &#218;nico&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Respecto al pasaje de la guerra de movimiento a la guerra de posici&#243;n, se&#241;alaba Gramsci: &#8220;Esta me parece la cuesti&#243;n de teor&#237;a pol&#237;tica m&#225;s importante planteada por el per&#237;odo de la posguerra, y la m&#225;s dif&#237;cil de resolver acertadamente. Est&#225; vinculada a las cuestiones planteadas por Bronstein [Trotsky], que de uno u otro modo, puede considerarse el te&#243;rico pol&#237;tico del ataque frontal en un per&#237;odo en el que &#233;ste es s&#243;lo causa de derrota&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-50&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Gramsci, Antonio, Cuadernos de la C&#225;rcel, Tomo 3, ob. cit., p. 105.&#034; id=&#034;nh3-50&#034;&gt;50&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Trotsky no s&#243;lo estaba lejos de ser un &#8220;te&#243;rico del ataque frontal&#8221;, sino que hab&#237;a discutido duramente contra quienes sosten&#237;an que la forma ofensiva era la &#250;nica que supuestamente pod&#237;an adoptar en forma leg&#237;tima los revolucionarios. Trotsky hab&#237;a llevado adelante estas pol&#233;micas tanto en el terreno militar durante la guerra civil rusa, como en el pol&#237;tico en el III y IV Congreso de la IC. Sin embargo, como muestra la cita anterior lo que no quedaba claro es el lugar del ataque en el pensamiento de Gramsci si partimos de excluirlo por todo un per&#237;odo &#8220;en el cual ese ataque s&#243;lo es causa de derrota&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;Para Gramsci, a la &#8220;guerra de posici&#243;n&#8221; que primaba en &#8220;occidente&#8221; le correspond&#237;a la f&#243;rmula de frente &#250;nico que hab&#237;a desarrollado la III Internacional en su III y IV Congresos aunque transformada progresivamente en estrategia&lt;/i&gt;. El revolucionario italiano planteaba: &#8220;Me parece que Ilich [Lenin] comprendi&#243; que era necesario un cambio de la guerra de maniobras aplicada victoriosamente en oriente en el &#8216;17, a la guerra de posiciones, que era la &#250;nica posible en occidente, donde, como observa Krasnov, en un breve espacio los ej&#233;rcitos pod&#237;an acumular inmensas cantidades de municiones, donde los cuadros sociales eran capaces todav&#237;a por s&#237; solos de constituirse en trincheras bien aprovisionadas de municiones. Esto es lo que creo que significa la f&#243;rmula del &#8216;frente &#250;nico'&#8230;&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-51&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Ib&#237;dem, p. 157.&#034; id=&#034;nh3-51&#034;&gt;51&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Trotsky no es un &#8220;te&#243;rico del ataque&#8221; en general, sin embargo, al igual que Clausewitz, consideraba que la defensa &#8211;que implica necesariamente &#8220;golpes habilidosos&#8221;&#8211; s&#243;lo puede servir para modificar la relaci&#243;n de fuerzas a favor del defensor y abrir la posibilidad de pasar al ataque. En t&#233;rminos de lucha de clases, podr&#237;amos decir que mientras para la burgues&#237;a se trata de &#8220;conservar&#8221; &#8211;&lt;i&gt;beati sunt possidentes&lt;/i&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-52&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Benditos los que poseen.&#034; id=&#034;nh3-52&#034;&gt;52&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; repet&#237;a Clausewtiz&#8211;, para el proletariado necesariamente se trata de conquistar, en primer lugar un nuevo Estado as&#237; como nuevas relaciones sociales.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;Para Trotsky el frente &#250;nico defensivo no era un fin en s&#237; mismo, sino la condici&#243;n para poder pasar a la ofensiva por la toma del poder. El frente &#250;nico para la defensa en determinado momento de la relaci&#243;n de fuerzas deb&#237;a pasar a ser ofensivo, es decir, salirse de los l&#237;mites del r&#233;gimen burgu&#233;s y proponerse su destrucci&#243;n&lt;/i&gt;. La forma organizativa de este frente &#250;nico ofensivo era para Trotsky justamente los Soviets, o las organizaciones de tipo sovi&#233;ticas que la clase obrera haya forjado en su lucha. El pasaje a la ofensiva marcaba a su vez el comienzo de la guerra civil en t&#233;rminos amplios a partir de la preparaci&#243;n de insurrecci&#243;n&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-53&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Cfr. Trotsky, Le&#243;n, &#8220;Los problemas de la guerra civil&#8221;, en ob. cit.&#034; id=&#034;nh3-53&#034;&gt;53&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Este pasaje, como dec&#237;amos, es lo que queda ambiguo en las consideraciones estrat&#233;gicas de Gramsci. En las reflexiones plasmadas en sus &lt;i&gt;Cuadernos de la C&#225;rcel&lt;/i&gt;, tanto la problem&#225;tica de los Consejos &#8211;tan cara al Gramsci de &lt;i&gt;L'Ordine Nuovo&lt;/i&gt;&#8211; como la de la insurrecci&#243;n pr&#225;cticamente desaparecen. Sin embargo, seg&#250;n el informe de Athos Lisa sobre las posiciones pol&#237;ticas que sosten&#237;a Gramsci en su encierro, &#233;ste planteaba claramente que &#8220;El partido tiene como objetivo la conquista violenta del poder, la dictadura del proletariado&#8230;&#8221;&#8220;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-54&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Informe enviado por Athos Lisa, al PCI: Discusi&#243;n pol&#237;tica con Gramsci, en (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-54&#034;&gt;54&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La misma ambig&#252;edad volver&#225; a plasmarse en relaci&#243;n a las consignas democr&#225;ticas. Sobre el planteo de &#8220;asamblea constituyente&#8221; en Gramsci, el informe de Lisa dice: &#8220;En Italia las perspectivas revolucionarias deben fijarse una doble alternativa, es decir, la m&#225;s probable y la menos probable. En este momento, para m&#237; [para Gramsci], es m&#225;s probable la del per&#237;odo de transici&#243;n, por lo tanto, este objetivo debe ser el que gu&#237;e la t&#225;ctica del partido, sin temor de parecer poco revolucionario. Debe hacer suya, antes que los dem&#225;s partidos en lucha contra el fascismo, la consigna de la &#8216;constituyente', no como fin en s&#237;, sino como medio&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-55&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#237;dem.&#034; id=&#034;nh3-55&#034;&gt;55&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Trotsky sostuvo tambi&#233;n consignas democr&#225;ticas como Asamblea Constituyente, por ejemplo, en el caso de China. Incluso para Francia en 1934 plante&#243; la consigna de &#8220;Asamblea &#250;nica&#8221; a partir de la abolici&#243;n del senado y de la presidencia de la Rep&#250;blica. &#8220;Somos, pues, firmes partidarios &#8211;dec&#237;a Trotsky&#8211; del estado obrero-campesino, que arrancar&#225; el poder a los explotadores. Nuestro primordial objetivo es el de ganar para este programa a la mayor&#237;a de nuestros aliados de la clase obrera. Entre tanto, y mientras la mayor&#237;a de la clase obrera siga apoy&#225;ndose en las bases de la democracia burguesa, estamos dispuestos a defender tal programa de los violentos ataques de la burgues&#237;a bonapartista y fascista.&#8221; A lo cual agregaba: &#8220;Sin embargo, pedimos a nuestros hermanos de clase que adhieren al socialismo &#8216;democr&#225;tico', que sean fieles a sus ideas: que no se inspiren en las ideas y los m&#233;todos de la Tercera Rep&#250;blica sino en los de la Convenci&#243;n de 1793&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-56&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, Le&#243;n, &#8220;Un programa de acci&#243;n para Francia&#8221;, en .&#034; id=&#034;nh3-56&#034;&gt;56&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tampoco reduc&#237;a Trotsky las alternativas de la situaci&#243;n italiana luego del triunfo del fascismo a la alternativa &#8220;fascismo o socialismo&#8221;, ni exclu&#237;a de antemano periodos de transici&#243;n. S&#243;lo que, como dice en su carta a la Oposici&#243;n de Izquierda italiana, de lo que se trataba era de precisar el car&#225;cter de esa transici&#243;n. Justamente, la suya es la teor&#237;a de la transici&#243;n a la revoluci&#243;n proletaria. La revoluci&#243;n permanente &#8220;&#191;...significa que Italia no puede convertirse nuevamente, durante un tiempo, en un estado parlamentario o en una &#8216;rep&#250;blica democr&#225;tica'? Considero &#8211;y creo que en esto coincidimos plenamente&#8211; que esa eventualidad no est&#225; excluida. Pero no ser&#225; el fruto de una revoluci&#243;n burguesa sino el aborto de una revoluci&#243;n proletaria insuficientemente madura y prematura. Si estalla una profunda crisis revolucionaria y se dan batallas de masas en el curso de las cuales la vanguardia proletaria no tome el poder, posiblemente la burgues&#237;a restaure su dominio sobre bases &#8216;democr&#225;ticas'&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-57&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Albamonte, Emilio, y Romano, Manolo, &#8220;Revoluci&#243;n permanente y guerra de (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-57&#034;&gt;57&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es decir, &lt;i&gt;para Trotsky de existir una etapa &#8220;democr&#225;tica&#8221; necesariamente surgir&#237;a de la derrota de la revoluci&#243;n proletaria. Esta relaci&#243;n no termina de estar establecida en el pensamiento de Gramsci, as&#237; como tampoco desde el punto de vista de la estrategia la relaci&#243;n entre frente &#250;nico defensivo y ofensiva insurreccional&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Posici&#243;n y maniobra en Trotsky&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Uno de los rasgos distintivos de Trotsky como estratega es c&#243;mo, contra toda pasividad y fatalismo, busca sistem&#225;ticamente poner t&#225;cticamente a la defensiva a las fuerzas revolucionarias, incluso durante la preparaci&#243;n de la ofensiva estrat&#233;gica, es decir, de la insurrecci&#243;n. En octubre de 1917, bajo la cobertura de la direcci&#243;n conciliadora de los soviets y a trav&#233;s del Comit&#233; Militar Revolucionario, Trotsky va impulsar el armamento del proletariado y la conquista pol&#237;tica de los cuarteles. Bajo la bandera de la defensa de Petrogrado desarrollar&#225; el plan insurreccional, llegando a hacer coincidir la toma del poder con la sesi&#243;n del Segundo Congreso de los Soviets de toda Rusia donde los bolcheviques ya ten&#237;an mayor&#237;a. &lt;br class='autobr' /&gt;
Sin embargo, &#233;l mismo se niega a generalizar este ejemplo. Cuando a&#250;n dirig&#237;a el Ej&#233;rcito Rojo, ya hab&#237;a planteado el car&#225;cter m&#225;s posicional que necesariamente tendr&#237;a la guerra civil en &#8220;occidente&#8221;, en contraste con la primac&#237;a de la maniobra en Rusia debido a su atraso y extensi&#243;n territorial.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el caso de las condiciones para la insurrecci&#243;n, tambi&#233;n considera poco probable repetir las que exist&#237;an en Petrogrado en octubre del &#8216;17 &#8211;un r&#233;gimen que no hab&#237;a llegado a formarse, el armamento generalizado de las masas, a lo que se puede agregar el gran nivel de desarrollo previo de los propios soviets.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sobre esta base, es el mismo pensamiento estrat&#233;gico el que lleva a Trotsky a sostener la pol&#237;tica de entrar a los gobiernos de Sajonia y de Turingia en 1923. Para el fundador de la IV Internacional, en el marco de la enorme cat&#225;strofe social que hab&#237;a provocado la crisis del Ruhr, las condiciones estaban maduras por el nivel de descomposici&#243;n del r&#233;gimen y la disposici&#243;n que mostraban las masas a entrar en acci&#243;n. Partiendo de aqu&#237;, no acepta como objeci&#243;n para comenzar la preparaci&#243;n ofensiva, ni la ausencia del armamento necesario como argumentaba Brandler, ni el insuficiente desarrollo de los organismos sovi&#233;ticos. Estas son tareas con las que una direcci&#243;n revolucionaria que se precie de tal tiene que lidiar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;Contra toda espera pasiva de las condiciones an&#225;logas del &#8220;modelo ruso&#8221;, levanta la t&#225;ctica audaz de gobierno obrero como parte de una pol&#237;tica activa de preparaci&#243;n de la insurrecci&#243;n. Esta &#8220;trinchera&#8221; tiene que servir para armar al proletariado, para desarrollar a partir de los comit&#233;s de f&#225;brica y Centurias Proletarias, una red de organismos de autoorganizaci&#243;n y autodefensa, lleven el nombre que fuese. Ambas tareas deb&#237;an ser desarrolladas al calor de la preparaci&#243;n de la ofensiva y como parte de la misma.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A su vez, los obreros alemanes no pod&#237;an trasladar mec&#225;nicamente el modelo de la Revoluci&#243;n Rusa y esperar a conquistar el poder en Berl&#237;n y que luego en el resto de los l&#228;nder se tomase el poder como un domin&#243;. Esta imagen, de por s&#237; simplificadora de lo que fue la extensi&#243;n de la propia Revoluci&#243;n Rusa luego de Petrogrado, era poco probable en Alemania donde cada Land ten&#237;a su propia historia de cientos de a&#241;os previos a la unificaci&#243;n tard&#237;a de 1871. Al contrario, se pod&#237;an aprovechar los eslabones d&#233;biles de Sajonia y Turingia, donde el ej&#233;rcito dispon&#237;a de menores unidades en comparaci&#243;n con Berl&#237;n y otros lugares, para transformarlos en &#8220;un basti&#243;n revolucionario en un per&#237;odo de preparaci&#243;n para el pr&#243;ximo estallido de la revoluci&#243;n&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El plan, que no lleg&#243; a salir de los papeles, part&#237;a de que ambos gobiernos obreros &#8211;cuyo acuerdo b&#225;sico era el armamento del proletariado y el desarme de los destacamentos contrarrevolucionarios&#8211; ser&#237;an intolerables para el gobierno central. Y de hecho lo fueron, desde el principio se ci&#241;&#243; sobre ellos la amenaza de intervenci&#243;n militar. Se trataba de atraer al ej&#233;rcito y las fuerzas de la reacci&#243;n hacia Sajonia y Turingia con la insurrecci&#243;n, y al mismo tiempo llamar a la huelga general y a la insurrecci&#243;n en el resto de Alemania bajo la defensa de los &#8220;bastiones de la revoluci&#243;n&#8221;. Es decir, desde una posici&#243;n t&#225;ctica defensiva, impulsar el desarrollo de una ofensiva estrat&#233;gica a nivel nacional. La insurrecci&#243;n de Hamburgo hubiese sido parte de este plan general, pero aislada pudo ser aplastada.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;As&#237; como ve&#237;amos que Gramsci sistematiza su concepci&#243;n de la relaci&#243;n entre posici&#243;n y maniobra en sus &lt;i&gt;Cuadernos de la C&#225;rcel&lt;/i&gt;, Trotsky har&#225; lo propio en el Programa de Transici&#243;n. Respecto a la t&#225;ctica de &#8220;gobierno obrero&#8221;, la formulaci&#243;n pr&#225;ctica que realizara en el '23 queda comprendida dentro de una definici&#243;n m&#225;s general donde establece claramente la relaci&#243;n entre esta t&#225;ctica y la estrategia revolucionaria para cualquiera de sus variantes concretas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#8220;La consigna de &#8216;gobierno obrero y campesino' &#8211;se&#241;ala Trotsky&#8211; es empleada por nosotros, &#250;nicamente, en el sentido que ten&#237;a en 1917 en boca de los bolcheviques, es decir, como una consigna antiburguesa y anticapitalista, pero en ning&#250;n caso en el sentido &#8216;democr&#225;tico' que posteriormente le han dado los ep&#237;gonos, haciendo de lo que era un puente a la revoluci&#243;n socialista, el principal obst&#225;culo en su camino&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-58&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, Le&#243;n, &#8220;Programa de Transici&#243;n&#8221;, en El programa de Transici&#243;n y la (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-58&#034;&gt;58&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Es decir, el &#250;nico objetivo estrat&#233;gico que puede tener la f&#243;rmula de &#8220;gobierno obrero&#8221; &#8211;igualmente la de &#8220;gobierno obrero y campesino&#8221;&#8211; es el de incrementar las fuerzas revolucionarias para el pasaje a la ofensiva contra la burgues&#237;a y el capitalismo. Se trata siempre de una consigna t&#225;ctica sin valor independiente de aquel objetivo estrat&#233;gico, el cual &#8211;resalta Trotsky- puede cumplirse de diversas formas, ya sea que surja o no un gobierno de este tipo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por un lado, por su valor educativo hac&#237;a las masas que no ven a&#250;n la necesidad de la dictadura del proletariado pero que quieren que sus direcciones tradicionales tomen el poder contra la burgues&#237;a, lo cual le permite a los revolucionarios acelerar esta experiencia y subproducto de ello incrementar su influencia en detrimento de los partidos conciliadores. Como se&#241;ala Trotsky &#8220;la reivindicaci&#243;n de los bolcheviques dirigidas a los mencheviques y a los socialistas revolucionarios: &#8216;&#161;Rompan con la burgues&#237;a, tomen en sus manos el poder!' tiene para las masas un enorme valor educativo. La negaci&#243;n obstinada de los mencheviques &lt;br class='autobr' /&gt;
y de los SR a tomar el poder, que se hizo visible tan tr&#225;gicamente en las Jornadas de Julio, los conden&#243; definitivamente ante las masas y prepar&#243; la victoria de los bolcheviques&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-59&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, &#8220;Programa de Transici&#243;n&#8221;, ob. cit., p. 91.&#034; id=&#034;nh3-59&#034;&gt;59&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por otro lado, &#8220;Si los mencheviques y SR &#8211;dec&#237;a Trotsky&#8211; hubiesen realmente roto con los cadetes liberales y con el imperialismo extranjero, &#8216;el gobierno obrero y campesino' creado por ellos, no hubiera hecho m&#225;s que acelerar y facilitar la instauraci&#243;n de la dictadura del proletariado&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-60&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#237;dem.&#034; id=&#034;nh3-60&#034;&gt;60&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Es decir, de concretarse el planteo t&#225;ctico los bolcheviques hubieran estado en mejores condiciones de pelear por el programa revolucionario en los soviets.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En ambos casos se trata de modificar la relaci&#243;n de fuerzas a favor de los revolucionarios para preparar las condiciones del pasaje a la ofensiva. Por eso los bolcheviques a partir de septiembre, cuando su influencia crec&#237;a exponencialmente ya que las direcciones conciliadoras hab&#237;an mostrado su negativa a hacerse del poder, no se mantienen esperando que se concrete aquel &#8220;gobierno obrero y campesino&#8221;, sino que avanzan como partido en los preparativos para la insurrecci&#243;n. De no haber hecho este pasaje de la lucha posicional a la maniobra, la t&#225;ctica se hubiese transformado en su contrario, pasando de &#8220;puente a la revoluci&#243;n socialista&#8221; a &#8220;principal obst&#225;culo en su camino&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No obstante, luego de que triunfa la insurrecci&#243;n de Octubre y se rompe el partido campesino, los bolcheviques vuelven a plantear la t&#225;ctica de &#8220;gobierno obrero y campesino&#8221; a los socialrevolucionarios de izquierda (SRI) constituyendo un gobierno de coalici&#243;n para consolidar el poder reci&#233;n conquistado. Pero tampoco aqu&#237; dej&#243; de ser una t&#225;ctica subordinada al avance hac&#237;a la dictadura del proletariado, se intent&#243; conservar la coalici&#243;n &#8211;que dur&#243; estrictamente hasta la renuncia de los ministros del SRI en marzo del '18 pero se continu&#243; en alguna medida hasta mediados de aquel a&#241;o&#8211; pero sin por ello detener las tareas del momento, como eran el pasaje a la defensiva en el terreno militar firmando la paz con Alemania y la ofensiva hacia el interior encarando las tareas de nacionalizaci&#243;n de la producci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esta misma relaci&#243;n din&#225;mica entre posici&#243;n y maniobra, es la que desarroll&#243; Trotsky para Alemania en 1923 en condiciones diferentes. Partiendo de constatar que en &#8220;occidente&#8221; la burgues&#237;a y su Estado despliegan la mayor resistencia antes de la toma del poder, y que la influencia conquistada en determinadas regiones por el KPD lo hac&#237;an un factor indispensable para poder conformar un &#8220;gobierno obrero&#8221;, es que Trotsky plantea una implementaci&#243;n audaz de esta t&#225;ctica con el objetivo de conquistar &#8220;bastiones revolucionarios&#8221; en la preparaci&#243;n de la ofensiva.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero, como tratamos de mostrar, su pol&#237;tica en la revoluci&#243;n alemana no es m&#225;s que un gran ejemplo de aquello que lo define como estratega. De conjunto la discusi&#243;n sobre el papel de la t&#225;ctica de &#8220;gobierno obrero&#8221; en Trotsky muestra en toda su riqueza la relaci&#243;n entre defensa y ataque y la combinaci&#243;n din&#225;mica entre posici&#243;n y maniobra, que caracterizan el conjunto, de su pensamiento estrat&#233;gico.&lt;/p&gt;
&lt;h2 class=&#034;spip&#034;&gt;III. Puntos de convergencia&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;La utilizaci&#243;n de las &#8220;fortalezas&#8221; en la defensa&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el marco subjetivo del fracaso de la pol&#237;tica del Comit&#233; Anglo-ruso, del aplastamiento de la revoluci&#243;n china&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-61&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Luego del V Congreso y el fracaso de las aventuras putchistas en Estonia y (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-61&#034;&gt;61&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, de la derrota de la Oposici&#243;n Conjunta, y del desarrollo del enfrentamiento de Stalin contra Bujarin&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-62&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Para 1926, al interior del Partido Comunista de la URSS se producen nuevos (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-62&#034;&gt;62&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, la IC adoptar&#225; la pol&#237;tica de &#8220;clase contra clase&#8221; a partir de 1928&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-63&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;El IX pleno del CEIC en febrero de 1928, luego el VI Congreso de la IC en (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-63&#034;&gt;63&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; y por todo el per&#237;odo siguiente hasta poco despu&#233;s del asenso de Hitler al poder en Alemania. El marco objetivo, desde octubre de 1929, ser&#225; el estallido de la crisis mundial capitalista y sus consecuencias catastr&#243;ficas para las masas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;Partiendo de que Gramsci hab&#237;a congelado su reflexi&#243;n estrat&#233;gica en las discusiones del '21 y '22 contra la ultraizquierda, y de que la direcci&#243;n de la IC retrocede al nivel de los izquierdistas de aquel entonces&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-64&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;A diferencia del izquierdismo de los primeros a&#241;os de la IC, este retroceso (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-64&#034;&gt;64&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, se sentar&#225;n las bases para la confluencia entre Trotsky y el revolucionario italiano en la oposici&#243;n al &#8220;tercer per&#237;odo&#8221; stalinista.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las derrotas de Gran Breta&#241;a y China hab&#237;an dejado al proletariado revolucionario a la defensiva. Al momento del estallido de la crisis del '30 comenzaba a recuperarse, pero como mostraba Alemania, mientras la influencia de los comunistas aumentaba aritm&#233;ticamente la del fascismo lo hac&#237;a en forma geom&#233;trica&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-65&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;En las elecciones de septiembre de 1930, el Partido Comunista hab&#237;a pasado (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-65&#034;&gt;65&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La adopci&#243;n de la t&#225;ctica de frente &#250;nico obrero se transformaba en una cuesti&#243;n vital para la clase obrera alemana. A diferencia de la revoluci&#243;n alemana del '23, donde se trataba de la utilizaci&#243;n del frente &#250;nico para preparar la ofensiva insurreccional, ahora el objetivo del frente &#250;nico era la defensa.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En este punto &#8211;valoraci&#243;n del frente &#250;nico defensivo&#8211; coincid&#237;an en muchos aspectos Trotsky y Gramsci. Para ambos, el mayor desarrollo de &#8220;la sociedad civil&#8221; &#8211;dicho en t&#233;rminos gramscianos&#8211; en occidente, presentaba toda una serie de &#8220;trincheras&#8221; que deb&#237;a utilizar el proletariado en su lucha, y especialmente frente al avance del fascismo. Al contrario, Stalin y la direcci&#243;n de la IC, basados en el elemento cierto de que m&#225;s all&#225; de sus diversos reg&#237;menes pol&#237;ticos el estado burgu&#233;s conserva siempre un mismo contenido de clase, se negaban a reconocer cualquier diferencia entre la democracia burguesa y el fascismo. No hab&#237;a ninguna &#8220;trinchera&#8221; que el proletariado debiera defender, se trataba de la lucha frontal del KPD contra el fascismo. Desde el SPD a los nazis (NSDAP) eran consideradas diferentes variantes del fascismo, el t&#233;rmino &#8220;social-fascismo&#8221; quedaba reservado para la socialdemocracia. Al tiempo que esta identificaci&#243;n anulaba la posibilidad de exigir un frente &#250;nico al SPD, por otro lado disminu&#237;a la importancia de los avances del NSDAP como peligro para la clase obrera en su conjunto.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La existencia o no de estas &#8220;trincheras&#8221; no era una cuesti&#243;n menor. En su obra &lt;i&gt;De la Guerra&lt;/i&gt; hab&#237;a se&#241;alado Clausewitz que desde el punto de vista de la defensa &#8220;el apoyo del teatro de operaciones por fortalezas y todo lo que de ellas depende&#8221; era, nada m&#225;s ni nada menos, que uno de los &#8220;principios directores de la eficacia estrat&#233;gica&#8221; que daba ventaja al defensor sobre el atacante&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-66&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Clausewitz, Carl von, De la Guerra, Tomo III, Bs. As., C&#237;rculo Militar, (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-66&#034;&gt;66&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Sobre este punto se&#241;alaba que &#8220;Cuanto mayor sea la extensi&#243;n del teatro de operaciones que deba atravesar, m&#225;s se debilitar&#225; el ej&#233;rcito atacante (por las marchas y los alejamientos), el ej&#233;rcito que se defiende contin&#250;a conservando sus enlaces, es decir, que cuenta con el apoyo de sus fortalezas, que no se debilita en forma alguna y que est&#225; pr&#243;ximo a sus fuentes de abastecimiento&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-67&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Ib&#237;dem, p. 27.&#034; id=&#034;nh3-67&#034;&gt;67&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. El reconocimiento de la importancia de estas fortalezas era imprescindible para el combate.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el mismo sentido Gramsci sosten&#237;a que mientras el fascismo pretende avanzar sobre las trincheras de la sociedad civil como modo de organizaci&#243;n de un &#8220;Estado ampliado&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-68&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Cfr. Buci-Glucksmann, Christine, ob.cit., p. 383.&#034; id=&#034;nh3-68&#034;&gt;68&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, el proletariado debe defenderlas. Parad&#243;jicamente, en el marco de sus condiciones de aislamiento en las c&#225;rceles fascistas, Gramsci desarrollar&#225; este punto, nada m&#225;s ni nada menos que en pol&#233;mica con Trotsky que en aquel entonces era el mayor defensor de este punto de vista frente a la direcci&#243;n de la IC. Dice Gramsci, para marcar la diferencia con la Revoluci&#243;n Rusa: &#8220;Hay que ver si la famosa teor&#237;a de Bronstein sobre la permanencia del movimiento no es el reflejo pol&#237;tico de la teor&#237;a de la guerra de maniobra (recordar la observaci&#243;n del general de cosacos Krasnov), en &#250;ltimo an&#225;lisis, el reflejo de las condiciones generales econ&#243;mico-cultural-sociales de un pa&#237;s donde los cuadros de la vida nacional son embrionarios y desligados, y no pueden transformarse en &#8216;trinchera o fortaleza'&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-69&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Gramsci, Antonio, Cuadernos de la C&#225;rcel, Tomo III, ob. cit., p. 156.&#034; id=&#034;nh3-69&#034;&gt;69&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, Trotsky ser&#225; el que m&#225;s claramente desarrollar&#225; este punto simult&#225;neamente a Gramsci. En su folleto &#191;Y ahora? se&#241;alaba: &#8220;La victoria del fascismo hace que el capital financiero cope en forma directa e inmediata todos los &#243;rganos e instituciones de dominaci&#243;n, de direcci&#243;n y de educaci&#243;n: el aparato del Estado y el ej&#233;rcito, las municipalidades, las escuelas, la prensa, los sindicatos, las cooperativas [&#8230;] su objetivo principal es destruir las organizaciones obreras&#8230;&#8221;. Y luego agregaba en pol&#233;mica con el stalinismo: &#8220;&lt;i&gt;Durante muchas d&#233;cadas, dentro de la democracia burguesa, sirvi&#233;ndose de ella y luchando contra ella &#8211;dice Trotsky&#8211;, los obreros edificaron sus fortalezas, sus bases, sus reductos de democracia proletaria: sindicatos, partidos, clubes culturales, organizaciones deportivas, cooperativas, etc. El proletariado no puede llegar al poder en los marcos formales de la democracia burguesa. S&#243;lo es posible por la v&#237;a revolucionaria, hecho demostrado al mismo tiempo por la teor&#237;a y por la experiencia. Pero, para saltar a la etapa revolucionaria, el proletariado necesita apoyarse imprescindiblemente en la democracia obrera dentro del Estado burgu&#233;s&lt;/i&gt;&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-70&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, Le&#243;n, &#8220;&#191;Y ahora?&#8221;, en Revoluci&#243;n y fascismo en Alemania, Bs. As., (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-70&#034;&gt;70&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los puntos de coincidencia entre Trotsky y Gramsci, se expresaban tambi&#233;n en que ambos tomaban como punto de partida para pensar el avance del fascismo la experiencia italiana del asenso de Mussolini y la discusi&#243;n con la tendencia izquierdista de Bordiga. Si bien en los debates internacionales hab&#237;a pasado mucha agua bajo el puente, hasta el V Congreso la posici&#243;n del dirigente del PCI Amadeo Bordiga ser&#225; una constante en las pol&#233;micas de la Internacional hasta que toda pol&#233;mica dej&#243; de ser permitida, lo cual coincidi&#243; con el encarcelamiento de Bordiga por Mussolini. Mismo en el V Congreso, donde Zinoviev carg&#243; contra la t&#225;ctica de frente &#250;nico, Bordiga critic&#243; su discurso de apertura por lo que consideraba era una impugnaci&#243;n demasiado tibia para una t&#225;ctica en s&#237; de derecha&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-71&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Esta posici&#243;n estaba agravada por la misma g&#233;nesis del PCI en el Congreso de (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-71&#034;&gt;71&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Y en esto consisti&#243; el debate m&#225;s persistente de Gramsci en la direcci&#243;n del PCI. Para Gramsci, la t&#225;ctica de &#8220;clase contra clase&#8221; era una especie de reedici&#243;n de las posiciones de Amadeo Bordiga pero a nivel internacional&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-72&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Bordiga ser&#225; de entre los dirigentes de la IC, uno de los que se pronunciar&#225; (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-72&#034;&gt;72&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; .&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para Trotsky tambi&#233;n. &#8220;La direcci&#243;n del Partido Comunista alem&#225;n &#8211;dec&#237;a en el 1932&#8211; repite hoy casi literalmente la posici&#243;n inicial del comunismo italiano: el fascismo no es m&#225;s que una reacci&#243;n capitalista; desde el punto de vista proletario, la distinci&#243;n entre diversas formas de reacci&#243;n capitalista carece de importancia&#8221;. Y luego agregaba: &#8220;La posici&#243;n de Thaelmann en 1932 reproduce la de Bordiga en 1922&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-73&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, Le&#243;n, &#8220;&#191;Y ahora?&#8221;, en ob.cit., pp. 130 y 131.&#034; id=&#034;nh3-73&#034;&gt;73&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para Trotsky, al igual que para Gramsci, desde ya que &#8220;Entre la democracia y el fascismo no hay &#8216;diferencias de clase [&#8230;] Pero &#8211;agregaba Trotsky&#8211; la clase dominante no vive en el vac&#237;o. Mantiene relaciones con las otras clases [&#8230;] Dando al r&#233;gimen el nombre de burgu&#233;s &#8211;lo que es incuestionable&#8211; Hirsch y sus amos han olvidado un detalle: el lugar del proletariado en el r&#233;gimen&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-74&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, Le&#243;n, &#8220;&#191;Y ahora?&#8221;, &#237;dem., p. 93.&#034; id=&#034;nh3-74&#034;&gt;74&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. &lt;i&gt;La lucha defensiva consist&#237;a en el mantenimiento de las posiciones ventajosas en el teatro de operaciones como forma de preparaci&#243;n para las batallas decisivas, donde necesariamente el proletariado deber&#237;a pasar al ataque. De la habilidad estrat&#233;gica para lograr este objetivo depend&#237;a la fortaleza t&#225;ctica a la hora de los grandes combates&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero en este pasaje a la ofensiva es donde, como hemos se&#241;alado, se expresan las mayores ambig&#252;edades de Gramsci y donde la reflexi&#243;n estrat&#233;gica del revolucionario italiano y la de Trotsky se separan nuevamente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Gramsci y Maquiavelo&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Maquiavelo fue el principal autor cl&#225;sico de la filosof&#237;a pol&#237;tica que influenci&#243; el pensamiento de Gramsci. Aunque no se puedan tener pruebas concluyentes puede pensarse hipot&#233;ticamente que hasta la distinci&#243;n entre oriente y occidente fue sugerida por la lectura del florentino&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-75&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Maquiavelo para responderse por qu&#233; Alejandro Magno luego de desplazar a (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-75&#034;&gt;75&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Pero adem&#225;s de un autor fundamental de la filosof&#237;a pol&#237;tica, Maquiavelo fue el pensador militar que sent&#243; las bases sobre las cuales se erigir&#237;a toda la reflexi&#243;n estrat&#233;gica posterior. El propio Clausewitz que ten&#237;a por caracter&#237;stica la cr&#237;tica despectiva a otros autores militares, no s&#243;lo se muestra muy cuidadoso con Maquiavelo sino que recibe con mucho entusiasmo los escritos de &#233;ste traducidos por Fichte al alem&#225;n&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-76&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Cfr. Paret, Peter, Clausewitz y el Estado, Madrid, Centro de Estudios (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-76&#034;&gt;76&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, el pensamiento militar de Maquiavelo &#8211;precursor en muchos sentidos&#8211; necesariamente tuvo que ser superado. El pensamiento posterior, a partir de las guerras napole&#243;nicas, no pod&#237;a detenerse en la formulaci&#243;n de las reglas de batalla sino que deb&#237;a tambi&#233;n avanzar hacia el examen de los acontecimientos en el curso de la misma.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como se&#241;ala F&#233;lix Gilbet: &#8220;A pesar de haberse iniciado Maquiavelo como cr&#237;tico vehemente de las guerras del siglo XV, semejantes a juegos de ajedrez, los generales del siglo XVIII volvieron en cierto modo a las guerras de maniobra [se refiere a maniobra en contraposici&#243;n a batalla, NdR], y esta evoluci&#243;n no es del todo contraria a las l&#237;neas de pensamiento, en ciencia militar, iniciadas por Maquiavelo. Cuando la guerra es vista como determinada por leyes racionales, no es sino l&#243;gico dejar que nada dependa de la suerte, y esperar que el adversario se entregue cuando haya sido llevado a una posici&#243;n desde la cual el juego est&#225; razonablemente perdido&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-77&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Gilbert, F&#233;lix, &#8220;Maquiavelo: El renacimiento del arte de la guerra&#8221;, en (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-77&#034;&gt;77&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No es nuestra intenci&#243;n afirmar que Gramsci al apropiarse de Maquiavelo se apropi&#243; tambi&#233;n de los l&#237;mites de su pensamiento, sino, m&#225;s modestamente, nos parece ilustrativo hacer una analog&#237;a para se&#241;alar una cr&#237;tica del mismo tenor que es posible hacer al pensamiento estrat&#233;gico de Antonio Gramsci.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Estableciendo una especie de paralelo con los l&#237;mites del pensamiento estrat&#233;gico de Maquiavelo, podr&#237;amos decir que &lt;i&gt;aunque Gramsci dedica gran parte de su vida y de su obra a la lucha contra las tendencias socialdem&#243;cratas, su &#233;nfasis en la importancia de la disposici&#243;n de las fuerzas previa a la batalla y el escaso an&#225;lisis de su utilizaci&#243;n en el combate, permiti&#243; que corrientes reformistas posteriores hagan una interpretaci&#243;n en clave socialdem&#243;crata de su pensamiento &#8211;empezando por el mismo PCI de Palmiro Togliatti&#8211; lo que estaba en abierta contradicci&#243;n con su propia biograf&#237;a pol&#237;tica como revolucionario de la III Internacional&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;h2 class=&#034;spip&#034;&gt;IV. Conclusiones&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Trotsky, el m&#225;s clausewitziano de los marxistas&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A lo largo de estas p&#225;ginas intentamos situar las convergencias y divergencias entre el pensamiento estrat&#233;gico de Gramsci y el de Trotsky. Vimos c&#243;mo las diferencias no consisten en que el fundador del Ej&#233;rcito Rojo fuese un &#8220;te&#243;rico de la ofensiva permanente&#8221;, sino en las relaciones que establecen ambos revolucionarios entre ataque y defensa, posici&#243;n y maniobra.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para Clausewitz, la defensa y el ataque son dos &#8220;formas en que se desdobla la actividad guerrera&#8221;, dentro de ellas la superioridad de la forma defensiva sobre la ofensiva est&#225; dada por el despliegue mayor de fuerzas que esta &#250;ltima necesita. Esto implica que qui&#233;n est&#225; en condiciones de defenderse con &#233;xito, no necesariamente tiene fuerzas suficientes para atacar. En esta constataci&#243;n b&#225;sica del pensamiento clausewitziano podr&#237;amos ver identificados tanto a Gramsci como a Trotsky. Es lo que vimos en las convergencias entre ambos revolucionarios a la hora de enfrentar la orientaci&#243;n de &#8220;clase contra clase&#8221; y valorar el frente &#250;nico defensivo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La superioridad de la defensa tiene otra consecuencia en el andamiaje te&#243;rico de Clausewitz, y es que el ataque y la defensa no tienen en s&#237; mismos una relaci&#243;n polar&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-78&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Es decir, no necesariamente aquel que tiene inter&#233;s en que lo ataquen porque (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-78&#034;&gt;78&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. El hecho de que por regla general sea m&#225;s f&#225;cil la conservaci&#243;n que la conquista hace que muchas veces ninguno de los oponentes tenga la fuerza suficiente para atacar. Es lo que justifica, entre otras razones, &#8220;la suspensi&#243;n del acto guerrero&#8221;, lo que hace que el choque de fuerzas no sea constante. Aqu&#237; podemos situar otro de los puntos de contacto entre Trotsky y Gramsci. Vimos c&#243;mo ambos plantean ritmos m&#225;s lentos para la situaci&#243;n europea a partir del 1924. Sin embargo, aqu&#237; tambi&#233;n comienzan las diferencias. Para Trotsky se trataba de un equilibrio relativo que implicaba la posibilidad cierta de &#8220;giros bruscos&#8221; en la situaci&#243;n, incluido el caso de &#8220;occidente&#8221;, y no ritmos &#8220;m&#225;s lentos&#8221; en general.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En Gramsci el pasaje a la ofensiva es uno de los puntos m&#225;s ambiguos en su pensamiento estrat&#233;gico. Como dec&#237;amos en la comparaci&#243;n con Maquiavelo, en esto se han basado todo tipo de corrientes reformistas para adoptar el concepto de &#8220;guerra de posici&#243;n&#8221; como fundamento de una estrategia abocada a la b&#250;squeda de espacios dentro del r&#233;gimen burgu&#233;s, llevando al absurdo el concepto de &#8220;defensa&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como se&#241;alaba Clausewitz, &#8220;la defensa en sentido general &#8211;por lo tanto, tambi&#233;n la defensa estrat&#233;gica&#8211; no constituye un estado absoluto de espera y detenci&#243;n del golpe; en consecuencia, no consiste en un estado completamente pasivo sino que es un estado relativo y, por consiguiente, contiene en mayor o menor grado elementos ofensivos&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-79&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Clausewitz, Carl, De la Guerra, Bs. As., Solar, 1983, p. 488.&#034; id=&#034;nh3-79&#034;&gt;79&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;Trotsky en sus escritos sobre Alemania de finales de los a&#241;os &#8216;20 y principios de los &#8216;30 se propone constantemente ligar las batallas defensivas al desarrollo de los medios ofensivos, poniendo las &#8220;fortalezas&#8221; al servicio del avance de los organismos de frente &#250;nico de masas &#8211;ll&#225;mense soviets, comit&#233;s de f&#225;brica, o como fuere&#8211; y de la autodefensa y el armamento del proletariado.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esta l&#243;gica, desde luego no se limitaba a Alemania. Lo vimos en la comparaci&#243;n con Rusia. Tambi&#233;n podemos verla a lo largo de la revoluci&#243;n espa&#241;ola donde Trotsky sosten&#237;a: &#8220;podemos y debemos defender a la democracia burguesa no con los m&#233;todos de &#233;sta, sino con los de la lucha de clases, o sea, con m&#233;todos que preparan el derrocamiento de la democracia burguesa por medio de la dictadura del proletariado&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-80&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, Le&#243;n, &#8220;&#191;Es posible la victoria?&#8221;, en .&#034; id=&#034;nh3-80&#034;&gt;80&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Al igual que en Alemania del '23 su pensamiento estrat&#233;gico m&#225;s alto se volver&#225; a expresar en otro de los momentos de &#8220;quiebre&#8221; del proceso hist&#243;rico, las Jornadas de Mayo de 1937 en Barcelona. Como en Alemania una d&#233;cada y media antes, Trotsky tendr&#225; que responder a los mismos argumentos que en aquel entonces enarbolara Brandler sobre la insuficiencia del armamento. Otro tanto suceder&#225; con los organismos de frente &#250;nico de masas, s&#243;lo que en Espa&#241;a no se tendr&#225; que enfrentar ante los que exclaman la insuficiencia de su desarrollo, sino ante quienes como Andreu Nin opinaban que su impulso era innecesario. Luego de la derrota volver&#225; a combatir contra los dirigentes que quieren expurgar responsabilidades bajo el argumento de que las masas no hab&#237;an desplegado suficiente iniciativa.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tan tarde como en mayo del &#8216;37, ante el levantamiento en armas de los obreros catalanes para defender sus posiciones ante los ataques de las Guardias de Asalto dirigidas por los stalinistas, Trotsky opinaba que a&#250;n era posible evitar la derrota. &#8220;Si el proletariado de Catalu&#241;a &#8211;se&#241;alaba&#8211; se hubiera apoderado del poder en mayo de 1937, hubiera encontrado el apoyo de toda Espa&#241;a. La reacci&#243;n burguesa estalinista no hubiera encontrado ni siquiera dos regimientos para aplastar a los obreros catalanes. En el territorio ocupado por Franco, no s&#243;lo los obreros, sino incluso, los campesinos, se hubieran colocado del lado de los obreros de la Catalu&#241;a proletaria, hubieran aislado al ej&#233;rcito fascista, introduciendo en &#233;1 una irresistible disgregaci&#243;n. En tales condiciones, es dudoso que alg&#250;n gobierno extranjero se hubiera arriesgado a lanzar sus regimientos sobre el ardiente suelo de Espa&#241;a. La intervenci&#243;n hubiera sido materialmente imposible, o por lo menos peligrosa. Evidentemente en toda insurrecci&#243;n existe un elemento imprevisto y arriesgado, pero todo el curso ulterior de los acontecimientos ha demostrado que, incluso en caso de derrota, la situaci&#243;n del proletariado espa&#241;ol hubiera sido incomparablemente m&#225;s favorable que la actual, sin tener en cuenta que el partido revolucionario habr&#237;a asegurado su porvenir para siempre&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-81&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, Le&#243;n, &#8220;La verificaci&#243;n de las ideas y de los individuos a trav&#233;s de (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-81&#034;&gt;81&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Son claros los puntos de contacto entre esta pol&#237;tica y la sostenida por Trotsky en 1923. Se trata otra vez de la constituci&#243;n de un &#8220;gobierno obrero&#8221; en una regi&#243;n, que Trotsky llama a impulsar al POUM&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-82&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Partido Obrero de Unificaci&#243;n Marxista. Surgido de la fusi&#243;n del grupo de (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-82&#034;&gt;82&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; junto con la izquierda de la CNT&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-83&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Confederaci&#243;n Nacional del Trabajo, dirigida por los anarquistas de la (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-83&#034;&gt;83&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, como &#8220;basti&#243;n revolucionario&#8221; para a partir de su defensa desarrollar la revoluci&#243;n a escala nacional, para alzar desde all&#237; el programa de nacionalizaci&#243;n de la tierra y su entrega a los campesinos en todo el territorio espa&#241;ol, de la liberaci&#243;n de Marruecos, cuya opresi&#243;n permit&#237;a que Franco lo utilizase como base operaciones, etc. En s&#237;ntesis, levantar las demandas que el programa del Frente Popular hab&#237;a negado expl&#237;citamente para desatar las fuerzas revolucionarias que &#233;ste se propon&#237;a contener. Sin embargo, el POUM reafirm&#243; su pol&#237;tica de &#8220;traici&#243;n al proletariado en provecho de la alianza con la burgues&#237;a&#8221;T&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-84&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;rotsky, Le&#243;n, &#8220;La traici&#243;n del &#8216;Partido Obrero de Unificaci&#243;n Marxista' (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-84&#034;&gt;84&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; que ven&#237;a criticando Trotsky desde el a&#241;o anterior&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-85&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Nota para Estrategia Internacional: Como desarrollamos en el pr&#243;ximo (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-85&#034;&gt;85&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En Sajonia, la izquierda de la socialdemocracia se neg&#243; a la insurrecci&#243;n y a la huelga general, entonces el KPD llam&#243; a la clase obrera a abortar los planes y no romper los marcos de la legalidad burguesa. En el caso de Barcelona, claro est&#225; que la direcci&#243;n del POUM no lleg&#243; ni a esto, pero las similitudes no dejan de estar a la vista. Los dirigentes anarquistas de la CNT y de la FAI, siguiendo el programa del Frente Popular de mantener &#8220;en todo su vigor el principio de autoridad&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-86&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#8220;Programa electoral del Frente Popular&#8221;, en Brou&#233;, Pierre, La Revoluci&#243;n (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-86&#034;&gt;86&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, llamaron a los obreros a cesar los enfrentamientos, la direcci&#243;n del POUM bajo los mismos argumentos de Brandler particip&#243; activamente de la desmovilizaci&#243;n. Los dirigentes del POUM que ya hab&#237;an sido expulsados en diciembre del 1936 del gobierno de la Generalitat fueron un ejemplo de c&#243;mo ser defensor de la legalidad burguesa tambi&#233;n &#8220;desde afuera&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;Lo que muestran tanto el ejemplo de la revoluci&#243;n alemana de 1923 como el de la revoluci&#243;n espa&#241;ola, as&#237; como los diferentes procesos que fuimos analizando a lo largo de estas p&#225;ginas, es que Trotsky desarroll&#243; a un nuevo nivel las relaciones entre defensa y ataque en la estrategia revolucionaria siendo, en este sentido, el m&#225;s clausewitziano de los marxistas&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-87&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Nota para Estrategia Internacional: Como desarrollamos en cap&#237;tulos (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-87&#034;&gt;87&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Aquello donde el pensamiento estrat&#233;gico de Gramsci tuvo su punto m&#225;s d&#233;bil es lo que distingue justamente a Trotsky entre los grandes estrategas del marxismo revolucionario.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Sobre la combinaci&#243;n de &#8220;posici&#243;n&#8221; y &#8220;maniobra&#8221;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como vimos, Trotsky combati&#243; resueltamente al igual que Gramsci, la orientaci&#243;n ultraizquierdista que adopt&#243; el stalinismo a partir del '28, en el mismo sentido que antes hab&#237;a cruzado a los te&#243;ricos de la &#8220;ofensiva revolucionaria&#8221; y al propio bordiguismo durante los primeros a&#241;os de la III Internacional. Sin embargo, el fundador del Ej&#233;rcito Rojo tambi&#233;n enfrent&#243; resueltamente las interpretaciones oportunistas que pretend&#237;an asimilar las formulaciones del IV Congreso de la IC a una pol&#237;tica de conquista pac&#237;fica de &#8220;posiciones&#8221; en los marcos del r&#233;gimen burgu&#233;s. Y en el mismo sentido, a quienes bajo el argumento de las grandes &#8220;maniobras&#8221; utilizaban el ejemplo de la Revoluci&#243;n Rusa para sumirse en la pasividad y el fatalismo esperando que las condiciones de la insurrecci&#243;n de Octubre del '17 se reproduzcan por la fuerza misma de los acontecimientos.&lt;br class='autobr' /&gt;
A pesar de esto, fue un lugar com&#250;n de muchas corrientes &#8220;centristas&#8221; dentro del trotskismo utilizar, el hecho de que Trotsky hubiese sostenido la t&#225;ctica de &#8220;gobierno obrero&#8221; en el '23, como supuesto fundamento para la capitulaci&#243;n a diferentes gobiernos burgueses. Una de las m&#225;s recientes justificaciones de este tipo ha sido desarrollada por Daniel Bensa&#239;d en &#8220;Sobre el retorno de la cuesti&#243;n pol&#237;tico-estrat&#233;gica&#8221;, as&#237; como por otros dirigentes de la ex-Liga Comunista Revolucionaria de Francia luego del abandono de la &#8220;dictadura del proletariado&#8221; y previo a su disoluci&#243;n en el Nuevo Partido Anticapitalista (NPA)&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-88&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Para una pol&#233;mica con Bensa&#239;d sobre este punto ver: Cinatti, Claudia, &#8220;&#191;Qu&#233; (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-88&#034;&gt;88&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Seg&#250;n Bensa&#239;d &#8220;Los debates sobre el balance de la revoluci&#243;n alemana y del gobierno de Sajonia-Turingia, luego del quinto congreso de Internacional comunista, muestran la ambig&#252;edad no resuelta de las f&#243;rmulas nacidas de los primeros congresos de la I.C. y el abanico de las interpretaciones pr&#225;cticas a las cuales han dado lugar&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-89&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Bensa&#239;d, Daniel, &#8220;Sobre el retorno de la cuesti&#243;n pol&#237;tico-estrat&#233;gica&#8221;, en&#034; id=&#034;nh3-89&#034;&gt;89&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Bajo este paraguas ensaya una interpretaci&#243;n propia sobre requisitos para participar de un &#8220;gobierno obrero&#8221; donde la existencia de condiciones subjetivas para comenzar la preparaci&#243;n de la insurrecci&#243;n se sustituye por un &#8220;ascenso significativo de la movilizaci&#243;n social&#8221;; donde &#8220;m&#225;s modestamente que el armamento exigido por Zinoviev [sic]&#8221; propone como exigencias m&#237;nimas una serie de medidas de izquierda que debe adoptar el gobierno en cuesti&#243;n; y por &#250;ltimo, que &#8220;los revolucionarios&#8221; tengan la fuerza suficiente &#8220;si no de garantizar el cumplimiento de los compromisos, al menos de hacer pagar un fuerte precio frente a posibles incumplimientos&#8221;. Toda una reflexi&#243;n cuyo objetivo era justificar por qu&#233; ante la entrada de un dirigente del Secretariado Unificado&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-90&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Nos referimos a Miguel Rossetto quien fuese ministro de desarrollo agrario (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-90&#034;&gt;90&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; como ministro al gobierno de Lula &#8220;no hicimos una cuesti&#243;n de principio, prefiriendo acompa&#241;ar la experiencia para extraer con los camaradas el balance, m&#225;s que de administrar lecciones &#8216;desde lejos'&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-91&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Bensa&#239;d, Daniel, ob. cit.&#034; id=&#034;nh3-91&#034;&gt;91&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;M&#225;s recientemente, y con menores pretensiones de ensayar una fundamentaci&#243;n en la &#8220;ambig&#252;edad no resuelta&#8221; (Bensa&#239;d dixit) de los debates de la Internacional Comunista, el Partido Obrero de Argentina ha reivindicado el voto por la coalici&#243;n Syriza &#8211;una organizaci&#243;n electoral sin ning&#250;n peso estructural en sectores de la clase obrera o el pueblo pobre, combinaci&#243;n de un candidato medi&#225;tico y con desprendimientos del viejo PC griego&#8211; bajo el llamado a constituir un &#8220;gobierno de toda la izquierda&#8221; al que estar&#237;a dado exigirle que rompa con el imperialismo y la Uni&#243;n Europea, que tome medidas anticapitalistas e &#8220;impulse&#8221;, nada m&#225;s ni nada menos, que la conformaci&#243;n de un &#8220;gobierno de trabajadores&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-92&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Ver en este n&#250;mero de Estrategia Internacional: Cinatti, Claudia, &#8220;Lucha de (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-92&#034;&gt;92&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Un an&#225;lisis m&#237;nimamente serio de las pol&#233;micas sobre revoluci&#243;n alemana de 1923, demuestra que se pueden buscar fundamentos para el apoyo o la participaci&#243;n en gobiernos de colaboraci&#243;n de clase en las tesis del VII Congreso de la IC sobre el Frente Popular pero definitivamente no, por lo menos, en la pol&#237;tica sostenida por Trotsky. Como se&#241;alamos anteriormente, frente al stalinismo y las tendencias frentepopulistas, Trotsky se&#241;alaba con claridad en el &lt;i&gt;Programa de Transici&#243;n&lt;/i&gt; el sentido antiburgu&#233;s y anticapitalista y opuesto &#8220;al sentido puramente &#8216;democr&#225;tico' que posteriormente le han dado los ep&#237;gonos&#8221; a la f&#243;rmula de &#8220;gobierno obrero&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Desde el extremo opuesto de quienes ven &#8220;gobiernos obreros&#8221; en cualquier circunstancia, los espartaquistas de la Liga Comunista Internacional (LCI-IC) retoman este planteo de Trotsky que citamos del Programa de Transici&#243;n para sostener que el fundador del Ej&#233;rcito Rojo renegaba impl&#237;citamente de su pol&#237;tica en Alemania de 1923. Sin embargo, para Trotsky, tanto en 1923 como en 1938, siempre la consigna de gobierno obrero fue concebida como &#8220;antiburguesa y anticapitalista&#8221; y opuesta al &#8220;sentido &#8216;democr&#225;tico'&#8221; que le dieron posteriormente todo tipo de corrientes frentepopulistas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De hecho, Trotsky no tiene reparos en comparar la constituci&#243;n del &#8220;gobierno obrero&#8221; en Sajonia con la t&#225;ctica de los bolcheviques en Octubre de 1917. &#8220;Bajo ciertas condiciones &#8211;se&#241;alaba&#8211; la consigna de un gobierno obrero puede hacerse realidad en Europa. Esto quiere decir que puede llegar un punto en el que los comunistas junto con los elementos de izquierda de la socialdemocracia establecer&#225;n un gobierno obrero de forma similar a la nuestra en Rusia cuando creamos un gobierno obrero y campesino junto con los socialrevolucionarios de izquierda. Una fase tal constituir&#237;a una transici&#243;n a la dictadura proletaria, total y completa&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-93&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, Le&#243;n, &#8220;Report on the Fourth World Congress (December 28, 1922)&#8221;, (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-93&#034;&gt;93&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Frente a esta comparaci&#243;n de Trotsky en el trabajo de la LCI-CI se alza la voz contra el anatema: &#8220;Esta analog&#237;a no es apropiada en absoluto. &#161;Los socialrevolucionarios de izquierda entraron al gobierno despu&#233;s de la toma del poder proletaria y sobre las bases del poder sovi&#233;tico, mientras que en Alemania la cuesti&#243;n involucraba un parlamento burgu&#233;s regional en un estado capitalista!&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-94&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#8220;Una cr&#237;tica trotskista de Alemania 1923 y la Comintern&#8221;, en 1923.html.&#034; id=&#034;nh3-94&#034;&gt;94&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, Trotsky se opon&#237;a tajantemente a este tipo de idealizaciones de la revoluci&#243;n de octubre cuyo objetivo es servir de base a la pasividad sectaria y el fatalismo bajo el argumento de reivindicar un supuesto &#8220;modelo ruso&#8221;. Seg&#250;n el fundador de la IV Internacional: &#8220;No s&#243;lo hasta la paz de Brest-Litovsk sino hasta el oto&#241;o de 1918 el contenido social de la revoluci&#243;n se limitaba a un cambio agrario peque&#241;oburgu&#233;s y al control obrero de la producci&#243;n. Esto significa que en la pr&#225;ctica la revoluci&#243;n no hab&#237;a superado los l&#237;mites de la sociedad burguesa. Durante esta primera etapa los soviets de soldados gobernaron hombro a hombro con los soviets obreros, y a menudo los hicieron a un lado. Tan solo en el oto&#241;o de 1918 la elemental marea de soldados y campesinos retrocedi&#243; un poco hacia sus l&#237;mites naturales y los obreros tomaron la delantera con la nacionalizaci&#243;n de los medios de producci&#243;n. Tan solo se puede hablar de la instauraci&#243;n de una verdadera dictadura del proletariado a partir de ese momento. Pero incluso aqu&#237; hay que guardar muchas reservas. En estos a&#241;os iniciales la dictadura estuvo limitada a los l&#237;mites geogr&#225;ficos del viejo principado de Mosc&#250; y se vio obligada a librar una guerra de tres a&#241;os en todo el radio que parte desde Mosc&#250; hacia la periferia. O sea que hasta 1921, precisamente hasta la NEP, lo que hubo fue una lucha por implantar la dictadura del proletariado a escala nacional&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-95&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, Le&#243;n, &#8220;La naturaleza de clase del estado sovi&#233;tico&#8221;, en .&#034; id=&#034;nh3-95&#034;&gt;95&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Bajo este panorama, que es el &#250;nico que se corresponde con el desarrollo hist&#243;rico de la Revoluci&#243;n Rusa, es una caricatura pretender limitar el problema de la resoluci&#243;n de la cuesti&#243;n del poder en Rusia a la toma del Palacio de Invierno y espantarse de la comparaci&#243;n con Alemania de 1923.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Parafraseando a Clausewitz, Trotsky consideraba que &#8220;la guerra civil no es sino la continuaci&#243;n violenta de la lucha de clases por otros medios&#8221;, cuando &#8220;la lucha de clases al romper los marcos de la legalidad, llega a situarse en el plano de un enfrentamiento p&#250;blico y, en cierta medida f&#237;sico, de las fuerzas de la oposici&#243;n&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-96&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, Le&#243;n, &#8220;Los problemas de la insurrecci&#243;n y de la guerra civil&#8221;, ob. cit.&#034; id=&#034;nh3-96&#034;&gt;96&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. La misma comprend&#237;a al menos tres cap&#237;tulos: la preparaci&#243;n de la insurrecci&#243;n, la insurrecci&#243;n, y la consolidaci&#243;n de la victoria.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Desde este punto de vista &lt;i&gt;&#191;en qu&#233; consiste precisamente la innovaci&#243;n del IV Congreso de la IC en relaci&#243;n a la t&#225;ctica de los bolcheviques en Octubre del '17? En que la aplicaci&#243;n de la t&#225;ctica de &#8220;gobierno obrero&#8221; se extiende al primer cap&#237;tulo de la guerra civil, como forma de constituir &#8220;bastiones revolucionarios&#8221; para impulsar la preparaci&#243;n de la toma del poder en determinado pa&#237;s&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La LCI-CI cita a la historiadora Evelyn Anderson que seg&#250;n ellos &#8220;not&#243; sagazmente [sic]&#8221; que &#8220;La posici&#243;n comunista era manifiestamente absurda. Las dos pol&#237;ticas de aceptar responsabilidad de gobierno, por una parte, y prepararse para una revoluci&#243;n, por la otra, obviamente eran mutuamente excluyentes. Sin embargo los comunistas siguieron las dos al mismo tiempo, con el resultado inevitable del completo fracaso&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-97&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#8220;Una cr&#237;tica trotskista de Alemania 1923 y la Comintern&#8221;, ob. cit.&#034; id=&#034;nh3-97&#034;&gt;97&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lo que se puede ver sin ser muy sagaz es que los espartaquistas no entendieron a Trotsky. Escudado en un esquema simplista, el sectarismo pasivo termina reproduciendo la misma operaci&#243;n que caracteriza a las interpretaciones oportunistas como la que cit&#225;bamos de Bensa&#239;d. A saber: la separaci&#243;n de la f&#243;rmula de &#8220;gobierno obrero&#8221; del conjunto de la estrategia. En el pensamiento de Trotsky ambas son inseparables.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Victoria t&#225;ctica y &#233;xito estrat&#233;gico&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como vimos, la consigna de &#8220;gobierno obrero&#8221; era concebida por el IV Congreso de la IC como consecuencia del desarrollo de la t&#225;ctica de frente &#250;nico. En el caso de Gramsci a su vez, la f&#243;rmula de frente &#250;nico se identificaba con la &#8220;guerra de posici&#243;n&#8221; que desarrollar&#225; en sus &lt;i&gt;Cuadernos de la C&#225;rcel&lt;/i&gt;. Sin embargo, ser&#225; Trotsky en el &lt;i&gt;Programa de Transici&#243;n&lt;/i&gt; qui&#233;n sintetizar&#225; los rasgos esenciales de la f&#243;rmula de gobierno obrero como consigna antiburguesa y anticapitalista contraria al &#8220;frente popular&#8221;, que tiene un car&#225;cter epis&#243;dico en la agitaci&#243;n dependiendo de la situaci&#243;n concreta y cuyo objetivo fundamental es ampliar la influencia de los revolucionarios. Esto &#250;ltimo, ya sea por su valor educativo acelerando la experiencia de las masas con sus direcciones tradicionales, o porque efectivamente se concrete, en cuyo caso facilitar&#237;a el camino hacia la dictadura del proletariado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es en este mismo marco que Trotsky plantea la implementaci&#243;n de la t&#225;ctica de &#8220;gobierno obrero&#8221; en Alemania en 1923 a pesar de que este caso particular no es mencionado expl&#237;citamente en el &lt;i&gt;Programa de Transici&#243;n&lt;/i&gt;. A lo largo de su vida fueron m&#250;ltiples los valores pr&#225;cticos que le dio Trotsky a la f&#243;rmula de gobierno obrero, algunos de los cuales hemos mencionado en estas p&#225;ginas: en tanto consigna educativa para ampliar la influencia de los revolucionarios, por ejemplo, entre abril y septiembre del &#8216;17 en Rusia; como gobierno de coalici&#243;n con los SR de izquierda despu&#233;s de Octubre para consolidar el poder; en el caso de Alemania en 1923 como gobierno parlamentario regional con los socialdem&#243;cratas de izquierda para preparar la insurrecci&#243;n y constituir &#8220;bastiones revolucionarios&#8221; que oficien de trampol&#237;n hacia la toma del poder; con el mismo objetivo como exigencia al POUM y los anarquistas de que tomen el poder en Barcelona durante las jornadas de mayo del '37.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ahora bien, en el &lt;i&gt;Programa de Transici&#243;n&lt;/i&gt;, Trotsky tambi&#233;n se&#241;al&#243; como hip&#243;tesis improbable la creaci&#243;n de gobiernos obreros y campesinos por las organizaciones obreras tradicionales. Sobre este punto dec&#237;a: &#8220;La experiencia del pasado demuestra, como ya lo hemos dicho, que esto es por lo menos poco probable. No obstante no es posible negar categ&#243;ricamente &lt;i&gt;a priori&lt;/i&gt; la posibilidad te&#243;rica de que bajo la influencia de una combinaci&#243;n de circunstancias muy excepcionales (guerra, derrota, crack financiero, ofensiva revolucionaria de las masas, etc.) partidos peque&#241;oburgueses, incluyendo a los stalinistas, puedan llegar m&#225;s lejos de lo que ellos mismos quisieran en la camino de una ruptura con la burgues&#237;a. En todo caso, algo es indudable: si esta variante, poco probable, llegara a realizarse en alguna parte y un &#8216;gobierno obrero y campesino' &#8211;en el sentido indicado m&#225;s arriba&#8211; llegara a constituirse, no representar&#237;a m&#225;s que un corto episodio en el camino hacia la verdadera dictadura del proletariado&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-98&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, Le&#243;n, &#8220;Programa de Transici&#243;n&#8221;, ob. cit., p. 92.&#034; id=&#034;nh3-98&#034;&gt;98&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La importancia de esta formulaci&#243;n reside en que las &#8220;condiciones excepcionales&#8221; de las que hablaba Trotsky se generalizaron a la salida de la segunda posguerra, y esta hip&#243;tesis del Programa de Transici&#243;n se dio en China, Yugoslavia, Vietnam del Norte, y m&#225;s all&#225; de la inmediata posguerra en Cuba&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-99&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Cfr. Maiello, Mat&#237;as, y Albamonte, Emilio, &#8220;En los l&#237;mites de la (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-99&#034;&gt;99&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Fueron direcciones de base campesina, que desarrollaron otras estrategias, y avanzaron hacia procesos de expropiaci&#243;n de la burgues&#237;a en gran parte como medidas de autodefensa, dando lugar a lo que la IV Internacional denomin&#243; &#8220;Estados obreros deformados&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En este escenario, el rasgo distintivo de la mayor&#237;a de las organizaciones en las que se dividi&#243; la IV Internacional en la segunda posguerra fue ver en estas revoluciones triunfantes, que daban lugar a estados obreros deformados burocr&#225;ticamente, la extensi&#243;n imparable del socialismo a nivel mundial.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Evaluando el desarrollo de aquella &#8220;hip&#243;tesis improbable&#8221; del &lt;i&gt;Programa de Transici&#243;n&lt;/i&gt; por fuera de los desarrollos estrat&#233;gicos del propio Trotsky &#8211;de la relaci&#243;n entre maniobra y posici&#243;n, defensa y ataque que fuimos desarrollando&#8211;, la conclusi&#243;n no pod&#237;a ser otra que devaluar la importancia de fuertes organizaciones revolucionarias enraizadas en la clase obrera para el triunfo de la revoluci&#243;n socialista&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-100&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Cfr. Maiello, Mat&#237;as, y Albamonte, Emilio, ob. cit.&#034; id=&#034;nh3-100&#034;&gt;100&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Bajo esta &#243;ptica la propia t&#225;ctica de &#8220;gobierno obrero y campesino&#8221; se transform&#243; en una v&#237;a muerta para la capitulaci&#243;n ante direcciones peque&#241;o burguesas que encabezar&#237;an revoluciones con posterioridad a la inmediata posguerra.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La revoluci&#243;n cubana fue una puesta a prueba de estas concepciones. Por fuera de la estrategia, la f&#243;rmula de &#8220;gobierno obrero y campesino&#8221; se transform&#243; en una especie de etiqueta, otorgada o negada al gobierno de Castro, que llevaba a diferentes callejones sin salida, ya sean oportunistas o sectarios. Por un lado, Pierre Lambert en 1961 defini&#243; que en Cuba hab&#237;a un &#8220;gobierno obrero y campesino&#8221; en el marco del sistema capitalista al que o bien la burgues&#237;a lograr&#237;a llevar de regreso a la &#8220;normalidad burguesa&#8221; o bien las masas derrotar&#237;an avanzando hac&#237;a la revoluci&#243;n socialista&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-101&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Citado en Gonz&#225;lez, Ernesto, El trotskismo obrero e internacionalista en la (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-101&#034;&gt;101&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Una vez atribuida esta &#8220;etiqueta&#8221;, ins&#243;litamente, ni Lambert ni su corriente consideraron necesario volver sobre esta discusi&#243;n hasta muchos a&#241;os despu&#233;s. Por otro lado, el SWP norteamericano pas&#243; a posiciones abiertamente pro-castristas se&#241;alando que se trataba de un &#8220;gobierno revolucionario de obreros y campesinos&#8221; y que la ausencia de organismos de democracia proletaria era una cuesti&#243;n secundaria que se ir&#237;a resolviendo con el tiempo&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-102&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Ib&#237;dem, p. 53.&#034; id=&#034;nh3-102&#034;&gt;102&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Por su parte Palabra Obrera hab&#237;a pasado de una posici&#243;n sectaria que se&#241;alaba a la revoluci&#243;n cubana como una &#8220;revoluci&#243;n libertadora&#8221; &#8211;en referencia al golpe del '55 en Argentina&#8211;, a una posici&#243;n oportunista parecida a la del SWP. Desde ya, el Secretariado Internacional hab&#237;a sido el pionero en sostener este tipo de orientaci&#243;n oportunista.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como reconoce Ernesto Gonz&#225;lez: &#8220;Las posiciones que entonces manten&#237;an el SWP y Palabra Obrera llevaban a no plantear la construcci&#243;n de un partido trotskysta en Cuba&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-103&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Ib&#237;dem, p. 58.&#034; id=&#034;nh3-103&#034;&gt;103&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, a lo cual agregar&#237;amos que tampoco contribu&#237;an a construir partidos revolucionarios en ninguna otra parte del mundo. En este resultado conflu&#237;an con el abstencionismo de Lambert. Sin embargo, la &#8220;hip&#243;tesis improbable&#8221; que incluye Trotsky en el &lt;i&gt;Programa de Transici&#243;n&lt;/i&gt; no era un salvoconducto para evitar la labor de la estrategia sino todo lo contrario, se trataba de poner a la estrategia en guardia ante los diferentes tipos de escenarios.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Este tipo de reflexi&#243;n estrat&#233;gica, el fundador del Ej&#233;rcito Rojo, ya la hab&#237;a planteado en escenarios anteriores. A principios de los &#8216;30 sostendr&#237;a respecto a Alemania: &#8220;En una carta anterior dec&#237;amos que, dadas ciertas circunstancias hist&#243;ricas, el proletariado puede triunfar inclusive con una direcci&#243;n centrista de izquierda. Se me informa que muchos camaradas interpretan esta posici&#243;n de modo tal que minimizan el papel de la Oposici&#243;n de Izquierda y restan importancia a los errores y pecados del centrismo burocr&#225;tico. Ni qu&#233; decir tiene que difiero totalmente con semejante interpretaci&#243;n. La estrategia del partido es un elemento sumamente importante para la revoluci&#243;n proletaria. Pero de ninguna manera es el &#250;nico factor. Con una relaci&#243;n de fuerzas excepcionalmente favorable, el proletariado puede llegar al poder inclusive bajo una direcci&#243;n no marxista. As&#237; ocurri&#243;, por ejemplo, en la Comuna de Par&#237;s y, m&#225;s recientemente, en Hungr&#237;a. El grado de desintegraci&#243;n del bando enemigo, su desmoralizaci&#243;n pol&#237;tica, la ineptitud de sus dirigentes, pueden darle al proletariado durante un per&#237;odo una superioridad decisiva, aunque su direcci&#243;n sea d&#233;bil. Pero, en primer lugar, nada hay que pueda garantizar una coincidencia tan &#8216;afortunada' de las circunstancias; es la excepci&#243;n, no la regla. En segundo lugar, como lo demuestran los dos ejemplos citados anteriormente &#8211;Par&#237;s y Hungr&#237;a&#8211;, la victoria obtenida en semejantes condiciones resulta sumamente inestable. Debilitar la lucha contra el stalinismo en base a que en ciertas condiciones hasta la direcci&#243;n stalinista ser&#237;a incapaz de impedir la victoria del proletariado [&#8230;] ser&#237;a poner cabeza abajo la pol&#237;tica marxista&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-104&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, Le&#243;n, &#8220;La situaci&#243;n de la Oposici&#243;n de Izquierda&#8221;, en (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-104&#034;&gt;104&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esto es as&#237; porque para Trotsky, al igual que para Clausewitz nada puede sustituir la labor de la estrategia. Como dec&#237;a este &#250;ltimo: &#8220;En la estrategia [&#8230;] no hay victoria. Por una parte, el &#233;xito estrat&#233;gico es la preparaci&#243;n favorable para la victoria t&#225;ctica; cuanto m&#225;s grande sea ese &#233;xito estrat&#233;gico, menos dudosa ser&#225; la victoria en el curso del empe&#241;amiento de las fuerzas. Por otra parte, el &#233;xito estrat&#233;gico consiste en saber servirse de la victoria obtenida. Cuanto m&#225;s pueda la estrategia, gracias a sus combinaciones, despu&#233;s de obtenida la victoria, incluir &#233;xitos en sus efectos, tanto m&#225;s se liberar&#225; de las ruinas tambaleantes, cuyos cimientos habr&#225;n sido sacudidos por la batalla; cuanto m&#225;s arrastre en grandes masas, lo que debe ser penosamente ganado parte por parte en el curso mismo de la batalla m&#225;s grande ser&#225; su &#233;xito&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-105&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Clausewitz, Carl von, De la Guerra, Tomo III, ob. cit., p. 23.&#034; id=&#034;nh3-105&#034;&gt;105&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Trotsky define en este mismo sentido estrat&#233;gico lo que considera, nada m&#225;s ni nada menos, que &#8220;el rol hist&#243;rico de la Oposici&#243;n de Izquierda&#8221;, y bajo este t&#237;tulo se&#241;ala que &#8220;oscurecer las diferencias con el centrismo a t&#237;tulo de facilitar la &#8216;unidad' ser&#237;a no s&#243;lo suicidarnos pol&#237;ticamente sino tambi&#233;n encubrir, fortalecer y alimentar todos los rasgos negativos del centrismo burocr&#225;tico y, por ese solo hecho, ayudar a las tendencias reaccionarias que alberga en su seno contra las tendencias revolucionarias&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-106&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, Le&#243;n, &#8220;La situaci&#243;n de la Oposici&#243;n de Izquierda&#8221;, ob. cit.&#034; id=&#034;nh3-106&#034;&gt;106&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. M&#225;s a&#250;n considerar&#237;a esencial esta cuesti&#243;n a partir de 1933 luego de que el stalinismo permitiese el asenso de Hitler sin presentar batalla, y planteara la necesidad de constituir un nuevo partido revolucionario mundial del proletariado, la IV Internacional.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El abandono de la concepci&#243;n estrat&#233;gica de Trotsky, llev&#243; a los trotskistas en la posguerra a recorrer el derrotero sobre el cual el fundador del Ej&#233;rcito Rojo ya hab&#237;a alertado. En el caso que cit&#225;bamos de Cuba en 1961, mientras que la inmensa mayor&#237;a de las corrientes del trotskismo identificaban el triunfo de la revoluci&#243;n con el car&#225;cter revolucionario de su direcci&#243;n castrista y su capacidad para capitalizar estrat&#233;gicamente la victoria para el avance del socialismo, Fidel Castro avanzaba, por ejemplo, en la intervenci&#243;n de los sindicatos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Bajo el impulso de la revoluci&#243;n la clase obrera cubana hab&#237;a recuperado sus organizaciones de manos de la burocracia de Eusebio Mujal, sin embargo, Castro utiliza el argumento de los peligros que amenazaban a la revoluci&#243;n para poner a la cabeza de la central obrera a los stalinistas cubanos, que sin haber cumplido ning&#250;n rol en la revoluci&#243;n pasaban a ser socios del r&#233;gimen. Simult&#225;neamente se proceder&#225; a la persecuci&#243;n e ilegalizaci&#243;n de la organizaci&#243;n trotskista cubana. Una peque&#241;a organizaci&#243;n &#8211;el Partido Obrero Revolucionario&#8211; pero con gran tradici&#243;n en el movimiento revolucionario cubano, que ser&#225; catalogada de &#8220;agente encubierto del imperialismo&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-107&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;El propio Trotsky hab&#237;a analizado como hip&#243;tesis de este tipo de relaci&#243;n (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-107&#034;&gt;107&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, los hechos que rese&#241;amos no fueron suficientes para que las diferentes corrientes trotskistas existentes en aquel entonces problematizaran su visi&#243;n de la direcci&#243;n castrista, sino que al contrario, pronto abandonaron la defensa de los trotskistas del POR&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-108&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Sobre estas bases endebles fue que se reunificaron las tendencias (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-108&#034;&gt;108&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; y progresivamente fueron profundizando su adaptaci&#243;n a la direcci&#243;n de Castro, llegando en el caso del SWP bajo la direcci&#243;n de Barnes al abandono mismo del trotskismo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esta fue la consecuencia necesaria de dejar de lado la labor de la estrategia, de orientarse por fuera de una reflexi&#243;n sobre la capitalizaci&#243;n estrat&#233;gica de la victoria revolucionaria, del an&#225;lisis de sus diferentes momentos defensivos y ofensivos, del papel de las posiciones conquistadas en cada uno de estos virajes, etc. Es decir, de ubicarse por fuera de aquello que hab&#237;a dejado como legado el pensamiento vivo de Trotsky.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lenin dec&#237;a en sus &lt;i&gt;Cuadernos Filos&#243;ficos&lt;/i&gt; que &#8220;Es completamente imposible entender &lt;i&gt;El Capital&lt;/i&gt; de Marx, y en especial su primer cap&#237;tulo, sin haber estudiado y entendido a fondo toda la &lt;i&gt;L&#243;gica&lt;/i&gt; de Hegel. &#161;&#161;Por consiguiente, hace medio siglo ninguno de los marxistas entendi&#243; a Marx!!&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-109&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Lenin, V. I., &#8220;Cuadernos Filos&#243;ficos&#8221;, en Obras Completas, Tomo 38, Bs. As., (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-109&#034;&gt;109&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el mismo sentido podr&#237;amos decir que es imposible entender la talla de Trotsky como revolucionario sin comprender c&#243;mo concibi&#243; la posibilidad de &#8220;gobiernos obreros&#8221; o &#8220;gobiernos obreros y campesinos&#8221; como resortes para impulsar la preparaci&#243;n o el desarrollo triunfante de la guerra civil, la extensi&#243;n de la toma del poder a escala nacional, y la conquista de la dictadura del proletariado. Especialmente, sin entenderlo en los tres momentos en su vida donde la revoluci&#243;n pod&#237;a quebrar efectivamente el curso de la historia. En Petrogrado en 1917 que marc&#243; la conquista del primer Estado obrero; en Sajonia en 1923 que abr&#237;a la posibilidad de desencadenar la toma del poder en una de las principales potencias imperialistas y cuya derrota fue clave para el aislamiento y la burocratizaci&#243;n de la URSS y de la IC; en Barcelona en 1937 donde se planteaba la posibilidad de detener el curso de la humanidad hacia la Segunda Guerra Mundial.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esto nos autoriza a decir, parafraseando a Lenin, que ninguno de los trotskistas de la posguerra a esta parte entendi&#243; a Trotsky, porque sin comprender profundamente su estrategia en esos momentos de quiebre hist&#243;rico es imposible dimensionar en toda su amplitud el significado de su legado como alternativa revolucionaria.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De aqu&#237; que el litigio sobre la t&#225;ctica de &#8220;gobierno obrero&#8221; por fuera de su estrategia sea, como dir&#237;a Marx, un problema puramente escol&#225;stico. Sin partir de su pensamiento vivo no puede comprenderse la trascendencia de la concepci&#243;n de Trotsky que vio que el &#8220;gobierno obrero&#8221; como consigna antiburguesa y anticapitalista puede ser un camino regio a la dictadura del proletariado, y no solamente su denominaci&#243;n popular.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En este sentido Trotsky ya hab&#237;a combatido contra el stalinismo cuando resucitara la f&#243;rmula de &#8220;dictadura democr&#225;tica de obreros y campesinos&#8221; &#8211;consigna del &#8220;viejo bolchevismo&#8221; que hab&#237;a sido superada por el propio Lenin en sus &#8220;Tesis de Abril&#8221;&#8211; para justificar la subordinaci&#243;n al Kuomintang que llev&#243; a la derrota a la revoluci&#243;n china de 1925-27. A partir de 1935 Trotsky se enfrentar&#225; a la orientaci&#243;n de &#8220;frentes populares&#8221; que el stalinismo erigi&#243; en estrategia en el VII Congreso de la IC, que postulaba la conformaci&#243;n de &#8220;gobiernos de frente &#250;nico&#8221; de las organizaciones antifascistas como f&#243;rmula para cubrir los acuerdos con sectores de la burgues&#237;a imperialista convirtiendo a los partidos comunistas en meros instrumentos de la diplomacia de la URSS; como se expres&#243; claramente durante la revoluci&#243;n espa&#241;ola y la huelga general con ocupaci&#243;n de f&#225;bricas de Francia en el '36. Como dec&#237;a Trotsky: &#8220;El &#8216;Frente Popular' es una coalici&#243;n del proletariado con la burgues&#237;a imperialista, representada por el Partido Radical&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-110&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Se refiere al Partido Radical franc&#233;s, un partido hist&#243;ricamente ligado a la (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-110&#034;&gt;110&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; y de otras podredumbres de la misma especie y menor envergadura&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-111&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, Le&#243;n, &#191;A d&#243;nde va Francia?, Bs. As. Pluma, 1974, p. 114.&#034; id=&#034;nh3-111&#034;&gt;111&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Pero esta cuesti&#243;n ser&#225; el tema del pr&#243;ximo cap&#237;tulo.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;hr /&gt;
		&lt;div class='rss_notes'&gt;&lt;div id=&#034;nb3-1&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-1&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-1&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;1&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Nota para Estrategia Internacional: Tanto los debates previos en el seno la III Internacional como la pol&#237;tica del stalinismo a partir del '35 de constituci&#243;n de &#8220;frentes populares&#8221; no son abordados en este cap&#237;tulo sino en los que lo anteceden y suceden respectivamente en el libro.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-2&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-2&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-2&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;2&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Burawoy, Michael, &#8220;Dos m&#233;todos en pos de la ciencia: Skocpol versus Trotsky&#8221;, en &lt;i&gt;Zona Abierta&lt;/i&gt; N&#176; 80/81, Madrid, 1997.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-3&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-3&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-3&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;3&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;En la introducci&#243;n de la nueva edici&#243;n de los textos del per&#237;odo de la c&#225;rcel de Gramsci, Razmig Keucheyan de la revista Contretemps retoma aquel lugar com&#250;n: &#8220;el error de Rosa Luxemburg y de Trotski, dice, consiste en haberse quedado con una concepci&#243;n del mundo social, y por ende de la estrategia revolucionaria, anteriores a los cambios estructurales descritos por Gramsci, (&#8230;) [en particular la diferenciaci&#243;n] entre &#8216;el frente oriental' y el &#8216;frente occidental', es decir entre sociedades orientales aun fluidas y sociedades occidentales en las cuales la sociedad civil y el Estado se compenetran s&#243;lidamente&#8221; (Keucheyan, Razmig, &#8220;Machiavel, la politique, le prince moderne et les classes subalternes&#8221;, en &lt;i&gt;Antonio Gramsci, Guerre de mouvement et guerre de position&lt;/i&gt;, Par&#237;s, La fabrique, 2011, p.163).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-4&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-4&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-4&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;4&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;A esta involuci&#243;n le seguir&#225;n sucesivos cap&#237;tulos. En diciembre de 1925 con la oficializaci&#243;n de la &#8220;teor&#237;a&#8221; del socialismo en un solo pa&#237;s que cortar&#225; lazos con el internacionalismo que hab&#237;a caracterizado a la III Internacional desde antes mismo de su fundaci&#243;n; con el llamado a constituir &#8220;partidos obreros y campesinos&#8221; que en China implicar&#225; la subordinaci&#243;n al Kuomintang y la cat&#225;strofe de la revoluci&#243;n en Oriente. Deriva que luego se profundizar&#225; en el VI y VII Congresos.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-5&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-5&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-5&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;5&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;El IV Congreso se hab&#237;a celebrado poco despu&#233;s de que las camisas negras italianas llevaran a cabo su &#8220;marcha sobre Roma&#8221; con la cual Mussolini empieza a hacerse con el poder. Las direcciones de las principales organizaciones obreras se muestran impotentes. Se hace m&#225;s evidente la necesidad de construir un frente &#250;nico defensivo, y que el PCI tenga una pol&#237;tica activa en este sentido respecto a las distintas alas de los socialistas italianos y las organizaciones obreras para enfrentar al fascismo en el sentido de las tesis sobre el frente &#250;nico desarrolladas por la IC a las que se hab&#237;a opuesto la mayor&#237;a de la delegaci&#243;n italiana.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-6&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-6&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-6&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;6&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&#8220;Resoluci&#243;n sobre la t&#225;ctica de la Internacional Comunista&#8221;, en &lt;i&gt;Los cuatro primeros congresos de la Internacional Comunista&lt;/i&gt;, Tomo II, Bs. As., Pluma, p. 207.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-7&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-7&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-7&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;7&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Nota para &lt;i&gt;Estrategia Internacional&lt;/i&gt;: En cap&#237;tulo anterior planteamos sobre el Frente &#218;nico: &#8220;En s&#237;ntesis podemos decir que el frente &#250;nico constituye una t&#225;ctica compleja que tiene un aspecto de maniobra, otro t&#225;ctico, y otro estrat&#233;gico. Por un lado implica acuerdos &#8211;producto de determinada relaci&#243;n de fuerzas entre las tendencias&#8211; con reformistas como aliados circunstanciales (aspecto de maniobra) con el objetivo de la unidad de las filas proletarias para luchas parciales en com&#250;n (aspecto t&#225;ctico). Y por otro lado, como objetivo principal, la ampliaci&#243;n de la influencia de los partidos revolucionarios producto de la experiencia en com&#250;n (o su rechazo por parte de las direcciones reformistas), en el sentido de reducir las &#8216;reservas estrat&#233;gicas' para la toma del poder (aspecto estrat&#233;gico).&#8221;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-8&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-8&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-8&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;8&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&#8220;Resoluci&#243;n sobre la t&#225;ctica de la Internacional Comunista&#8221;, ob. cit., p. 208.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-9&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-9&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-9&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;9&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Ib&#237;dem, p. 209.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-10&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-10&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-10&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;10&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&#237;dem.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-11&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-11&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-11&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;11&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Ib&#237;dem, p. 208.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-12&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-12&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-12&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;12&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&#237;dem.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-13&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-13&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-13&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;13&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, Le&#243;n, &#8220;Report on the Fourth World Congress (December 28, 1922)&#8221;, en &lt;a href=&#034;http://www.marxists.org/archive/trotsky/1924/ffyci-2/24b.htm&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://www.marxists.org/archive/trotsky/1924/ffyci-2/24b.htm&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-14&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-14&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-14&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;14&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Clausewitz, Carl, &lt;i&gt;De la Guerra&lt;/i&gt;, Bs. As., Solar, 1983, p. 490.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-15&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-15&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-15&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;15&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Cfr. Brou&#233;, Pierre, &lt;i&gt;R&#233;volution en Allemagne&lt;/i&gt;, en &lt;a href=&#034;http://www.marxists.org/francais/broue/works/1971/00/broue_all.htm&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://www.marxists.org/francais/broue/works/1971/00/broue_all.htm&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-16&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-16&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-16&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;16&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Cfr. Brou&#233; Pierre, ob. cit. Tambi&#233;n Kippenberger, Hans, &#8220;La insurrecci&#243;n de Hamburgo&#8221; (informe al Ejecutivo sobre la insurrecci&#243;n de Hamburgo), en &lt;i&gt;La insurrecci&#243;n armada&lt;/i&gt;, Barcelona, Fontamara, 1978.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-17&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-17&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-17&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;17&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Buci-Glucksmann, Christine, &lt;i&gt;Gramsci y el Estado: hacia una teor&#237;a materialista de la filosof&#237;a&lt;/i&gt;, Madrid, Siglo XXI, p. 337.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-18&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-18&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-18&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;18&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Jones, Mike, &#8220;Letters: Germany 1923&#8221; en &lt;a href=&#034;http://www.marxists.org/history/etol/revhist/backiss/vol3/no1/jones.html&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://www.marxists.org/history/etol/revhist/backiss/vol3/no1/jones.html&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-19&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-19&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-19&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;19&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, Le&#243;n, &#8220;Informe al 3&#176; Congreso Provincial de Mosc&#250; del Sindicato de Metal&#250;rgicos&#8221; (1924), en &lt;a href=&#034;http://www.ceip.org.ar/160307/index.php?option=com_content&amp;task=view&amp;id=1269&amp;Itemid=139&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://www.ceip.org.ar/160307/index.php?option=com_content&amp;task=view&amp;id=1269&amp;Itemid=139&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-20&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-20&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-20&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;20&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Gramsci, Antonio, &#8220;Carta a Togliatti, Terracini y otros&#8221;, en &lt;i&gt;Antolog&#237;a&lt;/i&gt;, Madrid, Siglo XXI, p. 139.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-21&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-21&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-21&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;21&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Deutscher, Isaac, &#8220;Record of a Discussion with Heinrich Brandler&#8221;, en New Left Review I/105, September-October 1977, Londres, pp. 47-55.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-22&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-22&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-22&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;22&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Cfr. Brandler, Heinrich, y Deutscher, Isaac, &#8220;Correspondence between Brandler and Deutscher 1952-9&#8221;, en &lt;i&gt;New Left Review&lt;/i&gt;, I/105, Londres, septiembre-octubre de 1977, pp. 56-81.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-23&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-23&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-23&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;23&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, Le&#243;n, &#8220;The Timetable for Revolution&#8221; en &lt;a href=&#034;http://www.marxists.org/archive/trotsky/1924/01/&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://www.marxists.org/archive/trotsky/1924/01/&lt;/a&gt;&lt;br class='autobr' /&gt;
time.htm.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-24&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-24&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-24&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;24&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&#237;dem.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-25&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-25&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-25&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;25&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, Le&#243;n, &lt;i&gt;Stalin, el gran organizador de derrotas. La III Internacional despu&#233;s de Lenin&lt;/i&gt;, Bs. As., Ediciones IPS, 2012, p. 149.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-26&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-26&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-26&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;26&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;En esta misma carta realiza una importante reivindicaci&#243;n de Trotsky, incluso de la teor&#237;a de la revoluci&#243;n permanente, sin embargo, se plegar&#225; luego del Congreso a la campa&#241;a de bolchevizaci&#243;n que ten&#237;a como objetivo la persecuci&#243;n de Trotsky y de todo aquel simpatizara con &#233;l. Al respecto dec&#237;a Trotsky: &#8220;En estos tiempos se ha hablado y escrito con frecuencia respecto a la necesidad de &#8216;bolchevizar' la Internacional Comunista. Se trata, en efecto, de una tarea urgente, indispensable, cuya proclamada necesidad se hace sentir de modo m&#225;s imperioso a&#250;n despu&#233;s de las terribles lecciones que el a&#241;o pasado nos dieran en Bulgaria y en Alemania. El bolchevismo no es una doctrina, o no es s&#243;lo una doctrina, sino un sistema de educaci&#243;n revolucionaria para llevar a cabo la revoluci&#243;n proletaria.&#8221; (Lecciones de Octubre) Sin embargo, la &#8220;bolchevizaci&#243;n&#8221; consisti&#243; en todo lo contrario. Se avanz&#243; en desorganizar a las direcciones de los diferentes partidos comunistas exigiendo el alineamiento autom&#225;tico con las posiciones de la ascendente burocracia del Partido Comunista ruso y el rechazo al &#8220;trotskismo&#8221;. Cualquier conclusi&#243;n estrat&#233;gica hab&#237;a quedado vedada.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-27&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-27&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-27&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;27&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, Le&#243;n, &#8220;Introducci&#243;n a &#8216;5 a&#241;os de la Internacional Comunista'&#8221;, en &lt;a href=&#034;http://www.ceip.org.ar/160307/index.php?option=com_content&amp;task=view&amp;id=774&amp;Itemid=120&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://www.ceip.org.ar/160307/index.php?option=com_content&amp;task=view&amp;id=774&amp;Itemid=120&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-28&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-28&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-28&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;28&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, Le&#243;n, &lt;i&gt;Stalin, el gran organizador de derrotas. La III Internacional despu&#233;s de Lenin&lt;/i&gt;, ob. cit., p. 146.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-29&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-29&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-29&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;29&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Desde el punto de vista de las masas como analizamos en cap&#237;tulos anteriores lo que se expresa, seg&#250;n Trotsky, en estos momentos es una actitud m&#225;s circunspecta producto de la experiencia acumulada que les se&#241;ala la imposibilidad de tomar el poder sin una direcci&#243;n decidida a su frente. Lo que llam&#243; &#8220;la calma antes de la tormenta&#8221;. El grupo de derecha que se desarrolla contra la necesidad de preparar la insurrecci&#243;n se basa en interpretar este elemento como &#8220;conservadurismo&#8221; de las masas, como reflujo, cuando en realidad es expresi&#243;n de algo muy diferente, de que han realizado una experiencia pr&#225;ctica sobre los l&#237;mites de la acci&#243;n espont&#225;nea para lograr el triunfo.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-30&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-30&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-30&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;30&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Como el lanzamiento de la insurrecci&#243;n en Reval (Estonia) a finales de 1924 por fuera de la situaci&#243;n de las masas y del estado de la correlaci&#243;n de fuerzas, que naturalmente concluy&#243; en fracaso. O el atentado en la catedral de Sof&#237;a (Bulgaria) en abril de 1925.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-31&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-31&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-31&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;31&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Nota para &lt;i&gt;Estrategia Internacional&lt;/i&gt;: Como se&#241;alamos en un cap&#237;tulo anterior: &#8220;Para 1921 el KPD hab&#237;a avanzado en su influencia. La izquierda del USPD que constitu&#237;a alrededor de dos tercios de la militancia activa, se fusion&#243; con el KPD para formar el Partido Comunista Unido (VKPD). En marzo de 1921 en las minas de carb&#243;n de Mansfeld tuvieron lugar huelgas y ocupaciones de f&#225;brica y el gobernador socialdem&#243;crata de Sajonia prusiana (Anhalt), H&#246;rsing envi&#243; al ej&#233;rcito y a la polic&#237;a para suprimir el movimiento. La aplicaci&#243;n en los hechos de la &#8220;teor&#237;a de la ofensiva&#8221; por parte del VKPD fue que en vez de denunciar la represi&#243;n y llamar a la solidaridad desde una posici&#243;n defensiva, lo cual seguramente hubiese sido una t&#225;ctica poderosa, se llam&#243; inmediatamente a la huelga general en todo el pa&#237;s y a la lucha armada. Del 22 al 29 de marzo se luch&#243; heroicamente pero no hubo respuesta al llamado por fuera del VKPD y los obreros de Alemania central, lo cual llev&#243; a la derrota, con importantes bajas y miles de encarcelados. La consecuencia posterior fue el alejamiento del VKPD de una parte importante de su militancia&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-32&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-32&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-32&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;32&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, Le&#243;n, &#8220;Introducci&#243;n a 5 a&#241;os de la Internacional Comunista'&#8221;, ob. cit.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-33&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-33&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-33&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;33&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Cfr. Trotsky, Le&#243;n, &#8220;Los problemas de la guerra civil&#8221;, en &lt;a href=&#034;http://www.ceip.org.ar/160307/index.php?option=com_content&amp;task=view&amp;id=1288&amp;Itemid=139&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://www.ceip.org.ar/160307/index.php?option=com_content&amp;task=view&amp;id=1288&amp;Itemid=139&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-34&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-34&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-34&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;34&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Clausewitz, Carl von, &lt;i&gt;De la Guerra&lt;/i&gt;, Tomo I, Bs. As., C&#237;rculo Militar, 1968, p. 53.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-35&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-35&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-35&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;35&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, &lt;i&gt;Le&#243;n, Stalin, el gran organizador de derrotas. La III Internacional despu&#233;s de Lenin&lt;/i&gt;, ob cit., p. 138.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-36&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-36&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-36&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;36&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Gramsci, Antonio, &#8220;Carta a Togliatti, Terracini y otros&#8221;, en ob. cit., p. 146.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-37&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-37&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-37&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;37&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Gramsci, Antonio, Cuadernos de la C&#225;rcel, Tomo 5, M&#233;xico, Era, 1999, p. 63.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-38&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-38&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-38&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;38&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, Le&#243;n, &#8220;The New Economic Policy of Soviet Russia and the Perspectives of the World Revolution. Delivered at the November 14, 1922 Session of the Fourth World Congress of the Comintern&#8221;, en &lt;a href=&#034;http://www.marxists.org/archive/trotsky/1924/ffyci-2/20.htm&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://www.marxists.org/archive/trotsky/1924/ffyci-2/20.htm&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-39&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-39&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-39&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;39&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Gramsci, Antonio, &lt;i&gt;Cuadernos de la C&#225;rcel&lt;/i&gt;, Tomo 5, ob. cit., p. 6.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-40&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-40&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-40&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;40&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Es importante aclarar que el t&#233;rmino &#8220;maniobra&#8221; en la literatura militar tambi&#233;n puede tener un sentido diferente, el cual hemos utilizado en varias partes del libro, donde se contrapone a &#8220;combate&#8221;. As&#237;, es caracter&#237;stico de Clausewitz distinguir la primac&#237;a de la maniobra en las guerras del siglo XVIII para lograr peque&#241;as ventajas posicionales que permitan negociar alg&#250;n tipo de paz favorable sin combate, con las guerras napole&#243;nicas donde se busca medir fuerzas y priman las grandes batallas.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-41&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-41&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-41&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;41&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Kautsky, en respuesta a Rosa Luxemburgo, identifica la &#8220;estrategia de desgaste&#8221; con la defensa de la &#8220;vieja t&#225;ctica probada&#8221; del parlamentarismo en contraposici&#243;n a la acci&#243;n directa y la huelga general. En cap&#237;tulos anteriores se&#241;alamos c&#243;mo esta pol&#233;mica rezaba concretamente sobre c&#243;mo conquistar la unidad de la clase obrera alemana detr&#225;s de la socialdemocracia, sobre c&#243;mo dirigir a los sectores que ni estaban organizados en el SPD ni en los sindicatos socialdem&#243;cratas, especialmente a los obreros cat&#243;licos referenciados en el &lt;i&gt;Deutsche Zentrumspartei&lt;/i&gt;. Kautsky consideraba que la forma de conducir a estos sectores era a trav&#233;s de la agitaci&#243;n electoral y los representantes parlamentarios. Rosa Luxemburgo se&#241;alaba correctamente c&#243;mo la &#8220;estrategia de desgaste&#8221; en Kautsky era &lt;i&gt;Nichtsalsparlamentarismus&lt;/i&gt; (nada-m&#225;s-que-parlamentarismo). Es decir, c&#243;mo el te&#243;rico de la socialdemocracia alemana negaba la perspectiva de la revoluci&#243;n para teorizar una estrategia dedicada a ocupar espacios en los marcos del r&#233;gimen burgu&#233;s. En el caso de Gramsci, la cuesti&#243;n era diferente ya que la estrategia para una &#8220;guerra de posici&#243;n&#8221; correspondiente a &#8220;occidente&#8221; era asimilada &#8211;como desarrollamos en estas p&#225;ginas&#8211; a la f&#243;rmula de frente &#250;nico que hab&#237;a elaborado la III Internacional. Sin embargo, es llamativo que el revolucionario italiano en sus &lt;i&gt;Cuadernos de la C&#225;rcel&lt;/i&gt;, al igual que en su momento Kautsky, toma como referencia contrapuesta a Rosa Luxemburgo, pero en este caso para enfrentar la &#8220;guerra de posici&#243;n&#8221; a la teor&#237;a de la revoluci&#243;n permanente de Trotsky. Como desarrollaremos, aunque el pensamiento estrat&#233;gico de Gramsci no puede ser asimilado al de Kautsky, sus ambig&#252;edades dejaron la puerta abierta a revisiones en el mismo sentido, que de Togliatti en adelante pretendieron utilizarlo como fundamento de estrategias reformistas, en contradicci&#243;n con la trayectoria revolucionaria del propio Gramsci.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-42&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-42&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-42&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;42&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Ambos referentes del ala &#8220;izquierdista&#8221; de la III Internacional, a quienes Lenin dedic&#243; su folleto &lt;i&gt;La enfermedad infantil del &#8220;izquierdismo&#8221; en el Comunismo&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-43&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-43&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-43&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;43&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Gramsci se&#241;ala que Bordiga &#8220;piensa que la t&#225;ctica de la internacional manifiesta reflejos de la situaci&#243;n rusa [&#8230;] para &#233;l esa t&#225;ctica es sumamente voluntarista y teatral, porque s&#243;lo con un extremo esfuerzo de la voluntad se pod&#237;a obtener de las masas rusas una actividad revolucionaria, que no estaba determinada por la situaci&#243;n hist&#243;rica. Piensa que para los pa&#237;ses m&#225;s desarrollados de Europa central y occidental esa t&#225;ctica es inadecuada o incluso in&#250;til&#8221; (Gramsci, Antonio, &#8220;Carta a Togliatti, Terracini y otros&#8221;, en ob. cit., p. 145).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-44&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-44&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-44&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;44&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Gorter, Herman, &#8220;Carta abierta al camarada Lenin&#8221;, en &lt;i&gt;La izquierda comunista germano-holandesa contra Lenin&lt;/i&gt;, Espa&#241;a, Ediciones Espartaco Internacional, 2004, p. 157.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-45&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-45&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-45&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;45&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Por un lado, en Italia -que quedar&#225; fuera de aquel esquema binario bajo la caracterizaci&#243;n de &#8220;capitalismo perif&#233;rico&#8221;- sostendr&#225; esencialmente una pol&#237;tica de frente &#250;nico &#8220;por abajo&#8221; en los marcos de las tesis del V Congreso. Por otro lado, para Gran Breta&#241;a &#8211;incluida dentro de &#8220;occidente&#8221;&#8211; sostendr&#225; una posici&#243;n oportunista de mantener a toda costa la subordinaci&#243;n del proletariado brit&#225;nico a la burocracia del Trades Union Congress (TUC) se&#241;alando en agosto de 1926 que &#8220;a pesar de la indecisi&#243;n, la debilidad y si se quiere la traici&#243;n de la izquierda inglesa durante la huelga general, el Comit&#233; anglo-ruso deber&#225; ser mantenido&#8221; (Gramsci, Antonio, en &lt;a href=&#034;http://www.gramsci.org.ar/3/28.htm&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://www.gramsci.org.ar/3/28.htm&lt;/a&gt;). Este eclecticismo estar&#225; a tono con la pol&#237;tica de zigzagueante de la IC dirigida por Zinoviev.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-46&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-46&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-46&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;46&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Tomamos la traducci&#243;n al castellano de Valentino Gerratana. Jos&#233; Aric&#243; traduce &#8220;La estructura maciza de las democracias modernas&#8221;. El texto original en italiano dice: &#8220;La struttura massiccia delle democrazie moderne, sia come organizzazioni statali che come complesso di associazioni nella vita civile costituiscono per l'arte politica come le &#8216;trincee' e le fortificazioni permanenti del fronte nella guerra di posizione: essi rendono solo &#8216;parziale' l'elemento del movimento che prima era &#8216;tutta' la guerra ecc.&#8221; (Disponible en &lt;a href=&#034;http://www.gramscisource.org&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://www.gramscisource.org&lt;/a&gt;).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-47&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-47&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-47&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;47&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Gramsci, Antonio, &lt;i&gt;Cuadernos de la C&#225;rcel&lt;/i&gt;, Tomo 5, ob. cit., p.22.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-48&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-48&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-48&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;48&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;En este sentido, contra las interpretaciones &#8220;socialdem&#243;cratas&#8221; del revolucionario italiano, planteaba que cualquiera de los principales Estados imperialistas &#8220;era m&#225;s fuerte que el estado zarista, porque descansaba no s&#243;lo en el consenso de las masas, sino tambi&#233;n en un aparato represivo superior&#8221;. Anderson, Perry, &lt;i&gt;Las antinomias de Antonio Gramsci&lt;/i&gt;, M&#233;xico, Fontamara, 1991, p. 89.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-49&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-49&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-49&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;49&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, Le&#243;n, &#8220;Lecciones de Octubre&#8221;, en &lt;i&gt;La teor&#237;a de la revoluci&#243;n permanente (compilaci&#243;n)&lt;/i&gt;, Bs. As., CEIP &#8220;Le&#243;n Trotsky&#8221;, 2000, p. 240.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-50&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-50&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-50&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;50&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Gramsci, Antonio, &lt;i&gt;Cuadernos de la C&#225;rcel&lt;/i&gt;, Tomo 3, ob. cit., p. 105.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-51&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-51&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-51&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;51&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Ib&#237;dem, p. 157.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-52&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-52&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-52&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;52&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Benditos los que poseen.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-53&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-53&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-53&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;53&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Cfr. Trotsky, Le&#243;n, &#8220;Los problemas de la guerra civil&#8221;, en ob. cit.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-54&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-54&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-54&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;54&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Informe enviado por Athos Lisa, al PCI: Discusi&#243;n pol&#237;tica con Gramsci, en la c&#225;rcel.&#8221;, en &lt;a href=&#034;http://www.gramsci.org.ar&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://www.gramsci.org.ar&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-55&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-55&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-55&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;55&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&#237;dem.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-56&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-56&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-56&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;56&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, Le&#243;n, &#8220;Un programa de acci&#243;n para Francia&#8221;, en &lt;a href=&#034;http://www.ceip.org.ar/escritos/Libro4/html/T06V103.htm#_ftn1&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://www.ceip.org.ar/escritos/Libro4/html/T06V103.htm#_ftn1&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-57&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-57&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-57&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;57&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Albamonte, Emilio, y Romano, Manolo, &#8220;Revoluci&#243;n permanente y guerra de posiciones&#8221;, en &lt;i&gt;Estrategia Internacional&lt;/i&gt; N&#176; 19, Bs. As., 2003.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-58&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-58&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-58&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;58&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, Le&#243;n, &#8220;Programa de Transici&#243;n&#8221;, en &lt;i&gt;El programa de Transici&#243;n y la fundaci&#243;n de la IV Internacional (compilaci&#243;n)&lt;/i&gt;, Bs. As., CEIP &#8220;Le&#243;n Trotsky&#8221;, 2008, p. 92.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-59&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-59&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-59&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;59&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, &#8220;Programa de Transici&#243;n&#8221;, ob. cit., p. 91.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-60&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-60&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-60&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;60&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&#237;dem.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-61&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-61&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-61&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;61&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Luego del V Congreso y el fracaso de las aventuras putchistas en Estonia y Bulgaria, la orientaci&#243;n zigzagueante de la IC volvi&#243; a concretar otro giro. Para 1925 se hab&#237;a concretado el acuerdo con el Trade Union Congress (TUC) ingl&#233;s constituy&#233;ndose el Comit&#233; Anglo-ruso sobre la base de la solidaridad con la URSS. Sin embargo, este acuerdo a nivel de sindicatos, lejos de servir como maniobra para ampliar la fuerza propia de los comunistas en Gran Breta&#241;a y aflojar el aislamiento de la Uni&#243;n Sovi&#233;tica, termin&#243; constituy&#233;ndose en un grillete estrat&#233;gico para los comunistas brit&#225;nicos que terminaron siendo cobertura por izquierda de la traici&#243;n de la burocracia del TUC a la huelga general de 1926. En el lapso que va desde la constituci&#243;n del acuerdo a la traici&#243;n del '26 la direcci&#243;n de la IC no hizo m&#225;s que exagerar el &#8220;giro a izquierda&#8221; de la direcci&#243;n del TUC, desarmando al proletariado brit&#225;nico que durante estos a&#241;os protagoniz&#243; el mayor movimiento de lucha desde el Cartismo. Otro tanto sucedi&#243; en China, donde el CEIC llev&#243; al PCCH a subordinarse Kuomintang con las consecuencias catastr&#243;ficas para la revoluci&#243;n china que luego analizaremos. Sin embargo, ni la ruptura del Comit&#233; Anglo-ruso, ni la ruptura con el Kuomintang se dieron a iniciativa de la direcci&#243;n de la IC cuando era evidente que esta pol&#237;tica hab&#237;a llevado a la derrota. La direcci&#243;n del TUC rompi&#243; el Comit&#233; en 1927 cuando ya no le era funcional puesto que la IC ya hab&#237;a cumplido sus servicios en el '26 y el movimiento estaba derrotado. Otro tanto sucedi&#243; con el Kuomintang, que luego de que la IC garantizase la entrega de armas en Shangai en el '27, consider&#243; &#8220;superado&#8221; el acuerdo y emprendi&#243; la represi&#243;n sobre los comunistas; esto no fue sin embargo suficiente para que la IC no volviese a entregar su confianza luego al &#8220;ala izquierda&#8221; del Kuomintang para llevar a la derrota definitiva de la revoluci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-62&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-62&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-62&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;62&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Para 1926, al interior del Partido Comunista de la URSS se producen nuevos desplazamientos, la direcci&#243;n queda en manos de Stalin y Bujarin. Pero al mismo tiempo se extend&#237;a el descontento entre los obreros en la Uni&#243;n Sovi&#233;tica, especialmente en las grandes capitales como Leningrado. Expresi&#243;n de este descontento es la ruptura de Zinoviev &#8211;quien hab&#237;a encabezado la campa&#241;a antitrotskista en el V Congreso&#8211; y Kamenev con Stalin y su acercamiento a Trotsky y la oposici&#243;n de izquierda. As&#237; es que en abril del '26 se forma la Oposici&#243;n Conjunta que encarar&#225; una batalla que durar&#225; hasta la capitulaci&#243;n en el '27 de Zinoviev y Kamenev. Ambos, junto con Trotsky, hab&#237;an sido expulsados de la direcci&#243;n en octubre y del partido despu&#233;s de las demostraciones y enfrentamientos en el d&#233;cimo aniversario de la revoluci&#243;n. Tras la derrota de la Oposici&#243;n Conjunta vuelve a comenzar la lucha entre las camarillas de Stalin y Bujarin.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-63&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-63&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-63&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;63&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;El IX pleno del CEIC en febrero de 1928, luego el VI Congreso de la IC en julio, y un mes despu&#233;s el X pleno, de conjunto sentar&#225;n las bases de la pol&#237;tica de &#8220;clase contra clase&#8221;, tambi&#233;n conocida como &#8220;el tercer per&#237;odo&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-64&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-64&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-64&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;64&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;A diferencia del izquierdismo de los primeros a&#241;os de la IC, este retroceso estrat&#233;gico del stalinismo se hace en pos de una pol&#237;tica funcional a los intereses de la burocracia de Mosc&#250;, mientras que la pol&#237;tica de los izquierdistas alemanes, holandeses o italianos de los primeros a&#241;os veinte era, al menos, una expresi&#243;n de la b&#250;squeda infantil de un camino hacia la revoluci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-65&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-65&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-65&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;65&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;En las elecciones de septiembre de 1930, el Partido Comunista hab&#237;a pasado de los 3.300.000 votos de dos a&#241;os antes a 4.600.000, el NSDAP hab&#237;a saltado de 800.000 votos a 6.400.000.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-66&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-66&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-66&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;66&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Clausewitz, Carl von, &lt;i&gt;De la Guerra&lt;/i&gt;, Tomo III, Bs. As., C&#237;rculo Militar, 1969, p. 24.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-67&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-67&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-67&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;67&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Ib&#237;dem, p. 27.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-68&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-68&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-68&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;68&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Cfr. Buci-Glucksmann, Christine, ob.cit., p. 383.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-69&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-69&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-69&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;69&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Gramsci, Antonio, &lt;i&gt;Cuadernos de la C&#225;rcel&lt;/i&gt;, Tomo III, ob. cit., p. 156.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-70&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-70&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-70&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;70&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, Le&#243;n, &#8220;&#191;Y ahora?&#8221;, en &lt;i&gt;Revoluci&#243;n y fascismo en Alemania&lt;/i&gt;, Bs. As., Ant&#237;doto, 2005, p. 93.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-71&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-71&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-71&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;71&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Esta posici&#243;n estaba agravada por la misma g&#233;nesis del PCI en el Congreso de Livorno donde los revolucionarios fueron incapaces de quedarse con la mayor&#237;a del antiguo Partido Socialista. Es decir, minoritarios desde el principio, la t&#225;ctica de Frente &#218;nico se les impon&#237;a como necesidad desde el comienzo mismo de su actividad como partido independiente.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-72&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-72&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-72&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;72&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Bordiga ser&#225; de entre los dirigentes de la IC, uno de los que se pronunciar&#225; por la democracia partidaria y contra la campa&#241;a antitrotskista.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-73&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-73&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-73&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;73&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, Le&#243;n, &#8220;&#191;Y ahora?&#8221;, en ob.cit., pp. 130 y 131.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-74&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-74&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-74&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;74&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, Le&#243;n, &#8220;&#191;Y ahora?&#8221;, &#237;dem., p. 93.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-75&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-75&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-75&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;75&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Maquiavelo para responderse por qu&#233; Alejandro Magno luego de desplazar a Dar&#237;o III Codomano hab&#237;a logrado estabilizar su poder en pocos a&#241;os recurr&#237;a justamente a comparar la dificultad para la toma del poder en Francia (Occidente) y Turqu&#237;a (Oriente) seg&#250;n el rey gobernase directamente con s&#250;bditos o con la ayuda de nobles, estos &#250;ltimos oficiando como especies de &#8220;trincheras&#8221; que pod&#237;an ser utilizadas por quien quer&#237;a tomar el poder as&#237; como contra &#233;ste para que no se pueda estabilizar en &#233;l.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-76&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-76&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-76&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;76&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Cfr. Paret, Peter, Clausewitz y el Estado, Madrid, Centro de Estudios Constitucionales, 1979.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-77&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-77&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-77&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;77&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Gilbert, F&#233;lix, &#8220;Maquiavelo: El renacimiento del arte de la guerra&#8221;, en &lt;i&gt;Creadores de la estrategia moderna&lt;/i&gt;, &lt;br class='autobr' /&gt;
Bs. As., Circulo Militar, 1968, pp. 67-68.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-78&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-78&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-78&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;78&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Es decir, no necesariamente aquel que tiene inter&#233;s en que lo ataquen porque puede librar una lucha defensiva exitosa, tiene inter&#233;s &#8211;en las mismas circunstancias&#8211; en librar una lucha ofensiva en caso de no ser atacado.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-79&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-79&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-79&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;79&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Clausewitz, Carl, De la Guerra, Bs. As., Solar, 1983, p. 488.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-80&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-80&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-80&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;80&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, Le&#243;n, &#8220;&#191;Es posible la victoria?&#8221;, en &lt;a href=&#034;http://www.ceip.org.ar/160307/index.php?option=com_content&amp;task=view&amp;id=999&amp;Itemid=114&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://www.ceip.org.ar/160307/index.php?option=com_content&amp;task=view&amp;id=999&amp;Itemid=114&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-81&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-81&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-81&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;81&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, Le&#243;n, &#8220;La verificaci&#243;n de las ideas y de los individuos a trav&#233;s de la experiencia de la Revoluci&#243;n espa&#241;ola&#8221;, en &lt;a href=&#034;http://www.ceip.org.ar/160307/index.php?option=com_content&amp;task=view&amp;id=1067&amp;Itemid=114&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://www.ceip.org.ar/160307/index.php?option=com_content&amp;task=view&amp;id=1067&amp;Itemid=114&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-82&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-82&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-82&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;82&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Partido Obrero de Unificaci&#243;n Marxista. Surgido de la fusi&#243;n del grupo de Andreu Nin, con el Bloque Obrero y Campesino dirigido por Joaquim Maur&#237;n.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-83&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-83&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-83&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;83&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Confederaci&#243;n Nacional del Trabajo, dirigida por los anarquistas de la Federaci&#243;n Anarquista Ib&#233;rica (FAI) desde principios de la d&#233;cada del '30.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-84&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-84&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-84&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;84&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;rotsky, Le&#243;n, &#8220;La traici&#243;n del &#8216;Partido Obrero de Unificaci&#243;n Marxista' espa&#241;ol&#8221;, en &lt;a href=&#034;http://revolucionespanola.elmilitante.org/clasicos/43.htm&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://revolucionespanola.elmilitante.org/clasicos/43.htm&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-85&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-85&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-85&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;85&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Nota para &lt;i&gt;Estrategia Internacional&lt;/i&gt;: Como desarrollamos en el pr&#243;ximo cap&#237;tulo, para justificar su entrada al Consell de la Generalitat, el POUM se encarga de embellecer a la Esquerra Republicana destacando su &#8220;car&#225;cter profundamente popular&#8221; y el car&#225;cter m&#225;s de izquierda de su programa republicano. A pesar de que el nuevo gobierno estar&#237;a encabezado por Esquerra Republicana, el POUM consideraba que &#8220;En cuanto a la hegemon&#237;a proletaria, la mayor&#237;a absoluta de representantes obreros la asegurar&#237;a plenamente&#8221;; vale aclarar que se refer&#237;an a stalinistas, socialdem&#243;cratas, y anarquistas (Cfr. Pierre Broue, &lt;i&gt;La Revoluci&#243;n Espa&#241;ola&lt;/i&gt;. 1931-1939, Barcelona, Ediciones Pen&#237;nsula, 1977, p. 202). Sin embargo, como dir&#237;a Trotsky: &#8220;Pol&#237;ticamente, lo m&#225;s sorprendente es que el Frente Popular espa&#241;ol no ten&#237;a paralelogramo de fuerzas: el lugar de la burgues&#237;a estaba ocupado por su sombra. Por mediaci&#243;n de los estalinistas, socialistas y anarquistas, la burgues&#237;a espa&#241;ola ha subordinado al proletariado sin ni siquiera molestarse en participar en el Frente Popular.&#8221; (Le&#243;n Trotsky, &#8220;Lecciones de Espa&#241;a: &#250;ltima advertencia&#8221;, en &lt;a href=&#034;http://www.ceip.org.ar/160307/index.php?option=com_content&amp;task=view&amp;id=1073&amp;Itemid=0&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://www.ceip.org.ar/160307/index.php?option=com_content&amp;task=view&amp;id=1073&amp;Itemid=0&lt;/a&gt; )&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-86&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-86&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-86&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;86&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&#8220;Programa electoral del Frente Popular&#8221;, en Brou&#233;, Pierre, &lt;i&gt;La Revoluci&#243;n Espa&#241;ola. 1931-1939&lt;/i&gt;, Barcelona, Pen&#237;nsula, 1977, p. 186.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-87&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-87&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-87&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;87&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Nota para &lt;i&gt;Estrategia Internacional&lt;/i&gt;: Como desarrollamos en cap&#237;tulos anteriores, Clausewitz sosten&#237;a que &#8220;La destrucci&#243;n de las fuerzas enemigas aparece siempre como el medio m&#225;s elevado y m&#225;s eficaz al que todos los dem&#225;s deben ceder&#8221;. Basados en una interpretaci&#243;n unilateral de esta afirmaci&#243;n florecieron quienes lo catalogaron como el te&#243;rico de la ofensiva permanente. Desde el Conde Schlieffen &#8211;autor del plan aplicado en la Primera Guerra Mundial por Alemania&#8211; qui&#233;n lo us&#243; para fundamentar sus posiciones, hasta el te&#243;rico militar anti-clausewitziano Liddell Hart que utiliz&#243; este mote para desacreditarlo. Sin embargo, con aquella definici&#243;n Clausewitz no pretend&#237;a decir que en toda guerra ni en todo momento estaba planteado como objetivo inmediato la destrucci&#243;n del ej&#233;rcito enemigo, sino que intentaba dar cuenta del cambio de &#233;poca que hab&#237;a significado la Revoluci&#243;n Francesa, y c&#243;mo &#233;sta hab&#237;a conllevado a cambios profundos tanto en la t&#225;ctica como en la estrategia que marcaban el contraste con las guerras &#8220;de gabinete&#8221; del siglo XVIII.&lt;br&gt; Algo parecido sucedi&#243; en el marxismo revolucionario en la &#233;poca imperialista. Dentro de la III Internacional hubo sectores que interpretaron la &#8220;actualidad&#8221; de la revoluci&#243;n proletaria en la nueva &#233;poca como sin&#243;nimo de &#8220;inminencia&#8221;. Thalheimer, Fr&#246;hlich, Luk&#225;cs, agrupados en la revista &lt;i&gt;Kommunismus&lt;/i&gt; fueron los Schlieffen de Lenin. Interpretaron la perspectiva revolucionaria de la &#233;poca como fundamento para la teor&#237;a de la &#8220;ofensiva revolucionaria&#8221; permanente. Lenin y Trotsky los enfrentaron en los debates de la IC.&lt;br&gt; Lo cierto es que ni para Clausewitz ni para Lenin y Trotsky, &#8220;la destrucci&#243;n de las fuerzas del enemigo&#8221; constitu&#237;a el &#250;nico prop&#243;sito en toda guerra, sino que el mismo estaba determinado por la efectiva existencia o no de las condiciones para ser alcanzado. Hans Delbr&#252;ck, en base a una interpretaci&#243;n de las notas del propio Clausewitz se&#241;al&#243; c&#243;mo esto determinaba dos polos del arte de la guerra: el de la &#8220;estrategia de abatimiento&#8221; (&lt;i&gt;Niederwerfungsstrategie&lt;/i&gt;) cuando se lucha &#8220;por la decisi&#243;n&#8221;, y el de la &#8220;estrategia de desgaste&#8221; (&lt;i&gt;Ermattungsstrategie&lt;/i&gt;) cuando est&#225;n planteados &#8220;objetivos limitados&#8221;. Entre ambos polos se funda cada estrategia en determinadas circunstancias concretas dando lugar a una variada multiplicidad de guerras que van desde la cuasi observaci&#243;n armada hasta la &#8220;guerra absoluta&#8221;.&lt;br&gt; Desde el punto de vista de la revoluci&#243;n proletaria, Trotsky desarrollar&#225; esta diferencia tomando el contraste entre: por un lado, la etapa de crecimiento capitalista de las d&#233;cadas anteriores a la Primera Guerra Mundial, en las cuales estaban planteados &#8220;objetivos limitados&#8221;, &#8220;frente a un capitalismo en crecimiento &#8211;dec&#237;a Trotsky-, la mejor direcci&#243;n del partido no pod&#237;a hacer otra cosa que precipitar la formaci&#243;n del partido obrero&#8221;; y por otro lado, la etapa abierta luego de la guerra, donde la clave de la direcci&#243;n era estar preparada para giros bruscos de la situaci&#243;n tanto a izquierda (con la posibilidad de revoluci&#243;n y toma del poder) como a derecha (con la necesidad de pasar a la defensiva) que planteasen enfrentamientos decisivos. A su vez, por ejemplo en la d&#233;cada del '20, Trotsky muestra una combinaci&#243;n de ambos. Al mismo tiempo que sosten&#237;a que la clave de las direcciones de la IC era estar preparadas para estos cambios bruscos de situaci&#243;n &#8211;y as&#237; lo discuti&#243; tanto en Alemania como en China posteriormente&#8211;; en el caso de la URSS el fundador del Ej&#233;rcito Rojo planteaba la necesidad de una pol&#237;tica econ&#243;mica activa del Estado obrero para desarrollar las fuerzas productivas como base para sostener la alianza con el campesinado. Para Trotsky ambas orientaciones eran parte de una estrategia de conjunto para el desarrollo de la revoluci&#243;n internacional.&lt;br&gt; La ausencia de este tipo de reflexi&#243;n estrat&#233;gica, se expres&#243; por la negativa en las discusiones dentro de las corrientes trotskistas luego de la segunda guerra mundial y el surgimiento del orden de Yalta, cuando se hizo necesario restablecer un nuevo marco estrat&#233;gico y readecuaciones program&#225;ticas. Como se&#241;al&#225;ramos en el art&#237;culo &#8220;Trotsky y Gramsci. Convergencias y divergencias&#8221; (&lt;i&gt;Estrategia Internacional&lt;/i&gt; N&#176; 19), el trotskismo se dividi&#243; en este punto en dos grandes tendencias, ambas equivocadas. Las que sosten&#237;an la tesis &#8220;estancacionista&#8221; &#8211;&#8220;las fuerzas productivas de la humanidad se han estancado&#8221; repet&#237;an seg&#250;n la letra del &lt;i&gt;Programa de Transici&#243;n&lt;/i&gt;&#8211; sin ver que la enorme destrucci&#243;n de fuerzas productivas provocada por la guerra y la reconstrucci&#243;n capitalista posterior de Europa permitieron, durante el per&#237;odo '48-'68, un desarrollo parcial de las fuerzas productivas dentro de los marcos de la continuaci&#243;n de la &#233;poca imperialista como fase de declinaci&#243;n del capitalismo. En el extremo opuesto, se ubicaron quienes ve&#237;an en el &#8220;boom&#8221; de posguerra las caracter&#237;sticas un neocapitalismo o &#8220;capitalismo tard&#237;o&#8221; adoptando una versi&#243;n corregida de la teor&#237;a burguesa de las crisis capitalistas, de &#8216;ondas' o ciclos autom&#225;ticos de crecimiento donde el factor de la lucha de clases quedaba totalmente subordinado&#8221;.&lt;br&gt; En ambos casos las consecuencias fueron: por un lado no avanzar en la construcci&#243;n de fuertes partidos revolucionarios en las situaciones donde solo daba para perseguir &#8220;objetivos limitados&#8221;, y por otro, cuando se planteaba la toma del poder, identificar el surgimiento de nuevos estados obreros burocratizados con el avance imparable del socialismo perdiendo de vista la estrategia de conjunto se&#241;alada por Trotsky que mostraba la imposibilidad de avanzar de esta forma en el desarrollo internacionalista de la revoluci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-88&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-88&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-88&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;88&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Para una pol&#233;mica con Bensa&#239;d sobre este punto ver: Cinatti, Claudia, &#8220;&#191;Qu&#233; partido para qu&#233; estrategia?&#8221;, en &lt;i&gt;Estrategia Internacional&lt;/i&gt; N&#176; 24, Bs. As., 2007-2008.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-89&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-89&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-89&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;89&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Bensa&#239;d, Daniel, &#8220;Sobre el retorno de la cuesti&#243;n pol&#237;tico-estrat&#233;gica&#8221;, en &lt;a href=&#034;http://www.vientosur.info/articulosweb/noticia/index.php?x=1565&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://www.vientosur.info/articulosweb/noticia/index.php?x=1565&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-90&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-90&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-90&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;90&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Nos referimos a Miguel Rossetto quien fuese ministro de desarrollo agrario del gobierno del PT en Brasil.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-91&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-91&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-91&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;91&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Bensa&#239;d, Daniel, ob. cit.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-92&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-92&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-92&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;92&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Ver en este n&#250;mero de &lt;i&gt;Estrategia Internacional&lt;/i&gt;: Cinatti, Claudia, &#8220;Lucha de clases y nuevos fen&#243;menos pol&#237;ticos en el quinto a&#241;o de la crisis capitalista&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-93&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-93&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-93&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;93&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, Le&#243;n, &#8220;Report on the Fourth World Congress (December 28, 1922)&#8221;, ob. cit.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-94&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-94&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-94&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;94&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&#8220;Una cr&#237;tica trotskista de Alemania 1923 y la Comintern&#8221;, en &lt;a href=&#034;http://www.icl-fi.org/espanol/spe/31/alemania&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://www.icl-fi.org/espanol/spe/31/alemania&lt;/a&gt;&lt;br class='autobr' /&gt;
1923.html.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-95&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-95&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-95&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;95&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, Le&#243;n, &#8220;La naturaleza de clase del estado sovi&#233;tico&#8221;, en &lt;a href=&#034;http://www.ceip.org.ar/escritos/Libro3/html/T05V127.htm#_ftn6&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://www.ceip.org.ar/escritos/Libro3/html/T05V127.htm#_ftn6&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-96&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-96&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-96&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;96&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, Le&#243;n, &#8220;Los problemas de la insurrecci&#243;n y de la guerra civil&#8221;, ob. cit.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-97&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-97&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-97&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;97&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&#8220;Una cr&#237;tica trotskista de Alemania 1923 y la Comintern&#8221;, ob. cit.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-98&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-98&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-98&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;98&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, Le&#243;n, &#8220;Programa de Transici&#243;n&#8221;, ob. cit., p. 92.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-99&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-99&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-99&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;99&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Cfr. Maiello, Mat&#237;as, y Albamonte, Emilio, &#8220;En los l&#237;mites de la &#8216;restauraci&#243;n burguesa'&#8221;, en &lt;i&gt;Estrategia Internacional&lt;/i&gt; N&#176; 27, Bs. As., 2011.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-100&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-100&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-100&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;100&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Cfr. Maiello, Mat&#237;as, y Albamonte, Emilio, ob. cit.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-101&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-101&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-101&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;101&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Citado en Gonz&#225;lez, Ernesto, &lt;i&gt;El trotskismo obrero e internacionalista en la Argentina&lt;/i&gt;, Tomo 3, Bs. As., Ant&#237;doto, 1999, p. 54.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-102&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-102&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-102&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;102&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Ib&#237;dem, p. 53.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-103&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-103&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-103&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;103&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Ib&#237;dem, p. 58.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-104&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-104&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-104&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;104&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, Le&#243;n, &#8220;La situaci&#243;n de la Oposici&#243;n de Izquierda&#8221;, en &lt;a href=&#034;http://www.ceip.org.ar/escritos/Libro3/html/&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://www.ceip.org.ar/escritos/Libro3/html/&lt;/a&gt;&lt;br class='autobr' /&gt; T04V104.htm#_ftn20.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-105&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-105&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-105&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;105&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Clausewitz, Carl von, &lt;i&gt;De la Guerra&lt;/i&gt;, Tomo III, ob. cit., p. 23.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-106&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-106&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-106&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;106&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, Le&#243;n, &#8220;La situaci&#243;n de la Oposici&#243;n de Izquierda&#8221;, ob. cit.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-107&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-107&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-107&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;107&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;El propio Trotsky hab&#237;a analizado como hip&#243;tesis de este tipo de relaci&#243;n entre un ej&#233;rcito de base campesino &lt;br class='autobr' /&gt; que conduzca una revoluci&#243;n triunfante y la vanguardia obrera de las ciudades en sus intercambios con los oposicionistas chinos. Cfr. Trotsky, Le&#243;n, &#8220;La guerra campesina en China y el proletariado&#8221;, en &lt;a href=&#034;http://www.ceip.org.ar/escritos/Libro2/html/T03V204.htm&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://www.ceip.org.ar/escritos/Libro2/html/T03V204.htm&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-108&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-108&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-108&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;108&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Sobre estas bases endebles fue que se reunificaron las tendencias trotskistas en 1963. La consecuencia esperable fue un nuevo suceso de este tipo a&#241;os despu&#233;s, cuando en Nicaragua la adaptaci&#243;n de la mayor&#237;a del Secretariado Unificado a la direcci&#243;n del FSLN los llev&#243; a apoyar la expulsi&#243;n de la &#8220;Brigada Sim&#243;n Bol&#237;var&#8221; organizada por el morenismo.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-109&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-109&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-109&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;109&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Lenin, V. I., &#8220;Cuadernos Filos&#243;ficos&#8221;, en &lt;i&gt;Obras Completas&lt;/i&gt;, Tomo 38, Bs. As., Cartago, 1960, p. 174.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-110&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-110&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-110&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;110&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Se refiere al Partido Radical franc&#233;s, un partido hist&#243;ricamente ligado a la opresi&#243;n colonial francesa que ten&#237;a su base tradicional entre la peque&#241;a burgues&#237;a de las ciudades y campo.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-111&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-111&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-111&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;111&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, Le&#243;n, &lt;i&gt;&#191;A d&#243;nde va Francia?&lt;/i&gt;, Bs. As. Pluma, 1974, p. 114.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
		
		</content:encoded>


		

	</item>
<item xml:lang="de">
		<title>An den Grenzen der &#8222;b&#252;rgerlichen Restauration&#8220;</title>
		<link>https://ft-ci.org/An-den-Grenzen-der-burgerlichen-Restauration</link>
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		<dc:date>2011-10-15T14:56:00Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>de</dc:language>
		<dc:creator>Emilio Albamonte</dc:creator>


		<dc:subject>4 Teor&#237;a marxista</dc:subject>
		<dc:subject>5 Debates de estrategia</dc:subject>
		<dc:subject>6 Reconstrucci&#243;n de la IV Internacional</dc:subject>

		<description>&lt;p&gt;Die zweite Phase der weltweiten Krise mit ihrem Epizentrum in Europa, mit &#8222;W&#228;hrungskrieg&#8220; und milliardenschweren Rettungspaketen, die immer weniger zur Eind&#228;mmung der Krise beitragen, zeigt die Grenzen des Kapitalismus auf, seine Reproduktion als System zu gew&#228;hrleisten. Gleichzeitig hat der US-Imperialismus seinen historischen Niedergang vertieft, ohne dass jedoch eine neue Macht aufgestiegen w&#228;re, die ihn ersetzen k&#246;nnte, und ist in diesem Rahmen mit steigenden geopolitischen Spannungen konfrontiert, die durch die Krise entstanden sind.&lt;/p&gt;

-
&lt;a href="https://ft-ci.org/Internationale-Strategie-406" rel="directory"&gt;Internationale Strategie&lt;/a&gt;

/ 
&lt;a href="https://ft-ci.org/4-Teoria-marxista" rel="tag"&gt;4 Teor&#237;a marxista&lt;/a&gt;, 
&lt;a href="https://ft-ci.org/5-Debates-de-estrategia" rel="tag"&gt;5 Debates de estrategia&lt;/a&gt;, 
&lt;a href="https://ft-ci.org/6-Reconstruccion-de-la-IV-Internacional" rel="tag"&gt;6 Reconstrucci&#243;n de la IV Internacional&lt;/a&gt;

		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;15. Oktober 2011 in Klasse Gegen Klasse Nr. 1&lt;br class='autobr' /&gt;
17. Februar 2011 &#8211; zuerst erschienen in &#8222;Estrategia Internacional&#8220; Nr. 27&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;Die zweite Phase der weltweiten Krise mit ihrem Epizentrum in Europa, mit &#8222;W&#228;hrungskrieg&#8220; und milliardenschweren Rettungspaketen, die immer weniger zur Eind&#228;mmung der Krise beitragen, zeigt die Grenzen des Kapitalismus auf, seine Reproduktion als System zu gew&#228;hrleisten. Gleichzeitig hat der US-Imperialismus seinen historischen Niedergang vertieft, ohne dass jedoch eine neue Macht aufgestiegen w&#228;re, die ihn ersetzen k&#246;nnte, und ist in diesem Rahmen mit steigenden geopolitischen Spannungen konfrontiert, die durch die Krise entstanden sind.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Im Bereich des Klassenkampfs sehen wir schon die ersten Konsequenzen der weltweiten Krise. Nach Griechenland hat die starke ArbeiterInnenklasse Frankreichs mit angespannten Muskeln die B&#252;hne der Krise betreten und ein erstes Kr&#228;ftemessen absolviert, welches trotz der parlamentarischen Absegnung der Rentenreform den Beginn einer neuen Etappe mit vorrevolution&#228;ren Merkmalen in Frankreich markiert. Gleichzeitig er&#246;ffnen die Versuche, die Krise auf die ArbeiterInnen abzuw&#228;lzen, die Perspektive neuer Konfrontationen in verschiedenen l&#228;ndern Europas. W&#228;hrend wir diesen Artikel schreiben, breitet sich der Prozess, der mit dem Aufstand in Tunesien begann, &#252;ber den gesamten Norden Afrikas und andere arabische l&#228;nder aus, und hat heute seinen h&#246;chsten Punkt im revolution&#228;ren Prozess, der in &#196;gypten ausgebrochen ist, erreicht.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dies sind erste Schlachten, die nach Jahren stattfinden, in denen wir die soziale Umstrukturierung der ArbeiterInnenklasse &#8211; auch auf der Ebene der Forderungen &#8211; erleben. Trotzdem ist diese Umstrukturierung Teil einer Situation politischer R&#252;ckst&#228;ndigkeit der ArbeiterInnenbewegung, die wenige Vorl&#228;ufer hatte. Eine scharfe Krise der Subjektivit&#228;t des Proletariats, Produkt der neoliberalen Offensive, der kapitalistischen Restauration in den ehemaligen b&#252;rokratisierten ArbeiterInnenstaaten und der Demoralisierung durch die Identifizierung des Stalinismus als &#8222;real existierendem Sozialismus&#8220;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dieser Widerspruch zwischen der Erneuerung der objektiven Voraussetzungen f&#252;r die proletarische Revolution und der Krise der Subjektivit&#228;t, die die ArbeiterInnenbewegung durchzieht, ist der Ausgangspunkt f&#252;r ein tiefer gehendes Verst&#228;ndnis der heutigen Aufgaben f&#252;r Revolution&#228;rInnen. Wenn die Aktualit&#228;t des Marxismus gegeben ist durch die Fortdauer der Bedingungen, die zu seinem Entstehen gef&#252;hrt haben, und innerhalb dieser Aktualit&#228;t diejenige des klassischen Marxismus des 20. Jahrhunderts durch die Kontinuit&#228;t der Bedingungen der imperialistischen Epoche des Niedergangs des Kapitalismus, dann hat das Erbe von Trotzki in dieser Tradition, als Gr&#252;nder der Linken Opposition und der IV. Internationale, eine wertvolle Bedeutung: Es ist der einzige Ausgangspunkt f&#252;r das Verst&#228;ndnis der Ursachen und Konsequenzen des Widerspruchs, den wir erleben (zwischen den objektiven und subjektiven Bedingungen), und der Aufgaben der Revolution&#228;rInnen in einer historischen Situation, in der sich in der Hitze der Krise neue Bedingungen zu ergeben beginnen, um im Wiederaufbau des revolution&#228;ren Marxismus voranzuschreiten, welcher &#8211; wie sollte es anders sein &#8211; unaufl&#246;slich mit der Entwicklung der gro&#223;en Ereignisse des Klassenkampfs verbunden sein wird.&lt;/p&gt;
&lt;h2 class=&#034;spip&#034;&gt;&lt;br&gt;Teil I&lt;br&gt;&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Die Etappe der &#8222;b&#252;rgerlichen Restauration&#8220;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Das 20. Jahrhundert erlebte den Beginn der imperialistischen Epoche mit einer ersten Etappe durchzogen von zwei Weltkriegen, dem Triumph der russischen Revolution, der Krise von 1930 und dem Aufstieg des Faschismus. Mit der Nachkriegszeit begann eine zweite Etappe, gepr&#228;gt von der Jalta-Ordnung, auf welche wir sp&#228;ter eingehen werden. Das Jahr 1989 als symbolisches Datum kr&#246;nte den Beginn einer dritten Etappe der Epoche der Krisen, Kriege, Revolutionen, deren Unterscheidungsmerkmale wir in zwei Worten zusammenfassen k&#246;nnen: &#8222;b&#252;rgerliche Restauration&#8220;. Heute positionieren uns die weltweite Krise und die tief greifenden historischen Konsequenzen, die sich von ihr ableiten, an den Anfang einer vierten Etappe, die durch die Erneuerung der klassischen Bedingungen der Epoche gekennzeichnet ist. Aber die Geschichte wiederholt sich nicht; das Verst&#228;ndnis der Widerspr&#252;che, die sich unter der &#8222;b&#252;rgerlichen Restauration&#8220; angesammelt haben, konstituieren den neuen Ausgangspunkt, um die Merkmale des Schauplatzes der Klassenk&#228;mpfe der n&#228;chsten Jahre skizzieren zu k&#246;nnen.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Absolutistische Restauration und &#8222;b&#252;rgerliche Restauration&#8220;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Die Vergleiche zwischen der b&#252;rgerlichen und der proletarischen Revolution haben immer als Referenz f&#252;r die klassischen MarxistInnen gedient. Damals, 1926, wurde in den Reihen der Bolschewiki nicht zuf&#228;llig nach Analogien zum Prozess der b&#252;rgerlichen Revolution Frankreichs von 1789 gesucht, um das neuartige Ph&#228;nomen der B&#252;rokratisierung des ersten ArbeiterInnenstaates der Geschichte zu erkl&#228;ren. Die Franz&#246;sische Revolution hatte einen kompletten Zyklus verschiedener Etappen durchlaufen, die Licht auf den Prozess in der UdSSR werfen konnten. W&#228;hrend die Diskussion &#252;ber den &#8222;Jakobinismus&#8220;, die Lenin angesto&#223;en hatte, die viele Seiten von Polemiken zu Beginn des 20. Jahrhunderts gef&#252;llt hatte, stand im Moment des Aufstiegs des Stalinismus die Debatte &#252;ber den &#8222;Thermidor&#8220; im Zentrum der Polemiken. Die Analogie bezog sich auf den Staatsstreich von 1794 und die Verfassung von 1795. In den Polemiken von 1926 wurde der &#8222;Thermidor&#8220; mit der Konterrevolution selbst identifiziert, weshalb Trotzki gegen diesen Vergleich von der Gruppe &#8222;Demokratischer Zentralismus&#8220; polemisierte. Dennoch kehrte er neun Jahre sp&#228;ter zu dieser Debatte zur&#252;ck, um zu pr&#228;zisieren, dass der &#8222;Thermidor&#8220; in der Franz&#246;sischen Revolution nicht die Konterrevolution repr&#228;sentiert hatte, sondern genauer gesagt &#8222;die Reaktion auf dem gesellschaftlichen Fundament der Revolution&#8220;, und in diesen Begriffen nahm er die historische Analogie wieder auf und eignete sie sich an.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Man k&#246;nnte diese Analogie bez&#252;glich des historischen Prozesses weiterf&#252;hren, mit der bourbonischen Restauration im Jahr 1814, die einen Neo-Absolutismus und die Gr&#252;ndung der Heiligen Allianz hervorbrachte, und mit dem Begriff &#8222;b&#252;rgerliche Restauration&#8220; den Gegenangriff bezeichnen, die der Imperialismus auf der ganzen Welt entfaltete, nachdem er durch die Verbindung physischer Niederschlagung und reformistischer Umwege den revolution&#228;ren Anstieg zwischen 1968 und 1981 beendete.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dieser reaktion&#228;re Angriff, der den Namen &#8222;Neoliberalismus&#8220; trug, dr&#252;ckte sich in einem ersten Moment in den imperialistischen l&#228;ndern aus, beginnend mit dem Regierungsantritt von Reagan in den USA und Thatcher in Gro&#223;britannien, durch die Durchsetzung einer Serie von &#246;konomischen, sozialen und politischen &#8222;Gegenreformen&#8220; mit dem Ziel, die Errungenschaften der ArbeiterInnenbewegung aus den Jahren des Nachkriegsbooms (betreffend sozialer Sicherheit, &#246;ffentlichen Diensten, Lebens- und Arbeitsbedingungen) unter der Flagge der freien M&#228;rkte zur&#252;ckzudrehen, um die kapitalistischen Profite zu sichern. Danach dehnte er sich mittels des sogenannten &#8222;Washingtoner Konsens&#8220; auf die halbkolonialen l&#228;nder aus, und fand seinen Ausdruck in den ehemaligen b&#252;rokratisierten ArbeiterInnenstaaten in der kapitalistischen Restauration, wenn auch, wie wir sehen werden, mit unterschiedlichen Konsequenzen in der UdSSR und in China.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Der Prozess als Ganzes stellte eine wahrhafte Konterrevolution/Restauration dar, die die Kr&#228;fteverh&#228;ltnisse zu Gunsten des Imperialismus ver&#228;nderte, und sich grunds&#228;tzlich mit friedlichen Mitteln durchsetzen konnte, auf der Basis der Ausdehnung der liberalen Demokratie auf breite Regionen der Erde. Die Ausbreitung dieser Demokratien fiel zusammen mit ihrer Mutation verglichen mit denjenigen, die die imperialistischen l&#228;nder in anderen Phasen des 20. Jahrhunderts auf der Basis der Pl&#252;nderung der Kolonien und Halbkolonien kannten. Geographisch weiter ausgedehnt, konstituierten sie sich als degradierte Demokratien, die sich wesentlich auf die st&#228;dtischen Mittelschichten und auch auf privilegierte Sektoren der ArbeiterInnenklasse (insbesondere in den zentralen l&#228;ndern) st&#252;tzten, was die T&#252;r zur Ausdehnung des Konsums &#246;ffnete. Die Ent-Ideologisierung des politischen Diskurses durch die Verbindung der &#204;berh&#246;hung des Individuums und seiner Verwirklichung im Konsum (&#8222;Konsumismus&#8220;), war die Basis dieses &#8222;neuen Paktes&#8220;, der sehr viel elit&#228;rer war als der der Nachkriegszeit und mit der Erh&#246;hung der Ausbeutung und des sozialen Abstiegs der Mehrheit der ArbeiterInnenklasse einherging, sowie mit hohen Raten von Arbeitslosigkeit und der exponentiellen Ausbreitung der Armut und der Slums, die sich in der ganzen Welt vermehrten, wobei der &#8222;Klientelismus&#8220; und die Kriminalisierung die grundlegenden Politiken des Neoliberalismus f&#252;r diese Sektoren waren.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Diese &#8222;neue Ordnung&#8220; wurde aufgezwungen auf der Grundlage der Niederschlagung des vorigen Anstiegs und in vielen F&#228;llen direkt durch Diktaturen, welche wir &#8222;post-konterrevolution&#228;re Demokratien&#8220;[1] genannt haben; aber vor allem hatte er als Basis die beispiellose innere Zersplitterung der ArbeiterInnenklasse. Zu der traditionellen Teilung zwischen der ArbeiterInnenklasse der imperialistischen l&#228;nder und der Halbkolonien und Kolonien, die vom Kapital aufgezwungen wird, gesellten sich andere Teilungen, die zusammen mit der Ausbreitung permanenter Arbeitslosigkeit zur Entstehung von ArbeiterInnen &#8222;zweiter Klasse&#8220; (begrenzte Arbeitsvertr&#228;ge, LeiharbeiterInnen, ArbeiterInnen ohne legalen Vertrag, au&#223;erhalb der Tarifvertr&#228;ge, &#8222;ohne Papiere&#8220;, oder verschiedene Kombinationen dieser Ph&#228;nomene) f&#252;hrten, welche fast die H&#228;lfte der weltweiten ArbeiterInnenklasse ausmachen[2], im Kontrast zum Sektor der ArbeiterInnenklasse, der fest angestellt, sozialversichert und gewerkschaftlich organisiert ist, mit l&#246;hnen und Arbeitsbedingungen, die weit &#252;ber dem Durchschnitt liegen.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Die Restauration in der Restauration&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Die kapitalistische Restauration im engeren Sinne in den ehemaligen b&#252;rokratisierten ArbeiterInnenstaaten stand im Zentrum dieses Szenarios. Zusammen mit der neoliberalen Offensive gegen die Errungenschaften, die die ArbeiterInnenklasse im Nachkriegsboom erreichte, verst&#228;rkte die Reagan-Regierung die Konfrontation mit der Sowjetunion als neue Orientierung nach der Niederlage in Vietnam. Diese aggressive Politik, welche als eine der zentralen Methoden den R&#252;stungswettlauf hatte, beschleunigte den &#246;konomischen Verfall und den Prozess der Desorganisation der Wirtschaft, den die Perestroika Gorbatschows bedeutet hatte, mit schrecklichen Konsequenzen f&#252;r die Lebensbedingungen der Massen. In diesem Rahmen f&#252;hrten die Mobilisierungen von 1989-91 zum Fall der stalinistischen Regime, aber mit einem sehr niedrigen Niveau von Subjektivit&#228;t als Resultat der vorigen Niederlagen der Prozesse der politischen Revolution[3]. So konnten sie durch pro-kapitalistische F&#252;hrungen hegemonisiert werden, mit dem Resultat der Restauration des Kapitalismus in der UdSSR, den Staaten Osteuropas und der kapitalistischen Wiedervereinigung Deutschlands[4].&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Die Ergebnisse, die der Imperialismus erreichte, &#252;berstiegen die anf&#228;nglichen Ziele bei Weitem. So verwandelte sich die imperialistische Reaktion, die in den ersten Jahren der 1980er begann, in eine Konterrevolution. Dieses Element dr&#252;ckte der gesamten Etappe der &#8222;b&#252;rgerlichen Restauration&#8220; seinen Stempel auf. Wenn wir den Vergleich mit der absolutistischen Restauration wieder aufnehmen, ist dieser besondere Abdruck der &#8222;b&#252;rgerlichen Restauration&#8220; durch den Fakt bestimmt, dass die Beziehung zwischen Kapitalismus und Sozialismus sich fundamental von der zwischen Feudalismus und Kapitalismus unterscheidet. Der Sozialismus hat als Produktionsweise keine bestimmte Form der historischen Existenz diesseits der Eroberung der politischen Macht durch die ArbeiterInnenklasse, w&#228;hrend die kapitalistischen Beziehungen sich sozusagen &#8222;automatisch&#8220; reproduzieren (bis hin zum Ausbruch von Krisen, die ihm inh&#228;rent sind).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Trotzki bemerkte dieses Element in seinem Vergleich mit dem b&#252;rgerlichen &#8222;Thermidor&#8220;, als er sagte: &#8222;Napoleons Sturz ging nat&#252;rlich nicht spurlos an den Klassenverh&#228;ltnissen vor&#252;ber, aber Frankreichs soziale Pyramide behielt im Wesentlichen ihren b&#252;rgerlichen Charakter. Der unvermeidliche Zusammenbruch des Stalinschen Bonapartismus wird nicht sofort den Charakter der UdSSR als Arbeiterstaat in Frage stellen. Eine sozialistische Wirtschaft kann man nicht ohne sozialistische Macht aufbauen. Das Schicksal der Sowjetunion als sozialistischer Staat h&#228;ngt von dem politischen Regime ab, das den Stalin-Bonapartismus abl&#246;sen wird.&#8220;[5]&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Die bourbonische Restauration bedeutete in genau diesem Sinne im &#214;konomisch-Politischen keine R&#252;ckkehr zum Feudalismus, auch wenn sich die Karte Europas schnell neu zusammensetzte und neue Versionen des Absolutismus hervorbrachte. Die kapitalistischen Beziehungen entwickelten sich unter den neuen Regimen weiter, die Illusion der &#8222;R&#252;ckkehr zur Vergangenheit&#8220; war nicht mehr als das, eine Illusion. Im Gegensatz dazu implizierte die &#8222;kapitalistische Restauration&#8220; nicht nur den Fall der B&#252;rokratie als Diktatur &#8222;&#252;ber das Proletariat&#8220;, sondern, und insbesondere (wie die &#8222;geordnetere&#8220; Entwicklung der B&#252;rokratie der chinesischen KP klar zeigte, als sie sich in eine kapitalistische verwandelte), die Zerst&#246;rung der noch erhaltenen Errungenschaften der b&#252;rokratisierten ArbeiterInnenstaaten (Sektor der Wirtschaft, der nicht den Gesetzen des Kapitals ausgesetzt war und neue Eigentumsbeziehungen &#252;ber die Produktionsmittel), die mehrheitliche Anwendung der Sparpl&#228;ne des IWF, die Umkehrung sozialer Rechte und ein sozialer R&#252;ckschritt, der zum Beispiel im Falle der ex-UdSSR zum abrupten Fall der Lebenserwartung der Bev&#246;lkerung f&#252;hrte.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Die Folgen der Restauration: Mehr Trotzki und weniger Smith&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ein fundamentales Element zum Verst&#228;ndnis der Restauration ist die unterschiedliche Evolution der kapitalistischen Restauration im Westen und in Russland im Vergleich zum Osten, insbesondere in China. Die Restauration bedeutete f&#252;r Russland, welche die zweitgr&#246;&#223;te Weltmacht war, die Demontage seiner wichtigen Industrie und die Transformation in ein Land, das von Gas- und Erd&#246;lexport h&#246;chst abh&#228;ngig ist. W&#228;hrenddessen gab es in China, wo zum Zeitpunkt des Beginns der Reformen von Deng Xiaoping 1979 eine Landbev&#246;lkerung von mehr als 80% existierte, eine beispiellose industrielle Entwicklung, welche das Land heute gemessen am BIP in die zweitgr&#246;&#223;te Wirtschaft der Welt verwandelte.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dieser schwindelerregende Aufstieg brachte zum Beispiel Giovanni Arrighi dazu, zu behaupten, dass die aktuelle Wirtschaftsentwicklung Chinas &#8222;die Verwirklichung von Smiths Vision einer Weltmarktgesellschaft auf der Grundlage gr&#246;&#223;erer Gleichheit unter den Zivilisationen der Welt wahrscheinlicher gemacht ha[t] als je zuvor seit der Ver&#246;ffentlichung von Der Wohlstand der Nationen vor fast 250 Jahren.&#8220;[6]&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dennoch scheint die Realit&#228;t eine andere zu sein, wenn wir China mit Nachbarl&#228;ndern wie Japan, S&#252;dkorea und Taiwan vergleichen. Wie Perry Anderson bemerkt, ist die Exportabh&#228;ngigkeit Chinas &#8211; trotz dessen, dass der Zyklus des hohen Wachstums in China schon zehn Jahre l&#228;nger andauert, als diejenigen, welche seine Nachbarn in verschiedenen Momenten nach dem Zweiten Weltkrieg genie&#223;en konnten &#8211; seit den 1990er Jahren erdr&#252;ckend gr&#246;&#223;er, und der Konsum innerhalb des BIP sehr viel geringer; die Abh&#228;ngigkeit von ausl&#228;ndischem Kapital ist viel h&#246;her; die Schere der Einkommen (und der Investitionen) zwischen Stadt und Land ist in China sehr viel breiter; und der staatliche Sektor der Wirtschaft ist immer noch unvergleichlich gr&#246;&#223;er[7]. Ein anderes Element, welches Anderson allerdings &#252;bersieht, ist, dass China keinen einzigen multinationalen Konzern auf dem Niveau von Toyota, Honda oder Hitachi, von denen Japan dutzende hat, oder von Samsung oder Hyundai aus S&#252;dkorea, oder von Hon Hai Precision Industry aus Taiwan, besitzt &#8211; trotz dessen, dass die &#214;lfirma Sinopec, die Industrial &amp; Commercial Bank of China oder der staatliche Energiekonzern State Grid zu den gr&#246;&#223;ten Konzernen der Welt geh&#246;ren.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es ist klar, dass die chinesische Realit&#228;t weit davon entfernt ist, Wasser auf die M&#252;hlen der These von Arrighi zu sch&#252;tten. Sein BIP pro Kopf ist kaum vor dem von Kongo und Angola, mit 135 Millionen EinwohnerInnen, die von weniger als einem Dollar pro Tag leben, und 400 Millionen, die von weniger als zwei Dollar pro Tag leben. W&#228;hrenddessen schreitet die Zerst&#246;rung der Umwelt und die Energieverschwendung nach internationalen Ma&#223;st&#228;ben in atemberaubendem Tempo voran, die Kommodifizierung der industriellen Produktion wird aufgrund der Zw&#228;nge des &#8222;exportorientierten Modells&#8220; beibehalten, genauso wie die technologische R&#252;ckst&#228;ndigkeit im Vergleich mit den imperialistischen M&#228;chten und die andauernde Herrschaft der imperialistischen Konzerne &#252;ber den chinesischen Markt bei Technologieprodukten[8].&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es ist nicht die Hypothese von Adam Smith &#252;ber die gr&#246;&#223;ere Gleichheit zwischen Nationen, welche uns die Erkl&#228;rung f&#252;r all dies gibt, sondern vielmehr die Kategorie, die Trotzki anwandte. Mit ihm k&#246;nnen wir sagen, dass sich ein spektakul&#228;rer Prozess der ungleichen und kombinierten Entwicklung vollzogen hat, in dem sich die Widerspr&#252;che zwischen Stadt und Land in einem Land, welches bei einem Anteil von 23% der Weltbev&#246;lkerung nur 6% der kultivierbaren Landmasse des Planeten besitzt, versch&#228;rft haben. Wo pulsierende St&#228;dte von Millionen von EinwohnerInnen und modernen Geb&#228;uden, mit gro&#223;en Konzentrationen von ArbeiterInnen, in denen ohne eine klare Abgrenzung des Arbeitstages (bis zu 16 oder 18 Stunden und in einigen F&#228;llen noch mehr) gearbeitet wird, gemeinsam existieren mit l&#228;ndlichen Regionen sehr geringer Produktivit&#228;t, wo ein gro&#223;er Teil der Bev&#246;lkerung dank der Geldsendungen ihrer Kinder aus den St&#228;dten &#252;berlebt[9].&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;In diesem Kontext fanden schon im M&#228;rz und Mai 2002 die gr&#246;&#223;ten Mobilisierungen von ArbeiterInnen in China seit Tianmen statt: in drei St&#228;dten in Dongbei (Liaoyang, Daqing und Fushun) f&#252;hrten zehntausende unbezahlte ArbeiterInnen, RentnerInnen und Arbeitslose, aus der Metallurgie, den Minen und den Hoch&#246;fen mehrere Wochen lang Proteste und Mobilisierungen durch[10]. Trotz dieser Mobilisierungen ist heute das Neue, dass sich die neue ArbeiterInnenklasse Chinas in den letzten Jahren in immer gr&#246;&#223;erem Ma&#223;e f&#252;r l&#246;hne und andere Forderungen zu mobilisieren begann, gegen die Nichtauszahlung der l&#246;hne und f&#252;r demokratische Rechte, wobei oftmals diejenigen, die vom Land emigrieren, in den St&#228;dten als Illegale katalogisiert sind &#8211; und das in einem Kontext, in dem weiterhin unabh&#228;ngige Gewerkschaften und Streiks verboten sind[11]. Das ist eine neue ArbeiterInnenklasse von 100 bis 200 Millionen ArbeiterInnen, die in den letzten zwei Jahrzehnten vom Land in die Stadt gezogen sind.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Mitte 2010 konnten wir eine Welle von K&#228;mpfen beobachten, deren Symbol die ArbeiterInnen von Honda in der Provinz Guandong waren. Diese Welle dehnte sich, w&#228;hrend die Fabrik zwei Wochen lang lahmgelegt wurde, auf andere Regionen aus, wie die Konfrontationen der ArbeiterInnen von KOK Machinery au&#223;erhalb von Shanghai mit der Polizei zeigten.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Wie Richard Walker in seiner Kritik an Arrighi bemerkt, sind die Schwierigkeiten, die letzterer dabei hat, die schwindelerregende Entwicklung der ArbeiterInnenklasse (einen Begriff, den er erst im 12. Kapitel seines Buches verwendet) und die Entstehung einer richtigen KapitalistInnenklasse zu beschreiben (da er zu sehr auf die Mechanismen der &#8222;Akkumulation durch Enteignung&#8220;[12] konzentriert ist), gro&#223;e H&#252;rden f&#252;r eine Analyse, die das heutige China erkl&#228;ren kann[13].&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Zusammenfassend k&#246;nnen wir &#8211; ausgehend von Trotzkis Theorie der ungleichen und kombinierten Entwicklung &#8211; sagen, dass der Prozess der Restauration in China, auf der Grundlage der durch die Revolution von 1949 errungenen nationalen Einheit, eine beispiellose industrielle Entwicklung bedeutet hat, insbesondere angetrieben von der Durchdringung des internationalen Finanzkapitals (direkt oder durch den Staat), die, w&#228;hrend sie die Reihen ArbeiterInnenklasse exponentiell entwickelte (mit heute etwa 400 Millionen ArbeiterInnen in den St&#228;dten), gleichzeitig keine vergleichbare Entstehung einer Bourgeoisie diesen Ausma&#223;es bedeutete. Das hei&#223;t, es fand eine Entwicklung statt, in der das Finanzkapital und der Staat eine herausragende Rolle einnahmen, mit dem Resultat eines sehr starken Proletariats (das zahlenst&#228;rkste des gesamten Planeten, bezogen auf ein einziges Land) und einer vergleichbar sehr viel schw&#228;cheren Bourgeoisie.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Um Arrighis Behauptung wieder aufzunehmen, m&#252;ssten wir, statt die Vorhersage von Smith in Der Wohlstand der Nationen zu best&#228;tigen, vielmehr sagen, dass die aktuelle Entwicklung Chinas heute die Prognose sehr viel wahrscheinlicher macht, die Trotzki schon vor mehr als 70 Jahren in seinem Buch Die permanente Revolution bez&#252;glich des chinesischen Proletariats und seines revolution&#228;ren Potentials als Anf&#252;hrer der unterdr&#252;ckten Massen traf.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;B&#252;rgerliche Restauration als Etappe der imperialistischen Epoche&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Die aktuelle kapitalistische Krise ereignet sich trotz einer ganzen Serie von Transformationen, die seit den 1980ern bis heute zu Gunsten des Kapitals durchgef&#252;hrt wurden &#8211; so wie die Restauration des Kapitalismus in den ehemaligen b&#252;rokratisierten ArbeiterInnenstaaten in Russland, Osteuropa und im Osten, die eine Wiedereroberung neuer R&#228;ume zur Verwertung des Kapitals implizierte; die extreme Liberalisierung des Finanzsystems (nachdem die Barrieren zwischen Investitions-, Handels- und Versicherungsbanken eingerissen wurden); die neue weltweite Teilung der Arbeit, die die l&#228;nder der Peripherie in die internationale industrielle Produktion eingliedert und sich dort die intensive Ausbeutung der Arbeitskraft zu Nutze macht; der Fortschritt in der Integration eines weltweiten Arbeitsmarktes, der die Konkurrenz zwischen den ArbeiterInnen erh&#246;hte und die Grundlage zur Steigerung des absoluten Mehrwerts f&#252;r das Kapital darstellte; und die Entwicklung von Akkumulationsnischen (wie die Schwellenl&#228;nder und neuen Schwellenl&#228;nder, die sogenannte &#8222;New Economy&#8220; und danach die Immobilienblase, die 2008 platzte), darin eingeschlossen China &#8211; die die Aufrechterhaltung der Profitrate erlaubten, aber mit der Grenze einer insgesamt schwachen Akkumulation von Kapital in den letzten Jahrzehnten.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Einer der Interpreten dieser Etappe in Begriffen der Restauration war David Harvey, dessen Vision wir an anderer Stelle gesondert kritisiert haben[14]. In seinem Buch Kleine Geschichte des Neoliberalismus nimmt er die Ausf&#252;hrungen von G&#233;rard Dum&#233;nil und Dominique L&#233;vy wieder auf, die den Neoliberalismus als Projekt der &#8222;Restauration der Klassenmacht&#8220; definieren. Harvey analysiert die Geschichte des Neoliberalismus als eine &#8222;politische List, die darauf abzielt, die Bedingungen f&#252;r die Kapitalakkumulation und die Restauration der Klassenmacht wiederherzustellen.&#8220;[15] Das hei&#223;t, w&#228;hrend er einerseits &#252;ber Restauration spricht, behauptet er andererseits, dass diese sich haupts&#228;chlich auf die Politik beschr&#228;nkt, eine &#8222;politische List&#8220; war. Diese Formulierung ist nicht nur ein untergeordnetes Element seiner &#204;berlegungen, sondern sie erm&#246;glicht ihm, in Der neue Imperialismus die m&#246;gliche Umkehrbarkeit dieses Prozesses aufzuwerfen. Harvey sagte uns in diesem Buch sogar, dass &#8222;die USA ihre imperialistische Ausrichtung abmildern, wenn nicht sogar aufgeben, und eine massive Umverteilung des Reichtums in ihren Grenzen und eine Neuorientierung des Kapitalflusses in Richtung der Produktion und Erneuerung der Infrastruktur unternehmen k&#246;nnten.&#8220;[16] Sofort danach sieht er sich verpflichtet, zu erkl&#228;ren, dass &#8222;es sinnvoll ist, sich an die Lektionen der 1930er zu erinnern: es ist &#252;berhaupt nicht klar, dass der New Deal von Roosevelt das Problem der Depression gel&#246;st hat. Es war ein Krieg zwischen den haupts&#228;chlichen kapitalistischen Staaten n&#246;tig, um die territorialen Strategien zur&#252;ckzudr&#228;ngen und die Wirtschaft auf einen stabilen Pfad der kontinuierlichen und verallgemeinerten Kapitalakkumulation umzuleiten.&#8220;[17]&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Genau deswegen ist der Erfolg des neuen &#8222;New Deal&#8220;, den der Autor von Der neue Imperialismus vorschl&#228;gt, nicht nur &#8222;unsicher&#8220;, sondern unm&#246;glich in den aktuellen Bedingungen, denn der Zweite Weltkrieg und die massive Zerst&#246;rung der Produktivkr&#228;fte, zu der er f&#252;hrte, sind nicht nur ein Element unter vielen, sondern der Schl&#252;ssel zur Erkl&#228;rung der Bedingungen der M&#246;glichkeit des Nachkriegsbooms.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;In diesem Sinne basierte die wirtschaftliche Erholung, die Anfang der 1980er begann &#8211; trotz der Senkung der Geh&#228;lter auf internationaler Ebene, multipler Niederlagen der Bewegung der Massen und des Faktes, dass die folgenden Krisen als Teil-&#8220;Reinigungen&#8220; des &#252;berfl&#252;ssigen Kapitals dienten &#8211; nicht auf einer Zerst&#246;rung der Produktivkr&#228;fte, die mit derjenigen des Zweiten Weltkriegs, auf welche sich der Nachkriegsboom st&#252;tzte, vergleichbar w&#228;re. Aus diesem Grund und nicht wegen einer &#8222;politischen List&#8220; konnte keine der Transformationen, die wir zu Beginn dieses Abschnitts benannt haben, die historische Krise aufhalten, die wir heute erleben. Ganz im Gegenteil haben dieselben Ma&#223;nahmen die Widerspr&#252;che eines Kapitalismus, der immer weniger in der Lage ist, die Bedingungen seiner eigenen Reproduktion zu erhalten, multipliziert[18].&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;In diesem Rahmen repr&#228;sentierte der Nachkriegskeynesianismus &#8211; im Gegensatz zu dem Eindruck, den Harvey gibt &#8211; nicht die Ersch&#246;pfung der Klassenmacht der Bourgeoisie, sondern war eine Form der Neuzusammensetzung der Klassenmacht zu Bedingungen, die von den Ergebnissen des Zweiten Weltkriegs aufgezwungen wurde. Es ist klar, dass die &#8222;b&#252;rgerliche Restauration&#8220; mit den Merkmalen, die wir beschrieben haben, genau wie der Boom nach der massiven Zerst&#246;rung des Zweiten Weltkriegs, zu verschiedenen Etappen derselben Epoche geh&#246;ren: der imperialistischen Epoche des Niedergangs des Kapitalismus.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Um zum Vergleich mit der bourbonischen Restauration zur&#252;ckzukehren, k&#246;nnen wir sagen, dass heute die Staatsinterventionen ungekannten Ausma&#223;es zur Rettung der KapitalistInnen den absteigenden Charakter des Kapitalismus zeigen, wobei der Dynamismus (und Automatismus), den die kapitalistischen Produktionsbeziehungen zu Beginn des 19. Jahrhunderts unter der Restauration trotz der Staatsformen genie&#223;en konnten, dem heutigen Kapitalismus unendlich &#252;berlegen waren.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;In diesem Sinne, w&#228;hrend man f&#252;r das Ende der 1820er sagen konnte, dass der Absolutismus, obwohl er sein &#8222;&#204;berleben&#8220; durch die Niederlage Napoleons retten konnte, nicht die Erneuerung der Bedingungen, aus denen er hervorgegangen war, erreichte, k&#246;nnen wir f&#252;r heute etwas sehr &#196;hnliches &#252;ber den Kapitalismus sagen: Obwohl die Niederschlagung des Aufstiegs von 1968-81 (welcher Revolutionen im Zentrum, in der Peripherie und in den b&#252;rokratisierten ArbeiterInnenstaaten beinhaltete) den Weg zur Restauration er&#246;ffnete und dem Kapitalismus das &#204;berleben erm&#246;glichte, war dieser nicht im Stande, die historischen Bedingungen seines Niedergangs als soziales System umzukehren.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Die Epoche der b&#252;rgerlichen und die Epoche der proletarischen Revolution&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Eine andere Interpretation der Etappe in Begriffen der Restauration finden wir bei Daniel Bensa&#239;d, der diesen Prozess in seinem Buch La discordance des temps, ausgehend vom Vergleich mit der bourbonischen Restauration des Philosophen Alain Badiou[19], wie folgt definiert: &#8222;&#8221;&#353;Das Gegenteil einer Revolution&#8216;. Er resultiert aus der Asymmetrie der Kr&#228;fte der Konservation und der Transformation. Hierin liegt das Geheimnis dieser Zusammenbr&#252;che und Unterg&#228;nge ohne Ank&#252;ndigung, ohne Neuigkeiten oder Versprechen, deren Sinn sich auf eine Restauration reduziert. Nicht nur eine rein wirtschaftliche Restauration der &#8221;&#353;Marktgesetze&#8216;. Sondern die Restauration in Gro&#223;buchstaben, auf ganzer Linie.&#8220;[20]&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Die Analogie Bensa&#239;ds der &#8222;Restauration auf ganzer Linie&#8220; respektierte nicht nur nicht die Wirklichkeit der Grenzen, die die bourbonische Restauration zu ihrer Zeit hatte, sondern beachtete auch nicht die Grenzen des historischen Vergleichs selbst, und beugte sich so dem herrschenden ideologischen Klima der 1990er. Es ist klar, dass mit dem, was wir in den vorigen Abschnitten gezeigt haben, die Relevanz der historischen Analogie begrenzt ist, denn die Niederlage Napoleons &#8211; und das ist der fundamentale Ausgangspunkt &#8211; bedeutete f&#252;r die Bourgeoisie nicht nur die absolutistische Restauration und eine R&#252;ckkehr zum Ancien R&#233;gime, sondern ging auch mit dem Ende der letzten b&#252;rgerlichen Revolution einher[21], und mit ihr der Epoche der b&#252;rgerlichen Revolutionen. Ein Zyklus, der vier Revolutionen in nicht mehr und nicht weniger als drei Jahrhunderten (die in den Niederlanden im 16. Jahrhundert, der englische B&#252;rgerInnenkrieg im 17. Jahrhundert, der nordamerikanische Unabh&#228;ngigkeitskrieg und die Franz&#246;sische Revolution im 18. Jahrhundert) beinhaltet hatte.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Der grundlegende Unterschied ist derjenige, dass das Ende des Zyklus der b&#252;rgerlichen Revolutionen nicht den feudalen Kr&#228;ften geschuldet war, sondern den Konsequenzen der Entwicklung des Kapitalismus selbst, und in erster Linie der Entstehung des Proletariats als neuem unabh&#228;ngigen Akteur ab 1848[22].&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Aus dieser Sicht ist es genauso dumm, die Epoche der proletarischen Revolution nach ein paar Jahrzehnten kapitalistischer Restauration f&#252;r beendet zu erkl&#228;ren, wie die Epoche der b&#252;rgerlichen Revolutionen 1680 f&#252;r beendet zu erkl&#228;ren, weil 20 Jahre seit der Stewardschen Restauration vergangen waren. Bensa&#239;d tendierte dazu, dieses fundamentale Element in seiner Analogie zu vergessen, und so die Zweideutigkeit bestehen zu lassen, von der sich die Ideologie der Restauration n&#228;hrte. Nicht zuf&#228;lligerweise wurde in den darauffolgenden Debatten in der ex-LCR die &#8222;&#196;ra der Oktoberrevolution&#8220; in der Suche nach neuen Subjekten f&#252;r beendet erkl&#228;rt.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Trotz alledem haben sich die kapitalistischen Ausbeutungsverh&#228;ltnisse ausgedehnt wie nie zuvor in der Geschichte, und die verschiedensten menschlichen Aktivit&#228;ten unterworfen; die lohnabh&#228;ngige Bev&#246;lkerung ist weltweit auf etwa drei Milliarden Menschen angewachsen. Zum ersten Mal in der Geschichte machen die lohnabh&#228;ngigen ArbeiterInnen gemeinsam mit den Halb-ProletarierInnen die Mehrheit der Weltbev&#246;lkerung aus, bei einer Demographie, in der ebenfalls zum ersten Mal die Stadtbev&#246;lkerung die Landbev&#246;lkerung &#252;bersteigt. Weit davon entfernt, einen homogenen Prozess darzustellen, war der Kapitalismus unf&#228;hig, die Gesamtheit der gro&#223;en Massen, die in die St&#228;dte str&#246;mten, zu proletarisieren und erschuf gleichzeitig gro&#223;e Heere von Arbeitslosen, breite Prozesse des sozialen Verfalls und damit das, was Mike Davis den &#8222;Planeten der Slums&#8220; nannte, in Anlehnung an die st&#228;dtischen Armutsviertel, die weltweit mehr als eine Milliarde Menschen, also ein Sechstel der Weltbev&#246;lkerung, beherbergen. Das bedeutet also Prozesse der Halb-Proletarisierung, den Zusammenbruch alter Mittelschichten und ausgewanderter Bauern/B&#228;uerinnen, inklusive einem breiten Lumpenproletariat.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;In den 1990er Jahren brachten China, Russland und die Staaten Osteuropas durch die kapitalistische Restauration (gemeinsam mit Indien) 1,47 Milliarden neue ArbeiterInnen auf den Weltmarkt, was insgesamt die Arbeitskraft verdoppelte, die das Kapital zur Verf&#252;gung hatte, die &#8211; die genannten l&#228;nder ausgenommen &#8211; bei 1,46 Milliarden gelegen hatte[23]. Unter den ArbeiterInnen, die neu in den Weltmarkt integriert wurden, waren nicht nur vorher existierende ArbeiterInnen, die in die Sph&#228;re des Kapitalismus &#252;bergingen, sondern auch eine neue ArbeiterInnenklasse, die vom Land kam, die in China, wie wir sagten, zwischen 100 und 200 Millionen neuer ArbeiterInnen in den St&#228;dten z&#228;hlte und in nur wenig mehr als zwei Jahrzehnten entstand; dasselbe kann man im Fall Indiens behaupten. W&#228;hrend sich in Indien ein Gro&#223;teil dieser neuen ArbeiterInnenklasse im Dienstleistungssektor konzentrierte (mit 14% der ArbeiterInnen in der Industrie und 34% in Dienstleistungen im Jahr 2003), l&#228;sst sich in China die Entwicklung einer industriellen ArbeiterInnenklasse hervorheben (27% gegen&#252;ber 33% in Dienstleistungen im Jahr 2009). Das hei&#223;t, dass sich in den Jahrzehnten der Restauration, w&#228;hrend die imperialistische Propaganda &#252;ber das &#8222;Ende der ArbeiterInnenklasse&#8220; bl&#252;hte, nicht nur im &#8222;Westen&#8220; ein ausgedehnter Prozess des Eintritts neuer Sektoren in die Lohnabh&#228;ngigkeit entwickelte, der die ArbeiterInnenklasse in Richtung eines st&#228;rkeren Gewichts im Dienstleistungssektor umstrukturierte, sondern in l&#228;ndern wie Indien oder China die Entstehung einer riesigen neuen ArbeiterInnenklasse von hunderten Millionen Menschen stattfand, die nicht nur im Dienstleistungssektor arbeiten, sondern wie im Fall Chinas ein gro&#223;es Gewicht in der Industrie haben.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Einerseits &#252;bte die Integration dieser 1,47 Milliarden ArbeiterInnen in den kapitalistischen Markt einen enormen Druck auf die l&#246;hne und die Arbeitsbedingungen aus, was zu einem exponentiellen Anstieg des absoluten Mehrwerts f&#252;hrte, der das Resultat des Verlustes der Verhandlungsmacht angesichts der Konkurrenz in einem sehr viel st&#228;rker integrierten weltweiten Arbeitsmarkt war. Andererseits besteht ein wichtiger Teil dieser 1,47 Milliarden in hunderten Millionen neuer ArbeiterInnen, die die Reihen der internationalen ArbeiterInnenklasse verst&#228;rkten.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Jede Analogie muss davon ausgehen, dass &#8211; weit entfernt davon, die Epoche der proletarischen Revolution f&#252;r beendet zu erkl&#228;ren, wie es mit der Epoche der b&#252;rgerlichen Revolutionen mit dem Aufkommen des Proletariats als neuer revolution&#228;rer Klasse geschah &#8211; die b&#252;rgerliche Restauration dazu f&#252;hrte, dass das selbe Proletariat heute, in objektiven Begriffen, gr&#246;&#223;er als jemals zuvor in der Geschichte ist.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Gleichzeitig ist seit dem Beginn der Etappe der &#8222;b&#252;rgerlichen Restauration&#8220; viel Wasser den Bach heruntergeflossen. Bis heute k&#246;nnen wir allgemein gesagt drei Subperioden unterscheiden.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Die erste, deren Merkmale wir in vorigen Abschnitten beschrieben haben, war bestimmt durch kapitalistische Euphorie, die, genau wie sie das Ende der Geschichte postulierte, unter anderem das Ende der Arbeit, der Nationalstaaten, der gro&#223;en Erz&#228;hlungen und des Marxismus erkl&#228;rte.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Die zweite, charakterisiert durch eine Reihe von Krisen, die den Weltmarkt nicht aus den Angeln heben konnten (Asienkrise, russischer Bankrott 1998, mit dem sp&#228;teren Aufstieg und Fall der sogenannten &#8222;New Economy&#8220; zwischen 1998 und 2001), durch regionale Kriege und imperialistische Aggressionen, die die Weltordnung nicht offen brechen konnten (im Mittleren Osten, am Persischen Golf, auf dem Balkan und in den l&#228;ndern Afrikas), und im Bereich des Klassenkampfs, wie wir sp&#228;ter sehen werden, durch das politische Erwachen von Millionen von Jugendlichen (seit Seattle bis zu dem, was sp&#228;ter die Bewegung gegen den Irakkrieg sein w&#252;rde) und durch das &#204;bergehen zur direkten Aktion von Massensektoren in Lateinamerika, welche aber nicht in Revolutionen m&#252;ndeten.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Seit 2002 gab es eine dritte Subperiode, in der sich ein Wachstumszyklus der Weltwirtschaft entwickelte (unter anderem basierend auf der &#8222;Immobilienblase&#8220;, der beispiellosen Expansion der Finanzanlagen und einem erneuerten Exportboom Chinas, welcher einen Sprung im Prozess der &#204;berinvestition anstie&#223;), der mit gr&#246;&#223;eren geopolitischen Spannungen im Zeichen des Irakkriegs einher ging. Auf der anderen Seite wurde die &#8222;Anti-Globalisierungs-&#8220;, dann Anti-Kriegs-Bewegung, durch reformistische Varianten kanalisiert und die Prozesse der direkten Aktion verlie&#223;en in Lateinamerika das Zentrum der politischen B&#252;hne zu Gunsten einer Reihe von &#8222;postneoliberalen und nationalistischen&#8220;[24] Regierungen. W&#228;hrenddessen schritt die ArbeiterInnenklasse im Prozess der objektiven Neuzusammensetzung voran, den wir vorher beschrieben haben.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Heute er&#246;ffnet die weltweite Krise eine neue Situation, in der die angesammelten Widerspr&#252;che, die den historischen Charakter der Krise ausmachen, die Grundlagen f&#252;r eine Ver&#228;nderung der Kr&#228;fteverh&#228;ltnisse legen, die noch undefiniert ist, aber die die Analyse der imperialistischen Epoche der Krisen, Kriege und Revolutionen wieder auf die Tagesordnung setzt.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Die Bourgeoisie und das Proletariat nach der Restauration&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Trotz der Tatsache, dass die objektiven Widerspr&#252;che, die die Epoche der proletarischen Revolutionen bestimmen, nicht ausgel&#246;scht wurden, sondern sich vertieft haben, schaffte es die imperialistische Propaganda, als Sinn der Epoche nicht nur das Ende der proletarischen Revolutionen sondern der sozialen Revolution im Allgemeinen durchzusetzen. Die Form, die dieser Prozess annahm, trug zu diesem Ziel bei. Im Gegensatz zu der historischen Niederlage, die das Proletariat mit der Pariser Kommune (1871) erlitt &#8211; in der die heroischen KommunardInnen bis zum Tode gegen die franz&#246;sische Armee, die von der preu&#223;ischen unterst&#252;tzt wurde, k&#228;mpften, und die als Beispiel und Inspiration f&#252;r die Revolution&#228;rInnen des 20. Jahrhunderts diente, obwohl sie als unmittelbare Folge mehr als 30 Jahre lang die Abwesenheit von Revolutionen hatte &#8211; sahen die ArbeiterInnen w&#228;hrend der neoliberalen Offensive, wie sich ihre eigenen Organisationen gegen sie wandten.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Bensa&#239;d schrieb: &#8222;Angesichts des Untergangs der b&#252;rokratischen Diktaturen sind wir bedroht durch die selbe Best&#252;rzung, die Hegel erfuhr, als Napoleon durch das vereinte Europa geschlagen wurde. Er wusste, wie auch seine eigene Philosophie besagte, dass der Tyrann verschwinden musste, wenn seine Aufgabe erf&#252;llt war. [&#8230;] Aber &#8221;&#353;als das passierte&#8216;, &#8221;&#353;war er zu blind, die Erf&#252;llung seiner eigenen Worte wahrzunehmen&#8216;. [&#8230;] Denn er hatte die Zerst&#246;rung der imperialen Ordnung von innen heraus hervorgesehen, durch den Weltgeist, aber dann passierte es &#8221;&#353;unter dem Druck der Mittelm&#228;&#223;igkeit und seines bleiernen Gewichts&#8216;.&#8220;[25]&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Aber in diesem Punkt wird die Analogie schon wieder unpassend. Die b&#252;rgerliche Restauration wurde nicht von einer milit&#228;rischen Niederlage in der Art von Waterloo begleitet, sondern im Endeffekt passierte sie &#8222;von innen heraus&#8220;, aber in einem konterrevolution&#228;ren Sinn, und das ist ihr Unterscheidungsmerkmal.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Deshalb m&#252;ssten wir die Restauration in diesem Punkt eher mit dem Bankrott der deutschen Sozialdemokratie nach 1914 vergleichen. Dazu bemerkte Trotzki: &#8222;Die Geschichte entwickelte sich in der Form, dass die deutsche Sozialdemokratie in der Epoche des imperialistischen Krieges bewies &#8211; und das kann nun mit kompletter Objektivit&#228;t gesagt werden &#8211;, dass sie der konterrevolution&#228;rste Faktor in der Weltgeschichte war. Die deutsche Sozialdemokratie ist aber kein Unfall; sie fiel nicht vom Himmel, sondern wurde mit den Anstrengungen der deutschen ArbeiterInnenklasse in Jahrzehnten ununterbrochenen Aufbaus und Anpassung an die Bedingungen geschaffen, die im Junker-kapitalistischen Staat vorherrschten. [&#8230;] In dem Moment, als der Krieg ausbrach, und folglich als der Moment der gr&#246;&#223;ten historischen Pr&#252;fung kam, zeigte sich, dass die offizielle Organisation der ArbeiterInnenklasse nicht als die Kampforganisation des Proletariats gegen den b&#252;rgerlichen Staat agierte und reagierte, sondern als Hilfsorgan des b&#252;rgerlichen Staates, um das Proletariat zu disziplinieren. Die ArbeiterInnenklasse war gel&#228;hmt, denn auf ihr lastete nicht nur das volle Gewicht des kapitalistischen Militarismus, sondern auch der Apparat ihrer eigenen Partei.&#8220;[26]&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Diese Dialektik der partiellen Errungenschaften des Proletariats, die sich in ihr Gegenteil verkehren, war, auf gr&#246;&#223;erer Skala, das Merkmal der Epoche der Restauration[27]. Nicht nur setzten sich die B&#252;rokratien der degenerierten ArbeiterInnenstaaten an die Spitze der Restauration und verwandelten sich in KapitalistInnen, sondern sie waren in vielen F&#228;llen die DurchsetzerInnen der Pl&#228;ne des IWF. In den kapitalistischen Staaten verwandelte sich die Sozialdemokratie, die seit dem Beginn des Ersten Weltkriegs bei wiederholter Gelegenheit seinen politisch konterrevolution&#228;ren Charakter gezeigt hatte, aber im sozialen Bereich eine reformistische Rolle beibehalten hatte, in einen direkten Agenten der Offensive der UnternehmerInnen als Durchf&#252;hrerInnen der neoliberalen Gegenreformen. Die KPen folgten einem &#228;hnlichen Kurs und waren bei mehreren Gelegenheiten Teil &#8222;sozial-liberaler&#8220; Regierungen in Koalition mit den sozialdemokratischen Parteien.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es w&#228;re ein grober Fehler, dieses Element im Vergleich der Situation der Bourgeoisie nach der absolutistischen Restauration mit der Situation des Proletariats nach der &#8222;b&#252;rgerlichen Restauration&#8220; zu untersch&#228;tzen, denn im einen Fall standen sich zwei ausbeutende Klassen[28] gegen&#252;ber, im anderen nicht. W&#228;hrend die Bourgeoisie unter der Herrschaft der Heiligen Allianz die Heranreifung ihrer Interessen durch die Fortdauer der Akkumulation materiellen Reichtums garantierte, kann das Proletariat die Heranreifung seiner historischen Interessen nicht durch die blo&#223;e spontane Reproduktion als ausgebeutetes Subjekt garantieren.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Wie Lenin sagte, besteht &#8222;die Macht der ArbeiterInnenklasse [&#8230;] in ihrer Organisation. Ohne Organisation der Massen ist das Proletariat nichts. Organisiert ist es alles&#8220;[29], und in diesem Sinne ist es von gr&#246;&#223;ter Wichtigkeit f&#252;r die ArbeiterInnenklasse, dass die Gewerkschaften trotz des allgemeinen R&#252;ckschritts weiterhin als breiteste Massenorganisationen der ArbeiterInnenklasse existieren (trotz aller Grenzen, die die B&#252;rokratie aufzwingt, wie der Ausschluss u.a. der Arbeitslosen, der SchwarzarbeiterInnen und Prekarisierten, was dazu f&#252;hrt, dass sie nur eine Minderheit der ArbeiterInnenklasse repr&#228;sentieren). Trotzdem reicht das nicht aus, denn f&#252;r die ArbeiterInnenklasse ist das wichtigste Element der Heranreifung ihrer Interessen bestimmt durch ihre gesammelte historische Erfahrung und ihre Bildung im Prozess des Klassenkampfs selbst. Diese Kontinuit&#228;t kann nur von der Avantgarde der ArbeiterInnenklasse aufrechterhalten werden, denn unter den Bedingungen des Kapitalismus kann sie niemals, und noch weniger in den Momenten des R&#252;ckschritts, Erbe der gesamten Klasse sein.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Diese Kontinuit&#228;t zerbrach nach dem Zweiten Weltkrieg. Die Antwort auf die Frage zu finden, warum dies passierte und wie die historischen F&#228;den wiedergefunden werden k&#246;nnen, die ihre Neuzusammensetzung erlauben, ist heute im 21. Jahrhundert eine fundamentale Aufgabe f&#252;r den revolution&#228;ren Marxismus, ohne welche es unm&#246;glich ist, den strategischen Rahmen der Epoche zu definieren. Denn diese Erfahrung ist das einzige &#8222;Erbe&#8220;, welches die ArbeiterInnenklasse unter den Ketten des Kapitalismus akkumulieren konnte, und die notwendige Bedingung f&#252;r die R&#252;ckkehr des revolution&#228;ren Kampfes, ohne von Null anfangen zu m&#252;ssen.&lt;/p&gt;
&lt;h2 class=&#034;spip&#034;&gt;&lt;br&gt;Teil II&lt;br&gt;&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Trotzkis Erbe und die IV. Internationale&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;In seinen Betrachtungen &#252;ber den westlichen Marxismus begann Perry Anderson, eine Inventur des Erbes von Trotzki zu machen. Dabei fing er bei seiner Geschichte der Russischen Revolution, die er als &#8222;das hervorragendste Beispiel der historischen marxistischen Literatur&#8220; bezeichnete, an. Dann pr&#252;fte er Trotzkis Schriften &#252;ber den Aufstieg des Faschismus, die er als &#8222;konkrete Studien einer historischen Konjunktur ohne Vergleich in den Annalen des historischen Materialismus&#8220; und als &#8222;die erste authentische marxistische Analyse eines kapitalistischen Staates des 20. Jahrhunderts&#8220; bezeichnete. Er hob auch die Analysen &#252;ber Frankreich, England und Spanien hervor, um schlie&#223;lich seine Theorie der Natur des sowjetischen Staates und des Schicksals der UdSSR unter Stalin zu betonen. Gleichzeitig bildet dieses theoretische Erbe, dessen tats&#228;chlichen Wert Anderson &#8222;selbst heute schwer einzusch&#228;tzen&#8220; vermochte, nur einen Teil, der mit der Theorie der permanenten Revolution, seinen milit&#228;rischen Schriften, seiner Analysen Mexikos unter C&#225;rdenas, seinen Schriften &#252;ber Kultur und Literatur usw. erg&#228;nzt werden sollte.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Jedoch sind diese Schriften nur der theoretische Ausdruck eines umfassenderen Erbes Trotzkis. Nachdem die UdSSR dem imperialistischen Krieg, drei Jahren B&#252;rgerInnenkrieg und imperialistischen Invasionen ausgesetzt war &#8211; isoliert durch die Niederlage der deutschen Revolution, nach Lenins Tod und mit den neuen M&#246;glichkeiten von &#8222;sozialer Differenzierung&#8220;, die die ersten Erfolge der Neuen &#214;konomische Politik (NEP) erm&#246;glichten &#8211;, begann der &#8222;Thermidor&#8220; in der UdSSR, und mit ihm die gro&#223;e Schlacht von Trotzki gegen die B&#252;rokratisierung des aus der Russischen Revolution entstandenen ArbeiterInnenstaates und gegen die Degeneration der III. Internationale. Trotzkis Bem&#252;hungen, die auch den Kampf der Linken Opposition und der Internationalen Kommunistischen Liga (IKL) sowie der Bewegung f&#252;r die IV. Internationale beinhalteten, f&#252;hrten im letzten Abschnitt seines Lebens &#8211; im Hinblick auf die gro&#223;en katastrophalen Ereignisse in einer vom Aufstieg des Faschismus, der weltweiten Krise und der Vorbereitungen f&#252;r den Zweiten Weltkrieg gekennzeichneten Lage &#8211; zur Erziehung einer neuen Generation von Revolution&#228;rInnen und zur Gr&#252;ndung der IV. Internationale. F&#252;r die Bewerkstelligung dieser Aufgabe hielt sich Trotzki f&#252;r unersetzlich, im Unterschied zu seiner Rolle beim Sieg der Oktoberrevolution, als Lenin noch lebte.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Isaac Deutscher, der gro&#223;e Biograph von Trotzki, hielt diese Aufgabe dagegen f&#252;r voluntaristisch. In seiner Trilogie kommentiert er ironisch den Gr&#252;ndungskongress der IV. Internationale: &#8222;Im Sommer 1938 war Trotzki mit der Vorbereitung des &#8221;&#353;Programmentwurfs' und der Resolutionen zum &#8221;&#353;Gr&#252;ndungskongress' der Internationalen besch&#228;ftigt. In Wirklichkeit war das eine kleine Trotzkistenkonferenz, die in der Wohnung des Trotzkisten Alfred Rosmer in Perigny, einem Dorf bei Paris, am 3. September 1938 abgehalten wurde.&#8220;[30] Nach Deutscher w&#228;re es besser f&#252;r Trotzki gewesen, statt die &#8222;Zeit zu vergeuden&#8220; mit der Erarbeitung der politisch-programmatischen Grundlagen der IV. Internationale und der Bildung seiner Kader und Mitglieder, sich der Ausarbeitung seiner unvollendeten Projekte zu widmen. Deutscher machte mit dem Titel eines Bandes seiner Biographie von Trotzki, Der unbewaffnete Prophet, eine implizite Anspielung auf Machiavelli, in dem er behauptete, dass &#8222;alle bewaffneten Propheten [&#8230;] den Sieg davongetragen [haben], die unbewaffneten aber [&#8230;] zugrunde gegangen&#8220; sind. In Bezug auf Der F&#252;rst scheint diese Einsch&#228;tzung koh&#228;rent mit seinen Erwartungen, die Erneuerung der Revolution w&#252;rde von einem Fl&#252;gel der B&#252;rokratie kommen, denn die Kernaussage von Machiavelli bestand darin, zu behaupten, dass &#8222;zu dem Obengenannten [&#8230;] noch der Wankelmut des Volkes [kommt], welches sich leicht etwas einreden l&#228;sst, aber schwer dabei festzuhalten ist. Darum muss der Plan so angelegt sein, dass man, wenn der Glaube der Menge versagt, mit Gewalt nachhelfen kann.&#8220;[31] Jedoch wusste Trotzki, der sich angesichts des Aufstiegs von Stalin geweigert hatte, die Macht mit den Bajonetten der Roten Armee zu ergreifen, ganz genau, dass der Sozialismus ein bewusster Prozess war, der nicht durch das Handeln eines Bonapartes ersetzt werden konnte. Damit waren die marxistische Theorie, das Programm und die revolution&#228;re Organisation die einzigen Werkzeuge, von denen das Proletariat in Bezug auf seine Aufgaben Gebrauch machen konnte.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Die IV. Internationale hat es trotz des gro&#223;en revolution&#228;ren Aufstieges der Nachkriegszeit nicht geschafft, das Massengewicht zu erlangen, das Trotzki voraussah. Die Morde an Trotzki und den wichtigsten Anf&#252;hrerInnen der IV. Internationale und der widerspr&#252;chliche Ausgang des Krieges (gekennzeichnet durch die Niederlage der Nazis durch die UdSSR, was die B&#252;rokratie wieder an Prestige gewinnen lie&#223;, die Blockade der Revolution in den zentralen l&#228;ndern als Produkt der Pakte des Stalinismus mit dem Imperialismus usw.) haben verhindert, dass diese Perspektive konkret werden konnte.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Jedoch muss die Leitung einer Partei, wie Gramsci behauptete, beurteilt werden: &#8222;1. nach dem, was sie wirklich tut; 2. nach dem, was sie f&#252;r den hypothetischen Fall ihrer Zerst&#246;rung vorbereitet&#8220;. Dem f&#252;gte er hinzu: &#8222;Es ist schwer zu sagen, welche der beiden Tatsachen wichtiger ist.&#8220;[32] Wenn wir das ber&#252;cksichtigen, sind seit der Nachkriegszeit bis zum heutigen Tag, also nach der Restauration, das Erbe der IV. Internationale und die theoretisch-politischen Arbeiten von Trotzki zweifellos das gro&#223;e Erbe der Revolution&#228;rInnen des 21. Jahrhunderts.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Daniel Bensa&#239;d r&#228;umte dies widerwillig ein: &#8222;Sein Erbe ohne Gebrauchsanleitung ist ohne Zweifel unzureichend, aber deshalb nicht weniger notwendig, um das Amalgam von Stalinismus und Kommunismus aufzul&#246;sen, die Lebenden von dem Gewicht der Toten zu befreien und die Seite der Desillusionierungen umzuschlagen.&#8220;[33] Wenn wir mit &#8222;Erbe ohne Gebrauchsanleitung&#8220; die notwendige Wiederbelebung eines Erbes seitens derer verstehen, die es sich unter neuen Bedingungen aneignen, muss das nicht diskutiert werden. In den sogenannten Schriften Trotzkis kann man aber sehr wohl die Entwicklung der Politik verfolgen: wie man als Fraktionen innerhalb der Kommunistischen Internationale und ihrer Parteien bis 1933 k&#228;mpfte, die Taktiken gegen&#252;ber dem &#8222;Block der Vier&#8220;, der Entrismus in den sozialdemokratischen/sozialistischen Parteien (&#8222;franz&#246;sische Wende&#8220;) in mehreren l&#228;ndern (mit dem Ziel, mit revolution&#228;ren ArbeiterInnen zusammenzukommen, die sich in einem bewegten Jahrzehnt radikalisierten und sich in Frankreich der PS anschlossen, z.B. bei der Pivert-Tendenz), und die K&#228;mpfe f&#252;r unabh&#228;ngige revolution&#228;re Organisationen und die IV. Internationale selbst (f&#252;r deren Gr&#252;ndungskonferenz das &#204;bergangsprogramm geschrieben worden war). Wenn wir all dem Rechnung tragen, dann m&#252;ssen wir angesichts der Niederlagenserie der trotzkistischen Str&#246;mungen nach dem Zweiten Weltkrieg richtiger behaupten, dass das Erbe Trotzkis weniger &#8222;ein Erbe ohne Gebrauchsanleitung&#8220; als ein Erbe mit sehr wenigem Gebrauch war.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Der Trotzkismus in der Nachkriegszeit und ein Erbe mit sehr wenigem Gebrauch&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Wie wir bereits erw&#228;hnt haben, behauptete Trotzki, dass die IV. Internationale &#8222;[z]um hundertsten Jahrestag des kommunistischen Manifestes [&#8230;] die bestimmende revolution&#228;re Kraft auf unserem Planeten sein [wird]&#8220;[34], obwohl sie nur auf eine Handvoll abgeh&#228;rteter Kader und Mitglieder z&#228;hlen konnte. Jedoch beinhaltete Trotzkis Vorhersage zwei Alternativen: &#8222;Wenn das b&#252;rgerliche Regime straffrei aus dem Krieg hervorgeht, wird die revolution&#228;re Partei eine Degeneration erfahren. Wenn die proletarische Revolution siegt, werden die Bedingungen, die eine Degeneration hervorrufen, verschwinden.&#8220;[35]&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Im Ergebnis des Zweiten Weltkrieges hat sich keine dieser zwei Varianten in reiner Form ergeben: Weder ist der Imperialismus straffrei davon gekommen, da die Bourgeoisie nach der Nachkriegszeit auf einem Drittel des Planeten enteignet wurde, noch hat die Machteroberung durch das Proletariat dazu gef&#252;hrt, dass die Degenerationsbedingungen verschwanden. Die Niederlage des Nazismus durch die Rote Armee lie&#223; den Stalinismus wieder an Prestige gewinnen, auf welches er sich dann st&#252;tzte, um die Revolution in der Nachkriegszeit (Abkommen von Jalta und Potsdam) zu bremsen. Der Stalinismus hatte Erfolg in den zentralen l&#228;ndern, wo er es schaffte, die Revolution in Frankreich, Italien und Griechenland zu verraten; aber er hat es nicht geschafft, sie in den Kolonien und Halbkolonien zur&#252;ckzuhalten.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;In den Prozessen, in denen die Revolution triumphiert hat, hat sich schlie&#223;lich die Hypothese ergeben, die Trotzki f&#252;r unwahrscheinlich hielt, n&#228;mlich, dass &#8222;kleinb&#252;rgerliche Parteien &#8211; die Stalinisten eingeschlossen &#8211; unter au&#223;erordentlichen Umst&#228;nden (Krieg, Niederlage, Finanzkrach, revolution&#228;re Offensive der Massen usw.) auf dem Weg des Bruchs mit der Bourgeoisie weiter gehen k&#246;nnen, als ihnen selbst lieb ist.&#8220;[36] Und tats&#228;chlich war dies bei der Enteignung der Bourgeoisie (China, Jugoslawien, Nordvietnam, und jenseits der unmittelbaren Nachkriegszeit Kuba), die gr&#246;&#223;tenteils Selbstverteidigungsma&#223;nahmen waren, der Fall: Mao gegen&#252;ber Chang Kai Shek, Tito gegen&#252;ber Mijailovic, Ho Chi Minh und General Giap gegen&#252;ber den Franzosen. Ihrerseits ereigneten sich in den Staaten von Osteuropa Prozesse, die wir als &#8222;passive proletarische Revolutionen&#8220;[37] bezeichnen, wo &#252;ber die von der Roten Armee ausge&#252;bte Kontrolle die Enteignung der Bourgeoisie (ebenfalls als &#8222;Selbstverteidigungsma&#223;nahme&#8220;) voranschritt, und eine &#8222;Pufferzone&#8220; errichtet wurde. Diese neuen ArbeiterInnenstaaten entstanden als von Beginn an b&#252;rokratisch deformierte Staaten, und weit davon entfernt, den proletarischen Internationalismus voranzutreiben, f&#252;hrten sie zur Entstehung von &#8222;nationalen Stalinismen&#8220;, die sich gegen&#252;berstanden (Streit zwischen China und der UdSSR, der Konflikt zwischen China und Vietnam, nationale Unterdr&#252;ckung in den Staaten Osteuropas durch die UdSSR usw.).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Inzwischen war die IV. Internationale dezimiert worden, denn seine wichtigsten Anf&#252;hrerInnen, angefangen bei Trotzki, waren entweder durch den Stalinismus oder die Nazis ermordet worden. Unter diesen Bedingungen sah sich das, was vom Trotzkismus &#252;brig geblieben war, gro&#223;em Druck ausgesetzt, der zur zentristischen Degeneration f&#252;hrte: Einerseits die St&#228;rkung des Stalinismus als Resultat des Ausgangs des Kriegs und die Vermehrung der &#8222;nationalen Stalinismen&#8220; in den neuen b&#252;rokratisierten ArbeiterInnenstaaten, was die Illusion n&#228;hrte, es handle sich um einen Kampf zwischen &#8222;Lagern&#8220; und nicht zwischen Klassen; Andererseits die St&#228;rkung der reformistischen Tendenzen in den zentralen l&#228;ndern auf der neuen Grundlage der &#8222;partiellen Entwicklung der Produktivkr&#228;fte&#8220;, bekannt als Boom der Nachkriegszeit, als Ergebnis der vorherigen enormen Vernichtung von Produktivkr&#228;ften. Und schlie&#223;lich das Aufbl&#252;hen von &#8222;Dritte-Welt-Bewegungen&#8220; in den Kolonien und Halbkolonien, die die revolution&#228;re Rolle des Proletariats in den zentralen l&#228;ndern verneinten.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Er war nicht gesagt, dass die TrotzkistInnen diesem Druck nicht h&#228;tten standhalten k&#246;nnen, indem sie die strategischen Grundlagen von Trotzkis Erbe in Bezug auf die neuen Bedingungen der Nachkriegszeit wieder aktualisiert, und von dort aus revolution&#228;re Fl&#252;gel in der ArbeiterInnenbewegung aufgebaut h&#228;tten. Jedoch haben sie sich dem Druck schlussendlich angepasst.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Nach den Br&#252;chen am Ende der 1940er Jahre (Rousset, Shachtman, C.L.R. James, Dunayevskaya, Castoriadis, Tony Cliff, u.a.) blieb die Mehrheit in den H&#228;nden von Mandel und Pablo. Letzterer ver&#246;ffentlichte 1951 das Dokument &#8222;Wohin gehen wir?&#8220;, in dem er gegen eine der zentralen Definitionen von Trotzki (n&#228;mlich die des instabilen Charakters der sozialen &#204;bergangsformationen, die aus der proletarischen Revolution hervorgehen und ihre zus&#228;tzliche Unbest&#228;ndigkeit aufgrund der Herrschaft der bonapartistischen B&#252;rokratie) mit der Behauptung vorgeht, dass die &#204;bergangsperiode &#8222;sich wahrscheinlich &#252;ber einen Zeitraum von mehreren Jahrhunderten erstrecken&#8220; wird. Darauf aufgebaut &#8211; und eng damit verbunden &#8211; ist seine Vision der Teilung Welt in zwei Lager (kapitalistisch und stalinistisch) sowie des unmittelbaren Bevorstehens eines neuen Weltkriegs als Grundlage f&#252;r einen allgemeinen &#8222;Entrismus&#8220; in den Massenparteien (sozialdemokratischen, stalinistischen und sogar in den b&#252;rgerlich-nationalistischen Parteien der Halbkolonien wie z.B. die bolivianische MNR). Die Begr&#252;ndung konnte nicht entfernter sein zu Trotzki: Pablo behauptete, &#8222;der Versuch, die b&#252;rokratische F&#252;hrung der Massen von au&#223;en zu ersetzen, indem wir ihr unsere eigenen unabh&#228;ngigen Sektionen entgegensetzen, l&#228;uft unter diesen Bedingungen Gefahr, uns von diesen Massen zu isolieren.&#8220;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Andererseits widersetzte sich das Internationale Komitee (IK), gebildet von der amerikanischen Socialist Workers Party, der Socialist Labour League (SLL), der Organisation Communiste Internationaliste (OCI) in Frankreich und der Str&#246;mung von Nahuel Moreno, korrekterweise dem politischen Liquidationismus des Internationalen Sekretariats. Moreno kritisierte seinerseits die Politik der &#8222;kritischen Unterst&#252;tzung&#8220; der Regierung von Paz Estenssoro in Bolivien. Jedoch waren auch diese Sektoren nicht in der Lage, eine strategische Alternative aufzuzeigen. 1952 schlug Moreno selbst als eine &#8222;programmatische Aufr&#252;stung&#8220; die Antiimperialistische Einheitsfront vor, und sp&#228;ter w&#252;rde er seine Anpassung mit seiner Politik des &#8222;Entrismus in den Peronismus&#8220; vertiefen.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sicher ist, dass sich die IV. Internationale nach der Periode 1951-1953 in eine zentristische Bewegung verwandelte, in der der gemeinsame Nenner seiner Hauptstr&#246;mungen der Verlust einer strategischen Ausrichtung auf unabh&#228;ngige revolution&#228;re Parteien war. Sie passte sich eklektisch jeder F&#252;hrung an, die sich in der Massenbewegung st&#228;rken konnte, wie die Anpassung an Tito, Mao, Castro usw., zeigte, womit sie auch die Kontinuit&#228;t des revolution&#228;ren Marxismus brach. In diesem Rahmen haben wir, angesichts der teilweisen korrekten Widerst&#228;nde gegen&#252;ber offenem Verrat (wie der oben genannten Beispiele vom IK) und vor dem Hintergrund der gebrochenen revolution&#228;ren Kontinuit&#228;t, behauptet, dass &#8222;F&#228;den der Kontinuit&#228;t&#8220; geblieben sind, die St&#252;tzen f&#252;r den Wiederaufbau der trotzkistischen Strategie darstellen.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Trotzki erkl&#228;rte in Bezug auf die Entwicklung des Proletariats nach der Kommune von Paris: &#8222;Nun brachte die folgende lange Periode des kapitalistischen Aufschwungs allerdings nicht die Erziehung einer revolution&#228;ren Avantgarde, sondern im Gegenteil die b&#252;rgerliche Entartung der Arbeiterb&#252;rokratie, die ihrerseits das Haupthindernis der proletarischen Revolution wurde.&#8220;[38] Um Trotzki zu umschreiben k&#246;nnten wir in Bezug auf den Trotzkismus der Nachkriegszeit sagen, dass das reformistische Vorr&#252;cken der ArbeiterInnenklasse in den zentralen l&#228;nder &#8211; zusammen mit der Entwicklung des b&#252;rgerlichen und kleinb&#252;rgerlichen Nationalismus in den Kolonien und Halbkolonien, und vor allem mit der Aufeinanderfolge von siegreichen Revolutionen unter kleinb&#252;rgerlichen oder stalinistischen F&#252;hrungen, die unter au&#223;erordentlichen Umst&#228;nden zur Enteignung der Bourgeoisie &#252;bergingen &#8211; die Vorstellung geschaffen hat, der Sozialismus w&#252;rde durch diese F&#252;hrungen sowie durch Revolutionen, die von ihrer Geburt an zu deformierten ArbeiterInnenstaaten f&#252;hrten, voranschreiten. Es entstand also ein strategischer Rahmen, der behauptete, der Sozialismus breite sich durch &#8222;irgendwelche Revolutionen&#8220; mit &#8222;irgendwelchen F&#252;hrungen&#8220; aus.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dies steht jedoch im Gegensatz zu Trotzkis Ideen, der 1940 als den gr&#246;&#223;ten Erfolg der IV. Internationale ansah, &#8222;gegen den Strom zu schwimmen&#8220;, nachdem er den strategischen Rahmen des revolution&#228;ren Marxismus im Hinblick auf den Zweiten Weltkrieg im Kontext der B&#252;rokratisierung der UdSSR, der Degeneration der III. Internationale, des Aufstiegs des Faschismus usw. neu definiert hatte. Jenseits irgendwelcher Teleologie h&#228;tte Trotzki die Behauptung von Walter Benjamin unterschrieben, der davon ausging, dass &#8222;[e]s [nichts] gibt, was die deutsche Arbeiterschaft in dem Grade korrumpiert hat wie die Meinung, sie schwimme mit dem Strom.&#8220;[39] Etwas Analoges k&#246;nnten wir vom Trotzkismus der Nachkriegszeit behaupten: Es gibt nichts, was ihn in dem Grade zu seiner zentristischen Degeneration gef&#252;hrt hat wie die Meinung, er schw&#228;mme mit dem Strom; die Meinung, dass, w&#228;hrend die &#8222;Landkarte sich rot f&#228;rbte&#8220;, der internationale Sozialismus voranschritt.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Der Aufstieg 1968-81 und die Kosten der Anpassungsjahre&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Am Ende der 60er Jahre, mit dem Ende des kapitalistischen Booms und dem Aufstieg der Klassenk&#228;mpfe der Jahre 1968-81, er&#246;ffnete sich die Perspektive wieder, dass sich mit dem Kampf des Proletariats im Westen gegen die imperialistischen Regierungen, im Osten gegen die stalinistische B&#252;rokratie und in den Halbkolonien gegen die proimperialistischen Bourgeoisien, die Tendenzen zu Konfrontationen mit den S&#228;ulen der Jalta-Ordnung verst&#228;rken k&#246;nnten. Infolgedessen tauchen wieder Tendenzen zur Klassenunabh&#228;ngigkeit auf, die sich in den &#8222;cordones industriales&#8220; (Industrieg&#252;rtel) in Chile, der Asamblea Popular (Volksversammlung) in Bolivien, den MieterInnenaussch&#252;ssen und Soldatenr&#228;ten w&#228;hrend der portugiesischen Revolution usw. ausdr&#252;ckten. Jedoch wurde die Jalta-Ordnung und die F&#252;hrungen, die sie st&#252;tzten, obwohl geschw&#228;cht, nicht besiegt.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;In seinem Buch &#204;ber den westlichen Marxismus bemerkte Perry Anderson, dass der Zusammenfluss des revolution&#228;ren Aufstiegs, der mit dem franz&#246;sischen Mai begann, und der ersten kapitalistischen Krise seit dem Zweiten Weltkrieg eine M&#246;glichkeit darstellte, die Einheit zwischen der marxistischen Theorie und der Praxis der Massen mittels der K&#228;mpfe der industriellen ArbeiterInnenklasse wieder herzustellen. Angesichts dieser M&#246;glichkeit hob Anderson die Existenz des Trotzkismus als alternative Tradition innerhalb des Marxismus hervor: &#8222;Aber &#8221;&#186;hinter der B&#252;hne&#8221;&#185; &#252;berlebte und entwickelte sich eine weitere, v&#246;llig anders geartete Tradition, die zum ersten Mal w&#228;hrend und nach der franz&#246;sischen Explosion gr&#246;&#223;ere Aufmerksamkeit auf sich zog. Gemeint ist nat&#252;rlich die Theorie und das Erbe Trotzkis.&#8220;[40]&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Jedoch nutzten die verschiedenen trotzkistischen Str&#246;mungen die Jahre vor dem Aufstieg nicht aus, um sich dieses Verm&#228;chtnis wieder anzueignen, um den strategischen Rahmen zu definieren und revolution&#228;re Str&#246;mungen innerhalb der Arbeiterbewegung aufzubauen. Die Vereinigung von 1963 zur Zeit der kubanischen Revolution fand ohne jede ernste Bilanz der vorherigen Differenzen und der Handlungen der einzelnen Str&#246;mungen statt. In Bezug auf Lateinamerika beschloss der Neunte Kongress (1969) eine Politik des bewaffneten Kampfs als Strategie (&#8222;Resolution &#252;ber Lateinamerika&#8220; von Livio Maitan). Auf der anderen Seite beschleunigten diejenigen, die nicht Teil der Vereinigung wurden, ihre Degeneration, wie das Beispiel des Lambertismus zeigt, der es ablehnte, an der &#8222;Nacht der Barrikaden&#8220; w&#228;hrend des franz&#246;sischen Mais von 1968 teilzunehmen; oder die Str&#246;mung von Healy, der in England die gr&#246;&#223;te Demonstration gegen den Vietnamkrieg im Oktober 1968 verurteilte.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Obwohl sich die Kr&#228;fte der verschiedenen trotzkistischen Str&#246;mungen am Anfang des Aufstiegs gr&#246;&#223;tenteils in den Stalinismus und die Sozialdemokratie aufgel&#246;st hatten, st&#228;rkten die Tendenzen zur Klassenunabh&#228;ngigkeit, die sich in den Konfrontationen mit den offiziellen F&#252;hrungen der ArbeiterInnenbewegung manifestierten, die zentristischen Str&#246;mungen des Trotzkismus, die in mehreren F&#228;llen zu Str&#246;mungen von mehreren tausend K&#228;mpferInnen wurden (wie z.B. die Ligue Communiste in Frankreich, die nordamerikanische SWP oder in Argentinien die Entwicklung der PST in den 70er Jahren).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Im Jahr 1974 gab es mit der portugiesischen Revolution einen revolution&#228;ren Prozess mit klassischen Z&#252;gen in einem zentralem Land, der in direkter Beziehung zu den Folgen der revolution&#228;ren Prozesse in den Kolonien Angola und Mosambik stand, und der Tendenzen zur Doppelmacht in Form von MieterInnen- und Soldatenkomitees entwickelte. Die Str&#246;mungen, die Teil des Vereinigten Sekretariats waren (aus der Vereinigung von 1963 hervorgegangen), waren &#8211; obwohl wir sagen k&#246;nnen, dass sie allgemein Losungen aufstellten, die die Notwendigkeit propagierten, Komitees zu entwickeln und gegen die Unterordnung zu k&#228;mpfen, die die KP und die PS der Massenbewegung gegen die MFA (Bewegung der Streitkr&#228;fte) auferlegen wollte &#8211; &#228;u&#223;erst schwach und somit au&#223;er Stande, den Prozess zu beeinflussen. Jedoch ist das Wichtigste dabei, dass die strategischen Lehren aus diesem Prozess nicht auf die Ebene der Ausrichtung der einzelnen nationalen Sektionen &#252;bertragen wurden.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Das war umso wichtiger, wenn wir ber&#252;cksichtigen, dass der portugiesische Prozess auch ein Laboratorium f&#252;r den Imperialismus war, der, geschw&#228;cht durch die Niederlage in Vietnam, die Politik der &#8222;&#204;berg&#228;nge zur Demokratie&#8220; antrieb, um die revolution&#228;ren Prozesse zu bremsen. Diese Taktik, die in Spanien und Griechenland fortgesetzt wurde, hatte am Anfang einen defensiven Charakter, wurde aber ab Anfang der 80er Jahre offensiv angewandt, was sie zu einem wichtigen Bestandteil der &#8222;b&#252;rgerlichen Restauration&#8220; machte[41].&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Zwischen den Jahren 1978 und 1981 wurde der revolution&#228;re Zyklus wiederer&#246;ffnet, nachdem der erste Zyklus in den zentralen l&#228;ndern umgelenkt und in S&#252;damerika mit aller Gewalt zerquetscht worden war. Die Niederlage in diesem zweiten Zyklus erfolgte, ohne die Frage der Kontinuit&#228;t gel&#246;st zu haben. So stellte dies den Anfang des kapitalistischen Restaurationsprozesses dar, der mit der Niederlage der polnischen Revolution mit einem gro&#223;en Hebel ausgestattet war.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Die letzte gro&#223;e Gelegenheit, den Restaurationsprozess zu bremsen, wurde in Polen verpasst&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;In einem vorherigen Artikel fragten wir uns: &#8222;War, wie Anderson meint, der &#8221;&#353;klassische Prozess' der Revolution 74-75 in Portugal, einem schwachen Glied der Kette der imperialistischen l&#228;nder, die den antikolonialen Aufstand in Angola und Mosambik (angesteckt vom Kampf des vietnamesischen Volkes) mit einer Rebellion der ArbeiterInnen und des Volkes gegen die Diktatur Salazars verband, die letzte gro&#223;e M&#246;glichkeit f&#252;r den Trotzkismus, seine strategischen Grundlagen wiederherzustellen? Oder bot die Geschichte eine weitere gro&#223;e M&#246;glichkeit mit dem letzten gro&#223;en Versuch einer &#8222;politischen Revolution&#8220; in Polen 1980, der der IV. Internationale erm&#246;glicht h&#228;tte, als gro&#223;e Kraft in Erscheinung zu treten und den Prozessen von 89-91 in Osteuropa, der UdSSR und China vorzugreifen?&#8220;[42]&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Wir sind uns sicher, dass die letzte Gelegenheit, den Restaurationsprozess zu bremsen, in Polen verpasst wurde. Die kapitalistische Restauration ist weit davon entfernt, ein Prozess, der vom Himmel gefallen ist, oder ein einfaches Produkt der Mobilisierungen des Jahres 1989 zu sein. Er wurde von einer Reihe von niedergeschlagenen Aufst&#228;nden gegen die B&#252;rokratie und politische Revolutionen vorbereitet, die mehrere Momente einschlie&#223;en. Dazu z&#228;hlen die Ereignisse in der DDR 1953 und die Ungarische Revolution von 1956[43], der Prager Fr&#252;hling im Jahr 1968, und die zweifellos zentrale Rolle der 1956 geschlagenen Revolution in Polen, sowie die Kampfprozesse der Jahre 1970 und die letzte gro&#223;e politische Revolution, die mit dem Ausbruch der Streikwelle im Jahr 1980 begann. Diese hatte die Gdansker Werften als symbolisches Zentrum und f&#252;hrte zum Entstehen der Gewerkschaft Solidarno&#197;&#8250;&#196;&#8225;, die bis zu 10 Millionen Mitglieder z&#228;hlte. Im Laufe dieses Prozesses entwickelten sich wichtige Elemente von direkter Demokratie; jedoch war der Einfluss der katholischen Kirche gro&#223; und sie trieb die prokapitalistischen Fl&#252;gel innerhalb der Bewegung an.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Zweifellos war eines der wichtigsten Merkmale von Trotzkis Erbe das Programm der politischen Revolution: ein Typ von Revolution, den er voraussah, aber nie zu erleben vermochte. Dieses Programm, das im &#204;bergangsprogramm Gestalt annimmt, war das Einzige, was eine Antwort auf die sich 1980 in Polen er&#246;ffnende Situation geben konnte. Nur dieses Programm stellte die Notwendigkeit auf, die Macht der B&#252;rokratie und ihre Privilegien in Frage zu stellen, sowie eine R&#228;tedemokratie zu errichten, welche die Organisationsfreiheit von Gewerkschaften und sowjetischen Parteien (bzw. Parteien, die die sozialen Errungenschaften verteidigen). Nur dieses Programm vermochte diese demokratischen Forderungen mit jenen Forderungen nach vollst&#228;ndiger Revision des Plans im Interesse der ProduzentInnen und KonsumentInnen oder nach gr&#246;&#223;ter Lohngleichheit in allen Arbeitst&#228;tigkeiten usw. zu verbinden. Diese Forderungen zielten darauf ab, die strukturellen Errungenschaften der b&#252;rokratisierten ArbeiterInnenstaaten zu sch&#252;tzen. Dies war ein wesentliches Element, um die Fahnen der Revolution&#228;rInnen nicht mit denen ihrer WidersacherInnen, der RestaurationistInnen, zu verwechseln.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Jedoch war keine der Hauptstr&#246;mungen des Trotzkismus f&#228;hig, die Einheit des Programms zu erhalten. Im Mittelpunkt der Auseinandersetzungen stand die Beantwortung der Frage, wie die B&#252;rokratie gest&#252;rzt werden sollte. Die m&#246;glichen Losungen gingen von der Forderung nach &#8222;aller Macht f&#252;r Solidarno&#197;&#8250;&#196;&#8225;&#8220; und der Bewaffnung der Gewerkschaft, von Nahuel Moreno vertreten, bis zur Forderung, dass die R&#228;te au&#223;erhalb von Solidarno&#197;&#8250;&#196;&#8225; entstehen sollten, wie von Lambert behauptet; aber keiner von ihnen hat neben diesem demokratischen Programm die Hauptforderung der Notwendigkeit der Revision des Plan zugunsten der ProduzentInnen und KonsumentInnen aufgestellt, sowie all jene Losungen, die einerseits eine Antwort auf die Forderungen der Massen geben konnten und gleichzeitig die strukturellen Errungenschaften verteidigten, um sich von den restaurationistischen Str&#246;mungen, die Solidarno&#197;&#8250;&#196;&#8225; anf&#252;hrten, abgrenzen zu k&#246;nnen. Das hat zur Anpassung an die restaurationistischen Str&#246;mungen gef&#252;hrt, die als Teil eines antib&#252;rokratischen Blocks angesehen wurden. Das Vereinigte Sekretariat, im Unterschied zu anderen Str&#246;mungen, unterst&#252;tzte eine Politik der Selbstverwaltung f&#252;r die verstaatlichten Unternehmen, die aber losgel&#246;st von der Verteidigung des Plans und des Au&#223;enhandelsmonopols in keinem Widerspruch zu einem kapitalistischen Restaurationskurs stand. Wie Stutje behauptet, war Walesa f&#252;r Mandel irgendetwas, aber kein Trotzkist; jedoch wurde er damals als Teil des antib&#252;rokratischen Blocks angesehen: &#8222;Was interessiert er [Walesa] uns, wenn Millionen von ArbeiterInnen in der Bewegung sind; so m&#252;ssen wir uns nicht mit der Suche nach kleinen, reinen Gruppen besch&#228;ftigen, sondern wir m&#252;ssen einfach die revolution&#228;re Gesamtdynamik unterst&#252;tzen.&#8220;[44]&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Auf diese Weise wurde das Erbe des Programms f&#252;r die politische Revolution in einem allgemeinen Antistalinismus aufgel&#246;st, der mit der F&#252;hrung der Bewegung zusammenkommen konnte, w&#228;hrend diese ihrerseits die Bedingungen vorbereitete, um die kapitalistische Restauration zu verhandeln. So waren sie nicht in der Lage, eine unabh&#228;ngige Politik aufzustellen (abgesehen davon, dass ihre Interventionsm&#246;glichkeiten, sowohl in der Vorbereitung als auch organisatorisch, &#228;u&#223;erst beschr&#228;nkt waren). Die Lehren aus diesem strategischen Abdriften wurden auch nicht zu einem sp&#228;teren Zeitpunkt gezogen.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Die Tatsache, dass keine Alternativen aufgestellt und anschlie&#223;end die Gr&#252;nde der Niederlage nicht verstanden wurden, hatte weitreichende Folgen jenseits von Polen. Denn dies war eine vollst&#228;ndige Entwaffnung gegen&#252;ber dem entstehenden Restaurationsprozess, w&#228;hrend sich die B&#252;rokratie der UdSSR schlie&#223;lich von der Notwendigkeit &#252;berzeugte, den Prozess der kapitalistischen Restauration zu beschleunigen.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;So ging &#8211; wegen des Unverst&#228;ndnisses seitens des trotzkistischen Zentrismus &#8211; mit der Polnischen Revolution der strategische Rahmen von &#8222;irgendwelchen Revolutionen&#8220; mit &#8222;irgendwelchen F&#252;hrungen&#8220;, der fern vom Erbe Trotzkis und mit katastrophalen Ergebnissen nach dem Zweiten Weltkrieg aufgestellt worden war, definitiv zugrunde.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Der Nullpunkt der trotzkistischen Strategie&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Die Folgen des strategischen Abdriftens nach der polnischen Erfahrung lie&#223;en nicht auf sich warten. Mandel bekr&#228;ftigte zunehmend seine Anpassung an die B&#252;rokratie, zuerst indem er Hoffnungen in Gorbatschow legte und die Glasnost unterst&#252;tzte, sp&#228;ter in Jelzin. Die amerikanische SWP, unter der F&#252;hrung von Barnes, verlie&#223; im Jahr 1983 direkt den Trotzkismus. In seinem Dokument Their Trotsky and Ours (&#8222;Ihr Trotzki und Unser&#8220;) bezeichnete er die Thesen der permanenten Revolution als ein Hindernis zur Ankn&#252;pfung an die Traditionen von Marx und Lenin, womit er die politische Revolution als einen Teil des Programms ausl&#246;schte und die Formel der &#8222;demokratischen Diktatur der Arbeiter und Bauern&#8220; wieder aufleben lie&#223;. Lambert seinerseits rief zur Stimmabgabe f&#252;r Mitterrand in Frankreich auf und entwickelte &#8222;die Linie der Demokratie&#8220;, womit er seine Anpassung an das Regime der F&#252;nften Republik besiegelte. Sp&#228;ter l&#246;ste er seine Organisation in einer syndikalistischen Ausrichtung zuerst in der &#8222;Bewegung f&#252;r eine ArbeiterInnenpartei&#8220; und dann in einer selbsternannten ArbeiterInnenpartei auf. Was Moreno angeht, der um 1977 die Politik des Imperialismus in Portugal als eine &#8222;demokratische Konterrevolution&#8220; analysierte, &#228;nderte er sp&#228;ter die Bezeichnung f&#252;r diese Prozesse, um von &#8222;demokratischen Revolutionen&#8220; zu sprechen, und revidierte so die Theorie der permanenten Revolution.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;So befanden sich diese Str&#246;mungen w&#228;hrend des Falls der Berliner Mauer und der pro-kapitalistischen Prozesse mit einem &#8222;demokratischen&#8220; Programm von 1989 bis 1991 in einem offenen Abdriften nach rechts. Sie waren dabei, das Erbe Trotzkis zu &#252;berholen und schwammen mit jenem Strom, der &#8211; trotz der Erwartungen in Gorbatschow, in Jelzin, in den Castrismus, in die &#8222;demokratischen Revolutionen&#8220;, in die PS usw. &#8211; unvermeidlich in die Restauration m&#252;ndete.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Wenn man, wie Bensa&#239;d in Bezug auf linksgerichtete Intellektuelle sagte, mit Foucault und Deleuze zu dem &#8222;Nullpunkt der Strategie&#8220;[45] kommt, ist man in Bezug auf den revolution&#228;ren Marxismus und als unmittelbares Ergebnis der Wende der Weltlage, der kapitalistischen Restauration und des strategischen Abdriftens der zentristischen Str&#246;mungen, am &#8222;Nullpunkt&#8220; der trotzkistischen Strategie angekommen. In diesem Rahmen und angesichts des erneuten Sprungs in der Entartung der LIT und in Mitten der damaligen reaktion&#228;ren Ebbe, begann ein Kern dessen, was heute die FT-CI ist, seine ersten Schritte als ein kleiner prinzipienfester Pol der trotzkistischen Bewegung zu machen.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Was vom Morenismus &#252;brig blieb, vertiefte &#8211; statt eine gr&#252;ndliche &#204;berpr&#252;fung ihrer eigenen Tradition vorzunehmen &#8211; gegen alle Beweise der Realit&#228;t die These der demokratischen Revolution. Auf diese Weise w&#228;ren die Prozesse von 1989-1991 gro&#223;e Revolutionen, die nicht zur kapitalistischen Restauration f&#252;hrten, da sie bereits vollzogen war (gem&#228;&#223; der neuen Erkl&#228;rung der LIT[46]), sondern zu den gr&#246;&#223;ten Siegen der internationalen ArbeiterInnenklasse z&#228;hlten. Das gr&#246;&#223;te Problem des Trotzkismus (und allen vern&#252;nftigen MarxistInnen) w&#228;re dann, eine tiefe Niederlage gesehen zu haben, wo ein Sieg errungen wurde. Dies f&#252;hre zur der Unf&#228;higkeit, f&#252;r die fast ununterbrochene Folge von triumphierenden &#8222;Februar-Revolutionen&#8220; eine Erkl&#228;rung zu liefern (die von den Prozessen, die Lateinamerika seit Anfang des 21. Jahrhunderts erlebte, einschlie&#223;lich das &#8222;Argentinazo&#8220;, bis zu den &#8222;Orangefarbenen Revolutionen&#8220;[47] in Osteuropa reichen), denen irgendwann &#8222;Oktober-Revolutionen&#8220; folgen w&#252;rden; im Fall der Prozesse zwischen 1989-1991 warten sie nun seit 20 Jahren darauf. Heute dr&#252;ckt sich dies f&#252;r die LIT auch im Falle Kubas aus, wo sie dieselbe Logik bez&#252;glich jener Prozesse anwenden, wo der Kapitalismus restauriert worden sei. So best&#252;nde die Aufgabe heute darin, die &#8222;kapitalistische Diktatur&#8220; zu st&#252;rzen.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Am anderen Ende dieser unreflektierten Hartn&#228;ckigkeit, und im Gegensatz zu ihr, hat das Vereinigte Sekretariat das Verm&#228;chtnis von Trotzki mittels einer &#8222;sanftm&#252;tigen&#8220; Ausarbeitung endg&#252;ltig abgeworfen. Diese Reflexion, die von seinen Hauptfiguren nach dem Tod von Mandel aufgegriffen worden ist, fing nicht bei einer kritischen Bilanz der eigenen Str&#246;mung an &#8211; und darin &#228;hneln sie dem Morenismus &#8211;, sondern ging vom Ende der &#8222;Hypothese des aufst&#228;ndischen Generalstreiks&#8220; und damit vom Ende des &#8222;Zeitalters der Oktoberrevolution&#8220; aus. Ausgehend von den Ausarbeitungen von Mandel &#252;ber die &#8222;Mischdemokratie&#8220;, die auf der Revision der Beziehung zwischen R&#228;ten und verfassunggebender Versammlung beruht, w&#228;re die &#8222;doppelte Vertretung&#8220; die endlich gefundene Formel, um die Gefahren der B&#252;rokratisierung der postkapitalistischen Gesellschaften auszutreiben. Das erlaubte dem Vereinigten Sekretariat, mit einer Verz&#246;gerung von ein paar Jahrzehnten, dem &#8222;Eurokommunismus&#8220; nachzueifern, und so endg&#252;ltig die Perspektive der Diktatur des Proletariats zugunsten einer &#8222;Demokratie bis zum Schluss&#8220;, mit der Hilfe der Institutionen des b&#252;rgerlich-demokratischen Regimes, aufzugeben.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Im gegens&#228;tzlichen Sinn zu diesen &#8222;Revisionen&#8220; war es notwendig, an das fortgeschrittenste revolution&#228;re Denken zu appellieren, um die neuen Bedingungen der Epoche zu verstehen. Die &#8222;b&#252;rgerliche Restauration&#8220; hatte gegen die Vorstellung von &#8222;irgendwelchen Revolutionen&#8220; mit &#8222;irgendwelchen F&#252;hrungen&#8220; bewiesen, dass diese nicht Ausdruck einer Entwicklung der Geschichte zugunsten der ArbeiterInnenklasse waren, sondern einer viel komplizierteren Wirklichkeit. Da diese F&#252;hrungen die Entwicklung der internationalen Revolution blockierten, waren sie auch vollkommen unf&#228;hig, eine Vorw&#228;rtsausrichtung zum Sozialismus hin zu entwickeln, und auf diese Weise wurden die Bedingungen, wie von Trotzki benannt, f&#252;r die kapitalistische Restauration vorbereitet.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Der Trotzkismus in Zeiten der Restauration&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;W&#228;hrend der imperialistische Krieg von 1914 den Anfang der Periode von Krisen, Kriegen und Revolutionen markierte, die in ihrer ersten Phase die Jahrzehnte der gr&#246;&#223;ten Unruhen im 20. Jahrhundert umfasste, fand das Wiederaufleben des revolution&#228;ren Marxismus mit Lenin, Trotzki und der III. Internationale statt; in der zweiten Etappe, die durch die zweite Nachkriegsperiode gekennzeichnet war, die die Jalta-Ordnung gestaltete und die permanente Dynamik der proletarischen revolution&#228;ren Prozesse blockierte (in seinem internationalen Aspekt und im Kampf um die Transformation der sozialen Beziehungen innerhalb der ArbeiterInnenstaaten), fand, wie wir bereits gesehen haben, die zentristische Entartung der Organisationen der IV. Internationale statt.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;In demselben Sinn bedeutete die dritte Etappe, die durch die &#8222;b&#252;rgerliche Restauration&#8220; charakterisiert war, einen zweiten Sprung in der Entartung der trotzkistischen Str&#246;mungen, eine Art &#8222;Sozialdemokratisierung&#8220; (in einigen F&#228;llen behielten sie ihren zentristischen Charakter und in anderen schlugen sie einen offenen liquidationistischen Kurs ein), die durch eine tiefe Anpassung an die verschiedenen Szenarien des b&#252;rgerlichen Regimes (&#8222;normale&#8220; Gewerkschaftsarbeit, Wahlen, &#8222;folkloristische&#8220; Demonstrationen, Universit&#228;tsleben usw.) kennzeichnet ist. Sie basiert auf der Distanzierung zum trotzkistischem Verm&#228;chtnis (die, wie wir gesehen haben, in den 80er Jahren vorbereitet wurde) sowie auf einer def&#228;tistischen Haltung gegen&#252;ber der ArbeiterInnenbewegung.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Das &#8222;Ende der Geschichte&#8220; wurde eingel&#228;utet durch die Niederlage der Polnischen Revolution und der Widerstandsprozesse gegen die neoliberale Offensive (mit den sinnbildlichen K&#228;mpfen der amerikanischen FluglotsInnen und der englischen BergarbeiterInnen). Darauf folgte die Umleitung der Prozesse der Jahre 1989-1991 in Richtung restaurationistischer Ziele und der Restauration des Kapitalismus in den ehemaligen b&#252;rokratisierten ArbeiterInnenstaaten in Osteuropa, Russland und im Orient. Ab 1995 &#8211; dem Jahr, in dem die ArbeiterInnenklasse in Frankreich mit dem Streik des &#246;ffentlichen Sektors gegen den Jupp&#233;-Plan wieder die B&#252;hne des Klassenkampfes betrat &#8211; begann sich dieser Prozess wieder umzukehren. Es folgten 1996 die &#8222;ArbeiterInnenkriege&#8220; in S&#252;dkorea, der UPS-Streik 1997 in den USA usw. In Lateinamerika betraten die Bauern/B&#228;uerinnen mit dem ZapatistInnen-Aufstand von 1994 die B&#252;hne und in Argentinien entwickeln sich die Bewegungen der Arbeitslosen[48].&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ein zweiter Moment begann 1999 mit den Demonstrationen in Seattle: Es entstand die &#8222;Antiglobalisierungs&#8220;-Bewegung, die das politische Erwachen von Millionen junger Menschen bedeutete. Sp&#228;ter, im Jahr 2003, erfuhr diese Bewegung einen neuen Sprung in ihrer Massivit&#228;t, als sie sich zur Bewegung gegen den imperialistischen Krieg im Irak verwandelte. Zur selben Zeit gingen in Lateinamerika Massensektoren zur direkten Aktion &#252;ber, bei denen &#252;berwiegend Bauern/B&#228;uerinnen und Mittelschichten involviert waren, um gegen die Regierungen vorzugehen, die die neoliberale Offensive aufgenommen hatten, was zum Sturz von Regierungen in Ecuador, Bolivien, und Argentinien f&#252;hrte.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dann, in einem dritten Moment, wurde die &#8222;Antiglobalisierungs&#8220;-Bewegung schlie&#223;lich durch die &#8222;Sozialforen&#8220; in reformistische Projekte gelenkt, die dem Kapitalismus ein &#8222;menschliches Antlitz&#8220; geben wollen; im Fall der Prozesse in Lateinamerika wurden diese durch das Aufkommen von verschiedenen Regierungen mit reformistischen Z&#252;gen abgelenkt, die zur Entstehung von politischen Ph&#228;nomenen wie dem Chavismus oder dem Evomoralismus f&#252;hrten.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Andererseits vertiefte sich, da sie die Fortf&#252;hrerInnen der neoliberalen Pl&#228;ne waren, die Krise der &#8222;b&#252;rgerlichen ArbeiterInnenparteien&#8220; in ihrer Funktion als historische F&#252;hrungen der ArbeiterInnenbewegung, wie im Fall der Sozialdemokratischen Partei Deutschlands, der Sozialistischen Partei Frankreichs, der britischen Labour Party, der italienischen und franz&#246;sischen KPen usw., sowie der b&#252;rgerlich-nationalistischen F&#252;hrungen wie im Fall des Peronismus und auch der &#8222;b&#252;rgerlichen ArbeiterInnenparteien&#8220; neueren Ursprungs wie die brasilianische PT.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Wenn, wie Bensa&#239;d anmerkt, ab dem Ende des 20. und dem Beginn des 21. Jahrhunderts eine &#8222;R&#252;ckkehr zur strategischen Debatte&#8220; stattfand, bedeutete dies f&#252;r den trotzkistischen Zentrismus keine R&#252;ckkehr zur revolution&#228;ren Strategie, sondern eher die Entstehung verschiedener Varianten der Anpassung an die neuen Ph&#228;nomene, die allesamt den Kompass der Klassenunabh&#228;ngigkeit verwarfen.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;So bildete sich ein liquidationistischer Fl&#252;gel, angef&#252;hrt durch die franz&#246;sische LCR und die britische SWP, der sich hinter dem Projekt einreihte, &#8222;breite antikapitalistische Parteien&#8220;[49] aufzubauen. Diese Ausrichtung fand seine letzten Ausdr&#252;cke in der Gr&#252;ndung des Wahlb&#252;ndnisses RESPECT in Gro&#223;britannien 2004, das sich neben der SWP aus b&#252;rgerlichen PolitikerInnen und religi&#246;sen Anf&#252;hrern der muslimischen Gemeinde (gr&#246;&#223;tenteils H&#228;ndler, Kleriker, und sogar Bourgeois) zusammensetzte, und 2009 in der Liquidation der franz&#246;sischen LCR in die Neue Antikapitalistische Partei (NPA) ohne jede Klassentrennung, nachdem jeder Hinweis auf die Diktatur des Proletariats und Trotzki fallen gelassen wurde. Diese ideologische Ausrichtung dr&#252;ckte sich in S&#252;damerika mit der Gr&#252;ndung des PSOL in Brasilien nach dem Bruch eines linken Sektors der PT, in Venezuela mit den Sektoren, die Teil der PSUV von Ch&#225;vez wurden, und in Argentinien mit dem erfolglosen Versuch der MST, aus. Diese Projekte wurden in den meisten F&#228;llen vom expliziten Aufgeben des Trotzkismus durch diejenigen, die sie begannen, begleitet.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Das Aufgeben des Klassenstandpunktes zeigte sich in der v&#246;lligen Anpassung an die neuen b&#252;rgerlichen Regierungen in Lateinamerika und besonders an Ch&#225;vez. Jedoch beeindruckten der Chavismus und der Evomoralismus nicht nur diesen liquidationistischen Fl&#252;gel, sondern die &#8222;Mitte&#8220; der trotzkistischen Bewegung wie die PO in Argentinien oder die LIT selbst. Sie halten das trotzkistische Programm im Allgemeinen aufrecht, lassen aber alte Theorien wiederaufleben, die durch die revolution&#228;re Bewegung &#252;berholt worden sind (wie die Antiimperialistische Einheitsfront), um nachher diesen Regierungen politische Unterst&#252;tzung zu geben. Sp&#228;ter gingen sie ohne weitere Erkl&#228;rungen in die Opposition gegen dieselben Regierungen, ohne jedoch in dem einen noch in dem anderen Fall die notwendige Klassenunabh&#228;ngigkeit zu bewahren.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Zurzeit haben alle Projekte &#8222;breiter Parteien&#8220; ihre engen Grenzen gezeigt: Entweder sind sie zusammengebrochen oder sie sind in einer totalen Krise, nicht nur weil sie sich als unf&#228;hig erwiesen, eine Alternative angesichts der Krise aufzuzeigen, sondern auch im Hinblick auf ihre eigenen Ziele. RESPECT explodierte; die PSOL, nachdem sie sich wegen der Frage der Kandidaturen getrennt hatte, erwies sich bei den Wahlen von 2010 als ein r&#252;ckl&#228;ufiges Wahlph&#228;nomen; die NPA zeigte die Grenzen ihrer Wahlausrichtung nicht nur an den Urnen selbst, sondern auch in ihrer armseligen Rolle bei den letzten Ereignissen des Klassenkampfes in Frankreich; die ehemals &#8222;Neue Linke&#8220; der argentinischen MST schloss sich letzten Endes dem b&#252;rgerlichen Mitte-Links-Projekt von &#8222;Pino&#8220; Solanas an.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dasselbe gilt f&#252;r den Chavismus und den Evomoralismus, die sich angesichts der Krise in einer gestiegenen Konfrontation mit Sektoren der ArbeiterInnenklasse befinden. Ch&#225;vez versucht, die Kontrolle und Disziplinierung der ArbeiterInnenbewegung zu vertiefen, wie die Versuche zeigen, das Streikrecht zu beschneiden und die K&#228;mpfe der Avantgarde zu unterdr&#252;cken, sowie die passive Einstellung zu Auftragsmorden und zur Zunahme von politischen Morden an ArbeiterInnenf&#252;hrerInnen auf der einen Seite und immer neue bonapartistische Ma&#223;nahmen auf der anderen Seite. Auch Evo Morales, der 2010 gegen Lohnerh&#246;hungen f&#252;r ArbeiterInnen war, fing das Jahr 2011 mit einem Angriff auf die Lebensbedingungen der gro&#223;en Mehrheiten des Landes an, mit dem Dekret zu einem &#8222;Gasolinazo&#8220; (radikale Erh&#246;hung der Benzinpreise), welches er aufgrund der starken Proteste von ArbeiterInnen und den armen Massen zur&#252;cknehmen musste.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Eine def&#228;tistische Haltung gegen&#252;ber der ArbeiterInnenbewegung&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Zusammen mit den vorher beschriebenen Ph&#228;nomenen bedeutete der letzte weltweite Wachstumszyklus eine soziale St&#228;rkung der ArbeiterInnenklasse (Millionen neuer ArbeiterInnen weltweit), was auch auf der Ebene der K&#228;mpfe (meist um konkrete Forderungen um Lohn oder Arbeitsbedingungen) seinen Ausdruck fand.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Die relative Neuzusammensetzung der ArbeiterInnenbewegung m&#252;ndete nicht in strategische Neuorientierungen. Der gemeinsame Nenner war die Abkehr von der Perspektive des Aufbaus von revolution&#228;ren Fl&#252;geln in der ArbeiterInnenbewegung, welche f&#228;hig w&#228;ren, in den Massenorganisationen einen Kampf f&#252;r ein &#204;bergangsprogramm der Klassenunabh&#228;ngigkeit, gegen die B&#252;rokratie und gegen die Unterordnung der Organisationen der ArbeiterInnenbewegung unter verschiedene Fl&#252;gel der Bourgeoisie zu f&#252;hren.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Der liquidationistische Fl&#252;gel des Zentrismus fand seinen Ausdruck in der Abkehr von jeglicher Strategie, die mit der Entwicklung der ArbeiterInnenklasse, ihres Kampfes und ihrer Organisation zusammenhing, und war mehr mit der Ausrechnung des elektoralen Ausdrucks von Mehr-Klassen-Ph&#228;nomenen besch&#228;ftigt. Im Falle des &#8222;Zentrums&#8220;-Fl&#252;gels des Zentrismus dr&#252;ckte sich dieser entweder in der absoluten Trennung zwischen dem Gewerkschaftlichen und dem Politischen (Lutte Ouvri&#232;re) oder in der &#8222;Routinisierung&#8220; der verschiedenen Interventionen in der ArbeiterInnenbewegung (PSTU und PO) als Art und Weise der Vermeidung des Kampfes gegen die B&#252;rokratie in den Massenorganisationen aus. W&#228;hrend sich dies im Falle der PSTU in der Umwandlung von CONLUTAS in einen &#8222;Kinderspielplatz&#8220; f&#252;r ihre historische Arbeit in der ArbeiterInnenbewegung ausdr&#252;ckte, spiegelte sich dies bei der PO im Aufbau ihrer Frontorganisation Polo Obrero als Fragment der Arbeitslosenbewegung wider, ohne f&#252;r eine vereinte Bewegung mit Tendenzfreiheit zu k&#228;mpfen, und in ihrer Isolierung bez&#252;glich der Gewerkschaften aufgrund der Theorie des &#8222;neuen Piquetero-Subjekts&#8220; [also des k&#228;mpferischen Arbeitslosen als neuen revolution&#228;ren Subjektes, Ad&#204;.]. Bei der PSTU bedeutete dies die Vertiefung ihres gewerkschaftlichen Routinismus, bei der PO die Anpassung an die Klientelmechanismen der staatlichen Sozialarbeit und den R&#252;ckzug aus den Gewerkschaften.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Mit den ersten Krisenfolgen 2009 und 2010 musste die ArbeiterInnenklasse, in ungleicher Art und Weise, die ersten Angriffe des Kapitals zur Abladung der Krise auf ihre Schultern bek&#228;mpfen, und damit zeigten sich die Konsequenzen des Def&#228;tismus dieser Str&#246;mungen in der ArbeiterInnenbewegung f&#252;r den Klassenkampf.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Frankreich war zweifellos das wichtigste Laboratorium dieser ersten Etappe. Die franz&#246;sische ArbeiterInnenklasse war gemeinsam mit der k&#228;mpferischen Sch&#252;lerInnenbewegung die Protagonistin des gro&#223;en Mobilisierungsprozesses gegen das Projekt der Rentenreform von Sarkozy. In den acht Tagen von Streiks und Mobilisierungen, als bis zu 3,5 Millionen Menschen in ganz Frankreich auf die Stra&#223;e gingen, entwickelten sich, trotz der Ersch&#246;pfungsstrategie der Gewerkschaftsb&#252;rokratie, erneuerbare (unbegrenzte) Streiks in strategischen Sektoren wie den Raffinerien, den H&#228;fen, den Eisenbahnen mit Blockaden der Betriebe, &#214;llagern, &#246;ffentlichen Pl&#228;tzen etc. und damit auch Tendenzen zur Selbstorganisation, die sich in den Interprofessionelles [Versammlungen von ArbeiterInnen aus verschiedenen Branchen, Ad&#204;.] ausdr&#252;ckten.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Zusammengenommen zeigten sich Tendenzen zum Generalstreik. Trotzdem war die &#8222;extreme Linke&#8220; Frankreichs nicht auf der H&#246;he der Zeit. Weder Lutte Ouvri&#232;re (LO) noch die Neue Antikapitalistische Partei (NPA) konstituierten sich als Alternative zur Gewerkschaftsb&#252;rokratie der CFDT und der CGT, welche den ganzen Konflikt &#252;ber darauf warteten, dass die Regierung die T&#252;r zu Verhandlungen &#246;ffnet, was nie passierte, ohne die Forderung nach dem R&#252;ckzug des Gesetzentwurfs aufzustellen, und auf die Ersch&#246;pfung der Bewegung setzten. LO hat sich direkt geweigert, die Forderung nach einem Generalstreik aufzustellen, wodurch sie sich mit dem Argument, dass die &#8222;Kr&#228;fteverh&#228;ltnisse&#8220; daf&#252;r nicht ausreichte, den offiziellen F&#252;hrungen unterordnete. Die offizielle Position der NPA war w&#228;hrenddessen, sich &#8211; trotz des Faktes, dass viele ihrer Mitglieder in der ersten Reihe der Blockaden waren &#8211; der &#246;ffentlichen Kritik an der B&#252;rokratie zu enthalten und dabei sowohl die Forderung nach dem R&#252;ckzug des Gesetzes wie auch die Perspektive, Sarkozy rauszuwerfen, und den Aufruf zum Generalstreik beiseite lie&#223;en. Nur das Kollektiv f&#252;r eine Revolution&#228;re Tendenz (CTR) in der NPA unterstrich die Notwendigkeit, mit dem Generalstreik f&#252;r den R&#252;ckzug der Reform und die Absetzung Sarkozys zu k&#228;mpfen, die Organe der Selbstorganisation auszudehnen und sich mit den Sch&#252;lerInnen und Studierenden gegen die Politik der Ersch&#246;pfung und der Spaltung seitens der B&#252;rokratie zu verbinden.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dennoch sind weder die Tendenz zum Generalstreik noch die konservative Orientierung von LO und der Mehrheit der Leitung der NPA vom Himmel gefallen. In den K&#228;mpfen, die sich in Frankreich 2009 entwickelten (Continental, Molex, Sony, Freescale, Total, Phillips, New Fabris, SNCF, Toyota, Goodyear, Caterpillar) gab es schon die ersten Beispiele. Einerseits sahen wir, wie der Lambertismus, wo er existierte, mit der B&#252;rokratie der FO verschmolz, um die Entwicklung der K&#228;mpfe zu bremsen; Andererseits konnten wir sehen, wie unf&#228;hig LO war, eine Alternative zur Schlie&#223;ung von Continental aufzuzeigen. Bei LO kam noch die Intervention beim Generalstreik mit Streikposten in Guadaloupe hinzu, wo sie Teil der F&#252;hrung des &#8222;Kollektivs gegen die Ausbeutung&#8220; (Einheitsfront von politischen und gewerkschaftlichen Organisationen) waren, ohne eine Alternative zu den b&#252;rgerlich-nationalistischen Sektoren der UGTG zu sein und ohne die Tendenzen der Selbstorganisation oder die Infragestellung der franz&#246;sischen Kolonialherrschaft weiterzuentwickeln. Somit erlaubte sie, dass das gro&#223;e Potential der Bewegung mit dem Erreichen einer Lohnerh&#246;hung einged&#228;mmt werden konnte, ohne sich die Aufgabe zu stellen, sie in eine revolution&#228;re Richtung zu entwickeln[50].&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Gleichzeitig konnten wir sehen, wie die Mehrheit der Leitung der NPA diese K&#228;mpfe &#252;bersah, ohne ihnen die geringste Wichtigkeit zu geben, obwohl AktivistInnen ihrer Partei sogar in der F&#252;hrung der Konflikte (z.B. bei Phillips Dreux) waren. Nicht umsonst wurde der Anf&#252;hrer des linken Fl&#252;gels dieser Fabrik einer der Gr&#252;nder des Kollektivs f&#252;r eine Revolution&#228;re Tendenz, um eine Alternative gegen&#252;ber der elektoralistischen Abweichung der Leitungsmehrheit aufzubauen. Wir reden von einer ganzen Serie von Konflikten, in denen die ArbeiterInnen sehr harte K&#228;mpfe f&#252;hrten, w&#228;hrend keine dieser F&#252;hrungen f&#228;hig war, auch nur ansatzweise auf der H&#246;he der Zeit zu sein.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;All diese Beispiele zeigen im Bereich des Klassenkampfs nicht nur die Absage dieser Str&#246;mungen, jeden einzelnen dieser Konflikte, die von der ArbeiterInnenklasse gef&#252;hrt werden, in gro&#223;e K&#228;mpfe der Klasse zu verwandeln, in irgendeiner Art und Weise die realen Kr&#228;fteverh&#228;ltnisse zu ver&#228;ndern oder, wie Rosa Luxemburg sagte, &#8222;Demonstrationsstreiks&#8220; in &#8222;Kampfstreiks&#8220; umzuwandeln[51]. Sie zeigen auch den Def&#228;tismus gegen&#252;ber der M&#246;glichkeit, die &#8222;Heranreifung&#8220; von Avantgarde-Sektoren der ArbeiterInnenbewegung, die in diesen K&#228;mpfen geformt werden, zu beschleunigen. Der Prozess von Streiks und Mobilisierungen von Oktober und November 2010 in Frankreich zeigte die Konsequenzen dieses Def&#228;tismus und seine Kraftlosigkeit gegen&#252;ber wichtigeren F&#228;llen des Klassenkampfs. Diese Schlussfolgerungen sind fundamental, nicht nur f&#252;r Europa, sondern auch f&#252;r die l&#228;nder, wo die kapitalistische Krise trotz der Schl&#228;ge von 2009 noch nicht voll eingeschlagen hat.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Im Falle Brasiliens und der PSTU sahen wir, wie diese sich nicht einmal vornahm, einen ernsten Kampf gegen die Entlassung von 4.270 ArbeiterInnen bei Embraer zu f&#252;hren, wo sie selbst die Metallgewerkschaft von Sao Jos&#233; dos Campos (der Stadt, wo die genannte Fabrik steht) anf&#252;hrten.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Die PO in Argentinien befindet sich, als Resultat ihres R&#252;ckzugs aus den Gewerkschaften, weit weg vom wichtigsten Ph&#228;nomen der von der Gewerkschaftsb&#252;rokratie unabh&#228;ngigen Organisierung seit Jahrzehnten, dem sogenannten &#8222;sindicalismo de base&#8220; (Basisgewerkschaftsbewegung).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Auf der positiven Seite zeigte sich im Konflikt von Kraft-Terrabusi 2009 auf kleiner Skala, wie es die Verbindung zwischen der Vorbereitung eines Avantgarde-Sektors im Innern einer Fabrik und der subjektiven Bereitschaft seitens der Partei Sozialistischer ArbeiterInnen (PTS) erlaubte, einen ArbeiterInnenkonflikt in einen gro&#223;en Kampf der Klasse umzuwandeln und dadurch die Solidarit&#228;t mit Sektoren der Studierenden- und der Arbeitslosenbewegung zu erreichen, den ReformistInnen die Einheitsfront aufzuzwingen und sie gleichzeitig mit einem korrekten Kampf zu bek&#228;mpfen, und den gemeinsamen Angriff durch einen der wichtigsten multinationalen US-Konzerne, dem argentinischen Staat, der Gewerkschaftsb&#252;rokratie und sogar der US-Botschaft zu bek&#228;mpfen. Wir glauben, dass es nicht &#252;bertrieben ist, zu sagen, dass der Kampf bei Kraft-Terrabusi, der eine gro&#223;e nationale Ausstrahlung hatte, ein wichtiges Element zum Stopp der Entlassungswelle, die es in der Industrie mit der Ausrede der Krise gab, darstellte.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Aber es geht nicht um Sieg oder Niederlage. Die Beispiele, die wir oben benannt haben, sowohl der Fall von Continental wie der Prozess in Guadaloupe, k&#246;nnten vom Standpunkt der grundlegenden Forderungen der Konflikte als Erfolge oder Teilerfolge katalogisiert werden. Dennoch bedeutete dies im Fall von Continental die Annahme von Entsch&#228;digungszahlungen und das Verschwinden der Fabrik, w&#228;hrend sich in Guadaloupe eine enorme revolution&#228;re Energie mit mehr als 100 Tagen Generalstreik entfaltete, nur damit die ArbeiterInnenbewegung etwas so Provisorisches wie eine Lohnerh&#246;hung erringen konnte. Die Frage ist auch, was die Intervention von LO in diesen Konflikten im Hinblick auf die Entwicklung einer revolution&#228;ren oder potentiell revolution&#228;ren Avantgardesektoren gebracht hat.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Wenn wir uns dem Beispiel von Kraft widmen (und ohne ein weiteres gro&#223;es Beispiel in diesem Sinne anzuf&#252;hren, wie es Zanon und die Gewerkschaft der KeramikarbeiterInnen von Neuqu&#233;n war und ist), ist der neue Betriebsrat &#8211; der w&#228;hrend des Konflikts selbst entstand (und der aus der Gruppierung, die die PTS gemeinsam mit unabh&#228;ngigen ArbeiterInnen bildet, besteht), nachdem die ArbeiterInnen mit der maoistischen F&#252;hrung (die den Kampf verriet) ihre Erfahrungen gemacht hatten &#8211; gemeinsam mit dem Betriebsrat von PepsiCo, der von derselben Gruppierung gef&#252;hrt wird, der Motor der Neugruppierung der ArbeiterInnenavantgarde der n&#246;rdlichen Zone von Gran Buenos Aires, der gr&#246;&#223;ten ArbeiterInnenkonzentration des Landes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Aber noch einmal, es handelt sich nicht nur um Erfolge; Die Erfahrung von Kraft w&#228;re unm&#246;glich gewesen, wenn nicht vorher, in Momenten der St&#228;rke der Regierung, emblematische K&#228;mpfe wie in der Textilfirma Mafissa vollst&#228;ndig oder wie bei dem Seifenhersteller Jab&#243;n Federal halb niedergeschlagen worden w&#228;ren. Es waren die Erfahrungen und die Lektionen dieser Konflikte, die es erlaubten, einen Konflikt wie bei Kraft vorzubereiten. Also: Welche revolution&#228;ren Lektionen f&#252;r zuk&#252;nftige K&#228;mpfe k&#246;nnen aus einem nicht gef&#252;hrten Kampf wie bei Embraer gezogen werden?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Schlie&#223;lich k&#246;nnen diese Konflikte nicht nur als tats&#228;chliche &#8222;Kriegsschulen&#8220; benutzt werden, als Teil der Vorbereitung f&#252;r allgemeinere Prozesse wie den von Oktober und November 2010 in Frankreich, und in gr&#246;&#223;erer Skala f&#252;r den Klassenkrieg selbst. Im Gegenteil brauchen diese selben &#8222;Kriegsschulen&#8220; ihre eigene Vorbereitung, damit sie zu solchen werden k&#246;nnen, was den Aufbau revolution&#228;rer Fraktionen, die K&#228;mpfe f&#252;hren k&#246;nnen, impliziert. So war es bei Kraft, so war es bei Zanon, und so war es auch 2010 im Kampf der ArbeiterInnen der Eisenbahnlinie Roca in Buenos Aires. Ein Kampf gegen die Leiharbeit und f&#252;r die &#204;bernahme in die Stammbelegschaft von 2.052 ArbeiterInnen, der in Mitten der politischen B&#252;hne Argentiniens stattfand, als die Gewerkschaftsb&#252;rokratie der Uni&#243;n Ferroviaria im Rahmen dieses Kampfs den Aktivisten der PO und der Federaci&#243;n Universitaria de Buenos Aires, Mariano Ferreyra, umbrachte und so eine nationale Krise heraufbeschwor, die nur durch den Tod des Ex-Pr&#228;sidenten N&#233;stor Kirchner aufgehalten wurde. Dieser Kampf war der h&#246;chste Punkt in einer Serie von K&#228;mpfen, die seit 2002 bei der Eisenbahn stattfanden. Seit jenem Jahr f&#252;hrt die Gruppierung Bord&#243; (PTS und Unabh&#228;ngige) K&#228;mpfe gegen Outsourcing und Leiharbeit an, zun&#228;chst gegen die Entlassungen bei den Subunternehmen T&#233;cnica Industrial und dann Poliservicios, bis 2005 in Einheit mit der Arbeitslosenbewegung die &#204;bernahme in die Stammbelegschaft der ArbeiterInnen von Catering World erreicht wurde. So wurde letztendlich die Leiharbeit bei der Eisenbahnlinien Roca abgeschafft und auch Arbeitslose als Vollbesch&#228;ftigte integriert. Es gab 38 Gleisbesetzungen und 127 Blockaden von Fahrkartenschaltern als Teil dieses Kampfs, die es erlaubten, sich f&#252;r die Schlacht vorzubereiten, die letztlich 2010 die &#204;bernahme von 2.052 neuen LeiharbeiterInnen, die nach 2005 eingestellt worden waren, erreichte.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Gegen&#252;ber jenen, die die Forderung nach der &#204;bernahme der 2.052 LeiharbeiterInnen als &#8222;ultimatistisch&#8220; bezeichnet haben, stellte die Gruppierung Bord&#243; sich an den Kopf der Weiterf&#252;hrung des Kampfes f&#252;r dieses Ziel, was schlie&#223;lich erreicht wurde, und welches vielleicht einen der wichtigsten Erfolge in einem betrieblichen Konflikt seit dem Sturz der Diktatur darstellt und sich heute in eines der gro&#223;en Banner der argentinischen ArbeiterInnenavantgarde verwandelt.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Um zu schlie&#223;en, k&#246;nnen wir sagen, dass das Ende des Def&#228;tismus gegen&#252;ber der ArbeiterInnenbewegung der fundamentale Ausgangspunkt daf&#252;r ist, dass der Trotzkismus, als Weiterf&#252;hrung des revolution&#228;ren Marxismus, das zur&#252;ckerobern kann, was ihn von jeder anderen Tradition unterscheidet, n&#228;mlich die Methode zur Fusion mit der ArbeiterInnenavantgarde f&#252;r eine revolution&#228;re Perspektive.&lt;/p&gt;
&lt;h2 class=&#034;spip&#034;&gt;&lt;br&gt;Teil III&lt;br&gt;&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Die Grenzen der b&#252;rgerlichen Restauration und die neuen Bedingungen f&#252;r den Wiederaufbau des revolution&#228;ren Marxismus&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Die Krise, die der Kapitalismus aktuell durchl&#228;uft, schafft neue historischen Bedingungen, die die Etappe der &#8222;b&#252;rgerlichen Restauration&#8220; vor ihre eigenen Grenzen stellt. Obwohl sie eine breite Niederlage f&#252;r das Weltproletariat darstellte, die der kapitalistischen Herrschaft einen neuen Impuls gab (und man in diesem Sinne von &#8222;Restauration&#8220; sprechen kann, in Analogie zur bourbonischen Restauration), f&#252;hrte diese nicht, wie wir zu Beginn deutlich gemacht haben, zur Entstehung eines Kapitalismus &#224; la Adam Smith, sondern zu einer Vertiefung der Widerspr&#252;che des Kapitalismus, der einen immer explosiveren Charakter hat. Gleichzeitig hat die ArbeiterInnenklasse, wenn auch bei Bedingungen hoher innerer Fragmentierung, ihre Reihen auf nie dagewesene Niveaus erweitert.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Heute befinden wir uns gerade vor den ersten Konsequenzen der Krise. W&#228;hrungskrieg, Reibungen in der G20 dar&#252;ber, wer die Kosten bezahlt, erneuerte geopolitische Spannungen: Diese Entwicklungen entbl&#246;&#223;en die imperialistische Diplomatie und den Niedergang der USA als hegemoniale Macht. In Europa finden &#8211; zu einem Zeitpunkt, an dem sogar die Existenz des Euros bedroht ist &#8211; in Griechenland, Spanien, Portugal usw. eine Reihe deflation&#228;rer Attacken statt, wo in zwei Jahren der Krise die Lebensbedingungen der Massen schon begonnen haben, sich zu verschlechtern, insbesondere der am meisten Ausgebeuteten.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Im Jahr 2010 haben wir die ersten Antworten der ArbeiterInnenklasse und der Unterdr&#252;ckten gesehen. Einerseits begann das explosive Proletariat des Ostens, welches in China fast 200 Millionen neue ArbeiterInnen aufweist, die in den letzten 20 Jahren in die St&#228;dte gezogen sind, damit, in den Konflikten in den Betrieben seine Muskeln anzuspannen. Andererseits konfrontierte die m&#228;chtige europ&#228;ische ArbeiterInnenklasse zum ersten Mal die imperialistische Bourgeoisie, die die Krise auf die ArbeiterInnen abladen will.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Das Jahr 2011 begann mit dem Aufstand der Unterdr&#252;ckten in Nordafrika und dem Mittleren Osten. Die revolution&#228;ren Prozesse vermehrten sich. Von Tunesien nach &#196;gypten, von &#196;gypten nach Libyen. Dies sind bisher die schlagkr&#228;ftigsten Antworten der Massen auf die weltweite Krise, die die Struktur der pro-imperialistischen Diktaturen, die die Region beherrschen, zum Erzittern bringt.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Die Krise zeigt einen Kapitalismus, der unf&#228;hig wird, selbst die elit&#228;ren Bedingungen des &#8222;neoliberalen Paktes&#8220; im Bezug auf die Mittelschichten und die privilegierten Sektoren der ArbeiterInnenklasse zu garantieren, w&#228;hrend er damit droht, die gro&#223;e Mehrheit der ArbeiterInnenklasse und der unterdr&#252;ckten Massen der Welt noch mehr im Elend versinken zu lassen. Gleichzeitig entbl&#246;&#223;en die massiven staatlichen Rettungsprogramme f&#252;r die imperialistischen Kapitale und die Notwendigkeit neuer reaktion&#228;rer Attacken immer offener den schw&#228;chelnden Charakter der neoliberalen Demokratien, nicht nur in den Halbkolonien, sondern in den imperialistischen l&#228;ndern selbst, w&#228;hrend die Heuchelei des Imperialismus, Diktaturen jeder Art zur Wahrung seiner Interessen in Afrika und im Mittleren Osten zu unterst&#252;tzen, offensichtlich wird.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Die Entwicklung dieser Tendenzen zeigt, gemeinsam mit der Versch&#228;rfung der geopolitischen Spannungen durch die Krise, die Grenzen des Voranschreitens der imperialistischen Reaktion auf friedlichen Wegen auf, und damit die Voraussetzungen f&#252;r das Ende der Etappe der &#8222;b&#252;rgerlichen Restauration&#8220; und die Erneuerung der imperialistischen Epoche der Krisen, Kriege, Revolutionen.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dies sind die Bedingungen f&#252;r den Wiederaufbau des revolution&#228;ren Marxismus zu Beginn dieses Jahrhunderts.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Wie wir zu Beginn bemerkten, ist das wichtigste Element zur Heranreifung der Interessen der ArbeiterInnenklasse durch seine gesammelte historische Erfahrung und durch seine Bildung im Prozess des Klassenkampfs bestimmt, und diese Kontinuit&#228;t kann nur durch seine organisierte Avantgarde aufrechterhalten werden, denn unter den Bedingungen des Kapitalismus kann diese nie das Erbe der gesamten Klasse sein. Diese gesammelte Erfahrung fand seinen h&#246;chsten Ausdruck in der III. Internationale, in seinen ersten vier Kongressen vor seiner Degeneration, und fand seine Kontinuit&#228;t im Erbe Trotzkis und der IV. Internationale. Aber diese Tradition zerbrach nach dem Zweiten Weltkrieg, wobei im Nach-Jalta-Trotzkismus schwache &#8222;F&#228;den der Kontinuit&#228;t&#8220; aufrecht erhalten wurden, wie bei den partiellen korrekten Widerst&#228;nden gegen die offensten Abweichungen. Diese Abweichungen vertieften sich noch in den 30 Jahren b&#252;rgerlicher Restauration.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dieser Bruch der revolution&#228;ren Tradition und die jahrzehntelange Abwesenheit von Revolutionen (vielleicht markieren &#196;gypten, Libyen und der Prozess in der arabischen Welt hier einen Richtungswechsel) f&#252;hrte dazu, dass der Aufbau einer engen Verbindung mit der ArbeiterInnenklasse ohne den Wiederaufbau eines strategischen Rahmens &#8211; ausgehend vom Fortgeschrittensten, was die Erfahrung der ArbeiterInnenbewegung und die revolution&#228;re Theorie hervorgebracht haben, und von einer tiefgr&#252;ndigen Bilanz der vorigen Erfahrung &#8211; unweigerlich in der Degeneration endet, denn die ArbeiterInnenklasse kommt aus Jahrzehnten des subjektiven Niedergangs zu den Bedingungen, die die Restauration ihr aufzwang.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Aber, wie der Gr&#252;nder der bolschewistischen Partei es ausdr&#252;ckte, &#8222;die richtige revolution&#228;re Theorie [&#8230;] [nimmt] nur in engem Zusammenhang mit der Praxis einer wirklichen Massenbewegung und einer wirklich revolution&#228;ren Bewegung endg&#252;ltige Gestalt [an]&#8220;. Aus diesem Grund ist es unm&#246;glich, diesen strategischen Rahmen au&#223;erhalb der engen Verbindung mit der ArbeiterInnenklasse neu zu definieren, denn trotz des Faktes, dass die revolution&#228;re Theorie sich unter Umst&#228;nden in Bedingungen relativer Isolation entwickeln kann (so wie z.B. Marx in der Bibliothek des Britischen Museums oder Lenin in der Schweiz w&#228;hrend des Ersten Weltkriegs), kann der revolution&#228;re Marxismus nur zu seinen lebendigen und definitiven Formen kommen, wenn er mit dem Kampf und der Organisation der ArbeiterInnenklasse verbunden ist.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Heutzutage befinden wir uns vor dem Anbruch einer neuen historischen Periode. Angesichts der Grenzen der &#8222;b&#252;rgerlichen Restauration&#8220; erhebt sich ein neuer &#8222;V&#246;lkerfr&#252;hling&#8220;, dessen Tiefgr&#252;ndigkeit heute noch nicht bestimmbar ist. 1848 durchzog dieser &#8222;Fr&#252;hling&#8220; ganz Europa und seine Peripherie, von Frankreich, wo sich die ersten klassischen Konflikte des modernen Klassenkampfs entwickelten, bis zur ungarischen Unabh&#228;ngigkeitsrevolution, mit Auswirkungen in Preu&#223;en, Italien, &#214;sterreich und sogar l&#228;ndern wie Brasilien. Der &#8222;V&#246;lkerfr&#252;hling&#8220; von 1848 besiegelte die Geburt des modernen Proletariats.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;In jenen Revolutionen glaubten Marx und Engels, wie es Trotzki in &#8222;Neunzig Jahre Kommunistisches Manifest&#8220; beschrieb, die Symptome der historischen Ersch&#246;pfung des Kapitalismus als System zu sehen und &#252;bersch&#228;tzten die revolution&#228;re Reife des Proletariats. Anders war es in der imperialistischen Epoche des Niedergangs des Kapitalismus, in der dieser sich in ein absolut reaktion&#228;res System verwandelte und in der wir sahen, wie die Bourgeoisie auf die massive Zerst&#246;rung durch zwei Weltkriege zur&#252;ckgreifen musste, um ihre Herrschaft angesichts einer beispiellosen Krise w&#228;hrend der Epoche der proletarischen Revolutionen, die den Planeten im 20. Jahrhundert durchzogen, zu behaupten.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Heute markiert dieser neue Fr&#252;hling den Beginn der Wiederauferstehung der ArbeiterInnenklasse zu den Bedingungen, die Jahrzehnte der b&#252;rgerlichen Restauration ihr aufgezwungen haben. Aber die Geschichte wiederholt sich nicht, und es ist nicht das, worauf wir uns vorbereiten m&#252;ssen. Wir wissen, dass der Triumph des imperialistischen Kapitalismus in Dekadenz nur Barbarei hervorbringen kann. Und was am Wichtigsten ist: Wir befinden uns heute nicht im ersten Kapitel der Geschichte des modernen Proletariats, sondern in seinem neuesten Kapitel nach mehr als 150 Jahren revolution&#228;rer K&#228;mpfe.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Von der Erneuerung dieser Erfahrung und ihrer Umwandlung in materielle Kr&#228;fte, mit revolution&#228;ren Parteien und dem Wiederaufbau der IV. Internationale, wird die M&#246;glichkeit abh&#228;ngen, dass neue Entwicklungen des Klassenkampfs, die in die Krise des Kapitalismus eingeschrieben sind, das Kontinuum der Geschichte brechen k&#246;nnen. Darauf bereiten wir uns vor.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_ps'&gt;&lt;p&gt;Fu&#223;noten&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[1]. Lif, Laura / Chingo, Juan: &#8222;Transiciones a la democracia&#8220;. In: Estrategia Internacional n&#176; 16, Buenos Aires 2000.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[2]. Laut der ILO lebten Ende 2009 45,6% der ArbeiterInnen weltweit in Armutszust&#228;nden mit weniger als zwei Dollar pro Tag. Nahezu die H&#228;lfte der ArbeiterInnen weltweit haben prek&#228;re Arbeitsbedingungen (&#8222;vulnerable employment&#8220;). ILO: &#8222;Global employment trends&#8220;. Genf 2010.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[3]. Siehe Cinatti, Claudia: &#8222;La actualidad del an&#225;lisis de Trotsky frente a las nuevas (y viejas) controversias sobre la transici&#243;n al socialismo&#8220;. In: Estrategia Internacional n&#176; 22, Buenos Aires 2005.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[4]. Diese Prozesse gegen die stalinistischen Regime, mit gr&#246;&#223;tenteils friedlichen Massenmobilisierungen (mit Ausnahme Rum&#228;niens, welcher mit Tausenden von Toten und der Hinrichtung Ceaucescus endete), entstanden gegen die Angriffe auf die Lebensbedingungen der Massen und die Pl&#228;ne des IWF, die von der B&#252;rokratie durchgef&#252;hrt wurden, aber aufgrund der Abwesenheit einer revolution&#228;ren F&#252;hrung wurden sie letztlich durch restaurationistische Sektoren gef&#252;hrt, was im Endeffekt durch die kapitalistische Restauration zu neuen Leiden der Massen und einem gro&#223;en R&#252;ckschritt in ihren Lebensbedingungen f&#252;hrte.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[5]. Trotzki, Leo: &#8222;Arbeiterstaat, Thermidor und Bonapartismus&#8220;. In: Schriften 1, Sowjetgesellschaft und stalinistische Diktatur. Band 1.1 (1929-1936). Hamburg 1988. S.581-609.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[6]. Arrighi, Giovanni: &#8222;Adam Smith in Beijing: Die Genealogie des 21. Jahrhunderts&#8220;. Hamburg 2007.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[7]. Anderson, Perry: &#8222;Two Revolutions&#8220;. In: New Left Review n&#176; 61, London 2010.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[8]. Chingo, Juan: &#8222;Mitos y realidad de la China actual&#8220;. In: Estrategia Internacional n&#176; 21, Buenos Aires 2004.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[9]. Diese stellen 80% der Einkommen der Bauern/B&#228;uerinnen dar. Siehe Poch-de-Feliu, Rafael: &#8222;La actualidad de China. Un mundo en crisis, una sociedad en gestaci&#243;n&#8220;. Barcelona 2009.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[10]. Ebd..&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[11]. Siehe Chingo, Juan: &#8222;El capitalismo mundial en una crisis hist&#243;rica&#8220;. In: Estrategia Internacional n&#176; 25, Buenos Aires 2008.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[12]. Ein von David Harvey entwickeltes Konzept, der dahin tendiert, dieses den Mechanismen der Akkumulation durch kapitalistische Ausbeutung im engeren Sinne entgegenzustellen. Siehe Noda, Mart&#237;n: &#8222;Pa&#237;ses imperialistas e imperialismo capitalista&#8220;. In: Lucha de Clases n&#176; 4, Buenos Aires 2004.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[13]. Walker, Richard: &#8222;Karl Marx between two worlds: the antinomies of Giovanni Arrighi's Adam Smith in Beijing&#8220;. In: Historical Materialism 18. Leiden 2010.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[14]. Siehe Noda, Mart&#237;n: Op. cit..&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[15]. Harvey, David: &#8222;Neoliberalism as Creative Destruction&#8220;. In: ANNALS of the American Academy of Political and Social Science. Bd. 610, No. 1. 2007. S. 21-44.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[16]. Harvey, David: &#8222;Der neue Imperialismus&#8220;. Hamburg 2005.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[17]. Ebd..&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[18]. Chingo, Juan: &#8222;Crisis y contradicciones del &#8216;capitalismo del siglo XXI'&#8220;. In: Estrategia Internacional n&#176; 24. Buenos Aires 2007.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[19]. Badiou, Alain: &#8222;D&#8216;un d&#233;sastre obscur&#8220;. Paris 1991.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[20]. Siehe Bensa&#239;d, Daniel: &#8222;La discordance des temps: essais sur les crises, les classes, l&#8216;histoire&#8220;. Paris 1995. Eigene &#204;bersetzung.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[21]. Danach gab es nur &#8222;passive Revolutionen&#8220;, wie Gramsci gut bemerkte: Diese fanden ganz anders statt, durch das Aufkommen der proletarischen Revolution in Schach gehalten.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[22]. Wie Trotzki in Ergebnisse und Perspektiven bemerkte: &#8222;Schon das Jahr 1848 stellt einen riesigen Unterschied gegen&#252;ber 1789 dar. Im Vergleich zur Gro&#223;en Revolution &#252;berraschten die preu&#223;ische oder &#246;sterreichische durch ihre Schwunglosigkeit. Sie kamen einerseits zu fr&#252;h, andererseits zu sp&#228;t. Die gigantische Kraftanstrengung, die die b&#252;rgerliche Gesellschaft braucht, um radikal mit den Herren der Vergangenheit abzurechnen, kann nur entweder durch die machtvolle Einheit der ganzen Nation, die sich gegen den feudalen Despotismus erhebt, oder durch eine m&#228;chtige Entwicklung des Klassenkampfes innerhalb dieser sich emanzipierenden Nation erreicht werden. Im ersten Fall, der zwischen 1789 und 1793 gegeben war, wird die durch den schrecklichen Widerstand der alten Ordnung konzentrierte nationale Energie im Kampf gegen die Reaktion v&#246;llig verbraucht. Im zweiten Fall, der bisher in der Geschichte noch nicht dagewesen ist und den wir lediglich als M&#246;glichkeit erw&#228;gen, wird das Ma&#223; an Energie, das zum Sieg &#252;ber die dunklen M&#228;chte der Vergangenheit notwendig ist, innerhalb der b&#252;rgerlichen Nation durch einen &#8222;strittigen&#8220; Klassenkampf erzeugt.&#8220; In: Trotzki, Leo: Ergebnisse und Perspektiven. &lt;a href=&#034;http://marxists.org/deutsch/archiv/trotzki/1906/erg-pers/index.htm&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://marxists.org/deutsch/archiv/trotzki/1906/erg-pers/index.htm&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[23]. Freeman, Richard: &#8222;China, India and the doubling of the global labor force: who pays the price of globalization?&#8220;. In: The Globalist. 03.06.2005.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[24]. Siehe Molina, Eduardo: &#8222;&#191;A d&#243;nde va Am&#233;rica Latina?&#8220;. In:Estrategia Internacional n&#176; 22, Buenos Aires 2005.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[25]. Bensa&#239;d, Daniel: Op. cit..&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[26]. Trotzki, Leo: &#8222;A creeping revolution&#8220;. In: The First Five Years of the Communist International. &lt;a href=&#034;http://www.marxists.org/archive/trotsky/1924/ffyci-1/ch05.htm&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://www.marxists.org/archive/trotsky/1924/ffyci-1/ch05.htm&lt;/a&gt;. Eigene &#204;bersetzung.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[27]. Betrachtet in der l&#228;ngeren historischen Periode agierte diese Dialektik in zwei Phasen. In der Nachkriegszeit diente jede Errungenschaft im Rahmen des kapitalistischen Booms dazu, die B&#252;rokratie und die konterrevolution&#228;ren Apparate zu st&#228;rken und die ArbeiterInnenbewegung im Reformismus zu formen. Und in der Etappe der Restauration der 1980er und 90er, als diese Errungenschaften verloren wurden, enth&#252;llte dieses &#8222;perverse&#8220; Ph&#228;nomen der vorigen Jahrzehnte, welches in den Niederlagen der 1970er fundamental war, seine volle historische Bedeutung.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[28]. In jenem Moment hatten sie sogar schon gemeinsame Interessen, insbesondere die oberen Schichten der Bourgeoisie. Ganz im Gegenteil dazu steht das Proletariat in seinem Versuch des Aufbaus einer Gesellschaft ohne Ausbeutung im unvers&#246;hnlichen Widerspruch zur Bourgeoisie.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[29]. Lenin, W.I.: Werke. Bd.11. S.314.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[30]. Deutscher, Isaac: &#8222;Trotzki. Band 3. Der versto&#223;ene Prophet. 1929-1940&#8220;. Stuttgart 1963. S. 389.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[31]. Machiavelli, Niccolo: &#8222;Der F&#252;rst&#8220;. Frankfurt/Main 1990.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[32]. Gramsci, A.: &#8222;Gef&#228;ngnishefte&#8220;. Band 7. Hamburg, Berlin 1994. S. 1697.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[33]. Bensa&#239;d, Daniel: &#8222;Was ist Trotzkismus?&#8220;. S. 104.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[34]. Trotzki, Leo: &#8222;Neunzig Jahre Kommunistisches Manifest&#8220;. 1937.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[35]. Trotzki, Leo: &#8222;Manifest der IV. Internationale zum imperialistischen Krieg und zur proletarischen Weltrevolution.&#8220; New York 1940.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[36]. Trotzki, Leo: &#8222;Das &#204;bergangsprogramm&#8220;. 1938.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[37]. Siehe Albamonte, Emilio / Romano, Manolo: &#8222;Trotsky y Gramsci. Convergencias y divergencias&#8220;, In: Estrategia Internacional n&#176; 19, Buenos Aires 2003.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[38]. Trotzki, Leo: Op. cit.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[39]. Walter Benjamin: &#8222;&#204;ber den Begriff der Geschichte&#8220;. &lt;a href=&#034;http://www.mxks.de/files/phil/Benjamin.GeschichtsThesen.html#top&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://www.mxks.de/files/phil/Benjamin.GeschichtsThesen.html#top&lt;/a&gt; .&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[40]. Anderson, Perry: &#8222;&#204;ber den westlichen Marxismus&#8220;. Frankfurt/Main 1978. S. 140.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[41]. Lif, Laura / Chingo, Juan: Op. Cit.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[42]. Albamonte, Emilio / Romano, Manolo: &#8222;Trotzki und Gramsci: Ein posthumer Dialog&#8220;. In: Internationale Strategie Nr. 1. 2003.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[43]. Siehe Fryer, Peter / Brou&#233;, Pierre / Nagy, Bal&#225;sz: &#8222;Hungr&#237;a del 56. Revoluciones obreras contra el estalinismo&#8220;. Buenos Aires 2006.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[44]. Stutje, Jan Willem: &#8222;Ernest Mandel: A Rebel's Dream Deferred&#8220;. London 2009.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[45]. Siehe Bensa&#239;d, Daniel: &#8222;Elogio de la pol&#237;tica profana&#8220;. Barcelona 2009.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[46]. Siehe Hern&#225;ndez, Mart&#237;n: &#8222;El veredicto de la historia&#8220;. Sao Paolo 2008.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[47]. Als Orangefarbene Revolution wird der Mobilisierungsprozess in der Ukraine bezeichnet, der gegen Wahlf&#228;lschungen bei den Pr&#228;sidentschaftswahlen von 2004 stattfand. Dabei wurde der regierungsnahe Kandidat Viktor Janukowytsch zum Sieger erkl&#228;rt. Als Folge der Proteste wurde die Stichwahl wiederholt. Bei dieser Wiederholung wurde der USA-Verb&#252;ndete Viktor Juschtschenko zum Sieger erkl&#228;rt. Daraufhin wurden weitere Regierungswechsel dieser Art Farbrevolutionen bzw. bunte Revolutionen genannt.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[48]. Auf ideologischem Boden ereignete sich angesichts des postmodernen Sturmwindes ein Linksschwenk unter den Intellektuellen, der sich1993 in der Ver&#246;ffentlichung von Die Gespenster von Karl Marx von Derrida und Das Elend der Welt von Pierre Bourdieu widerspiegelte. Die erste Ver&#246;ffentlichung, wobei sich Derrida als Nicht-Marxist zu erkennen gibt, erf&#252;llte die Funktion, die Diskussion &#252;ber Marx wieder zu legitimieren, w&#228;hrend die zweite eine detaillierte Forschung der Lebensbedingungen der franz&#246;sischen ArbeiterInnenklasse seitens eines der angesehensten damaligen SoziologInnen enth&#228;lt.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[49]. Eine Politik, die sich 1998 auch in der Gr&#252;ndung des Scottish Socialist Party, 1999 Bloco De Esquerda in Portugal, die Socialist Alliance, die Partei der Linken in Schweden, die Rot-Gr&#252;ne Allianz in D&#228;nemark von Anfang 1990, die Socialist Alliance in Gro&#223;britannien ausgedr&#252;ckt hat. Siehe Cinatti, Claudia: &#8222;Welche Partei f&#252;r welche Strategie?&#8220;. &lt;a href=&#034;http://www.ft-ci.org/article.php3?id_article=1544?lang=de&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://www.ft-ci.org/article.php3?id_article=1544?lang=de&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[50]. Siehe Chingo, Juan: &#8222;Lecciones pol&#237;tico-estrat&#233;gicas del Oto&#241;o Franc&#233;s 2010. A la luz del legado olvidado de Le&#243;n Trotsky en Francia&#8220;, In: Estrategia Internacional Nr 27, Buenos Aires 2011.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[51]. Luxemburg, Rosa: &#8222;Massenstreik, Partei und Gewerkschaften&#8220;. &lt;a href=&#034;http://marxists.org/deutsch/archiv/luxemburg/1906/mapage/index.htm&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://marxists.org/deutsch/archiv/luxemburg/1906/mapage/index.htm&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
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		<title>Les limites de la &#171; restauration bourgeoise &#187;</title>
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		<dc:language>fr</dc:language>
		<dc:creator>Emilio Albamonte, Matias Maiello</dc:creator>


		<dc:subject>Teor&#237;a</dc:subject>
		<dc:subject>Pol&#237;tica Internacional</dc:subject>
		<dc:subject>4 Teor&#237;a marxista</dc:subject>
		<dc:subject>5 Debates de estrategia</dc:subject>
		<dc:subject>6 Reconstrucci&#243;n de la IV Internacional</dc:subject>

		<description>&lt;p&gt;La seconde phase de la crise mondiale, avec son &#233;picentre europ&#233;en, ses &#171; guerres des devises &#187; et ses plans de sauvetage faramineux de plus en plus impuissants &#227; am&#233;nager une sortie de crise montrent les limites du capitalisme &#227; garantir sa reproduction en tant que syst&#232;me. Parall&#232;lement l'imp&#233;rialisme am&#233;ricain a accentu&#233; son recul historique sans qu'une puissance capable de le remplacer n'ait surgi. C'est dans ce cadre qu'il doit faire face aux tensions g&#233;opolitiques de plus en plus importantes provoqu&#233;es par la crise.&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://ft-ci.org/Editorial,252" rel="directory"&gt;Editorial&lt;/a&gt;

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		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;M. Maiello et E. Albamonte, &#171; Sobre la actualidad del legado de Le&#243;n Trotsky y la IV Internacional. En los l&#237;mites de la &#8216;Restauraci&#243;n burguesa' &#187;, Estrategia Internacional n&#176;27, Buenos Aires, mars 2011, p.57-89.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;La seconde phase de la crise mondiale, avec son &#233;picentre europ&#233;en, ses &#171; guerres des devises &#187; et ses plans de sauvetage faramineux de plus en plus impuissants &#227; am&#233;nager une sortie de crise montrent les limites du capitalisme &#227; garantir sa reproduction en tant que syst&#232;me. Parall&#232;lement l'imp&#233;rialisme am&#233;ricain a accentu&#233; son recul historique sans qu'une puissance capable de le remplacer n'ait surgi. C'est dans ce cadre qu'il doit faire face aux tensions g&#233;opolitiques de plus en plus importantes provoqu&#233;es par la crise.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sur le terrain de la lutte des classes nous ne commen&#231;ons &#227; voir que les premi&#232;res cons&#233;quences de la crise mondiale. Apr&#232;s la Gr&#232;ce la classe ouvri&#232;re a puissamment fait irruption en France sur le devant de la sc&#232;ne dans le cadre d'une Europe en crise. Elle vient de faire une premi&#232;re d&#233;monstration de force qui, malgr&#233; le vote de la loi sur la r&#233;forme des retraites au Parlement, pose les bases d'une nouvelle &#233;tape avec des caract&#233;ristiques pr&#233;-r&#233;volutionnaires en France. En m&#234;me temps les tentatives de faire payer int&#233;gralement la crise aux travailleurs ouvrent des perspectives de nouveaux affrontements dans plusieurs pays d'Europe. Alors que nous &#233;crivons cet article le processus initi&#233; par le soul&#232;vement tunisien se r&#233;pand dans tout le Nord de l'Afrique et dans d'autres pays arabes et trouve aujourd'hui son point le plus le plus aigu dans le processus r&#233;volutionnaire &#233;gyptien.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ces premi&#232;res batailles se d&#233;veloppent apr&#232;s des ann&#233;es de recomposition sociale et de refonte des revendications du prol&#233;tariat. Cependant cette recomposition est combin&#233;e &#227; un retard politique du mouvement ouvrier sans pr&#233;c&#233;dent. Le prol&#233;tariat est travers&#233; par une grave crise de subjectivit&#233; qui est le fruit de l'offensive n&#233;olib&#233;rale, de la restauration capitaliste dans les &#233;tats ouvriers bureaucratis&#233;s et de la d&#233;moralisation produite par l'identification du stalinisme au &#171; socialisme r&#233;el &#187;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cette contradiction entre la r&#233;actualisation des pr&#233;misses objectives pour la r&#233;volution prol&#233;tarienne et la crise de subjectivit&#233; que traverse le mouvement ouvrier est le point de d&#233;part oblig&#233; pour toute compr&#233;hension profonde des t&#226;ches actuelles des r&#233;volutionnaires. L'actualit&#233; du marxisme r&#233;side dans la persistance des conditions qui lui ont donn&#233; naissance et, dans le cas du marxisme classique du XXe si&#232;cle, par la continuit&#233; des conditions de l'&#233;poque imp&#233;rialiste de d&#233;clin du capitalisme. L'h&#233;ritage de Trotsky en tant que fondateur de l'Opposition de Gauche et de la IV Internationale doit &#234;tre entendu comme point de d&#233;part fondamental afin de comprendre la contradiction que nous vivons, entre les conditions objectives et subjectives, afin de clarifier les causes et les cons&#233;quences de cette contradiction et r&#233;fl&#233;chir aux t&#226;ches des r&#233;volutionnaires dans une situation historique o&#249;, au fur et &#227; mesure que la crise s'aggrave, de nouvelles conditions pour avancer vers la reconstruction du marxisme r&#233;volutionnaire se font jour, toutes li&#233;es au d&#233;veloppement des grands &#233;v&#233;nements de la lutte des classes.&lt;/p&gt;
&lt;h2 class=&#034;spip&#034;&gt;PREMI&#200;RE PARTIE : L'&#201;TAPE DE LA &#171; RESTAURATION BOURGEOISE &#187;&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Le XX si&#232;cle a donn&#233; naissance &#224; l'&#233;poque imp&#233;rialiste avec une premi&#232;re p&#233;riode travers&#233;e par deux guerres mondiales, la victoire de la R&#233;volution russe, la crise des ann&#233;es 1930 et la mont&#233;e du fascisme ; une seconde marqu&#233;e par l'ordre de Yalta auquel nous nous r&#233;f&#233;rerons plus en avant ; 1989 &#233;tant la date embl&#233;matique d'une troisi&#232;me p&#233;riode d'une &#233;poque de crises, guerres et r&#233;volutions dont nous pourrions synth&#233;tiser les principales caract&#233;ristiques par deux mots, &#171; restauration bourgeoise &#187;. Aujourd'hui la crise mondiale et ses profondes cons&#233;quences historiques nous placent face &#227; une quatri&#232;me p&#233;riode marqu&#233;e par la r&#233;actualisation des conditions classiques de l'&#233;poque imp&#233;rialiste. Mais l'histoire ne se r&#233;p&#232;te jamais. La compr&#233;hension des contradictions accumul&#233;es au cours de la p&#233;riode de &#171; restauration bourgeoise &#187; constituent un nouveau point de d&#233;part afin d'analyser les caract&#233;ristiques du th&#233;&#226;tre des op&#233;rations et des batailles de classe qui seront &#224; livrer au cours des prochaines ann&#233;es.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Restauration absolutiste et &#171; restauration bourgeoise &#187;, une comparaison&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ce n'est pas un hasard si dans les rangs bolchevicks, vers 1926, on avait cherch&#233; des r&#233;f&#233;rences dans le processus de la r&#233;volution bourgeoise fran&#231;aise de 1789 pour expliquer le ph&#233;nom&#232;ne de la bureaucratisation du premier Etat ouvrier de l'histoire. La R&#233;volution fran&#231;aise avait connu diff&#233;rentes &#233;tapes qui permettaient de jeter un jour nouveau sur le processus en URSS. Si la discussion sur le &#171; jacobinisme &#187; anim&#233;e par L&#233;nine avait rempli des pages de pol&#233;miques au d&#233;but du XXe si&#232;cle au cours de la mont&#233;e du stalinisme le d&#233;bat sur &#171; thermidor &#187; &#233;tait au centre des discussions. L'analogie faisait r&#233;f&#233;rence au coup d'&#201;tat de 1794 et &#224; l'instauration de la Constitution de 1795. Dans les pol&#233;miques de 1926 on identifiait le &#171; thermidor &#187; &#224; la contre-r&#233;volution elle-m&#234;me. C'est la raison pour laquelle Trotsky va pol&#233;miquer contre cette comparaison avec le groupe &#171; centralisme d&#233;mocratique &#187;. Toutefois, neuf ans plus tard, il va revenir sur le d&#233;bat pour sp&#233;cifier que le &#171; thermidor &#187; dans la R&#233;volution fran&#231;aise n'avait pas repr&#233;sent&#233; la contre-r&#233;volution, mais, plus pr&#233;cis&#233;ment, &#171; la r&#233;action sur les bases de la r&#233;volution &#187;, et dans ces termes, il va reprendre et faire sienne l'analogie historique.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;On pourrait continuer cette analogie, quant au processus, avec la restauration bourbonienne de 1814-1815 qui donna lieu &#224; l'implantation d'un n&#233;o-absolutisme et &#224; la formation de la Sainte-Alliance. En &#233;tendant l'analogie on pourrait appeler &#171; restauration bourgeoise &#187; la contre-offensive que l'imp&#233;rialisme a entam&#233;e dans toute la plan&#232;te apr&#232;s la pouss&#233;e r&#233;volutionnaire du cycle 1968-1981 et &#224; laquelle il met un terme par une combinaison de d&#233;faites physiques et de d&#233;viations.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cette progression r&#233;actionnaire qui a port&#233; le nom de &#171; n&#233;o-lib&#233;ralisme &#187; s'est exprim&#233;e dans un premier temps dans les pays imp&#233;rialistes &#227; partir de l'arriv&#233;e de Reagan au pouvoir aux &#201;tats-Unis et de Thatcher en Grande-Bretagne, &#227; travers la mise en &#339;uvre de toute une s&#233;rie de &#171; contre-r&#233;formes &#187; &#233;conomiques, sociales et politiques ayant pour objectif de d&#233;truire les acquis arrach&#233;s par le mouvement ouvrier pendant les ann&#233;es du &#171; boom &#187; d'apr&#232;s-guerre (la s&#233;curit&#233; sociale, les services publics, les conditions de vie et de travail), et ce au nom du march&#233;, afin de garantir les profits capitalistes. Ceci a ensuite &#233;t&#233; &#233;tendu aux pays semi-coloniaux &#227; travers le &#171; Consensus de Washington &#187;, son expression dans les Etats ouvriers bureaucratis&#233;s ayant &#233;t&#233; la restauration du capitalisme avec, comme nous le verrons, des cons&#233;quences diff&#233;rentes en URSS et en Chine.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Le processus d'ensemble a constitu&#233; une v&#233;ritable &#171; contre-r&#233;volution-restauration &#187; qui a modifi&#233; le rapport entre les classes en renfor&#231;ant l'imp&#233;rialisme. Ce processus a pu &#234;tre men&#233; &#227; bien par des m&#233;thodes essentiellement pacifiques sur la base de l'extension de la d&#233;mocratie lib&#233;rale &#227; de vastes zones du monde. L'extension de ces d&#233;mocraties a co&#239;ncid&#233; avec leur mutation par rapport &#227; celles qu'avaient connues les pays imp&#233;rialistes &#227; d'autres moments du XXe si&#232;cle et qui se basaient sur la spoliation des colonies et des semi-colonies. Plus &#233;tendues g&#233;ographiquement elles ont &#233;t&#233; constitu&#233;es comme des d&#233;mocraties d&#233;grad&#233;es en ayant comme base fondamentale les classes moyennes urbaines et m&#234;me certains secteurs privil&#233;gi&#233;s de la classe ouvri&#232;re (notamment dans les pays centraux) qui ont eu un plus fort acc&#232;s &#224; la consommation. La d&#233;sid&#233;ologisation du discours politique sous la combinaison de l'exaltation de l'individu et de sa r&#233;alisation dans la consommation ont &#233;t&#233; les bases de ce &#171; nouvel accord &#187;, beaucoup plus &#233;litiste que celui de l'apr&#232;s-guerre, qui a coexist&#233; avec l'augmentation de l'exploitation et de la d&#233;gradation sociale de larges couches de la classe ouvri&#232;re, accompagn&#233; de forts taux de ch&#244;mage et de la prolif&#233;ration exponentielle de la pauvret&#233; et des &#171; slums &#187; (bidonvilles) qui se sont multipli&#233;s &#227; travers le monde en faisant du client&#233;lisme la marque politique fondamentale du n&#233;o-lib&#233;ralisme n direction de ces secteurs.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ce &#171; nouvel ordre &#187; a &#233;t&#233; impos&#233; sur la base de la d&#233;faite de la mont&#233;e ouvri&#232;re pr&#233;c&#233;dente et dans un certain nombre de cas directement, &#227; partir de dictatures. C'est ce que nous appelons des &#171; d&#233;mocraties post-contrer&#233;volutionnaires &#187;23. Mais la base principale demeure une atomisation sans pr&#233;c&#233;dent du prol&#233;tariat. En plus de la division traditionnelle impos&#233;e par le capital entre la classe ouvri&#232;re des pays imp&#233;rialistes et celles des semi-colonies et des colonies, on en a ajout&#233; d'autres qui ont donn&#233; lieu, parall&#232;lement, &#224; la prolif&#233;ration de ch&#244;meurs permanents, &#224; l'apparition de travailleurs &#171; de seconde zone &#187; (CDD, int&#233;rimaires, travailleurs sans contrat l&#233;gal, &#171; sans-papiers &#187;, travailleurs exclus des conventions collectives, etc.) qui forment presque la moiti&#233; du prol&#233;tariat mondial45., ce qui contraste avec le secteur de la classe ouvri&#232;re &#171; d&#233;clar&#233; &#187;, syndicalis&#233;, avec des salaires et des conditions de travail nettement sup&#233;rieurs &#224; la moyenne.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;La restauration dans la restauration&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La restauration capitaliste &#227; proprement dite dans les Etats ouvriers bureaucratis&#233;s a &#233;t&#233; au centre de la configuration de ce sch&#233;ma. Avec l'offensive n&#233;olib&#233;rale contre les acquis obtenus par la classe ouvri&#232;re pendant le &#171; boom &#187; d'apr&#232;s-guerre le gouvernement de Reagan va redoubler la confrontation avec l'URSS comme nouvelle orientation suite &#224; la d&#233;faite au Vietnam. Cette politique agressive, qui a eu pour axe principal la course aux armements, va acc&#233;l&#233;rer le d&#233;clin &#233;conomique et le processus de d&#233;sorganisation de l'&#233;conomie en URSS incarn&#233;s par la P&#233;restro&#239;ka de Gorbatchev qui a eu des cons&#233;quences terribles pour les conditions de vie des masses. Dans ce cadre les mobilisations des ann&#233;es 1989-91 ont conduit &#224; la chute des r&#233;gimes staliniens mais avec un niveau tr&#232;s bas de subjectivit&#233;, fruit des d&#233;faites pr&#233;c&#233;dentes des processus de r&#233;volution politique6. Ainsi ces mobilisations ont pu &#234;tre canalis&#233;es par des directions pro-capitalistes aboutissant &#224; la restauration du capitalisme en URSS et en Europe de l'Est et &#224; la r&#233;unification capitaliste de l'Allemagne7.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Les r&#233;sultats obtenus par l'imp&#233;rialisme ont d&#233;pass&#233; largement les objectifs initiaux. De cette mani&#232;re la r&#233;action imp&#233;rialiste, initi&#233;e au d&#233;but des ann&#233;es 1980, est devenue une contre-r&#233;volution. Cet &#233;l&#233;ment marquerait la caract&#233;ristique d&#233;finitive de l'&#233;tape de la &#171; restauration bourgeoise &#187; dans son ensemble. En reprenant la comparaison avec la Restauration absolutiste cette marque distinctive de la &#171; restauration bourgeoise &#187; est d&#233;termin&#233;e par le fait que la relation entre le capitalisme et le socialisme est fondamentalement diff&#233;rent de celle entre le f&#233;odalisme et le capitalisme. Le socialisme n'a aucune forme d&#233;termin&#233;e d'existence historique en tant que mode de production en dehors de la conqu&#234;te du pouvoir politique par la classe ouvri&#232;re. Les relations capitalistes elles se reproduisent pour ainsi dire &#171; automatiquement &#187;, et ce jusqu'&#224; l'explosion des crises qui lui sont inh&#233;rentes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Trotsky remarquait cet &#233;l&#233;ment dans sa comparaison avec le &#171; thermidor &#187; bourgeois lorsqu'il soulignait combien &#171; Le renversement de Napol&#233;on n'est assur&#233;ment pas pass&#233; sans laisser de traces sur les rapports entre les classes ; mais au fond la pyramide sociale de la France conserva son caract&#232;re bourgeois. L'effondrement in&#233;vitable du bonapartisme staliniste met maintenant m&#234;me un point d'interrogation sur le maintien du caract&#232;re d'&#201;tat ouvrier de l'U.R.S.S. L'&#233;conomie socialiste ne peut s'&#233;difier sans pouvoir socialiste. Le sort de l'U.R.S.S., en tant qu'&#201;tat socialiste, d&#233;pend du r&#233;gime politique, qui viendra remplacer le bonapartisme staliniste8 &#187;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En ce m&#234;me sens par rapport &#224; la restauration bourbonienne, bien que celle-ci ait rapidement reconfigur&#233; la carte de l'Europe et r&#233;install&#233; des versions renouvel&#233;es de l'absolutisme, en ce qui concerne l'aspect &#233;conomico-social, elle a &#233;t&#233; incapable de restaurer le f&#233;odalisme. Les rapports capitalistes ont continu&#233; &#227; se d&#233;velopper sous les nouveaux r&#233;gimes, l'illusion du &#171; retour au pass&#233; &#187; n'a &#233;t&#233; en cela qu'une illusion. Contrairement &#224; la restauration bourbonienne donc &#171; la restauration capitaliste &#187; a impliqu&#233; non seulement la chute de la bureaucratie en tant que dictature &#171; sur le prol&#233;tariat &#187; mais &#233;galement la destruction des acquis qui restaient encore de la r&#233;volution dans les Etats ouvriers bureaucratis&#233;s (secteurs de l'&#233;conomie soustraits aux lois du capital et nouvelles relations de propri&#233;t&#233; sur les moyens de production). C'est ce qu'ont montr&#233; l'&#233;volution plus &#171; ordonn&#233;e &#187; vers le capitalisme de la bureaucratie du PC chinois, l'application dans la plupart des cas de plans d'ajustement du FMI, le recul des droits sociaux ainsi que la r&#233;gression sociale exprim&#233;e, dans le cas de l'ex-URSS, par la chute abrupte de l'esp&#233;rance de vie de la population.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Les cons&#233;quences de la restauration : plus de Trotsky et moins de Smith&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Un &#233;l&#233;ment fondamental pour comprendre la restauration est l'&#233;volution diff&#233;rente de la restauration capitaliste en Occident et en Russie par rapport &#224; la restauration en Orient, notamment en Chine. La restauration a signifi&#233; pour la Russie, qui &#233;tait la seconde puissance mondiale, le d&#233;mant&#232;lement de son importante industrie et de sa transformation en un pays hautement d&#233;pendant de l'exportation de gaz et p&#233;trole. Pour une Chine o&#249; au d&#233;but des r&#233;formes de Deng Xiaoping en 1979 80% de la population &#233;tait rurale, cela a signifi&#233; un d&#233;veloppement industriel sans pr&#233;c&#233;dent qui fait d'elle aujourd'hui la seconde &#233;conomie du monde en termes de PIB.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cette mont&#233;e vertigineuse a amen&#233; par exemple Giovanni Arrighi &#227; soutenir que l'&#233;volution actuelle de la Chine rendrait &#171; plus probable que jamais deux si&#232;cles et demi apr&#232;s la publication de La richesse des nations [d&#8216;Adam Smith] la mat&#233;rialisation de la pr&#233;vision de Smith d'une soci&#233;t&#233; de march&#233; &#224; l'&#233;chelle mondiale bas&#233;e sur une plus grande &#233;galit&#233; entre les civilisations du monde9 &#187;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Toutefois si nous comparons la Chine avec ses pays voisins comme le Japon, la Cor&#233;e du Sud et Taiwan la r&#233;alit&#233; semble bien diff&#233;rente. Comme l'indique Perry Anderson1011, bien que l'extension du cycle de grande croissance en Chine ait d&#233;pass&#233; en dix ann&#233;es celui de ses voisins &#227; diff&#233;rents moments apr&#232;s la Deuxi&#232;me Guerre Mondiale la d&#233;pendance de la Chine vis-&#224;-vis de l'exportation depuis les ann&#233;es 1990 a &#233;t&#233; nettement sup&#233;rieure ; la part de la consommation du PIB est beaucoup plus r&#233;duite ; la d&#233;pendance vis-&#224;-vis du capital &#233;tranger est plus grande ; la br&#232;che des revenus et des investissements entre la ville et la campagne est, en Chine, tr&#232;s importante ; le poids du secteur &#233;tatique de l'&#233;conomie est encore plus important. Un autre &#233;l&#233;ment qu'Anderson oublie c'est que la Chine, m&#234;me si elle poss&#232;de la multinationale p&#233;troli&#232;re Sinopec, la banque Industrielle et Commerciale Bank of China ou bien l'entreprise &#233;tatique d'&#233;nergie State Grid qui se trouvent parmi les entreprises les plus grandes au monde, elle ne poss&#232;de aucune multinationale de la taille de Toyota, Honda ou Hitachi, pr&#233;sentes par dizaines au Japon , ni m&#234;me des dimensions de Samsung ou Hyundai en Cor&#233;e du Sud ou de la Hon Hai Pr&#233;cision Industry de Taiwan.&lt;br class='autobr' /&gt;
Ce qui est certain c'est que la r&#233;alit&#233; de la Chine est loin de confirmer les th&#232;ses d'Arrighi. Le PIB par habitants de la Chine d&#233;passe &#227; peine celui du Congo et de l'Angola, avec 135 millions d'habitants qui vivent avec moins d'un dollar par jour et 400 millions qui le font avec moins de deux dollars par jour. Parall&#232;lement la destruction de l'environnement et le gaspillage d'&#233;nergie, si l'on tient compte des standards internationaux, avancent vertigineusement et la &#171; comodification &#187; de la production manufacturi&#232;re est maintenue par les pressions exerc&#233;es par le mod&#232;le exportateur ainsi que le retard technologique existant par rapport aux puissances imp&#233;rialistes et la domination persistante des entreprises imp&#233;rialistes sur le march&#233; chinois dans les produits de technologie12.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ce n'est pas l'hypoth&#232;se d'Adam Smith sur la plus grande &#233;galit&#233; entre les nations qui nous permet d'expliquer tout ceci mais plut&#244;t les cat&#233;gories utilis&#233;es par Trotsky. En nous appuyant sur celles-ci nous pouvons affirmer qu'il y a un &#233;norme processus de d&#233;veloppement in&#233;gal et combin&#233; en Chine o&#249; les contradictions entre la campagne et la ville s'accentuent : la Chine comprend 23% de la population mondiale et ne dispose que de 6% de la terre cultivable de la plan&#232;te ; elle poss&#232;de, d'une part, des villes comprenant des millions d'habitants et de b&#226;timents modernes, avec de grandes concentrations ouvri&#232;res o&#249; l'on travaille sans limite &#233;tablie (jusqu'&#224; 16 ou &#227; 18h et dans certains cas davantage), et, d'autre part, une campagne livr&#233;e &#227; elle-m&#234;me depuis des ann&#233;es avec une productivit&#233; tr&#232;s basse, avec une infrastructure d&#233;molie et des services sociaux inexistants et o&#249; une grande partie la population survit gr&#226;ce &#224; l'argent envoy&#233; par leurs enfants, depuis les villes13.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;C'est dans ce contexte que s'est produite en mars et mai 2002 la plus grande mobilisation ouvri&#232;re en Chine apr&#232;s les &#233;v&#232;nements de la Place Tienanmen. Dans trois villes du Dongbei (Liaoyang, Daqing et Fushun), des dizaines de milliers d'ouvriers avec des arri&#233;r&#233;s de salaires, des retrait&#233;s et des ch&#244;meurs de la m&#233;tallurgie, de l'industrie mini&#232;re et des hauts fourneaux sont sortis dans les rues et ont organis&#233; des manifestations et des mobilisations pendant plusieurs semaines14. Toutefois la nouveaut&#233; est que pendant les derni&#232;res ann&#233;es, dans un contexte o&#249; les syndicats ind&#233;pendants et le droit de gr&#232;ve continuent &#227; &#234;tre interdits, la nouvelle classe ouvri&#232;re chinoise a commenc&#233; &#227; se mobiliser de plus en plus dans des luttes salariales et revendicatives, contre le non-paiement des salaires et pour les droits d&#233;mocratiques dans la mesure o&#249; dans de nombreux cas ceux qui &#233;migrent depuis la campagne sont consid&#233;r&#233;s ill&#233;gaux dans les villes15. Il s'agit d'une nouvelle classe ouvri&#232;re qui compte entre 100 et 200 millions de travailleurs qui ont migr&#233; des campagnes vers les villes au cours des deux derni&#232;res d&#233;cennies.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A la mi-2010 on a assist&#233; &#227; une vague de luttes qui ont eu comme embl&#232;me la lutte des ouvriers de Honda dans la province de Guangdong. Apr&#232;s que ceux-ci ont maintenu l'usine &#224; l'arr&#234;t pendant deux semaines la vague de luttes s'est r&#233;pandue dans d'autres r&#233;gions comme on a pu le voir par exemple avec les affrontements des travailleurs de KOK Machinery avec la police dans la banlieue de Shanghai.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Comme le remarque Richard Walker dans sa critique d'Arrighi les r&#233;serves de ce dernier pour rendre compte du d&#233;veloppement vertigineux d'une telle classe ouvri&#232;re (terminologie qui n'est utilis&#233;e qu'au chapitre XII de son ouvrage) et du surgissement d'une classe proprement capitaliste (Arrighi restant trop centr&#233; sur les m&#233;canismes &#171; d'accumulation par d&#233;possession &#187;16) sont d'importants obstacles pour une analyse qui pr&#233;tend rendre compte de la Chine actuelle17.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En partant donc de la th&#233;orie du d&#233;veloppement in&#233;gal et combin&#233; de Trotsky nous pouvons affirmer que le processus de restauration a signifi&#233;, sur la base de l'unit&#233; nationale conquise par la r&#233;volution de 1949, un d&#233;veloppement industriel sans pr&#233;c&#233;dent, motoris&#233; essentiellement par l'importante p&#233;n&#233;tration du capital financier international, directement ou par le biais de l'&#201;tat, et qui, en m&#234;me temps, a exponentiellement d&#233;velopp&#233; les rangs de la classe ouvri&#232;re (aujourd'hui 400 millions de travailleurs urbains) et cela sans donner lieu au surgissement analogue d'une bourgeoisie de cette ampleur. La Chine a donc connu un d&#233;veloppement o&#249; le capital financier et l'&#201;tat ont eu un r&#244;le pr&#233;pond&#233;rant en donnant pour r&#233;sultat un prol&#233;tariat tr&#232;s fort (le plus nombreux de la plan&#232;te dans un seul pays) et une bourgeoisie comparativement plus faible.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En paraphrasant Arrighi, plut&#244;t que de confirmer la pr&#233;vision de Smith dans La richesse des nations, nous devrions dire que l'&#233;volution actuelle de la Chine rend aujourd'hui beaucoup plus probable la pr&#233;vision de Trotsky faite dans son livre La R&#233;volution Permanente, il y a d&#233;j&#224; plus de soixante-dix ans, en ce qui concerne le prol&#233;tariat chinois et son potentiel r&#233;volutionnaire en tant que classe h&#233;g&#233;monique de l'ensemble des classes populaires et des secteurs opprim&#233;s de la soci&#233;t&#233;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;La restauration bourgeoise comme &#233;tape de l'&#233;poque imp&#233;rialiste&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dans son ensemble la crise capitaliste actuelle se produit malgr&#233; toute une s&#233;rie de transformations enregistr&#233;es depuis les ann&#233;es 1980 en faveur du capital. On songera &#224; la restauration capitaliste dans les ex &#201;tats ouvriers bureaucratis&#233;s en Russie, Europe de l'Est et en Asie qui a signifi&#233; la reconqu&#234;te de nouveaux espaces pour la valorisation du capital ; &#224; la lib&#233;ralisation extr&#234;me du syst&#232;me financier (apr&#232;s l'&#233;limination des barri&#232;res entre les banques d'investissements, commerciales et d'assurance) ; &#224; la nouvelle division mondiale du travail qui a int&#233;rgr&#233; &#224; la production manufacturi&#232;re internationale des pays de la p&#233;riph&#233;rie capitaliste se servant de l'exploitation intensive de la force de travail ; aux avanc&#233;s dans l'int&#233;gration d'un march&#233; du travail mondial qui a augment&#233; la concurrence entre les travailleurs et a &#233;t&#233; la base pour augmenter la plus-value absolue extraite par le capital ; mais aussi au d&#233;veloppement de niches d'accumulation (comme les NTIC, ce que l'on a appel&#233; la &#171; nouvelle &#233;conomie &#187;, et la bulle immobili&#232;re qui a &#233;clat&#233; en 2008) ; mais aussi au cas sp&#233;cifique de la Chine. Tout ceci permis de maintenir un taux de profit allant de pair cependant avec une faible accumulation de capital au cours des derni&#232;res d&#233;cennies.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;L'un des interpr&#232;tes de cette &#233;tape en tant que restauration a &#233;t&#233; David Harvey dont nous avons critiqu&#233; la vision dans d'autres articles18. Dans A Brief History of Neoliberalism19 il reprend les &#233;laborations de G&#233;rard Dum&#233;nil et Dominique L&#233;vy qui d&#233;finissent le n&#233;olib&#233;ralisme comme un projet de &#171; restauration du pouvoir de classe &#187;. Harvey analyse l'histoire du n&#233;olib&#233;ralisme comme &#171; un ruse politique qui vise &#227; r&#233;tablir les conditions pour l'accumulation du capital et la restauration du pouvoir de classe &#187;20. C'est-&#224;-dire que si d'une part il parle de restauration il estime de l'autre que celle-ci se limite essentiellement &#227; une politique, &#227; une &#171; ruse politique &#187;. Cet &#233;l&#233;ment n'est pas un &#233;l&#233;ment mineur dans sa r&#233;flexion. C'est d'ailleurs ce qui lui permet d'envisager dans Le Nouvel imp&#233;rialisme21 la possible r&#233;versibilit&#233; du processus. Harvey &#233;crit dans ce livre que &#171; les USA pourraient adoucir, sinon abandonner, leur trajectoire imp&#233;rialiste, entamant une redistribution massive de la richesse &#224; l'int&#233;rieur de leur propres fronti&#232;res et une r&#233;orientation du flux de capitaux vers la production et le renouvellement d'infrastructures (&#8230;) Le minimum requis serait un nouveau &#171; New Deal &#187;, mais ce n'est pas du tout s&#251;r que cela marche r&#233;ellement face &#224; l'incroyable exc&#232;s de capacit&#233; du syst&#232;me global 22 &#187;. Par la suite il se voit oblig&#233; tout de m&#234;me de pr&#233;ciser qu'&#171; il convient de se rappeler des le&#231;ons des ann&#233;es 1930 : le New Deal de Roosevelt n'a pas r&#233;ellement r&#233;solu le probl&#232;me de la grande D&#233;pression. Il a fallu la guerre entre les principaux &#201;tats capitalistes pour faire reculer les strat&#233;gies territoriales et reconduire l'&#233;conomie vers une voie stable d'accumulation de capital continue et g&#233;n&#233;ralis&#233;e &#187;23.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;C'est justement pour cela que le succ&#232;s du &#171; New Deal &#187; propos&#233; par Harvey n'est pas seulement &#171; peu garanti &#187; mais est tout simplement impossible dans les conditions actuelles. En effet, la Deuxi&#232;me Guerre Mondiale et la destruction massive de forces productives qu'elle a provoqu&#233;e n'est pas un &#233;l&#233;ment parmi d'autres mais la cl&#233; pour expliquer les conditions de possibilit&#233; du boom de l'apr&#232;s-guerre.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La reprise &#233;conomique qui a commenc&#233; au d&#233;but des ann&#233;es 1980 a signifi&#233; la d&#233;pression des salaires au niveau international et a &#233;t&#233; accompagn&#233;e de plusieurs d&#233;faites pour le mouvement des masses. En m&#234;me temps les crises successives ont effectu&#233; un &#171; nettoyage &#187; partiel du capital exc&#233;dent. Cependant, cette reprise n'a pas eu comme base une destruction de forces productives comparable &#227; celle de la Deuxi&#232;me Guerre Mondiale sur laquelle s'est b&#226;ti le boom d'apr&#232;s-guerre. C'est pour cela et non pas par une &#171; ruse politique &#187; qu'aucune des transformations que l'on mentionnait plus haut n'a pu emp&#234;cher la crise historique que nous vivons actuellement. Au contraire, ce sont ces m&#234;mes transformations qui ont multipli&#233; les contradictions d'un capitalisme de plus en plus incapable de maintenir les conditions de sa propre reproduction24.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dans ce cadre le keyn&#233;sianisme d'apr&#232;s-guerre, au contraire de ce que Harvey suppose, n'a pas signifi&#233; l'&#233;rosion du pouvoir de classe de la bourgeoisie mais a repr&#233;sent&#233; une forme de r&#233;g&#233;n&#233;ration du pouvoir de classe dans les conditions impos&#233;es par le r&#233;sultat de la Deuxi&#232;me Guerre Mondiale. Ce qui est certain c'est que la &#171; restauration bourgeoise &#187; avec les caract&#233;ristiques que l'on signalait ainsi que le boom de l'apr&#232;s-guerre apr&#232;s la destruction massive de forces productives correspondent &#227; deux &#233;tapes diff&#233;rentes d'une m&#234;me &#233;poque : l'&#233;poque imp&#233;rialiste de d&#233;clin du capitalisme.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si l'on revient maintenant &#224; la comparaison avec la Restauration bourbonienne on peut dire qu'aujourd'hui l'intervention des &#201;tats, d'une magnitude inou&#239;e, pour sauver les capitalistes, montre le caract&#232;re d&#233;cadent du capitalisme, o&#249; le dynamisme (et automatisme) dont jouissaient les rapports de production capitaliste au d&#233;but du XIXe si&#232;cle sous la Restauration, malgr&#233; la forme des &#201;tats, &#233;tait infiniment sup&#233;rieur &#227; celui du capitalisme actuel.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dans ce sens si vers la fin des ann&#233;es 1820 on pouvait dire que m&#234;me si l'absolutisme avait r&#233;ussi &#227; se garantir une &#171; survie &#187; apr&#232;s la d&#233;faite de Napol&#233;on, cela n'a pas signifi&#233; la r&#233;g&#233;n&#233;ration des conditions qui lui ont donn&#233; naissance. Aujourd'hui nous pouvons dire quelque chose de tr&#232;s semblable du capitalisme : m&#234;me si la d&#233;faite de la mont&#233;e ouvri&#232;re de 1968-81 (o&#249; on a vu des r&#233;volutions dans le centre imp&#233;rialiste, dans sa p&#233;riph&#233;rie et dans les &#201;tats ouvriers bureaucratis&#233;s) a ouvert la voie de la restauration en offrant une bouff&#233;e d'oxyg&#232;ne au capitalisme, ce dernier a &#233;t&#233; incapable de renverser les conditions historiques de son d&#233;clin en tant que syst&#232;me social.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;L'&#233;poque de la r&#233;volution bourgeoise et l'&#233;poque de la r&#233;volution prol&#233;tarienne&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Une autre interpr&#233;tation de l'&#233;tape en termes de restauration est celle de Daniel Bensa&#239;d qui dans La discordance des temps, en partant de la comparaison avec la Restauration bourbonienne r&#233;alis&#233;e Alain Badiou25, d&#233;finissait le processus comme &#171; &#8216;le contraire d'une r&#233;volution'. Il r&#233;sulte d'une asym&#233;trie entre les forces conservatrices et les forces de transformation. Ici se trouve le secret de ces effondrements sans geste inaugural, sans nouveaut&#233; ni promesse, o&#249; le sens se r&#233;duit &#227; une restauration. Non &#227; une restauration purement &#233;conomique des &#171; lois du march&#233; &#187;. Mais &#224; la restauration sur toute la ligne26 &#187;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;L'analogie de Bensa&#239;d par rapport &#227; une &#171; Restauration sur toute la ligne &#187; ne respectait ni la r&#233;alit&#233; des limitations qu'a eu &#224; l'&#233;poque la Restauration bourbonienne, ni les limites de la comparaison historique elle-m&#234;me, s'adaptant ainsi &#224; l'ambiance id&#233;ologique dominante des ann&#233;es 1990. Ce qui est certain cependant c'est que la d&#233;faite de Napol&#233;on marque marqu&#233; la fin de la derni&#232;re r&#233;volution bourgeoise2728 et avec elle la fin de l'&#233;poque des r&#233;volutions bourgeoises, un cycle avait compris quatre r&#233;volutions en trois si&#232;cles, celle des Pays-Bas au XVIe si&#232;cle, la Guerre civile anglaise au XVIIe si&#232;cle, la Guerre d'Ind&#233;pendance am&#233;ricaine et la R&#233;volution fran&#231;aise au XVIIIe si&#232;cle.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La question fondamentale c'est que la fin du cycle des r&#233;volutions bourgeoises n'est pas une cons&#233;quence du d&#233;fi des forces f&#233;odales mais du d&#233;veloppement du capitalisme lui-m&#234;me et, en premier lieu, du surgissement du prol&#233;tariat comme nouvel acteur ind&#233;pendant &#227; partir de 184829.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De ce point de vue il serait aussi stupide de consid&#233;rer termin&#233;e l'&#233;poque de la r&#233;volution prol&#233;tarienne apr&#232;s deux d&#233;cennies de restauration capitaliste que de consid&#233;rer comme forclose l'&#233;poque des r&#233;volutions bourgeoises en 1680 parce que la Grande-Bretagne avait v&#233;cu vingt ann&#233;es de Restauration sous la houlette des Stuart. Bensa&#239;d a eu tendance &#227; oublier cet &#233;l&#233;ment fondamental dans son analogie, laissant le champ libre &#227; cette ambigu&#239;t&#233; qui a nourri l'id&#233;ologie de la restauration. Ce n'est pas par hasard si dans les d&#233;bats post&#233;rieurs au sein de la LCR on a consid&#233;r&#233; finie &#171; l'&#232;re de la R&#233;volution d'Octobre &#187; afin de trouver de nouveaux sujets r&#233;volutionnaires.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Aujourd'hui cependant les rapports d'exploitation capitaliste se sont &#233;tendus comme jamais auparavant dans l'histoire, atteignant les activit&#233;s humaines les plus vari&#233;es ; la population salari&#233;e &#233;tant de presque 3 milliards de personnes au niveau mondial. Pour la premi&#232;re fois dans l'histoire les travailleurs salari&#233;s, avec les semi-prol&#233;taires, constituent la majorit&#233; de la population mondiale, avec une d&#233;mographie qui pour la premi&#232;re fois implique que la population urbaine ait d&#233;pass&#233; la population rurale. Loin de constituer un processus homog&#232;ne le capitalisme a &#233;t&#233; incapable de prol&#233;tariser l'ensemble des grandes masses qui ont afflu&#233; dans les villes en produisant simultan&#233;ment d'&#233;normes arm&#233;es de ch&#244;meurs, de vastes processus de d&#233;composition sociale et conjointement ce que Mike Davis a appel&#233; &#171; la plan&#232;te des slums &#187;, en r&#233;f&#233;rence aux bidonvilles ou favelas o&#249; s'entassent plus d'un milliard de personnes dans le monde, soit un sixi&#232;me de la population mondiale. La p&#233;riode que nous vivons a entra&#238;n&#233; un vaste processus de semi-prol&#233;tarisation, de ruine des anciennes classes moyennes, d'intenses exodes ruraux et de lumpenprol&#233;tarisation.&lt;br class='autobr' /&gt;
Durant les ann&#233;es 1990 avec la restauration capitaliste la Chine, la Russie, les &#201;tats de l'Europe de l'Est (et l'Inde) ont apport&#233; 1,47 milliards de nouveaux travailleurs au march&#233; mondial, ce qui a doubl&#233; la force de travail dont disposait le capital qui, en excluant ces pays, disposait de 1,46 30milliards de travailleurs31. Ces nouveaux travailleurs int&#233;gr&#233;s au march&#233; mondial incluent non seulement les travailleurs qui existaient pr&#233;alablement et qui sont entr&#233;s dans l'orbite du capitalisme mais aussi une nouvelle classe ouvri&#232;re provenant des campagnes ce qui a engendr&#233; en Chine une arm&#233;e de 100 &#227; 200 millions de nouveaux travailleurs urbains qui ont fait leur apparition en un peu plus de deux d&#233;cennies. On peut signaler un ph&#233;nom&#232;ne parall&#232;le en Inde, mais alors qu'en Inde une grande partie de cette nouvelle classe ouvri&#232;re se concentre dans le secteur des services (avec 14% de travailleurs dans l'industrie et 34% dans les services en 2003) en Chine c'est dans le secteur industriel qu'elle se d&#233;veloppe (27% pour l'industrie en 2009 contre 33% dans les services). En fait, au cours des deux derni&#232;res d&#233;cennies de restauration, tandis que fleurissait la publicit&#233; imp&#233;rialiste sur &#171; la fin de la classe ouvri&#232;re &#187; non seulement se d&#233;veloppait en &#171; Occident &#187; un vaste processus de &#171; salarisation &#187; de nouveaux secteurs dans la reconfiguration de la classe laborieuse et le d&#233;veloppement des services mais dans des pays comme la Chine ou l'Inde &#233;mergeait une immense nouvelle classe ouvri&#232;re de centaines de millions de personnes non seulement dans le secteur des services mais aussi, comme dans le cas de la Chine, avec un grand poids de l'industrie.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;D'une part l'effet de l'int&#233;gration de ces 1,47 milliards de travailleurs au march&#233; capitaliste a &#233;t&#233; une pression &#233;norme sur le salaire et les conditions de travail permettant une augmentation exponentielle de la plus-value absolue, fruit de la perte de pouvoir de n&#233;gociation dans le cadre de la concurrence sur un march&#233; mondial du travail beaucoup plus int&#233;gr&#233;. D'autre part une partie importante de ces 1,47 milliards de travailleurs consiste en des centaines de millions de nouveaux travailleurs qui sont venus gonfler les files de la classe ouvri&#232;re internationale. Toute analogie doit partir du fait que loin de consid&#233;rer termin&#233;e l'&#233;poque des r&#233;volutions prol&#233;tariennes, comme cela a &#233;t&#233; le cas lors de l'&#233;poque des r&#233;volutions bourgeoises avec le surgissement du prol&#233;tariat comme nouvelle classe r&#233;volutionnaire, la restauration bourgeoise a fait que le prol&#233;tariat soit aujourd'hui, en termes objectifs, plus fort que jamais dans l'histoire.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;On peut distinguer, dans le cadre plus g&#233;n&#233;ral de la p&#233;riode de la &#171; restauration bourgeoise &#187; trois sous-p&#233;riodes. La premi&#232;re, dont nous avons signal&#233; les caract&#233;ristiques dans des paragraphes pr&#233;c&#233;dents, a d'abord &#233;t&#233; marqu&#233;e par le triomphalisme capitaliste qui, tout en d&#233;cr&#233;tant la fin de l'histoire, proclamait &#233;galement la fin du travail, des &#201;tats nationaux, des grands r&#233;cits et du marxisme. &lt;br class='autobr' /&gt;
La deuxi&#232;me p&#233;riode a &#233;t&#233; caract&#233;ris&#233;e par une s&#233;rie de crises qui n'ont pas disloqu&#233; le march&#233; mondial (crise asiatique, d&#233;faut de paiement russe en 1998 avec la pouss&#233;e ant&#233;rieure et la chute de ce qui a &#233;t&#233; appel&#233; &#171; nouvelle &#233;conomie &#187; entre 1998-2001), par des guerres r&#233;gionales et des agressions imp&#233;rialistes qui n'ont pas ouvertement bris&#233; l'ordre mondial (au Moyen Orient, dans le Golfe Persique, dans les Balkans et dans les pays d'Afrique), et pour ce qui est de la lutte des classes, comme nous verrons plus tard, par le r&#233;veil politique de millions de jeunes (de Seattle jusqu'&#224; ce qui sera ensuite le mouvement contre la guerre de l'Iraq) ainsi que le passage &#224; l'action directe de secteurs de masses en Am&#233;rique latine &#227; travers des processus sociaux qui ne se sont pas transform&#233; en r&#233;volutions.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#192; partir de 2002 commence une troisi&#232;me sous-p&#233;riode marqu&#233;e par un cycle de croissance de l'&#233;conomie mondiale (bas&#233;e entre autres sur la &#171; bulle immobili&#232;re &#187;, sur l'expansion sans pr&#233;c&#233;dent des actifs financiers et sur &#171; un nouveau boom &#187; exportateur de la Chine qui donnera lieu &#227; un saut dans le processus de surinvestissement), travers&#233;e par des tensions g&#233;opolitiques plus fortes sous le signe de la guerre en Iraq. Le mouvement &#171; anti-globalisation &#187; puis anti-guerre &#227; cette p&#233;riode est canalis&#233; par des directions r&#233;formistes qui sont des variantes des directions classiques et les processus sociaux en Am&#233;rique latine c&#232;dent la place &#227; une s&#233;rie de gouvernements &#171; post-n&#233;olib&#233;raux &#187; et nationalistes3233. Pendant ce temps la classe ouvri&#232;re avance dans le processus de recomposition objective que nous mentionnions auparavant.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Aujourd'hui, la crise mondiale ouvre une nouvelle situation o&#249; les contradictions accumul&#233;es qui font le caract&#232;re historique de la crise posent les conditions pour un changement dans le rapport de forces &#224; l'issue encore ind&#233;finie mais souligne avec plus de force encore la validit&#233; de la d&#233;finition selon laquelle l'&#232;re que nous vivons est celle de l'imp&#233;rialisme, une &#233;poque de crises, de guerres, de r&#233;volutions.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;La bourgeoisie et le prol&#233;tariat apr&#232;s la restauration&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Bien que les conditions objectives qui marquent l'&#233;poque des r&#233;volutions prol&#233;tariennes n'ont pas disparu mais se retrouvent plut&#244;t renforc&#233;es la propagande imp&#233;rialiste a r&#233;ussi &#227; imposer non seulement l'id&#233;e de &#171; la fin des r&#233;volutions prol&#233;tariennes &#187;, mais aussi de la fin de la &#171; r&#233;volution sociale &#187; en g&#233;n&#233;ral. La forme prise par le processus restaurationniste a contribu&#233; &#227; cet objectif. Contrairement &#224; la d&#233;faite historique qu'a subi le prol&#233;tariat lors de la Commune de Paris de 1871, lorsque les communards ont lutt&#233; avec courage jusqu'&#224; la mort contre l'arm&#233;e fran&#231;aise soutenue par l'arm&#233;e prussienne, ce qui a servi d'exemple et d'inspiration pour les r&#233;volutionnaires du XXe si&#232;cle (et ce bien que la d&#233;faite de la Commune a annul&#233; toute perspective r&#233;volutionnaire pendant plus de trente ans), les travailleurs ont vu comment, pendant l'offensive n&#233;olib&#233;rale, c'&#233;taient leurs propres organisations qui se retournaient contre eux.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Bensa&#239;d disait que &#171; face &#224; l'effondrement des dictatures bureaucratiques, nous sommes menac&#233;s par la m&#234;me stupeur qui a affect&#233; Hegel lorsque Napol&#233;on a &#233;t&#233; d&#233;fait par l'Europe unie. Il savait bien, selon sa propre philosophie, que le tyran devait dispara&#238;tre une fois son &#339;uvre consomm&#233;e (&#8230;) Mais &#8216;quand cela est arriv&#233;', &#8216;il est devenu aveugle face &#224; la r&#233;alisation de ses propres mots'. (&#8230;) Car il avait con&#231;u la destruction de l'ordre imp&#233;rial de l'int&#233;rieur, par l'Esprit, et voil&#224; que cela se r&#233;alisait &#8216;sous le poids de la m&#233;diocrit&#233; et de sa chape de plomb &#187;34. Encore une fois cependant l'analogie a ses limites. La Restauration bourgeoise n'a pas &#233;t&#233; accompagn&#233;e d'une d&#233;faite militaire de type Waterloo. Elle est effectivement venue &#171; de l'int&#233;rieur &#187;, mais dans un sens contre-r&#233;volutionnaire. C'est-l&#224; son trait distinctif.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;On devrait plut&#244;t comparer la restauration bourgeoise sur ce point avec la banqueroute de la social-d&#233;mocratie allemande apr&#232;s 1914. Sur ce fait Trotsky disait que &#171; l'histoire s'est d&#233;roul&#233;e de telle sorte qu'&#224; l'&#233;poque de la guerre imp&#233;rialiste la social-d&#233;mocrate allemande s'est av&#233;r&#233;e &#8211; et l'on peut maintenant l'affirmer avec une objectivit&#233; parfaite &#8211; &#234;tre le facteur le plus contre-r&#233;volutionnaire dans l'histoire mondiale. Mais la social-d&#233;mocratie allemande n'est pas un accident ; elle n'est pas tomb&#233;e du ciel, elle est le produit des efforts de la classe ouvri&#232;re allemande, au cours de d&#233;codes de construction ininterrompue et d'adaptation aux conditions qui dominaient sous le r&#233;gime des capitalistes et des junkers. (&#8230;) Lorsque la guerre &#233;clata, et que vint l'heure de la plus grande &#233;prouve historique, il se r&#233;v&#233;la que l'organisation officielle de la classe ouvri&#232;re agissait et r&#233;agissait non pas en tant qu'organisation de combat du prol&#233;tariat contre l'&#233;tat bourgeois, mais comme un organe auxiliaire de l'&#233;tat bourgeois, destin&#233; &#227; discipliner le prol&#233;tariat. La classe ouvri&#232;re, ayant &#227; supporter, non seulement tout le poids du militarisme capitaliste, mais aussi celui de l'appareil de son propre parti, fut paralys&#233;e3536 &#187;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cette dialectique des conqu&#234;tes partielles du prol&#233;tariat qui se retournent contre lui a &#233;t&#233; le signe distinctif de l'&#233;poque de la restauration37. Non seulement les bureaucraties des Etats ouvriers d&#233;g&#233;n&#233;r&#233;s ont &#233;t&#233; mises &#224; la t&#234;te de la restauration et se sont transform&#233;es en capitalistes mais, en plus, dans bien des cas elles ont appliqu&#233; les plans du FMI. Dans les &#233;tats capitalistes la social-d&#233;mocratie, qui &#227; partir de l'&#233;clatement de la Premi&#232;re Guerre mondiale avait d&#233;montr&#233; &#227; de nombreuses occasions son caract&#232;re politiquement contre-r&#233;volutionnaire mais qui avait maintenu un r&#244;le r&#233;formiste dans la sph&#232;re sociale s'est transform&#233;e en agent direct de l'offensive du patronat en appliquant les contre-r&#233;formes n&#233;olib&#233;rales. Les PC ont suivi un parcours semblable en faisant partie &#227; plusieurs occasions de gouvernements &#171; sociaux lib&#233;raux &#187; en alliance avec les PS.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ce serait une grande erreur que de sous-estimer cet &#233;l&#233;ment lorsque l'on fait une comparaison entre la situation de la bourgeoisie apr&#232;s la Restauration absolutiste et la situation du prol&#233;tariat apr&#232;s la &#171; restauration bourgeoise &#187;. Dans le premier cas il s'agit d'un affrontement entre deux classes 38exploiteuses . Dans le second, ce n'est pas le cas. Si la bourgeoisie, sous la domination de la Sainte-Alliance, a confort&#233; ses int&#233;r&#234;ts &#227; travers la continuit&#233; de l'accumulation de richesses mat&#233;rielles le prol&#233;tariat ne peut pas garantir la maturation de ses int&#233;r&#234;ts historiques &#227; travers sa simple reproduction spontan&#233;e comme sujet d'exploitation.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Comme le disait L&#233;nine, &#171; la force de la classe ouvri&#232;re r&#233;side dans son organisation. Sans organisation des masses, le prol&#233;tariat n'est rien. Organis&#233;, il est tout &#187;3940. Dans ce sens il est extr&#234;mement important pour la classe ouvri&#232;re que, dans le cadre de son recul g&#233;n&#233;ral, les syndicats continuent d'exister comme organisations de masses, les plus larges de la classe ouvri&#232;re, et ce malgr&#233; toutes les limites impos&#233;es par la bureaucratie comme l'exclusion des sans-emplois, la non-repr&#233;sentation des travailleurs au noir et des secteurs pr&#233;caires, etc. qui font que les syndicats ne repr&#233;sentent seulement une minorit&#233; de la classe ouvri&#232;re. Toutefois ceci est insuffisant, car pour la classe ouvri&#232;re, l'&#233;l&#233;ment essentiel de la maturation de ses int&#233;r&#234;ts est d&#233;termin&#233; par son exp&#233;rience historique accumul&#233;e et par son &#233;ducation li&#233;e &#224; la lutte des classes, par une continuit&#233; qui peut seulement &#234;tre maintenue par son avant-garde organis&#233;e puisque sous les conditions du capitalisme cette m&#233;moire de l'exp&#233;rience ne pourra jamais, et encore moins dans les moments de recul, &#234;tre le patrimoine de la classe dans son ensemble.&lt;br class='autobr' /&gt;
Cette continuit&#233; s'est cass&#233;e suite &#224; la Seconde Guerre mondiale. Pourquoi cela est arriv&#233; et comment trouver les fils historiques qui permettent de la recomposer, voil&#224; aujourd'hui, au XXIe si&#232;cle, une des t&#226;ches fondamentales pour le marxisme r&#233;volutionnaire. Sans ce lien reconstruit il est impossible de d&#233;finir le cadre strat&#233;gique de l'&#233;poque puisque cette exp&#233;rience est le seul &#171; patrimoine &#187; que le prol&#233;tariat a pu accumuler sous les cha&#238;nes du capitalisme et c'est la condition indispensable pour retourner &#224; la lutte r&#233;volutionnaire sans repartir de z&#233;ro.&lt;/p&gt;
&lt;h2 class=&#034;spip&#034;&gt;SECONDE PARTIE : LE LEGS DE TROTSKY ET DE LA IV INTERNATIONALE&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Dans son essai Sur le marxisme occidental41 Perry Anderson se charge d'effectuer l'inventaire du legs de Trotsky en commen&#231;ant par son Histoire de la R&#233;volution Russe comme &#171; l'exemple le plus &#233;minent de litt&#233;rature historique marxiste &#187;. Ensuite il passe en revue les documents de Trotsky sur la mont&#233;e du fascisme comme &#171; &#233;tudes concr&#232;tes d'une conjoncture historique sans comparaison dans les annales du mat&#233;rialisme historique &#187; et comme &#171; la premi&#232;re analyse marxiste vraie d'un &#201;tat capitaliste du XXe si&#232;cle &#187;. Il &#233;tudie aussi ses analyses sur la France, l'Angleterre et l'Espagne, pour finalement souligner sa th&#233;orie sur la nature de l'&#201;tat sovi&#233;tique et le destin de l'URSS de Staline. En m&#234;me temps, tut en consid&#233;rant difficile aujourd'hui d'appr&#233;cier la port&#233;e de ce legs historique, il faut suligner qu'Anderson fait un inventaire partiel de l'h&#233;ritage trotskyste. Il faudrait ajouter d'une part la th&#233;orie de la r&#233;volution permanente mais aussi ses textes militaires, ses analyses sur le Mexique de C&#225;rdenas, ses essais sur la litt&#233;rature et l'art, etc.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Toutefois ce legs n'est que l'expression sur le terrain de la th&#233;orie d'un legs plus vaste de Trotsky. Apr&#232;s la guerre imp&#233;rialiste, trois ann&#233;es de guerre civile et d'invasions imp&#233;rialistes, avec l'isolement induit par la d&#233;faite de la r&#233;volution allemande, apr&#232;s le d&#233;c&#232;s de L&#233;nine et avec les creusements en termes d'in&#233;galit&#233; sociale qu'impliquaient les premiers succ&#232;s de la NEP, &#171; Thermidor &#187; commence &#227; poindre en URSS. C'est avec cette p&#233;riode commencera aussi la grande bataille de Trotsky contre la bureaucratisation de l'&#201;tat ouvrier surgi de la r&#233;volution russe et la d&#233;g&#233;n&#233;rescence de la IIIe Internationale. Cette lutte Trotsky l'a men&#233;e avec l'Opposition de Gauche, la Ligue Communiste Internationale puis le Mouvement pour la Quatri&#232;me Internationale. Trotsky a consacr&#233; la derni&#232;re partie de sa vie &#227; instruire une nouvelle g&#233;n&#233;ration de r&#233;volutionnaires et &#224; la fondation de la IV de l'Internationale, face aux grands &#233;v&#233;nements catastrophiques dans une situation marqu&#233;e par la mont&#233;e du fascisme, la crise mondiale et les pr&#233;paratifs pour la seconde guerre mondiale. Il s'agissait d'une t&#226;che pour laquelle Trotsky se consid&#233;rait lui-m&#234;me comme irrempla&#231;able, contrairement &#224; la p&#233;riode pr&#233;alable, celle de la victoire de la r&#233;volution d'octobre, quand L&#233;nine &#233;tait encore vivant.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Issac Deutscher, le grand biographe de Trotsky, a consid&#233;r&#233; au contraire cette t&#226;che comme volontariste. Dans sa trilogie il commente ironiquement le congr&#232;s de fondation de la IV Internationale : &#171; Pendant tout l'&#233;t&#233; 1938 Trotsky a &#233;t&#233; occup&#233; dans la pr&#233;paration du &lt;code class='spip_code spip_code_inline' dir='ltr'&gt;Projet du Programme' et des r&#233;solutions pour le&lt;/code&gt;Congr&#232;s Constitutif' de l'Internationale. En r&#233;alit&#233; il s'agissait d'une modeste conf&#233;rence de trotskystes tenue dans la maison d'Alfred Rosmer &#227; P&#233;rigny, un village proche &#227; Paris, le 3 septembre 19384243 &#187;. Selon Deutscher il aurait mieux valu pour Trotsky de se consacrer &#227; ses projets d'&#233;laboration inachev&#233;s plut&#244;t que de &#171; perdre son temps &#187; dans la formation des bases politico-programmatiques de la IV Internationale, de ses cadres et de ses militants. Dans le titre de l'un des volumes de sa biographie de Trotsky, Le proph&#232;te d&#233;sarm&#233;, il fait une allusion implicite &#227; Machiavel qui disait que &#171; tous les proph&#232;tes arm&#233;s ont &#233;t&#233; des gagnants et les d&#233;sarm&#233;s battus &#187;. De fa&#231;on suggestive, si nous remontons au Prince, cette appr&#233;ciation para&#238;t &#234;tre en accord avec les espoirs que Deutscher fonde sur une possible r&#233;g&#233;n&#233;ration de la r&#233;volution par le biais d'une aile de la bureaucratie. Pour Machiavel effectivement &#171; il convient de remarquer, en outre, que la nature des peuples est variable. Il est facile de leur faire croire une chose, mais il est difficile de les faire persister dans leur croyance. C'est pour cela qu'il faut faire en sorte que, quand ils auront cess&#233; de croire, il soit possible de les contraindre &#227; croire encore44 &#187;. Trotsky refuse en cela de &#171; prendre le pouvoir avec les ba&#239;onnettes &#187; de l'Arm&#233;e rouge face &#224; la mont&#233;e de Staline. Il &#233;tait profond&#233;ment convaincu que le socialisme &#233;tait une construction consciente qui ne pouvait se faire &#227; travers aucun Bonaparte de substitution. C'est pourquoi selon Trotsky la th&#233;orie et le programme marxiste et l'organisation r&#233;volutionnaire sont les seuls outils sur lesquels le prol&#233;tariat peut compter par rapport &#227; ses objectifs.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La IV Internationale n'a pas r&#233;ussi &#227; acqu&#233;rir, malgr&#233; la grande mont&#233;e r&#233;volutionnaire de l'apr&#232;s-guerre, le poids de masses que Trotsky pr&#233;voyait. Le meurtre de Trotsky lui-m&#234;me et des principaux dirigeants de la IV Internationale ; le r&#233;sultat contradictoire de la guerre d&#233;termin&#233; par la d&#233;faite des nazis sous les coups de l'URSS, ce qui a redonn&#233; du prestige &#224; la bureaucratie ; le blocage de la r&#233;volution dans les pays centraux, produit des accords du stalinisme avec l'imp&#233;rialisme, etc., ont emp&#234;ch&#233; que cette perspective ne se concr&#233;tise. &lt;br class='autobr' /&gt;
Toutefois, comme le soulignait Gramsci dans les Cahiers de prison la direction d'un parti doit &#234;tre jug&#233;e en fonction de &#171; 1) de ce qu'elle fait r&#233;ellement ; 2) de ce qu'elle pr&#233;pare pour le cas o&#249; elle serait d&#233;truite45 &#187;. &#192; cela il ajoute : &#171; Entre ces deux &#233;l&#233;ments il est difficile d'indiquer lequel est le plus important4647 &#187;. Si nous tenons compte de cela, depuis l'apr&#232;s-guerre jusqu'&#224; aujourd'hui apr&#232;s la restauration bourgeoise, l'h&#233;ritage de la IV Internationale et les &#233;laborations th&#233;orico-politiques de Trotsky sont sans doute le grand legs pour les r&#233;volutionnaires du XXIe si&#232;cle.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Daniel Bensa&#239;d se devait de le reconna&#238;tre lorsqu'il indiquait que &#171; l'h&#233;ritage sans mode d'emploi [du trotskysme] est, sans doute insuffisant, mais non moins n&#233;cessaire pour d&#233;faire l'amalgame entre stalinisme et communisme, lib&#233;rer les vivants du poids des morts, tourner la page des d&#233;sillusions &#187;. Si par &#171; h&#233;ritage sans mode d'emploi &#187; on entend la revitalisation n&#233;cessaire de la th&#233;orie trotskyste de la part de ceux qui se l'approprient dans de nouvelles conditions, cela est indiscutable. Toutefois, si nous tenons compte du fait que dans les Ecrits de Trotsky on peut suivre le d&#233;veloppement des diff&#233;rentes orientations politiques des bolcheviks-l&#233;ninistes tant &#224; l'int&#233;rieur de l'Internationale Communiste et ses partis jusqu'en 1933 ; puis les tactiques en direction du &#171; Bloc des Quatre &#187; ; l'entrisme dans les PS (&#171; le tournant fran&#231;ais &#187;) afin de confluer avec des travailleurs r&#233;volutionnaires qui au cours d'une d&#233;cennie agit&#233;e se radicalisaient et entraient dans la social-d&#233;mocratie &#224; l'image de la tendance Pivert en France ; les combats pour construire des organisations r&#233;volutionnaires ind&#233;pendantes et la Quatri&#232;me Internationale elle-m&#234;me, alors, si l'on constate l'&#233;volution des courants trotskystes de l'apr&#232;s-guerre, force est de constater que nous devrions dire que le legs de Trotsky a surtout repr&#233;sent&#233; un h&#233;ritage tr&#232;s peu utilis&#233;, plus qu'un &#171; h&#233;ritage sans mode d'emploi &#187;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Le trotskysme dans l'apr&#232;s-guerre et un h&#233;ritage avec peu d'utilisation&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Bien que disposant seulement d'une poign&#233;e de cadres exp&#233;riment&#233;s et militants Trotsky soutenait en 1937 qu'au &#171; centenaire du Manifeste communiste, la IV&#176; Internationale sera la force r&#233;volutionnaire d&#233;terminante sur notre plan&#232;te48 &#187;. C'est ce que certains retienne en prenant cette assertion au pied-de-la-lettre. La position de Trotsky &#233;tait en fait bas&#233;e sur un pari double : &#171; Si le r&#233;gime bourgeois sort indemne de la guerre tous les partis r&#233;volutionnaires d&#233;g&#233;n&#233;reront. Si la r&#233;volution prol&#233;taire prend le pouvoir, alors les conditions qui provoquent la d&#233;g&#233;n&#233;rescence disparaitront49 &#187;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Le r&#233;sultat de la Seconde guerre a &#233;t&#233; tel qu'aucune de ces deux variantes ne s'est d&#233;velopp&#233;e distinctement. L'imp&#233;rialisme n'est pas sorti indemne puisqu'apr&#232;s la fin de la guerre la bourgeoisie avait &#233;t&#233; expropri&#233;e dans un tiers de la plan&#232;te. La conqu&#234;te du pouvoir par le prol&#233;tariat ne s'est pas donn&#233; et n'a donc pas fait dispara&#238;tre les conditions de la d&#233;g&#233;n&#233;rescence. En effet la d&#233;faite du nazisme par l'Arm&#233;e rouge a redonn&#233; du prestige au stalinisme qui &#227; son tour s'en est servi pour freiner la r&#233;volution dans l'apr&#232;s-guerre (Accords de Yalta et de Postdam). L'appareil stalinien a ainsi pu trahir dans les pays imp&#233;rialiste la r&#233;volution : en France, en Italie, et en Gr&#232;ce. Il n'a pas pu cependant contenir la r&#233;volution dans les colonies et les semi-colonies.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si l'on consid&#232;re les processus dans lesquels des r&#233;volutions ont &#233;t&#233; victorieuses au cours de l'Apr&#232;s-guerre, l'hypoth&#232;se que Trotsky consid&#233;rait peu probable et selon laquelle, 50&#171; sous l'influence d'une combinaison tout &#227; fait exceptionnelle de circonstances (guerre, d&#233;faite, krach financier, offensive r&#233;volutionnaire des masses, etc.), des partis petits-bourgeois, y compris les staliniens, puissent aller plus loin qu'ils ne le veulent eux-m&#234;mes dans la voie de la rupture avec la bourgeoisie51 &#187; s'est mat&#233;rialis&#233;e. Et de fait ces directions ont expropri&#233; la bourgeoisie en Chine, en Yougoslavie, au Vietnam, et, au-del&#224; de l'Apr&#232;s-guerre imm&#233;diat, &#227; Cuba. Il s'agissait de mesures d'auto-d&#233;fense : Mao face &#227; Tchang Ka&#239;-chek, Tito face &#227; Mihailovic, H&#244; Chi Minh et le G&#233;n&#233;ral Giap face aux fran&#231;ais. En m&#234;me temps les pays d'Europe de l'Est ont connu ce que nous avons appel&#233; des &#171; r&#233;volutions prol&#233;tariennes passives52 &#187; o&#249; &#227; travers le contr&#244;le exerc&#233; par l'Arm&#233;e rouge on a proc&#233;d&#233; &#224; l'expropriation de la bourgeoisie, comme mesure d'&#171; auto-d&#233;fense &#187;, en &#233;tablissant une &#171; zone tampon &#187; entre l'URSS et l'Ouest. Ces nouveaux Etats ouvriers apparaissent d&#232;s le d&#233;but comme des Etats bureaucratiquement d&#233;form&#233;s. Loin de promouvoir l'internationalisme prol&#233;tarien ces r&#233;volutions ont donn&#233; lieu au surgissement &#171; de stalinismes nationaux &#187;, soumis &#227; des confrontations mutuelles (conflits entre Chine Populaire et l'URSS, conflit entre la Chine et le Vietnam, oppression nationale de l'URSS sur les &#233;tats d'Europe de l'Est, etc.).&lt;br class='autobr' /&gt;
Pendant ce temps la IV Internationale avait &#233;t&#233; d&#233;cim&#233;e, ses principaux dirigeants, en commen&#231;ant par Trotsky, assassin&#233;s par le stalinisme ou les nazis. Dans ce cadre ce qui a subsist&#233; du trotskysme a d&#251; faire face &#227; de grandes pressions centristes. D'une part le renforcement du stalinisme, fruit du r&#233;sultat de la guerre et de la prolif&#233;ration des &#171; stalinismes nationaux &#187; dans les nouveaux Etats ouvriers bureaucratis&#233;s, cr&#233;ait l'illusion d'une lutte entre diff&#233;rents &#171; camps &#187; annulant la lutte des classes. D'autre part les tendances r&#233;formistes dans les pays centraux se renfor&#231;aient, confort&#233;es par un d&#233;veloppement partiel des forces productives au cours du &#171; boom &#187; d'Apr&#232;s-guerre, produit de l'immense destruction pr&#233;alable de forces productives. Enfin il fallait &#233;galement tenir compte de l'apparition des mouvements &#171; tiers-mondistes &#187; dans les colonies et les semi colonies, qui niaient le r&#244;le r&#233;volutionnaire du prol&#233;tariat dans les pays centraux.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Rien ne dit que les trotskystes n'auraient pas pu r&#233;sister &#227; ces pressions, en r&#233;actualisant les bases strat&#233;giques du legs de Trotsky pour les nouvelles conditions de l'Apr&#232;s-guerre afin de construire des ailes r&#233;volutionnaires au sein du mouvement ouvrier. Pourtant, ils ont fini par s'adapter &#227; ces pressions.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Apr&#232;s les ruptures de la fin des ann&#233;es 40 (Rousset, Shachtman, C.L.R. James, Dunayevskaya, Castoriadis, Tony Cliff, etc.), Mandel et Pablo gagnent la majorit&#233; au sein de la IV Internationale. Dans O&#249; allons-nous ? Pablo&#239;&#191;&#189; commence &#227; contredire une des d&#233;finitions centrales de Trotsky, &#227; savoir le caract&#232;re instable des formations sociales transitoires surgies de la r&#233;volution prol&#233;tarienne et son instabilit&#233; additionnelle &#227; cause de la domination de la bureaucratie bonapartiste. Il se met &#227; soutenir que &#171; la transition occupera probablement une p&#233;riode historique de plusieurs si&#232;cles &#187;. En fonction de cette d&#233;finition et d'une vision campiste du monde (avec d'un c&#244;t&#233; le capitalisme et de l'autre le stalinisme) et en raison de l'imminence suppos&#233;e d'une nouvelle guerre mondiale, Pablo soutient la ligne d'un &#171; entrisme &#187; g&#233;n&#233;ralis&#233; dans les partis de masses (sociaux-d&#233;mocrates, staliniens, et m&#234;me dans les partis nationalistes des semi colonies comme le MNR bolivien). Le fondement ne pouvait pas &#234;tre plus &#233;tranger &#227; Trotsky : &#171; Essayer de remplacer - disait Pablo - depuis l'ext&#233;rieur la direction bureaucratique des masses en lui opposant nos organisations ind&#233;pendantes propres, dans ces conditions, comporte le risque de nous isoler de ces masses &#187;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;D'autre part le Comit&#233; International form&#233; par le SWP am&#233;ricain, la SLL, le PCI-OCI en France et le courant de Nahuel Moreno, r&#233;sistera correctement &#224; la politique liquidationniste du Secr&#233;tariat International. Moreno en m&#234;me temps, d&#233;noncera la politique de &#171; soutien critique &#187; au gouvernement de Paz Estensoro en Bolivie. Toutefois ces secteurs n'ont pas non plus &#233;t&#233; capables de pr&#233;senter une alternative strat&#233;gique. Moreno lui-m&#234;me propose en 1952 comme &#171; r&#233;armement programmatique &#187; le Front Unique anti-imp&#233;rialiste et avancera ensuite dans son adaptation avec l'&#171; entrisme dans le p&#233;ronisme &#187;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ce qui est certain c'est qu'apr&#232;s 1951-53 la IV Internationale est devenue un mouvement centriste qui perd son orientation strat&#233;gique de parti ind&#233;pendant en s'adaptant de fa&#231;on &#233;clectique &#227; chaque direction qui se renfor&#231;ait au sein du mouvement de masses (de Tito &#227; Mao en passant par Castro, etc.), rompant ainsi la continuit&#233; du marxisme r&#233;volutionnaire. Dans ce cadre la dynamique de certaines r&#233;sistances partielles correctes face aux adaptations les plus ouvertes (comme celle que nous &#233;voquions du Comit&#233; International) fait que, dans le cadre d'une continuit&#233; r&#233;volutionnaire rompue, nous soutenons qu'il puisse exister n&#233;anmoins des &#171; fils conducteurs &#187; t&#233;nus qui sont autant de points d'appui pour la reconstruction de la strat&#233;gie trotskyste.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Trotsky indiquait &#227; propos du d&#233;veloppement du prol&#233;tariat apr&#232;s la Commune de Paris de 1871 que la &#171; longue p&#233;riode d'essor capitaliste qui suivit entra&#238;na, non l'&#233;ducation d'une avant-garde r&#233;volutionnaire, mais au contraire, la d&#233;g&#233;n&#233;rescence bourgeoise de la bureaucratie ouvri&#232;re, qui devint &#227; son tour le frein principal de la r&#233;volution prol&#233;tarienne&#239;&#191;&#189; &#187;. En paraphrasant Trotsky, nous pourrions dire &#227; propos du trotskysme dAapr&#232;s-guerre que l'&#233;volution r&#233;formiste de la classe ouvri&#232;re dans les pays centraux, le d&#233;veloppement des nationalismes bourgeois et petit-bourgeois dans les colonies et les semi-colonies et surtout la succession de r&#233;volutions triomphantes avec des directions petite-bourgeoises ou staliniennes qui sont all&#233;es, dans des conditions exceptionnelles, jusqu'&#224; l'expropriation de la bourgeoisie, ont cr&#233;&#233; l'illusion d'une progression du socialisme au moyen &#171; de n'importe quel type de r&#233;volutions &#187; par le biais de &#171; n'importe quel type de directions&#239;&#191;&#189; &#187;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cependant rien ne pouvait &#234;tre plus &#233;loign&#233; de la pens&#233;e de Trotsky. Celui-ci en 1940 soulignait combien la plus grande r&#233;alisation de la IV Internationale &#233;tait de s'&#234;tre maintenue &#171; &#227; contre-courant &#187; apr&#232;s avoir red&#233;fini le cadre strat&#233;gique du marxisme r&#233;volutionnaire face &#224; la deuxi&#232;me guerre mondiale, dans le cadre de la bureaucratisation de l'URSS, de la d&#233;g&#233;n&#233;rescence de la IIIe Internationale, de la mont&#233;e internationale du fascisme, etc. Loin de toute t&#233;l&#233;ologie, Trotsky aurait adh&#233;r&#233; &#224; l'affirmation de Walter Benjamin selon laquelle il n'y a rien qui n'ait plus corrompu le prol&#233;tariat allemand que l'id&#233;e selon laquelle il avan&#231;ait avec le courant&#239;&#191;&#189;. On pourrait dire quelque chose de semblable du trotskysme d'apr&#232;s-guerre : rien n'a plus contribu&#233; &#227; sa d&#233;g&#233;n&#233;rescence centriste que l'id&#233;e selon laquelle il avan&#231;ait avec le courant, comme si &#227; mesure ou le planisph&#232;re se teintait de rouge stalinien le socialisme international avan&#231;ait progressivement.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;La mont&#233;e ouvri&#232;re de 1968-81 et le poids des ann&#233;es d'adaptation&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Vers la fin des ann&#233;es 1960 avec la fin du &#171; boom &#187; capitaliste et la mont&#233;e ouvri&#232;re des ann&#233;es 1968-81 la lutte du prol&#233;tariat en Occident contre les gouvernements imp&#233;rialistes, dans le glacis de l'Est contre la bureaucratie stalinienne et dans les semi-colonies contre les bourgeoisies pro-imp&#233;rialistes se rouvre la perspective d'une remise en question des piliers de l'ordre de Yalta. La cons&#233;quence de cela se lit dans les tendances &#224; l'ind&#233;pendance de classe exprim&#233;e dans les bastions industriels au Chili avec les Cordons, l'Assembl&#233;e Populaire bolivienne, les Conseils des locataires et de soldats au cours de la R&#233;volution des &#339;illets, etc. Au cours de ce processus cependant, bien que l'ordre de Yalta et les directions qui le soutenaient aient &#233;t&#233; secou&#233;, l'ordre mondial n'a pas &#233;t&#233; transform&#233;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dans Sur le marxisme occidental Perry Anderson indiquait que la combinaison de la mont&#233;e r&#233;volutionnaire initi&#233;e par Mai 68 et la premi&#232;re crise capitaliste depuis la Deuxi&#232;me guerre mondiale en 1974, le r&#233;tablissement de l'unit&#233; entre la th&#233;orie marxiste et la pratique de masses &#227; travers les luttes de la classe ouvri&#232;re industrielle redevenait possible. Face &#227; cette possibilit&#233; il mettait en exergue l'existence du trotskysme comme tradition alternative au sein du marxisme : &#171; tout au long de cette p&#233;riode [pr&#233;c&#233;dente] avait subsist&#233; et s'&#233;tait d&#233;velopp&#233; en marge du feu des projecteurs une autre tradition d'un caract&#232;re tr&#232;s diff&#233;rent et qui pour la premi&#232;re attirait l'attention politique pendant et apr&#232;s l'explosion fran&#231;aise [de Mai 1968]. Il s'agissait &#233;videmment de la th&#233;orie et du legs de Trotsky&#239;&#191;&#189; &#187;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Mais les ann&#233;es qui pr&#233;c&#232;dent cette mont&#233;e n'avaient pas &#233;t&#233; mises &#227; profit par les diff&#233;rents courants du trotskysme afin de se r&#233;approprier ce legs et pour d&#233;finir le cadre strat&#233;gique et construire des courants r&#233;volutionnaires dans le mouvement ouvrier. L'unification de 1963 autour de la r&#233;volution cubaine s'&#233;tait effectu&#233;e sans aucun bilan s&#233;rieux des divergences pr&#233;c&#233;dentes et des activit&#233;s de chaque courant. &#192; propos de l'Am&#233;rique latine le IX Congr&#232;s de 1969 approuvait ainsi la lutte arm&#233;e comme strat&#233;gie dans la &#171; R&#233;solution sur l'Am&#233;rique latine &#187; pr&#233;sent&#233;e par Livio Maitan. D'autre part, ceux qui n'&#233;taient pas entr&#233;s dans le processus d'unification connaissaient un processus acc&#233;l&#233;r&#233; de d&#233;g&#233;n&#233;rescence &#224; l'image du lambertisme, refusant de prendre part &#227; &#171; la nuit des barricades &#187; en mai 1968, ou du healysme, boycottant la grande manifestation contre la guerre au Vietnam en Angleterre en octobre 1968.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Bien qu'au d&#233;but de la pouss&#233;e 1968-1981 les forces des courants du trotskysme se trouvaient dans leur majorit&#233; dissoutes dans le stalinisme et la social-d&#233;mocratie les tendances &#224; l'ind&#233;pendance de classe qui venaient de la confrontation avec les directions officielles du mouvement ouvrier ont renforc&#233; les courants du centrisme trotskyste qui dans plusieurs cas sont devenus des courants de quelques milliers de militants &#224; l'image de la Ligue Communiste (puis LCR) en France, le SWP am&#233;ricain ou le PST argentin.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En 1974 avec la R&#233;volution portugaise on assistait &#227; un grand processus r&#233;volutionnaire de caract&#233;ristiques classiques dans un pays central dont le surgissement &#233;tait directement li&#233; aux cons&#233;quences des processus r&#233;volutionnaires dans les colonies d'Angola et du Mozambique. En m&#234;me temps s'y d&#233;veloppaient des tendances au double pouvoir avec les comit&#233;s de locataires et de soldats. Les courants qui faisaient partie du Secr&#233;tariat Unifi&#233; (n&#233; de l'unification de 1963) se trouvaient r&#233;duits &#224; la plus extr&#234;me faiblesse face &#227; ce processus. Il est certes vrai que dans les grandes lignes le SU a mis en avant la n&#233;cessit&#233; du d&#233;veloppement des comit&#233;s et celle de combattre la subordination que le PC et le PS voulaient imposer au mouvement de masses par rapport au Mouvement des Forces Arm&#233;es (MFA). Le plus grave c'est que le SU n'a pas pas traduit les le&#231;ons strat&#233;giques du processus portugais sur le plan de l'orientation de chacun des groupes nationaux.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ceci a &#233;t&#233; plus important si nous tenons compte du fait que le processus portugais a aussi &#233;t&#233; un laboratoire pour l'imp&#233;rialisme qui, affaibli avec la d&#233;faite au Vietnam, impulsera comme politique destin&#233;e &#227; freiner les processus r&#233;volutionnaires les &#171; transitions &#224; la d&#233;mocratie &#187;. Reprise en Espagne et en Gr&#232;ce cette orientation, apr&#232;s avoir &#233;t&#233; appliqu&#233;e d&#233;fensivement, prendra un caract&#232;re offensif d&#232;s le d&#233;but des ann&#233;es 1980 en se transformant en une composante cl&#233; de la &#171; restauration bourgeoise &#187;. Entre 1978 et 1981 se rouvrait le cycle de r&#233;volutions apr&#232;s que le premier ait &#233;t&#233; d&#233;vi&#233; dans les pays imp&#233;rialistes et &#233;cras&#233; dans le sang en Am&#233;rique du Sud. La d&#233;faite de ce second cycle sera constitu&#233;e par l'&#233;crasement de la r&#233;volution polonaise, &#233;tape charni&#232;re de la pouss&#233;e 1968-1981.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;La derni&#232;re grande occasion de freiner la restauration a &#233;t&#233; perdue en Pologne&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Nous nous demandions dans un article pr&#233;c&#233;dent jusqu'&#224; quel point l'affirmation d'Anderson selon laquelle &#171; le processus &#8216;classique' de la r&#233;volution portugaise de 1974-1975 a offert la derni&#232;re grande possibilit&#233; de reconstituer les bases strat&#233;giques du trotskysme &#187; &#233;tait juste ou si l'histoire n'avait pas pr&#233;sent&#233; une &#171; autre occasion lors de la derni&#232;re grande &#8216;r&#233;p&#233;tition g&#233;n&#233;rale de la r&#233;volution politique' dans la Pologne de 1980 qui aurait permis &#224; la IV Internationale d'&#233;merger comme une grande force et d'anticiper les processus de 1989-1991 en Europe de l'Est, en URSS et en Chine ?&#239;&#191;&#189; &#187;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Nous sommes persuad&#233;s que la derni&#232;re occasion de freiner la restauration s'est jou&#233;e et a &#233;t&#233; perdue en Pologne. La restauration capitaliste, loin d'&#234;tre un processus tomb&#233; du ciel ou un simple produit des mobilisations de 1989, a &#233;t&#233; pr&#233;c&#233;d&#233;e d'une s&#233;rie de soul&#232;vements contre la bureaucratie et de r&#233;volutions politiques d&#233;faites. On pensera au soul&#232;vement de RDA et de Berlin-Est en 1953, &#224; la r&#233;volution hongroise de 1956, au printemps de Prague de 1968. La Pologne &#233;tait sans aucun doute un des foyers les plus importants de la contestation du stalinisme apr&#232;s la r&#233;volution d&#233;faite de 1956, les processus de lutte des ann&#233;es 1970, et la derni&#232;re grande r&#233;volution politique qui commence avec la vague de gr&#232;ves de 1980, avec pour centre embl&#233;matique les chantiers navals de Gdansk. Cette vague de gr&#232;ves a donn&#233; lieu &#224; l'apparition du syndicat Solidarnosc qui est parvenu &#227; rassembler jusqu'&#224; dix millions de membres. Au cours de ce processus se sont d&#233;velopp&#233;s d'importants &#233;l&#233;ments de d&#233;mocratie directe tout en subissant une influence tr&#232;s forte de l'Eglise catholique qui s'est attel&#233;e &#227; renforcer les ailes pro-capitalistes du mouvement.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Un des &#233;l&#233;ments les plus importants de l'h&#233;ritage de Trotsky reste le programme de la r&#233;volution politique, un type de r&#233;volution qu'il a anticip&#233; mais auquel il n'a jamais assist&#233;. Cette orientation, refl&#233;t&#233;e dans le Programme de Transition, &#233;tait la seule &#227; m&#234;me de r&#233;pondre &#224; la situation ouverte en Pologne en 1980 en avan&#231;ant la n&#233;cessit&#233; d'une remise en cause du pouvoir de la bureaucratie et de ses privil&#232;ges ainsi que la constitution d'une d&#233;mocratie sovi&#233;tiste, comprenant la libert&#233; d'organisation de syndicats et partis sovi&#233;tiques ou qui d&#233;fendent les conqu&#234;tes de l'Etat ouvrier, mais en liant de mani&#232;re indissoluble ce programme d&#233;mocratique aux consignes telles que la r&#233;vision compl&#232;te du plan dans l'int&#233;r&#234;t des producteurs et des consommateurs, une plus grande &#233;galit&#233; salariale dans tous les secteurs, etc., visant donc &#227; pr&#233;server les conqu&#234;tes structurelles. Il s'agit-l&#224; de points centraux afin de ne pas confondre les drapeaux des r&#233;volutionnaires avec ceux de leurs adversaires, les restaurationnistes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cependant, aucun des principaux courants du trotskysme de l'&#233;poque n'a &#233;t&#233; capable de maintenir cette unit&#233; du programme. Le d&#233;bat central a tourn&#233; autour de comment renverser la bureaucratie : avec la consigne &#171; tout le pouvoir &#227; Solidarnosc &#187; et l'armement du syndicat comme le soutenait Moreno ou avec le surgissement de soviets ind&#233;pendants de Solidarnosc comme le soutenait Lambert. Ni l'un ni l'autre n'a soulev&#233; la n&#233;cessit&#233;, par exemple, de revoir le plan au profit des producteurs et des consommateurs ou toutes les revendications qui pouvaient &#224; la fois r&#233;pondre aux exigences des masses et soutenir la d&#233;fense des conqu&#234;tes afin de se distinguer des courants restaurationnistes qui dirigeaient Solidarnosc. Ceci a conduit tant les mor&#233;nistes que les lambertistes &#227; une adaptation aux courants restaurationnistes con&#231;us comme faisant partie d'un bloc antibureaucratique. Le Secr&#233;tariat Unifi&#233;, contrairement aux courants pr&#233;c&#233;dents, a soutenu une politique d'&#171; autogestion &#187; pour les entreprises nationalis&#233;es, mais qui, dissoci&#233;e de la d&#233;fense du plan et du monopole du commerce ext&#233;rieur, n'&#233;tait pas contradictoire avec le cours de la restauration capitaliste. Comme le souligne Jan Stutje dans sa biographie d'Ernest Mandel Walesa &#233;tait tout sauf trotskyste, et pourtant on l'identifiait alors comme partie int&#233;grante du bloc antibureaucratique : &#171; Qu'importe Walesa s'il y a des millions de travailleurs dans la rue ; nous ne devons pas rester occup&#233;s &#227; chercher de petits groupes purs. Nous devons soutenir simplement la dynamique r&#233;volutionnaire d'ensemble&#239;&#191;&#189; &#187;.&lt;br class='autobr' /&gt;
Ainsi le legs du programme de la r&#233;volution politique a &#233;t&#233; dissous dans un &#171; anti-stalinisme g&#233;n&#233;rique &#187; capable de confluer avec la direction du mouvement alors que celle-ci pr&#233;parait les conditions pour n&#233;gocier la restauration capitaliste. Les courants du trotskysme des ann&#233;es 1980 n'ont pas &#233;t&#233; capables de pr&#233;senter une position ind&#233;pendante, m&#234;me si du point de vue de l'intervention, sans pr&#233;paration ni organisation, celle-ci &#233;tait tr&#232;s limit&#233;e. Aucune le&#231;on de cette d&#233;rive strat&#233;gique n'a &#233;t&#233; tir&#233;e a posteriori.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Le fait de ne pas avoir pr&#233;sent&#233; d'alternative, et ensuite de ne pas avoir &#233;t&#233; capables de comprendre les causes de la d&#233;faite a eu des r&#233;percussions bien au-del&#224; de la Pologne. Cela a effectivement compl&#232;tement d&#233;sarm&#233; les courants du trotskysme face au processus de restauration qui se d&#233;veloppait, la bureaucratie sovi&#233;tique acc&#233;l&#233;rant d'autant plus le processus de restauration dans les &#201;tats ouvriers bureaucratiquement d&#233;g&#233;n&#233;r&#233;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Le degr&#233; z&#233;ro de strat&#233;gie trotskyste&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Les cons&#233;quences de la d&#233;rive strat&#233;gique post-Pologne ne se sont pas fait attendre. Mandel confirmera de plus en plus son adaptation &#224; la bureaucratie, d'abord par ses expectatives &#224; l'&#233;gard de Gorbatchev, soutenant la glasnost d'abord puis Eltsine ensuite. Le SWP am&#233;ricain, sous la direction de Barnes, va directement abandonner le trotskysme en 1983. Dans son document &#171; Leur Trotsky et le n&#244;tre&#239;&#191;&#189; &#187; il va d&#233;signer les th&#232;ses de la r&#233;volution permanente comme un obstacle pour renouer avec la tradition de Marx et L&#233;nine en effa&#231;ant la r&#233;volution politique comme &#233;l&#233;ment du programme et en r&#233;habilitant la formule &#171; dictature d&#233;mocratique des ouvriers et paysans &#187;. De son c&#244;t&#233; Lambert appellera &#227; voter pour Mitterrand en France et d&#233;veloppera &#171; la ligne de la d&#233;mocratie &#187; avec laquelle il confirmera son adaptation au r&#233;gime r&#233;publicain et se diluera dans une d&#233;viation syndicaliste, d'abord avec le &#171; mouvement pro-PT &#187; et ensuite dans un Parti de Travailleurs autoproclam&#233;. Pour ce qui est de Moreno qui vers 1977 d&#233;finissait correctement comme &#171; une contre-r&#233;volution d&#233;mocratique &#187; la politique qu'avait mis en &#339;uvre l'imp&#233;rialisme &#227; partir du Portugal, il changera par la suite de cat&#233;gorie pour parler de &#171; r&#233;volutions d&#233;mocratiques &#187; en r&#233;visant la th&#233;orie de la r&#233;volution permanente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;C'est ainsi que la chute du Mur de Berlin et les mouvements &#171; d&#233;mocratiques &#187; et pro-capitalistes de 1989-91 ont trouv&#233; ces courants dans un virage ouvertement droitier, de plus en plus &#233;loign&#233; du legs de Trotsky, se laissant porter dans le sens du courant, distillant espoirs et illusions vis-&#224;-vis de Gorbatchev, Eltsine, le castrisme, les &#171; r&#233;volutions d&#233;mocratiques &#187;, le PS, etc., alors que tout ceci aboutissait irr&#233;m&#233;diablement &#224; la restauration capitaliste.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Bensa&#239;d disait des intellectuels de gauche comme Foucault ou Deleuze qu'ils en &#233;taient arriv&#233;s au &#171; degr&#233; z&#233;ro de la strat&#233;gie&#239;&#191;&#189; &#187;. Si l'on tient compte du changement dans la situation mondiale de la fin des ann&#233;es 1980, de la restauration capitaliste et de la d&#233;rive strat&#233;gique dans laquelle se trouvaient les courants du centrisme, on pourrait dire qu'&#224; la m&#234;me &#233;poque on en &#233;tait arriv&#233; &#171; au degr&#233; z&#233;ro &#187; de la strat&#233;gie trotskyste. C'est dans ce cadre, face &#224; l'approfondissement de la d&#233;g&#233;n&#233;rescence centriste de la LIT mor&#233;niste et au beau milieu des bourrasques r&#233;actionnaires de l'&#233;poque, que le noyau de ce qu'est aujourd'hui la FT-QI a fait ses premiers pas, se constituant au d&#233;but comme un petit p&#244;le principiel dans le mouvement trotskyste international.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ce qui est rest&#233; du mor&#233;nisme, loin de r&#233;aliser un examen profond de sa tradition, a approfondi contre toute &#233;vidence les th&#232;ses de la r&#233;volution d&#233;mocratique. Dans le r&#233;cit des mor&#233;nistes les processus de 1989-1991 deviendront ainsi de grandes r&#233;volutions qui ont donn&#233; lieu non pas &#224; la restauration capitaliste qui avait d&#233;j&#224; eu lieu (selon la nouvelle lecture qu'en donne Mart&#237;n Hern&#225;ndez et la LIT)&#239;&#191;&#189; mais &#227; une des plus grandes victoires de la classe ouvri&#232;re internationale. Selon Hern&#225;ndez toujours le grand probl&#232;me du trotskysme (et de toute marxiste plus ou moins sens&#233;) aurait &#233;t&#233; d'avoir vu une d&#233;faite profonde o&#249; il y avait en fait une victoire. Cela se serait traduit par la suite par une incapacit&#233; &#227; rendre compte de la succession presque ininterrompue de &#171; r&#233;volutions de f&#233;vrier &#187; victorieuses que nous aurions connues ces derni&#232;res ann&#233;es et qui vont des processus qui ont secou&#233; l'Am&#233;rique Latine au d&#233;but du XXI si&#232;cle, avec l'&#171; argentinazo &#187; de 2001, jusqu'aux r&#233;volutions de couleur dans l'est europ&#233;en. Devraient succ&#233;der &#227; ces &#171; f&#233;vrier victorieux &#187; des &#171; r&#233;volutions d'octobre &#187; &#227; un moment ou &#227; un autre. Force est de constater que si l'on consid&#232;re 1989-1991 comme un &#171; f&#233;vrier victorieux &#187; cela fait plus de vingt ans qu'Octobre se fait attendre. La LIT applique aujourd'hui ce m&#234;me raisonnement &#227; Cuba o&#249; le capitalisme aurait d&#233;j&#224; &#233;t&#233; restaur&#233;, la t&#226;che du moment &#233;tant de d&#233;molir la dictature capitaliste.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A l'oppos&#233; de cette obstination irr&#233;fl&#233;chie on trouve la r&#233;flexion plus docile du Secr&#233;tariat Unifi&#233; qui lui a largu&#233; les amarres par rapport au trotskysme. A la suite du d&#233;c&#232;s de Mandel ce sont les principaux dirigeants du SU qui ont poursuivi la r&#233;flexion, sans faire de bilan critique du mand&#233;lisme (la m&#234;me chose caract&#233;risera le mor&#233;nisme). C'est ainsi qu'on a commenc&#233; &#227; consid&#233;rer &#171; l'hypoth&#232;se de la gr&#232;ve g&#233;n&#233;rale insurrectionnelle &#187; et avec elle &#171; l'&#233;poque de la r&#233;volution d'octobre &#187; comme compl&#232;tement r&#233;volues. &#192; partir des r&#233;flexions de Mandel lui-m&#234;me sur la &#171; d&#233;mocratie mixte &#187;, bas&#233;es sur la r&#233;vision du rapport entre les soviets et l'assembl&#233;e constituante, la &#171; double repr&#233;sentation &#187; serait la formule enfin trouv&#233;e pour en finir avec les dangers de la bureaucratisation des soci&#233;t&#233;s post-capitalistes. C'est cette orientation qui a fait troquer au SU l'h&#233;ritage trotskyste pour ce dont parlaient d&#233;j&#224; les eurocommuniste il y a plus de vingt ans, abandonnant d&#233;finitivement la perspective de la dictature du prol&#233;tariat pour une soi-disant &#171; d&#233;mocratie jusqu'au bout &#187; &#227; travers les institutions existantes du r&#233;gime d&#233;mocratique bourgeois.&lt;br class='autobr' /&gt;
Le trotskysme au temps de la restauration&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si la guerre imp&#233;rialiste de 1914 a marqu&#233; le d&#233;but de l'&#233;poque de crises, guerres et r&#233;volutions avec les plus grandes convulsions du XX&#232;me si&#232;cle, c'est aussi l'&#233;poque du resurgissement du marxisme r&#233;volutionnaire avec L&#233;nine, Trotsky et de la III Internationale. Avec la fin de la Seconde guerre mondiale, c'est l'ordre de Yalta qui se structure, en bloquant partiellement la dynamique &#171; permanentiste &#187; des processus de r&#233;volution prol&#233;tarienne (dans son aspect international et de lutte pour la transformation des relations sociales &#224; l'int&#233;rieur des &#233;tats ouvriers). C'est &#233;galement l'&#233;poque de la d&#233;g&#233;n&#233;rescence centriste des organisations de la IV Internationale.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt; Dans le m&#234;me sens la troisi&#232;me &#233;tape de &#171; restauration bourgeoise &#187; une seconde involution dans la d&#233;g&#233;n&#233;rescence des courants issus du trotskysme, subissant une sorte de &#171; social-democratisation &#187;. Certains maintiennent leur caract&#232;re centriste alors que d'autres passent au liquidationnisme ouvert. C'est ainsi que nait la tendance &#224; l'adaptation profonde aux instances du r&#233;gime bourgeois (syndicalisme &#171; normal &#187;, &#233;lections, manifestations &#171; folkloris&#233;es &#187;, vie universitaire, etc.). Cela se lit tant dans la distanciation par rapport &#224; l'h&#233;ritage trotskyste, d&#233;j&#224; &#227; l'&#339;uvre dans les ann&#233;es 1980 mais &#233;galement dans le d&#233;faitisme &#224; l'&#233;gard du mouvement ouvrier.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Apr&#232;s la &#171; fin de l'histoire &#187;, avec la d&#233;faite la r&#233;volution polonaise et des processus de r&#233;sistance &#224; l'offensive n&#233;olib&#233;rale dont les embl&#232;mes ont &#233;t&#233; la lutte des contr&#244;leurs a&#233;riens am&#233;ricains et des mineurs anglais, la d&#233;viation des processus de la p&#233;riode 1989-1991 vers des objectifs restaurationnistes et la restauration capitaliste dans les &#233;tats ouvriers bureaucratis&#233;s de l'Est europ&#233;en, de la Russie, d'Asie, un nouveau tournant a &#233;t&#233; symbolis&#233; par les grandes gr&#232;ves de novembre et d&#233;cembre 1995 en France contre le Plan Jupp&#233;. Cette tendance a trouv&#233; un &#233;cho &#233;galement dans les &#171; guerres ouvri&#232;res &#187; de Cor&#233;e du Sud de 1996, la gr&#232;ve d'UPS de 1997 aux USA, l'irruption sur le devant de la sc&#232;ne de la paysannerie avec le soul&#232;vement zapatiste de 1994, et en Argentine, le d&#233;veloppement du mouvement des ch&#244;meurs piqueteros&#239;&#191;&#189;.&#239;&#191;&#189;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Un second moment a commenc&#233; &#227; partir des mobilisations de Seattle de 1999. L'apparition du mouvement &#171; anti-globalisation &#187; a impliqu&#233; le r&#233;veil politique de millions de jeunes. Ce mouvement s'est massifi&#233; ult&#233;rieurement avec le mouvement contre la guerre imp&#233;rialiste en Irak. Parall&#232;lement, en Am&#233;rique latine, on a vu le passage &#224; l'action directe de secteurs de masse, avec pr&#233;&#233;minence de la paysannerie et des secteurs de classe moyenne, contre les gouvernements qui avaient incarn&#233; l'offensive n&#233;olib&#233;rale, provoquant la chute de gouvernements en &#201;quateur, Bolivie et Argentine.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ensuite, dans un troisi&#232;me temps, le mouvement &#171; anti-globalisation &#187; a &#233;t&#233; finalement canalis&#233; par les variantes r&#233;formistes voulant &#171; humaniser le capitalisme &#187; &#227; travers les Forums sociaux, etc. Les processus latino-am&#233;ricains ont &#233;t&#233; d&#233;vi&#233;s par le surgissement de diff&#233;rents gouvernements au discours r&#233;formistes, donnant lieu &#227; des ph&#233;nom&#232;nes politiques comme le &#171; chavisme &#187; ou &#171; l'evo-moralisme &#187; au Venezuela ou en Bolivie.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De leur c&#244;t&#233; les &#171; partis ouvriers-bourgeois &#187;, grand ex&#233;cutants des programmes n&#233;olib&#233;raux, vont conna&#238;tre une crise qui va aller en grandissant. Cela va &#234;tre le cas des sociaux-d&#233;mocrates allemands, du Parti Socialiste fran&#231;ais, du Parti Travailliste britannique, du PC italien et fran&#231;ais, des directions nationalistes bourgeoises comme le p&#233;ronisme argentin mais aussi des &#171; partis ouvriers-bourgeois &#187; plus r&#233;cents comme le PT br&#233;silien.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si &#227; partir de la fin du XX si&#232;cle et au d&#233;but du XXI si&#232;cle il y a eu, de fa&#231;on g&#233;n&#233;rale, comme l'affirmait Bensa&#239;d, un &#171; retour du d&#233;bat strat&#233;gique &#187;, du point de vue du centrisme trotskyste ceci n'a pas signifi&#233; un retour de la strat&#233;gie r&#233;volutionnaire mais &#227; diff&#233;rentes variantes d'adaptation aux ph&#233;nom&#232;nes nouveaux, sans avoir pour axe central l'ind&#233;pendance de classe. C'est ainsi qu'une aile liquidationniste est apparue avec la LCR fran&#231;aise et le SWP anglais aux avant-postes, s'alignant derri&#232;re le projet de construction de &#171; partis anticapitalistes larges &#187; &#224; l'image de l'alliance &#233;lectorale RESPECT en Grande-Bretagne en 2004 ou en 2009 la liquidation de la LCR fran&#231;aise dans le Nouveau Parti Anticapitaliste sans d&#233;limitation de classe, apr&#232;s avoir abandonn&#233; toute r&#233;f&#233;rence &#224; la dictature du prol&#233;tariat et &#227; Trotsky. Cette tendance s'est &#233;galement exprim&#233;e en Am&#233;rique du Sud avec fondation du PSOL au Br&#233;sil &#227; partir de la rupture d'un secteur de la gauche du PT, l'entr&#233;e dans le PSUV chaviste de secteurs entiers issus du trotskysme ou encore en Argentine avec la tentative manqu&#233;e du MST. Ces projets ont accompagn&#233; dans la majorit&#233; des cas l'abandon explicite du trotskysme par ceux qui en &#233;taient &#224; l'initiative&#239;&#191;&#189;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cette perte de r&#233;f&#233;rences de classe s'est aussi mat&#233;rialis&#233;e &#227; travers l'adaptation compl&#232;te aux nouveaux gouvernements bourgeois latino-am&#233;ricains, notamment le chavisme. Toutefois, le chavisme et l'evo-moralisme n'ont pas seulement eu un impact sur l'aile liquidationniste du centrisme trotskyste mais ont aussi un impact certain sur des secteurs du &#171; centre &#187; du mouvement, comme le Parti Ouvrier (PO) en Argentine ou m&#234;me la LIT. Tant le PO que la LIT avaient maintenu dans ses grandes lignes le programme trotskyste. Tant le PO que la LIT ont cependant r&#233;utilis&#233; de vieilles th&#233;ories d&#233;pass&#233;es par le mouvement r&#233;volutionnaire comme le Front Unique Anti-imp&#233;rialiste pour donner leur soutien politique &#227; ces gouvernements. Ils sont post&#233;rieurement pass&#233;s, sans davantage d'explication, &#224; l'opposition &#227; ces m&#234;mes gouvernements sans baser, dans le cas du PO ou de la LIT, sur une indispensable d&#233;limitation de classe.&lt;br class='autobr' /&gt;
Actuellement tous ces projets de &#171; partis larges &#187; ont montr&#233; leurs limites. Ils se sont &#233;croul&#233;s ou ils se retrouvent plong&#233;s dans une crise totale non seulement parce qu'ils se sont montr&#233;s impuissants pour offrir une alternative face &#224; la crise mais y compris du point de vue de leurs propres objectifs. RESPECT a explos&#233;, le PSOL apr&#232;s s'&#234;tre divis&#233; sur le th&#232;me des candidatures, s'est r&#233;v&#233;l&#233; &#234;tre un ph&#233;nom&#232;ne &#233;lectoral en recul aux &#233;lections de 2010, le NPA a montr&#233; les limites de sa d&#233;marche &#233;lectoraliste non seulement dans les urnes mais aussi &#227; travers son r&#244;le limit&#233; dans les &#233;v&#232;nements r&#233;cents de la lutte de classes en France, la &#171; nouvelle gauche &#187; du MST argentin a fini par int&#233;grer au projet de centre-gauche petit-bourgeois dirig&#233; par &#171; Pino &#187; Solanas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Il en va de m&#234;me avec le chavisme et l'evo-moralisme qui, face &#224; la crise, se trouvent de plus en plus oppos&#233;s &#227; des secteurs de travailleurs qui luttent. Dans le cas de Ch&#225;vez en essayant d'avancer dans le contr&#244;le et la discipline du mouvement ouvrier comme le montrent les tentatives de restreindre le droit de gr&#232;ve, la r&#233;pressions contre les conflits d'avant-garde et sa passivit&#233; &#224; l'&#233;gard de la violence mafieuse contre le mouvement ouvrier avec l'ex&#233;cution de syndicalistes combatifs, de nouvelles mesures bonapartistes ont &#233;t&#233; mises en place. Evo Morales, qui pendant toute l'ann&#233;e 2010 s'est activ&#233; contre les augmentations de salaires des travailleurs faisant face &#227; des gr&#232;ves et mobilisations, a commenc&#233; l'ann&#233;e 2011 par une attaque contre les conditions de vie des masses. Il a d&#251;, face au &#171; gazolinazo &#187;, &#227; savoir un intense processus de mobilisation ouvri&#232;re et populaire, retirer son projet.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Le d&#233;faitisme &#224; l'&#233;gard du mouvement ouvrier&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Parall&#232;lement aux ph&#233;nom&#232;nes auxquels nous faisons allusion le dernier cycle de croissance mondiale a abouti &#227; un renforcement social de la classe ouvri&#232;re, avec des millions de nouveaux travailleurs partout dans le monde, ce qui a eu son expression aussi dans le terrain de la lutte, dans la majorit&#233; des cas revendicative). Cette recomposition relative du mouvement ouvrier n'a pas suscit&#233; de r&#233;orientations strat&#233;giques de la part du centrisme. Le d&#233;nominateur commun a &#233;t&#233; l'abandon de la perspective de construire des ailes r&#233;volutionnaires dans le mouvement ouvrier capables combattre dans les organisations de masses pour un programme transitoire d'ind&#233;pendance de classe contre la bureaucratie et la subordination des organisations du mouvement ouvrier aux diff&#233;rentes fractions de la bourgeoisie.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Au sein de l'aile liquidationniste du centrisme cela s'est exprim&#233; dans l'abandon de toute perspective strat&#233;gique li&#233;e au d&#233;veloppement de la classe ouvri&#232;re, de sa lutte et de son organisation, toute l'attention &#233;tant capt&#233;e par l'arithm&#233;tique de l'expression &#233;lectorale de ph&#233;nom&#232;nes polyclassistes. Au sein de l'aile &#171; centre &#187; de ce m&#234;me centrisme, cela s'est exprim&#233;, soit dans la s&#233;paration absolue entre syndicalisme et politique (Lutte Ouvri&#232;re) soit dans la &#171; collat&#233;ralisation &#187; du travail dans le mouvement ouvrier (PSTU et PO) de fa&#231;on &#227; &#233;viter et &#227; biaiser la lutte contre la bureaucratie dans les organisations de masses. Si dans le cas du PSTU cela s'est traduit par la transformation de CONLUTAS en une &#171; chasse gard&#233;e &#187; du travail que conservait le PSTU dans le mouvement ouvrier, dans le cas du PO cela s'est refl&#233;t&#233; dans la constitution du Polo Obrero comme un des courants du mouvement piquetero de ch&#244;meurs sans combattre par un mouvement unique avec libert&#233; de tendances. Avec la construction du concept de &#171; sujet piquetero &#187; cela a m&#234;me contribu&#233; &#227; isoler un peu plus le mouvement piquetero du mouvement syndical. Dans le cas de la PSTU donc ce d&#233;faitisme &#224; l'&#233;gard du mouvement ouvrier a signifi&#233; un approfondissement de sa routine syndicaliste alors que le PO s'adaptait aux m&#233;canismes client&#233;listes de l'assistencialisme gouvernemental et se d&#233;sengageait des syndicats.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Avec les premi&#232;res cons&#233;quences de la crise en 2009 et 2010 classe ouvri&#232;re a d&#233;j&#224; d&#251; faire face de fa&#231;on in&#233;gale aux premiers coups port&#233;s par le capital pour d&#233;charger le poids de la crise sur le dos des classes populaires. On a pu l&#224; aussi voir les cons&#233;quences du d&#233;faitisme de ces courants dans le mouvement ouvrier.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La France a &#233;t&#233; sans nul doute le plus important &#171; laboratoire &#187; de l'&#233;tape que nous traversons. La classe ouvri&#232;re fran&#231;aise et le mouvement de la jeunesse (lyc&#233;en et &#233;tudiant) ont &#233;t&#233; les protagonistes du grand processus de mobilisation contre la r&#233;forme des retraites de Sarkozy. Dans les huit journ&#233;es de gr&#232;ve et mobilisation o&#249; jusqu'&#224; 3,5 millions de personnes ont d&#233;fil&#233;es dans la rue et malgr&#233; la strat&#233;gie d'&#233;puisement de la bureaucratie syndicale, des gr&#232;ves reconductibles se sont d&#233;velopp&#233;es (dans des secteurs strat&#233;giques comme les raffineries, les ports, la SNCF, avec des blocages d'entreprises, de d&#233;p&#244;ts de carburants, etc. &#192; c&#244;t&#233; de cela on a vu aussi des tendances &#224; l'auto-organisation, avec les AG interpros en particulier. Dans leur ensemble se sont bien des tendances &#224; la gr&#232;ve g&#233;n&#233;rale qui se sont exprim&#233;es. Cependant l'extr&#234;me gauche fran&#231;aise n'a pas &#233;t&#233; &#224; la hauteur. Ni LO ni le NPA ne se sont pr&#233;sent&#233;s comme une alternative aux bureaucraties de la CFDT et de la CGT qui pendant tout le conflit ont attendu que le gouvernement ouvre la porte des n&#233;gociations, sans jamais exiger le retrait de la loi et en attendant que le mouvement ne s'&#233;puise. LO a directement refus&#233; de d&#233;fendre le mot d'ordre de gr&#232;ve g&#233;n&#233;rale, se subordonnant aux directions officielles sous pr&#233;texte que &#171; le rapport de force &#187; &#233;tait trop faible pour cela. M&#234;me si de nombreux militants du NPA &#233;taient eux en premi&#232;re ligne des blocages, la direction du parti s'est abstenue de toute critique publique &#224; l'&#233;gard de la bureaucratie syndicale, abandonnant par cons&#233;quent toute exigence de retrait de la loi en avan&#231;ant la perspective de chasser Sarkozy du pouvoir par la gr&#232;ve g&#233;n&#233;rale. Seul le Collectif pour une Tendance R&#233;volutionnaire (CTR) du NPA a d&#233;fendu la n&#233;cessit&#233; de combattre le projet de loi par la gr&#232;ve g&#233;n&#233;rale, pour que Sarkozy s'en aille mais &#233;galement l'extension des structures d'auto-organisation en alliance avec les lyc&#233;ens, et ce ouvertement contre la politique d'&#233;puisement mise en &#339;uvre par la bureaucratie.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cependant, ni la tendance &#224; la gr&#232;ve g&#233;n&#233;rale ni l'attitude conservatrice de LO et de la direction majoritaire du NPA ne sont tomb&#233;es du ciel. Dans les luttes qui se sont d&#233;velopp&#233;es en France depuis 2009 (Continental, Molex, Sony, Freescale, Total, Philips, New Fabris, la SNCF, Toyota, Goodyear, Caterpillar, etc.) nous en avons eu les premiers exemples. On a pu voir d'une part comment le lambertisme se fondait l&#224; o&#249; il &#233;tait pr&#233;sent avec la bureaucratie de FO pour freiner le d&#233;veloppement des luttes et de l'autre comment LO &#233;tait incapable de proposer une alternative face &#224; la fermeture de Continental.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dans le cas de LO on peut ajouter leur intervention dans la gr&#232;ve g&#233;n&#233;rale en Guadeloupe o&#249; ils faisaient partie, &#227; travers leur groupe Combat Ouvrier, de la direction du &#171; Collectif contre l'exploitation outranci&#232;re &#187; -LKP- (front unique d'organisations politiques et syndicales) mais sans constituer une alternative face aux secteurs nationalistes-bourgeois de l'UGTG, sans d&#233;velopper les tendances &#224; l'auto-organisation ou la remise en question de la domination colonialiste fran&#231;aise. Cela a permis en derni&#232;re instance que la grande potentialit&#233; du mouvement puisse &#234;tre contenue une augmentation salariale sans que ne soit propos&#233;e le d&#233;veloppement de la gr&#232;ve un sens r&#233;volutionnaire.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;On a pu voir en m&#234;me temps comment la direction majoritaire du NPA n&#233;gligeait les luttes alors m&#234;me que ses militants y intervenaient. C'est le cas par exemple qu'il y avait des militants son parti dans la direction m&#234;me du conflit comme &#227; Phillips Dreux. Ce n'est pas par hasard si le dirigeant de l'aile gauche de cette usine est un des membres fondateurs du Collectif pour une Tendance R&#233;volutionnaire du NPA, constitu&#233; pour lutter pour une alternative face &#224; la d&#233;rive &#233;lectoraliste de la direction majoritaire. Nous parlons donc d'une s&#233;rie de conflits o&#249; les travailleurs ont men&#233; des luttes tr&#232;s dures et o&#249; aucune de ces directions n'a &#233;t&#233; capable d'&#234;tre &#224; la hauteur.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tous ces exemples nous montrent sur le terrain de la lutte de classes non seulement le refus de ces courants &#227; transformer chacun de ces conflits ouvriers en des grands combats de classe qui essayent de modifier d'une mani&#232;re ou d'une autre le rapport de forces r&#233;el ou, comme disait Rosa Luxembourg, transformer &#171; les gr&#232;ves de protestation &#187; en &#171; gr&#232;ve de lutte &#187;&#239;&#191;&#189;. Cela montre &#233;galement le d&#233;faitisme de ces organisations face &#224; la possibilit&#233; d'acc&#233;l&#233;rer la maturation de secteurs d'avant-garde du mouvement ouvrier forg&#233; dans ces combats. Le processus de gr&#232;ves et mobilisations d'octobre-novembre 2010 en France a montr&#233; les cons&#233;quences de ce d&#233;faitisme et son poids face &#227; des &#233;v&#233;nements plus importants de la lutte de classes qui pourraient surgir. Ces conclusions sont fondamentales non seulement pour l'Europe mais aussi pour les pays o&#249; la crise capitaliste, malgr&#233; les premi&#232;res secousses de 2009, n'a pas encore frapp&#233; de plein fouet.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dans le cas du PSTU nous avons vu comment il n'a m&#234;me pas propos&#233; de mener une lutte s&#233;rieuse face au licenciement de 4270 travailleurs d'Embraer, alors que le PSTU se trouve &#224; la t&#234;te du Syndicat des travailleurs de la m&#233;tallurgie de Sao Jos&#233; dos Campos, la grande banlieue de Sao Paulo o&#249; se trouve le site de production. Du c&#244;t&#233; du PO, cons&#233;quence de son d&#233;sengagement des syndicats, il se retrouve &#224; l'ext&#233;rieur du principal ph&#233;nom&#232;ne d'organisation en marge de la bureaucratie que m&#232;ne la classe ouvri&#232;re argentine pour la premi&#232;re fois depuis des d&#233;cennies, &#171; le syndicalisme de base &#187;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Un exemple tout autre que l'on pourrait citer est le conflit de Kraft-Argentine en 2009. Cette bagarre a d&#233;montr&#233; &#227; &#233;chelle r&#233;duite comment la combinaison entre la pr&#233;paration d'un secteur d'avant-garde &#224; l'int&#233;rieur d'une usine avec la disposition subjective du PTS de transformer un conflit ouvrier dans une grande bataille de classe, comptant sur la solidarit&#233; de secteurs du mouvement &#233;tudiant et de ch&#244;meurs, en for&#231;ant les r&#233;formistes &#227; un front unique en les combattant en m&#234;me temps, avec un programme correct, tout cela a pu permettre de faire face &#224; l'attaque simultan&#233;e d'une des principales multinationales am&#233;ricaines, de l'&#201;tat argentin, de la bureaucratie syndicale et m&#234;me de l'ambassade am&#233;ricaine. Nous consid&#233;rons qu'il n'est pas exag&#233;r&#233; de dire que la lutte de Kraft, ayant eu une grande r&#233;percussion au niveau national en Argentine, a &#233;t&#233; un facteur important pour stopper la vague de licenciements qui &#224; l'&#339;uvre dans l'industrie en Argentine et que les patrons justifiaient par l'impact de la crise.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ce qui est en jeu ce n'est pas une histoire de victoires ou d'&#233;checs. Les exemples que nous pr&#233;sentions, aussi bien celui de Continental que la gr&#232;ve g&#233;n&#233;rale en Guadeloupe, pourraient &#234;tre catalogu&#233;s comme des victoires ou des victoires partielles du point de vue des revendications de base du conflit. Le cas des travailleurs de Continental a signifi&#233; toutefois l'obtention des indemnisations et la disparition de l'usine, tandis que le cas de la Guadeloupe a signifi&#233; le d&#233;ploiement d'une &#233;nergie r&#233;volutionnaire &#233;norme, avec plus de cent jours de gr&#232;ve g&#233;n&#233;rale, pour que le mouvement n'arrache qu'une concession aussi provisoire qu'une augmentation salariale. Une question se pose donc : quel est le bilan de l'intervention de LO dans ces conflits quant au d&#233;veloppement d'une avant-garde ouvri&#232;re r&#233;volutionnaire, ou potentiellement r&#233;volutionnaire ?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si l'on poursuit avec l'exemple de Kraft et sans prendre un autre exemple important comme l'a &#233;t&#233;, et continue &#224; l'&#234;tre, le Syndicat C&#233;ramiste de Neuqu&#233;n et de Zanon, la nouvelle commission interne (comit&#233; d'usine) de Kraft qui s'est construite pendant le conflit m&#234;me (form&#233;e par des ouvriers du PTS et des ind&#233;pendants) apr&#232;s que les travailleurs ont fait leur exp&#233;rience avec la direction mao&#239;ste pr&#233;c&#233;dente qui avait trahi la lutte de 2009 mais &#233;galement la commission interne de Pepsico dirig&#233;e par le m&#234;me courant syndical sont le moteur du processus de rassemblement de l'avant-garde ouvri&#232;re dans la grande banlieue Nord de Buenos Aires, la plus grande concentration ouvri&#232;re du pays.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Mais encore une fois il ne s'agit pas seulement de victoires. L'exp&#233;rience de Kraft aurait &#233;t&#233; impossible sans qu'auparavant, &#227; des moments o&#249; le gouvernement &#233;tait dans une situation de force, il n'y avait pas eu des luttes embl&#233;matiques qui ont cependant &#233;t&#233; des &#233;checs comme celle de l'usine textile Mafissa ou comme la semi-d&#233;faite de TVB-Jab&#243;n F&#233;d&#233;ral. Ce sont l'exp&#233;rience et les le&#231;ons de ces luttes qui ont permis de pr&#233;parer un conflit comme celui de Kraft. Mais quelles le&#231;ons r&#233;volutionnaires pour de futurs combats peuvent &#234;tre tir&#233;es d'une lutte non men&#233;e comme celle d'Embraer ?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ces conflits peuvent non seulement &#234;tre utilis&#233;s comme des &#171; &#233;coles de guerre &#187;, comme partie prenante de la pr&#233;paration pour des processus g&#233;n&#233;ralis&#233;s comme celui d'octobre-novembre 2010 en France et, &#227; un &#233;chelon plus &#233;lev&#233;, pour la guerre de classes elle-m&#234;me qu'est la r&#233;volution. Mais ces &#171; &#233;coles de guerres &#187; exigent d'&#234;tre pr&#233;par&#233;es auparavant pour qu'elles puissent jouer effectivement leur r&#244;le. Cela implique la construction de fractions r&#233;volutionnaires qui puissent diriger les batailles. C'est ce qui s'est pass&#233; dans la lutte de Kraft, &#227; Zanon mais &#233;galement en 2010 lors de la lutte des travailleurs des chemins de fer de la ligne Roca de Buenos Aires : une lutte contre la pr&#233;carit&#233; et pour la titularisation de plus de 1500 travailleurs ; une lutte qui s'est install&#233;e dans l'actualit&#233; politique argentine quand la bureaucratie syndicale de l'Uni&#243;n Ferroviaria a assassin&#233; un militant du PO et de la F&#233;d&#233;ration Universitaire de Buenos Aires, Mariano Ferreyra, provoquant une crise nationale qui ne s'est d&#233;samorc&#233;e qu'&#224; la faveur du d&#233;c&#232;s de l'ex pr&#233;sident N&#233;stor Kirchner. Cette lutte a &#233;t&#233; le point le plus &#233;lev&#233; d'une s&#233;rie de batailles entam&#233;es depuis 2002 dans le secteur. Depuis cette date le courant syndical Bord&#243; (form&#233;s par des cheminots du PTS et des ind&#233;pendants) est &#224; la t&#234;te des luttes contre la pr&#233;carit&#233;, d'abord contre les licenciements chez les sous-traitants comme T&#233;cnica Industrial et ensuite Poliservicios, puis jusqu'en 2005 quand, avec les mouvements piqueteros, on a r&#233;ussi &#227; obtenir la titularisation des travailleurs de Catering World. C'est ainsi que l'on a r&#233;ussi &#227; en finir avec la pr&#233;carit&#233; ur la ligne Roca en parvenant m&#234;me &#227; faire embaucher des ch&#244;meurs en CDI. 38 blocages des voies ferr&#233;es et 127 blocages de billetteries durant cette lutte ont permis de se pr&#233;parer &#224; la bataille en 2010 pour la titularisation des 2052 nouveaux travailleurs des sous-traitants depuis 2005.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Contre ceux qui consid&#233;raient &#171; parfaitement gauchiste &#187; la revendication de titularisation des 2052 travailleurs pr&#233;caires, le courant syndical Bord&#243; s'est mis &#224; la t&#234;te de la lutte pour cet objectif qui a finalement &#233;t&#233; obtenu et qui constitue peut-&#234;tre l'une des plus importantes victoires dans un conflit dans une entreprise depuis la chute de la dictature en 1983. Aujourd'hui cette lutte est devenue l'un des exemples pour l'avant-garde ouvri&#232;re argentine.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pour conclure nous pouvons dire qu'en finir avec le d&#233;faitisme &#224; l'&#233;gard du mouvement ouvrier est le point de d&#233;part fondamental pour que le trotskysme, comme continuit&#233; du marxisme r&#233;volutionnaire, puisse reprendre ce qui le diff&#233;rencie de toute autre tradition militante : incarner la fusion, dans la pratique, avec l'avant-garde ouvri&#232;re dans une perspective r&#233;volutionnaire.&lt;/p&gt;
&lt;h2 class=&#034;spip&#034;&gt;TROISI&#200;ME PARTIE : LES LIMITES DE LA RESTAURATION BOURGEOISE ET LES NOUVELLES CONDITIONS POUR LA RECONSTRUCTION DU MARXISME R&#201;VOLUTIONNAIRE&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;La crise que traverse le capitalisme actuellement pose de nouvelles conditions historiques placent la &#171; restauration bourgeoise &#187; face &#227; ses propres limites. M&#234;me si cette p&#233;riode de &#171; restauration bourgeoise &#187; a signifi&#233; une grande d&#233;faite pour le prol&#233;tariat mondial et a donn&#233; un nouvel &#233;lan &#224; la domination capitaliste (et en ce sens on peut parler de &#171; restauration &#187; par analogie avec la restauration bourbonienne), comme nous l'avons soulign&#233; cette restauration n'a pas signifi&#233; l'instauration d'un capitalisme homog&#232;ne comme aurait pu le pr&#233;voir Adam Smith repris par Arrighi mais bien un approfondissement des contradictions du capitalisme lui donnant un caract&#232;re encore plus explosif. En m&#234;me temps, bien que dans des conditions de grande fragmentation interne, la classe ouvri&#232;re a regonfl&#233; ses rangs &#227; des niveaux sans pr&#233;c&#233;dents.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Aujourd'hui nous faisons face aux premi&#232;res cons&#233;quences de la crise. Guerre des monnaies, frictions au sein du G20 pour d&#233;finir qui paye les co&#251;ts de la crise, nouvelles tensions g&#233;opolitiques, r&#233;v&#233;lations qui mettent &#227; nu la diplomatie imp&#233;rialiste et le recul des USA comme puissance h&#233;g&#233;monique. Nous voyons comment en Europe (alors que l'existence m&#234;me de l'Euro est menac&#233;e) une succession d'attaques d&#233;flationnistes se produisent en Gr&#232;ce, dans l'Etat espagnol, au Portugal, et ce dans un contexte o&#249; les deux ann&#233;es de crise avaient d&#233;j&#224; commenc&#233; &#227; d&#233;grader les conditions de vie des masses et plus particuli&#232;rement des plus exploit&#233;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En 2010 nous avons vu les premi&#232;res r&#233;ponses de la classe ouvri&#232;re et des opprim&#233;s. D'une part, l'explosif prol&#233;tariat asiatique, qui compte en Chine avec presque 200 millions de nouveaux travailleurs qui ont migr&#233; vers les villes au cours des vingt derni&#232;res ann&#233;es, a commenc&#233; montrer sa force dans plusieurs conflits d'usine. D'autre part la puissante classe ouvri&#232;re europ&#233;enne, avec pour centre les gr&#232;ves et mobilisations massives contre les attaques de Sarkozy, a &#233;t&#233; protagoniste des premiers affrontements contre la bourgeoisie imp&#233;rialiste qui pr&#233;tend faire payer la crise aux travailleurs.&lt;br class='autobr' /&gt;
2011 commence avec le soul&#232;vement des opprim&#233;s en Afrique du Nord et Moyen Orient. Les processus r&#233;volutionnaires se multiplient. De Tunisie en Egypte, d'Egypte en Libye. Ce sont les r&#233;ponses les plus importantes des masses jusqu'&#224; pr&#233;sent face &#224; la crise mondiale qui font trembler la structure des dictatures pro-imp&#233;rialistes dans la r&#233;gion.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La crise montre que le capitalisme se retrouve dans l'impossibilit&#233; de garantir les conditions du &#171; pacte n&#233;olib&#233;ral &#187; avec les classes moyennes et les secteurs privil&#233;gi&#233;s du prol&#233;tariat. Il menace en m&#234;me temps de faire basculer dans la mis&#232;re la grande majorit&#233; de la classe ouvri&#232;re et la population mondiale. Le sauvetage &#233;tatique massif des capitaux imp&#233;rialistes et la n&#233;cessit&#233; de nouvelles avanc&#233;es r&#233;actionnaires r&#233;v&#232;lent de plus en plus ouvertement le caract&#232;re d&#233;grad&#233; des d&#233;mocraties n&#233;olib&#233;rales, pas seulement dans les semi-colonies mais aussi dans les pays imp&#233;rialistes eux-m&#234;mes. Tout cela met &#233;galement &#227; nu l'hypocrisie de l'imp&#233;rialisme qui soutient des dictatures de tout type pour prot&#233;ger ses int&#233;r&#234;ts en Afrique et au Moyen Orient.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;L'&#233;volution de ces tendances, avec des tensions g&#233;opolitiques de plus en plus fortes produites par la crise, posent les limites de l'avanc&#233;e de la r&#233;action imp&#233;rialiste dans un cadre relativement pacifique. Cela pose &#233;galement les pr&#233;misses de la fin de l'&#233;tape de la &#171; restauration bourgeoise &#187; et la r&#233;actualisation des conditions de l'&#233;poque imp&#233;rialiste de crises, guerres et r&#233;volutions. Voil&#224; les conditions pour la reconstruction du marxisme r&#233;volutionnaire au d&#233;but de notre si&#232;cle.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Comme nous l'avons signal&#233; au d&#233;but pour la classe ouvri&#232;re l'&#233;l&#233;ment essentiel de la maturation de ses int&#233;r&#234;ts est d&#233;termin&#233; par son exp&#233;rience historique accumul&#233;e et son &#233;ducation au cours du processus m&#234;me de la lutte de classes. Cette continuit&#233; peut seulement &#234;tre soutenue par son avant-garde organis&#233;e puisque sous les conditions du capitalisme cela ne peut jamais &#234;tre le patrimoine de la classe dans son ensemble. Cette exp&#233;rience accumul&#233;e a eu ses expressions plus importantes dans la III Internationale, dans ses quatre premiers congr&#232;s avant que ne se produise sa d&#233;g&#233;n&#233;rescence. Elle s'est poursuivie &#227; travers l'h&#233;ritage de Trotsky et de la IV Internationale. Cette tradition comme nous l'avons dit, a &#233;t&#233; rompue apr&#232;s la seconde guerre mondiale, en ne se conservant que tr&#232;s faiblement dans le trotskysme post-Yalta &#227; travers des &#171; fils de continuit&#233; &#187; t&#233;nus &#227; travers les r&#233;sistances oppos&#233;es aux d&#233;viations les plus ouvertes. Cette rupture s'est approfondie cependant au cours des trente ann&#233;es de restauration bourgeoise.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cette rupture de la tradition r&#233;volutionnaire et l'absence de r&#233;volution pendant des d&#233;cennies (m&#234;me si l'Egypte, la Libye et les processus dans le monde arabe marquent peut-&#234;tre un changement dans cette tendance) fait qu'&#233;tablir un rapport &#233;troit avec la classe ouvri&#232;re sans reconstruire un cadre strat&#233;gique en partant du plus avanc&#233;, de ce qu'a donn&#233; l'exp&#233;rience du mouvement ouvrier et de la th&#233;orie r&#233;volutionnaire, en tirant un bilan profond de l'exp&#233;rience pr&#233;c&#233;dente, signifie in&#233;vitablement d&#233;g&#233;n&#233;rer. La classe ouvri&#232;re tra&#238;ne plusieurs d&#233;cennies de retard subjectif dans les conditions impos&#233;es par la restauration.&lt;br class='autobr' /&gt;
Comme l'affirmait cependant le fondateur du parti bolchevique, &#171; une th&#233;orie r&#233;volutionnaire juste [&#8230;] ne se forme d&#233;finitivement qu'en liaison &#233;troite avec la pratique d'un mouvement r&#233;ellement de masse et r&#233;ellement r&#233;volutionnaire &#187;. C'est pourquoi il est impossible de red&#233;finir ce cadre strat&#233;gique en dehors du lien &#233;troit avec la classe ouvri&#232;re r&#233;elle, parce que m&#234;me si la th&#233;orie r&#233;volutionnaire peut &#234;tre d&#233;velopp&#233;e &#233;ventuellement dans des conditions d'isolement (comme par exemple Marx &#224; la British Library ou L&#233;nine en Suisse pendant la Premi&#232;re guerre mondiale), le marxisme r&#233;volutionnaire ne peut avancer vers ses formes vives et d&#233;finitives que lorsqu'il est li&#233; &#224; la lutte et &#224; l'organisation de la classe ouvri&#232;re.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Actuellement nous nous trouvons aux d&#233;buts d'une nouvelle p&#233;riode historique. Face aux limites de la &#171; restauration bourgeoise &#187; se l&#232;ve de nouveaux &#171; printemps des peuples &#187; dont la profondeur n'est pas encore possible de mesurer. Le &#171; printemps des peuples &#187; de 1848 a travers&#233; toute l'Europe et sa p&#233;riph&#233;rie, depuis la France o&#249; se sont d&#233;velopp&#233;s les premiers affrontements classiques de la lutte de classes moderne, en passant par la Prusse, l'Italie, l'Autriche arrivant m&#234;me &#227; des pays comme le Br&#233;sil. Ce &#171; printemps &#187; de 1848 a marqu&#233; la naissance du prol&#233;tariat moderne.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A cette &#233;poque-l&#224; , comme le souligne Trotsky dans &#171; A 90 ans du Manifeste Communiste &#187;, Marx et Engels croyaient voir les sympt&#244;mes de l'&#233;puisement historique du capitalisme comme syst&#232;me et surestimaient la maturit&#233; r&#233;volutionnaire du prol&#233;tariat. Cela a &#233;t&#233; diff&#233;rent &#224; l'&#233;poque imp&#233;rialiste de d&#233;clin du capitalisme o&#249; il est devenu un syst&#232;me absolument r&#233;actionnaire et on a vu comment la bourgeoisie a d&#251; avoir recours &#224; la destruction massive de forces productives lors de deux guerres mondiales pour maintenir sa domination face &#227; sa propre crise (bien sup&#233;rieure &#227; celle dont furent t&#233;moins les fondateurs du marxisme) et aux r&#233;volutions qui ont travers&#233;e la plan&#232;te au XXe si&#232;cle.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Aujourd'hui ce nouveau &#171; printemps &#187; marque le d&#233;but du resurgissement de la classe ouvri&#232;re dans les conditions impos&#233;es par des d&#233;cennies de restauration bourgeoise. Mais l'histoire ne se r&#233;p&#232;te pas et ce n'est pas pour cela que l'on doit se pr&#233;parer. On sait que dans le d&#233;clin du capitalisme imp&#233;rialiste sa victoire ne peut signifier que la barbarie. Nous avons &#227; notre disposition l'exp&#233;rience d'un si&#232;cle et demi de luttes r&#233;volutionnaires.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pour que les nouveaux &#233;v&#232;nements de la lutte de classes, dans le cadre de la crise capitaliste, puissent rompre le continuum de l'histoire il faut r&#233;actualiser cette exp&#233;rience et la transformer en force mat&#233;rielle, avec des partis r&#233;volutionnaires et &#227; travers la reconstruction de la IV Internationale. C'est &#227; cela que nous nous pr&#233;parons.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;17 f&#233;vrier 2011&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_ps'&gt;&lt;p&gt;[2] Voir &#227; ce propos L. Lif et J. Chingo, &#171; Transitions &#224; la d&#233;mocratie &#187;, Estrategia Internacional n&#176;16, Buenos Aires, 2000. &lt;br class='autobr' /&gt;
[3] Selon l'OIT vers la fin 2009 45.6% des travailleurs du monde vivent dans la pauvret&#233; avec moins de 2 dollars par jour. Pr&#232;s de la moiti&#233; des travailleurs du monde dispose d'un emploi pr&#233;caire (&#171; vulnerable employment &#187;). Voir ILO, &#171; Global employment trends &#187;, Gen&#232;ve, janvier 2010.&lt;br class='autobr' /&gt;
[4] Voir C. Cinatti &#171; La actualidad del an&#225;lisis de Trotsky frente a las nuevas (y viejas) controversias sobre la transici&#243;n al socialismo &#187;, Estrategia Internacional n&#176; 22, Buenos Aires, novembre 2005.&lt;br class='autobr' /&gt;
[5] Ces processus contre les r&#233;gimes staliniens, avec des mobilisations de masses pour la plupart pacifiques, &#224; l'exception de la Roumanie qui a fini avec des milliers de morts et l'ex&#233;cution de Ceaucescu, se sont d&#233;velopp&#233;s contre les attaques contre les conditions de vie des masses et les plans du FMI mis en &#339;uvre par la bureaucratie. Mais en l'absence d'une direction r&#233;volutionnaire elles ont termin&#233; dirig&#233;es par de secteurs restaurationnistes ce qui a fait qu'elles d&#233;bouchent non seulement sur une restauration capitaliste mais se traduisent de surcroit par de nouvelles p&#233;nuries pour les masses et un fort recul des conditions de vie.&lt;br class='autobr' /&gt;
[6] L. Trotsky, &#171; L'Etat ouvrier, Thermidor et le Bonapartisme &#187;, f&#233;vrier 1935, &lt;a href=&#034;http://www.marxists.org/francais/trotsky/livres/bcs/bcs08.htm&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;www.marxists.org/francais/trotsky/livres/bcs/bcs08.htm&lt;/a&gt; &lt;br class='autobr' /&gt;
[7] Voir G. Arrighi, Adam Smith &#227; P&#233;kin. Les promesses de la voie chinoise. Max Millo, Paris, 2009. &lt;br class='autobr' /&gt;
[8] Voir P. Anderson, &#171; Two revolutions &#187;, New Left Review n&#176;61, Londres, Janvier-F&#233;vrier 2010.&lt;br class='autobr' /&gt;
[9] Voir J. Chingo, &#171; Mitos y realidad de la China actual &#187;, Estrategia Internacional n&#176; 21, Buenos Aires, septembre 2004.&lt;br class='autobr' /&gt;
[10] Celles-ci constituent 80% des recettes des paysans. Voir R. Poch-de-Feliu, La actualidad de China, Ed. Cr&#237;tica, Barcelone, 2009, p. 109.&lt;br class='autobr' /&gt;
[11] Idem, p. 94.&lt;br class='autobr' /&gt;
[12] Voir J. Chingo, &#171; El capitalismo mundial en una crisis hist&#243;rica &#187;, Estrategia Internacional n&#176; 25, Buenos Aires, d&#233;cembre 2008-janvier 2009.&lt;br class='autobr' /&gt;
[13] Concept d&#233;velopp&#233; par David Harvey qui tend &#224; l'opposer aux m&#233;canismes d'accumulation &#227; travers l'exploitation capitaliste proprement dite. Voir Martin Noda &#171; Pa&#237;ses imperialistas e imperialismo capitalista &#187; Lucha de Clases n&#176; 4, Buenos Aires, novembre 2004. &lt;br class='autobr' /&gt;
[14] Voir R. Walker, &#171; Karl Marx between two worlds : the antinomies of Giovanni Arrighi's Adam Smith in Beijing &#187;, Historical Materialism n&#176;18, 2010.&lt;br class='autobr' /&gt;
[15] Voir Martin Noda, art. cit.&lt;br class='autobr' /&gt;
[16] Voir D. Harvey, A Brief History of Neoliberalism, Oxford University Press, Oxford, 2007.&lt;br class='autobr' /&gt;
[17] Voir D. Harvey, &#8220;El neoliberalismo como destrucci&#243;n creativa&#8221;, &lt;a href=&#034;http://www.rebelion.org&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;www.rebelion.org&lt;/a&gt;.&lt;br class='autobr' /&gt;
[18] D. Harvey, Le Nouvel imp&#233;rialisme, Les Prairies ordinaires, Paris, 2010. &lt;br class='autobr' /&gt;
[19] Ibid.&lt;br class='autobr' /&gt;
[20] Ibid.&lt;br class='autobr' /&gt;
[21] Voir J. Chingo, &#171; Crisis y contradicciones del &#8216;capitalismo del siglo XXI' &#187;, Estrategia Internacional n&#176; 24, Buenos Aires, d&#233;cembre 2007-janvier 2008. &lt;br class='autobr' /&gt;
[22] A. Badiou, D'un D&#233;sastre osbcur. Sur la fin de la v&#233;rit&#233; d'Etat. Editions de l'Aube, Paris, 1991. &lt;br class='autobr' /&gt;
[23] D. Bensa&#239;d, Daniel, La discordance des temps, Editions de la Passion, Paris, 1995. &lt;br class='autobr' /&gt;
[24] Par la suite il n'y eu que des &#171; r&#233;volutions passives &#187;, comme a indiqu&#233; Gramsci, elles se sont produites de mani&#232;re tr&#232;s diff&#233;rente. Comme dit Perry Anderson : &#171; Les derni&#232;res r&#233;volutions capitalistes en Allemagne, en Italie et en Japon r&#233;v&#232;lent un mod&#232;le de r&#233;alisation tr&#232;s particulier particuli&#232;re. Dans ce mod&#232;le on peut aussi inclure les &#233;v&#233;nements de la R&#233;volution am&#233;ricaine, si nous voulons appeler ainsi la Guerre civile entre le Nord et les &#201;tats du Sud. Ce n'est pas que la violence diminue. Bien au contraire, la violence a &#233;t&#233;, plus que jamais, pr&#233;sente dans ces processus historiques. Mais la violence n'&#233;tait maintenant ni spontan&#233;e ni sociale, mais tendait plut&#244;t &#227; &#234;tre dirig&#233;e et &#227; &#234;tre contr&#244;l&#233;e d'en haut. Maintenant c'&#233;tait la violence des grandes arm&#233;es r&#233;guli&#232;res de la fin du si&#232;cle XIX, exerc&#233;e avec des moyens de guerre industrialis&#233;s. &#187;&lt;br class='autobr' /&gt;
[25] Comme l'a soulign&#233; Trotsky, &#171; L'ann&#233;e 1848 diff&#232;re d&#233;j&#224; &#233;norm&#233;ment de 1789. Compar&#233;es &#224; la grande R&#233;volution, les r&#233;volutions prussienne et autrichienne surprennent par leur insignifiance. En un sens, elles ont eu lieu trop t&#244;t, et, en un sens, trop tard. Il faut, &#224; la soci&#233;t&#233; bourgeoise, une gigantesque tension de forces pour r&#233;gler radicalement ses comptes avec les seigneurs du pass&#233; ; cela n'est possible que par la puissance de la nation unanime, se dressant contre le despotisme f&#233;odal, ou par un ample d&#233;veloppement de la lutte des classes au sein de la nation en lutte pour son &#233;mancipation. Dans le premier cas, qui s'est r&#233;alis&#233; en 1789-1793, l'&#233;nergie nationale, comprim&#233;e par la terrible r&#233;sistance de l'ordre ancien, se d&#233;pensa enti&#232;rement dans la lutte contre la r&#233;action ; dans le second cas, qui ne s'est encore jamais produit dans l'histoire, et que, en ce moment, nous consid&#233;rons seulement comme une possibilit&#233;, c'est une guerre de classe &#171; intestine &#187;, au sein de la nation bourgeoise, qui produit l'&#233;nergie effectivement n&#233;cessaire pour triompher des forces obscures de l'histoire &#187;. &lt;br class='autobr' /&gt;
[26] R. Freeman, &#171; China, India and the doubling of the global labor force : who pays the price of globalization ? &#187;, The Globalist, 03/06/2005.&lt;br class='autobr' /&gt;
[27] Voir E. Molina, &#171; &#191;A d&#243;nde va Am&#233;rica Latina ? &#187;, Estrategia Internacional n&#176; 22, Buenos Aires, novembre 2005. &lt;br class='autobr' /&gt;
[28] D. Bensa&#239;d, Daniel, op.cit.&lt;br class='autobr' /&gt;
[29] L. Trotsky, &#171; Une r&#233;volution qui traine en longueur &#187;, 17/04/1919 &lt;a href=&#034;http://www.marxists.org/francais/trotsky/oeuvres/1919/04/lt1919041.htm&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;www.marxists.org/francais/trotsky/oeuvres/1919/04/lt1919041.htm&lt;/a&gt;&lt;br class='autobr' /&gt;
[30] V. L&#233;nine, &#171; La lutte contre les sociaux d&#233;mocrates d'esprit cadet et la discipline du parti &#187;, 23/11/1906, &lt;a href=&#034;http://www.marxists.org/archive/lenin/works/1906/nov/23d.htm&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;www.marxists.org/archive/lenin/works/1906/nov/23d.htm&lt;/a&gt;&lt;br class='autobr' /&gt;
[31] P. Anderson, Sur le marxisme occidental, La D&#233;couverte, Paris, 1988.&lt;br class='autobr' /&gt;
[32] Voir I. Deutscher, Le proph&#232;te hors-la-loi, UGE, Paris, 1980.&lt;br class='autobr' /&gt;
[33] Voir N. Machiavel, &#171; Des nouveaux Etats qu'un prince acquiert par sa valeur et ses propres armes &#187; (chapitre VI), Le Prince (1513). &lt;br class='autobr' /&gt;
[34] A. Gramsci &#171; Notes sur Machiavel, sur la politique et sur le Prince moderne &#187;, 7 : &#171; Le parti politique &#187;, 1932-1933, Cahiers 13, 14 et 15, in Antonio Gramsci. Textes, Paris, &#201;ditions sociales, Paris, 1983. &lt;br class='autobr' /&gt;
[35] Ibid. &lt;br class='autobr' /&gt;
[36] L. Trotsky, &#171; 90 ans de Manifeste communiste &#187;, 30/10/1937, &lt;a href=&#034;http://www.marxists.org/francais/trotsky/oeuvres/1937/10/371030.html&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;www.marxists.org/francais/trotsky/oeuvres/1937/10/371030.html&lt;/a&gt; &lt;br class='autobr' /&gt;
[37]L. Trotsky, &#171; Manifeste d'alarme &#187;, 23/05/1940, &lt;a href=&#034;http://www.marxists.org/francais/trotsky/oeuvres/1940/05/lt19400523.htm&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;www.marxists.org/francais/trotsky/oeuvres/1940/05/lt19400523.htm&lt;/a&gt; &lt;br class='autobr' /&gt;
[38] L. Trotsky, Le Programme de Transition, (chap. 13), 1938, &lt;a href=&#034;http://www.marxists.org/francais/trotsky/livres/trans/tran13.html&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;www.marxists.org/francais/trotsky/livres/trans/tran13.html&lt;/a&gt; &lt;br class='autobr' /&gt;
[39] Voir E. Albamonte et M. Romano, &#171; Trotsky y Gramsci. Convergencias y divergencias &#187;, Estrategia Internacional n&#176; 19, Buenos Aires, janvier 2003 [Traduction en fran&#231;ais de &#171; Trotsky et Gramsci. Convergences et divergences &#187; disponible].&lt;br class='autobr' /&gt;
[40] M. Pablo, O&#249; allons-nous ?, 1953, &lt;a href=&#034;http://www.marxists.org/archive/pablo/1953/01/where.htm&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;www.marxists.org/archive/pablo/1953/01/where.htm&lt;/a&gt;&lt;br class='autobr' /&gt;
[41] L. Trotsky, &#171; 90 ans de Manifeste communiste &#187;, 30/10/1937, &lt;a href=&#034;http://www.marxists.org/francais/trotsky/oeuvres/1937/10/371030.html&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;www.marxists.org/francais/trotsky/oeuvres/1937/10/371030.html&lt;/a&gt; &lt;br class='autobr' /&gt;
[42] &#171; Revoluciones cualquiera &#187; et &#171; direcciones calquiera &#187;. Il s'agit-l&#224; d'une r&#233;f&#233;rence aux th&#233;ories d&#233;velopp&#233;es par Nahuel Moreno [NdT]. &lt;br class='autobr' /&gt;
[43] Voir W. Benjamin, Th&#232;ses sur le concept d'histoire, 1940. &lt;br class='autobr' /&gt;
[44] Voir P. Anderson, Ibid.&lt;br class='autobr' /&gt;
[45] Voir E. Albamonte et M. Romano, &#171; Trotsky y Gramsci &#187;, art. cit.&lt;br class='autobr' /&gt;
[46] J. W. Stutje, Ernest Mandel : A Rebel's dream deferred, Londres, Verso, 2009.&lt;br class='autobr' /&gt;
[47] Voir J. Barnes, Their Trotsky and ours. Communist continuity today. Pathfinder, New York, 2002.&lt;br class='autobr' /&gt;
[48] Voir D. Bensa&#239;d, Eloge de la politique profane, Albin Michel, Paris, 2008, p.165. &lt;br class='autobr' /&gt;
[49] Voir M. Hern&#225;ndez, El veredicto de la historia, Editions Sudermann, Sao Paulo, 2008.&lt;br class='autobr' /&gt;
[50] Sur le terrain id&#233;ologique, face &#224; la temp&#234;te postmoderne, se produit un virement &#227; gauche chez les intellectuels qui se concr&#233;tise dans la publication en 1993 Les Spectres de Marx de Derrida et une ann&#233;e plus tard de La Mis&#232;re du Monde de Pierre Bourdieu. Dans le cas du premier, Derrida, qui lui m&#234;me se d&#233;finissait comme non-marxiste, il s'agit de rel&#233;gitimer la discussion sur Marx, tandis que le second m&#232;ne une recherche d&#233;taill&#233;e sur les conditions de vie de la classe ouvri&#232;re fran&#231;aise.&lt;br class='autobr' /&gt;
[51] Voir C. Cinatti, &#171; &#191; Qu&#233; partido para qu&#233; estrategia ? &#187;, Estrategia Internacional n&#176;24, Buenos Aires, d&#233;cembre 2007 [traduction fran&#231;aise de &#171; Quel parti pour quelle strat&#233;gie ? &#187; disponible &lt;a href=&#034;http://www.ft-ci.org/IMG/pdf/Strategie_Internationale_7_-2010.pdf&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;www.ft-ci.org/IMG/pdf/Strategie_Internationale_7_-2010.pdf&lt;/a&gt;]. &lt;br class='autobr' /&gt;
[52] R. Luxemburg, R&#233;forme ou r&#233;volution ? Gr&#232;ve de masse, parti et syndicat (1906), Paris, La D&#233;couverte, 2001.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
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		<title>Uma oportunidade para a organiza&#231;&#227;o pol&#237;tica da vanguarda oper&#225;ria in&#233;dita h&#225; d&#233;cadas</title>
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		<dc:creator>Emilio Albamonte, Fredy Lizarrague</dc:creator>


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		<dc:subject>Argentina</dc:subject>

		<description>&lt;p&gt;Para os que lutamos pela revolu&#231;&#227;o oper&#225;ria e socialista, a participa&#231;&#227;o nas elei&#231;&#245;es e a eventual utiliza&#231;&#227;o da tribuna parlamentar serve se permite desmascarar frente &#225;s massas as falsas promessas das distintas op&#231;&#245;es da burguesia&lt;/p&gt;

-
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&lt;a href="https://ft-ci.org/Argentina-100" rel="tag"&gt;Argentina&lt;/a&gt;

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 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;&lt;span class='spip_document_1951 spip_documents'&gt;
&lt;img src='https://ft-ci.org/local/cache-vignettes/L250xH168/PTS-f9736.jpg?1692844705' width='250' height='168' alt=&#034;&#034; /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;1- Para os que lutamos pela revolu&#231;&#227;o oper&#225;ria e socialista, a participa&#231;&#227;o nas elei&#231;&#245;es e a eventual utiliza&#231;&#227;o da tribuna parlamentar (se elegem deputados) serve se permite desmascarar frente &#225;s massas as falsas promessas das distintas op&#231;&#245;es da burguesia, e incentivar a confian&#231;a na a&#231;&#227;o extra- parlamentar e na auto organiza&#231;&#227;o oper&#225;ria e popular, com a perspectiva estrat&#233;gica de um governo dos trabalhadores e a expropria&#231;&#227;o dos expropriadores, &#250;nica forma de terminar com a explora&#231;&#227;o e opress&#227;o. &#201; uma t&#225;tica (termo que prov&#233;m da linguagem militar: preparar e conduzir opera&#231;&#245;es ou batalhas isoladas, segundo Clausewitz [1]) em fun&#231;&#227;o da estrat&#233;gia (articula&#231;&#227;o das batalhas para conseguir impor nosso objetivo pol&#237;tico ao inimigo, quebrando sua vontade de resist&#234;ncia, &#8220;desarmando-o&#8221;) antes mencionada, para o qual &#233; uma ferramenta insubstitu&#237;vel um partido revolucion&#225;rio e internacionalista que agrupe a vanguarda oper&#225;ria e a juventude e intelectualidade revolucion&#225;ria. Os objetivos de cada opera&#231;&#227;o isolada dependem n&#227;o s&#243; dos fins estrat&#233;gicos, mas das condi&#231;&#245;es particulares nas quais se desenvolvem.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;2- A clara defesa da independ&#234;ncia pol&#237;tica dos trabalhadores e de um programa de luta tendendo ao governo dos trabalhadores e ao socialismo, e as refer&#234;ncias ideol&#243;gicas com o marxismo revolucion&#225;rio anti-stalinista e anti-socialdemocrata (&#8220;trotskista&#8221;) dos partidos que integramos a Frente de Esquerda, abrem uma possibilidade in&#233;dita no pa&#237;s desde a queda da &#250;ltima ditadura: conseguir que uma parcela da classe oper&#225;ria e da juventude combativa se assuma como parte da esquerda classista em clara ruptura com o oficialismo kirchnerista/peronista, a oposi&#231;&#227;o patronal e a centro-esquerda conciliadora com o grande capital. A experi&#234;ncia do MAS [2] nos anos 80 diluiu o apoio que recorria Luis Zamora em amplos setores oper&#225;rios e juvenis, nas alian&#231;as frente-populistas com o Partido Comunista, primeiro na Frente do Povo (em 85) e logo na Esquerda Unida (desde 89 at&#233; a explos&#227;o do velho MAS). Houve milhares de oper&#225;rios e estudantes que se reivindicavam de esquerda, mas diante uma estrat&#233;gia frente-populista e eleitoralista. Hoje s&#243; ficaram pequenos restos daquela esquerda referenciada com o PC, reformista conciliadora, desmoralizados pela s&#233;rie intermin&#225;vel de derrotas que v&#227;o desde o desaparecimento de Moscou h&#225; 20 anos at&#233; a recente abafada divis&#227;o da CTA. Uns est&#227;o cooptados pelo governo (o pr&#243;prio PC, a CTA-Yasky [3] ) e outros pela centro-esquerda pr&#243; patronal (CTA-Micheli [4] e demais aliados &#8211; via Projeto Sul [5] &#8211; dos sojeiros Binner e Juez [6] , arrastando os restos do MST e o PCR/CCC). Neste marco de decad&#234;ncia da esquerda reformista, a necessidade de quebrar a proscri&#231;&#227;o do novo regime eleitoral levou ao Partido Oper&#225;rio (PO) a aceitar ser parte da Frente de Esquerda que hav&#237;amos convocado (e conformado com as organiza&#231;&#245;es que estiveram de acordo) nas duas elei&#231;&#245;es anteriores, surgindo assim um acordo eleitoral em base a um programa principista que aglutina toda a esquerda classista de alcance nacional, incorporando os dirigentes independentes da hist&#243;rica gest&#227;o de Zanon e do sindicato ceramista, o mais avan&#231;ado politicamente do pa&#237;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;3&#8211; A situa&#231;&#227;o pol&#237;tica nacional n&#227;o &#233; a melhor para os trabalhadores: a grande burguesia ainda est&#225; aproveitando o crescimento econ&#244;mico, que lhes permite algumas concess&#245;es econ&#244;micas menores nas parit&#225;rias e que o governo instrumentalize o festival de subs&#237;dios e uma rede de assist&#234;ncia estatal que garante a paz social, ainda que o kirchnerismo conseguiu uma s&#233;rie de iniciativas pol&#237;ticas (incluindo o &#250;ltimo &#8220;aporte a causa&#8221; de NK [7], n&#227;o desejado certamente) se impor a oposi&#231;&#227;o que o havia derrotado em 2009, e aparecer agora como &#8220;ganhador&#8221; aglutinando a todas as alas do PJ (com a grande burguesia apostando em seu interior, com Utubey, Scioli, Massa, De la Sota, Schiaretti, etc.). Sabemos que cedo ou tarde os bons ventos da economia terminar&#227;o (se vemos que Gr&#233;cia ou Espanha se parecem cada vez mais com a Argentina de 2001, d&#225; pra pensar que pode ser imediato). Inclusive ainda que siga o crescimento econ&#244;mico, as pr&#243;prias contradi&#231;&#245;es do regime e do governo podem levar, no segundo mandato de CFK [8] , a crises pol&#237;ticas e choques da luta de classes (como lhes antecipam os acontecimentos de Bol&#237;via, aonde a ultra-oficialista dire&#231;&#227;o da COB [9] teve que fazer uma greve geral a &#8220;seu&#8221; governo de Evo Morales sem mediar uma recess&#227;o econ&#244;mica).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A pr&#243;pria CFK busca adiantar-se a esses acontecimentos e aproveitar o certo conformismo que impera nas grandes massas trabalhadoras (que com raz&#227;o querem consumir o m&#225;ximo que podem porque historicamente estes momentos duram pouco) para tentar impor um clima reacion&#225;rio de condena&#231;&#227;o &#227; &#8220;a&#231;&#227;o direta&#8221; (greves, bloqueios de estradas, etc.). A Justi&#231;a interpreta este discurso incentivando os processos judiciais aos delegados e dirigentes combativos. Mas os petroleiros de Santa Cruz n&#227;o se amedrontaram, pararam at&#233; conseguir suas reivindica&#231;&#245;es e destitu&#237;ram a burocracia c&#250;mplice, fazendo retroceder o governo. Alguns patr&#245;es, com a cumplicidade da burocracia, tratam de exercer seu &#8220;direito de propriedade&#8221; ditatorial nas f&#225;bricas despedindo os ativistas que detectam, sobretudo quando est&#227;o desorganizados. Mas assim que pretendem &#8220;ir para al&#233;m&#8221; e atacar um ativismo organizado, se encontram com a parede de luta oper&#225;ria, como vimos na gr&#225;fica Donnelley.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;4&#8211; Se a rela&#231;&#227;o de for&#231;as geral imp&#245;e uma atitude defensiva frente ao governo e as patronais na luta de classes, vale a pena voltar a Clausewitz para lembrar que defesa e ataque, embora s&#227;o formas da guerra que t&#234;m caracter&#237;sticas espec&#237;ficas diferenciadas, s&#227;o termos relativos, j&#225; que a defesa absoluta (ou passiva) implica o fim da guerra, pois um lado deixa de apresentar resist&#234;ncia. Ent&#227;o, toda defesa deve ser ativa, conter aspectos de ataque, at&#233; que estejam dadas as condi&#231;&#245;es de passar a ofensiva generalizada.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A politiza&#231;&#227;o massiva que implicam as elei&#231;&#245;es gerais, o endireitamento do governo, a debilidade da oposi&#231;&#227;o patronal e de centro-esquerda, e a novidade da Frente de Esquerda e dos Trabalhadores, permitem uma atitude ofensiva no terreno da luta pol&#237;tica para conquistar em cada f&#225;brica, empresa, bairro, escola ou faculdade, uma parcela de trabalhadores e estudantes que nos ap&#243;iem e ajudem a superar o teto prescritivo nas prim&#225;rias de agosto e, se conseguimos, sejam parte em outubro da campanha da esquerda oper&#225;ria e socialista.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;5&#8211; A burocracia sindical d&#225; conta de seu enorme desprest&#237;gio, procurando criar alas ou reposi&#231;&#245;es &#8220;progressistas&#8221; (como a que encarna Facundo Moyano [10] , apesar de carregar a m&#225;fia/patota/Triple A que leva seu nome, de acordo com &#8216;La C&#225;mpora' e o Movimento Evita) que tenta dialogar com milh&#245;es de oper&#225;rios e trabalhadores jovens que recha&#231;a, ao &#8220;sindicalismo tradicional&#8221; peronista (n&#227;o por coincid&#234;ncia decidiram chamar a sua forma&#231;&#227;o &#8220;Juventude Sindical&#8221; a secas). Aparecem assim companheiros nas f&#225;bricas e empresas que honestamente (retirando os acomodados ninhos de burocratas) defendem ao governo &#8220;contra a direita&#8221; sem ver que Cristina est&#225; fazendo todo poss&#237;vel para colocar mais setores de direita em seu pr&#243;prio governo e na sua chapa eleitoral.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Nos deparamos assim com uma disputa pol&#237;tica que enfrenta os delegados e comiss&#245;es internas combativas, referenciados na Frente de Esquerda, diretamente com o kirchnerismo. Na ind&#250;stria e nos grandes servi&#231;os (ferrovi&#225;rios, aeron&#225;uticos ou coletivos, por exemplo) n&#227;o t&#234;m representantes da centro-esquerda sojeira ou o sabatellismo. Talvez os &#250;nicos sindicatos onde estejam as correntes seja o dos docentes, do metr&#244; e um pouco em estatais.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No movimento estudantil universit&#225;rio e secundarista, com Sabatella suspenso dos K, Solanas procurando descolar-se de Binner e uma ampla simpatia para a FET [11]], se torna insustent&#225;vel para o amplo intervalo de correntes que se reivindicam da &#8220;esquerda independente&#8221; (Mella, FPDS, ec.) sua habitual indefini&#231;&#227;o pol&#237;tica nacional.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;As organiza&#231;&#245;es oper&#225;rias e estudantis que se reivindicam &#8220;democr&#225;ticas&#8221;, e claro as consideradas de esquerda, uma tarefa b&#225;sica &#233; exigir a seus dirigentes que organizem e impulsionem o debate pol&#237;tico antes das elei&#231;&#245;es, com mesas redondas o ciclos de debates onde participem todos os partidos, e que assumam uma posi&#231;&#227;o de rep&#250;dio expl&#237;cito a tentativa de prescri&#231;&#227;o da esquerda. Sobre esta base desenvolveremos a campanha de apoio a FET.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;6&#8211; O novo n&#250;mero do peri&#243;dico oper&#225;rio &#8216;Nossa Luta&#8216;, impulsionado pela ala classista do sindicalismo de base, com seus dirigentes e militantes de Zanon, Stefani e outros ceramistas; de Kraft, Pepsico, Stani e outras aliment&#237;cias; do Metr&#244;, UTA e ferrovi&#225;rios; de Donnelley e outras gr&#225;ficas, de Alicorp (ex Sab&#227;o Federal) e outras ind&#250;strias de sab&#227;o; metal&#250;rgicos, metalmec&#226;nicos, docentes, estatais, da sa&#250;de, papeleiros, aeron&#225;uticos, telef&#244;nicos e tantos outros, &#233; uma grande ferramenta pol&#237;tico-sindical para impulsionar de forma ampla esta luta. Muitos de seus dirigentes ser&#227;o candidatos da FET em distintas prov&#237;ncias. O objetivo do jornal &#233; que os trabalhadores que s&#227;o partes das agrupa&#231;&#245;es que o impulsionam, que s&#227;o centenas nos setores mencionados, o tomem em suas m&#227;os como instrumento militante, para chegar a outros trabalhadores, amigos e familiares, desenvolvendo uma extensa rede pol&#237;tica que debata n&#227;o s&#243; as experi&#234;ncias de luta e organiza&#231;&#227;o oper&#225;ria em todo o pa&#237;s, mas que tamb&#233;m organize o apoio a FET, combatendo as press&#245;es a restringir a atividade somente aos problemas sindicais. J&#225; o n&#250;mero anterior do fim de mar&#231;o foi tomado com entusiasmo por muitos companheiros e companheiras, mas foi s&#243; um primeiro passo na dif&#237;cil batalha pra gerar uma milit&#226;ncia pol&#237;tica consciente nas novas gera&#231;&#245;es oper&#225;rias. Os militantes do PTS colocamos todas nossas for&#231;as a servi&#231;o de estender a distribui&#231;&#227;o do &#8216;Nossa Luta' e aprofundar a organiza&#231;&#227;o desta corrente pol&#237;tico-sindical que constru&#237;mos junto com companheiros e companheiras independentes, uma vez que organizamos o trabalho com nosso jornal partid&#225;rio, &#8216;A Verdade Oper&#225;ria&#8216;, que desenvolve aspectos da luta pol&#237;tica e ideol&#243;gica de maneira diretamente partid&#225;ria e quarta-internacionalista, como o objetivo de construir o pr&#243;prio PTS com novos militantes e simpatizantes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por sua vez, a Juventude do PTS acaba de publicar o Manifesto votado na Confer&#234;ncia Nacional que se realizou no final de mar&#231;o com mais de 1.000 companheiros e companheiras de todo o pa&#237;s, que aborda os aspectos program&#225;ticos do novo projeto pol&#237;tico impulsionado. J&#225; est&#227;o impulsionando em todo o pa&#237;s, al&#233;m de assumir como pr&#243;prio no movimento oper&#225;rio o projeto de &#8216;Nossa Luta' e impulsionar as lutas e campanhas espec&#237;ficas juvenis, a forma&#231;&#227;o de comit&#234;s de base da FET em conjunto com as outras correntes que integram a Frente. Nas universidades e col&#233;gios a luta pol&#237;tica com o kirchnerismo e o regime eleitoral prescritivo est&#225; come&#231;ando a golpear, e s&#227;o amplos os setores &#8220;progressistas&#8221; que v&#234;m com simpatia a FET e repudiam a tentativa de prescri&#231;&#227;o da esquerda que imp&#245;e o sistema de internas abertas com teto. A r&#225;pida e ampla ades&#227;o &#227; declara&#231;&#227;o de intelectuais, docentes e personalidades da cultura de apoio a FET, &#233; uma express&#227;o da campanha iniciada.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Claro que um posicionamento eleitoral &#233; s&#243; uma express&#227;o elementar de consci&#234;ncia pol&#237;tica, mas como &#8220;contagem global de for&#231;as&#8221; (Engels) - pode indicar se a esquerda classista ganha terreno na vanguarda oper&#225;ria e jovem. Conquistar esta &#8220;por&#231;&#227;o de territ&#243;rio do inimigo&#8221; &#233; o desafio que nos propomos nestes meses. Isto n&#227;o &#8220;suspende&#8221;, pelo contr&#225;rio pressup&#245;e, a clarifica&#231;&#227;o fraternal das diferen&#231;as de programa e pr&#225;tica pol&#237;tica (um aspecto essencial da estrat&#233;gia, &#233; dizer, como levar adiante a luta pelo programa) entre os integrantes da FET, sem que isto se constitua num obst&#225;culo para dar a batalha em comum contra o governo, a oposi&#231;&#227;o patronal e a centro-esquerda.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[1] Carl Von Clausewitz (1780-1831): general prussiano e te&#243;rico militar cuja principal obra (Da Guerra) foi refer&#234;ncia inevit&#225;vel n&#227;o s&#243; para o &#8220;arte da guerra&#8221; mas tamb&#233;m para a pol&#237;tica em geral, e a revolucion&#225;ria em particular.&#201; o autor da famosa &#8220;f&#243;rmula&#8221;: &#8220;a guerra &#233; a mera continua&#231;&#227;o da pol&#237;tica por outros meios&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[2] MAS (Movimento ao Socialismo) - Partido morenista a partir do qual rompe uma das tendencias nos fins dos anos 80 pouco antes da sua explos&#227;o, que daria origem ao PTS (Partido dos Trabalhadores pelo Socialismo - organiza&#231;&#227;o irm&#227; da LER-QI na Argentina). (Nota do Tradutor)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[3] Hugo Yasky, Secret&#225;rio Geral da CTA (Central de Trabalhadores da Argentina). (Nota do Tradutor)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[4] Pablo Micheli, presidente da Associa&#231;&#227;o de Trabalhadores do Estado (ATE) que comp&#245;e a CTA. (Nota do Tradutor)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[5] &#8216;Projeto Sul' - Projeto centro-esquerdista burgu&#234;s, expresso em uma frente eleitoral que defende a constru&#231;&#227;o de uma nova centro-esquerda, encabe&#231;ado pelo cineasta Pino Solanos, que para n&#243;s chama a novas frustra&#231;&#245;es e n&#227;o d&#225; respostas aos problemas dos trabalhadores e da na&#231;&#227;o oprimida. Projeto do qual o MST (Movimento Socialista dos Trabalhadores) Argentino faz parte (Corrente ligado ao M&#202;S, tend&#234;ncia interna do PSOL cuja principal figura &#233; a ex-deputada federal Luciana Genro) e PCR/CCC (Partido Comunista Revolucion&#225;rio e Corrente Classista e Combativa, organiza&#231;&#245;es mao&#237;stas). (Nota do Tradutor)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[6] Hermes Binner (Governador de Santa F&#233;) e o Luis Juez (Senador), ambos representantes de um setor da burguesia olig&#225;rquica sojeira. (Nota do Tradutor)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[7] NK - Nestor Kirchner, ex-presidente da Argentina. (Nota do Tradutor)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[8] Cristina Fern&#225;ndez de Kirchner - Presidente da Argentina. (Nota do Tradutor)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[9] Central Oper&#225;ria Boliviana - COB. (Nota do Tradutor)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[10] Presidente da Juventude Sindical e filho de Hugo Moyano - um l&#237;der sindical argentino, atualmente secret&#225;rio-geral da Confedera&#231;&#227;o Geral do Trabalho na Argentina (CGT) e 1&#176; vice presidente do Partido Justicialista da Prov&#237;ncia de Buenos Aires. (Nota do Tradutor)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[11] Frente de Esquerda e dos Trabalhadores, composta pelo Partido dos Trabalhadores Socialistas(PTS), Partido Obrero(PO) e Izquierda Socialista(IS). Al&#233;m deles, ainda comp&#245;e a Frente uma s&#233;rie de outras organiza&#231;&#245;es menores, entre elas, a sess&#227;o Argentina da LIT, organiza&#231;&#227;o-irm&#227; do PSTU brasileiro. (Nota do Tradutor)&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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		<title>Una oportunidad para la organizaci&#243;n pol&#237;tica de la vanguardia obrera in&#233;dita desde hace d&#233;cadas</title>
		<link>https://ft-ci.org/Una-oportunidad-para-la-organizacion-politica-de-la-vanguardia-obrera-inedita-desde-hace-decadas</link>
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		<dc:date>2011-05-12T10:00:00Z</dc:date>
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		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Emilio Albamonte, Fredy Lizarrague</dc:creator>


		<dc:subject>Am&#233;rica Latina</dc:subject>
		<dc:subject>Pol&#237;tica</dc:subject>
		<dc:subject>An&#225;lisis</dc:subject>
		<dc:subject>Argentina</dc:subject>

		<description>&lt;p&gt;Para los que luchamos por la revoluci&#243;n obrera y socialista, la participaci&#243;n en las elecciones y la eventual utilizaci&#243;n de la tribuna parlamentaria (si se obtienen diputados) sirve si permite desnudar frente a las masas las falsas promesas de las distintas opciones de la burgues&#237;a...&lt;/p&gt;

-
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/ 
&lt;a href="https://ft-ci.org/America-Latina" rel="tag"&gt;Am&#233;rica Latina&lt;/a&gt;, 
&lt;a href="https://ft-ci.org/Politica" rel="tag"&gt;Pol&#237;tica&lt;/a&gt;, 
&lt;a href="https://ft-ci.org/Analisis" rel="tag"&gt;An&#225;lisis&lt;/a&gt;, 
&lt;a href="https://ft-ci.org/Argentina-100" rel="tag"&gt;Argentina&lt;/a&gt;

		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;1 - Para los que luchamos por la revoluci&#243;n obrera y socialista, la participaci&#243;n en las elecciones y la eventual utilizaci&#243;n de la tribuna parlamentaria (si se obtienen diputados) sirve si permite desnudar frente a las masas las falsas promesas de las distintas opciones de la burgues&#237;a, y alentar la confianza en la acci&#243;n extra-parlamentaria y la auto-organizaci&#243;n obrera y popular, con la perspectiva estrat&#233;gica de un gobierno de los trabajadores y la expropiaci&#243;n de los expropiadores, &#250;nica forma de terminar con la explotaci&#243;n y la opresi&#243;n. Es una t&#225;ctica (t&#233;rmino que proviene del lenguaje militar: preparar y conducir operaciones o batallas aisladas, seg&#250;n Clausewitz&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb4-1&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Carl Von Clausewitz (1780-1831): general prusiano y te&#243;rico militar cuya (&#8230;)&#034; id=&#034;nh4-1&#034;&gt;1&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; en funci&#243;n de la estrategia (articulaci&#243;n de las batallas para lograr imponer nuestro fin pol&#237;tico al enemigo, quebrando su voluntad de resistencia, &#8220;desarm&#225;ndolo&#8221;) antes mencionada, para lo cual es una herramienta insustituible un partido revolucionario e internacionalista que agrupe a la vanguardia obrera y la juventud e intelectualidad revolucionaria. Los objetivos de cada operaci&#243;n aislada dependen no s&#243;lo de los fines estrat&#233;gicos, sino de las condiciones particulares en las que se desarrollan.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;2 - La clara defensa de la independencia pol&#237;tica de los trabajadores y de un programa de lucha tendiente al gobierno de los trabajadores y al socialismo, y las referencias ideol&#243;gicas con el marxismo revolucionario anti-stalinista y anti-socialdemocr&#225;ta (&#8220;trotskista&#8221;) de los partidos que integramos el Frente de Izquierda, abren una posibilidad in&#233;dita en el pa&#237;s desde la ca&#237;da de la &#250;ltima dictadura: lograr que una franja de la clase obrera y la juventud combativa se asuman como parte de la izquierda clasista en clara ruptura con el oficialismo kirchnerista/peronista, la oposici&#243;n patronal y la centroizquierda conciliadora con el gran capital. La experiencia del MAS en los '80 diluy&#243; el apoyo que recog&#237;a Luis Zamora en amplios sectores obreros y juveniles, en las alianzas frentepopulistas con el Partido Comunista, primero en el Frente del Pueblo ('85) y luego en Izquierda Unida (desde el '89 hasta el estallido del viejo MAS). Hubo miles de obreros y estudiantes que se reivindicaban de izquierda, pero tras una estrategia frentepopulista y electoralista. Hoy s&#243;lo quedan peque&#241;os restos de aquella izquierda referenciada con el PC, reformista conciliadora, desmoralizados por la serie interminable de derrotas que van desde la desaparici&#243;n de &#8220;la l&#237;nea&#8221; (y el dinero) de Mosc&#250; hace ya 20 a&#241;os hasta la reciente bochornosa divisi&#243;n de la CTA. Unos est&#225;n coptados por el gobierno (el propio PC, la CTA Yasky) y otros por la centroizquierda pro-patronal (CTA Micheli y dem&#225;s aliados -v&#237;a Proyecto Sur- de los sojeros Binner y Juez, arrastrando a los restos del MST y al PCR/CCC). En este marco de debacle de la izquierda reformista, la necesidad de quebrar la proscripci&#243;n del nuevo r&#233;gimen electoral llev&#243; al Partido Obrero a aceptar ser parte del Frente de Izquierda que hab&#237;amos convocado (y conformado con las organizaciones que estuvieron de acuerdo) en las dos elecciones anteriores, surgiendo as&#237; un acuerdo electoral en base a un programa principista que aglutina toda la izquierda clasista de alcance nacional, incorporando a los dirigentes independientes de la hist&#243;rica gesta de Zanon y del sindicato ceramista, el m&#225;s avanzado pol&#237;ticamente del pa&#237;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;3 - La situaci&#243;n pol&#237;tica nacional no es la mejor para los trabajadores: la gran burgues&#237;a &#8220;se la lleva en pala&#8221; aprovechando el crecimiento econ&#243;mico, que le permite algunas concesiones econ&#243;micas menores en las paritarias y que el gobierno instrumente el festival de subsidios y una red de asistencia estatal que garantice la paz social, mientras el kirchnerismo logr&#243; con una serie de iniciativas pol&#237;ticas (incluyendo el &#250;ltimo &#8220;aporte a la causa&#8221; de NK, no deseado por cierto) imponerse a la oposici&#243;n que lo hab&#237;a derrotado en el 2009, y aparecer ahora como &#8220;ganador&#8221; aglutinando a todas las alas del PJ (con la gran burgues&#237;a apostando en su interior, con Utubey, Scioli, Massa, De la Sota, Schiaretti, etc.). Sabemos que tarde o temprano el &#8220;viento de cola&#8221; econ&#243;mico se terminar&#225; (si vemos que Grecia o Espa&#241;a se parecen cada vez m&#225;s a la Argentina del 2001, da para pensar que puede ser pronto). Incluso aunque siga el crecimiento econ&#243;mico, las propias contradicciones del r&#233;gimen y del gobierno pueden llevar, en el segundo mandato de CFK, a crisis pol&#237;ticas y choques de la lucha de clases (como lo anticipan los acontecimientos de Bolivia, donde la ultraoficialista direcci&#243;n de la COB tuvo que hacerle una huelga general a &#8220;su&#8221; gobierno de Evo Morales, sin mediar una recesi&#243;n econ&#243;mica).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La propia CFK busca adelantarse a esos acontecimientos y aprovechar el cierto conformismo que impera en las grandes masas trabajadoras (que con raz&#243;n quieren consumir lo m&#225;s que puedan porque hist&#243;ricamente estos momentos duran poco) para intentar imponer un clima reaccionario de condena a la &#8220;acci&#243;n directa&#8221; (paros, cortes de ruta, etc.). La Justicia interpreta este discurso alentando los procesamientos judiciales a los delegados y dirigentes combativos. Pero los petroleros de Santa Cruz no se amedrentaron, pararon hasta conseguir sus reclamos y destituyeron a la burocracia c&#243;mplice, haciendo retroceder al gobierno. Algunas patronales, con la complicidad de la burocracia, tratan de ejercer su &#8220;derecho de propiedad&#8221; dictatorial en las f&#225;bricas despidiendo a los activistas que detectan, sobre todo cuando est&#225;n desorganizados. Pero ni bien pretenden &#8220;ir m&#225;s all&#225;&#8221; y atacar un activismo organizado, se encuentran con la pared de la lucha obrera, como vimos en la gr&#225;fica Donnelley.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;4 - Si la relaci&#243;n de fuerzas general impone una actitud defensiva frente al gobierno y las patronales en la lucha de clases, vale la pena volver a Clausewitz para recordar que defensa y ataque, si bien son formas de la guerra que tienen caracter&#237;sticas espec&#237;ficas diferenciadas, son t&#233;rminos relativos, ya que la defensa absoluta (o pasiva) implica el fin de la guerra, pues un bando deja oponer resistencia. Entonces, toda defensa debe ser activa, contener aspectos de ataque, hasta que est&#233;n dadas las condiciones de pasar a la ofensiva generalizada.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La politizaci&#243;n masiva que implican las elecciones generales, la derechizaci&#243;n del gobierno, la debilidad de la oposici&#243;n patronal y de centroizquierda, y la novedad del Frente de Izquierda y de los Trabajadores, permiten una actitud ofensiva en el terreno de la lucha pol&#237;tica para conquistar en cada f&#225;brica, empresa, barrio, colegio o facultad, una franja de trabajadores y estudiantes que nos apoyen y ayuden a superar el piso proscriptivo en las primarias de agosto y, si lo logramos, sean parte en octubre de la campa&#241;a de la izquierda obrera y socialista.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;5 - La burocracia sindical da cuenta de su enorme desprestigio, buscando crear alas o recambios &#8220;progres&#8221; (como la que encarna Facundo Moyano, a pesar de la carga mafia/patota/Triple A que porta su apellido, en acuerdo con La C&#225;mpora y el Movimiento Evita) que intenta dialogar con los millones de obreros y trabajadores j&#243;venes que rechazan al &#8220;sindicalismo tradicional&#8221; peronista (no por casualidad decidieron llamar a su formaci&#243;n &#8220;Juventud Sindical&#8221; a secas). Aparecen as&#237; compa&#241;eros en las f&#225;bricas y empresas que honestamente (sacando a los acomodados pichones de bur&#243;cratas) defienden al gobierno &#8220;contra la derecha&#8221;, sin ver que Cristina est&#225; haciendo todo lo posible para meter m&#225;s sectores de derecha en su propio gobierno y en su armado electoral.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Nos encontramos as&#237; con una disputa pol&#237;tica que enfrenta a los delegados y comisiones internas combativas, referenciados en el Frente de Izquierda, directamente con el kirchnerismo. En la industria y en los grandes servicios (ferroviarios, aeron&#225;uticos o colectiveros, por ejemplo) no hay representantes de la centroizquierda sojera o el sabatellismo. Quiz&#225; el &#250;nico gremio donde est&#225;n estas corrientes es en el de los docentes, en el Subte y un poco en estatales.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el movimiento estudiantil universitario y secundario, con Sabbatella colgado de los K, Solanas buscando colgarse de Binner y una amplia simpat&#237;a hacia el FIT, se torna insostenible para el amplio abanico de corrientes que se reivindican de la &#8220;izquierda independiente&#8221; (Mella, FPDS, etc.) su habitual indefinici&#243;n pol&#237;tica nacional.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En las organizaciones obreras y estudiantiles que se reivindican &#8220;democr&#225;ticas&#8221;, y por supuesto en las que se consideran de izquierda, una tarea b&#225;sica es exigir a sus dirigentes que organicen e impulsen el debate pol&#237;tico de cara a las elecciones, con mesas redondas o ciclos de charlas donde participen todos los partidos, y que asuman una posici&#243;n de repudio expl&#237;cito al intento de proscripci&#243;n de la izquierda. Sobre esta base desarrollaremos la campa&#241;a de apoyo al FIT.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;6 - El nuevo n&#250;mero del peri&#243;dico obrero Nuestra Lucha, impulsado por el ala clasista del sindicalismo de base, con sus dirigentes y militantes de Zanon, Stefani y otros ceramistas; de Kraft, PepsiCo, Stani y otras alimenticias; del Subte, UTA y ferroviarios; de Donnelley y otras gr&#225;ficas; de Alicorp (ex Jab&#243;n Federal) y otras jaboneras; metal&#250;rgicos, metalmec&#225;nicos, docentes, estatales, de la salud, papeleros, del citrus, aueron&#225;uticos, telef&#243;nicos y tantos otros, es una gran herramienta pol&#237;tico-sindical para impulsar en forma amplia esta pelea. Muchos de sus dirigentes ser&#225;n candidatos del FIT en distintas provincias. El objetivo del peri&#243;dico es que los trabajadores que son parte de las agrupaciones que lo impulsan, que se cuentan por centenares en los gremios mencionados, lo tomen en sus manos como instrumento militante, para llegar a otros trabajadores, amigos y familiares, desarrollando una extensa red pol&#237;tica que debata no s&#243;lo las experiencias de lucha y organizaci&#243;n obrera en todo el pa&#237;s sino que tambi&#233;n organice el apoyo al FIT, combatiendo las presiones a restringir la actividad s&#243;lo a los problemas sindicales. Ya el n&#250;mero anterior de fines de marzo fue tomado con entusiasmo por muchos compa&#241;eros y compa&#241;eras, pero fue s&#243;lo un primer paso en la dif&#237;cil batalla por generar una militancia pol&#237;tica consciente en las nuevas generaciones obreras. Los militantes del PTS ponemos todas nuestras fuerzas al servicio de extender la distribuci&#243;n de Nuestra Lucha y profundizar la organizaci&#243;n de esta corriente pol&#237;tico-sindical que construimos junto con compa&#241;eros y compa&#241;eras independientes, a la vez que organizamos el trabajo con nuestro peri&#243;dico partidario, La Verdad Obrera, que desarrolla aspectos de la lucha pol&#237;tica e ideol&#243;gica de manera directamente partidaria y cuartainternacionalista, con el objetivo de construir el propio PTS con nuevos militantes y simpatizantes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A su vez, la Juventud del PTS acaba de publicar el Manifiesto votado en la Conferencia Nacional que se realiz&#243; a fines de marzo con m&#225;s de 1.000 compa&#241;eros y compa&#241;eras de todo el pa&#237;s, que aborda los aspectos program&#225;ticos del nuevo proyecto pol&#237;tico impulsado. Ya est&#225;n impulsando en todo el pa&#237;s, adem&#225;s de asumir como propio en el movimiento obrero el proyecto de Nuestra Lucha e impulsar las luchas y campa&#241;as espec&#237;ficas juveniles, la formaci&#243;n de comit&#233;s de base del FIT en conjunto con las otras corrientes que integran el Frente. En las universidades y colegios secundarios y terciarios la lucha pol&#237;tica con el kirchnerismo y el r&#233;gimen electoral proscriptivo est&#225; comenzando a golpear, y son amplios los sectores &#8220;progresistas&#8221; que ven con simpat&#237;a al FIT y repudian el intento de proscripci&#243;n de la izquierda que impone el sistema de internas abiertas con piso. La r&#225;pida y amplia adhesi&#243;n a la declaraci&#243;n de intelectuales, docentes y personalidades de la cultura de apoyo al FIT, es una expresi&#243;n del potencial de la campa&#241;a iniciada.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por supuesto que un posicionamiento electoral es s&#243;lo una expresi&#243;n elemental de consciencia pol&#237;tica, pero como &#8220;recuento globular de fuerzas&#8221; (Engels) puede indicar si la izquierda clasista gana terreno en la vanguardia obrera y juvenil. Conquistar esta &#8220;porci&#243;n de territorio al enemigo&#8221; es el desaf&#237;o que nos proponemos en estos meses. Esto no &#8220;suspende&#8221;, por el contrario presupone, la clarificaci&#243;n fraternal de las diferencias de programa y pr&#225;ctica pol&#237;tica (un aspecto esencial de la estrategia, es decir, el c&#243;mo llevar adelante la lucha por el programa) entre los integrantes del FIT, sin que esto se constituya en un obst&#225;culo para dar la batalla en com&#250;n contra el gobierno, la oposici&#243;n patronal y la centroizquierda.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;hr /&gt;
		&lt;div class='rss_notes'&gt;&lt;div id=&#034;nb4-1&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh4-1&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 4-1&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;1&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Carl Von Clausewitz (1780-1831): general prusiano y te&#243;rico militar cuya principal obra (De la Guerra) ha sido referencia insoslayable no s&#243;lo para el &#8220;arte de la guerra&#8221; sino tambi&#233;n para la pol&#237;tica en general, y la revolucionaria en particular. Es el autor de la famosa &#8220;f&#243;rmula&#8221;: &#8220;la guerra es la mera continuaci&#243;n de la pol&#237;tica por otros medios&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
		
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<item xml:lang="es">
		<title>En los l&#237;mites de la &#8220;restauraci&#243;n burguesa&#8221;</title>
		<link>https://ft-ci.org/En-los-limites-de-la-restauracion-burguesa</link>
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		<dc:date>2011-02-26T21:16:29Z</dc:date>
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		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Emilio Albamonte, Matias Maiello</dc:creator>


		<dc:subject>Teor&#237;a</dc:subject>
		<dc:subject>4 Teor&#237;a marxista</dc:subject>
		<dc:subject>5 Debates de estrategia</dc:subject>
		<dc:subject>6 Reconstrucci&#243;n de la IV Internacional</dc:subject>

		<description>
&lt;p&gt;La segunda fase de la crisis mundial con epicentro en Europa, con &#8220;guerra de monedas&#8221; y rescates multimillonarios cada vez m&#225;s impotentes para frenarla, muestra los l&#237;mites del capitalismo para garantizar su reproducci&#243;n como sistema. A su vez, sin que haya surgido a&#250;n una potencia capaz de desplazarlo, el imperialismo norteamericano ha profundizado su retroceso hist&#243;rico, y es en este el marco que tiene lidiar con las crecientes tensiones geopol&#237;ticas generadas por la crisis. &lt;br class='autobr' /&gt;
En el (&#8230;)&lt;/p&gt;


-
&lt;a href="https://ft-ci.org/Debates-Estrategicos" rel="directory"&gt;Debates Estrat&#233;gicos&lt;/a&gt;

/ 
&lt;a href="https://ft-ci.org/Teoria" rel="tag"&gt;Teor&#237;a&lt;/a&gt;, 
&lt;a href="https://ft-ci.org/4-Teoria-marxista" rel="tag"&gt;4 Teor&#237;a marxista&lt;/a&gt;, 
&lt;a href="https://ft-ci.org/5-Debates-de-estrategia" rel="tag"&gt;5 Debates de estrategia&lt;/a&gt;, 
&lt;a href="https://ft-ci.org/6-Reconstruccion-de-la-IV-Internacional" rel="tag"&gt;6 Reconstrucci&#243;n de la IV Internacional&lt;/a&gt;

		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;dl class='spip_document_1605 spip_documents'&gt;
&lt;dt&gt;&lt;a href='https://ft-ci.org/IMG/pdf/05_restauracion_MMaiello_EAlbamonte_EI27.pdf' title='PDF - 376.4 kio' type=&#034;application/pdf&#034;&gt;&lt;img src='https://ft-ci.org/local/cache-vignettes/L64xH64/pdf-b8aed.svg?1776695895' width='64' height='64' alt='' /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/dt&gt;
&lt;/dl&gt;
&lt;p&gt;La segunda fase de la crisis mundial con epicentro en Europa, con &#8220;guerra de monedas&#8221; y rescates multimillonarios cada vez m&#225;s impotentes para frenarla, muestra los l&#237;mites del capitalismo para garantizar su reproducci&#243;n como sistema. A su vez, sin que haya surgido a&#250;n una potencia capaz de desplazarlo, el imperialismo norteamericano ha profundizado su retroceso hist&#243;rico, y es en este el marco que tiene lidiar con las crecientes tensiones geopol&#237;ticas generadas por la crisis.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el terreno de la lucha de clases, ya estamos viendo las primeras consecuencias de la crisis mundial. Luego de Grecia, la poderosa clase obrera francesa entr&#243; en el escenario de la crisis tensando los m&#250;sculos e hizo un primer reconocimiento de fuerzas, que a pesar de la aprobaci&#243;n parlamentaria de la reforma jubilatoria deja planteado el inicio de una nueva etapa con caracter&#237;sticas prerrevolucionarias en Francia; mientras los intentos de descargar la crisis sobre los trabajadores abren perspectivas de nuevos enfrentamientos en varios pa&#237;ses de Europa. Mientras cerramos este art&#237;culo, el proceso iniciado con el levantamiento de T&#250;nez se extiende por todo el norte de &#193;frica y otros pa&#237;ses &#225;rabes, y encuentra hoy su punto m&#225;s alto en el proceso revolucionario desatado en Egipto.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Primeras batallas que se dan luego de a&#241;os donde venimos presenciando la recomposici&#243;n social y tambi&#233;n reivindicativa de la clase trabajadora. Sin embargo, esta recomposici&#243;n parte de una situaci&#243;n de atraso pol&#237;tico del movimiento obrero con pocos precedentes. Una aguda crisis de subjetividad del proletariado fruto de la ofensiva neoliberal, la restauraci&#243;n capitalista en los ex Estados obreros burocratizados y la desmoralizaci&#243;n producto de la identificaci&#243;n del estalinismo como &#8220;socialismo real&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esta contradicci&#243;n entre la reactualizaci&#243;n de las premisas objetivas para la revoluci&#243;n proletaria y la crisis de subjetividad que atraviesa al movimiento obrero es el punto de partida para una comprensi&#243;n profunda de las tareas de los revolucionarios hoy. Si la actualidad del marxismo est&#225; dada por la persistencia de las condiciones que le dieron origen, y dentro de ella, la del marxismo cl&#225;sico del siglo XX por la continuidad de las condiciones de la &#233;poca imperialista de declinaci&#243;n del capitalismo, el legado de Trotsky dentro de esta tradici&#243;n, como fundador de la Oposici&#243;n de Izquierda y la IV internacional, tiene un significado invaluable, como &#250;nico punto de partida para comprender la contradicci&#243;n que vivimos (entre las condiciones objetivas y subjetivas), para desentra&#241;ar las causas y las consecuencias de la misma, y pensar las tareas de los revolucionarios en una situaci&#243;n hist&#243;rica donde al calor de la crisis comienzan a darse nuevas condiciones para avanzar en la reconstrucci&#243;n del marxismo revolucionario, que como no puede ser de otra forma, estar&#225; indisolublemente ligado al desarrollo de los grandes acontecimientos de la lucha de clases.&lt;/p&gt;
&lt;h2 class=&#034;spip&#034;&gt;Parte I. La etapa de la &#8220;restauraci&#243;n burguesa&#8221;&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;El siglo XX dio nacimiento a la &#233;poca imperialista con una primera etapa atravesada por dos guerras mundiales, el triunfo de la Revoluci&#243;n Rusa, la crisis de 1930 y el ascenso del fascismo; con la posguerra tuvo lugar el surgimiento de una segunda etapa, marcada por el orden de Yalta, al que nos referiremos m&#225;s adelante; el a&#241;o 1989 como fecha emblem&#225;tica coron&#243; el inicio de una tercera etapa de la &#233;poca de crisis, guerras, revoluciones, cuyo rasgo distintivo podemos sintetizarlo en dos palabras: &#8220;restauraci&#243;n burguesa&#8221;. Hoy, la crisis mundial y las profundas consecuencias hist&#243;ricas que de ella se desprenden, nos ponen en los albores de una cuarta etapa signada por la reactualizaci&#243;n de condiciones cl&#225;sicas de la &#233;poca. Pero la historia no se repite; la comprensi&#243;n de las contradicciones acumuladas bajo la &#8220;restauraci&#243;n burguesa&#8221; constituyen el nuevo punto de partida para delinear las caracter&#237;sticas del teatro de operaciones de las batallas de clase de los pr&#243;ximos a&#241;os.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Restauraci&#243;n absolutista y &#8220;restauraci&#243;n burguesa&#8221;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las comparaciones entre la revoluci&#243;n burguesa y la revoluci&#243;n proletaria siempre sirvieron como punto de referencia para los marxistas cl&#225;sicos. All&#225; por 1926, para explicar el fen&#243;meno novedoso de la burocratizaci&#243;n del primer Estado obrero de la historia, no por casualidad entre las filas bolcheviques se hab&#237;an buscado referencias en el proceso de la revoluci&#243;n burguesa de Francia de 1789. La misma hab&#237;a recorrido un ciclo completo que mostraba diferentes etapas capaces de echar luz sobre el proceso en la URSS. Si la discusi&#243;n sobre el &#8220;jacobinismo&#8221; del planteo de Lenin hab&#237;a llenado p&#225;ginas de debates a principios del siglo XX, en el momento del ascenso del estalinismo el debate sobre el &#8220;Thermidor&#8221; se hab&#237;a colado en el centro de la pol&#233;mica. La analog&#237;a hac&#237;a referencia al golpe de Estado de 1794 y la sanci&#243;n de la Constituci&#243;n del 1795. En las pol&#233;micas de 1926 se identificaba al &#8220;Thermidor&#8221; con la contrarrevoluci&#243;n misma, por lo cual Trotsky va a polemizar en contra de esta comparaci&#243;n con el grupo &#8220;centralismo democr&#225;tico&#8221;. Sin embargo, nueve a&#241;os despu&#233;s va a volver sobre el debate para precisar que el &#8220;Thermidor&#8221; en la Revoluci&#243;n Francesa no hab&#237;a representado la contrarrevoluci&#243;n sino, m&#225;s precisamente, &#8220;la reacci&#243;n sobre las bases de la revoluci&#243;n&#8221;, y en estos t&#233;rminos va a retomar y hacer propia la analog&#237;a hist&#243;rica.&lt;br class='autobr' /&gt;
Se podr&#237;a continuar esta analog&#237;a, en cuanto al proceso, con la Restauraci&#243;n borb&#243;nica en 1814 que da lugar a la implantaci&#243;n de un neo-absolutismo y a la conformaci&#243;n de la Santa Alianza, denominando &#8220;restauraci&#243;n burguesa&#8221; a la contraofensiva que el imperialismo despleg&#243; sobre el conjunto del mundo luego de cerrar, mediante una combinaci&#243;n de derrotas f&#237;sicas y desv&#237;os, el ascenso revolucionario que tuvo lugar entre los a&#241;os 1968 y 1981.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esta avanzada reaccionaria, que llev&#243; el nombre de &#8220;neoliberalismo&#8221;, se expres&#243; en un primer momento en los pa&#237;ses imperialistas, a partir de la llegada al gobierno de Reagan en EE.UU. y Thatcher en Gran Breta&#241;a, mediante la implementaci&#243;n de toda un serie de &#8220;contrarreformas&#8221; econ&#243;micas, sociales, y pol&#237;ticas, con el objetivo revertir las conquistas obtenidas por el movimiento obrero durante los a&#241;os del &lt;i&gt;boom&lt;/i&gt; de posguerra (en seguridad social, servicios p&#250;blicos, condiciones de vida y de trabajo) bajo las banderas del libre mercado, para garantizar las ganancias capitalistas. Luego se extendi&#243; a los pa&#237;ses semicoloniales mediante el llamado &#8220;Consenso de Washington&#8221;, y tuvo su expresi&#243;n en los ex Estados obreros burocratizados de la mano de la restauraci&#243;n del capitalismo aunque, como veremos, con diferentes consecuencias en la URSS que en China.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El proceso de conjunto constituy&#243; una verdadera contrarrevoluci&#243;n-restauraci&#243;n que modific&#243; la relaci&#243;n de fuerzas a favor del imperialismo, que pudo llevarse adelante con m&#233;todos esencialmente pac&#237;ficos sobre la base de la extensi&#243;n de la democracia liberal a amplias zonas del globo. La extensi&#243;n de estas democracias coincidi&#243; con su mutaci&#243;n respecto de aquellas que conocieron los pa&#237;ses imperialistas durante otros momentos del siglo XX sobre la base de la expoliaci&#243;n de colonias y semicolonias. M&#225;s extendidas geogr&#225;ficamente, se constituyeron como democracias degradadas teniendo como base fundamental las clases medias urbanas y hasta sectores privilegiados de la clase obrera (especialmente en los pa&#237;ses centrales), que tuvieron la puerta abierta a la extensi&#243;n del consumo. La desideologizaci&#243;n del discurso pol&#237;tico bajo la combinaci&#243;n de la exaltaci&#243;n del individuo y su realizaci&#243;n en el consumo (&#8220;consumismo&#8221;) fueron las bases de este &#8220;nuevo pacto&#8221; mucho m&#225;s elitista que aquel de la posguerra, que convivi&#243; con el aumento de la explotaci&#243;n y degradaci&#243;n social de la mayor&#237;a de la clase trabajadora, junto con altos &#237;ndices de desocupaci&#243;n y la proliferaci&#243;n exponencial de la pobreza, as&#237; como de los slums (villas miseria, favelas) que se multiplicaron en todo el mundo, siendo el &#8220;clientelismo&#8221; y la criminalizaci&#243;n las pol&#237;ticas fundamentales del neoliberalismo para estos sectores.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Este &#8220;nuevo orden&#8221; fue impuesto sobre la base de la derrota del ascenso anterior y en muchos casos directamente a partir de dictaduras, lo que llamamos &#8220;democracias poscontrarrevolucionarias&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5-1&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Lif, Laura y Chingo, Juan, &#8220;Transiciones a la democracia&#8221;, en Estrategia (&#8230;)&#034; id=&#034;nh5-1&#034;&gt;1&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;; pero, por sobre todo, tuvo como base la fractura interna sin precedentes de la clase trabajadora. Junto a la tradicional divisi&#243;n impuesta por el capital entre la clase obrera de los pa&#237;ses imperialistas y las semicolonias y colonias, se le sumaron otras que dieron lugar, junto con la proliferaci&#243;n de desocupados permanentes, al surgimiento de trabajadores &#8220;de segunda&#8221; (contratos a t&#233;rmino, subcontratados por empresas &#8220;tercerizadas&#8221;, trabajadores sin contrato legal, fuera de convenio, &#8220;sin papeles&#8221;, o diferentes combinaciones de estos), que conforman casi la mitad de la clase trabajadora mundial&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5-2&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Seg&#250;n la OIT, para finales de 2009 el 45,6% de los trabajadores del mundo (&#8230;)&#034; id=&#034;nh5-2&#034;&gt;2&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, en contraste con el sector de la clase obrera &#8220;en blanco&#8221; sindicalizada, con salarios y condiciones de trabajo marcadamente superiores a la media.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;La restauraci&#243;n dentro de la restauraci&#243;n&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La restauraci&#243;n capitalista propiamente dicha en los ex Estados obreros burocratizados estuvo en el centro de la configuraci&#243;n de este escenario. Junto con la ofensiva neoliberal contra las conquistas obtenidas por la clase obrera durante el boom de posguerra, el gobierno de Reagan va a redoblar el enfrentamiento contra la URSS, como nuevo norte luego de la derrota en Vietnam. Esta pol&#237;tica agresiva, que tuvo como uno de sus principales medios la carrera armament&#237;stica, va acelerar la decadencia econ&#243;mica y el proceso de desorganizaci&#243;n de la econom&#237;a que signific&#243; la perestroika de Gorbachov, con consecuencias terribles para las condiciones de vida de las masas. En este marco, las movilizaciones del 1989-1991 llevaron a la ca&#237;da de los reg&#237;menes estalinistas pero con un nivel baj&#237;simo de subjetividad, producto de las derrotas anteriores de los procesos de revoluci&#243;n pol&#237;tica&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5-3&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Ver Cinatti, Claudia, &#8220;La actualidad del an&#225;lisis de Trotsky frente a las (&#8230;)&#034; id=&#034;nh5-3&#034;&gt;3&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. De esta forma, pudieron ser hegemonizadas por direcciones procapitalistas con el resultado de la restauraci&#243;n del capitalismo en la URSS, los Estados del Este europeo y la reunificaci&#243;n en clave capitalista de Alemania&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5-4&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Estos procesos contra los reg&#237;menes estalinistas, con movilizaciones de (&#8230;)&#034; id=&#034;nh5-4&#034;&gt;4&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los resultados obtenidos por el imperialismo superaron con creces sus objetivos iniciales. De esta forma, la reacci&#243;n imperialista comenzada durante los primeros a&#241;os de 1980 se transform&#243; en contrarrevoluci&#243;n. Este elemento dejar&#237;a su impronta en la etapa de &#8220;restauraci&#243;n burguesa&#8221; en su conjunto. Retomando la comparaci&#243;n con la Restauraci&#243;n absolutista, esta impronta distintiva de la &#8220;restauraci&#243;n burguesa&#8221; est&#225; determinada por el hecho de que la relaci&#243;n entre capitalismo y socialismo es fundamentalmente distinta de la que existe entre feudalismo y capitalismo. El socialismo, como modo de producci&#243;n, no tiene ninguna forma determinada de existencia hist&#243;rica por fuera de la conquista del poder pol&#237;tico por parte de la clase obrera, mientras que las relaciones capitalistas se reproducen, por as&#237; decirlo, &#8220;autom&#225;ticamente&#8221; (hasta la explosi&#243;n de las crisis que le son inherentes).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Trotsky remarcaba este elemento en su comparaci&#243;n con el &#8220;Thermidor&#8221; burgu&#233;s cuando dec&#237;a: &#8220;El derrocamiento de Napole&#243;n con toda seguridad no sucedi&#243; sin dejar huellas en las relaciones entre las clases; pero en el fondo la pir&#225;mide social de Francia conserv&#243; su car&#225;cter burgu&#233;s. El hundimiento inevitable del bonapartismo estalinista pone ahora mismo un signo de interrogaci&#243;n en la conservaci&#243;n del car&#225;cter del Estado obrero de la URSS. La econom&#237;a socialista no puede edificarse sin poder socialista. La suerte de la URSS, como Estado socialista, depende del r&#233;gimen pol&#237;tico que venga a reemplazar al bonapartismo stalinista&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5-5&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#8221;Trotsky, Le&#243;n, &#8220;Estado obrero, termidor y bonapartismo&#8221;, en Mandel, Ernest (&#8230;)&#034; id=&#034;nh5-5&#034;&gt;5&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En este mismo sentido, en relaci&#243;n con la Restauraci&#243;n borb&#243;nica, si bien &#233;sta reconfigur&#243; r&#225;pidamente el mapa de Europa y reinstal&#243; nuevas versiones del absolutismo, en lo econ&#243;mico-social no signific&#243; una vuelta al feudalismo; las relaciones capitalistas continuaron desarroll&#225;ndose bajo los nuevos reg&#237;menes, la ilusi&#243;n de la &#8220;vuelta al pasado&#8221; no fue m&#225;s que eso, una ilusi&#243;n. A diferencia de &#233;sta, la &#8220;restauraci&#243;n capitalista&#8221; implic&#243;, no solo la ca&#237;da de la burocracia en tanto dictadura &#8220;sobre el proletariado&#8221; sino, y especialmente (como mostr&#243; claramente la evoluci&#243;n m&#225;s &#8220;ordenada&#8221; de la burocracia del PC chino al convertirse en capitalista), la destrucci&#243;n de las conquistas (sector de la econom&#237;a sustra&#237;do de las leyes del capital y nuevas relaciones de propiedad sobre los medios de producci&#243;n) que se manten&#237;an de la revoluci&#243;n en los Estados obreros burocratizados, la aplicaci&#243;n en la mayor&#237;a de los casos de los planes de ajuste del FMI, la reversi&#243;n de los derechos sociales y una regresi&#243;n social expresada, por ejemplo, en el caso de la ex URSS, en la abrupta ca&#237;da de la expectativa de vida de la poblaci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Las consecuencias de la restauraci&#243;n: m&#225;s Trotsky y menos Smith&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Un elemento fundamental para entender la restauraci&#243;n es la diferente evoluci&#243;n de la restauraci&#243;n capitalista en el Occidente y Rusia, con respecto al Oriente, en especial China. Si la restauraci&#243;n para Rusia, que lleg&#243; a ser la segunda potencia mundial, signific&#243; el desmantelamiento de su importante industria y su transformaci&#243;n en un pa&#237;s altamente dependiente de la exportaci&#243;n de gas y petr&#243;leo, en China, que al momento de iniciarse las reformas de Deng Xiaoping en 1979 contaba con una poblaci&#243;n campesina que superaba el 80%, signific&#243; un desarrollo industrial sin precedentes que la convierte hoy, en t&#233;rminos de PBI, en la segunda econom&#237;a del mundo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Este ascenso vertiginoso llev&#243;, por ejemplo, a Giovanni Arrighi a sostener que la actual evoluci&#243;n de China har&#237;a &#8220;m&#225;s probable que nunca en los casi dos siglos y medio que han pasado desde la publicaci&#243;n de &lt;i&gt;La riqueza de las naciones&lt;/i&gt; la materializaci&#243;n de la previsi&#243;n de Adam Smith de una sociedad de mercado a escala mundial basada en una mayor igualdad entre las civilizaciones del mundo&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5-6&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Arrighi, Giovanni, Adam Smith en Pek&#237;n, Madrid, Ed. Akal, 2007.&#034; id=&#034;nh5-6&#034;&gt;6&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, si comparamos a China con pa&#237;ses vecinos como Jap&#243;n, Corea del Sur y Taiw&#225;n, la realidad parece ser diferente. Como se&#241;ala Perry Anderson, a pesar de que la extensi&#243;n del ciclo de alto crecimiento en China ya supera en diez a&#241;os al que disfrutaron sus vecinos en diferentes momentos luego de la Segunda Guerra Mundial, la dependencia de la exportaci&#243;n por parte de China desde los a&#241;os 1990 ha sido aplastantemente superior, el consumo dentro del PBI ha sido mucho m&#225;s bajo; la dependencia del capital extranjero es mucho mayor; la brecha en los ingresos (y la inversi&#243;n) entre la ciudad y el campo ha sido en China muy superior, y el peso del sector estatal de la econom&#237;a sigue siendo abrumadoramente mayor&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5-7&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Anderson, Perry, &#8220;Dos Revoluciones&#8221;, New Left Review n&#176; 61, Madrid, Akal, (&#8230;)&#034; id=&#034;nh5-7&#034;&gt;7&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Otro elemento que, sin embargo, Anderson pasa por alto, es que China, a pesar de contar con la petrolera Sinopec, el Industrial &amp; Commercial Bank of China o la empresa estatal de energ&#237;a State Grid entre las empresas m&#225;s grandes del mundo, no cuenta con ninguna multinacional del nivel de Toyota, Honda o Hitachi, de las que Jap&#243;n tiene por decenas, ni de Samsung o Hyundai de Corea del Sur, ni la Hon Hai Precision Industry de Taiw&#225;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lo cierto es que lejos est&#225; la realidad de China de llevar agua para el molino de la tesis de Arrighi. Su PBN &lt;i&gt;per capita&lt;/i&gt; se ubica apenas por delante del Congo y Angola, con 135 millones de habitantes que viven con menos de un d&#243;lar diario y 400 millones que lo hacen con menos de dos. Mientras tanto, avanza vertiginosamente la destrucci&#243;n del medio ambiente y el derroche de energ&#237;a con respecto a los est&#225;ndares internacionales, se mantiene la &#8220;comoditificaci&#243;n&#8221; de la producci&#243;n manufacturera, consecuencia de las presiones del &#8220;modelo exportador&#8221;, as&#237; como el atraso tecnol&#243;gico relativo respecto de las potencias imperialistas, y el persistente dominio de las empresas imperialistas del mercado chino en productos de tecnolog&#237;a&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5-8&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Chingo, Juan, &#8220;Mitos y realidad de la China actual&#8221;, en Estrategia (&#8230;)&#034; id=&#034;nh5-8&#034;&gt;8&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No es la hip&#243;tesis de Adam Smith sobre la mayor igualdad entre naciones la que nos puede permitir explicar todo esto, sino m&#225;s bien las categor&#237;as utilizadas por Trotsky, con quien podemos afirmar que se ha configurado un espectacular proceso de desarrollo desigual y combinado, donde se han agudizado las contradicciones entre el campo y la ciudad en un pa&#237;s que, con el 23% de la poblaci&#243;n mundial, solo dispone del 6% de la tierra cultivable del planeta. Donde ciudades pujantes de millones de habitantes y modernos edificios, con grandes concentraciones obreras donde se trabaja sin una clara delimitaci&#243;n de la jornada laboral (hasta 16 &#243; 18 horas y en algunos casos m&#225;s) conviven con un campo de muy baja productividad, donde gran parte la poblaci&#243;n sobrevive gracias a las remesas enviadas por sus hijos sale de las ciudades&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5-9&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Estas constituyen el 80% de los ingresos de los campesinos; ver (&#8230;)&#034; id=&#034;nh5-9&#034;&gt;9&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En este contexto, en marzo y mayo de 2002, se produjo la mayor movilizaci&#243;n obrera en China desde Tiananmen: en tres ciudades de Dongbei (Liaoyang, Daqing y Fushun) salieron a la lucha decenas de miles de obreros impagos, jubilados y desocupados, de la metalurgia, la miner&#237;a y los altos hornos que protagonizaron protestas y movilizaciones durante varias semanas&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5-10&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Poch-de-Feliu, op. cit..&#034; id=&#034;nh5-10&#034;&gt;10&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Sin embargo, lo novedoso es que durante los &#250;ltimos a&#241;os, en un contexto donde contin&#250;an estando prohibidos los sindicatos independientes y el derecho de huelga, la nueva clase obrera china comenz&#243; a movilizarse crecientemente en luchas salariales y reivindicativas, contra el no pago de los salarios y por derechos democr&#225;ticos, siendo que en muchos casos quienes emigran desde el campo son catalogados como ilegales en las ciudades&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5-11&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Ver: Chingo, Juan, &#8220;El capitalismo mundial en una crisis hist&#243;rica&#8221;, en (&#8230;)&#034; id=&#034;nh5-11&#034;&gt;11&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Son una nueva clase obrera de entre 100 y 200 millones de trabajadores que migraron del campo a la ciudad en las &#250;ltimas dos d&#233;cadas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A mediados de 2010 pudimos ver la oleada de luchas que tuvo como emblema a los obreros de Honda en la provincia de Guandong, que tras mantener la planta paralizada durante dos semanas, se extendi&#243; a otras regiones como mostraron los enfrentamientos de los trabajadores de KOK Machinery en las afueras de Shangai con la polic&#237;a.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como se&#241;ala Richard Walker en su cr&#237;tica a Arrighi, los reparos que &#233;ste pone para dar cuenta del vertiginoso desarrollo como tal de la clase obrera (t&#233;rmino que no utiliza hasta el cap&#237;tulo XII de su libro) y de la emergencia de una clase propiamente capitalista (demasiado concentrado en los mecanismos de &#8220;acumulaci&#243;n por desposesi&#243;n&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5-12&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Concepto acu&#241;ado por David Harvey,- quien tiende a oponerlo a los mecanismos (&#8230;)&#034; id=&#034;nh5-12&#034;&gt;12&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;) son graves obst&#225;culos para un an&#225;lisis que pretenda dar cuenta de la China actual&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5-13&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Walker, Richard, &#8220;Karl Marx between two worlds: the antinomies of Giovanni (&#8230;)&#034; id=&#034;nh5-13&#034;&gt;13&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En s&#237;ntesis, podemos afirmar, partiendo de la teor&#237;a del desarrollo desigual y combinado de Trotsky, que el proceso de restauraci&#243;n signific&#243;, sobre la base de la unidad nacional conquistada por la revoluci&#243;n de 1949, un desarrollo industrial sin precedentes, motorizado esencialmente por la penetraci&#243;n del capital financiero internacional, directamente o a trav&#233;s del Estado, que al mismo tiempo que desarroll&#243; exponencialmente las filas de la clase obrera (hoy alrededor de 400 millones de trabajadores urbanos), lo hizo sin dar lugar al surgimiento an&#225;logo de una burgues&#237;a de esta magnitud. Es decir, un desarrollo donde el capital financiero y el Estado han tenido un papel preponderante con el resultado de un proletariado muy fuerte (el m&#225;s numeroso del planeta para un solo pa&#237;s) y una burgues&#237;a comparativamente much&#237;simo m&#225;s d&#233;bil.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Parafraseando a Arrighi, m&#225;s que confirmar la predicci&#243;n de Smith en &lt;i&gt;La riqueza de las naciones&lt;/i&gt;, tendr&#237;amos que decir que la evoluci&#243;n actual de China hace mucho m&#225;s probable hoy la previsi&#243;n que planteara Trotsky en su libro &lt;i&gt;La Revoluci&#243;n Permanente&lt;/i&gt; hace ya m&#225;s de setenta a&#241;os con respecto al proletariado chino y a su potencial revolucionario como caudillo del pueblo oprimido.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Restauraci&#243;n burguesa como etapa de la &#233;poca imperialista&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De conjunto, la crisis capitalista actual sucede a pesar de toda una serie de transformaciones que se han operado desde los a&#241;os 1980 a esta parte a favor del capital, como la restauraci&#243;n del capitalismo en los ex Estados obreros burocratizados, en Rusia, el Este de Europa, y Oriente que implic&#243; la reconquista de nuevos espacios para la valorizaci&#243;n del capital; la liberalizaci&#243;n extrema del sistema financiero (luego de que fueran derribadas las barreras entre banca de inversi&#243;n, comercial y aseguradoras); la nueva divisi&#243;n mundial del trabajo, incorporando a la producci&#243;n manufacturera internacional a pa&#237;ses de la periferia vali&#233;ndose de la explotaci&#243;n intensiva de fuerza de trabajo; el avance en la integraci&#243;n de un mercado de trabajo mundial que acrecent&#243; la competencia entre los trabajadores y fue la base para aumentar la plusval&#237;a absoluta obtenida por el capital; y el desarrollo de nichos de acumulaci&#243;n (como los NIC y nuevos NIC, la llamada &#8220;nueva econom&#237;a&#8221;, y luego la burbuja inmobiliaria que estall&#243; en 2008), incluyendo China, que permitieron sostener la tasa de ganancia pero con el l&#237;mite de una d&#233;bil acumulaci&#243;n de capital de conjunto durante las &#250;ltimas d&#233;cadas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Uno de los int&#233;rpretes de esta etapa en t&#233;rminos de restauraci&#243;n, ha sido David Harvey, cuya visi&#243;n hemos criticado en particular en otro lugar&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5-14&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Ver Noda, Mart&#237;n, op. cit.&#034; id=&#034;nh5-14&#034;&gt;14&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. En su libro &lt;i&gt;Breve historia del neoliberalismo&lt;/i&gt; retoma las elaboraciones de G&#233;rard Dum&#233;nil y Dominique L&#233;vy, quienes definen al neoliberalismo como proyecto de &#8220;restauraci&#243;n del poder de clase&#8221;. Harvey analiza la historia del neoliberalismo como &#8220;un ardid pol&#237;tico que apunta a restablecer las condiciones para la acumulaci&#243;n de capital y la restauraci&#243;n del poder de clase&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5-15&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Harvey, David, &#8220;El neoliberalismo como destrucci&#243;n creativa&#8221;, en .&#034; id=&#034;nh5-15&#034;&gt;15&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Es decir, si por un lado habla de restauraci&#243;n, por otro lado, sostiene que la misma se limita esencialmente a una pol&#237;tica, un &#8220;ardid pol&#237;tico&#8221;. Esto no es un elemento menor en su reflexi&#243;n, es lo que le permite plantear en &lt;i&gt;El nuevo imperialismo&lt;/i&gt; la posible reversibilidad del proceso. Harvey nos dec&#237;a en aquel libro que &#8220;Estados Unidos podr&#237;a mitigar, sino abandonar, su trayectoria imperialista, emprendiendo una redistribuci&#243;n masiva de la riqueza dentro de sus fronteras y una reorientaci&#243;n del flujo de capitales hacia la producci&#243;n y renovaci&#243;n de infraestructuras [...] El m&#237;nimo preciso ser&#237;a un nuevo &#8216;New Deal', pero no es en absoluto seguro que eso funcionara realmente frente al abrumador exceso de capacidad del sistema global&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5-16&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Harvey, David, El nuevo imperialismo, Madrid, Akal, 2003.&#034; id=&#034;nh5-16&#034;&gt;16&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. A rengl&#243;n seguido se ve obligado a aclarar que &#8220;Conviene recordar las lecciones de la d&#233;cada de los treinta: no est&#225; nada claro que el New Deal de Roosevelt resolviera el problema de la Depresi&#243;n. Fue precisa la guerra entre los principales Estados capitalistas para hacer retroceder las estrategias territoriales y reconducir la econom&#237;a hacia una v&#237;a estable de acumulaci&#243;n de capital continua y generalizada&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5-17&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#237;dem.&#034; id=&#034;nh5-17&#034;&gt;17&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Justamente por esto, el &#233;xito del nuevo &#8220;New Deal&#8221;, que propone el autor de &lt;i&gt;El Nuevo Imperialismo&lt;/i&gt;, no es simplemente algo &#8220;no seguro&#8221; sino imposible en las condiciones actuales, porque la Segunda Guerra Mundial y la destrucci&#243;n masiva de fuerzas productivas a la que condujo no son un elemento entre otros, sino la clave para explicar las condiciones de posibilidad del &lt;i&gt;boom&lt;/i&gt; de posguerra.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En este sentido, la recuperaci&#243;n que comenz&#243; a inicios de la d&#233;cada de 1980, a pesar de comprender la depresi&#243;n de los salarios a nivel internacional y m&#250;ltiples derrotas al movimiento de masas, y de que las sucesivas crisis oficiaron como &#8220;limpiezas&#8221; parciales de capital sobrante, no tuvo como sustento una destrucci&#243;n de fuerzas productivas comparable a aquella de la Segunda Guerra Mundial sobre la cual se bas&#243; el &lt;i&gt;boom&lt;/i&gt; posterior. Fue por eso y no por un &#8220;ardid pol&#237;tico&#8221; que ninguna de las transformaciones que mencion&#225;bamos al principio de este apartado pudo impedir la crisis hist&#243;rica que vivimos en la actualidad, sino que al contrario, &#233;stas mismas medidas han multiplicado las contradicciones de un capitalismo cada vez m&#225;s incapacitado para mantener las condiciones de su propia reproducci&#243;n&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5-18&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Chingo, Juan, &#8220;Crisis y contradicciones del &#8216;capitalismo del siglo XXI'&#8221;, (&#8230;)&#034; id=&#034;nh5-18&#034;&gt;18&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En este marco, el keynesianismo de posguerra, al rev&#233;s de lo que insin&#250;a Harvey, no represent&#243; el desgaste del poder de clase de la burgues&#237;a sino que fue una forma de recompoisici&#243;n del poder de clase en las condiciones impuestas por el resultado de la Segunda Guerra Mundial. Lo cierto que la &#8220;restauraci&#243;n burguesa&#8221; con las caracteristicas que se&#241;alamos, as&#237; como el boom luego de la destrucci&#243;n masiva de la Segunda Guerra Mundial corresponden a distintas etapas de una misma &#233;poca: la &#233;poca imperialista de declinaci&#243;n del capitalismo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Volviendo a la comparaci&#243;n con la Restauraci&#243;n borb&#243;nica podemos decir que hoy la propia intervenci&#243;n estatal de magnitudes in&#233;ditas para salvar a los capitalistas muestra el car&#225;cter declinante del capitalismo, donde el dinamismo (y automatismo) del que pod&#237;an gozar las relaciones de producci&#243;n capitalistas a principios del siglo XIX bajo la Restauraci&#243;n, a pesar de la forma de los Estados, era infinitamente superior al capitalismo actual.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En este sentido, si para finales de la d&#233;cada de 1820 se pod&#237;a decir que si bien el absolutismo hab&#237;a conquistado una &#8220;sobrevida&#8221; tras la derrota de Napole&#243;n esto no signific&#243; la regeneraci&#243;n de las condiciones que le dieron origen, hoy podemos decir algo muy parecido del capitalismo, que si bien la derrota del ascenso 1968-1981 (que incluy&#243; revoluciones en el centro, en la periferia y en los Estados obreros burocratizados) abri&#243; el camino a la restauraci&#243;n otorg&#225;ndole una sobrevida al capitalismo, &#233;ste ha sido incapaz de revertir sus condiciones hist&#243;ricas de declinaci&#243;n como sistema social.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;La &#233;poca de la revoluci&#243;n burguesa y la &#233;poca de la revoluci&#243;n proletaria&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Otra interpretaci&#243;n de la etapa en t&#233;rminos de restauraci&#243;n la encontramos en Daniel Bensa&#239;d, quien en su libro &lt;i&gt;La discordancia de los tiempos&lt;/i&gt;, partiendo de la comparaci&#243;n con la Restauraci&#243;n borb&#243;nica realizada por el fil&#243;sofo Alain Badiou&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5-19&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Badiou, Alain, De un desastre oscuro, Bs. As., Amorrortu, 2006.&#034; id=&#034;nh5-19&#034;&gt;19&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, defin&#237;a el proceso como: &#8220;&#8216;Lo contrario de una revoluci&#243;n'. Resulta &#8211;dec&#237;a&#8211; de la asimetr&#237;a entre las fuerzas de conservaci&#243;n y las fuerzas de transformaci&#243;n. Aqu&#237; est&#225; el secreto de estos derrumbamientos y estos hundimientos sin gesto inaugural, sin novedad ni promesa, donde el sentido se reduce a una restauraci&#243;n. No a la restauraci&#243;n puramente econ&#243;mica de las &#8216;leyes de mercado'. Sino a la Restauraci&#243;n may&#250;scula, en toda la l&#237;nea&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5-20&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Bensa&#239;d, Daniel, La discordance des temps, Par&#237;s, de la Passion, 1995, (&#8230;)&#034; id=&#034;nh5-20&#034;&gt;20&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La analog&#237;a de Bensa&#239;d de &#8220;Restauraci&#243;n en toda la l&#237;nea&#8221; no solo no respetaba la realidad de las limitaciones que tuvo en su momento la Restauraci&#243;n borb&#243;nica sino que tampoco reparaba en los l&#237;mites de la propia comparaci&#243;n hist&#243;rica, pleg&#225;ndose de esta forma al clima ideol&#243;gico imperante en los a&#241;os 1990. Lo cierto es que con lo dicho en los apartados anteriores se acaba la pertinencia de la analog&#237;a hist&#243;rica porque la derrota de Napole&#243;n, y este es el punto de partida fundamental, no solo signific&#243; para la burgues&#237;a la restauraci&#243;n absolutista y una vuelta al antiguo r&#233;gimen, sino que coincidi&#243; con el final de la &#250;ltima revoluci&#243;n burguesa&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5-21&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Luego solo habr&#237;a &#8220;revoluciones pasivas&#8221;, como bien se&#241;al&#243; Gramsci: &#201;stas se (&#8230;)&#034; id=&#034;nh5-21&#034;&gt;21&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; , y con ella de la &#233;poca de las revoluciones burguesas. Un ciclo que hab&#237;a comprendido cuatro revoluciones en, nada m&#225;s ni nada menos, que tres siglos (la de los Pa&#237;ses Bajos en el siglo XVI, la Guerra Civil inglesa en el siglo XVII, la Guerra de Independencia norteamericana y la Revoluci&#243;n Francesa del siglo XVIII).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La diferencia fundamental es que el fin del ciclo de las revoluciones burguesas no se debi&#243; al desaf&#237;o de las fuerzas feudales sino a las consecuencias del desarrollo del propio capitalismo, y en primer lugar al surgimiento del proletariado como nuevo actor independiente a partir de 1848&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5-22&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Como se&#241;alara Trotsky en Resultados y Perspectivas: &#8220;Ya el a&#241;o 1848 presenta (&#8230;)&#034; id=&#034;nh5-22&#034;&gt;22&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Desde este punto de vista, dar por terminada la &#233;poca de la revoluci&#243;n proletaria luego de un par de d&#233;cadas de restauraci&#243;n capitalista es tan est&#250;pido como dar por terminada la &#233;poca de las revoluciones burguesas en 1680 porque se hab&#237;an cumplido 20 a&#241;os de la restauraci&#243;n de los Estuardo. Bensa&#239;d tendi&#243; a olvidar en su analog&#237;a este elemento fundamental, dejando subsistir la ambig&#252;edad de la que se nutri&#243; la ideolog&#237;a de la restauraci&#243;n. No casualmente en los debates posteriores en la ex LCR se dio por clausurada &#8220;la era de la Revoluci&#243;n de Octubre&#8221; en la b&#250;squeda de nuevos sujetos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, hoy las relaciones de explotaci&#243;n capitalista se han extendido como nunca antes en la historia, subsumiendo las m&#225;s variadas actividades humanas; la poblaci&#243;n asalariada ha llegado a los comprender alrededor de 3.000 millones de personas a nivel mundial. Por primera vez en la historia, los trabajadores asalariados, junto con los semiproletarios, constituyen la mayor&#237;a de la poblaci&#243;n mundial, con una demograf&#237;a que tambi&#233;n por primera vez hace que la poblaci&#243;n urbana haya superado a la poblaci&#243;n rural. Lejos de configurar un proceso homog&#233;neo, el capitalismo fue incapaz de proletarizar al conjunto de las grandes masas que afluyeron a las ciudades, generando simult&#225;neamente enormes ej&#233;rcitos de desocupados, amplios procesos de descomposici&#243;n social y, junto con esto, lo que Mike Davis llam&#243; &#8220;el planeta de los &lt;i&gt;slums&lt;/i&gt;&#8221;, en referencia a las villas miseria o &lt;i&gt;favelas&lt;/i&gt; que albergan en el mundo a m&#225;s de mil millones de personas, un sexto de la poblaci&#243;n mundial. Es decir, procesos de semiproletarizaci&#243;n, ruina de viejos sectores medios y campesinos emigrados, incluyendo un amplio lumpenproletariado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Durante los a&#241;os 1990, con la restauraci&#243;n capitalista, China, Rusia y los Estados del Este europeo (junto con la India) aportaron 1.470 millones de nuevos obreros al mercado mundial, que de conjunto duplicaron a la fuerza de trabajo de la que dispon&#237;a el capital que, excluyendo esos pa&#237;ses, contaba con 1.460 millones&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5-23&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Freeman, Richard, &#8220;China, India and the doubling of the global labor force: (&#8230;)&#034; id=&#034;nh5-23&#034;&gt;23&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Entre estos, los nuevos obreros incorporados al mercado mundial, no solo se contaron los trabajadores previamente existentes que pasaron a la &#243;rbita del capitalismo, sino una nueva clase obrera proveniente del campo, que en China, como dec&#237;amos, comprendi&#243; un ej&#233;rcito de entre 100 y 200 millones de nuevos trabajadores urbanos que emergi&#243; en poco m&#225;s de dos d&#233;cadas; otro tanto puede se&#241;alarse en el caso de la India. Mientras que en la India gran parte de esta nueva clase obrera se centr&#243; en el sector de servicios (con un 14% de los trabadores en la industria y un 34% en los servicios para 2003), en China se destac&#243; el desarrollo de la clase obrera industrial (27% para 2009 contra 33% en los servicios). Es decir, durante las d&#233;cadas de restauraci&#243;n, mientras florec&#237;a la propaganda imperialista sobre el &#8220;fin de la clase obrera&#8221;, no solo se desarrollaba en &#8220;Occidente&#8221; un extendido proceso de asalarizaci&#243;n de nuevos sectores, reconfigurando la clase trabajadora con un mayor peso del sector servicios, sino que en pa&#237;ses como la India o China, ten&#237;a lugar el surgimiento de una inmensa nueva clase obrera de cientos de millones de personas, no solo ocupada en el sector servicios sino tambi&#233;n, como en el caso de China, con un gran peso de la industria.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por un lado, el efecto de la incorporaci&#243;n de aquellos 1.470 millones de trabajadores al mercado capitalista fue una presi&#243;n enorme sobre el salario y las condiciones de trabajo para el aumento exponencial de la plusval&#237;a absoluta, producto de la p&#233;rdida del poder de negociaci&#243;n en el marco de la competencia en un mercado de trabajo mundial mucho m&#225;s integrado. Por otro lado, una parte importante de estos 1.470 millones consiste en cientos de millones de nuevos trabajadores que vinieron a engrosar las filas de la clase obrera internacional.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cualquier analog&#237;a debe partir de que, lejos de dar por terminada la &#233;poca de las revoluciones proletarias como sucedi&#243; con la &#233;poca de las revoluciones burguesas con el surgimiento del proletariado como nueva clase revolucionaria, la restauraci&#243;n burguesa hizo que el mismo proletariado est&#233; hoy, en t&#233;rminos objetivos, m&#225;s extendido que nunca antes en la historia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A su vez, desde el comienzo de la etapa de la &#8220;restauraci&#243;n burguesa&#8221; ha pasado mucha agua bajo el puente. Desde aquel entonces a esta parte podemos distinguir, en l&#237;neas generales, tres subper&#237;odos. &lt;br class='autobr' /&gt;
El primero, cuyas caracter&#237;sticas se&#241;al&#225;bamos en apartados anteriores, estuvo marcado por el triunfalismo capitalista, que as&#237; como dio por finalizada la historia, declar&#243; el fin del trabajo, de los Estados nacionales, de los grandes relatos y del marxismo, entre muchos otros.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El segundo, caracterizado por una serie de crisis que no llegaron a dislocar el mercado mundial (crisis asi&#225;tica, &lt;i&gt;default&lt;/i&gt; ruso en 1998, con el posterior ascenso y ca&#237;da de la llamada &#8220;nueva econom&#237;a&#8221; entre 1998 y 2001), por guerras regionales y agresiones imperialistas que no llegaron a quebrar abiertamente el orden mundial (en el Medio Oriente, Golfo P&#233;rsico, los Balcanes y pa&#237;ses de &#193;frica), y en la lucha de clases, como veremos m&#225;s adelante, por el despertar pol&#237;tico de millones de j&#243;venes (desde Seattle a lo que luego ser&#225; el movimiento contra la guerra de Irak) as&#237; como el pasaje a la acci&#243;n directa de sectores de masas en Am&#233;rica Latina, pero que no llegaron a constituirse en revoluciones.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A partir de 2002 tendr&#225; lugar un tercer subper&#237;odo, en el cual se desarroll&#243; un ciclo de crecimiento de la econom&#237;a mundial (basado, entre otros elementos, en la &#8220;burbuja inmobiliaria&#8221;, la expansi&#243;n sin precedentes de los activos financieros y un renovado &lt;i&gt;boom&lt;/i&gt; exportador de China, que dar&#225; lugar a un salto en el proceso de sobreinversi&#243;n), que coincidi&#243; con mayores tensiones geopol&#237;ticas bajo el signo de la guerra de Irak. Por otro lado, el movimiento &#8220;no-global&#8221;, luego anti-guerra, era canalizado por variantes reformistas y los procesos de acci&#243;n directa dejaban el centro de la escena en Am&#233;rica Latina a favor de una serie de gobiernos &#8220;posneoliberales&#8221; y nacionalistas&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5-24&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Ver Molina, Eduardo, &#8220;&#191;A d&#243;nde va Am&#233;rica Latina?&#8221;, en Estrategia (&#8230;)&#034; id=&#034;nh5-24&#034;&gt;24&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Mientras tanto, la clase obrera avanzaba en el proceso de recomposici&#243;n objetiva que mencion&#225;bamos antes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hoy la crisis mundial abre una nueva situaci&#243;n donde las contradicciones acumuladas que hacen al car&#225;cter hist&#243;rico de la crisis sientan las bases para un cambio en la relaci&#243;n de fuerzas, de signo a&#250;n indefinido, pero que replantea la vigencia de la &#233;poca imperialista, de crisis, guerras y revoluciones.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;La burgues&#237;a y el proletariado luego de la restauraci&#243;n&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A pesar de que, como muestran los elementos se&#241;alados, no se han extinguido sino profundizado las condiciones objetivas que marcan la &#233;poca de las revoluciones proletarias, la propaganda imperialista logr&#243; imponer como sentido de &#233;poca no solo el fin las revoluciones proletarias, sino de la revoluci&#243;n social en general. La forma que tuvo el proceso contribuy&#243; a este objetivo. A diferencia de la derrota hist&#243;rica que sufri&#243; el proletariado con la Comuna de Par&#237;s (1871), donde los heroicos comuneros batallaron a muerte contra el ej&#233;rcito franc&#233;s apoyado por el ej&#233;rcito prusiano, y que sirvi&#243; de ejemplo e inspiraci&#243;n para los revolucionarios del siglo XX a pesar de tener como consecuencia inmediata la ausencia de revoluci&#243;n por m&#225;s de treinta a&#241;os, durante la ofensiva neoliberal, los trabajadores vieron c&#243;mo sus propias organizaciones se les volv&#237;an en contra.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dec&#237;a Bensa&#239;d: &#8220;Frente al hundimiento de dictaduras burocr&#225;ticas, estamos amenazados por el mismo estupor que afect&#243; a Hegel cuando Napole&#243;n fue deshecho por la Europa unida. Sab&#237;a bien, seg&#250;n su propia filosof&#237;a, que el tirano deb&#237;a desaparecer una vez consumada su obra. [&#8230;] Pero &#8216;cuando esto ocurri&#243;', se &#8216;qued&#243; ciego frente a la realizaci&#243;n de sus propias palabras'. [&#8230;] Porque hab&#237;a concebido la destrucci&#243;n del orden imperial desde adentro, por el Esp&#237;ritu, y he aqu&#237; que se produc&#237;a &#8216;bajo el peso de la mediocridad y de su masa plomiza'&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5-25&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Bensa&#239;d, Daniel, op.cit.&#034; id=&#034;nh5-25&#034;&gt;25&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, en este punto la analog&#237;a otra vez se vuelve inadecuada. La Restauraci&#243;n burguesa no estuvo acompa&#241;ada de una derrota militar de las caracter&#237;sticas de Waterloo sino que fue efectivamente &#8220;desde adentro&#8221;, pero en un sentido contrarrevolucionario, y &#233;ste es su rasgo distintivo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por ello en este punto m&#225;s bien tendr&#237;amos que compararla con la bancarrota de la socialdemocracia alemana luego de 1914. Sobre este hecho, Trotsky se&#241;alaba: &#8220;La historia se desarroll&#243; de tal forma que en la &#233;poca de la guerra imperialista la socialdemocracia ha demostrado &#8211;y ahora esto se puede afirmar con toda objetividad&#8211; ser el factor m&#225;s contrarrevolucionario de la historia mundial. Sin embargo, la socialdemocracia no es un accidente, no cay&#243; del cielo, sino que fue creada por los esfuerzos de la clase obrera alemana en el curso de d&#233;cadas de construcci&#243;n ininterrumpida y adaptaci&#243;n a las condiciones imperantes en el marco del Estado capitalista-yunker. [&#8230;] En el momento en que estall&#243; la guerra, y en consecuencia, cuando lleg&#243; el momento de la mayor prueba hist&#243;rica, result&#243; que la organizaci&#243;n oficial de la clase obrera actu&#243; y reaccion&#243; no como una organizaci&#243;n de lucha del proletariado contra el Estado burgu&#233;s, sino como un &#243;rgano auxiliar del Estado burgu&#233;s, para disciplinar al proletariado. La clase obrera qued&#243; paralizada, se posaba sobre ella no solo el aparato militarista del Estado sino el aparato de su propio partido&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5-26&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, Le&#243;n, &#8220;A creeping revolution&#8221;, The First Five Years of the (&#8230;)&#034; id=&#034;nh5-26&#034;&gt;26&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; .&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esta dial&#233;ctica de las conquistas parciales del proletariado volvi&#233;ndose en su propia contra, en escala ampliada, fue el signo de la &#233;poca de la restauraci&#243;n&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5-27&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Respecto de un per&#237;odo hist&#243;rico m&#225;s amplio, esa dial&#233;ctica actu&#243; en dos (&#8230;)&#034; id=&#034;nh5-27&#034;&gt;27&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. No solo las burocracias de los Estados obreros degenerados se pusieron a la cabeza de la restauraci&#243;n y se transformaron en capitalistas, sino que fueron, en muchos casos, las implementadoras de los planes del FMI. En los Estados capitalistas, la socialdemocracia, que a partir del estallido de la Primera Guerra Mundial hab&#237;a demostrado en repetidas oportunidades su car&#225;cter pol&#237;ticamente contrarrevolucionario, pero hab&#237;a mantenido un papel reformista en lo social, se transform&#243; en agente directo de la ofensiva patronal como implementadora de las contrarreformas neoliberales. Los PC siguieron un curso parecido, siendo parte en varias oportunidades de gobiernos &#8220;social liberales&#8221; en alianza con los PS.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ser&#237;a un grueso error subestimar este elemento en la comparaci&#243;n entre la situaci&#243;n de la burgues&#237;a luego de la Restauraci&#243;n absolutista y la situaci&#243;n del proletariado luego de la &#8220;restauraci&#243;n burguesa&#8221;, ya que en un caso se enfrentaban dos clases explotadoras&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5-28&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;En aquel momento ya contaban, incluso, con intereses comunes, sobre todo las (&#8230;)&#034; id=&#034;nh5-28&#034;&gt;28&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; y en otro no. Si la burgues&#237;a, bajo el dominio de la Santa Alianza, garantiz&#243; la maduraci&#243;n de sus intereses a trav&#233;s de la continuidad de la acumulaci&#243;n de riqueza material, el proletariado no puede garantizar la maduraci&#243;n de sus intereses hist&#243;ricos a trav&#233;s de su mera reproducci&#243;n espont&#225;nea como sujeto de explotaci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como dec&#237;a Lenin, &#8220;La fuerza de la clase obrera reside en su organizaci&#243;n. Sin organizaci&#243;n de las masas, el proletariado no es nada. Organizado, lo es todo&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5-29&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Lenin, V. I., &#8220;La lucha contra los socialdem&#243;cratas kadetizantes y la (&#8230;)&#034; id=&#034;nh5-29&#034;&gt;29&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; y, en este sentido, es de suma importancia para la clase obrera, que en el marco del retroceso general, contin&#250;en existiendo los sindicatos como organizaciones de masas, las m&#225;s extendidas de la clase obrera (a pesar de todos los l&#237;mites que impone la burocracia como la exclusi&#243;n de los desocupados, de los trabajadores en negro y precarizados, entre otros, que hacen que solo representen a una minor&#237;a de la clase obrera). Sin embargo, esto es insuficiente, ya que, para la clase obrera, el elemento esencial de la maduraci&#243;n de sus intereses est&#225; determinado por su experiencia hist&#243;rica acumulada y educaci&#243;n en el proceso mismo de la lucha de clases; una continuidad que solo puede ser sostenida por su vanguardia organizada, ya que bajo las condiciones del capitalismo nunca, y m&#225;s todav&#237;a en los momentos de retroceso, puede ser patrimonio de la clase de conjunto.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esta continuidad se quebr&#243; luego de la Segunda Guerra Mundial. Por qu&#233; sucedi&#243; y c&#243;mo encontrar los hilos hist&#243;ricos que permitan recomponerla es hoy, en el siglo XXI, una tarea fundamental para el marxismo revolucionario, sin la cual es imposible definir el marco estrat&#233;gico de la &#233;poca, ya que esta experiencia es el &#250;nico &#8220;patrimonio&#8221; que el proletariado pudo acumular bajo las cadenas del capitalismo y la condici&#243;n indispensable para retornar a la lucha revolucionaria sin comenzar de cero.&lt;/p&gt;
&lt;h2 class=&#034;spip&#034;&gt;Parte II. El legado de Trotsky y la IV Internacional&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;En sus &lt;i&gt;Consideraciones sobre el marxismo occidental&lt;/i&gt;, Perry Anderson se encargaba de realizar el inventario del legado de Trotsky empezando por su &lt;i&gt;Historia de la Revoluci&#243;n Rusa&lt;/i&gt; como &#8220;el m&#225;s eminente ejemplo de literatura hist&#243;rica marxista&#8221;; luego pasaba revista de los escritos de Trotsky sobre el ascenso del fascismo como &#8220;estudios concretos de una coyuntura hist&#243;rica sin parang&#243;n en los anales del materialismo hist&#243;rico&#8221; y como &#8220;el primer an&#225;lisis marxista verdadero de un Estado capitalista del siglo XX&#8221;; tambi&#233;n destacaba los an&#225;lisis sobre Francia, Inglaterra y Espa&#241;a, para finalmente destacar su teor&#237;a sobre la naturaleza del Estado sovi&#233;tico y el destino de la URSS bajo Stalin. A su vez, este legado te&#243;rico cuya escala hist&#243;rica Anderson consideraba &#8220;a&#250;n dif&#237;cil de apreciar hoy&#8221;, constituye solo una parte que debiera completarse con la teor&#237;a de la revoluci&#243;n permanente, sus escritos militares, sus an&#225;lisis sobre el M&#233;xico de C&#225;rdenas, sus escritos sobre cultura y literatura, etc&#233;tera.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, estos escritos no son m&#225;s que la expresi&#243;n en el terreno de la teor&#237;a de un legado m&#225;s vasto de Trotsky. Luego de estar sometida a la guerra imperialista y a tres a&#241;os de guerra civil e invasiones imperialistas, con el aislamiento que signific&#243; la derrota de la revoluci&#243;n alemana, tras la muerte de Lenin y con las nuevas posibilidades de &#8220;diferenciaci&#243;n social&#8221; que otorgaban los primeros &#233;xitos de la NEP, va a dar comienzo el &#8220;Thermidor&#8221; en la URSS, y con &#233;l, la gran batalla de Trotsky contra la burocratizaci&#243;n del Estado obrero surgido de la Revoluci&#243;n Rusa y la degeneraci&#243;n de la III Internacional. Como parte de esta lucha, luego de la Oposici&#243;n de Izquierda, pasando por la Liga Comunista Internacional y el Movimiento pro Cuarta Internacional, dedic&#243; la &#250;ltima parte de su vida a educar a una nueva generaci&#243;n de revolucionarios y a la fundaci&#243;n de la IV Internacional, de cara a los grandes acontecimientos catastr&#243;ficos en una situaci&#243;n signada por el ascenso del fascismo, la crisis mundial y los preparativos para la Segunda Guerra Mundial; tarea para la que el propio Trotsky se consideraba irremplazable, a diferencia del triunfo de la Revoluci&#243;n de Octubre cuando a&#250;n viv&#237;a Lenin.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Isaac Deutscher, el gran bi&#243;grafo de Trotsky, consider&#243;, contrariamente, esta tarea como voluntarista. En su trilog&#237;a comenta ir&#243;nicamente el congreso de fundaci&#243;n de la IV: &#8220;Durante todo el verano de 1938 Trotsky se mantuvo ocupado en la preparaci&#243;n del &#8216;Proyecto del Programa' y de las resoluciones para el &#8216;Congreso Constituyente' de la Internacional. En realidad &#233;ste fue solo una peque&#241;a conferencia de trotskistas celebrada en la casa de Alfred Rosmer en Perigny, una aldea cercana a Par&#237;s, el 3 de setiembre de 1938&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5-30&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Deutscher, Isaac, El profeta desterrado, M&#233;xico, Ed. Era, 1979.&#034; id=&#034;nh5-30&#034;&gt;30&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Seg&#250;n Deutscher, mejor hubiera sido para Trotsky dedicarse a sus proyectos de elaboraci&#243;n inconclusos que &#8220;perder el tiempo&#8221; en la formaci&#243;n de las bases pol&#237;tico-program&#225;ticas de la IV y de sus cuadros y militantes. Desde el propio t&#237;tulo de uno de los tomos de su biograf&#237;a de Trotsky, &lt;i&gt;El profeta desarmado&lt;/i&gt;, hace una alusi&#243;n impl&#237;cita a Maquiavelo cuando dec&#237;a que &#8220;todos los profetas armados han sido vencedores, y los desarmados abatidos&#8221;. Sugestivamente, si nos remontamos a &lt;i&gt;El Pr&#237;ncipe&lt;/i&gt; esta apreciaci&#243;n parece ser coherente con sus expectativas de que la regeneraci&#243;n de la revoluci&#243;n viniera de la mano de un ala de la burocracia, ya que el fundamento de Maquiavelo consist&#237;a en que &#8220;conviene notar, adem&#225;s, que el natural de los pueblos es variable. F&#225;cil es hacerles creer una cosa, pero dif&#237;cil hacerles persistir en su creencia. Por cuyo motivo es menester componerse de modo que, cuando hayan cesado de creer, sea posible constre&#241;irlos a creer todav&#237;a&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5-31&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Maquiavelo, Nicol&#225;s, El Pr&#237;ncipe, Barcelona, Planeta De Agostini, 1995.&#034; id=&#034;nh5-31&#034;&gt;31&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Sin embargo, Trotsky, que se neg&#243; a tomar el poder con las bayonetas del Ej&#233;rcito Rojo frente al ascenso de Stalin, sab&#237;a perfectamente que el socialismo era una construcci&#243;n consciente que no pod&#237;a ser sustituida por ning&#250;n Bonaparte. Por lo cual la teor&#237;a y el programa marxistas y la organizaci&#243;n revolucionaria eran las &#250;nicas herramientas de las que se pod&#237;a valer el proletariado en relaci&#243;n con sus fines.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La IV Internacional no logr&#243; adquirir, pese al gran ascenso revolucionario de la posguerra, el peso de masas que Trotsky preve&#237;a. El asesinato del propio Trotsky y de los principales dirigentes de la IV y, como veremos, el resultado contradictorio de la guerra, determinado por la derrota de los nazis en manos de la URSS que represtigi&#243; a la burocracia, el bloqueo de la revoluci&#243;n en los pa&#237;ses centrales producto de los pactos del estalinismo con el imperialismo, etc&#233;tera, impidieron que se concretara esta perspectiva.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, como dec&#237;a Gramsci, a la direcci&#243;n de un partido debe juzg&#225;rsela en funci&#243;n: &#8220;1) de lo que hace realmente; 2) de lo que prepara para el caso de que fuera destruida&#8221;. A lo que agregaba: &#8220;Entre estos dos hechos es dif&#237;cil indicar el m&#225;s importante&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5-32&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Gramsci, Antonio, &#8220;El partido pol&#237;tico&#8221;, en Notas sobre Maquiavelo, sobre la (&#8230;)&#034; id=&#034;nh5-32&#034;&gt;32&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Si tenemos en cuenta esto, desde la posguerra hasta hoy, luego de la restauraci&#243;n, la herencia de la IV internacional y las elaboraciones te&#243;rico pol&#237;ticas de Trotsky son sin duda el gran legado para los revolucionarios del siglo XXI.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Daniel Bensa&#239;d lo reconoc&#237;a a rega&#241;adientes se&#241;alando que &#8220;su herencia sin modo de uso es, sin duda insuficiente, pero no menos necesaria para deshacer la amalgama entre stalinismo y comunismo, liberar a los vivos del peso de los muertos, pasar la p&#225;gina de las desilusiones&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5-33&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Bensa&#239;d, Daniel, Trotskismos, Madrid, El Viejo Topo, 2007.&#034; id=&#034;nh5-33&#034;&gt;33&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Si por &#8220;herencia sin modo de uso&#8221; entendemos la necesaria revitalizaci&#243;n de un legado por parte de quienes se lo apropian en nuevas condiciones, esto es indiscutible. Sin embargo, si tenemos en cuenta que en los llamados &lt;i&gt;Escritos&lt;/i&gt; de Trotsky se puede seguir el desarrollo de la pol&#237;tica de luchar como fracciones al interior de la Internacional Comunista y sus partidos hasta 1933, las t&#225;cticas hacia el &#8220;Bloque de los Cuatro&#8221;, el entrismo al PS (&#8220;giro franc&#233;s&#8221;) en varios pa&#237;ses, con el objetivo de confluir con obreros revolucionarios que en una d&#233;cada convulsionada se radicalizaban y se integraban a &#233;l (como la tendencia Pivert en Francia), los combates por construir organizaciones revolucionarias independientes y la IV Internacional misma, para cuya Conferencia de fundaci&#243;n fue escrito el &lt;i&gt;Programa de Transici&#243;n&lt;/i&gt;, entonces, viendo el derrotero de las corrientes trotskistas luego de la Segunda Guerra, con m&#225;s justicia deber&#237;amos decir que el legado de Trotsky m&#225;s que &#8220;una herencia sin modo de uso&#8221; fue, por sobre todo, una herencia con muy poco uso.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;El trotskismo en la posguerra y una herencia con poco uso&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A pesar de contar con solo un pu&#241;ado de aguerridos cuadros y militantes, como dec&#237;amos, Trotsky sostuvo que &#8220;cuando se celebre el centenario del &lt;i&gt;Manifiesto Comunista&lt;/i&gt;, la IV Internacional se habr&#225; convertido en la fuerza revolucionaria decisiva de nuestro planeta&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5-34&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, Le&#243;n, &#8220;A 90 a&#241;os del Manifiesto Comunista&#8221;, en Naturaleza y (&#8230;)&#034; id=&#034;nh5-34&#034;&gt;34&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Sin embargo, el pron&#243;stico de Trotsky era alternativo: &#8220;Si el r&#233;gimen burgu&#233;s sale impune de la guerra todos los partidos revolucionarios degenerar&#225;n. Si la revoluci&#243;n proletaria conquista el poder, desaparecer&#225;n las condiciones que provocan la degeneraci&#243;n&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5-35&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, Le&#243;n, &#8220;Manifiesto de la Cuarta Internacional sobre la guerra (&#8230;)&#034; id=&#034;nh5-35&#034;&gt;35&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; .&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El resultado de la Segunda Guerra fue tal que no se dio ninguna de estas dos variantes en forma pura: ni el imperialismo sali&#243; impune, ya que luego de la posguerra se hab&#237;a expropiado a la burgues&#237;a en un tercio del planeta, ni la conquista del poder por el proletariado hizo que desaparecieran las condiciones de degeneraci&#243;n. La derrota del nazismo en manos del Ej&#233;rcito Rojo represtigi&#243; al estalinismo, que a su vez se bas&#243; en este elemento para frenar la revoluci&#243;n en la posguerra (acuerdos de Yalta y Potsdam). Tuvo &#233;xito en los pa&#237;ses centrales traicionando la revoluci&#243;n en Francia, Italia y Grecia, pero no logr&#243; contenerla en las colonias y semicolonias.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En los procesos en los que triunf&#243; la revoluci&#243;n se dio la hip&#243;tesis que Trotsky consideraba improbable, de que bajo condiciones excepcionales (guerra, derrota, crack financiero, ofensiva revolucionaria de masas, etc&#233;tera) &#8220;partidos peque&#241;oburgueses, incluyendo a los stalinistas, pueden llegar m&#225;s lejos de lo que quisieran en el camino de una ruptura con la burgues&#237;a&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5-36&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, Le&#243;n, El Programa de Transici&#243;n y la fundaci&#243;n de la IV (&#8230;)&#034; id=&#034;nh5-36&#034;&gt;36&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; y de hecho lo hicieron, avanzando en la expropiaci&#243;n de la burgues&#237;a (China, Yugoslavia, Vietnam del Norte, y m&#225;s all&#225; de la inmediata posguerra Cuba), en gran parte como medida de autodefensa: Mao frente a Chiang Kai Shek, Tito frente a Mijailovich, Ho Chi Min y el Gral. Giap frente a los franceses. A su vez, en los Estados de Europa del Este, se produjeron las que denominamos &#8220;revoluciones pasivas proletarias&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5-37&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Ver Albamonte, Emilio y Romano, Manolo, &#8220;Trotsky y Gramsci. Convergencias y (&#8230;)&#034; id=&#034;nh5-37&#034;&gt;37&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, donde a trav&#233;s del control ejercido por el Ej&#233;rcito Rojo se avanz&#243; en la expropiaci&#243;n de la burgues&#237;a, tambi&#233;n como medida de &#8220;autodefensa&#8221;, estableciendo una &#8220;zona de amortiguaci&#243;n&#8221;. Estos nuevos Estados obreros surgen desde un inicio como Estados deformados burocr&#225;ticamente, y lejos de impulsar el internacionalismo proletario, estas revoluciones dieron lugar al surgimiento de &#8220;estalinismos nacionales&#8221;, sometidos a enfrentamientos mutuos (disputas entre la RPCh y la URSS, conflicto entre China y Vietnam, opresi&#243;n nacional de la URSS sobre los Estados del Este europeo, etc&#233;tera).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Mientras tanto, la IV Internacional hab&#237;a sido diezmada, con sus principales dirigentes, comenzando por Trotsky, asesinados por el estalinismo o los nazis. En este marco, lo que qued&#243; del trotskismo tuvo que enfrentar grandes presiones a la degeneraci&#243;n centrista. Por un lado, el fortalecimiento del estalinismo producto del resultado de la guerra y la proliferaci&#243;n de &#8220;estalinismo nacionales&#8221; en los nuevos Estados obreros burocratizados, que creaba la ilusi&#243;n de lucha entre &#8220;campos&#8221; y no entre clases. Por otro lado, el fortalecimiento de las tendencias reformistas en los pa&#237;ses centrales a partir de las nuevas bases que le dio el &#8220;desarrollo parcial de las fuerzas productivas&#8221; en el llamado &lt;i&gt;boom&lt;/i&gt; de posguerra, producto de la inmensa destrucci&#243;n previa de fuerzas productivas. Y por &#250;ltimo, el florecimiento de los movimientos &#8220;tercermundistas&#8221; en las colonias y semicolonias que negaban el papel revolucionario del proletariado en los pa&#237;ses centrales.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No estaba dicho que los trotskistas no pudiesen resistir estas presiones, reactualizando las bases estrat&#233;gicas del legado de Trotsky para las nuevas condiciones de la posguerra, y a partir de all&#237; construir alas revolucionarias en el movimiento obrero. Sin embargo, terminaron por adaptarse a ellas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Luego de las rupturas de finales de los a&#241;os 1940 (Rousset, Shachtman, C.L.R. James, Dunayevskaya, Castoriadis, Tony Cliff, entre otros) la mayor&#237;a queda en manos de Mandel y Pablo. Este &#250;ltimo en 1951 publica el documento &#8220;&#191;A d&#243;nde vamos?&#8221;, donde contrariamente a una de las definiciones centrales de Trotsky (a saber, el car&#225;cter inestable de las formaciones sociales transitorias surgidas de la revoluci&#243;n proletaria y su inestabilidad adicional dada por el dominio de la burocracia bonapartista) sostiene que &#8220;la transici&#243;n ocupar&#225; probablemente un periodo hist&#243;rico de varios siglos&#8221;. Luego, y ligado a esto, la visi&#243;n del mundo dividido en dos campos (capitalista y estalinista) y la inminencia de una nueva guerra mundial, son el fundamento para plantear hacer un &#8220;entrismo&#8221; generalizado en los partidos de masas (socialdem&#243;cratas, estalinistas, e incluso en los partidos nacionalistas de las semicolonias como el MNR boliviano). El fundamento no pod&#237;a ser m&#225;s ajeno a Trotsky: &#8220;Intentar reemplazar &#8211;dec&#237;a Pablo&#8211; desde el exterior a la direcci&#243;n burocr&#225;tica de las masas oponi&#233;ndole nuestras propias organizaciones independientes, en esas condiciones, conlleva el riesgo de aislarnos de esas masas&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por otro lado, el Comit&#233; Internacional (CI), conformado por el Socialist Workers Party (SWP) norteamericano, la Socialist Labour League (SLL), la Organization Communiste Internationaliste (OCI) en Francia y la corriente de Nahuel Moreno, se resistir&#237;a correctamente a la pol&#237;tica liquidacionista del Secretariado Internacional. Moreno a su vez denunciar&#237;a la pol&#237;tica de &#8220;apoyo cr&#237;tico&#8221; al gobierno de Paz Estenssoro en Bolivia. Sin embargo, tampoco estos sectores fueron capaces de presentar una alternativa estrat&#233;gica. El mismo Moreno para 1952 propone como &#8220;rearme program&#225;tico&#8221; el Frente &#218;nico Antiimperialista, y luego avanzar&#225; en su adaptaci&#243;n con el &#8220;entrismo al peronismo&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lo cierto es que luego del per&#237;odo 1951-1953 la IV Internacional se convirti&#243; en un movimiento centrista, donde el denominador com&#250;n de sus principales tendencias fue haber perdido una orientaci&#243;n estrat&#233;gica de partido revolucionario independiente, pasando a adaptarse ecl&#233;cticamente a cada direcci&#243;n que se fortaleciera en el movimiento de masas, como fue su adaptaci&#243;n a Tito, Mao, Castro, etc&#233;tera, rompiendo as&#237; la continuidad del marxismo revolucionario. En este marco, la din&#225;mica de ciertas resistencias parciales correctas ante las claudicaciones m&#225;s abiertas (por ejemplo, la que nombr&#225;bamos del CI) hace que, habi&#233;ndose quebrado la continuidad revolucionaria, nosotros hayamos sostenido que han quedado &#8220;hilos de continuidad&#8221;, que son un punto de apoyo para la reconstrucci&#243;n de la estrategia trotskista.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Trotsky se&#241;alaba con relaci&#243;n al desarrollo del proletariado luego de la Comuna de Par&#237;s: &#8220;El per&#237;odo prolongado de prosperidad capitalista que sigui&#243; produjo, no la educaci&#243;n de la vanguardia revolucionaria, sino m&#225;s bien la degeneraci&#243;n burguesa de la aristocracia obrera, lo que a su vez se convirti&#243; en el principal freno a la revoluci&#243;n proletaria&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5-38&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, Le&#243;n, &#8220;A 90 a&#241;os del Manifiesto Comunista&#8221;, op. cit.&#034; id=&#034;nh5-38&#034;&gt;38&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Parafraseando a Trotsky, en relaci&#243;n con el propio trotskismo de posguerra, podr&#237;amos decir que el avance reformista de la clase obrera en los pa&#237;ses centrales, junto con el desarrollo de los nacionalismos burgueses y peque&#241;oburgueses en las colonias y semicolonias, y por sobre todo con la sucesi&#243;n de revoluciones triunfantes con direcciones peque&#241;oburguesas o estalinistas que avanzaron, en condiciones excepcionales, a la expropiaci&#243;n de la burgues&#237;a, cre&#243; la ilusi&#243;n del avance del socialismo mediante estas direcciones y revoluciones que daban lugar a Estados obreros deformados burocr&#225;ticamente desde su g&#233;nesis. Un marco estrat&#233;gico seg&#250;n el cual el socialismo se extend&#237;a mediante &#8220;revoluciones cualquiera&#8221; con &#8220;direcciones cualquiera&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, nada m&#225;s lejos del pensamiento de Trotsky, que destacaba en 1940 como el mayor logro de la IV Internacional el mantenerse &#8220;nadando contra la corriente&#8221;, luego de haber redefinido el marco estrat&#233;gico del marxismo revolucionario de cara a la Segunda Guerra, en el contexto de la burocratizaci&#243;n de URSS, la degeneraci&#243;n de la III Internacional, el ascenso del fascismo, etc&#233;tera. Lejos de cualquier teleolog&#237;a, Trotsky hubiese suscripto la afirmaci&#243;n de Walter Benjamin cuando se&#241;ala que &#8220;No hay otra cosa que haya corrompido m&#225;s a la clase trabajadora alemana que la idea de que ella nada con la corriente&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5-39&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Benjamin, Walter, &#8220;Tesis sobre el concepto de historia&#8221; (1940), M&#233;xico, (&#8230;)&#034; id=&#034;nh5-39&#034;&gt;39&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Algo an&#225;logo podr&#237;amos decir del trotskismo de posguerra: nada contribuy&#243; m&#225;s a su degeneraci&#243;n centrista que la idea de que nadaba con la corriente, que mientras el mapa se iba &#8220;pintando de rojo&#8221; avanzaba progresivamente el socialismo internacional.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;El ascenso 1968-1981 y los costos de a&#241;os de la adaptaci&#243;n&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hacia fines de los a&#241;os 1960, con el fin del boom capitalista y el ascenso de los a&#241;os 1968-1981, vuelve a abrirse la perspectiva de que, con la lucha del proletariado en occidente contra los gobiernos imperialistas, en el Este contra la burocracia estalinista, y en las semicolonias contra las burgues&#237;as proimperialistas, se fortalezcan las tendencias al enfrentamiento a los pilares del orden de Yalta. Como consecuencia de esto resurgen las tendencias a la independencia de clase expresada en los cordones industriales chilenos, la Asamblea Popular boliviana, los consejos de inquilinos y soldados en la Revoluci&#243;n Portuguesa, etc&#233;tera. Sin embargo, aunque se debilitaron, el orden de Yalta y las direcciones que lo sostuvieron no fueron derrotados.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En &lt;i&gt;Consideraciones sobre el marxismo occidental&lt;/i&gt;, Perry Anderson se&#241;alaba que con la confluencia entre el ascenso revolucionario iniciado con el Mayo Franc&#233;s y la primera crisis capitalista desde la Segunda Guerra Mundial en 1974 se planteaba la probabilidad del restablecimiento de la unidad entre la teor&#237;a marxista y la pr&#225;ctica de masas a trav&#233;s de las luchas de la clase obrera industrial. Frente a esta posibilidad destacaba la existencia del trotskismo como tradici&#243;n alternativa en el marxismo: &#8220;a lo largo de todo este per&#237;odo subsisti&#243; y se desarroll&#243; &#8216;fuera del escenario' otra tradici&#243;n de un car&#225;cter muy diferente, que por primera vez atrajo atenci&#243;n pol&#237;tica durante la explosi&#243;n francesa y despu&#233;s de ella. Se trata desde luego, de la teor&#237;a y el legado de Trotsky&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, los a&#241;os previos al ascenso no hab&#237;an sido aprovechados por las diferentes corrientes del trotskismo para reapropiarse de este legado para definir el marco estrat&#233;gico y construir corrientes revolucionarias en el movimiento obrero. La unificaci&#243;n de 1963 en torno a la Revoluci&#243;n Cubana se realiz&#243; sin ning&#250;n balance serio de las diferencias anteriores y las actuaciones de cada corriente. Con relaci&#243;n a Am&#233;rica Latina, el IX Congreso (1969) aprob&#243; la lucha armada como estrategia (&#8220;Resoluci&#243;n sobre Am&#233;rica Latina&#8221;, de Livio Mait&#225;n). Por otro lado, los que no hab&#237;an entrado en la unificaci&#243;n aceleraron su degeneraci&#243;n, como el caso del lambertismo, que termin&#243; neg&#225;ndose a participar de &#8220;la noche de las barricadas&#8221; en el mayo de 1968; o el healysmo, que termin&#243; impugnando la marcha m&#225;s numerosa contra la guerra de Vietnam en Inglaterra de octubre de 1968.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A pesar de que al inicio del ascenso las fuerzas de las corrientes del trotskismo se encontraban en su mayor&#237;a disueltas en el estalinismo y la socialdemocracia, las tendencias a la independencia de clase que ven&#237;an del enfrentamiento con las direcciones oficiales del movimiento obrero, fortalecieron a las corrientes del centrismo trotskista que en varios casos se transformaron en corrientes de algunos miles de militantes (por ejemplo, la Ligue Communiste en Francia, el SWP norteamericano o en Argentina el propio desarrollo del PST).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En 1974, con la Revoluci&#243;n Portuguesa, se daba un gran proceso revolucionario de caracter&#237;sticas cl&#225;sicas en un pa&#237;s central, que surg&#237;a directamente ligado a las consecuencias de los procesos revolucionarios en las colonias de Angola y Mozambique, y donde a su vez se desarrollaban tendencias al doble poder de la mano de los comit&#233;s de inquilinos y soldados. Las corrientes que formaban parte del Secretariado Unificado (surgido de la unificaci&#243;n de 1963), a pesar de que podemos decir que en l&#237;neas generales plantearon la necesidad del desarrollo de los comit&#233;s y de combatir la subordinaci&#243;n que el PC y el PS quer&#237;an imponer al movimiento de masas frente al MFA (Movimiento de las Fuerzas Armadas), se encontraban confinadas a la debilidad extrema frente al proceso. Sin embargo, lo m&#225;s importante fue que no llevaron las lecciones estrat&#233;gicas de este proceso al plano de la orientaci&#243;n de cada uno de los grupos nacionales.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esto fue m&#225;s trascendente si tenemos en cuenta que el proceso de Portugal tambi&#233;n fue un laboratorio para el imperialismo que, debilitado con la derrota en Vietnam, impulsar&#225; como pol&#237;tica para frenar los procesos revolucionarios las &#8220;transiciones a la democracia&#8221;. Esta t&#225;ctica, que ser&#225; continuada en Espa&#241;a y Grecia, luego de ser aplicada en forma defensiva pasar&#225; a tener un car&#225;cter ofensivo desde principios de los a&#241;os 1980 como componente de la &#8220;restauraci&#243;n burguesa&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5-40&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Lif, Laura y Chingo, Juan, op. cit.&#034; id=&#034;nh5-40&#034;&gt;40&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Entre los a&#241;os 1978 y 1981 se da la reapertura del ciclo de revoluciones, luego de que el primer ciclo fuera desviado en los pa&#237;ses centrales y aplastado a sangre y fuego en Sudam&#233;rica. La derrota de este segundo ciclo se dar&#225; sin soluci&#243;n de continuidad con el inicio del proceso de restauraci&#243;n capitalista teniendo la derrota de la revoluci&#243;n polaca como gran bisagra.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;La &#250;ltima gran oportunidad de frenar la restauraci&#243;n se perdi&#243; en Polonia&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En un art&#237;culo anterior nos pregunt&#225;bamos: &#8220;&#191;Fue, como se&#241;ala Anderson, el proceso &#8216;cl&#225;sico' de la revoluci&#243;n en Portugal '74 -'75, que combin&#243; el levantamiento anticolonial en Angola y Mozambique, contagiadas por la lucha del pueblo de Vietnam, con el ascenso obrero y popular contra la dictadura de Salazar en un eslab&#243;n d&#233;bil de los pa&#237;ses imperialistas, la que ofreci&#243; la &#250;ltima gran posibilidad de restablecer las bases estrat&#233;gicas del trotskismo? &#191;O la historia volvi&#243; a presentar otra gran oportunidad en lo que fue el &#250;ltimo gran &#8216;ensayo de la revoluci&#243;n pol&#237;tica' en Polonia del '80 la que hubiera permitido emerger a la Cuarta Internacional como gran fuerza y anticiparse a los procesos del '89-'91 en el Este de Europa, la URSS y China?&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5-41&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Albamonte, Emilio y Romano, Manolo, op. cit.&#034; id=&#034;nh5-41&#034;&gt;41&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Creemos estar seguros al afirmar claramente que la &#250;ltima oportunidad de frenar la restauraci&#243;n se perdi&#243; en Polonia. La restauraci&#243;n capitalista lejos de ser un proceso que cay&#243; del cielo, o simple producto de las movilizaciones del a&#241;o 1989; fue preparada por una serie de levantamientos contra la burocracia y revoluciones pol&#237;ticas que fueron derrotadas y que incluyeron Alemania Oriental en 1953 y la Revoluci&#243;n H&#250;ngara en 1956&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5-42&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Ver Fryer, Peter; Brou&#233;, Pierre y Nagy, Bal&#225;sz., Hungr&#237;a del &#8216;56. (&#8230;)&#034; id=&#034;nh5-42&#034;&gt;42&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, la Primavera de Praga en 1968 y que sin duda tuvieron uno de sus centros en Polonia con la revoluci&#243;n derrotada en 1956, los procesos de lucha de los a&#241;os 1970 y la &#250;ltima gran revoluci&#243;n pol&#237;tica que se inicia con el estallido de la oleada de huelgas en el a&#241;o 1980, con su centro emblem&#225;tico en los astilleros de Gdansk y que dio lugar al surgimiento del sindicato Solidaridad que lleg&#243; a agrupar a 10 millones de miembros. En el curso de este proceso se desarrollaron importantes elementos de democracia directa, pero contaba con la fuerte influencia de la Iglesia cat&#243;lica que se dedic&#243; a impulsar las alas procapitalistas del movimiento.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin duda, uno de los puntos m&#225;s distintivos del legado de Trotsky era el programa de la revoluci&#243;n pol&#237;tica, un tipo de revoluci&#243;n que anticip&#243; pero que nunca lleg&#243; a presenciar. Este programa, plasmado en el &lt;i&gt;Programa de Transici&#243;n&lt;/i&gt;, era el &#250;nico que pod&#237;a dar respuesta a la situaci&#243;n que se abri&#243; en Polonia en 1980, planteando la necesidad del cuestionamiento del poder de la burocracia y sus privilegios, as&#237; como la constituci&#243;n de una democracia sovi&#233;tica, incluyendo la libertad de organizaci&#243;n de sindicatos y partidos sovi&#233;ticos o que defiendan las conquistas, pero ligando indisolublemente este programa democr&#225;tico a aquellas consignas como la revisi&#243;n completa del plan en inter&#233;s de los productores y consumidores o la mayor igualdad salarial en toda clase de trabajo, etc&#233;tera, que apuntan a preservar las conquistas estructurales. Un elemento que era clave para no confundir las banderas de los revolucionarios con las de sus contrarios, los restauracionistas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, ninguna de las principales corrientes del trotskismo de aquel entonces fue capaz de mantener esta unidad del programa. El centro estuvo puesto en c&#243;mo se deb&#237;a derrocar a la burocracia, si con la consigna &#8220;todo el poder a Solidaridad&#8221; y el armamento del sindicato como planteaba Moreno o si los soviets deb&#237;an surgir por fuera de Solidaridad como sosten&#237;a Lambert; pero ninguno de ellos levant&#243; junto con esto, como eje, la necesidad, por ejemplo, de revisar el plan en beneficio de productores y consumidores, y todas aquellas consignas que pod&#237;an dar respuesta a los reclamos de las masas y al mismo tiempo sostener la defensa de las conquistas para poder delimitarse de las corrientes restauracionistas que dirig&#237;an Solidaridad. Esto condujo a la adaptaci&#243;n a las corrientes restauracionistas concebidas como parte de un bloque antiburocr&#225;tico. El Secretariado Unificado, a diferencia de las otras corrientes, sostuvo una pol&#237;tica de autogesti&#243;n para las empresas nacionalizadas pero que desligada de la defensa del plan y del monopolio del comercio exterior no era contradictoria con un curso de restauraci&#243;n capitalista. Como cita Stutje, para Mandel, Walesa era cualquier cosa menos trotskista; sin embargo, en aquel entonces se identificaba como parte del bloque antiburocr&#225;tico: &#8220;Qu&#233; importa &#233;l [Walesa], si los millones de trabajadores est&#225;n en el movimiento; entonces no debemos mantenernos ocupados buscando a grupos peque&#241;os, puros, sino apoyar simplemente la din&#225;mica revolucionaria de conjunto&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5-43&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Stutje, Jan Willem, Ernest Mandel: A Rebel's Dream Deferred, Londres, Verso, (&#8230;)&#034; id=&#034;nh5-43&#034;&gt;43&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De esta forma el legado del programa de la revoluci&#243;n pol&#237;tica fue disuelto en un antiestalinismo en general, capaz de confluir con la direcci&#243;n del movimiento mientras &#233;sta preparaba las condiciones para negociar la restauraci&#243;n capitalista, y as&#237; no fueron capaces de presentar una posici&#243;n independiente (m&#225;s all&#225; de que desde el punto de vista de la intervenci&#243;n, sin preparaci&#243;n ni organizaci&#243;n, &#233;sta se encontraba muy limitada). Tampoco con posterioridad se sacaron las consecuencias esta deriva estrat&#233;gica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El hecho de no haber presentado una alternativa, y luego no comprender las causas de la derrota, tuvo implicancias mucho m&#225;s all&#225; de Polonia, ya que fue un desarme completo frente al proceso de restauraci&#243;n que se estaba gestando, mientras que para la burocracia de la URSS fue el hecho que termin&#243; de convencerla de la necesidad de acelerar el proceso de restauraci&#243;n capitalista.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;As&#237; es que, ante la incomprensi&#243;n del centrismo trotskista, con la Revoluci&#243;n Polaca se cae definitivamente el marco estrat&#233;gico de las &#8220;revoluciones cualquiera&#8221; con &#8220;direcciones cualquiera&#8221;, que por fuera del legado de Trotsky y con resultados catastr&#243;ficos hab&#237;an construido luego de la segunda posguerra.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;El grado cero de estrategia trotskista&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las consecuencias de la deriva estrat&#233;gica posPolonia no se hicieron esperar. Mandel afirmar&#225; crecientemente su adaptaci&#243;n a la burocracia, primero depositando expectativas en Gorbachov y apoyando la &lt;i&gt;glasnost&lt;/i&gt;, y luego en Yeltsin. El SWP norteamericano, bajo la direcci&#243;n de Barnes, directamente va a abandonar el trotskismo en el a&#241;o 1983. En su documento &#8220;Su Trotsky y el nuestro&#8221;, va a se&#241;alar las tesis de la revoluci&#243;n permanente como un obst&#225;culo para entroncar con la tradici&#243;n de Marx y Lenin, borrando la revoluci&#243;n pol&#237;tica como parte del programa y rehabilitando la f&#243;rmula de &#8220;dictadura democr&#225;tica de obreros y campesinos&#8221;. Por su parte Lambert llamar&#225; a votar por Mitterrand en Francia, y desarrollar&#225; &#8220;la l&#237;nea de la democracia&#8221; con la cual sellar&#225; su adaptaci&#243;n al r&#233;gimen de la V Rep&#250;blica, y se diluir&#225; en un curso sindicalista, primero en el &#8220;movimiento proPT&#8221; y luego en un autoproclamado Partido de Trabajadores. Por el lado de Moreno, que all&#225; por 1977 analizaba correctamente como &#8220;contrarrevoluci&#243;n democr&#225;tica&#8221; la pol&#237;tica que hab&#237;a implementado el imperialismo a partir de Portugal, le cambiar&#237;a el signo a estos procesos para hablar de &#8220;revoluciones democr&#225;ticas&#8221; revisando la teor&#237;a de la revoluci&#243;n permanente.&lt;br class='autobr' /&gt;
As&#237; es que la ca&#237;da del muro y los procesos con ideolog&#237;a &#8220;democr&#225;tica&#8221; y procapitalista de 1989-1991 encontraron a estas corrientes en un abierto giro a la derecha, distanci&#225;ndose cada vez m&#225;s del legado de Trotsky y nadando a favor de una corriente que, a pesar de las expectativas en Gorbachov, en Yeltsin, en el castrismo, en las &#8220;revoluciones democr&#225;ticas&#8221;, el PS, etc&#233;tera, desembocaba irremediablemente en la restauraci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si como dec&#237;a Bensa&#239;d con relaci&#243;n a la intelectualidad de izquierda, con Foucault y Deleuze se llega a &#8220;la estrategia reducida a cero&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5-44&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Ver Bensa&#239;d, Daniel, Elogio de la pol&#237;tica profana, Barcelona, Pen&#237;nsula, 2009.&#034; id=&#034;nh5-44&#034;&gt;44&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;; en relaci&#243;n con el marxismo revolucionario, como resultado inmediato de este giro en la situaci&#243;n mundial, la restauraci&#243;n capitalista y la deriva estrat&#233;gica en la cual se encontraban las corrientes del centrismo, se lleg&#243; al &#8220;grado cero&#8221; de estrategia trotskista. En este marco, frente al nuevo salto en la degeneraci&#243;n centrista de la LIT y en medio de la marea reaccionaria de aquel entonces, comienza a dar sus primeros pasos el n&#250;cleo de lo que hoy es la FT-CI, como peque&#241;o polo principista del movimiento trotskista internacional.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lo que qued&#243; del morenismo, lejos de encarar un examen exhaustivo de su propia tradici&#243;n, profundiz&#243; contra toda evidencia de la realidad las tesis de la revoluci&#243;n democr&#225;tica. De esta forma los procesos de los a&#241;os 1989-1991 pasar&#237;an a ser grandes revoluciones que dieron lugar, no a la restauraci&#243;n capitalista que ya estaba consumada (seg&#250;n la nueva explicaci&#243;n de la LIT&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5-45&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Ver Hern&#225;ndez, Mart&#237;n, El veredicto de la historia, San Pablo, Ed. (&#8230;)&#034; id=&#034;nh5-45&#034;&gt;45&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;) sino a una de las m&#225;s grandes victorias de la clase obrera internacional. El gran problema del trotskismo (y de cualquier marxista sensato) ser&#237;a haber visto una profunda derrota donde hab&#237;a un triunfo, lo cual se tradujo en la incapacidad de dar cuenta de la sucesi&#243;n casi ininterrumpida de &#8220;revoluciones de febrero&#8221; triunfantes (que van desde los procesos que vivi&#243; Latinoam&#233;rica desde comienzos del siglo XXI, incluido el &#8220;argentinazo&#8221;, hasta las &#8220;revoluciones naranja&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5-46&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Con este nombre se conoci&#243; el proceso de movilizaci&#243;n en Ucrania contra el (&#8230;)&#034; id=&#034;nh5-46&#034;&gt;46&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; (en pa&#237;ses que pertenecieron a la ex URSS) a las que seguir&#225;n en alg&#250;n momento &#8220;revoluciones de octubre&#8221;; cuesti&#243;n que en el caso de los procesos de los a&#241;os 1989-1991 ya llevan esperando veinte a&#241;os. Esto mismo, para la LIT, se expresa hoy en Cuba donde, aplicando la misma l&#243;gica que para aquellos procesos, el capitalismo ya est&#225; restaurado y la tarea de la hora ser&#237;a derribar a la &#8220;dictadura capitalista&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el otro extremo de la obstinaci&#243;n irreflexiva, y a diferencia de &#233;sta soltando amarras definitivamente con el legado de Trotsky, tuvo lugar la elaboraci&#243;n d&#243;cil del Secretariado Unificado. Esta reflexi&#243;n, encarnada por sus principales referentes luego de la muerte de Mandel, no se concentr&#243; en el balance cr&#237;tico de la propia corriente, y en esto coincidi&#243; con el morenismo, sino que parti&#243; de dar por clausurada la &#8220;hip&#243;tesis de la huelga general insurreccional&#8221; y con ella la &#8220;era de la Revoluci&#243;n de Octubre&#8221;. A partir de los desarrollos del propio Mandel sobre la &#8220;democracia mixta&#8221;, basados en la revisi&#243;n de la relaci&#243;n entre soviets y asamblea constituyente, la &#8220;doble representaci&#243;n&#8221; ser&#237;a la f&#243;rmula al fin encontrada para exorcizar los peligros de la burocratizaci&#243;n de las sociedades poscapitalistas. Esto le permiti&#243;, con el retraso de un par de d&#233;cadas, emular al &#8220;eurocomunismo&#8221; y abandonar definitivamente la perspectiva de la dictadura del proletariado en favor de una supuesta &#8220;democracia hasta al final&#8221;, con la ayuda de las instituciones del r&#233;gimen democr&#225;tico burgu&#233;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el sentido inverso a estas &#8220;revisiones&#8221; era necesario apelar a lo m&#225;s avanzado del pensamiento revolucionario para comprender las nuevas condiciones de la &#233;poca. La &#8220;restauraci&#243;n burguesa&#8221; hab&#237;a demostrado, contra la visi&#243;n de que &#8220;revoluciones cualquiera&#8221; con &#8220;direcciones cualquiera&#8221;, que &#233;stas no eran simplemente una expresi&#243;n de la historia yendo a favor de la clase obrera sino una realidad mucho m&#225;s compleja que, al mismo tiempo que bloqueaba el desarrollo internacionalista de la revoluci&#243;n, era radicalmente incapaz de sellar un curso de avance hacia el socialismo y de esta forma, como hab&#237;a sostenido Trotsky, preparaba las condiciones para la restauraci&#243;n capitalista.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;El trotskismo en tiempos de restauraci&#243;n&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si la guerra imperialista de 1914 sell&#243; el inicio de la &#233;poca de crisis, guerras y revoluciones y en su primera etapa, que comprendi&#243; las d&#233;cadas de mayores convulsiones del siglo XX, tuvo lugar el resurgir del marxismo revolucionario de la mano de Lenin, Trotsky y la III Internacional; en la segunda etapa, marcada por el resultado de la segunda posguerra que configur&#243; el orden de Yalta, bloqueando parcialmente la din&#225;mica permanentista de los procesos de revoluci&#243;n proletaria (en su aspecto internacional y de lucha para la transformaci&#243;n de las relaciones sociales al interior de los Estados obreros), tuvo lugar, como vimos, la degeneraci&#243;n centrista de las organizaciones de la IV Internacional.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el mismo sentido, la tercera etapa caracterizada por la &#8220;restauraci&#243;n burguesa&#8221; signific&#243; un segundo salto en la degeneraci&#243;n de las corrientes del trotskismo, una suerte de &#8220;socialdemocratizaci&#243;n&#8221; (manteniendo su car&#225;cter centrista en algunos casos y en otros pasando al abierto liquidacionismo) donde primar&#225; una adaptaci&#243;n profunda a los escenarios del r&#233;gimen burgu&#233;s (sindicalismo &#8220;normal&#8221;, elecciones, demostraciones &#8220;folklorizadas&#8221;, vida universitaria, etc&#233;tera) basada tanto en el alejamiento del legado trotskista (que como vimos se prepar&#243; en los a&#241;os 1980) como tambi&#233;n en el derrotismo para con el movimiento obrero.&lt;br class='autobr' /&gt;
Luego del &#8220;fin de la historia&#8221;, con la derrota de la Revoluci&#243;n Polaca y los procesos de resistencia a la ofensiva neoliberal, con sus emblemas en los controladores&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;a&#233;reos norteamericanos y los mineros ingleses, el desv&#237;o de los procesos de los a&#241;os 1989-1991 hacia objetivos restauracionistas y la restauraci&#243;n capitalista en los ex Estados obreros burocratizados en el Este europeo, Rusia y el Oriente, la situaci&#243;n de profundo retroceso de la clase obrera comenz&#243; a revertirse a partir de 1995, donde vuelve a la escena en Francia con la huelga de los trabajadores p&#250;blicos contra el plan Jupp&#233;. A &#233;sta le seguir&#225;n las &#8220;guerras obreras&#8221; de Corea del Sur en 1996, la huelga de UPS (correos) de 1997 en EE.UU., etc&#233;tera. En Am&#233;rica Latina se daba la irrupci&#243;n en escena del campesinado con el levantamiento zapatista de 1994 y en Argentina se desarrollar&#225;n los movimientos de desocupados&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5-47&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;En el terreno ideol&#243;gico, frente al vendaval posmoderno se produce un giro a (&#8230;)&#034; id=&#034;nh5-47&#034;&gt;47&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Un segundo momento comenzar&#225; a partir de las movilizaciones de Seattle en 1999: surg&#237;a el movimiento &#8220;altermundista&#8221; que signific&#243; el despertar pol&#237;tico de millones de j&#243;venes que luego, en 2003, tuvo un nuevo salto en su masividad transformado en movimiento contra la guerra imperialista en Irak. Junto con esto, en Am&#233;rica Latina se dio el pasaje a la acci&#243;n directa de sectores masas, con preeminencia del campesinado y los sectores medios, contra los gobiernos que hab&#237;an encarnado la ofensiva neoliberal, llevando a la ca&#237;da de gobiernos en Ecuador, Bolivia y Argentina.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Luego, en un tercer momento, el movimiento &#8220;no-global&#8221; fue canalizado finalmente por las variantes reformistas de &#8220;humanizar el capitalismo&#8221; con los Foros Sociales; los procesos en Am&#233;rica Latina fueron desviados a partir del surgimiento de diferentes gobiernos con tintes reformistas, dando lugar a fen&#243;menos pol&#237;ticos como el chavismo o el evomoralismo. &lt;br class='autobr' /&gt;
Por otro lado, siendo los continuadores de los planes neoliberales se profundizar&#225; la crisis de los &#8220;partidos obrero-burgueses&#8221;, en tanto direcciones hist&#243;ricas del movimiento obrero, como el Partido Socialdem&#243;crata Alem&#225;n, el Partido Socialista franc&#233;s, el Partido Laborista brit&#225;nico, el PC italiano y el franc&#233;s, etc&#233;tera, as&#237; como las direcciones nacionalistas burguesas como el caso del peronismo y tambi&#233;n de los &#8220;partido obrero-burgueses&#8221; m&#225;s recientes como el PT brasile&#241;o.&lt;br class='autobr' /&gt;
Si a partir de finales del siglo pasado y comienzos de este se dio en t&#233;rminos generales, como se&#241;al&#243; Bensa&#239;d, una &#8220;vuelta del debate estrat&#233;gico&#8221;, de parte del centrismo trotskista este no conllev&#243; la vuelta de la estrategia revolucionaria sino de diferentes variantes de adaptaci&#243;n a los nuevos fen&#243;menos, descartando la br&#250;jula de la independencia de clase.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;As&#237; se configur&#243; un ala liquidacionista encabezada por la LCR francesa y el SWP brit&#225;nico, que se aline&#243; detr&#225;s del proyecto de construir &#8220;partidos anticapitalistas amplios&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5-48&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Pol&#237;tica que se expres&#243; tambi&#233;n en la fundaci&#243;n del Scottish Socialist Party (&#8230;)&#034; id=&#034;nh5-48&#034;&gt;48&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, que tuvo sus &#250;ltimas expresiones en la fundaci&#243;n de la alianza electoral RESPECT en Gran Breta&#241;a en 2004 por parte del SWP con figuras ca&#237;das de la pol&#237;tica burguesa y l&#237;deres religiosos de la comunidad musulmana (en su mayor&#237;a comerciantes, cl&#233;rigos, e incluso burgueses), y en 2009 la liquidaci&#243;n de la LCR francesa en el Nuevo Partido Anticapitalista (NPA) sin mayor delimitaci&#243;n de clase, luego de abandonar cualquier referencia a la dictadura del proletariado y a Trotsky. Esta tendencia se expres&#243; en Sudam&#233;rica en la fundaci&#243;n del PSOL en Brasil a partir de la ruptura de un sector de la izquierda del PT, en Venezuela con los sectores que entraron al PSUV de Ch&#225;vez y en Argentina con el fallido intento del MST. Estos proyectos acompa&#241;aron en la mayor&#237;a de los casos el abandono expl&#237;cito del trotskismo por parte de quienes los impulsaron.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La p&#233;rdida de referencia de clase tambi&#233;n se mostr&#243; en la adaptaci&#243;n completa a los nuevos gobiernos burgueses latinoamericanos, y en especial al chavismo. Sin embargo, el chavismo y el evomoralismo no solo impactaron en este ala liquidacionista, sino que tambi&#233;n arrastraron a los sectores de &#8220;centro&#8221; del movimiento, como PO de Argentina o la propia LIT que, aunque manteniendo en general el programa trotskista, reavivaron viejas teor&#237;as superadas por el movimiento revolucionario como el Frente &#218;nico Antiimperialista para dar su apoyo pol&#237;tico a estos gobiernos. Posteriormente pasaron sin mayores explicaciones a la oposici&#243;n a estos mismos gobiernos, sin guardar ni en uno ni otro caso la indispensable delimitaci&#243;n de clase.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En la actualidad, todos los proyectos de &#8220;partidos amplios&#8221; ya mostraron sus estrechos l&#237;mites: o bien colapsaron o se encuentran en crisis total, no solo porque se demostraron impotentes para dar una alternativa frente a la crisis, sino tambi&#233;n tomados desde el punto de vista de sus propios objetivos. RESPECT estall&#243;; el PSOL luego de dividirse en torno a las candidaturas mostr&#243; en la elecci&#243;n 2010 ser un fen&#243;meno electoral en retroceso; el NPA demostr&#243; los l&#237;mites de su curso electoralista no solo en las urnas mismas sino tambi&#233;n con su pobre papel en los recientes acontecimientos de la lucha de clases en Francia; la otrora &#8220;nueva izquierda&#8221; del MST argentino termin&#243; por integrarse a al proyecto de centroizquierda peque&#241;oburgu&#233;s encabezado por &#8220;Pino&#8221; Solanas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Otro tanto sucede con el chavismo y el evomoralismo, que frente a la crisis se encuentran cada vez m&#225;s enfrentados a los sectores de la clase trabajadora que salen a luchar. En el caso de Ch&#225;vez, intentando avanzar en el control y el disciplinamiento del movimiento obrero, como muestran los intentos de cercenar el derecho de huelga y las represiones a los conflictos de vanguardia, as&#237; como la actitud pasiva frente a la proliferaci&#243;n del sicariato y los asesinatos de dirigentes obreros, junto con nuevas medidas bonapartistas. En tanto Evo Morales, que durante 2010 milit&#243; contra los aumentos salariales de los trabajadores enfrentando paros y movilizaciones, comenz&#243; el a&#241;o 2011 con un ataque en regla a las condiciones de vida de las grandes mayor&#237;as, con el llamado &#8220;gasolinazo&#8221; que tuvo que retirar producto de la movilizaci&#243;n obrera y popular.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;El derrotismo para con el movimiento obrero&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Junto con los fen&#243;menos se&#241;alados en el apartado anterior, el &#250;ltimo ciclo de crecimiento mundial redund&#243; en un fortalecimiento social de la clase obrera (millones de nuevos trabajadores en todo el mundo), que tambi&#233;n tuvo su expresi&#243;n en el terreno de la lucha (en la mayor&#237;a de los casos reivindicativa).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La relativa recomposici&#243;n en el movimiento obrero no suscit&#243; reorientaciones estrat&#233;gicas. El denominador com&#250;n fue el abandono de la perspectiva de construir alas revolucionarias en el movimiento obrero, capaces de dar una batalla en las organizaciones de masas por un programa transitorio de independencia de clase contra la burocracia y la subordinaci&#243;n de las organizaciones del movimiento obrero a diferentes alas de la burgues&#237;a.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El ala liquidacionista del centrismo se expres&#243; en el abandono de cualquier perspectiva estrat&#233;gica ligada al desarrollo de la clase obrera, su lucha y su organizaci&#243;n, m&#225;s preocupada por la aritm&#233;tica de la expresi&#243;n electoral de fen&#243;menos policlasistas. En el caso del ala centro se expres&#243;, ya sea en la separaci&#243;n absoluta entre lo sindical y lo pol&#237;tico (Lutte Ouvri&#232;re), ya sea en la &#8220;colateralizaci&#243;n&#8221; de los trabajos en el movimiento obrero (PSTU y PO) como forma de eludir la lucha contra la burocracia en las organizaciones de masas. Si en el caso del PSTU se expres&#243; en la transformaci&#243;n de CONLUTAS en un &#8220;corralito&#8221; para los trabajos hist&#243;ricos que manten&#237;a en el movimiento obrero, en el caso del PO se reflej&#243; en la constituci&#243;n del Polo Obrero como fragmento del movimiento de desocupados sin pelear por un movimiento &#250;nico con libertad de tendencias y en su asilamiento respecto a los sindicatos bajo la teor&#237;a del &#8220;nuevo sujeto piquetero&#8221;. En los primeros, esto signific&#243; profundizar el rutinarismo sindical, en los segundos, la adaptaci&#243;n a los mecanismos clientelares del asistencialismo estatal y la retirada de los sindicatos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Con las primeras consecuencias de la crisis durante 2009 y 2010, en forma desigual, la clase obrera tuvo que enfrentar los primeros embates del capital para descargarla sobre sus espaldas, y con ellos ya se desplegaron las consecuencias del derrotismo de estas corrientes en el movimiento obrero llevado a la lucha de clases.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Francia fue, sin duda, el m&#225;s importante laboratorio en esta primera etapa. La clase obrera francesa, junto con el combativo movimiento estudiantil secundario fueron los protagonistas del gran proceso de movilizaci&#243;n para enfrentar el proyecto de reforma de las jubilaciones de Sarkozy. En las ocho jornadas de paro y movilizaciones, donde llegaron a salir a las calle tres millones y medio de personas por toda Francia, y a pesar de la estrategia de desgaste de la burocracia, se desarrollaron huelgas renovables (por tiempo indeterminado) en sectores estrat&#233;gicos como las refinar&#237;as, los puertos, los ferrocarriles, junto con bloqueos en empresas, dep&#243;sitos petroleros, lugares p&#250;blicos, etc&#233;tera y junto con esto tendencias a la autoorganizaci&#243;n expresadas en las Interprofesionales.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De conjunto, se expresaron tendencias a la huelga general. Sin embargo, la &#8220;extrema izquierda&#8221; francesa no estuvo a la altura de las circunstancias. Ni Lutte Ouvri&#232;re (LO) ni el Nuevo Partido Anticapitalista (NPA) se constituyeron como alternativa a la burocracia de la CFDT y la CGT, que se pasaron el conflicto esperando que el gobierno abriese una puerta a la negociaci&#243;n que nunca lleg&#243;, sin levantar la exigencia del retiro del proyecto de ley y apostando al desgaste del movimiento. En el caso de LO, directamente se opuso a levantar la consigna de huelga general, subordin&#225;ndose a las direcciones oficiales bajo el argumento de que la &#8220;relaci&#243;n de fuerzas&#8221; no estaba dada para ello. Mientras que la posici&#243;n oficial del NPA, a pesar de que muchos de sus militantes estuvieron en la primera l&#237;nea de los bloqueos, fue abstenerse de la cr&#237;tica p&#250;blica a la burocracia, dejando de lado tanto el planteo del retiro de la ley como la perspectiva de expulsar a Sarkozy, as&#237; como el llamado a la huelga general. Solo el Colectivo por una Tendencia Revolucionaria del NPA sostuvo la necesidad de combatir con la huelga general por el retiro de la reforma y la expulsi&#243;n de Sarkozy y extender los organismos de autoorganizaci&#243;n ali&#225;ndose con los estudiantes, contra la pol&#237;tica de desgaste y divisionista de la burocracia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, ni la tendencia a la huelga general ni la orientaci&#243;n conservadora de LO y direcci&#243;n mayoritaria del NPA cayeron del cielo. En las luchas que se desarrollaron en Francia en 2009 (Continental, Molex, Sony, Freescale, Total, Philips, New Fabris, la SNCF, Toyota, Goodyear, Caterpillar) ya tuvimos los primeros ejemplos. Por un lado, vimos como el lambertismo en los lugares donde estaba se fund&#237;a con la burocracia de FO para frenar el desarrollo de las luchas; por otro lado, pudimos ver c&#243;mo LO era incapaz de plantear una alternativa ante el cierre de Continental. En el caso de LO se agreg&#243; la intervenci&#243;n en la huelga general con piquetes en Guadalupe, siendo que era parte dirigente del &#8220;Colectivo contra la Explotaci&#243;n&#8221; (frente &#250;nico de organizaciones pol&#237;ticas y sindicales), sin ser alternativa frente a los sectores nacionalistas burgueses de la UGTG, sin desarrollar las tendencias a la autoorganizaci&#243;n o el cuestionamiento a la dominaci&#243;n colonialista francesa, y permitiendo que la gran potencialidad del movimiento pueda ser contenida con la obtenci&#243;n de un aumento salarial sin proponerse desarrollarla en un sentido revolucionario&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5-49&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Ver en este n&#250;mero de Estrategia Internacional Chingo, Juan, &#8220;Lecciones (&#8230;)&#034; id=&#034;nh5-49&#034;&gt;49&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A su vez, pudimos ver a la direcci&#243;n mayoritaria del NPA pasar por alto estas luchas sin darle la m&#225;s m&#237;nima importancia a pesar de tener militantes de su partido en la propia direcci&#243;n del conflicto como en Phillips Dreux. No casualmente el dirigente del ala izquierda de esta f&#225;brica pas&#243; a ser uno de los fundadores del Colectivo por una Tendencia Revolucionaria, para plantear una alternativa frente a la deriva electoralista de la direcci&#243;n mayoritaria. Estamos hablando de toda una serie de conflictos donde los trabajadores dieron luchas dur&#237;simas y ninguna de estas direcciones fue capaz de estar m&#237;nimamente a la altura de las circunstancias.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Todos estos ejemplos muestran en el terreno de la lucha de clases no solo la negativa de estas corrientes a transformar cada uno de estos conflictos protagonizados por la clase trabajadora en grandes combates de clase que intenten modificar de alguna manera la relaci&#243;n de fuerzas real o, como dec&#237;a Rosa Luxemburgo, transformar &#8220;las huelgas de protesta&#8221; en &#8220;huelgas de lucha&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5-50&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Luxemburgo, Rosa, Huelga de masas partido y sindicatos, Madrid, Fundaci&#243;n (&#8230;)&#034; id=&#034;nh5-50&#034;&gt;50&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, sino el derrotismo frente a la posibilidad de fomentar la maduraci&#243;n de sectores de vanguardia del movimiento obrero fogueados en estos combates de clase. El proceso de paros y movilizaciones de octubre-noviembre de 2010 en Francia, mostr&#243; las consecuencias de este derrotismo y su impotencia frente a hechos superiores de la lucha de clases. Estas conclusiones son fundamentales, no solo para Europa sino tambi&#233;n para aquellos pa&#237;ses donde la crisis capitalista, a pesar de los coletazos producidos en 2009, no ha pegado de lleno a&#250;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el caso Brasil y la actuaci&#243;n del PSTU vimos c&#243;mo no se propuso siquiera presentar una lucha seria frente al despido de 4.270 trabajadores de Embraer, siendo que dirig&#237;an el Sindicato de Metal&#250;rgicos de Sao Jos&#233; dos Campos (ciudad donde se encuentra dicha f&#225;brica).&lt;br class='autobr' /&gt;
En caso de PO de Argentina, producto de su repliegue de los sindicatos, se encuentra ajeno al principal fen&#243;meno de organizaci&#243;n por fuera de la burocracia que est&#225; dando en d&#233;cadas la clase obrera argentina, el llamado &#8220;sindicalismo de base&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por la positiva, en el conflicto de 2009 en Kraft-Terrabusi se mostr&#243; en peque&#241;o c&#243;mo la combinaci&#243;n entre preparaci&#243;n de un sector de vanguardia al interior de una f&#225;brica junto con la disposici&#243;n subjetiva de parte del PTS de transformar un conflicto obrero en una gran batalla de clase, logrando la solidaridad con sectores del movimiento estudiantil y de desocupados, forzando al frente &#250;nico a los reformistas y combati&#233;ndolos al mismo tiempo, con un programa correcto, pudo permitir enfrentar el ataque conjunto de una de las principales multinacionales norteamericanas, el Estado argentino, la burocracia sindical, y hasta la embajada de Estados Unidos. Creemos que no es exagerado decir que la lucha de Kraft-Terrabusi, de gran trascendencia nacional, fue un elemento importante para detener la oleada serie de despidos que se estaban realizando en la industrial con la excusa de la crisis.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero no se trata de una cuesti&#243;n de triunfos o derrotas. En los ejemplos que plante&#225;bamos anteriormente, tanto el caso de Continental como el proceso en Guadalupe, podr&#237;an ser catalogados como triunfos o triunfos parciales desde el punto de vista de las reivindicaciones b&#225;sicas del conflicto. Sin embargo, en el caso de los trabajadores de Continental signific&#243; el cobro de las indemnizaciones y la desaparici&#243;n de la f&#225;brica, mientras que en el caso de Guadalupe, signific&#243; el despliegue de una enorme energ&#237;a revolucionaria, con m&#225;s de cien d&#237;as de huelga general para que el movimiento obtenga una conquista tan provisoria como un aumento salarial. La pregunta tambi&#233;n es &#191;qu&#233; deja la intervenci&#243;n de LO en estos conflictos en cuanto al desarrollo de una vanguardia obrera revolucionaria o potencialmente revolucionaria?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Siguiendo con el ejemplo de Kraft, y sin tomar otro gran ejemplo en este sentido como fue y es el Sindicato Ceramista de Neuqu&#233;n y Zanon, la nueva comisi&#243;n interna surgida durante el propio conflicto (integrada por la agrupaci&#243;n que conforma el PTS junto con independientes), luego de que los trabajadores hicieran su experiencia con la direcci&#243;n mao&#237;sta (que traicion&#243; la lucha), junto con la interna de PepsiCo dirigida por esta misma agrupaci&#243;n, est&#225; siendo el motor del reagrupamiento de la vanguardia obrera la zona norte del Gran Buenos Aires, la mayor concentraci&#243;n obrera del pa&#237;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero otra vez, tampoco se trata solo de triunfos; hubiera sido imposible la experiencia de Kraft sin que antes, en momentos de fortaleza del gobierno, hubiesen existido luchas emblem&#225;ticas que fueron derrotadas, como la textil Mafissa o semiderrotadas, como Jab&#243;n Federal. Fueron la experiencia y las lecciones de estos conflictos las que permitieron preparar un conflicto como el de Kraft. Ahora bien, &#191;qu&#233; lecciones revolucionarias para futuros combates se pueden sacar de una lucha no dada como la de Embraer?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por &#250;ltimo, estos conflictos no solo pueden ser aprovechados o no como verdaderas &#8220;escuelas de guerra&#8221;, como parte de la preparaci&#243;n para procesos generalizados como el de octubre-noviembre de 2010 en Francia, y en mayor escala para la guerra de clases misma, la revoluci&#243;n, sino que las mismas &#8220;escuelas de guerra&#8221; exigen su propia preparaci&#243;n para que puedan ser tales, lo que implica la construcci&#243;n de fracciones revolucionarias que puedan dirigir las batallas. As&#237; fue en Kraft, as&#237; fue en Zanon, y as&#237; fue tambi&#233;n en 2010 en la lucha de los trabajadores del ferrocarril Roca de Buenos Aires. Una lucha contra la tercerizaci&#243;n y por el pase a planta permanente de 2.052 trabajadores que pas&#243; al centro del escenario pol&#237;tico argentino, cuando en el marco de la misma, la burocracia de la Uni&#243;n Ferroviaria asesin&#243; al militante de PO y de la Federaci&#243;n Universitaria de Buenos Aires, Mariano Ferreyra, motivando una crisis nacional, que solo fue amortiguada por el fallecimiento del es presidente N&#233;stor Kirchner. Esta lucha fue el punto m&#225;s alto de una serie de batallas que se viene dando desde el a&#241;o 2002 en el ferrocarril. Desde aquel a&#241;o, la Agrupaci&#243;n Bord&#243; (PTS e independientes) viene encabezando las luchas contra la tercerizaci&#243;n, primero contra los despidos en las tercerizadas T&#233;cnica Industrial y luego en Poliservicios, hasta 2005, cuando en unidad con los movimientos de desocupados se logr&#243; pasar a planta permanente a los trabajadores de Catering World. As&#237; fue como se elimin&#243; la tercerizaci&#243;n en el ferrocarril Roca, logrando tambi&#233;n incorporar desocupados como efectivos. Fueron 38 cortes de v&#237;as, 127 bloqueos de boleter&#237;as, como parte de esta lucha que permitieron preparase para la batalla que se dio en 2010 por el pase a planta permanente de los 2.052 nuevos tercerizados incorporados pos 2005.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Frente a quienes catalogaban de &#8220;ultimatista&#8221; el reclamo por la efectivizaci&#243;n de los 2.052 tercerizados, la Agrupaci&#243;n Bord&#243; se puso a la cabeza de la continuidad de la lucha por este objetivo que finalmente se avanz&#243; en conquistar, y que constituye tal vez, uno de los m&#225;s importantes triunfos en un conflicto de empresa desde la ca&#237;da de la dictadura, transform&#225;ndose hoy en una de las grandes banderas de la vanguardia obrera argentina.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para concluir, podemos decir que terminar con el derrotismo para con el movimiento obrero es el punto de partida fundamental para que el trotskismo, como continuidad del marxismo revolucionario, pueda recuperar aquello que lo distingue de toda otra tradici&#243;n, el ser un m&#233;todo para la fusi&#243;n con la vanguardia obrera para una perspectiva revolucionaria.&lt;/p&gt;
&lt;h2 class=&#034;spip&#034;&gt;Parte III. Los l&#237;mites de la restauraci&#243;n burguesa y las nuevas condiciones para la reconstrucci&#243;n del marxismo revolucionario&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;La crisis que atraviesa al capitalismo en la actualidad plantea nuevas condiciones hist&#243;ricas que sit&#250;an a la etapa de la &#8220;restauraci&#243;n burguesa&#8221; ante sus propios l&#237;mites. Si bien esta signific&#243; una amplia derrota para el proletariado mundial que dio un nuevo impulso a la dominaci&#243;n capitalista (y en este sentido puede hablarse de &#8220;restauraci&#243;n&#8221; haciendo un paralelo con la Restauraci&#243;n borb&#243;nica), como se&#241;al&#225;bamos al principio, no signific&#243; el surgimiento de un capitalismo a lo Adam Smith, sino una profundizaci&#243;n de las contradicciones del capitalismo d&#225;ndoles un car&#225;cter cada vez m&#225;s explosivo. A su vez, aunque en condiciones de alta fragmentaci&#243;n interna, la clase obrera ha extendido sus filas a niveles sin precedentes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hoy reci&#233;n nos encontramos ante las primeras consecuencias de la crisis. Guerra de monedas, fricciones en el G20 por definir qui&#233;n paga los costos, renovadas tensiones geopol&#237;ticas, revelaciones que ponen al desnudo a la diplomacia imperialista y el retroceso de EEUU como potencia hegem&#243;nica. En Europa, al tiempo que se encuentra amenazada la propia existencia del Euro, se producen una sucesi&#243;n de ataques deflacionarios, en Grecia, en Espa&#241;a, en Portugal, etc., en un contexto donde dos a&#241;os de crisis ya hab&#237;an comenzado a degradar las condiciones de vida de las masas y en especial de los m&#225;s explotados.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En 2010, vimos las primeras respuestas de la clase obrera y los oprimidos. Por un lado, el explosivo proletariado de oriente, que cuenta en China con casi 200 millones de nuevos trabajadores que migraron a las ciudades en los &#250;ltimos 20 a&#241;os, comenz&#243; a tensar sus m&#250;sculos en conflictos por empresa. Por otro lado, la poderosa clase obrera europea, con epicentro en Francia con paros y movilizaciones masivas contra los ataques de Sarkozy, protagoniz&#243; los primeros enfrentamientos contra la burgues&#237;a imperialista que pretende descargar la crisis sobre los trabajadores.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El 2011 comienza con el levantamiento de los oprimidos en &#193;frica del norte y medio oriente. Se multiplican los procesos revolucionarios. De T&#250;nez a Egipto, de Egipto a Libia. Son las respuestas m&#225;s contundentes de las masas hasta el momento frente la crisis mundial que hacen tambalear la estructura de dictaduras pro-imperialistas que dominan en la regi&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La crisis muestra un capitalismo que se torna incapaz de garantizar si quiera las condiciones elitistas del propio &#8220;pacto neoliberal&#8221; en relaci&#243;n a las clases medias y los sectores privilegiados de la clase trabajadora, al tiempo que amenaza con hundir a&#250;n m&#225;s en la miseria a la gran mayor&#237;a de la clase obrera y a los pueblos oprimidos del mundo. A su vez, el salvataje estatal masivo de los capitales imperialistas y la necesidad nuevos avances reaccionarios desnudan cada vez m&#225;s abiertamente el car&#225;cter degradado de las democracias neoliberales, ya no solo en las semicolonias sino en los propios pa&#237;ses imperialistas, mientras ponen sobre la mesa la hipocres&#237;a del imperialismo que sostiene dictaduras de todo tipo para proteger sus intereses en &#193;frica y medio oriente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La evoluci&#243;n de estas tendencias, junto con el acrecentamiento de las tensiones geopol&#237;ticas producto de la crisis, plantea los l&#237;mites del avance de la reacci&#243;n imperialista en t&#233;rminos pac&#237;ficos, y con ella las premisas para el fin de la etapa de la &#8220;restauraci&#243;n burguesa&#8221; y la reactualizaci&#243;n de la &#233;poca imperialista, de crisis, guerras, revoluciones.&lt;br class='autobr' /&gt;
Estas son las condiciones para la reconstrucci&#243;n del marxismo revolucionario a principios del presente siglo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como se&#241;al&#225;bamos al principio, para la clase obrera el elemento esencial de la maduraci&#243;n de sus intereses est&#225; determinado por su experiencia hist&#243;rica acumulada y su educaci&#243;n en proceso mismo de la lucha de clases, y esta continuidad solo puede ser sostenida por su vanguardia organizada, ya que bajo las condiciones del capitalismo nunca, puede ser patrimonio de la clase de conjunto. Esta experiencia acumulada tuvo sus expresiones m&#225;s altas en la III Internacional, en sus cuatro primeros congresos antes de que se produjera su degeneraci&#243;n, y tuvo su continuidad en el legado de Trotsky y la IV Internacional. Pero esta tradici&#243;n se quebr&#243; luego de la segunda guerra mundial, manteni&#233;ndose tenuemente en el trotskismo post-Yalta como &#8220;hilos de continuidad&#8221;, reflejados en las resistencias parciales correctas contra las claudicaciones m&#225;s abiertas. Para volver a profundizarse luego treinta a&#241;os de restauraci&#243;n burguesa.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esta ruptura de la tradici&#243;n revolucionaria y la ausencia de revoluciones durante d&#233;cadas (y quiz&#225;s Egipto, Libia y el proceso en el mundo &#225;rabe marque un cambio en esta tendencia), hace que el establecer una estrecha relaci&#243;n con la clase obrera sin reconstruir un marco estrat&#233;gico partiendo de lo m&#225;s avanzado que dio la experiencia del movimiento obrero y la teor&#237;a revolucionaria, junto con el balance profundo de la experiencia anterior, signifique indefectiblemente degenerar, ya que la clase obrera viene de d&#233;cadas de retroceso subjetivo en las condiciones impuestas por la restauraci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero como se&#241;alaba el fundador del partido bolchevique, &#8220;una acertada teor&#237;a revolucionaria [&#8230;] s&#243;lo se forma de manera definitiva en estrecha conexi&#243;n con la experiencia pr&#225;ctica de un movimiento verdaderamente de masas y verdaderamente revolucionario&#8221;. Por eso es imposible redefinir este marco estrat&#233;gico por fuera de la estrecha vinculaci&#243;n con la clase obrera real, porque a pesar de que la teor&#237;a revolucionaria pueda desarrollarse circunstancialmente en condiciones de relativo aislamiento (como por ejemplo Marx en la biblioteca del Museo Brit&#225;nico, o Lenin en Suiza durante la Primera Guerra Mundial), el marxismo revolucionario solo puede avanzar hacia sus formas vivas y definitivas cuando est&#225; vinculado con la lucha y organizaci&#243;n de la clase obrera.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En la actualidad estamos ante los albores de un nuevo per&#237;odo hist&#243;rico. Frente a los l&#237;mites de la &#8220;restauraci&#243;n burguesa&#8221; se alza una nueva &#8220;primavera de los pueblos&#8221; cuya profundidad a&#250;n no es posible determinar. En 1848 aquella &#8220;primavera&#8221; atraves&#243; el conjunto de Europa y su periferia, desde Francia donde se desarrollaron los primero enfrentamientos cl&#225;sicos de la lucha de clases moderna, hasta la revoluci&#243;n h&#250;ngara por la independencia, pasando por Prusia, Italia, Austria, llegando hasta pa&#237;ses como Brasil. La &#8220;primavera de los pueblos&#8221; en el '48 sell&#243; el nacimiento del proletariado moderno.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En aquellas revoluciones, como se&#241;alara Trotsky en &#8220;A 90 a&#241;os del Manifiesto Comunista&#8221;, Marx y Engels creyeron ver los s&#237;ntomas del agotamiento hist&#243;rico del capitalismo como sistema y sobreestimaron la madurez revolucionaria del proletariado. Distinto fue en la &#233;poca imperialista de declinaci&#243;n del capitalismo, donde se transform&#243; en un sistema absolutamente reaccionario y vimos como la burgues&#237;a tuvo que echar mano a la destrucci&#243;n masiva de dos guerras mundiales para mantener su dominaci&#243;n frente a crisis sin paralelo en la &#233;poca de los fundadores del marxismo y a las revoluciones proletarias que atravesaron el planeta durante el siglo XX.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hoy, esta nueva primavera marca el inicio del resurgimiento de la clase obrera en las condiciones impuestas por d&#233;cadas de restauraci&#243;n burguesa. Pero la historia no se repite, y no es para ello para lo que debemos preparamos. Sabemos que en la decadencia propia del capitalismo imperialista su triunfo solo puede traer barbarie. Y lo que es m&#225;s importante, no nos enfrentamos en la actualidad al primer cap&#237;tulo de historia del proletariado moderno sino a su cap&#237;tulo m&#225;s reciente luego de m&#225;s de un siglo y medio de luchas revolucionarias.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De la reactualizaci&#243;n de esta experiencia y su transformaci&#243;n en fuerza material, con partidos revolucionarios y la reconstrucci&#243;n de la IV Internacional, depender&#225; la posibilidad de que los nuevos desarrollos de la lucha de clases, inscriptos en la crisis capitalista, puedan romper el &lt;i&gt;continuum&lt;/i&gt; de la historia. Para esto nos preparamos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;17 de febrero de 2011&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;hr /&gt;
		&lt;div class='rss_notes'&gt;&lt;div id=&#034;nb5-1&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5-1&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5-1&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;1&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Lif, Laura y Chingo, Juan, &#8220;Transiciones a la democracia&#8221;, en &lt;i&gt;Estrategia Internacional&lt;/i&gt; n&#176; 16, Bs. As., 2000.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb5-2&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5-2&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5-2&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;2&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Seg&#250;n la OIT, para finales de 2009 el 45,6% de los trabajadores del mundo viven en la pobreza con menos de 2 d&#243;lares al d&#237;a. Cerca de la mitad de los trabajadores del mundo cuentan con un empleo precario (&#8220;&lt;i&gt;vulnerable employment&lt;/i&gt;&#8221;). ILO &#8220;Global employment trends&#8221;, Ginebra, enero 2010.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb5-3&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5-3&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5-3&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;3&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Ver Cinatti, Claudia, &#8220;La actualidad del an&#225;lisis de Trotsky frente a las nuevas (y viejas) controversias sobre la transici&#243;n al socialismo&#8221;, en Estrategia Internacional n&#176; 22, Bs. As., noviembre 2005.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb5-4&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5-4&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5-4&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;4&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Estos procesos contra los reg&#237;menes estalinistas, con movilizaciones de masas en su mayor&#237;a pac&#237;ficas, a excepci&#243;n de Rumania que termin&#243; con miles de muertos y la ejecuci&#243;n de Ceaucescu, surgieron enfrentando los ataques contra las condiciones de vida de las masas y los planes del FMI implementados por la burocracia, pero ante la ausencia de una direcci&#243;n revolucionaria terminaron dirigidos por sectores restauracionistas, lo que hizo que tuviesen como resultado, de la mano de la restauraci&#243;n capitalista, nuevas penurias para las masas y un amplio retroceso en las condiciones de vida.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb5-5&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5-5&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5-5&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;5&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&#8221;Trotsky, Le&#243;n, &#8220;Estado obrero, termidor y bonapartismo&#8221;, en Mandel, Ernest (comp.), Trotsky: teor&#237;a y pr&#225;ctica de la revoluci&#243;n permanente, M&#233;xico, Siglo XXI, 1983.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb5-6&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5-6&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5-6&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;6&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Arrighi, Giovanni, &lt;i&gt;Adam Smith en Pek&#237;n&lt;/i&gt;, Madrid, Ed. Akal, 2007.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb5-7&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5-7&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5-7&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;7&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Anderson, Perry, &#8220;Dos Revoluciones&#8221;, &lt;i&gt;New Left Review&lt;/i&gt; n&#176; 61, Madrid, Akal, enero-febrero 2010.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb5-8&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5-8&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5-8&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;8&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Chingo, Juan, &#8220;Mitos y realidad de la China actual&#8221;, en &lt;i&gt;Estrategia Internacional&lt;/i&gt; n&#176; 21, Bs. As., septiembre 2004.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb5-9&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5-9&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5-9&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;9&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Estas constituyen el 80% de los ingresos de los campesinos; ver Poch-de-Feliu, Rafael, &lt;i&gt;La actualidad de China. Un mundo en crisis, una sociedad en gestaci&#243;n&lt;/i&gt;, Barcelona, Ed. Cr&#237;tica, 2009.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb5-10&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5-10&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5-10&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;10&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Poch-de-Feliu, &lt;i&gt;op. cit.&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb5-11&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5-11&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5-11&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;11&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Ver: Chingo, Juan, &#8220;El capitalismo mundial en una crisis hist&#243;rica&#8221;, en &lt;i&gt;Estrategia Internacional&lt;/i&gt; n&#176; 25, Bs. As., diciembre 2008.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb5-12&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5-12&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5-12&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;12&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Concepto acu&#241;ado por David Harvey,- quien tiende a oponerlo a los mecanismos de acumulaci&#243;n a trav&#233;s de la explotaci&#243;n capitalista propiamente dicha. Ver Noda, Mart&#237;n, &#8220;Pa&#237;ses imperialistas e imperialismo capitalista&#8221;, en Lucha de Clases n&#176; 4, Bs. As., noviembre 2004.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb5-13&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5-13&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5-13&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;13&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Walker, Richard, &#8220;Karl Marx between two worlds: the antinomies of Giovanni Arrighi's Adam Smith in Beijing&#8221;, en Historical Materialism 18, Leiden, 2010.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb5-14&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5-14&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5-14&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;14&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Ver Noda, Mart&#237;n, op. cit.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb5-15&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5-15&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5-15&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;15&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Harvey, David, &#8220;El neoliberalismo como destrucci&#243;n creativa&#8221;, en &lt;a href=&#034;http://www.rebelion.org&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;www.rebelion.org&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb5-16&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5-16&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5-16&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;16&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Harvey, David, &lt;i&gt;El nuevo imperialismo&lt;/i&gt;, Madrid, Akal, 2003.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb5-17&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5-17&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5-17&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;17&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&#237;dem.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb5-18&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5-18&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5-18&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;18&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Chingo, Juan, &#8220;Crisis y contradicciones del &#8216;capitalismo del siglo XXI'&#8221;, &lt;i&gt;Estrategia Internacional&lt;/i&gt; n&#176; 24.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb5-19&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5-19&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5-19&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;19&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Badiou, Alain, &lt;i&gt;De un desastre oscuro&lt;/i&gt;, Bs. As., Amorrortu, 2006.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb5-20&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5-20&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5-20&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;20&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Bensa&#239;d, Daniel, &lt;i&gt;La discordance des temps&lt;/i&gt;, Par&#237;s, de la Passion, 1995, traducci&#243;n al castellano de Julio Rovelli, in&#233;dita.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb5-21&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5-21&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5-21&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;21&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Luego solo habr&#237;a &#8220;revoluciones pasivas&#8221;, como bien se&#241;al&#243; Gramsci: &#201;stas se dieron de manera muy diferente, jaqueadas por el surgimiento de la revoluci&#243;n proletaria.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb5-22&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5-22&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5-22&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;22&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Como se&#241;alara Trotsky en &lt;i&gt;Resultados y Perspectivas&lt;/i&gt;: &#8220;Ya el a&#241;o 1848 presenta una gran diferencia respecto al a&#241;o 1789. En comparaci&#243;n con la gran revoluci&#243;n, la prusiana o la austr&#237;aca sorprendieron por su falta de br&#237;o. Por un lado llegaron demasiado pronto; por otro, demasiado tarde. El gigantesco esfuerzo que necesita la sociedad burguesa para arreglar cuentas radicalmente con los se&#241;ores del pasado, s&#243;lo puede ser conseguido, bien mediante la poderosa unidad de la naci&#243;n entera que se subleva contra el despotismo feudal, bien mediante una evoluci&#243;n acelerada de la lucha de clases dentro de esta naci&#243;n en v&#237;as de emancipaci&#243;n. El primer caso se dio entre 1789 y 1793; toda la energ&#237;a nacional que se hab&#237;a ido acumulando en la tremenda resistencia contra el viejo orden, se volc&#243; por completo en la lucha contra la reacci&#243;n. En el segundo caso, que hasta ahora no se ha dado en la historia y que consideramos solamente como una posibilidad, se produce, dentro de la naci&#243;n burguesa, el grado de energ&#237;a necesario para conseguir la victoria sobre las fuerzas oscuras del pasado, mediante una &#8216;discutible' lucha de clases&#8221; (en edici&#243;n electr&#243;nica: &lt;a href=&#034;http://www.ceip.org.ar&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;www.ceip.org.ar&lt;/a&gt;).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb5-23&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5-23&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5-23&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;23&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Freeman, Richard, &#8220;China, India and the doubling of the global labor force: who pays the price of globalization?&#8221;, &lt;i&gt;The Globalist&lt;/i&gt;, 03/06/2005.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb5-24&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5-24&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5-24&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;24&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Ver Molina, Eduardo, &#8220;&#191;A d&#243;nde va Am&#233;rica Latina?&#8221;, en &lt;i&gt;Estrategia Internacional&lt;/i&gt; n&#176; 22, Bs. As., noviembre 2005.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb5-25&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5-25&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5-25&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;25&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Bensa&#239;d, Daniel, &lt;i&gt;op.cit.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb5-26&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5-26&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5-26&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;26&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, Le&#243;n, &#8220;A creeping revolution&#8221;, &lt;i&gt;The First Five Years of the Communist International&lt;/i&gt;, en &lt;a href=&#034;http://www.marxists.org&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;www.marxists.org&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb5-27&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5-27&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5-27&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;27&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Respecto de un per&#237;odo hist&#243;rico m&#225;s amplio, esa dial&#233;ctica actu&#243; en dos fases. En la posguerra, cuando cada conquista, en los marcos del &#8220;boom&#8221; capitalista, serv&#237;a para apuntalar a la burocracia y los aparatos contrarrevolucionarios, moldeando al movimiento obrero en el reformismo. Y en la etapa de restauraci&#243;n, cuando estas conquistas se pierden, el fen&#243;meno &#8220;perverso&#8221; de las d&#233;cadas anteriores, que es fundamental en las derrotas de los a&#241;os 1970, pasa a revelar toda su significaci&#243;n hist&#243;rica en los a&#241;os 1980 y 1990.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb5-28&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5-28&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5-28&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;28&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;En aquel momento ya contaban, incluso, con intereses comunes, sobre todo las capas altas de la burgues&#237;a, a diferencia del proletariado que en su intento de construir una sociedad sin explotaci&#243;n es irreconciliablemente antag&#243;nico a la burgues&#237;a.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb5-29&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5-29&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5-29&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;29&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Lenin, V. I., &#8220;La lucha contra los socialdem&#243;cratas kadetizantes y la disciplina del partido&#8221;, en &lt;i&gt;Obras Completas&lt;/i&gt;. T. XXI, Bs. As., Cartago, 1960.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb5-30&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5-30&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5-30&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;30&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Deutscher, Isaac, &lt;i&gt;El profeta desterrado&lt;/i&gt;, M&#233;xico, Ed. Era, 1979.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb5-31&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5-31&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5-31&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;31&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Maquiavelo, Nicol&#225;s, &lt;i&gt;El Pr&#237;ncipe&lt;/i&gt;, Barcelona, Planeta De Agostini, 1995.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb5-32&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5-32&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5-32&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;32&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Gramsci, Antonio, &#8220;El partido pol&#237;tico&#8221;, en &lt;i&gt;Notas sobre Maquiavelo, sobre la pol&#237;tica y sobre el Estado moderno&lt;/i&gt;, Buenos Aires, Nueva Visi&#243;n, 1997.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb5-33&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5-33&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5-33&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;33&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Bensa&#239;d, Daniel, &lt;i&gt;Trotskismos&lt;/i&gt;, Madrid, El Viejo Topo, 2007.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb5-34&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5-34&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5-34&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;34&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, Le&#243;n, &#8220;A 90 a&#241;os del Manifiesto Comunista&#8221;, en &lt;i&gt;Naturaleza y din&#225;mica del capitalismo y la econom&#237;a de transici&#243;n&lt;/i&gt;, Buenos Aires, Ed. CEIP &#8220;Le&#243;n Trotsky&#8221;, 1999.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb5-35&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5-35&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5-35&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;35&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, Le&#243;n, &#8220;Manifiesto de la Cuarta Internacional sobre la guerra imperialista y la revoluci&#243;n proletaria mundial&#8221;, en &lt;a href=&#034;http://www.ceip.org.ar&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;www.ceip.org.ar&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb5-36&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5-36&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5-36&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;36&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, Le&#243;n, &lt;i&gt;El Programa de Transici&#243;n y la fundaci&#243;n de la IV Internacional&lt;/i&gt;, Bs. As., Ediciones IPS, 2008.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb5-37&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5-37&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5-37&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;37&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Ver Albamonte, Emilio y Romano, Manolo, &#8220;Trotsky y Gramsci. Convergencias y divergencias&#8221;, en &lt;i&gt;Estrategia Internacional&lt;/i&gt; n&#176; 19, Bs. As., enero 2003.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb5-38&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5-38&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5-38&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;38&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, Le&#243;n, &#8220;A 90 a&#241;os del Manifiesto Comunista&#8221;, &lt;i&gt;op. cit.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb5-39&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5-39&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5-39&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;39&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Benjamin, Walter, &#8220;Tesis sobre el concepto de historia&#8221; (1940), M&#233;xico, Contrahistorias, 2004.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb5-40&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5-40&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5-40&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;40&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Lif, Laura y Chingo, Juan, op. cit.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb5-41&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5-41&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5-41&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;41&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Albamonte, Emilio y Romano, Manolo, &lt;i&gt;op. cit.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb5-42&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5-42&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5-42&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;42&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Ver Fryer, Peter; Brou&#233;, Pierre y Nagy, Bal&#225;sz., &lt;i&gt;Hungr&#237;a del &#8216;56. Revoluciones obreras contra el estalinismo&lt;/i&gt;, Bs. As. Ediciones IPS, 2006.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb5-43&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5-43&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5-43&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;43&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Stutje, Jan Willem, Ernest Mandel: &lt;i&gt;A Rebel's Dream Deferred&lt;/i&gt;, Londres, Verso, 2009.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb5-44&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5-44&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5-44&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;44&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Ver Bensa&#239;d, Daniel, &lt;i&gt;Elogio de la pol&#237;tica profana&lt;/i&gt;, Barcelona, Pen&#237;nsula, 2009.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb5-45&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5-45&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5-45&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;45&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Ver Hern&#225;ndez, Mart&#237;n, &lt;i&gt;El veredicto de la historia&lt;/i&gt;, San Pablo, Ed. Sudermann, 2008.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb5-46&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5-46&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5-46&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;46&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Con este nombre se conoci&#243; el proceso de movilizaci&#243;n en Ucrania contra el resultado de las elecciones presidenciales de 2004, en el cual hab&#237;a sido electo el candidato oficialista, Viktor Yanukovich. Como resultado de estas protestas se realizaron nuevas elecciones en las que result&#243; electo V&#237;ktor Yushchenko, aliado de Estados Unidos. Se utiliz&#243; este nombre para denominar procesos similares de recambio gubernamental.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb5-47&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5-47&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5-47&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;47&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;En el terreno ideol&#243;gico, frente al vendaval posmoderno se produce un giro a izquierda en la intelectualidad que queda plasmado en la publicaci&#243;n en 1993 de &lt;i&gt;Los espectros de Marx&lt;/i&gt; de Derrida y un a&#241;o despu&#233;s &lt;i&gt;La miseria del mundo&lt;/i&gt; de Pierre Bourdieu. En el caso del primero, donde el mismo Derrida se defin&#237;a como no-marxista, cumple la funci&#243;n de relegitimar la discusi&#243;n sobre Marx, mientras que el segundo contiene una pormenorizada investigaci&#243;n sobre las condiciones de vida de la clase obrera francesa de parte de uno de los soci&#243;logos m&#225;s prestigiosos de aquel entonces.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb5-48&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5-48&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5-48&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;48&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Pol&#237;tica que se expres&#243; tambi&#233;n en la fundaci&#243;n del Scottish Socialist Party en 1998, el Bloco de Esquerda en Portugal en 1999, el Partido de la Izquierda en Suecia, la Alianza Roja-Verde en Dinamarca de principios de 1990, la Socialist Alliance en Gran Breta&#241;a. Ver: Cinatti, Claudia, &#8220;&#191;Qu&#233; partido para qu&#233; estrategia?&#8221;, en &lt;i&gt;Estrategia Internacional&lt;/i&gt; n&#176; 24, Bs. As., diciembre 2007.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb5-49&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5-49&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5-49&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;49&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Ver en este n&#250;mero de &lt;i&gt;Estrategia Internacional&lt;/i&gt; Chingo, Juan, &#8220;Lecciones pol&#237;tico-estrat&#233;gicas del Oto&#241;o Franc&#233;s 2010. A la luz del legado olvidado de Le&#243;n Trotsky en Francia&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb5-50&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5-50&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5-50&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;50&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Luxemburgo, Rosa, &lt;i&gt;Huelga de masas partido y sindicatos&lt;/i&gt;, Madrid, Fundaci&#243;n Federico Engels, 2003.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
		
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