<?xml 
version="1.0" encoding="utf-8"?><?xml-stylesheet title="XSL formatting" type="text/xsl" href="https://ft-ci.org/spip.php?page=backend.xslt" ?>
<rss version="2.0" 
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
>

<channel xml:lang="es">
	<title> Fracci&#243;n Trotskista Cuarta Internacional </title>
	<link>http://www.ft-ci.org/</link>
	<description></description>
	<language>es</language>
	<generator>SPIP - www.spip.net</generator>
	<atom:link href="https://ft-ci.org/spip.php?id_auteur=333&amp;page=backend" rel="self" type="application/rss+xml" />




<item xml:lang="es">
		<title>Trayvon Martin</title>
		<link>https://ft-ci.org/Trayvon-Martin</link>
		<guid isPermaLink="true">https://ft-ci.org/Trayvon-Martin</guid>
		<dc:date>2013-07-18T05:00:00Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Hern&#225;n Arag&#243;n </dc:creator>


		<dc:subject>Libertades Democr&#225;ticas</dc:subject>
		<dc:subject>An&#225;lisis</dc:subject>
		<dc:subject> PTS (Partido de los Trabajadores Socialistas) de Argentina </dc:subject>
		<dc:subject>Juventud</dc:subject>

		<description>&lt;p&gt;Estados Unidos se despabila quit&#225;ndose las laga&#241;as y escupiendo sobre el cuerpo de un adolescente negro. Agrio sabor del racismo, el de su garganta reseca. En los ojos de Trayvon Martin, se posan el terror y la historia. Y el deseo de un pueblo que a&#250;n no pudo despojarse de sus cadenas.&lt;/p&gt;

-
&lt;a href="https://ft-ci.org/Articulos-en-castellano" rel="directory"&gt;Art&#237;culos en castellano&lt;/a&gt;

/ 
&lt;a href="https://ft-ci.org/Libertades-Democraticas" rel="tag"&gt;Libertades Democr&#225;ticas&lt;/a&gt;, 
&lt;a href="https://ft-ci.org/Analisis" rel="tag"&gt;An&#225;lisis&lt;/a&gt;, 
&lt;a href="https://ft-ci.org/PTS-Partido-de-los-Trabajadores-Socialistas-Socialist-Workers-Party-from" rel="tag"&gt; PTS (Partido de los Trabajadores Socialistas) de Argentina &lt;/a&gt;, 
&lt;a href="https://ft-ci.org/Juventud" rel="tag"&gt;Juventud&lt;/a&gt;

		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;&lt;span class='spip_document_3925 spip_documents'&gt;
&lt;img src='https://ft-ci.org/local/cache-vignettes/L475xH449/trayvon-martin_posta-8e2ee.jpg?1703983148' width='475' height='449' alt=&#034;&#034; /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Estados Unidos se despabila quit&#225;ndose las laga&#241;as y escupiendo sobre el cuerpo de un adolescente negro. Agrio sabor del racismo, el de su garganta reseca. En los ojos de Trayvon Martin, se posan el terror y la historia. Y el deseo de un pueblo que a&#250;n no pudo despojarse de sus cadenas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La mirada del joven asesinado en 2012 por un vigilador blanco reciente e impunemente absuelto, recorre las bodegas infectas de los barcos esclavistas y los mares blancos de Misisipi o Alabama. El hedor de la muerte y las moscas. El sol abrasador de las plantaciones de algod&#243;n, dejando escapar la triste melod&#237;a de un gospel.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Trayvon se sienta y mira con asombro a las manifestaciones que por &#233;l piden justicia. En su cara a&#250;n permanece el terror, el mismo que tuvieron los &#8220;chicos de Scottsboro&#8221;, ocho adolescentes que en 1931 fueron condenados a muerte bajo el cargo de violar a dos j&#243;venes blancas, a&#250;n cuando &#233;stas terminaran desmintiendo la acusaci&#243;n que ellas mismas hab&#237;an fabricado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;All&#237; parado est&#225; Trayvon Martin, con sus manitos temblorosas, mirando estupefacto como una muchedumbre rabiosa rodea la c&#225;rcel de Scottboro para lincharlos. El pa&#237;s de la democracia, es tambi&#233;n el de los linchamientos festivos del Ku Klux Klan y los de tantos buenos cristianos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El joven Martin se est&#225; acostumbrado a despreciar a Lincoln, a confortarse con los cuentos de Twain y se entusiasmarse con la rebeli&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sus ojos resaltan con el fuego de la revuelta de Los &#193;ngeles. Su rostro se ilumina con el chispeo de una soldadora el&#233;ctrica de una f&#225;brica de Detroit. En su mirada est&#225; la de todos los negros. Los que padecieron en las costas atl&#225;nticas de &#193;frica antes de partir, en alta mar o en los &#8220;campamentos de preparaci&#243;n&#8221; esclavistas. En todas las v&#237;ctimas de un capitalismo industrial que supo absorberlos como mano de obra barata para que limpiaran los pisos del gran sue&#241;o americano. Est&#225; en la pobreza de los ghettos, en los batallones negros de la guerra de Secesi&#243;n, en los empleos m&#225;s duros, en las sirvientas lavanderas, en los &#8220;Panteras Negras&#8221;, en los barrancos de una plantaci&#243;n, en los estudiantes de Kent State asesinados por luchar contra la guerra de Vietnam, en las c&#225;rceles y en los prost&#237;bulos. En la voz de todos los m&#225;rtires, all&#237; est&#225; Trayvon, acusando a sus verdugos y prometiendo venganza.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
		</content:encoded>


		

	</item>



</channel>

</rss>
