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	<title> Fracci&#243;n Trotskista Cuarta Internacional </title>
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		<title>Un estudio integral del per&#237;odo kirchnerista</title>
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		<dc:date>2016-01-11T20:14:49Z</dc:date>
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		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Guillermo Gigliani</dc:creator>


		<dc:subject>Am&#233;rica Latina</dc:subject>
		<dc:subject>Argentina</dc:subject>
		<dc:subject>1 Econom&#237;a y pol&#237;tica internacional</dc:subject>
		<dc:subject>9 Lucha de clases en Latinoam&#233;rica</dc:subject>

		<description>
&lt;p&gt;* Guillermo Gigliani es economista, docente de la Universidad de Buenos Aires y miembro de Economistas de Izquierda. La presente rese&#241;a fue publicada originalmente en el n&#250;mero 24 de la revista Ideas de Izquierda de octubre 2015. &lt;br class='autobr' /&gt;
En su libro La econom&#237;a argentina en su laberinto, que acaba de ser publicado, Esteban Mercatante analiza la pol&#237;tica econ&#243;mica del kirchnerismo, combinando su abordaje te&#243;rico con el aporte de fuentes estad&#237;sticas. Por el espectro de cuestiones encaradas, el (&#8230;)&lt;/p&gt;


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		</description>


 <content:encoded>&lt;img src='https://ft-ci.org/local/cache-vignettes/L150xH113/arton9257-09226.jpg?1694406350' class='spip_logo spip_logo_right' width='150' height='113' alt=&#034;&#034; /&gt;
		&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;* Guillermo Gigliani es economista, docente de la Universidad de Buenos Aires y miembro de Economistas de Izquierda. La presente rese&#241;a fue publicada originalmente en el n&#250;mero 24 de la revista Ideas de Izquierda de octubre 2015.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;dl class='spip_document_5636 spip_documents'&gt;
&lt;dt&gt;&lt;a href='https://ft-ci.org/IMG/pdf/14_resenamercatante_ei29.pdf' title='PDF - 120.1 kio' type=&#034;application/pdf&#034;&gt;&lt;img src='https://ft-ci.org/local/cache-vignettes/L64xH64/pdf-b8aed.svg?1776695895' width='64' height='64' alt='' /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/dt&gt;
&lt;/dl&gt;&lt;dl class='spip_document_5671 spip_documents'&gt;
&lt;dt&gt;&lt;a href='https://ft-ci.org/IMG/doc/14_resenamercatante_ei29.doc' title='Word - 56 kio' type=&#034;application/msword&#034;&gt;&lt;img src='https://ft-ci.org/local/cache-vignettes/L64xH64/doc-d03fe.svg?1776696310' width='64' height='64' alt='' /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/dt&gt;
&lt;/dl&gt;
&lt;p&gt;En su libro &lt;i&gt;La econom&#237;a argentina en su laberinto&lt;/i&gt;, que acaba de ser publicado, Esteban Mercatante analiza la pol&#237;tica econ&#243;mica del kirchnerismo, combinando su abordaje te&#243;rico con el aporte de fuentes estad&#237;sticas. Por el espectro de cuestiones encaradas, el texto constituye un estudio integral de un per&#237;odo que llega a nuestros d&#237;as y que, por su contenido y su enfoque, despertar&#225; el inter&#233;s y, seguramente la pol&#233;mica, dentro y fuera de la izquierda argentina y latinoamericana. El oficio de editor de &lt;i&gt;La Izquierda Diario&lt;/i&gt; se refleja en su escritura s&#243;lida y clara.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El autor encara su estudio sujet&#225;ndose a un requisito b&#225;sico que todo investigador debe respetar, cual es observar la realidad con una mirada atenta y abarcadora, tomar una perspectiva general y, sobre todo, presentar los hechos tal como estos ocurren. As&#237; da cuenta de la reversi&#243;n del ciclo recesivo en 2002 tras el desplome de la convertibilidad, que fue impulsada por Duhalde y Lavagna y continuada por Kirchner, con la consecuente recuperaci&#243;n del producto, el empleo y la inversi&#243;n. Tomado en esta perspectiva, el derrumbe de 2001-2002 representa un punto de referencia v&#225;lido porque permite observar esos contrastes de la hist&#243;rica argentina contempor&#225;nea. Pero ese punto de partida tambi&#233;n constituye un dato fundamental para explicar la din&#225;mica de la econom&#237;a de la posconvertibilidad, que arranca a partir de la crisis m&#225;s severa de la Argentina contempor&#225;nea.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El derrumbe del sistema bancario, la moratoria de la deuda externa p&#250;blica con los acreedores privados y la violenta devaluaci&#243;n conformaron las condiciones a partir de las cuales el bloque de clases dominantes pudo reconstituir el proceso de acumulaci&#243;n. Aquellas medidas provocaron la licuaci&#243;n de salario real a un m&#237;nimo hist&#243;rico, muy por debajo del registrado durante la hiperinflaci&#243;n (1989-1991). A su vez, la desocupaci&#243;n trep&#243; a niveles nunca imaginados previamente. Pero por otro lado, la devaluaci&#243;n tuvo un marcado efecto sobre los ingresos del capital industrial y agropecuario, entre otros. Asimismo, ejerci&#243; una marcada influencia sobre el mercado interno ya que gener&#243; una dr&#225;stica ca&#237;da de las importaciones y esto permiti&#243; que, a pesar de la disminuci&#243;n del poder adquisitivo de la poblaci&#243;n, el mercado interno pasara a ser provisto por amplias franjas del empresariado local que durante los a&#241;os de la convertibilidad hab&#237;an visto mermadas sus ventas. La pesificaci&#243;n de las deudas bancarias y el congelamiento de las tarifas p&#250;blicas fueron otros salvatajes importantes que permitieron recomponer la producci&#243;n y las ganancias en los diversos sectores.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Seg&#250;n Mercatante, el reinicio del proceso de acumulaci&#243;n computa, adem&#225;s, otro elemento central, que empez&#243; a manifestarse hacia 2003. Se trata del extraordinario ciclo de suba de los precios de exportaciones de Am&#233;rica Latina. A pesar de que en los &#250;ltimos tiempos este ciclo exhibe una tendencia a la baja, la cotizaci&#243;n de la soja y de los cereales contin&#250;a ubicada en 2015 en niveles sustancialmente superiores al promedio hist&#243;rico. Entre otros factores, las masas de divisas obtenidas por el gobierno gracias a la bonanza exportadora, sobre todo durante la presidencia de N&#233;stor Kirchner, brindaron un doble sost&#233;n. Primero, le dio ox&#237;geno a la producci&#243;n industrial, que se mostr&#243; siempre fuertemente dependiente de las divisas del campo. Segundo, las reservas internacionales sirvieron como garant&#237;a para las negociaciones de la deuda externa con el sistema financiero que se acordaron en 2005.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El autor plantea estos datos b&#225;sicos que dan cuenta de la recomposici&#243;n obtenida en el proceso de acumulaci&#243;n. Se trata de una referencia central, porque de no ser tomados en cuenta no es posible entender la extensi&#243;n y la fuerza del proceso de estos tiempos como as&#237; tambi&#233;n sus dificultades que sobrevinieron posteriormente. A lo largo del libro se exponen los principales nudos del proceso econ&#243;mico argentino de los &#250;ltimos doce a&#241;os. Tambi&#233;n el autor aborda las contradicciones que perduraron en el capitalismo argentino dependiente y subdesarrollado. Con cifras y con argumentos, demuestra las dificultades con las que constantemente ha ido chocando el modelo en los &#250;ltimos a&#241;os, a pesar de las condiciones muy favorables para el crecimiento. En parte, esas debilidades responden, como se&#241;ala Mercatante, a la ilusi&#243;n de sus protagonistas &#8211;N&#233;stor y Cristina&#8211; de impulsar o consolidar una burgues&#237;a nacional que en la Argentina de hoy es una clase imaginaria, m&#225;s all&#225; de la existencia de capitalistas individuales que poseen medios de producci&#243;n pero que no pueden actuar como una fracci&#243;n dentro del bloque dominante. Esos falsos supuestos constituyen un trasfondo que ayuda a comprender la incapacidad que tuvo el kirchnerismo para poner en marcha un proyecto de modernizaci&#243;n capitalista porque ese proyecto nunca existi&#243; o porque los supuestos agentes que lo llevar&#237;an a cabo no ten&#237;an una existencia real.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;La &#8220;caja negra&#8221; del crecimiento&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En la teor&#237;a marxista, la tasa de ganancia constituye el bar&#243;metro que mide la marcha del ciclo y la fuerza del crecimiento. Son muy pocos los estudios generales de la econom&#237;a argentina que abordan el problema la rentabilidad del capital, ya sea porque muchos autores consideren que se trata de una variable de segundo orden o por las dificultades que existen para medirla dado el pobre estado en que se encuentran las cuentas nacionales del pa&#237;s, que ha retrocedido en varios aspectos con relaci&#243;n a los a&#241;os setenta.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Mercatante observa que los inicios del gobierno de N&#233;stor Kirchner est&#225;n signados por un enorme aumento de la tasa de ganancia promedio de la econom&#237;a, impulsada por la devaluaci&#243;n. De acuerdo a la visi&#243;n de Marx, se puso en marcha la recuperaci&#243;n, impulsada por las condiciones de la oferta y de la demanda agregada. Tal curso al alza se llev&#243; a cabo sin mayores dificultades por el flujo de los d&#243;lares comerciales generados por la soja. En este contexto, las importaciones requeridas para la producci&#243;n empezaron a crecer en forma sostenida. Pero no hab&#237;a necesidad de frenarlas porque se part&#237;a de niveles muy bajos y, adem&#225;s, en la Argentina hab&#237;a un abultado excedente de balanza comercial. Este per&#237;odo de crecimiento a &#8220;tasas chinas&#8221; arranca, adem&#225;s, con una gran capacidad instalada sin utilizar como resultado de la crisis. Esto es, los capitalistas no se vieron obligados a gastar de entrada en capital fijo y &#233;ste es otro factor que influy&#243; positivamente sobre sus beneficios. En su estimaci&#243;n de la tasa de ganancia de la Argentina que abarca los &#250;ltimos tiempos, Gabriel Michelena corrobora estas afirmaciones ya que encuentra un aumento muy sostenido y perdurable de la rentabilidad del capital. Esto significa condiciones favorables porque los capitalistas aumentan sus ventas y sus inversiones reproductivas se ven validadas. Tal evoluci&#243;n se dio con un crecimiento de la productividad (producto por hombre ocupado) y de una recuperaci&#243;n gradual del salario real en las etapas iniciales del ciclo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;La pol&#237;tica del kirchnerismo y la conciliaci&#243;n de clases&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Acertadamente, Mercatante expresa que el kirchnerismo represent&#243; marcadas diferencias con las gestiones precedentes de los a&#241;os noventa, cuyas m&#225;ximas figuras fueron Menem, Cavallo y De la R&#250;a, que propiciaron las privatizaciones, la flexibilizaci&#243;n laboral y la extranjerizaci&#243;n de la econom&#237;a. En particular, las jornadas de fines de 2001 manifestaron el repudio popular contra las pol&#237;ticas y las formas con que estos presentantes directos de las clases dominantes ejercieron su poder, expresadas a trav&#233;s de la consigna &#8220;que se vayan todos&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En cambio, N&#233;stor y Cristina Kirchner propiciaron la idea de que el gobierno puede arbitrar las aspiraciones contradictorias de las clases sociales, aun en medio de un pa&#237;s atrasado y perif&#233;rico. En rigor, ambos presidentes afianzaron su poder mediante concesiones a las clases populares en t&#233;rminos sociales, econ&#243;micos y pol&#237;ticos. Tambi&#233;n levantaron las banderas de los derechos humanos con la pretensi&#243;n de cooptar a los organismos de larga trayectoria y de intentar adue&#241;arse de esas banderas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;M&#225;s all&#225; de la consolidaci&#243;n de los aumentos salariales forjados al ritmo de las mejoras en la productividad en la econom&#237;a, las medidas de sost&#233;n a los pobres a trav&#233;s de diversos programas y el fuerte congelamiento de las tarifas p&#250;blicas muestran que el gobierno efectivamente efectu&#243; concesiones a las masas que, firmemente, siempre han rechazado las pol&#237;ticas vigentes en los noventa.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como se&#241;ala el autor, estas pol&#237;ticas oficiales fueron y contin&#250;an siendo resistidas por el conjunto de la burgues&#237;a argentina, m&#225;s all&#225; de que algunas de ellas posibilitaron la reconstituci&#243;n del mercado y de la demanda interna. Existe una tensi&#243;n inherente entre la intervenci&#243;n del Estado y la masa de plusvalor de la que puede apropiarse el gobierno con esos fines. Se trata de una constante hist&#243;rica de resistencia del capital a todo r&#233;gimen econ&#243;mico que busque poner en marcha los mecanismos del arbitraje social. Su expresi&#243;n en la Argentina ha sido muy marcada, a pesar de los niveles de ganancia acumulados.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Los vientos adversos en el sector externo&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A pesar de los riesgos que entra&#241;aban aquellas renegociaciones tan extensas, en la Argentina el mercado de cambios se desenvolvi&#243; con plena libertad de salida de d&#243;lares, una situaci&#243;n dif&#237;cil de ser imaginada hoy en d&#237;a por las j&#243;venes generaciones que no la hayan vivido. Los d&#243;lares estaban disponibles para todos los que quisieran comprarlos. Cuando el sistema financiero mundial empez&#243; a mostrar dificultades en 2007, se aceler&#243; una fuga de divisas al exterior, en momentos en que todav&#237;a el tipo de cambio era muy elevado. De esta manera el gobierno asisti&#243; de brazos cruzados a una salida del ahorro nacional que sum&#243; 80.000 millones de d&#243;lares hasta la implantaci&#243;n de los controles (2011). Si bien se trataba del principal canal de filtraci&#243;n financiera del excedente, a esto se deben agregar los d&#233;ficits generados por los viajes al exterior, la remisi&#243;n de utilidades de las filiales de firmas extranjeras y la grave p&#233;rdida del autoabastecimiento energ&#233;tico. M&#225;s adelante analizaremos otro canal de p&#233;rdida de reservas analizada por el autor, el d&#233;ficit externo industrial, que supera todos los mencionados precedentemente. Estos hechos determinaron que el camino por delante se cubriera de dificultades porque la persistencia de la inflaci&#243;n abarataba el valor del d&#243;lar y exacerbaba esos drenajes. A pesar de ello, a partir de esos a&#241;os, el Banco Central puso en marcha un proceso de estabilizaci&#243;n mediante el pernicioso mecanismo de revaluaci&#243;n del peso.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hacia mediados de 2011, la fuga de capitales estaba dejando al pa&#237;s en riesgo de perder sus reservas. En octubre de ese a&#241;o, Cristina Kirchner fue reelecta para un nuevo mandato con el 54 % de los votos y cinco d&#237;as despu&#233;s de los comicios, se vio obligada a establecer el control de cambios (llamado &#8220;cepo cambiario&#8221;) para impedir tama&#241;a sangr&#237;a. La aplicaci&#243;n de los controles no fue acompa&#241;ada de una reestructuraci&#243;n de la pol&#237;tica monetaria, que continu&#243; apelando al mismo mecanismo antiinflacionario, esto es, aplicar microdevaluaciones del tipo de cambio sistem&#225;ticamente por debajo de la tasa de inflaci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;La vuelta de la &#8220;restricci&#243;n externa&#8221;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El &#250;ltimo paso fue dado cuando el gobierno anunci&#243; un programa de restricci&#243;n de importaciones de insumos y de bienes de capital. De esta forma, el pa&#237;s se reencontr&#243; frente a un panorama que muy pocos pensaron pod&#237;a reaparecer, el de la &#8220;restricci&#243;n externa&#8221; o del ciclo del &#8220;stop-and-go&#8221;. Con sus oscilaciones, la soja segu&#237;a cotizando a precios muy elevados pero el capitalismo argentino volv&#237;a a chocar con su car&#225;cter dependiente y desestructurado. La aparici&#243;n de este tipo de crisis industrial no pod&#237;a constituir una sorpresa porque el gobierno nunca encar&#243; un plan de modernizaci&#243;n productiva y ni siquiera atin&#243; a tomar un solo curso de acci&#243;n capaz de atenuar esa deformaci&#243;n estructural. Tampoco hab&#237;a adoptado recaudos en el sistema financiero para evitar aquellos serios trastornos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Adem&#225;s, la escasez de divisas decidi&#243; al gobierno a dar un golpe de tim&#243;n. Hacia 2013, se aceleraron las microdevaluaciones con la ilusi&#243;n de que una depreciaci&#243;n gradualista pudiera corregir la crisis. Por otro lado, se abri&#243; un acercamiento al capital extranjero encar&#225;ndose la cancelaci&#243;n de los juicios con el CIADI, el pago de una jugosa indemnizaci&#243;n a Repsol (empresa que era considerada deudora y pas&#243; a ser tratada como acreedora), el arreglo con el Club de Par&#237;s reconociendo una multa sorprendente de m&#225;s de 3.000 millones de d&#243;lares, que el gobierno pag&#243; sin justificarla nunca frente al pa&#237;s y, por &#250;ltimo, el acuerdo secreto con Chevron para la explotaci&#243;n del yacimiento Vaca Muerta.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el camino, el gobierno sufri&#243; duros contratiempos, como la devaluaci&#243;n aplicada en enero de 2014, que en pocos meses qued&#243; neutralizada por el alza inflacionaria. Todos los pasos dados en esos meses apuntaban a una meta clara. Se trataba de volver al mercado de capitales aunque los banqueros impusieran una tasa de inter&#233;s elevad&#237;sima a un pa&#237;s que ostentaba un muy reducido ratio deuda externa p&#250;blica/PBI. En la visi&#243;n del equipo econ&#243;mico, se consideraba que una vez conquistado ese objetivo, se obtendr&#237;an los d&#243;lares para llegar con tranquilidad a las elecciones presidenciales de 2015. Pero en el camino se interpuso la decisi&#243;n del juez Griesa, que dict&#243; sucesivas medidas que favorecieron a los fondos buitre, que eran tenedores de una parte &#237;nfima de la deuda argentina. Los tribunales de Manhattan impusieron un duro obst&#225;culo al prohibir que la Argentina pagara a sus acreedores. De esta forma, un gobierno que pag&#243; la deuda puntualmente desde 2005, no pod&#237;a seguir haci&#233;ndolo. En consecuencia, la posibilidad del acceso al mercado de capitales volv&#237;a a cerrarse dr&#225;sticamente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;La transformaci&#243;n estructural falt&#243; a la cita&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En su libro, frente a cada tema que presenta, Esteban Mercatante ofrece una explicaci&#243;n introductoria. Esto hace que &lt;i&gt;La econom&#237;a argentina en su laberinto&lt;/i&gt; sea un texto que proporciona al lector un panorama conceptual que le permite una mejor comprensi&#243;n de cada problema.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En Marx, y en muchos otros estudiosos, la inversi&#243;n en capital fijo es el factor que impulsa el crecimiento econ&#243;mico. La relaci&#243;n entre la inversi&#243;n reproductiva y el PBI es un indicador apropiado del desarrollo de las fuerzas productivas. En los procesos de crecimiento acelerado, es normal que durante un per&#237;odo extendido, un porcentaje elevado de la producci&#243;n nacional est&#233; destinando a reponer y ampliar la capacidad instalada. De acuerdo a estudios sobre el tema, el sostenimiento de tasas elevadas de aumento del PBI requiere inversiones altas. Esto se refleja en la experiencia de los tigres asi&#225;ticos y tambi&#233;n en el caso de los pa&#237;ses de la OCDE durante los a&#241;os que desplegaron un crecimiento sostenido. Naturalmente, como advierte Mercatante, en las estructuras dependientes y subdesarrolladas, que no cuentan con una rama propia que fabrique medios de producci&#243;n, el proceso inversor depende de las importaciones y, por ello, se suscitan problemas de balanza comercial que frenan la acumulaci&#243;n. En la Argentina, Oscar Braun y Marcelo Diamand, entre otros, vieron con claridad esta restricci&#243;n. La Argentina kirchnerista creci&#243; durante un per&#237;odo a &#8220;tasas chinas&#8221;. Esta performance fue lograda, en parte sustancial, gracias a la enorme capacidad ociosa generada por la crisis de 2002. Esto significa que ese elevado ritmo de aumento del producto no puede ser atribuido a las inversiones, que hab&#237;an tomado un curso alcista pero que todav&#237;a se encontraban en niveles deprimidos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El autor investiga estas tendencias en la Argentina kirchnerista tomando los datos de cuentas nacionales recientes. La recuperaci&#243;n de la inversi&#243;n tuvo un ritmo paulatino alcanzando el 19,7 % en 2006 y alcanzando su m&#225;ximo en 2011 (22,7 %) y 2012 y 2013 (21,0 %). En 2014 retrocedi&#243; al 19,8 %. Para Mercatante estas cifras no pueden considerarse bajas per se. De hecho, son m&#225;s elevadas que las correspondientes a la d&#233;cada del noventa. Sin embargo, se&#241;ala que no existe una correspondencia entre las tasas de ganancias obtenidas en la posconvertibilidad y la inversi&#243;n reproductiva. Por otra parte, se advierte un aumento de la inversi&#243;n p&#250;blica y, al mismo tiempo, un retraimiento de la inversi&#243;n privada, en momento de elevadas ganancias.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Industrializaci&#243;n sin reindustrializaci&#243;n&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La industria tuvo una performance muy din&#225;mica hasta 2012, momento en que se ingresa a una etapa de estancamiento por las dificultades del sector externo. Sin tomar en cuenta el sector productor de alimentos (en particular, los aceites y pellets de soja), en todo este per&#237;odo, el sector automotriz y la mec&#225;nica (en buena parte asociada a la producci&#243;n de material de transporte) fueron las ramas que m&#225;s crecieron. Ello significa que el impulso industrial estuvo a cargo de las mismas ramas que lideraron el crecimiento en los a&#241;os noventa, con las mismas caracter&#237;sticas estructurales de falta de integraci&#243;n de componentes nacionales y de alta dependencia de insumos y de piezas y accesorios del exterior.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para analizar este problema, se tomar&#225; la diferencia entre las importaciones y exportaciones de las Manufacturas de Origen Industrial (MOI) del per&#237;odo 2002-2015 (este &#250;ltimo a&#241;o est&#225; estimado). Se parte de una situaci&#243;n de equilibrio en 2002 y el d&#233;ficit crece continuamente. Esta evoluci&#243;n obedece a que la Argentina es un pa&#237;s subdesarrollado y, por ello, no puede llevar adelante su producci&#243;n manufacturera sin abastecerse de insumos y de bienes de equipo en el exterior. Pero lo sorprendente es el ritmo de aumento del d&#233;ficit industrial y ello obedece a que el gobierno dej&#243; librado el despliegue de la actividad sectorial a las fuerzas del mercado, sin ning&#250;n tipo de control o de regulaci&#243;n y, mucho menos, de planificaci&#243;n. As&#237; puede observarse un notable aumento del desbalance.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En los a&#241;os posteriores de controles f&#233;rreos sobre las importaciones, esa cifra no decae significativamente. Otro aspecto importante es que si se tomaran las diversas ramas industriales (por grandes rubros), individualmente consideradas, se observar&#237;a que cada una de ellas presenta un rojo comercial. Esto es, el desequilibrio no es exclusivo del sector automotriz o de la armadur&#237;a de la electr&#243;nica. El saldo negativo total acumulado durante los a&#241;os kirchneristas asciende a 282.000 millones de d&#243;lares, un r&#233;cord hist&#243;rico en t&#233;rminos absolutos y, tambi&#233;n en t&#233;rminos relativos, es decir medido con relaci&#243;n a la producci&#243;n industrial generada.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esta tendencia al desequilibrio es justificada por muchos economistas kirchneristas al afirmar que hasta 2015 la preocupaci&#243;n se centr&#243; en el crecimiento industrial y que en lo sucesivo habr&#225; que poner en marcha un proceso de desarrollo. Al margen de lo que se pueda opinar sobre una pol&#237;tica que se base en esta secuencia crecimiento/desarrollo, lo primero que habr&#237;a que se&#241;alar es que la etapa transcurrida fue de crecimiento con una tendencia a la crisis que solo pareciera poder ser contenida con el estancamiento o la recesi&#243;n. Otros economistas que apoyan la pol&#237;tica oficial, como Aldo Ferrer, reconocen que el principal agujero que tiene el frente externo es el desarrollo industrial desequilibrado. La soluci&#243;n del problema industrial es un asunto complejo en las actuales condiciones. En primer lugar porque aunque el pa&#237;s cuenta con divisas, el gobierno no las asigna racionalmente. En segundo lugar, la reanudaci&#243;n de un proceso de inversiones no podr&#237;a ser dejado librado a las fuerzas del mercado sino que exige que el gobierno establezca metas y prioridades. Las esperanzas parecieran estar puestas en las inversiones extranjeras que, efectivamente, podr&#237;an retornar en el futuro. Pero esas inversiones, m&#225;s all&#225; de que las multinacionales incorporen maquinaria de &#250;ltima generaci&#243;n como muchos se ilusionan, tendr&#225; la caracter&#237;stica de reproducir las condiciones de la dependencia y de la desestructuraci&#243;n. En otros t&#233;rminos, ese proceso inversor no habr&#225; de corregir el problema del atraso y de la dependencia del pa&#237;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;La econom&#237;a argentina en su laberinto&lt;/i&gt; es un libro que abarca una diversidad de temas que el autor va recorriendo con solvencia. Pero el cap&#237;tulo sobre el capitalismo y el agrobusiness presenta a Mercatante como un profundo conocedor de la cuesti&#243;n agraria. Marx dedic&#243; gran parte del libro III de El Capital a estudiar la renta de la tierra. El autor se apoya en este esquema te&#243;rico y lo aplica a un sector que pocos conocen como &#233;l, describiendo c&#243;mo funciona la producci&#243;n, cu&#225;l es el grado de tecnificaci&#243;n, cu&#225;les clases se mueven en el agro, sus interconexiones con las distintas fracciones del capital, la expansi&#243;n de la soja. Entre otros aspectos sumamente ilustrativos, da a conocer las estimaciones del estudioso marxista Juan I&#241;igo Carrera sobre la participaci&#243;n de terratenientes y capitalistas en la apropiaci&#243;n de la renta agraria en los &#250;ltimos tiempos. M&#225;s que frente a un cap&#237;tulo, nos encontramos frente a un estudio aparte dentro del libro. El libro que hoy llega a manos del lector interesado constituye un estudio integral y abarcador de la pol&#237;tica econ&#243;mica de los &#250;ltimos doce a&#241;os. En un aspecto fundamental, contin&#250;a la tradici&#243;n de ofrecer una visi&#243;n general sobre el proceso econ&#243;mico argentino, al cual han contribuido otros autores marxistas en tiempos recientes. En su trabajo, el autor desmenuza temas, discute posiciones, aborda cuestiones de dif&#237;cil interpretaci&#243;n, usando siempre su esp&#237;ritu cr&#237;tico y su conocimiento de la realidad social. Son dos razones fundamentales para ponerse a leer su obra.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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